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sábado, 16 de agosto de 2025

EFFECTS

El equipo de filmación de una pequeña película de terror se reúne una noche y, entre copas y esnifadas, proyectan un corto en el que una tipa es crudamente asesinada por un misterioso encapuchado, cosa que desencadenará una serie de hechos dramáticos.
"Effects" es una curiosísima y extrañísima película de finales de los setenta que, por problemas con su distribuidor, tuvo una exhibición ultra-limitada para, rápidamente, desaparecer, ganándose así una condición legendaria motivada, principalmente, porque muchos de sus responsables, delante y detrás de la cámara, andaban ligados al universo de George A. Romero. Tras un primer lanzamiento por parte de "Synapse Films", fueron las buenas gentes de "AGFA" quienes dieron con el negativo de 16 mm para restaurarlo y relanzarlo por todo lo alto.
Los conchabados con el padre de "La noche de los muertos vivientes" serían el actor Joseph Pilato, partido en dos por una horda de zombies en "El día de los muertos". John Harrison, quien además de dirigir cosas como "El gato infernal", "Book of Blood" o sendos capítulos de la reciente versión cajatontil de "Creepshow", logró notoriedad al componer, justamente, la increíble banda sonora de la versión fílmica de esta última. En "Effects" interpreta al director de cine de ideas malévolas. Seguidos por el gran Tom Savini, responsabilizándose también de los muy inconfundibles efectos especiales -los de la película, y los de la película dentro de la película- (con esos chorretones y esa sangre tan roja propia de sus aportaciones setenteras, léanse "Martin / El regreso de los vampiros vivientes" o el "Dawn of the dead" original) y Pasquale Buba, habitual montador en Romeradas varias.
La dirección corre a cargo de Dusty Nelson, así mismo co-autor del guion junto a William H. Mooney (cuyo otro único crédito en ese campo lo compone un telefilm dirigido por John Harrison). "Effects" fue su largometraje de debut, a partir del cual encadenaría cosas de lo más marcianas, como un lógico capítulo para la serie apadrinada por Romero "Tales from the darkside", dos films de ninjas ¿¿?? ("Los asesinos de Sakura" y "El fantasma blanco") y, esta sí es güena, "Necromancer" (seguida de una última película en 2002, un especie de drama de aventuras titulado "Atrapados por el fuego"). Destaco la presencia de "Necromancer" porque, aparte de haberla reseñado acá en su momento, hablamos de una prototípica "serie Z" prototípicamente yanki y bastante chusquera / tontuna, cosa que contrasta razonablemente con las maneras de "Effects". Mexplico.
Había leído que esta era algo lenta y le costaba arrancar, pero lo cierto es que me entró bastante bien. A lo mejor puse mucho cariño de mi parte dadas las circunstancias, no lo niego. Y su aspecto crudillo, ciertos desenfoques y toda la materia de metacine, pudieron influir. La cuestión es que "Effects" no es del todo previsible, consigue que los personajes resulten interesantes, el corto "snuff" está muy logrado (realmente da el pego... y algo de mal rollo) y, llegado cierto punto, la trama mete un volantazo que te deja pasmado. Vale que a partir de ahí comienza a pesarle un poco el culo, pero se soporta. Lo suficiente para no perderse ese final de impacto. Merece ser visionada.
La cuestión acá es que, considerando "Necromancer" un puro tebeo delirante de venta en mercadillos, sorprende la cierta sobriedad y "originalidad" de "Effects". Desconozco qué se torció en el camino para Dusty Nelson, pero algo se torció, desde luego. Quizás el que "Effects" nunca llegara a estrenarse debidamente le traumó y decidió apostar por una mayor "comercialización" en busca de una salida garantizada de sus películas. Ni idea, aunque si visitas su página web notarás la total ausencia de "Necromancer" (y "Los asesinos de Sakura"). ¿¿Nos sorprendemos??.

sábado, 1 de febrero de 2025

GROTESQUE

Casi todo lo que supe por primera vez, tanto de "Grotesque" como su director, Joe Tornatore, fue gracias a la prensa especializada francesa y, más particularmente, "Mad Movies", mi genuina biblia, fuente de conocimientos. En la sección de novedades y/o rodajes en marcha, por alguna extraña razón siempre más centrada en subproductos y morralla casi marginal, aparecía el cartel de la reseñada. O uno de ellos, concretamente aquel con una ilustración muy decente propia de todo un Bernie Wrightson -no me consta que sea suya, pero lo parece-, cosa que, ya de por sí, me llamó la atención. No mucho después, y todavía dentro de esos mismos parámetros, supe de la siguiente obra de Tornatore, "Crystal eye: el ojo de cristal", un "exploit" algo tardío -1991- de "Indiana Jones". Entonces lo tuve claro, tocaba seguirle la pista.
Y aquí viene lo gracioso. Por la misma época fue noticia -pero este en prensa más convencional- Giuseppe Tornatore, director de films tan respetados y premiados como "El profesor" y, sobre todo, "Cinema Paradiso". En mi joven, ingenua y aún no muy ilustrada mente, y dado que Joe es la versión inglesa de Giuseppe, por un momento pensé que eran el mismo cineasta y, como Héctor Olivera, intercalaba productos de prestigio con morralla ultra-comercial. Evidentemente me equivocaba. Pero ya me dirán si no es hilarante casualidad el parecido formal de ambos nombres, operando exactamente durante el mismo período.
Pues entonces, ¿¿quién es Joe Tornatore?? Bien, se trata de un actor reciclado a director. Comenzó como "gorila extra" en "El planeta de los simios", siguiendo con papeles ínfimos en mucha serie y clásicos setenteros de la explotación como "Cleopatra Jones" o "América Violenta". Ascendió unos peldaños al interpretar a un sicario en "El Golpe" y otro matón en "McQ". Viendo que la cosa no terminaba de despegar y, supongo algo insatisfecho (merece la pena resaltar que volvió a enfundarse en la piel de gorila anónimo para la serie televisiva basada en "El planeta de los simios"), decidió dar el salto a la dirección.
Fue en 1976 con una de acción, "Zebras" (de la que él mismo rodaría una secuela / remake en 1987,"Código Zebra"). Acarició las mieles de un cine medianamente serio con "El Vengador", thriller según novela de Mario "El Padrino" Puzo protagonizado por dos ya mohosos Rex Harrison y Rod Taylor, que Tornatore co-dirigió con otro que tal bailaba, el amigo Matt Cimber (aunque la cosa pinta más a sustitución desesperada, especialmente considerando los tres años de separación entre su confección y estreno) y, al final, se rindió a la evidencia: vayamos a lo fácil, hagamos una de terror, esta "Grotesque".
Como decía arriba, supe de ella gracias a los gabachos y, al contrario de lo que ocurría con algunos de los productos de naturaleza atípica anunciados en sus páginas, sí llegó a nuestros estantes videoclubistas, cortesía de "MidWest" / "Record Visión", cuyas inmensas tragaderas impulsaban a que distribuyeran de todo, sin importar categoría. La vi, no me gustó y la olvidé. Hasta que, como siempre, intervino la maldita nostalgia y decidí darle una nueva oportunidad.
Unos punkis malotes acuden a una casa en pleno monte porque han oído que oculta un secreto. Convencidos de que se trata de dinero, machacan a la familia que en ella se hospeda esperando que suelten prenda. Esta viene compuesta por un padre que se dedica a fabricar efectos especiales para películas de terror, su esposa, su hija y la amiga. Los punkis irán arrasando con todos hasta que, ¡oh sorpresa!, el cacareado secreto aparece en forma de un tipo deforme (valga el chiste) y muy cabreado.
Hasta aquí la primera parte de una película compuesta de, errrr, tres cachos y dos giros. Esta está más o menos decente, un "home invasion" en toda regla con los villanos pandilleros del cine de los ochenta, unos punks tan exageradamente malvados, amorales, retorcidos y ridículos como cabría esperar... y debe ser. Vale. Normalmente el anunciado primer giro argumental me lo tomaría positivamente, un modo eficaz de rescatarme del sopor... pero en "Grotesque" el efecto obtenido es de cortada de rollo total. En plan "No me jodas, después de toda la paciencia invertida, toca comenzar de nuevo". Entran en escena la policía, que detiene a los punkis supervivientes, y otro miembro más de la familia agredida clamando justa venganza. Este segmento se marca un desenlace más propio de "The Twilight Zone". Y cuando parecía todo dicho, el film da un último giro. Pero no comentaré nada al respecto porque, en fin, es verlo para creerlo. Pueden tomárselo como una genialidad o un insulto a sus inteligencias (en caso de tenerlas).
¿Resultado? Pues un caos. Uno algo aburrido, sí, aunque tampoco como para rasgarse las vestiduras. Curioso en su esencia pero a kilómetros de ser imprescindible... y hablo de una distancia como la que separa nuestro planeta de "Alfa Centauri". E, incluso así, me quedo corto.
Por una cuestión ya de moral, es obligado que nos detengamos en el asunto de los efectos especiales a los que se dedica el supuesto padre de la supuesta familia. No hace falta decir que ello reserva algunas sorpresas graciosas como, por ejemplo, que al hombre le mole rodar cortos caseros en los que, maquillado de monstruo, ataca a su esposa. Bien, según lo presenciado y dialogado, dichos cortos se suponen grabados en vídeo, pero es evidente que han sido confeccionados con los mismos 35 mm que el resto de "Grotesque", además de su aspecto profesional y que nunca rebelen quien ejerció de cámara para la ocasión. Aunque todavía queda una sorpresa más. Los punkis acuden al taller del hombre y una de las chavalas, en pleno acto sexual, agarra una máscara y se la enfunda. Esta resulta ser la calavera de "Halloween 3", hoy tan célebre. Inevitablemente uno se pregunta aquello de ¿es que acaso el tipo que la diseñó para el clásico de Tommy Lee Wallace se encarga de los efectos especiales en "Grotesque"? pues no, pero sí. El interfecto responde al nombre de John Naulin. Siendo todavía novato curró en "Halloween 3" responsabilizándose del atrezo, incluidas las cacareadas máscaras. Vamos, que se agenció algunas y, supongo, ya adulto y metido de lleno en el film de Joe Tornatore, ante la necesidad las rescató del armario... sin ningún afán homenajeador ni tributante -recuerden, estamos en 1988, y entonces esas cosas no pasaban... gracias a dios- era una simple y lógica cuestión de reciclaje económico.
Mientras que, como director, Tornatore firmó a continuación la mentada "Crystal eye: el ojo de cristal", "Demon Keeper" para Roger Corman (intenté verla, pero su aspecto telefílmico me pudo) o una de vampiros en 2009 titulada "Immortally Yours", para retirarse cuatro años después tras un cortometraje, nunca abandonó del todo su faceta como actor. Siempre paralelamente a la de filmmaker y dentro de parámetros televisivos o con roles muy segundones en algunos títulos llamativos como "F.I.S.T. Símbolo de fuerza" junto a Stallone. Según los datos consultados -esperemos que correctos-, amplió dicha dedicación a la de especialista, ejerciendo como tal en "Cuando llega la noche" de Landis y "Golpe en la pequeña China" de Carpenter. Fascinante trayectoria la suya. Me recuerda un poco a la de otro todoterreno, John "Bud" Cardos.
Pero para marcianadas, el guionista de "Grotesque", un tal Mikel Angel. Considerando que se encargó de escribir los libretos de varias películas de Tornatore, asumí que era este mismo oculto tras seudónimo, porque pinta de serlo, tiene. Y lo es, aunque no del director, al parecer el caballero en realidad se llamaba George Theakos y comenzó a teclear en 1971, tarea desarrollada para ilustres como el ya mentado Matt Cimber (de ahí la conexión con Tornatore) y Gary Graver (concretamente en "Evil Spirits", indirectamente conectada con el Kevin Bacon del cine "exploitation", Fred Olen Ray, donde Mike Angel también ejerce de actor). Además, en una ocasión se atrevió a dirigir. El resultado, "The Love Butcher", fue tan terrible que quedó en sus latas, sin distribuir. Siete añazos después una de sus protagonistas, Robin Sherwood, logró cierto renombre por su papel en "Yo soy la justicia". Así las cosas, un productor rescató del film de Mikel Angel, encargó al Don Jones de "The Forest" rodar nuevas escenas para darle algo más de prestancia y, esta vez sí, se estrenó (sin hacer mucho ruido, asumo).
¿Agotados ya? Pues aún no hemos hablado del reparto. Por supuesto "Grotesque" se erige como vehículo para la ya entonces perdidísima Linda Blair, también productora ejecutiva. Aquí la muchacha demuestra con creces ser una actriz bastante mediocre. Su catálogo de cucamonas es del todo hilarante. La acompaña otra churri muy de su época, la guapísima Donna Wilkes, alias "la "Angel" original". También andan por ahí Tab Hunter, más conocido por su protagonismo en el "Polyester" del vendido / ladrón de John Waters. Otro "clásico desviado", Guy Stockwell, quien interpretaría al temible dueño del circo en "Santa Sangre". O Charles Dierkop, nombre poco conocido, rostro incomparable, que ha aparecido en un montonazo de títulos, algunos de Joe Tornatore. Justo, con él coincidió en "El Golpe".
Mención aparte merecen los ultra-estereotipados y ya creciditos punkis. Vienen comandados por Brad Wilson, cuya interpretación "over the top" (curiosamente rebajada tras el primer giro) nos recuerda al "Zed" / Bobcat Goldthwait de las "Locas academias de policía", pero en versión "seria". Le secundan Nels Van Patten, de la longeva casta de los Van Patten (de ahí que asome por "Jóvenes Guerreros" junto a su hermano James), dando vida a un agotador villano de agotadora risa burlona. Y no podía faltar el bueno de Robert "Maniac Cop" Z´Dar, al que despachan con demasiada facilidad. Aunque para presencias inevitables, la del inmortal George "Buck" Flower ejerciendo de coordinador de producción o alguna monserga parecida. Este caballero necesita un libro biográfico -o un documental- pero ya.
A la hora de ilustrar la reseña, me he decantado por el llamativo cartel "estilo Wrightson" que tanto me impactó de chaval. No obstante, disponiendo como dispongo de la caratula del VHS -algo maltrecha-, pues me ha sido imposible evitar colársela completa justo a continuación.

sábado, 21 de diciembre de 2024

CREEPSHOW TV (4ª TEMPORADA) 2ª PARTE Y FINAL

Segunda y última dosis de este repaso a la cuarta temporada del "Creepshow" televisivo. Aquí disponen de la primera.

"Meet the Belaskos" nos sitúa en una especie de realidad alternativa en la que los vampiros se consideran algo medianamente normal... aunque no para todo el mundo. Como el tipo que ve instalarse a los Belasko, familia de chupasangres, en la casa contigua. Ahora son sus vecinos y los detesta. Así que imaginaos el percal cuando su hijo y la hija de aquellos se enamoran perdidamente.
Si hay algo que chirría en el "Creepshow televisivo" es cuando les entra la vena panfletera. Y en este capítulo se gastan una evidente metáfora en torno al racismo y la intolerancia. Cambien a judíos o niggas por vampiros y, ¡voilá!. Encima, lo revisten todo de historia de amor trágico. Ugh!!... La culpa la tiene John Esposito. Productor ("Abierto hasta el amanecer", "Policía de acero"), guionista ("La sombra del faraón", otros capítulos de temporadas previas) y, pal caso, director debutante.
En "Cheat Code" un "fricazo" de los videojuegos, ahora papá viudo, localiza un antiguo juego supuestamente maldito. Se lo muestra a su hijo y este comienza a darle al joystick junto a unos amigos. Descubren que existe una clave para lograr terminarlo. Al aplicarla, acaban atrapados entre píxeles, enfrentados al "jefe supremo".
Otro capítulo que me deja algo confundido. Por un lado, la historia de base es interesante, incluso entretenida. Por otro, al final se les va la olla, rozando el ridículo. Pero, así en general, resulta consumible aunque, una vez más, casi sin gota de "creepshowismo". Como ocurre con "Meet the Belaskos", las truculencias y, pal caso, las típicas virguerías visuales propias de la saga, se notan muy muy forzadas. En la peli original estaban perfectamente integradas, formaban parte del pitote. Aquí es solo un adorno más que, si no estuviese, nadie echaría en falta.
Repite Justin G. Dyck en la dirección y el protagonista adulto es un rostro medianamente familiar, Lochlyn Munro, casi especializado en roles de policía de distintos rangos. Lo has visto en un millón de productos televisivos y cinematográficos. Destacan el "Predator" de 2018, "Dance Movie: Despatarre en la pista", "Hack! (Corten!)", "The Tooth Fairy", "Dos rubias de pelo en pecho", "Freddy contra Jason", el primer "Scary Movie" (donde se haría amigo de los Wayans, a tenor de sus siguientes colaboraciones) y... ¡"Sin Perdón"!.

Vale, comencemos la casa por el tejado: Si "
Something Burrowed, Something Blue" destaca por algo, es por la presencia de un grande, uno, además, ligado total y completamente al universo "Creepshow", Tom Atkins (o, dicho de otro modo, el padre que en 1982 abroncaba a su hijo por leer tebeos macabros) Aquí, más mayor, obvio, interpreta a un anciano millonario que, consciente de su final, reclama el amor y las atenciones de una hija que le detesta. Aunque tras todo ello haya algo más: Una bestia innombrable que el tipo esconde en su sótano y a la que debe alimentar cada quince años o saldrá al exterior a liarla. En breve toca proceder, así pues el abuelo intentará convencer a su futuro yerno para que siga la tradición.
Nada nuevo bajo el sol. La verdad es que si algo caracteriza a esta cuarta temporada es la similitud de todos sus capítulos, en lo estético, lo formal y lo narrativo. No maravillan, pero son lo suficientemente amenos como para evitar acabar tirándose de los pelos. Alguien diría que es la peor forma de "arte", la normalidad... aunque a mi, eso de que no me saquen de quicio, me vale. Repite en la dirección John Esposito. El guion lo firman un par de medio-novatillos, Todd Spence y Zak White. Los tres siguientes son también cosa suya.
"Doodles" no se mata mucho y recurre a una idea ya muy explotada, aunque siempre efectiva, el dibujante (aquí LA dibujante) cuyos garabatos se tornan realidad. En este caso para castigar a aquellos que la han tratado malamente. Pero ¡cuidao!, que como no atine la cosa se puede volver en su contra.
Interpreta a la muchacha Anja Savcic, con esa curiosa cara entre angelical y de lerda que me sonaba de algo. Salía en la divertida comedia "Ricky Stanicky". Pero también en otro producto no demasiado alejado de "Creepshow", el "Tales from the darkside" de 2015, o el fracasadísimo intento de Joe Hill por revivir la serie "cult" que George Romero apadrinó en su día. No cuajó, quedando todo en un piloto. Y si no lo digo, reviento: otra de las joyas que la Savcic tiene en su filmografía es "Chupacabras vs. El Álamo" junto a Erik Estrada.
Pero no perdamos los papeles. Regresemos al "Creepshow" televisivo y este "Doodles". Que sí, tiene su coña... un gore llamativo... pero al final te quedas igual que con el resto, bien, del montoncico. Reincide en la dirección P.J. Pesce.
¡Siguiente!

Comentaba antes que, a pesar de su sosería formal, esta cuarta temporada había logrado evitar que me arrancara los ojos de ira. Y que la ausencia de comidas de polla al fandom era algo agradecido y positivo. Pos bien, parece que han esperado a la dosis final para arrasar con todo ello. Y, además, por obra y gracia de Greg Nicotero, que no dirigía desde el primer capítulo -en esta cuarta temporada, digo-. Claro que, pal caso, le toca muy directo, al corazón, porque la cosa, la historia, gira en torno a George A. Romero himself. Tanto como para titularla "George Romero in 3D".
En una vieja librería apunto de chapar encuentran una misteriosa caja. Y no, no hay monstruos dentro, sino añejos tebeos en tres dimensiones sobre zombies, apadrinados por el director de "La noche de los muertos vivientes" in person. En eso que el hijo de la dueña se pone las gafas rojiazules para verlos y, pumba!!, uno de los zombies cobra vida. ¿Cómo solucionarlo? pidiendo ayuda al mismo señor Romero, versión dibujada.
¡¡Ouch!! ¡¡Ay!!! ¡¡Uf!! El visionado de este capítulo fue doloroso. Pura vergüenza ajena. Evidentemente por la comida de rabo, claro, pero también porque es increíblemente tonto y casi ridículo. E inexacto. Oye, ya que vas a tributar a tío Georgie, y lanzas un montón de coñetas que solo el fan reconocerá (como la insistencia del cineasta en llamar "ghouls" a sus criaturas en lugar de zombies) y recrear, sin florituras, momentos icónicos de "Dawn of the dead" (el zombie / ghoul con la cabeza partida por una hélice), al menos se más cuidadoso con otros detalles. No me cuela que, en los tiempos de "Image Ten" -la primera productora de Romero, a la que se alude alegremente, y época en la que sitúan la confección de los tebeos-, se hubiese pensado en facturar comics de zombies / ghouls de aspecto tan moderno y referencia equivocada (el uso de la palabra "Brains" retrotrae más a la competencia) Por entonces Romero solo buscaba un éxito financiero, y robó la esencia de la novela "Soy Leyenda" para realizar su primer legendario largometraje. Dudo mucho que se planteara a los muertos revividos como estrella de la función, ni el convertirse en un especialista del género. Así pues, asumir todo ello me suena más a insulto que tributo. ¡¡Ya, ya, lo sé, son chuminadas propias de pajero!! Pero, cojones, eso es justo lo que soy.... Ya que nos ponemos, hagámoslo en serio y bien. ¿Se nota que no disfruté de la experiencia?
Claro, ante semejante panorama, nada de lo que viniese después podía disgustarme. Cualquier cosa sería mejor, incluso este "Baby Teeth" del que apenas entendí un "caralho" (como dicen los brasileños) pero tampoco me desagradó. La cosa va de madre sobreprotectora de una hija adolescente la mar de estúpida y detestable. Dicha sobreprotección viene justificada por la existencia de una especie de hada de los dientes con muy mala gaita y que, aprovechando que a la chavala le han extraído sus últimos piños de leche, aparecerá dispuesta a reclamarlos.
Mmmmh... cómo lo digo... "Baby Teeth" es un caos, pero tiene algunas cosas chulas. El look del hada diabólica mola, resulta casi aterradora -ver imagen-. Y los toques truculentos son bastante sabrosos. Amena, sin más. Reincide en la dirección John Harrison.

Recapitulemos: Tono general tirando a soso, pocos nombres "cult", escasa comida de polla al fandom, Greg Nicotero menos activo y "creepshowismo" prácticamente nulo. Procediendo de ese modo, el "Creepshow TV" va perdiendo su identidad para convertirse en otra serie más de historias de terror. ¿Contradicción por mi parte, considerando lo mucho que he rajado de todo ello? Pos no, porque casi que lo prefiero así, oiga (aunque, puestos a soñar, lo ideal sería que jamás hubiese existido). Ahora bien, la cuestión es ¿¿seguirán por esos derroteros, la desprenderán todavía más de su esencia en la quinta temporada?? Pues tal vez nunca lo sepamos, porque de momento no hay nada anunciado y abundan los rumores de una cancelación. Veremos.

Y por si quieren empaparse con el resto de temporadas, ya saben....
PRIMERA, SEGUNDA y TERCERA.

Creepshow TV (4ª temporada)

sábado, 14 de diciembre de 2024

CREEPSHOW TV (4ª TEMPORADA) 1ª PARTE

Ya la tenemos aquí, la cuarta temporada del "Creepshow" televisivo. Ha costado, pero por fin, gracias en parte a mi querido amigo Enorm, me la he zampado entera... y en castellano, por primera vez, cosa que se me hizo graciosamente extraña. No obstante, y porque soy un puto esnob, mantendré los títulos de cada episodio en inglés.
Aunque suene trillado y poco original, comentar que esta nueva dosis es, hasta ahora, la más escasa en lo referente a "creepshowismo". ¿Que qué cojones quiero decir? Pues ya lo he contado antes. Si quieren saber más, disponen de una INTRO, así como las temporadas previas perfectamente anal-izadas capítulo a capítulo, la UNO, la DOS y la TRES.
Vayamos a por materia, pues...

En "Twenty Minutes with Cassandra" una especie de punki-seudogótica se presenta en casa de la protagonista anunciándole que por la zona ronda un monstruo dispuesto a matarla.
El primer capítulo de esta cuarta temporada es todo un sorpresón, porque se aleja bastante de los códigos formuláicos del terror. Sí, hay bicho. Hay gore. Y algún susto. Pero, en esencia, es más una comedia dialogada y "profunsda". Muy loable ello aunque, por desgracia, no termina de cuajar. El desarrollo es de lo más pelma y tontaina. Y al final terminas echando de menos los ingredientes clásicos. Vale, también era dialogada -y limitada a un solo actor- el de las cucarachas del "Creepshow" original pero, leñe, Greg Nicotero y Jamie Flanagan (director y guionista) no son George A. Romero y Stephen King, desde luego. Buen intento, por lo menos.
Más "normal" -y con mejores resultados- es la siguiente, "Smile". En ella un fotógrafo de guerra es laureado por una estampa angustiosa en la que un padre intenta rescatar a su hijo del ahogo. Al salir de la entrega de premios, su señora y él serán acosados por un misterioso personaje relacionado con aquel acontecimiento... y no parece muy contento.
Vale, todo en este capítulo resulta algo predecible, pero no por ello aburre en exceso. Está majo, y más tras el previo y su naturaleza atípica. Dirige un clásico de la casa, John Harrison.
Lo más llamativo de ambos es que la habitual comida de polla al fan a base de guiños, homenajes y demás, no asoma por ningún lado. Ni siquiera los actores disponen de un currículum llamativo en ese sentido. Únicamente Ruth Codd, y su fea faz, en "Twenty Minutes with Cassandra", que venía de interpretar un rol en "La caída de la casa Usher" según Mike Flanagan (hermano del arriba citado Jamie... ¡¡uuuuh, enchufeee!!), y por mucho que me gustase esa serie, tampoco podemos considerarlo méritos "fandomistas" (al menos no hasta dentro de quince o veinte años, cuando la nostalgia actúe).

Un escritor falto de ideas tiene acceso al sombrero que su héroe novelista solía usar cuando se encontraba ante un bloqueo creativo. Efectivamente, es "mágico" y, al ponérselo, se convierte en una máquina de fabricar best-sellers. Pero, claro, todo tiene un lado oscuro e insalubre.
Con "The Hat" recuperamos cierto espíritu "creepshowiano". Salvando prudentes distancias, sí vería esta historia como parte de su padre cinematográfico, no solo por lo narrado y el tono, también porque, a diferencia de la tanda previa, aquí se usa/abusa de los truquitos visuales habituales del clásico, aquellos que nos recuerdan que estamos leyendo un tebeo.
La comida de polla al fan es de lo más obvia, pero lógica dado el caso: el supuesto novelista, héroe del aspirante (quien luce un aspecto que ¿recuerda a Edgar Allan Poe?), se hace llamar "Stephen Bachman".... ¿lo pillan? Si no, son ustedes indignos.
Kailey y Sam Spear dirigen "The Hat" y la que sigue, "Grieving Process". Hermanas y gemelas, desde luego resultan harto peculiares y, visto lo visto, talentosas... aunque en su segunda intentona, la cosa brilla un poco menos.
La mujer de un chef famoso es asaltada por la calle y, a partir de ahí, se vuelve mala como el demonio, contrayendo un deseo incontrolable por devorar carne humana. Ello nos lleva al típico escenario del amante incondicional que sale en busca de víctimas para alimentarla. Nada nuevo. El resultado es decentillo, nomás.

En un arranque de ira, un pijillo mata a sus exigentes e inquisidores padres. Al poco reaparecen como fantasmas y siguen dándole la murga. El chaval conocerá a una antigua vecina con la que se liará para mayor disgusto de sus plasmáticos progenitores.
"Parent Death Trap" es una comedieta negra, medianamente simpática, pero poco más. Sigo sin localizar ningún nombre destacable, ni entre el reparto, los guionistas (que ya firmaron libretos de capítulos previos) o el director, Justin G. Dyck, con mogollón de subproductos navideños y románticos en su haber, y -creo- una única incursión previa en el terror con "Todo por Jackson", que he visto pero de la que no recuerdo absolutamente nada (mala cosa). Para completistas y devotos, señalar el sutil guiño al film original cuando el prota está de compras y localiza el cenicero con el que "Tía Bedelia" mató a "Nathan Grantham". Luego lo devuelve despectivamente a la estantería.
En "To Grandmother's House We Go" una palurda se casa con un anciano por su dinero. Cuando palma, la tipa cree que va a ser millonaria pero no, la hermana del muerto se interpone y, casi a modo de revancha, le encasqueta a su nieta para que ejerza de mamá. Años después, la hermana cae gravemente enferma y pide ver a la cría, así que esta y la palurda emprenden el viaje. A medio camino se llevarán la sorpresa de su vida encontrándose cara a cara con un licántropo.
Aunque no podamos acusar a la historia de simplona y lineal, lo cierto es que también resulta un pelo confusa y tontaina, con cita muy directa al cuento de "Caperucita Roja" y un final que no acabé de pillar. Todo ello es culpa/mérito de un personaje la mar de interesante, William Butler. Director eventual ("La caldera del infierno", "Mad House" y un porrón de roña digital para "Full Moon") y actor en reconocidas muestras del género ("Leatherface: La matanza de Texas 3", "La noche de los muertos vivientes" de 1990, "Ghoulies 2", "Viernes 13 - 7"...). También fue el guionista de las dos últimas entregas de "El regreso de los muertos vivientes", lo que oficializaría su ajustado talento para las letras.... pero no seamos tan duros, "To Grandmother's House We Go" se deja ver, es medianamente imprevisible -algo siempre agradecido- y el diseño del hombre lobo mola un rato. Dirige P.J. Pesce... pofale.

Continuará...

Creepshow TV (4ª temporada)

sábado, 18 de noviembre de 2023

TERMINAL FORCE

Nick Tyree es un policía alcohólico de gatillo fácil. Y no un gatillo cualquiera, hablamos de toda una magnum 44, nada menos, el revólver más potente del mundo, capaz de vo.... bueno, ya se saben el resto. En cualquier caso, el hombre es suspendido por cargarse a un maleante que quería atracar una licorería. Justo entonces, un mafioso de lo más temible, Johnny Ventura, secuestra a la hija de un camionero dispuesto a testificar en su contra. Así las cosas, deciden devolverle la placa a Nick para que vaya al rescate. Él, muy a regañadientes, acepta.
"Terminal Force" vendría a ser uno de los títulos menores, y más prescindibles, en la "etapa dorada" (o la menos marrón) de la carrera de Fred Olen Ray. Ya, ya, suena a chiste usar las palabras "menores" y "prescindibles" en este contexto, pero sí, tiene sentido. Fue todo un precedente de aquello en lo que, superados los 90, devendría la filmografía completa de su director, productos sosos, aburridos, desalmados y sin chispa de vida, ni ninguna otra clase. No obstante, incluso así, "Terminal Force" es... mmmmh, usar la palabra "mejor" sería excesivo, lo dejaremos en más entrañable que todos aquellos. No por la sobadísima trama. Ni por la habitual ejecución directiva de Ray, tan inimaginativa y perezosa, a base de planos fijos de gente hablando y hablando sin parar. Es una cosa bárbara, en serio. Creo que en toda la película hay un 15% de acción. 20 si me apuran. Y el resto es verborrea desatada, incluso para contar las mayores chuminadas. U otras tan evidentes que no lo necesitaban. Pero son esos 35 milímetros maravillosos con los que fue rodada (en cinco días), esos actores -sobre todo secundarios- más acartonados que un pack de tetrabriks y, sobre todo, la interminable ristra de rostros simpáticos, mucho habitual del subproducto e, inevitable, un montonaco de los integrantes de la secta Olen Ray, lo que "salvan" la papeleta. Bueno, y sus escasos 83 minutos de duración, por supuesto.
Richard Harrison no necesita presentación en este blog pero, vamos, el papel le va que ni pintado. Troy Donahue aparece como segundo de cartel (de hecho, su rostro se come más de la mitad de la caratula del VHS patrio), aunque lo cierto es que su papel es tan insignificante como irrelevante. Siendo un jovenzuelo de lo más guapete tuvo un arranque prometedor, asomando en "Invitación a la vida" de Douglas Sirk. Sin embargo, y conociendo a Olen Ray, sus gustos y manías, apuesto a que lo fichó únicamente porque en 1958 actuó en "Monster in the campus", considerada uno de los momentos menos inspirados de Jack Arnold. En cualquier caso, poco a poco la carrera del joven Donahue se fue desinflando, lo que, inevitablemente, le llevó al abuso de toda suerte de sustancias, especialmente bebercio (anda que... entre él y Harrison, menudo plantel). James R. Sweeney era ya todo un veterano del subproducto, había aparecido en la "sex comedy" "Esta chica es mía" y, seguidamente, prestó sus servicios para gentuza como David DeCoteau, Richard Gabai o Rick Sloane (quien, by the way, se encarga de diseñar los feos títulos de crédito de "Terminal Force"). No mucho después, Sweeney repitió con Olen Ray en "Bad Girls from Mars". Y hablando de girls, mencionar al bombón que interpreta a la secuestrada, Angela Porcell, una actriz que, seguramente, iba para "scream queen" pero se cansó de enseñar ese par de tremendos melonazos que gastaba, retirándose cuando apenas había sumado seis títulos en su filmografía. Claro que, menudos son. Localizamos otra vez a Rick Sloane con "Academia antivicio", "Deadly Reactor" del infamemente famoso David Heavener, "Chance" con el ínclito Joseph Merhi metido de por medio y la que todo lo empezó, "Glitch!", "sex comedy" firmada Nico Mastorakis. Impresionante. Tanto como las ubres de la muchacha, que en "Terminal Force" Olen Ray filma con gratuitosa delectación. Es que incluso le dedica primeros planos sin venir a cuento. Puro "exploitation" para ojos perversos como los míos y los suyos, por supuesto. De ahí que decidiera sacar este hermoso par -nunca mejor expresado- de instantáneas....


Otro que merece ser mencionado es Cleve Hall. De hecho, daría para un artículo entero. En "Terminal Force" interpreta a un asesino demente con pinta de rockero gótico -ya que pertenecía de forma genuina al gremio- y la cara de Pablo Carbonell. Es un actor pésimo, pero resulta muy gracioso. Se le puede ver en "El amo del calabozo", "La gran aventura de Pee-Wee", "Sueños Tortuosos", "Roller Blade Warriors: Taken by Force" de Donald G. Jackson, alguna de DeCoteau y otras tantas de Olen Ray. Aunque, realmente, lo suyo eran los efectos especiales, iniciándose nada menos que en "Pesadillas de una mente enferma" para, luego, pasar a currar con "Empire" en un montón de sus subclásicos (entiendo que asistiendo a John Carl Buechler) y clásicos. Una de sus últimas aportaciones fue fabricar al bicho protagonista de "El ataque del tiburón de dos cabezas", dirigida por Chris Ray, el hijo de Fred Olen Ray quien, ya puestos, tiene cameo en la misma "Terminal Force" como repartidor de periódicos. ¿No es encantador?. Al parecer, en 2012 Hall protagonizó un "reality" para "Syfy Channel" dedicado a su labor en el campo del látex titulado "Monster Man", lo que le otorgó cierta fama. Según la secretaria, colaboró en la confección del libro "It Came from the 80s!". Habría molado entrevistarle a fondo, pero por desgracia murió hace dos años. ¡Ah! olvidaba un último dato que aclara y contextualiza muchísimo de lo comentado hasta ahora, Cleve era hermano de Kenneth J. Hall.
Cerrando ya el apartado dedicado a los intérpretes "no Rayanos", queda Vincent Barbi, el típico superviviente de la era dorada del "exploitation" que Olen Ray fichaba por puro fanatismo. En sus años mozos, Barbi curró en el "The Blob / La masa devoradora" original de 1958. Luego, se prestó a salir en un puñado de los subproductos vomitados por Ted V. Mikels, en la serie y la película del "Batman" de Adam West, en la hoy reputada "Dolemite" y... a partir de aquí ya comienza a tantear terreno Rayano, coincidiendo con James R. Sweeney en "Capone", dirigida por el habitual colega/socio de Fred, Steve Carver (quien aparece en los agradecimientos de "Terminal Force") o haciendo de víctima en "El día después del juicio final" para entrar a formar parte de la mafia Olen Ray. Justo antes de palmar, Barbi tiene papelito en una cosa rarísima de naturaleza "indie" titulada "Suture". La vi en el Festival de Sitges, y se suponía el gran nuevo descubrimiento del palo, rollo "Reservoir Dogs", "El Mariachi" o "Clerks" (al fin y al cabo, estábamos en 1993), pero no coló. Incluía cierto elemento absurdo en su trama que provocó el rechazo de crítica y público.
Y, ahora sí, nos metemos de cabeza en el puro Fredolenrayismo... o esta reseña no terminará nunca. Los habituales que le acompañaban a todas partes durante los 80 y 90. Comenzando por su ex-mujer, Dawn Wildsmith, siguiendo con el gran gran Jay Richardson poniendo fondo y forma al mafioso jefe, un personaje detestable que el actor hace simpático. La inevitable Michelle Bauer, mostrando sus operadas ubres, claro. Ralph Lucas, que en "Beverly Hills Vamp" hacía del criado de las vampiras, esas que se papeaban a los amigos "nerds" del protagonista, uno de los cuales, Tom Shell, también asoma en "Terminal Force", solo que cambiando totalmente de registro. Aquí es el baranda que casi -casi- se tira al personaje de Angela Porcell. Hoy día, Shell se ha reciclado a director de productos desangelados, pero dispone de una filmografía como actor que es... verla para creerla. No pueden faltar tampoco el bueno de Joseph Pilato (acreditado Josef Piato) o el subdirector de subcine Dan Golden.
Pasemos directos a detrás de las cámaras. El fuerte de Ernest D. Farino han sido siempre los efectos especiales (y no solo de subproductos, también algunas películas de primer orden) pero, inquieto él (de joven editaba un fanzine dedicado íntegramente a Ray Harryhausen), en ocasiones lo ha intentado con la dirección y, como es el caso, la escritura de guion. Concretamente tres veces. Sorprende que de una mente tan imaginativa salga algo tan soso como lo reseñado, pero, en fin, ya se sabe. Sus otras dos aportaciones han sido igualmente para Fred Olen Ray, "Wizard of the demon sword" y la ya muy mencionada -y genuinamente divertida- "Beverly Hills Vamp".
Produce (entre otras cosas) Grant Austin Waldman, otro de los creyentes en la causa Ray. Pones la filmografía de uno al lado de la del otro, y casi van a la par. Waldman también lo ha intentado como director de sus propias cacotas, destacando entre las pocas "Teenage Exorcist".
A la hora de ilustrar esta interminable reseña, he echado mano de la sosa caratula del VHS español, básicamente porque así es como la alquilé en su día. Sin embargo, me ha sido imposible resistirme a sumarle la exageradísima y graciosa ilustración que corretea por ahí como cubierta de alguna edición extranjera. Más que nada porque es puro y duro "exploitation". Pilla los cuatro elementos atractivos, desmádralos, y añade alguna mentirijilla piadosa (ese Harrison hiper-musculado!!). Aaaaay (suspiro) los buenos viejos tiempos.

sábado, 5 de febrero de 2022

CREEPSHOW TV (3ª TEMPORADA)


CAPÍTULO 1 - "Mums" / "Queen Bee" : En la primera historia, una esposa asesinada por su marido vuelve de la tumba convertida en planta vengativa gracias a la ayuda de su hijo que, ya al final, mirará con delectación y una sonrisa maliciosa cómo mamá se papea a los malos, algo que conecta, por evidente que suene, con el niño del vudú en el "Creepshow" original (graciosamente interpretado por Joe Hill, aquí autor del relato inspirador, convertido en guion gracias en parte al novelista de terrores David J. Schow -responsable del libreto de "Leatherface: La matanza de Texas 3"-). Por lo demás, todo muy previsible. Hay demasiado drama y la cosa tarda en alcanzar el cenit. Cuando llega, pues sí, mola mucho ver a la mamá seudo-Audrey a base de efectos prácticos... pero es lo único salvable. Dirige Rusty Cundieff, que ya anduvo en la temporada anterior.
La siguiente arranca muy prometedoramente. Unos adolescentes gilipollas se enteran que su ídola del pop va a parir en el hospital donde curra la madre de una de ellas, así que le roban la tarjeta de acceso y acuden, llevándose la sorpresa de su vida al descubrir la verdadera naturaleza de la diva. Una vez más son las escenas de efectos prácticos lo que salvan un poco la papeleta, el problema es que aparecen a mitad de capítulo. Luego, todo es cuesta abajo. El CGI sigue siendo un horror. Michael Rousselet, co-guionista, es co-director de una cosa con pinta de postmodernez titulada "Dude Bro Party Massacre", ello explicaría el nada sutil homenaje de rigor: el hospital donde ocurre todo se llama "Haddonfield Myers", ¡¡juas!!. Pero se lo perdonamos por haber co-escrito el mejor capítulo de la segunda temporada, "Dead and Breakfast". Dirige Greg Nicotero.

CAPITULO 2 - "Skeletons in the closet" / "Familiar": En la primera, un super coleccionista de cine mata a otro y decide convertirlo en parte de una exposición. Naturalmente, no tardará mucho en regresar de la muerte clamando venganza. Bien, "Skeletons in the closet" retoma ese baboso, suculento y relamido servicio oral hacia los fans que tanto daño hace a esta serie. Al ir la cosa de coleccionistas de atrezzo cinematográfico, y especialmente dentro del terror, la lista de homenajes, referencias, guiños y chascarrillos (incluidos la propia "Creepshow" original) es casi aturdidora, pura pornografía. El devoto, cegado ante tanto tributo, no se percatará de la vergüenza ajena que provoca lo que le están contando. ¡¡Terrible!! Apunto estuve de apagar el reproductor por culpa de esto. Entre los escasos aspectos positivos, la presencia de James Remar.
La historia siguiente es sosilla y un poco tontaina. No acabas de ver hacia donde va hasta que termina. Pero al menos no provoca urticaria e incluye un monstruo bastante "cool". Una pareja acude a un pitoniso. Este alerta al marido de una presencia diabólica que, a partir de ese momento, verá a todas horas, hasta que decide terminar con ella igual que lo hacía Hal Holbrook con el monstruo de la caja en el clásico de George A. Romero. Dirige Joe Lynch.

CAPITULO 3 - "The Last Tsuburaya" / "Okay, I'll Bite!": Dos historias escasas de "Creepshowismo" genuino, pero que se dejan consumir. Concretamente, "The Last Tsuburaya" presenta la premisa más interesante: Un multimillonario malo como el demonio compra el último dibujo inédito de un artista japonés especializado en garabatear monstruos horripilantes y, una vez saboreado, lo quema para que nadie más pueda. A partir de ahí, obvio es, el bicho del lienzo se le aparecerá y le perseguirá. Dirige Jeffrey F. January, habitual de "The Walking Dead".
En la otra, un presidiario de buen corazón tiene varias arañas como mascota, especialmente una gordísima que vive oculta tras la pared. En el momento que un guardia corrupto y sus matones le hagan mobbing y se carguen una, se vengará con ayuda de los bichos. Elemental, pero consumible. Escribe y dirige John Harrison, todo un veterano de la marca "Creepshow", tanto la cinematográfica como la televisiva.

CAPÍTULO 4 - "Stranger Sings" / "Meter Reader": "Stranger Sings" narra un intento de ligoteo, aparentemente exitoso, que termina con el aspirante secuestrado por dos tipas, una de ellas una sirena de cánticos embaucadores. Aunque se deja ver, no alcanza los niveles de solvencia que su directora, Axelle Carolyn, demostró en su capítulo de la segunda temporada, el mentado "Dead and Breakfast". Casi casi, lo mejor es el "chiste" del título. También el guion corre a cargo de una tipa, por lo que habrá el típico berzas que calificará al pifostio de empoderamiento femenino o alguna gilipollez por el estilo.
Si hasta ahora Joe Lynch había logrado que la manía que le dispenso descendiera unos grados, con esta, su nueva aportación a la serie, "Meter Reader", consigue que el río vuelva a su cauce. El concepto es interesante: En un futuro semi-post-apocalíptico en el que el mal surge de los abismos y lo empaña todo, los exorcismos a domicilio se han convertido en una rutina. Uno de los responsables de llevarlos a la práctica vuelve a casa, pero su mujer e hijos no le dejan entrar porque desconfían de su estado, así que le mandan a hacer cuarentena. Las cosas se saldrán de madre, claro. Probablemente este capítulo se parió en plena pandemia, de ahí ciertos paralelismos, algo que debemos a su guionista reincidente, John Esposito. En cualquier caso, Joe Lynch desaprovecha la materia y factura un segmento monótono y muy aburrido. Soso. En cuestiones actoriles destaca Johnathon Schaech que estuvo en "Los malditos, vampiros del desierto" y "Una noche para morir" haciendo de psycho-killer.

CAPÍTULO 5 - "Time Out" / "Things in Oakwood's Past": Un universitario recibe como herencia un viejo armario con poderes. Si te metes dentro, verás que el tiempo corre hacia atrás. Pero no olvides llevar siempre la llave encima, porque como no puedas salir, de ti solo quedará polvo. El chaval lo aprovecha a conciencia, convirtiéndose con los años en el mejor abogado de su bufete y un padre ejemplar. Lógicamente, las cosas darán un giro dramático que vemos venir desde el minuto uno. Y ese sería el mayor defecto de "Time Out", la falta de sorpresas. Por lo demás, una historia más propia de "Twilight Zone" que "Creepshow", pero correcta (ayuda que soy un devoto de las tramas con paradojas temporales y tal). Dirige Jeffrey F. January, de la plantilla de "The Walking Dead".
La que sigue desconcierta porque está facturada cien por cien mediante una animación algo limitada. En el misterioso pueblo de Oakwood encuentran una de esas cápsulas temporales. La historiadora local descubre que no sería buena idea abrirla. Como es de ley, no le hacen ni caso. Este es el capítulo más brutalmente gore de toda la serie... pero claro, hay truco, ¡son dibujitos!. Inevitablemente la sinopsis recuerda a "La caja" del "Creepshow" original, algo que oficializa el que reciba incluso una alusión directa. Tratándose de un capítulo animado, lo normal es mandar guiños a los dibujantes afines a la marca, de ahí que algunos personajes lleven apellidos como Wrightson o Kamen (de Jack Kamen, dibujante de la misma E.C. y autor de uno de los dos maravillosos posters de "Creepshow"). Tampoco falta el guiño a Romero himself formato "foto enmarcada". En cuanto a la historieta en sí, pues lo cierto es que la animación distrae bastante y deja un poco frío. Entre los dobladores localizamos voces ilustres como las de Mark Hamill o la "scream queen" Danielle Harris. Dirige Greg Nicotero, ayudado por una panda de animadores.

CAPÍTULO 6 - "Drug Traffic" / "A Dead Girl Named Sue": La última entrega de esta tercera temporada me ha descolocado mucho y aburrido más. La primera historia va sobre una madre asiática y su hija enferma que son detenidas en la frontera de Estados Unidos. La niña se convertirá en una de esas "cabezas voladoras fantasma" tan típicas del folclore del sudeste asiático y comenzará la escabechina. De por medio hay un político racista que se hace pasar por progre con la intención de dar buena imagen. Y el gran Michael Rooker como único elemento positivo de la función. ¿"Creepshow" dándoselas de panfletismo?. Ay, duele!. Esto casi podría haberlo dirigido el Joe Dante de "Masters of Horror", pero pal caso hablamos del inevitable Señor Nicotero. Confieso que se me cerraban los ojos durante el trayecto.
La siguiente, "A Dead Girl Named Sue", es un pelo más digerible... pero tampoco nada que deslumbre. En parte porque, por enésima y cansina vez, retomamos el guiño al universo zombie de George Romero, situando la historia en la misma noche de los muertos vivientes (con su blanco y negro, su ambientación de finales de los sesenta y un televisor donde se emiten las imágenes que salían en el noticiario del clásico). El sheriff local detiene al pijo del pueblo sospechoso de haber matado a una niña. Habiendo como hay zombies en la zona, cuesta asegurar la naturaleza real de dicho asesinato, si fue por maldad o supervivencia al tratarse de un revivido y no una víctima inocente. Descubrirlo se supone la gracia del asunto. Pero no. El episodio es puro bla, bla, bla hasta un desenlace tampoco muy inspirado. Y sí, aburre bastante. Guioniza la televisiva Heather Anne Campbell, que hizo tres cuartos de lo mismo para la igualmente chaposa -y panfletaria- reciente versión de "Twilight Zone". Dirige un clásico de la casa, John Harrison (lo que hace el descalabro aún mayor).
Vale la pena destacar como colofón que, en esta tercera temporada, los célebres "efectos visuales" destinados a darle un toque de cómic a las imágenes son muy escasos. Prácticamente nulos. Igualmente, las transiciones animadas gastan un look demasiado "flash" para mi gusto.

sábado, 22 de enero de 2022

CREEPSHOW TV (2ª TEMPORADA)

Asumida la poca naturaleza "Creepshowiana" de esta versión para la caja tonta, y que cualquier intento de mandar un guiño al clásico (como la música de los feísimos créditos iniciales) únicamente incrementa la dolorosa comparativa, me agencio las segunda y tercera temporadas completas. Me las veo (no sin cierta ilusión, lo reconozco) y las reseño. Aquí tienen todos los capítulos de la que hace dos. En breve, la otra.

CAPÍTULO 1 - "Model Kid" / "Public Television of the Dead": Rememoremos la historia que introduce y cierra el "Creepshow" de George A. Romero: un crío abroncado por su severo padre, que le tira los tebeos a la basura, recibirá justa venganza cuando se agencie un muñeco vudú. Bien, esa es la base de este "Model Kid". Cambiamos al padre por el tío. Cambiamos al niño morenito por uno rubito (probablemente alter ego del Greg Nicotero infante). Y al muñeco vudú por una figurita de esas de la marca "Aurora" (no en balde es ese un nombre que sale varias veces a lo largo del capítulo). Se agradecen estas movidas de niños fans del terror marginados por adultos o matones en el colegio, y que se toman la revancha. Pero la verdad es que ya comienza a ser un recurso trillado y cansino. Al villano lo interpreta Kevin Dillon. El guionista, John Esposito, tiene una larga experiencia en el género, aunque tal vez su logro más peculiar sea esa cosa de nefasto recuerdo titulada "La sombra del faraón". En cualquier caso, aquí el efecto comparativo es TOTAL y, obviamente, muy dañino.
La siguiente historia, "Public Television of the Dead", debería fliparme porque es un absoluto tributo a "Evil Dead" (y un poco al Sr.Romero y su recurrente Pittsburgh). El mismo Ted Raimi -haciendo de Ted Raimi- acude a un programa de antigüedades a mostrar el "Necronomicón" (ya que, como aclara, pertenece a su familia desde hace muchos años, ¡¡juas!!). Lo leen en directo y se arma la marimorena. Uno de los encargados de poner orden será un relajado pintor televisivo visiblemente basado en otro real redescubierto y reivindicado recientemente -a través de la bufa, algo muy común hoy día-: Bob Ross. Viene aliñado con unas gotillas a lo Mr.Rogers, para quien Romero curró en su época. Precisamente, otro de los héroes de la función es un cámara y realizador regordete de nombre George. Todo muy familiar. Uno de lo momentos más graciosos consiste en el pintor recreando en un lienzo el escenario al completo de "Terroríficamente muertos". Lo demás, puro manual.
Bien, una característica común en la serie a partir de aquí (y que se extenderá a la tercera temporada) es su obsesión por comerle la polla indiscriminadamente al fan medio a base de guiños, homenajes, tributos y lameculadas. Y funciona, según he podido leer muchos pican. A mi me irrita bastante. Lo veo un modo muy ruin de parapetar la falta de buenas ideas propias. En otras palabras, no van a lograr cegarme por mucha rosca que hagan al fan nostálgico que hay en mí. No me vendo tan fácil.
Dirige ambos capítulos el mismo Greg Nicotero.

CAPÍTULO 2 - "Dead and Breakfast" / "Pesticide": "Dead and Breakfast" gira en torno a los nietos de una vieja asesina psicópata que se mueren por convertir la mansión que aquella usó para sus escabechinas como marco turístico. Y forrarse en el camino, claro. Pero el público la ignora, así que invitan a una youtuber especializada en crímenes reales para que pase allí unos días y la promocione. Lo malo es que la chavala comenzará a poner en duda la veracidad de todo ello. Este capítulo es tan entretenido como interesante. Los personajes gastan carisma, la youtuber es genuinamente odiosa y repugnante y, en fin, ¡sale C.Thomas Howell! (compartiendo protagonismo con Ali Larter, superviviente de algunas entregas de "Destino Final"). El desenlace no decepciona. Parte de ello se lo debemos a los guionistas Erik Sandoval y Michael Rousselet (que repetirán en la temporada 3) y a la señora directora, Axelle Carolyn, responsable de la reciente "La mansión", que no funciona tan bien como su aportación al "Creepshow" televisivo, pero se deja ver.
Por desgracia "Pesticide" no repite la hazaña. La idea de que un tipo contrate a un exterminador de plagas para acabar con unos vagabundos que okupan su fábrica está bien. Pero, a partir de ahí, la cosa se torna un caos, un delirio que no entiendo a donde va ni que pretende, a pesar de contar con unos notables efectos especiales. Lástima. Obviamente las referencias, sobre todo sonoras, a la famosa historia de las cucarachas del "Creepshow" original son unas cuantas. Entre el reparto destacan el Carpenteriano Keith David y Ashley ("Hellraiser") Laurence. Dirige Don Nicotero.

CAPÍTULO 3 - "The Right Snuff" / "Sibling Rivalry": "The right snuff" está un rato chula (aunque, eso sí, el "Creepshowismo" sigue brillando por su ausencia). Protagonizan el culebrón unos astronautas en pleno viaje experimental para probar una máquina capaz de juguetear con la gravedad. El inventor de esta recibe todos los laureles, mientras que el piloto vive acomplejado porque su padre, un astronauta famoso, le hace mucha sombra. Dicho complejo se acrecentará cuando les anuncien que han de entrar en contacto con vida alienígena por primera vez y el elegido sea el inventor. La envidia del otro estalla y, en fin, corre la sangre. Pues sí, para estar todo el episodio ambientado en una nave (a base de decorados y efectos bastante potables) y dos personajes, la cosa se aguanta bien gracias a lo interesante de la trama, científicamente (todo el tema de la gravedad artificial) y humanamente hablando (lo de las envidias y frustraciones. Algo que, viviendo como vivimos en este país, nos cae muy cerquita). El único pero que le pongo es el aspecto de los aliens, un poco chungo. Se agradece que estén hechos a mano y, supongo, gasten unas formas voluntariamente "camp", pero no creo que case bien con el tono del capítulo. Protagonizan Breckin Meyer de "Pesadilla final: La muerte de Freddy" y Ryan Kwanten de "Silencio desde el mal". El dire es el normalmente insufrible Joe Lynch.
La historia que sigue desciende unos peldaños. Arranca como una comedia "teen" de pijas histéricas, lo que justifica la presencia de Molly Ringwald como directora de un instituto a la que una adolescente lerda le cuenta que su hermano ha intentado matarla. Las cosas derivarán por derroteros vampíricos. Lo mejor lo tenemos cuando la adolescente comenta que sus únicas experiencias sexuales compartidas consisten en hacer pajas. Lo demás, extremadamente tontuno y olvidable. Guioniza una tipa. Dirige Rusty Cundieff de "Tales from the hood" o "Fear of a Black Hat".

CAPITULO 4 - "Pipe Screams" / "Within the Walls of Madness": Retomamos la movida del "monstruo usado como arma arrojadiza contra un ser humano detestable" -es decir, la historia del bicho de la caja en el "Creepshow" original- y lo hacemos de la mano de la entrañable Barbara Crampton, que pal caso da vida a una casera despiadada y racista (hay incluso un momento que aparece medio borracha con un vaso en la mano, igual que Adrienne Barbeau). La acompañan Eric Edelstein (uno de los nazis malotes de "Green Room") y un bicho no especialmente mal logrado a base de pelos y suciedad que se oculta en las tuberías. Una historia muy tonta, que no aporta nada, pero tampoco ofende. Dirige Joe Lynch.
Con "Within the Walls of Madness" me perdí un poco, resulta algo liosa, pero digamos que gira en torno a un tipo condenado a muerte por una serie de asesinatos que, dice él, fueron cometidos en realidad por un demonio surgido de una dimensión paralela gracias a los esfuerzos de una científica interpretada por Denise Crosby, de "El Cementerio Viviente". Sin más. Dirige todo un VIP del club "Creepshowiano", John Harrison.
Aprovecho el inciso para comentar que las transiciones animadas de esta segunda temporada molan bastante. Se alejan del tono realista de la anterior (y el film original), y evitan el look "flash" que veremos en la siguiente. Las que nos ocupan tiran de rollo caricaturesco y denotan mucho estilo. Un toque original de la serie que, por raro que suene, funciona.

CAPITULO 5 - "Night of the Living Late Show" : A modo de colofón, Nicotero y los suyos cierran la temporada con un capítulo especial de duración doble, donde retoman el "servicio oral para el fandom" pero, al menos, de un modo más inteligente, integrándolo en la trama sin que irrite excesivamente. Y pal caso, además del inevitable guiño con posterior moratón en el ojo al recurrente Señor Romero y sus zombies, tenemos una referencia constante y sangrante nada menos que a nuestra "Pánico en el Transiberiano". Se lo explico.
Justin Long -al que hemos visto en "Jeepers Creepers" o "Arrástrame al infierno"- da vida al inventor de la máquina de realidad virtual definitiva, una que permite al usuario formar parte de sus películas favoritas. En su caso se trata del clásico dirigido por Eugenio Martín. No solo lo disfruta, además anda enamorado del personaje que interpreta ¡¡¡Silvia Tortosa!!!. De esta manera el inventor huye de su mediocre realidad y, muy especialmente, su señora esposa, con la que se casó por dinero y que, obviamente, no luce tampoco muy apetecible (aunque ni mucho menos es el cayo que nos pretenden vender). La cornuda, harta de desprecios e infidelidades -virtuales-, usará la misma máquina para vengarse.
Lo cierto es que, llegado el momento, comencé a pensar aquello de "Me aburroooo", antes de descubrir que consumía un capítulo más extenso de lo habitual. Pero no está demasiado mal. Las escenas en las que Justin Long entra a formar parte de "Pánico en el Transiberiano" e interactúa con Christopher Lee, Peter Cushing o la misma Tortosa, tienen su gracejo, aunque tampoco es que estén estupendamente facturadas. Llama la atención que se busquen a una doble de la actriz catalana cuyo parecido resulta bastante discutible.
El guion corre a cargo de Dana Gould, todo un personaje mediático ligado a cosas tan distintas y curiosas como "Los Simpson", "Mystery Men" o esa rareza titulada "Me levanté temprano el día de mi muerte". Dirige Greg Nicotero.

domingo, 21 de marzo de 2021

CRÉDITOS INICIALES DE "CREEPSHOW 1 & 2"

Era inevitable. Más pronto o más tarde tenía que aparecer en nuestro modesto pero dicharachero canal de YouTube algo relacionado con el mega-clásico, "Creepshow". Y puestos a hacerlo bien, sumamos al pitote su menos brillante, pero igualmente gozosa, secuela. Hablamos de los títulos de crédito de ambas películas. Absolutamente maravillosos en su ejecución, su diseño, sus tipografías y, sobre todo, sus músicas, cortesía de John Harrison y Rick Wakeman / Les Reed (creía que Wakeman -también autor del soundtrack de "La Quema"- era el responsable del tema que suena en los créditos, pero no localizo nada que así me lo confirme con seguridad).
Todo ello, por supuestísimo, extraído de sus respectivos VHSs mediante ripeo, lo que nos ha permitido incluir el logo de "Polygram Video" y, más interesante aún, la famosa careta de "Creepshow" con esa sangre chorreante cutre-digital que, lo quieran o no, a uno le marca mucho cuando es un impresionable infante.
Antes de dejarles con el vídeo, permitan una breve confesión: El plan original consistía en subir el TRAILER EN CASTELLANO del clásico de George A. Romero, pero nos ha sido imposible localizarlo. Toda ayuda al respecto será agradecida y acreditada (tienen nuestro e-mail aquí al lado).
Ahora sí... señores y señores, con todos ustedes... ¡¡"Creepshow 1 y 2"!!


sábado, 15 de febrero de 2020

CREEPSHOW TV (3ª PARTE / CAPÍTULOS 3 y 4)

"All Hallows Eve" / "The Man in the suitcase": "All Hallowes Eve" viene guionizada por el mítico Bruce Jones (o, simplemente, se basa en un comic cuyas letras parió el año 1982 para la revista "Twisted Tales" y pueden ver acá -gracias don Antonio por el dato-), y aún así estamos ante una historia de venganzas situada en plena noche de Halloween tirando a sosica. Cierto que cuando descubres de qué va el movidón se te cambia un poco la cara. Vamos, que no está mal. Pero para entonces ya queda poco que ver. 
La que sigue ha resultado ser una de 
las mejores de la serie. Puede que la mejor. Un chico descubre en el interior de una maleta a un hombre vivo con las extremidades retorcidas. Este le pide que le saque de ahí y cuando el chico lo intenta, el individuo grita y escupe monedas de oro, cosa que hace cada vez que siente dolor. ¿Qué harías tu? ¿Sacarlo de su encierro o torturarlo para que no deje de vomitar riquezas? Naturalmente el chaval y sus amigos optan por esto último, cosa que tendrá consecuencias. Desafortunadamente, el final no está a la altura. El director, David Bruckner (especializado en pelis de terror por capítulos, como "V/H/S" o "Southbound", y responsable de un film que en su día tuvo mucho bombo pero no era para tanto, "El ritual"), decide ponerle fin echando mano de una resolución muy "de peli de terror" facilona y más bien cutre. Y es una pena. Sigue siendo poco "Creepshowiana", pero al menos está entretenida.

"The Companion" / "Lydia Layne's better half": Si en "The man in the suitcase" David Bruckner parió el capítulo más interesante de la serie, aquí es el caso contrario. "The Companion" va sobre un espantapájaros que cobra vida y quiere cargarse a un chaval, quien logrará hacerse con el control para usarlo como arma vengadora contra su abusivo hermano (características estas que retrotraen levemente a dos historias del "Creepshow" original: el niño haciendo vudú contra su autoritario padre y el marido mal tratado que utiliza un monstruo para acabar con su odiosa esposa). Olvidable.

Aunque no tanto como la siguiente. Un especie de thriller claustrofóbico en el que una tipa mata accidentalmente a su amante/empleada y termina encerrada con el cadáver en un ascensor que se detiene durante un breve terremoto. Aburrida y rutinaria. Lo más interesante es que la dirige John Harrison, asistente de Romero en "Creepshow" y, sobre todo, compositor de la maravillosa banda sonora de aquella.

Creepshow TV (1ª temporada)

sábado, 1 de febrero de 2020

CREEPSHOW TV (1ª PARTE / INTRODUCCIÓN)

Los que me conocen saben que tengo las yemas de los dedos y la lengua medio desgastadas de tanto escribir y hablar sobre mi segunda película favorita de todos los tiempos, "Creepshow". Naturalmente me refiero a la primera, la original. La relación que tengo con las secuelas es variada. La segunda me cae muy simpática. De la pseudo tercera abominaba hasta que la revisé y pasé de odiarla a considerarla simplemente mala (lo que, si se mira detenidamente, es un avance positivo). 
Sin embargo, no estoy aquí para hablar tanto del film de George A. Romero, como de la reciente serie inspirada en su universo y formas. El día que el canal "Shudder" lo anunció a bombo y platillo, no puedo decir que me entusiasmara, aunque sí tuve ciertas esperanzas al saber que el talentoso hombre de efectos especiales Greg Nicotero (que anduvo como imberbe principiante en el rodaje de la primera) se iba a encargar del pifostio, derrochando cariño y respeto por la materia. Esas mismas esperanzas se ampliaron levemente en cuanto tuve conciencia de que se estaban dejando el ojete en hacer las cosas bien. ¿Cómo? Pues fichando a peña que ya había tenido algo que ver con el primer "Creepshow" (Adrienne Barbeau, John Harrison, Tom Savini, Stephen King como material adaptable) y a otros rostros/nombres ya clásicos del cine de terror, muy estimados por el fandom, (actores como Jeffrey "Re-Animator" Combs, Tobin "Saw" Bell, Bruce Davison y David "Scream" Arquette o gente de letras del calibre de David J. Schow, Joe R. Lansdale, Joe Hill -hijo de Stephen King y que interpretara al niño del prólogo en el film-nodriza- o el mítico hombre de comic -muy adecuado dadas las circunstancias- Bruce Jones). Añadan al pack un "host" de cadavérico aspecto destinado a introducir cada capítulo (de entrada, me pareció raro e incomprensible que no hablara, pero luego entendí que en el original tampoco lo hace. Habría molado que sí le diera el pico, pero en el aspecto "fidelidad" no puedo quejarme), el juego constante con el supuesto formato comiquero afín a la saga, animaciones entre una historia y otra (con un estilo que recuerda a los dibujos animados de "Creepshow 2", aunque con un tufo un poco más de flash. Ahora bien, nada comparado a las animaciones computerizadas de los créditos iniciales, que desentonan y son bastante feuchas), la utilización de efectos especiales "old school" (mezclado con poco pero no por ello menos costroso CGI), la recuperación de todos los truquillos visuales que hicieron de la peli de George A. Romero algo TAN especial, con sus colorines, fondos a base de dibujos, transiciones a modo de páginas pasando (incluidas aquellas que lucen supuestos anuncios de -como decían en "Top Secret!"- artículos de coña), ilustraciones cobrando vida, bocadillos con texto, etc, etc. Resumiendo, todo pintaba a que iban a facturar algo digno... asumiendo que jamás estaría a la altura de la peli de 1982.
Pronto, coincidiendo con el estreno, las redes yanquis se llenaron de reacciones entusiastas. Incluso Stephen King, que no se presta mucho a esa clase de juegos, escribió cosas positivas en Twitter. Bien, acostumbrado a que en USAlandia todo se reciba con exagerada pasión y descontrolada positividad, no me fiaba mucho. Hasta que, por fin, supe de una primera y casi única reacción negativa, que acusaba a la serie de pobretona. Eso ya me cuadraba más. Imaginé que la verdadera verdad sería algo intermedio y esperé a verla.
Deglutidos todos los capítulos de la primera temporada (porque ya hay una segunda anunciada) puedo afirmar que la sensación general fue de.... ¡decepción!. Sí, amiguitos, me temo que este nuevo "Creepshow" no ha terminado de funcionar para mí. ¿Cómo es posible? 
Tras darle mucho al coco en busca de una respuesta, he llegado a la siguiente conclusión: Todos esos elementos afines a la peli original se quedan únicamente y de forma exclusiva en lo estético. Las formas, el papel que envuelve al regalo. Pero en lo narrativo, las cosas cambian sustancialmente. Es decir, todas las historias son poco.... ¡"Creepshowianas"!.Como si cogieran un capítulo de cualquier serie de cuentos de terror y le añadieran todos los abalorios visuales propios de "Creepshow". Pero el hábito no hace al monje. O, aunque la mona se vista de seda... eso. No basta con el envoltorio adecuado, se necesita algo más. Quizás es que los autores del nuevo "Creepshow" no han terminado de entender las maneras del film de Romero, y confunden las maravillosas y perfectamente aplicadas dosis de humor negrísimo de aquella con coña bufa y chorra. O tal vez es que, simplemente, no conocen en profundidad los comics "E.C.", los grandes homenajeados por la pluma de Stephen King en su día. Al fin y al cabo, este creció leyendo aquellos tebeos y supo trasladarlos de forma adecuada al papel/pantalla, cosa de la que se ven incapaces Nicotero y los suyos, ni que sea por pertenecer a una generación posterior.
Podríamos ser un poco más maliciosos y culpar de todo ello a James Glenn Dudelson y Robert Franklin Dudelson, capitostes de la productora "Taurus" y responsables de los descalabros que fueron la mentada "Creepshow 3" y también ese intento fugaz de web-serie bautizado "Creepshow Raw". Víctor y yo les dedicamos todo un podcast que pueden escuchar AQUÍ si quieren saber más. Estos tienen los derechos de "Creepshow", es decir, del título, la marca. Así pues, supongo que, si quieres hacer algo con la saga, tienes que entenderte con ellos. Para su asociación con "Shudder", creo sinceramente que los Dudelson Boys aprendieron de los errores del (su) pasado y se sumaron a la admirable intentona de hacer las cosas bien... solo que no atinaron. O no entendieron el material de base (que en realidad nunca han entendido).
Y ahí radica la gran pena y al mismo tiempo la gran revelación sobre el clásico de Romero, ALGO tenía aquel que es imposible replicar por mucho que lo intentes. ¿El talento de sus artífices, la pasión que aún desplegaban en esos tiempos? ¿una cualidad que se me escapa? A saber.
Dicho todo ello, vamos a por los capítulos en cuestión, comentados brevemente a lo largo de tres entradas que irán apareciendo en las próximas semanas. ¿Por qué? porque de otro modo esto quedaría demasiado largo y, salvo casos inevitables, prefiero hacer las reseñas más escuetas. 
Hasta dentro de siete días pues.

Creepshow TV (1ª temporada)