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sábado, 7 de marzo de 2026

SILENCIO DESDE EL MAL

Pocos parecen recordar que, tras el notorio éxito de su debut con "Saw", James Wan seguidamente dirigió un par de películas menos afortunadas de cara a la taquilla, "Sentencia de muerte" y "Silencio desde el mal". Pasaron algo desapercibidas y uno podía comenzar a sospechar aquello de que la aparente nueva promesa del cine fantástico -y de género- no era tal, hasta que remontó el vuelo con "Insidious" y "Expediente Warren". Y de ahí, a internarse en el espinoso terreno del "blockbuster", donde perdió de forma inexorable su ya de por sí escasa capacidad de contención, revolcándose como un gorrino en una ristra de títulos excesivos y aturdidores. Que eso mismo lo aplicara cuando retomó el terror con "Maligno" (excesiva + visible + olvidable) confirmó la metástasis creativa. A su vez, ello otorgaba más caché a aquellas dos películas supuestamente fallidas cuyas virtudes se multiplicaban ahora por diez. Ojalá volviera ese James Wan, cosa que reafirmo tras revisar "Silencio desde el mal". Me ha gustado más que nunca. Siempre he tenido una relación positiva con "Sentencia de muerte", pero no terminaba de pillarle el tranquillo a la otra. Nunca hasta el punto de despreciarla, porque desde la primera vez que la descargué he conservado el archivo en mi disco duro. Y la he consumido varias veces, incluso con el fin de reseñarla. Sin éxito.... hasta hoy.
Una pareja joven recibe como regalo un muñeco de ventriloquía de aspecto algo siniestro. Mientras él se ausenta, ella muere. Le arrancan la lengua. Traumado, el maromo decide solventar sendo misterio, aunque no le viene totalmente de nuevas. Digamos que existe cierta indirecta conexión entre su familia y el muñecajo, así que parte para el pueblo natal, "Ravens Fair", y allí retoma contacto con una leyenda local, la de la ventrílocua "Mery Shaw", acompañada por cierta maldición que, sí, podría estar salpicando a nuestro protagonista.
Es un hecho conocido que a James Wan le apasiona el goticismo... y siente ciertas reservas hacia la truculencia desaforada. Así pues, en "Silencio desde el mal" lo primero chorrea por los costados, cual sándwich de queso recalentado, y lo segundo tiende más a escasear (aunque estar, está... demandas mercantiles obligan). ¿¿Tal vez encontremos ahí la clave del poco éxito, más viniendo del director de "Saw", una de las iniciadoras del (¿mal?) llamado "torture porn"?? porque, de verdad, sino, no me lo explico, ya que el film funciona en lo suyo, es entretenido, gasta un ritmo dinámico, las escenas se encadenan sin pausa y siempre narrando una historia interesante a base atmósfera empachante -en el buen sentido- con cementerios repletos de hojas resecas, grandes mansiones, teatros abandonados en medio de islotes, truenos y relámpagos. Lo tiene todo. Especialmente muñecos siniestros, una de las pasiones de Wan (aunque en ese terreno todavía le gane Charles Band), incluido un payaso con sospechosa espiral dibujada en la frente. Aunque el fuerte de "Silencio desde el mal" es su villana, la terrorífica "Mery Shaw", quien se reserva algunas de las escenas más cierra-esfinters y trae muy mucho a la memoria al fantasma vengador de "La gota de agua" -incluido el etéreo modo de desplazarse-, según la antología "Las tres caras del miedo", observación para nada desenfocada considerando la devoción de James Wan por el director de aquella, Mario Bava, de quien también toma el modo de fotografiar y ciertos estilismos coloristas (igualmente me ha parecido detectar guiños a -la misteriosa habitación subacuática de- "Inferno" y "Amityville 2: La posesión"... aunque podría ser "La mansión encantada").
El reparto no cuenta con muchos rostros reconocibles, salvo los de Bob Gunton, Julian Richings (sin acreditar) y Judith Roberts dando vida a "Mery Shaw". El guion lo firma un colaborador habitual de Wan, Leigh Whannell, quien terminaría dirigiendo la decepcionante "Insidious 3", las algo más decentes "Upgrade (Ilimitado)" o "El hombre invisible", aunque patinaría con la reciente, y aburrrrrrrrrrrrida, "Hombre Lobo".
"Silencio desde el mal" me ha proporcionado agradecidos 86 minutos de lo más amenos y agradables. Vale, se le pueden achacar algunos efectismos algo desacertados (sobre todo esa lengua quilométrica -confeccionada a base de tantas otras lenguas-), pero son pocos, especialmente si la comparamos a cómo se desarrollaría la carrera de su indudablemente talentoso director. Algo me dice que, como más películas haga, y más años acumule, "Silencio desde el mal" irá ganando adeptos, sumando puntos y simpatías. Me alegra formar ya parte de tales futuras estadísticas.

sábado, 12 de julio de 2025

DESTINO FINAL : LAZOS DE SANGRE

Diríase que el éxito indiscutible de la franquicia "Terrifier", y en especial su reciente tercera dosis, ha revitalizado el asunto de los efectos prácticos. Los gerifaltes de las compañías tochas han descubierto asombrados que la chavalada se ha puesto farruca con los excesos de látex y pintura roja propias de las aventuras del payaso "Art", unos que no solo son ya el "leitmotiv" de todo ello, sino que, a posteriori, su creador, padre y ejecutor, Damien Leone, mostraba en redes sociales cómo habían sido llevados acabo. Así las cosas, y considerando las maneras de Hollywood, esos mismos ejecutivos encorbatados decidieron replicarlo con sus productos horroríficos de pronto estreno. Tenemos el ejemplo de la ultra-mediocre hasta el dolor "Until Dawn". En las promos su director, el otrora prometedor David F. Sandberg, cuya puesta al servicio de las grandes corporaciones de su ojete ha terminado por enterrarlo en la más obtusa medianía, reivindicaba el uso de los trucos de antaño. "Aquellos que crecí viendo" decía, y los incorporaba alegremente a su peliculita, además de mostrar el "making of" de los mismos en un desesperado intento por atraer las atenciones y favores del fandom, ese gran idiota. Si podemos considerar "Until Dawn" un producto netamente "mainstream", la cosa se torna todavía más llamativa cuando esas mismas estrategias fueron seguidamente adoptadas por otro aún mayor en su pertenencia a la "corriente reinante", en su intención "crematística", la nueva entrega de "Destino Final".
Lo habré comentado mil veces antes, sea acá, sea en papel fotocopiado, pero siempre he sido un defensor tanto de esta franquicia como de la otra que iba sumando entregas a la par, "Saw". En su momento de auge, cuando no recibían más que palos por parte de prensa y -otra vez tu- fandom, acusándolas de repetitivas y poco imaginativas, me alzaba como su gran defensor, alegando que ambas eran a esos tiempos lo que "Viernes 13" y "Pesadilla en Elm Street" a los suyos, allá cuando, justo, también eran objeto de críticas duras y reproches, especialmente en lo referente a la acumulación de secuelas. Igualmente, anuncié sin ninguna clase de duda que, con los años, "Destino Final" y "Saw" no solo ganarían peso a nivel subcultural, sino que generarían continuaciones tardías, "reboots" y demás zarandajas. Bien, es exactamente lo que ha ocurrido. Así pues, pónganme la medalla y no se les ocurra intentar arrebatármela.
La cuestión es que esta "Destino Final: lazos de sangre" vendría a ser la sexta entrega, rodada trece años después de la que, en su día, se anunció como la última (y dieciséis de la única que fue tratada en este ciber-antro). ¿Y saben qué? pues que la jodía ha sido un éxito de taquilla, acumulando más billetes verdes que ninguna. Así pues, den por sentado que vendrán más (lo mismo que "Saw", de la que "Blumhouse" se ha agenciado los derechos con intención de seguir explotándola). ¿¿Y nos alegramos por ello?? Pues sí, porque resulta que "Destino Final: lazos de sangre" está un rato bien.
Pero antes de entrar en materia, déjenme finiquitar lo que comentaba al arranque de los efectos prácticos usados cual anzuelo. También los artífices de este "Destino Final 6" publicaban vídeos en redes sociales demostrándonos lo "cool" que eran al decantarse por ellos. Por supuesto, y como ocurre exactamente en el caso de "Until Dawn", luego, en pantalla, esos mismos truquitos de goma siguen cantando considerablemente a CGI. No creo que nos hayan estafado, no, pero seguramente tampoco pudieron evitar darles posteriormente un baño de infografía para perfeccionarlos, arrebatándoles toda su fisicidad, adquiriendo esa molesta pátina de artificio desaborío propio de la técnica en cuestión. ¿Perjudica ello pues a la película? No. Al fin y al cabo todas estas mandangas son solo materia que "preocupa" al aficionado, al fan, al pajero, pero al público mayoritario le importan un pimiento. Este únicamente demanda un producto entretenido y ameno, listo para escapar de la burda y apestosa realidad, práctica que últimamente veo como se considera reprochable, pero a mi me parece maravillosa y aplaudo. En ese sentido "Destino Final: lazos de sangre" no falla.
Como ocurre con todas las franquicias del horror, la historia de base es la misma de siempre. Y, no se engañen, así debe ser. Es lo que queremos ver. Lo que nos gusta. Luego, si los guionistas son lo suficientemente hábiles para añadirle unas goticas de algo un pelo distinto, pues mira, mejor, pero sin alejarse demasiado de la formula. Así pues, la novedad acá es que todo el asunto de las víctimas de un accidente terrible que se salvan gracias a una premonición y, aluego, son perseguidas por la señora muerte, se reduce a un círculo familiar, a padres, hijos, tíos y primos. Con el añadido extra de que, el origen de todo, ocurrió cincuenta años atrás. Las personas a despachar eran tantas que la de la guadaña ha tardado varias décadas en alcanzar a los protagonistas, porque su plan consistía desde el principio en cargarse hasta el último de los linajes de aquellos que no fenecieron cuando debían. Voltereta narrativa bastante ingeniosa y bien resuelta. Además, a ese salto temporal se vincula el personaje de Tony Todd, quien, como sabrán, ha ido ejerciendo de ¿cómo definirlo? experto en escapar de las garras de la codiciosa muerte, siempre aconsejando a las futuras víctimas que recurrían a él en busca de ayuda. También sabrán que Todd murió al poco de terminar la película, así que su despedida en la ficción se torna especialmente emotiva.
Pero, vamoh a vé, julai, déjate de mierdas, ¿¿molan o no molan las escenas donde palman los protagonistas?? Sí, molan. Y muchísimo. Es más, me atrevería a decir que son las más retorcidamente creativas, originales y espectacularmente sanguinolentas de todos los "Destinos Finales". El gore es "mainstream" en su mayoría, sí, pero les hará babear por su exageración y brutalidad. Voy a contenerme las ganas de describir aquellas que más me impactaron, por tentador que sea, y diré que no pude evitar soltar una satisfactoria risotada como consecuencia / válvula de escape ante la barbaridad de algunas. También por el placer de ver cómo son espachurrados, reventados o partidos en dos personajes sumamente desagradables y que lo merecen.
Así, a base de sangre a borbotones, gran guiñol, una narrativa perfectamente equilibrada entre le repetición y cierta novedad, y un ritmo acelerado y constante, resulta que la peli termina cumpliendo su cometido, entretener, divertir, ayudar a desconectar del mundanal ruido y, en fin, que la recomiendo.
Obviamente, por su condición de producto puro y duro, me saltaré la parte de la reseña en la que cito nombres y currículums. La verdad, importan un carajo. Pero, por cumplir, mencionaré a uno de los productores, y responsable de la "story" de base, Jon Watts, director en su día de las apreciables "Clown" y "Coche Policial", finalmente reciclado a paridor de "hits" taquilleros con las aventuras de "Spider-man" auspiciadas por "Marvel Studios".

lunes, 1 de mayo de 2023

FRAMED

“Framed”, del cortometrajista barcelonés Marc Martinez Jordán que debuta en el largo, pese a su póster a base de neón rosa que apesta a postmodernismo, que solo verlo hace que alguien tan rancio como yo odie la película sin tan siquiera haberla consumido —porque la intuye—, en realidad se prodiga como una pequeña sorpresa resultona. Una hora y cuarto de metraje llena de casquería, humor involuntario (cómo no) y actores desconocidos que ofrecen desaforadas interpretaciones, dando como resultado, finalmente, una cosa ciertamente entretenida. Porque es que, aún con la ausencia de medios, la iluminación a veces hiper-recargada y ciertos males comunes propios del cine de terror semi-profesional, lo cierto es que “Framed” es una buena idea (deudora de “Saw”) bien dirigida y con buenos efectos especiales artesanales. No es una mierda insoportable como suele ocurrir con la mayoría de películas “independientes” de terror españolas de los últimos años y, eso, a estas alturas, ya es mucho. Quizás por eso ha pasado con buena fortuna por diversos festivales de cine fantástico a lo largo y ancho del globo, así como ha podido ser exportada a varios países del mundo. Eso sí, al ser una cosa pequeña, su distribución se reduce a un rincón del ciberespacio en los huecos perdidos de las plataformas de streaming donde está alojada.
Nos cuenta la historia de Framed, una nueva aplicación que te permite emitir en streaming en directo y que ofrece grandes recompensas a los usuarios que consigan más visitas. De este modo vemos una fauna que usa la aplicación para hacer barbaridades que van desde retrasmitir como un individuo se come su propia mierda hasta terroristas que usan la aplicación para emitir sus atentados. En esta tesitura, tres jóvenes completamente enajenados se colarán en una casa donde torturarán y vejarán a sus habitantes con el fin de emitirlo en directo a través de Framed.
Sin más. “Framed” es una película simpática y que se deja ver, más allá de esa presentación y esas tipografías totalmente luminosas, posmodernas e irritantes puestas ahí para saciar los gustos del público actual (o bien los del propio director que, igual, también flipa con los neones y los colorinches). La película, sin ser una maravilla —como hay quien dice por ahí— está bastante por encima del resto de producciones de este tipo y al final es un pequeño festival de sangre y chicha, cuyo máximo valor es que, en resumidas cuentas, resulta una curiosidad como otra cualquiera.
Tras “Framed” Martínez Jordán ha rodado unos cuantos cortos en la misma línea. No deja de ser un cine de nicho y dudo bastante que lleguemos a ver algún día una película suya en plan mainstream, pero, dirige bastante bien, así que igual en algún momento nos sorprende de verdad…

sábado, 15 de abril de 2023

LOS OJOS DEL MAL

Supongo que usar el término "muy dosmilera" puede considerarse perfectamente legítimo a estas alturas. "Los ojos del mal" ("See no evil" en v.o.) encaja como un guante en dicha etiqueta. No ya porque sea del 2006, que también, sino por muchos de sus "tics".
Aunque el "nuevo slasher" catapultado a raíz del éxito de "Scream, vigila quien llama" diez años antes ya agonizaba, aún le quedaba algo de oxígeno. Más si lo mezclabas con la tendencia entonces imperante: "Saw" (o torture porn) Así pues, "Los ojos del mal" combina un poco de cada y, de paso, se apunta a esa ambientación sucia -aunque muy Hollywoodiense, es decir, artificial- que pretendía "recuperar" el horror setentero en contraposición al rollo mega-limpio e inofensivo impuesto durante demasiado tiempo por el mentado "hit" de Wes Craven. Aquí cabrían un mayor uso del elemento truculento -tampoco excesivo- y algo de sexy-ismo, aunque no tanto como para poder MOSTRAR un par de tetillas, lo que me parece ridículo (más teniendo en cuenta la peculiar naturaleza del director, como luego veremos) Otros "tics" recurrentes son la sobredosis de hip-hop en la banda sonora, el abuso de imágenes fragmentadas, flashes y otras pijadas tan irritantes como habituales, y que todos los teenagers protas estén de rechupete -especialmente ellas- aunque pertenezcan al lumpen (no hay cosa más desquiciante que la típica actriz mona interpretando a una chica mala a base de poner morritos) Todo ello amparado por Lionsgate (distribuidores oficiales de, yes!, la "Sawga") y "WWE", productora surgida del mundo de la lucha libre emperrada en parir vehículos de lucimiento para algunos de sus hostiadores profesionales. En este caso hablamos de un armario llamado Kane, cuyo aspecto le va de perlas al psycho-killer protagonista de sonoro pero ridículo nombre: Jacob Goodnight. Por lo demás, "Los ojos del mal" es tan trillada que da dolor de cabeza. Ni siquiera tenía pensado incluirla en este blog, hasta que vi que mi compañero no lo había hecho. Y aquí ando.
Un grupo de delincuentes juveniles son reclutados para limpiar un viejo hotel pasto de las llamas. Resulta que un chalado enorme vive oculto entre las paredes y se pirra por agenciarse los ojos de todos los presentes. Puesto que cualquier psycho-killer que se precie debe disponer de su arma "cool" reglamentaria, este se vale de un enorme gancho que lanza para atrapar a sus víctimas. Los últimos supervivientes de la escabechina tendrán que enfrentarse a la bestia y vencerla.
Es cierto que "Los ojos del mal" pretende alejarse de algunos tropos propios del "slasher", pero se queda en un nada llamativo y loable intento. Por ejemplo, que el "final boy" sea el más odioso de todos y, por tanto, aquel al que pensabas iban a destripar primero. O cierta mala uva, como que la chica vegetariana amante incondicional de los animales -en especial los perros- sea devorada en vida por una manada de estos. El elemento truculento está presente, pero poco. Cuando el asesino arranca ojos, no lo vemos en plan gráfico (únicamente si procede con un cadáver) y, siguiendo los cánones del Hollywood más cobarde, es en el palmamiento del malo donde está la chicha. Ya saben, recrearse con la muerte del villano -sea pyscho killer, monstruo o, sobre todo, zombie- se supone menos traumático que si hablamos de inocentes -independientemente de lo aborrecibles que sean- Obviamente, y por año, los CGI comienzan a dar la tabarra, aunque todavía queda sitio para trucajes prácticos.
Hablaba antes de la peculiar naturaleza del director. Pues bien, se trata de Gregory Dark, un señor mucho más conocido por sus aportaciones al cine abiertamente pornográfico. Uno de tirón mainstream -siendo metesaca-, así como bien considerado, estilizado y, por tanto, tremendamente aburrido. Veneno para la libido. Dark se había pasado a la realización de video-clips y su asociación con Britney Spears le otorgó cierto lustre y respetabilidad.
A diferencia de otros de sus compañeros, Kane no logró dar el salto y siguió atrapado en la lucha libre hasta hoy. En 2014 bajó unos peldaños al retomar a Jacob Goodnight en "Los ojos del mal 2" que, seguramente, llegaría directamente en formato doméstico (la primera sí se estrenó en salas) Dirigieron entonces las incapaces -aunque sorprendemente reputadas- Soska Sisters, lo que es sinónimo de mucho malo y nada bueno (¿han visto su horrendo remake de "Rabia"?) El típico e hipócrita caso de alabar dos pavas únicamente por ser pavas, independientemente de sus capacidades, aunque los "fricardos" que así proceden las usen como materia para aligerar el abundante sobrepeso de sus testículos.
El día que llegue la nostalgia de los dosmiles, seguro que a algún cazurro se le ocurre hacer una tercera.
Lo sé, ha sido una reseña desapasionada y funcional... pero, pal caso, va en perfecta consonancia con "Los ojos del mal". Se ve, se soporta y se olvida.

viernes, 24 de febrero de 2023

THE DEVIL'S CARNIVAL

A Darryl Lynn Bousman, que venía de dirigir algunas de las secuelas de “Saw”, le salió medio rana un proyecto más o menos megalomaníaco titulado “Repo! The Genetic Opera”, extraño y grotesco musical en torno a un futuro distópico y una epidemia que, aunque no fue un éxito rotundo, sí hizo ganar al realizador algún que otro seguidor acérrimo a lo largo del mundo. Poco después puso todo su empeño en levantar una secuela de la franquicia “Leprechaun” de la cual era fan, tratando de llevar al duende al Oeste, pero no tuvo suerte rejuntando financiación y la idea se quedó ahí.
Sin embargo, le había tomado el gusto al cine musical raro y en 2012, con todo en su contra, decidió llevar a cabo la presente producción que, en la línea de “Repo! The Genetic Opera”, estaría especialmente diseñado para contentar a los fans de aquella. Decidió autofinanciarse esta cosa, “The Devil’s Carnival”, en la que reúne a prácticamente el mismo equipo, solo que reduciendo considerablemente los presupuestos. Demasiado de hecho, ya que se trataba de su pasta y la idea era abordar una serie de películas que se financiarían con los beneficios de la anterior. Y, por supuesto, su seguidores respondieron bien; irían a verla a los pases reducidos que el propio Bousman organizaría girando a lo largo y ancho del país, como si de un espectáculo de feria se tratase, y respondieron igualmente con la venta del Blu-Ray y la banda sonora, así el director se permitió rodar una segunda película con esos beneficios, que, a diferencia de esta que no alcanza la hora por los pelos, duraría 95 minutos y gozaría de una mayor producción… Se titularía “Alleluia! The Devil’s Carnival”, pero me la saltaré porque ya tuve bastante con la primera.
En este caso la película ambientaría su historia en un circo perteneciente al diablo en el que, inspirándose en las fábulas de Esopo, cada personaje narraría uno de los cuentos en esperpénticos numeritos musicales, mientras son observados por dios y el demonio.
El problema es que "The Devil´s Carnival" es tan pequeña, que tan solo se cuenta con una localización, una especie de pista central de circo donde, básicamente, transcurre todo, por lo que no veremos en ningún momento las escenificaciones de esas fábulas, únicamente las escucharemos narradas por boca de los actores que cantan, cantan y cantan, sin salir de la pista. Casi estaría mejor como obra de teatro que como película —en el caso de que esto estuviera bien de algún modo—.
En cuanto al lado técnico, solvente, con montaje, unos FX infográficos de mierda por culpa de manejar pocas perras y un diseño de producción pomposo y recargado que hace que le duelan a uno los ojos. Dicho dolor se extiende a los oídos gracias a canciones, horrorosas, sin garra, malas...
En definitiva, una fantochada que yo supongo los muy fans —que los hay— agradecerán sin duda, pero lo que es a mí no es que no me haya gustado, no es cuestión de gustos, es que considero “The Devil’s Carnival” una PUTA MIERDA. Con mayúsculas y todas las letras. Un exceso estético y nada más. Por suerte el suplicio, como decía, no alcanza la hora de metraje.
En el reparto, habituales de Bousman como el pobrecillo de Paul Sorvino haciendo de dios, Bill Moseley como mago extrañísimo —al que dice que interpretó basándose en ¡"Roger Rabbit"!— o Sean Patrick Flanery.
Un medianía, de lo peorcito que ha pasado por este blog.

sábado, 5 de marzo de 2022

SCREAM 2022

Cuando me enfrento a la enésima entrega -tardía y motivada por la nostalgia más mercantilista- de un film de mi género favorito, tiendo a deglutir todas las pelis precedentes, en orden, antes de llegar a la más reciente. Es un juego divertido que incluye ver evolucionar la historia y envejecer a los personajes / actores. Procedí así con la saga "Saw", por ejemplo. Ahora, con el lanzamiento de la nueva "Scream" (la quinta, aunque no lo ponga en el título), me animé a repetir la hazaña. Vi las cuatro previas. A una por día. La intención original consistía en escribir sobre todas. Un repaso escueto, pero conciso, como el que en su día dediqué a "Phantasma". El problema es que, a rasgos generales, las "Scream" movies no me inspiraron ni una sola línea. Seloplico...
Nunca he sido fan de la saga. Reconozco que el primer "Scream" -que vi en su día en el cine- dispone de un sutil encanto. Es razonablemente entretenida. Un genuino film de terror. Las tonterías posmodernas y auto conscientes aún suenan algo novedosas. Y se ciñe con bastante dignidad al modelo slasher. Es cierto que sus tics noventeros irritan (ese reparto repleto de niños guapos, blanquitos y ricos, la sobre iluminación, la ausencia de genuinos elementos exploitation), pero incluso, vistos hoy, tienen su gracia. Así que esta puedo tolerarla. Sin embargo, las consiguientes continuaciones son terriblemente malas. De la segunda a la cuarta. En muchos casos casi parecen telefilms. Y ni siquiera de terror. Da la sensación que en cualquier momento, en cualquiera de ellos, entrará en escena Angela Lansbury.
Tal vez por eso afronté este "Scream 2022" con desgana (aunque curiosidad). Y, tal vez, esa es la razón por la que me sentó mejor. O quizás sea, simplemente, una buena película, lista para ver y olvidar. 
La cuestión es que entramos en el terreno de lo que, en la misma trama, califican de "recuela". Es decir, un remake disfrazado de secuela tardía y que incorpora personajes avejentados de los films "antiguos". En este caso Neve Campbell, David Arquette, una feísima Courtney Cox (da grima compararla con la versión monísima y pizpireta que aparecía en "Masters del universo") y Skeet Ulrich. Podríamos añadir también a Marley Shelton, que salía en la cuarta. Estos se entremezclan con los personajes nuevos, una panda de jovenzuelos no excesivamente repugnantes (y donde, por supuesto, caben un gay, una lesbiana y uno de piel tirando a oscura). Juntos tendrán que descubrir la identidad del nuevo Ghostface, al que le ha dado por asesinar peña relacionada con aquellos que murieron en las pelis previas. Los crímenes son un pelín más gráficos de lo que la franquicia nos tenía acostumbrados (¡¡han tenido que pasar 26 años para ello!!). Y, esto sí sorprende, la figura del psycho-killer resulta más amenazante que nunca. Impone, a pesar de lucir el disfraz reglamentario que todos conocemos. Eso significa que, por primera vez, alguien ha sabido filmarlo debidamente. ¿Tal vez el problema que tenían los "Scream" precedentes era.... Wes Craven? Al fin y al cabo, ya entonces encajaba como un guante en el rol de "cineasta maduro hastiado de su vinculación con el género". En esta ocasión no dirige por razones obvias, de eso se encargan Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, responsables de una peli que parece gustar a todo el mundo menos a mi, "Noche de bodas". Tampoco el guion es de Kevin Williamson, sino de  James "Zodiac" Vanderbilt y Guy Busick quien, por cierto, ha escrito la nueva "Destino Final". Ambos se aferran bien fuerte, y con delectación, a los tropos de la franquicia. Si en las entregas previas se hacían "discursos" -tirando a críticos- sobre la nueva tendencia en cine de terror del momento, ahora toca meterle un -merecido- cachete a esa cosa aburrida y pedante que algunos llaman "terror elevado" (la única que me funciona del pack es "Midsommar"). Luego, la "friki" del grupo (que pal caso folla con otros coños, todo un cambio) suelta un "speech" muy logrado, y perfectamente medido, sobre el mentado fenómeno de la "recuelas". Uno que encaja mucho y muy bien en lo que cuenta la misma "Scream 2022".
Pues lo dicho, una cosa más o menos entretenida. Nada que nos haga vibrar, ni saltar del sillón (salvo algunos sustos que te funcionarán si no estás muy puesto en estas lides). Pero se deja ver y, sobre todo, devuelve cierta "dignidad" a la saga, una que no lucía desde 1996.

sábado, 25 de julio de 2020

LA CASA DEL TERROR (HAUNT)

A estas alturas casi ofende que pretendan vendernos una película con la trama de "Haunt" (que, para rematarlo, cuenta con una caratula mas bien sosa y un título español anodinamente inimaginativo y previamente explotado para otras dos pelis, "Dark Ride", de trama semejante a la reseñada, y esta): Es la noche de Halloween. Un grupo de adolescentes recalan en una antigua fábrica abandonada convertida para la ocasión en una siniestra casa de los horrores comandada por un grupo de inquietantes individuos enmascarados, entre los que no falta el payaso de rigor. Una vez dentro, descubrirán que todas las pruebas y trampas son genuinas y aquí el que palma, palma.
Pues sí, así de previsible, tópica, recurrente y escandalosamente trillada es esta "Haunt" producida por Eli Roth y escrita/dirigida por Scott Beck y Bryan Woods, señores con algo de bagaje a sus espaldas pero un único título de renombre, "Un lugar tranquilo", donde ejercieron de guionistas. Es casi sorprendente que unos mendas que demostraron tanta creatividad en aquella, hagan gala aquí de tan pocas ideas frescas. "Haunt" recuerda a chorrocientas películas, pero probablemente a "Saw" más que a muchas otras, por aquello de la elaborada ristra de trampichuelas mortales que deberán superar los protagonistas. Hay unas pequeñas pero llamativas dosis de gore, nada del otro jueves, aunque siempre se agradecen.
No obstante, y ahí está la gracia, resulta que la peli funciona. Te lo ves venir todo y los sustos van acompañados de la inevitable e irritante subida de volumen, pero sí, en conjunto está entretenida, luce un acabado digno y cuenta con unos villanos especialmente inspirados y resultones. Puede que el final sea lo más flojo, aunque tampoco es que a estas alturas vaya a hacer mucho por jorobarnos la sensación tirando a positiva que nos deja.
Visible nomás.

sábado, 1 de febrero de 2020

CREEPSHOW TV (1ª PARTE / INTRODUCCIÓN)

Los que me conocen saben que tengo las yemas de los dedos y la lengua medio desgastadas de tanto escribir y hablar sobre mi segunda película favorita de todos los tiempos, "Creepshow". Naturalmente me refiero a la primera, la original. La relación que tengo con las secuelas es variada. La segunda me cae muy simpática. De la pseudo tercera abominaba hasta que la revisé y pasé de odiarla a considerarla simplemente mala (lo que, si se mira detenidamente, es un avance positivo). 
Sin embargo, no estoy aquí para hablar tanto del film de George A. Romero, como de la reciente serie inspirada en su universo y formas. El día que el canal "Shudder" lo anunció a bombo y platillo, no puedo decir que me entusiasmara, aunque sí tuve ciertas esperanzas al saber que el talentoso hombre de efectos especiales Greg Nicotero (que anduvo como imberbe principiante en el rodaje de la primera) se iba a encargar del pifostio, derrochando cariño y respeto por la materia. Esas mismas esperanzas se ampliaron levemente en cuanto tuve conciencia de que se estaban dejando el ojete en hacer las cosas bien. ¿Cómo? Pues fichando a peña que ya había tenido algo que ver con el primer "Creepshow" (Adrienne Barbeau, John Harrison, Tom Savini, Stephen King como material adaptable) y a otros rostros/nombres ya clásicos del cine de terror, muy estimados por el fandom, (actores como Jeffrey "Re-Animator" Combs, Tobin "Saw" Bell, Bruce Davison y David "Scream" Arquette o gente de letras del calibre de David J. Schow, Joe R. Lansdale, Joe Hill -hijo de Stephen King y que interpretara al niño del prólogo en el film-nodriza- o el mítico hombre de comic -muy adecuado dadas las circunstancias- Bruce Jones). Añadan al pack un "host" de cadavérico aspecto destinado a introducir cada capítulo (de entrada, me pareció raro e incomprensible que no hablara, pero luego entendí que en el original tampoco lo hace. Habría molado que sí le diera el pico, pero en el aspecto "fidelidad" no puedo quejarme), el juego constante con el supuesto formato comiquero afín a la saga, animaciones entre una historia y otra (con un estilo que recuerda a los dibujos animados de "Creepshow 2", aunque con un tufo un poco más de flash. Ahora bien, nada comparado a las animaciones computerizadas de los créditos iniciales, que desentonan y son bastante feuchas), la utilización de efectos especiales "old school" (mezclado con poco pero no por ello menos costroso CGI), la recuperación de todos los truquillos visuales que hicieron de la peli de George A. Romero algo TAN especial, con sus colorines, fondos a base de dibujos, transiciones a modo de páginas pasando (incluidas aquellas que lucen supuestos anuncios de -como decían en "Top Secret!"- artículos de coña), ilustraciones cobrando vida, bocadillos con texto, etc, etc. Resumiendo, todo pintaba a que iban a facturar algo digno... asumiendo que jamás estaría a la altura de la peli de 1982.
Pronto, coincidiendo con el estreno, las redes yanquis se llenaron de reacciones entusiastas. Incluso Stephen King, que no se presta mucho a esa clase de juegos, escribió cosas positivas en Twitter. Bien, acostumbrado a que en USAlandia todo se reciba con exagerada pasión y descontrolada positividad, no me fiaba mucho. Hasta que, por fin, supe de una primera y casi única reacción negativa, que acusaba a la serie de pobretona. Eso ya me cuadraba más. Imaginé que la verdadera verdad sería algo intermedio y esperé a verla.
Deglutidos todos los capítulos de la primera temporada (porque ya hay una segunda anunciada) puedo afirmar que la sensación general fue de.... ¡decepción!. Sí, amiguitos, me temo que este nuevo "Creepshow" no ha terminado de funcionar para mí. ¿Cómo es posible? 
Tras darle mucho al coco en busca de una respuesta, he llegado a la siguiente conclusión: Todos esos elementos afines a la peli original se quedan únicamente y de forma exclusiva en lo estético. Las formas, el papel que envuelve al regalo. Pero en lo narrativo, las cosas cambian sustancialmente. Es decir, todas las historias son poco.... ¡"Creepshowianas"!.Como si cogieran un capítulo de cualquier serie de cuentos de terror y le añadieran todos los abalorios visuales propios de "Creepshow". Pero el hábito no hace al monje. O, aunque la mona se vista de seda... eso. No basta con el envoltorio adecuado, se necesita algo más. Quizás es que los autores del nuevo "Creepshow" no han terminado de entender las maneras del film de Romero, y confunden las maravillosas y perfectamente aplicadas dosis de humor negrísimo de aquella con coña bufa y chorra. O tal vez es que, simplemente, no conocen en profundidad los comics "E.C.", los grandes homenajeados por la pluma de Stephen King en su día. Al fin y al cabo, este creció leyendo aquellos tebeos y supo trasladarlos de forma adecuada al papel/pantalla, cosa de la que se ven incapaces Nicotero y los suyos, ni que sea por pertenecer a una generación posterior.
Podríamos ser un poco más maliciosos y culpar de todo ello a James Glenn Dudelson y Robert Franklin Dudelson, capitostes de la productora "Taurus" y responsables de los descalabros que fueron la mentada "Creepshow 3" y también ese intento fugaz de web-serie bautizado "Creepshow Raw". Víctor y yo les dedicamos todo un podcast que pueden escuchar AQUÍ si quieren saber más. Estos tienen los derechos de "Creepshow", es decir, del título, la marca. Así pues, supongo que, si quieres hacer algo con la saga, tienes que entenderte con ellos. Para su asociación con "Shudder", creo sinceramente que los Dudelson Boys aprendieron de los errores del (su) pasado y se sumaron a la admirable intentona de hacer las cosas bien... solo que no atinaron. O no entendieron el material de base (que en realidad nunca han entendido).
Y ahí radica la gran pena y al mismo tiempo la gran revelación sobre el clásico de Romero, ALGO tenía aquel que es imposible replicar por mucho que lo intentes. ¿El talento de sus artífices, la pasión que aún desplegaban en esos tiempos? ¿una cualidad que se me escapa? A saber.
Dicho todo ello, vamos a por los capítulos en cuestión, comentados brevemente a lo largo de tres entradas que irán apareciendo en las próximas semanas. ¿Por qué? porque de otro modo esto quedaría demasiado largo y, salvo casos inevitables, prefiero hacer las reseñas más escuetas. 
Hasta dentro de siete días pues.

Creepshow TV (1ª temporada)

sábado, 3 de agosto de 2019

ESCAPE ROOM

Un poquito de "Saw", otro de "Cube" e incluso un chorrito de "Destino Final". Añade a la mezcla un buen puñado de guita, consecuencia de ir apadrinado por una "major", y obtendrás "Escape Room", intento desesperado por arrastrar a las butacas de los cines los culos milenials echando mano de la nueva tonterida de moda, las mentadas escape rooms. 
A una que se anuncia como el copón bendito son invitados un puñado de personajes ultra estereotipados. Los tenemos todos: el yuppie desalmado, el nerd adicto a los vídeo juegos, la chica tímida, el don nadie de mediana edad, etc, etc. El vencedor se llevará un fajo de billetes a casa. Pronto descubren que el juego es más mortal de lo previsto, lo que les obligará a entenderse y unir fuerzas si quieren sobrevivir. Ni falta hace mentar los traumas que todos ellos arrastran, perfectamente aprovechados por los creadores del pasatiempo asesino. Estos últimos son el punto más flojo. Los guionistas no saben cómo terminar la peli y pierden un poco el pedal liando la troca en busca del gran "Cáspita!" final, lo que induce a la aparición de un villano propio del James Bond más "camp".
No es la primera vez que veo una peli en la que se explota el rollo de las escape rooms (¿escaperoomxploitation?), la diferencia es que la otra era una cosa de bajo presupuesto destinada a la tele por cable. La reseñada es más lujosa, y hace gala de un diseño de producción espectacular e imaginativo, además de unos trucajes convincentes. Pero en realidad, ambas cuentan exactamente lo mismo. Solo que "Escape Room" gana en lo que respecta al factor entretenimiento. De Domingo por la tarde, vamos.
El único rostro del reparto que he reconocido es el de Deborah Ann Woll, la "Karen Page" del "Daredevil" según Marvel/Netflix.
El director, Adam Robitel, venía de rodar el pasable found footage "The Taking of Deborah Logan" y la bastante horrible "Insidious : La última llave". Tiene un futuro prometedor en el que asoman una segunda parte de "Escape Room" y un thriller sobrenatural producido por Sam Raimi.

sábado, 4 de mayo de 2019

SESIÓN DOBLE : JEEPERS CREEPERS 3 + JIGSAW : EL JUEGO CONTINÚA

JEEPERS CREEPERS 3 : Pasados dieciséis largos años desde la segunda parte, no esperaba nada demasiado bueno de "Jeepers Creepers 3". Me había auto-convencido de que era una película a destiempo. También de que, probablemente, se habría facturado con muchos menos medios que sus predecesoras y con fines meramente mercantiles. Ahora que la he visto, puedo decir aquello de: Celebro haberme equivocado. Puede que esté hecha con menos medios, pero desde luego no se nota.
"Jeepers Creepers 3" se sitúa justo entre las dos primeras entregas. La ya icónica criatura alada se limita a ir cazando seres humanos que guarda en su destartalada furgoneta mientras los agentes de la ley, y un grupo de linchamiento, van tras su pista. Paralelamente tenemos a una mujer en cuyo jardín reposa enterrado cierto "objeto" que el monstruo reclama y el inevitable romance adolescente que, para variar, no molesta ni irrita.
Lo que más me sorprendió de esta tercera parte es que evita caer en lo acomodaticio y resulta hasta medianamente imprevisible. No es que sea lo más original del mundo, pero su director y guionista, Victor Salva, aporta ideas, giros y enfoques un poco distintos, desviándose de caminos trillados. Eso en lo narrativo, porque en lo visual también logra momentos
genuinamente potentes, destacando en especial el cara a cara del monstruo y el personaje armado con una potente ametralladora que interpreta Stan Shaw. Puro suspense. Y luego tenemos la furgoneta, que es casi como la versión diabólica de un automovil própio del James Bond de los buenos tiempos.
En resumen, no es que me haya hecho vibrar ni alucinar, pero sí reconozco que "Jeepers
Creepers 3" logró superar mis expectativas (que eran muy bajas) y prácticamente salvarme del aburrimiento, cosa esta que es lo que me suelen aportar últimamente casi todas las películas que veo, especialmente las de género fantástico.

JIGSAW:EL JUEGO CONTINÚA : Nueve años después del último título de la franquicia "Saw", y cuando ya la dábamos por enterrada, sale a la luz una octava entrega. ¿El motivo?, desconocido. Pero es evidente -y significativo- que ha sido confeccionada pensando en aquel público que no ha visto todas o ninguna de las previas, y aquel -en el que me incluyo- que las ha visto y, llegado cierto punto, se perdió completamente.
El escenario es familiar: Varias víctimas obligadas a jugar a uno de los mortales, ingeniosos y retorcidos juegos de Jigsaw, deben confesar crímenes ocultos o morirán de las formas más dolorosas imaginables. Paralelamente tenemos a los policías y forenses investigando e intentando localizar la guarida antes de que no quede nadie vivo. El tiempo corre y el suspense se acumula. Ambas tragedias se van entrecruzando, lo que le da al conjunto un ritmo imparable que se mantiene hasta el final y hace el visionado un rato entretenido.
La truculencia es algo más contenida que los dos títulos previos, pero sigue presente y reserva alguna "joya" como la brutal muerte que cierra el show. El elemento sorpresa propio de la saga -siempre discutible pero efectivo-  también está.
Dirigen los solventes Hermanos Spierig.

jueves, 25 de octubre de 2018

BLOOD FEAST 2016

"Blood Feast" fue la primera película gore tal y como las conocemos hoy. Y la primera de ese tipo realizada por Herschell Gordon Lewis. Luego haría más, pero tenderían a parapetarse en el humor. Voluntario, claro, porque de involuntario hay para dar y regalar en la filmografía del legendario cineasta. Dicho de otro modo, de haberse aplicado más talento en la realización de "Blood Feast" -y algo más de dinero-  podría haber sido una película muy dura e impactante en su gráfica violencia. Luego, con los años, llegaron los homenajes y los semi-remakes, pero todos hacían gala de ese mismo humor, de comedia, como "Bloodsucking Pharaohs in Pittsburgh", "Fonda Sangrienta" o "2001 Maníacos". ¿Qué pasaría si alguien decidiera tomársela en serio? actualizar sus imágenes extremas y su historia sobre un psycho-killer demente que trocea muchachas aplicando efectos especiales de alta calidad y sin soltar chistecillos durante el proceso. ¿Y si ése alguien viniera del llamado ultra-gore alemán? Desde luego muchos pensarían que es el candidato IDEAL para modernizar el cine de H.G.Lewis con la misma cruda honestidad y finalidad, recreándose en el gore bruto de modo enfermizamente detallado por el mero placer de hacerlo, desacomplejadamente pornográfico y sin auto-censura. Si al pack añades un reparto prinicipal tan curioso como el guaperas teen de los 80 Robert Rusler (al que has podido ver en "La mujer explosiva", "Pesadilla en Elm Street 2", "Los centinelas" o "Vamp"), Caroline Williams, superviviente femenina de "Masacre en Texas 2", y la morritos calientes Sophie Monk, entonces estamos ante lo que se dice un proyecto altamente prometedor, que es lo que parecía este remake oficial -y gélidamente serio- del clásico de Gordon Lewis.
Y es que, encima, resulta que la peli se reserva algunas buenas ideas, leves variaciones
bastante ingeniosas con respecto al film de 1963, como aquella según la cual la devoción hacia la diosa Ishtar del protagonista viene motivada por probables alucinaciones consecuencia de abandonar cierta medicación. Vamos, que el cuento de sacrificar inocentes con saña en nombre de la deidad sumeriana es una empanada que el tipo tiene en su cabeza. Todo ello rodado con profesionalidad, de manera sobria, unas dosis de drama para incrementar el tono serio de la movida y efectos especiales del también realizador Ryan Nicholson. Hasta ahí bien, el problema viene cuando tras mucho bla, bla asistimos al primer crimen... en el que se supone veremos una castración y.... ¿qué?, ¡¿fuera de cámara?!, ¿sin mostrarme hasta el mínimo crudo detalle de la misma?!. Espera, algo no funciona. ¿Estaré viendo una versión censurada?. Tras informarme descubro que esa es la íntegra y que, sí, por muy sorprendente que sea, el "Blood Feast" de 2016 va extremedamente escaso en lo referente a truculencia. No lo digo de broma, una puesta al día del clásico del cine gore.... al que le falta este último elemento. De hecho, encontraremos más gore en productos tan estandarizados como "Hostel" o alguna de las secuelas de "Saw". Así se lo digo. ¿Qué sentido tiene? Y más viniendo de Marcel Walz, un realizador independiente germano que, en mayor o menor medida, hasta ahora se había especializado en ese cine -grabado vídeo mediante- generoso en cuanto a horror y hemoglobina. De entre todas sus obras previas destaca "Seed 2", la secuela de una de las ultra-violentas películas que Uwe Boll rodó desde el resentimiento por toda la caña que le estaban dando. Vale, puede que Walz no sea Andreas Schnaas o alguno de esos pirados, pero con él implicado en la producción de "Blood Feast 2016", algo más de chicha podrías esperar. Sin embargo, da la sensación de que el tipo, consciente de que esta peli disponía de una envergadura levemente superior a lo habitual en su filmografía (ni que fuese por tratarse del remake de un film popular y por la intervención de algunos actores de cierto curriculum), decidió que fuese su trampolín al mainstream, apostando por una "dirección de actores" más currada (parece que algunos de ellos crean estar en una candidata a los Oscars), más drama y una rebaja notable del elemento violencia para hacer el resultado final mucho más "aceptable". Y ojo, que me parece muy respetable... pero coño, ¡¡no lo hagas con un remake del "Blood Feast" de Herschell Gordon Lewis!!, porque todo eso es justamente lo que menos necesita.
Total, que el film termina resultando extremadamente aburrido. Pesado. Desaborío. Y las pocas escenas sangrientas no aportan nada llamativo, novedoso o espectacular. Una auténtica decepción o, peor, una oportunidad salvajemente desaprovechada.
Como era de esperar, va incluido papelillo para The Godfather of Gore himself (al que apenas le quedaban ya dos telediarios).

jueves, 19 de abril de 2018

THE DEMOLISHER

Existen como mínimo tres caminos a seguir para todos aquellos realizadores que deseen homenajear en su cine algún género en concreto: por un lado tendríamos a los que asumen con todas las consecuencias las reglas codificadas de un género determinado, representando por desgracia una minoría aquellos que optan por no recurrir ni a posmodernismos ni a demás zarandajas tarantinianas y/o grindhouseras; éste sería, por ejemplo, el caso de S. Craig Zahler, director de las magníficas “Bone Tomahawk” y “Brawl in Cell Block 99”. Por otra parte, estaría la muy extendida alternativa de abordar los géneros, sobre todo aquellos característicos de la década de los 80, desde una perspectiva nostálgico-paródica (“Turbo Kid”, “Hobo with a Shotgun” y derivados), y, ya como última opción, tendríamos aquella que toma como modelo una variante cinematográfica (acción, terror, western, etc…), para, a continuación, ofrecer algo diferente y pretendidamente más elevado a nivel intelectual y/o visual: ésta sería precisamente la filosofía por la que se rige el cine de, entre otros, Nicolas Winding Refn (“Drive”) o Peter Strickland, el responsable de “Berberian Sound Studio”.
Más por intenciones que por talento, en este último grupo podríamos incluir asimismo al responsable (¿o sería mejor decir culpable?) de “The Demolisher”, el canadiense Gabriel Carrer. Carrer ya demostró con su ópera prima, “If a Tree Falls”, ser por encima de todo un pedantuelo que filma con la aspiración de quedar constantemente por encima del género que, según la película, se le ocurra abordar en cada momento. Además, y lo que es aún peor, el director ha evidenciado desde sus inicios ser un exploiter puro y duro, un oportunista que saquea sin el menor reparo hallazgos e ideas ajenas: de este modo, y si ya en su primer film abordaba el género survivalincorporando a su vez toques de ese torture porn que tan en boga estaba hace una década, Carrer dirigiría en lo sucesivo un par de sucedáneos de la saga “Saw” (“Kill” e “In the House of Flies”) para rodar tras “The Demolisher” la demoníaca “Death on Scenic Drive”, una película que, de acuerdo con el alarde de originalidad del que hace gala el director en cada uno de sus trabajos, parece que se mira más en “La casa del diablo”, de su coétaneo Ti West, antes que en ejemplos más representativos del cine satánico de anteriores décadas.
De esta manera, resulta más que evidente que los referentes manejados por el canadiense están muy lejos de ser el exploitation o el grindhouse setenteros: si conoce estas películas, y dudo mucho que lo haga, es única y exclusivamente a través del trabajo de terceros como pudieran ser Ti West o el antes mencionado Winding Refn, al que, por cierto, se llega a citar en los agradecimientos de esta “The Demolisher”. Desafortunadamente, y al contrario que el director de "Bronson", Carrer carece del talento y de la erudición cinéfila necesarias para reinterpretar u ofrecer una visión personal de los géneros de toda la vida, y eso resulta dolorosamente obvio en “The Demolisher”, su particular aproximación al cine de vigilantes y justicieros urbanos.
En ella se nos cuenta la historia de Bruce (el espantoso Ryan Barrett), un técnico informático que decide convertirse en “El demoledor” (una figura vengadora con ecos de El castigador) cuando su mujer, que fue agente de policía, queda paralítica en acto de servicio al intentar impedir que una secta satánica sacrifique a un bebé recién nacido. Por muy atractivo que pueda resultar este punto de partida, y por más simple que sea su argumento, Carrer lo echa todo por la borda al optar por un estilo de cine contemplativo y arty que no encaja en ningún momento con el género y/o con la historia que pretende contarnos: de hecho, este debe ser el único film de justicieros de la historia donde su protagonista no sólo no dispara un solo tiro en toda la película, sino que, además, se pasa más tiempo sentado en el sofá de su casa que patrullando las calles. De este modo, el director no duda a la hora de recurrir a todos los truquitos propios de las películas de prestigio de última hornada para alargar el metraje hasta la náusea y poder alcanzar los noventa minutos de rigor: aquí no faltan el uso indiscriminado de la cámara lenta para las pocas (y mal rodadas) escenas de acción, así como la vacua experimentación con el montaje, la irritante música de sintetizadores o el añadido de una serie de escenas oníricas, no quedando demasiado claro de si éstas últimas son ensoñaciones del poco carismático protagonista o si se tratan simplemente de flashbacks.
En última instancia, “The Demolisher” es un film que se avergüenza tanto de su condición de simple película de género que, de no ser por su título, nos resultaría muy difícil adivinar que nos encontramos ante un film de vigilantes. De hecho, y con el propósito de demostrar que él juega en otra liga diferente del resto, Carrer llega a exhibir en cierto plano, y de forma nada disimulada, un libro del poeta y músico Nick Cave y otro de Chuck Palahniuk, el autor de “El club de la lucha”, para que le quede claro al espectador que sus modelos a seguir no tienen nada que ver con el fascistoide y descerebrado cine de acción. Quizás esta frialdad de la que hace gala Carrer se pueda achacar al hecho de su origen canadiense, pero no creo que debamos caer en el error de confundir contención con inutilidad: “The Demolisher” es una película sin redención posible, un título inaguantable de principio a fín que representaría la antítesis, a pesar de pertenecer en teoría al mismo género, de la infinitamente más honesta “El justiciero” de Eli Roth, estupenda película que, afortunadamente, se encuentra en las antípodas de esta aproximación al cine popular repugnantemente pomposa y hipster.
Y si "The Demolisher" acaba salvándose por los pelos del más absoluto de los desastres es debido al hecho de que Carrer sabe, o, mejor dicho, cree que intuye el aspecto que debe tener una producción respetable, un film festivalero en definitiva, consagrándose con ahínco a la hora de intentar imitar en lo posible su propio concepto de esta idea de cine de prestigio. El canadiense es un director nefasto, pero tampoco creo que sea tonto: sabedor de su incapacidad, intenta disimularla a toda costa con el propósito de que el asunto no se le salga de madre. Básicamente es este control lo que acaba evitando que “The Demolisher” caiga en el más absoluto de los ridículos y llegue a convertirse en un nuevo “The Room”: y es que, por no servir, ni para echarse unas risas sirve… ni para eso vale la hija de la grandísima puta. ¡Ni os acerquéis a ella!

sábado, 7 de enero de 2017

JÓVENES GUERREROS

Con deliciosa escoria ochentera hemos topado, amiguitos.
"Jóvenes Guerreros", “Young Warriors” in the USA, daba lustro a los estantes de muchos de los video-clubs que solíamos alternar siendo jovenzuelos (cortesía de "CB Films"). Una película dirigida nada menos que por el tipo que tuvo la maravillosa osadía de parir ese icono del "trash" que es "No vayas cerca del parque", Lawrence D. Foldes, el típico filmmaker que solo podía existir en los 70 y 80, cuando el cine de baratillo abiertamente costroso tenía su propia parcela. ¡¿Se podía pedir más?!. Sí, que la distribuyera la "Cannon". Y así fue, una excusa perfecta para que Menahem Golan y Yoran Globus situaran su nombre bien gordo antes del fucking título. Ya estamos todos.
En su intento por aferrarse a las modas propias del cine juvenil de su década, "Jóvenes Guerreros" arranca como una puta comedia "teen" estilo "Porky´s", con chistes malos, humor cafre y novatadas y, de pronto, se convierte en una peli de justicieros. De hecho, el momento es increíblemente corta-rollos, porque muta mediante cruda violación. ¡Hala, toma!. Una vez esta se ha producido, el humor voluntario que no hacía gracia desaparece y entra en escena el humor involuntario, que sí hace gracia. Y no poca.
Sí compañeros, "Jóvenes Guerreros" es "mala pero divertida". Y es otra cosa más, una historia moral pero con espíritu exploitation. Un dramón con intenciones sermoneadoras pero que usa las mismas tácticas que un "El Exterminador", un "Calles Salvajes" o un "El justiciero de la noche". Pura y descojonable contradicción. Como si a "John Matrix" le hubiese entrado el telele después de arrasar con los malos en "Commando" y se sintiera culpable, lo que obligaría a Schwarzenegger a mostrar un registro dramático que, en fin, no era su fuerte.
Para comenzar el grupo de protagonistas son unos chavalotes sanos, fornidos, guapos y rubios. Es decir, lo que generalmente serían los malos en una comedia universitaria, solo que estos resultan ser mega-majos y "buenchas", incluso se preocupan por las posibles consecuencias dañinas de sus novatadas. Encima, tienen un perro al que le ponen un pañuelo en el cuello y gafas de sol. El líder de todos ellos es el más atípico, básicamente porque, a pesar de su aspecto, de su -mal- gusto vistiendo (acorde a las peores modas del momento) y de lo poco que encaja en el rol, gasta aspiraciones artísticas. Hace... ¡cortos de animación experimental!. Toma geroma. Y no demasiado malos. De hecho, estas obras son fiel reflejo de lo que hay en su escueta mente. Desde el momento en que asistimos a la violación de la que es su inocente hermana pequeña, el pimpollo comienza a obsesionarse con la venganza, de modo que sus cortos se van volviendo más y más agresivos, para mayor ofuscación de su profe.
Pues eso, que el chaval solo vive para localizar a los agresores y exterminarlos a todos. Estos, claro está, son lo opuesto a él y su clan: sucios, gordos y vestidos según los cánones de alguna tribu urbana de esas con gusto por el “color” negro y las calaveras.
Pero ¿qué pasa?, que mientras no los encuentran, los chicos rubios y de ojos claros pasan el rato haciendo el justiciero por las calles de la urbe a puñetazo limpio primero y a tiros después. Uno de ellos se agencia material militar, armas incluidas. Así que salen a patrullar juntos vestidos de caqui y armados hasta la sobaquera. Joder, si incluso atavían al perro adecuadamente con su pañuelo militar y demás.
De mientras, la novia del prota se amarga mucho la vida, sobre todo cuando él la rechaza con violencia y le dice que se busque a otro para que la monte. Un momento francamente hilarante... de los muchos que hay.
Total, que el comando amateur pierde los papeles y un día acuden a un atraco en un establecimiento y vacían los cargadores sobre dos manguis. Pero vamos, que los cadáveres ya están en el suelo y nuestros muchachos siguen dándole al gatillo y gritando como locos. Eso sí, todo a cámara lenta, que chana mucho. Sin embargo, resulta que los fiambres eran dos teenagers con inofensivas pistolas de plástico. La culpa comienza a atormentar al clan, así que su líder hace lo lógico... ¡se va de putas!. Es justo entonces cuando aparecen los violadores, y se arma una escabechina muy divertida y espectacular a base de tiros en la que muere hasta el apuntador.
Bueno, casi... que queda sitio para una última lección de moral. Muy explosiva.
En el reparto destacan unos cuantos nombres bien curiosos. Los veteranos y prestigiosos, cuya función es secundaria, por caché salen los primeros, Ernest Borgnine y Richard Roundtree. Al prota le da vida nada menos que James Van Patten, perteneciente al infinito clan de los Van Patten (con su famoso padre Dick, de "Con 8 basta", su hermano Timothy, el malo de "Curso 1984" -hoy respetado director de series- y el otro hermano, Vincent, que actuaba en "Noche Infernal") y que gasta un careto de "Ken" de la "Barbie" tan gracioso, ahí con mandíbula cuadrada, que cuesta mucho tomarse en serio sus sollozos y crisis existenciales. Hoy sigue bien activo y le hemos visto en otros títulos como "Loca academia de maleantes" de Jackie Kong y varias secuelas de la saga "Saw". Le siguen la que hace de su novia, Anne Lockhart (entre la ingente cantidad de mierda que ha hecho, destaca con luz propia "Troll"), Lynda Day George (la histérica protagonista femenina de "Mil gritos tiene la noche"), la inevitable Linnea Quigley mostrando inevitable cacho (recordemos que también actuó para Lawrence D. Foldes en la mentada "No vayas cerca del parque") y Mike Norris, hijo de Chuck.
Por ahí rula Ted Nicolaou, montando.
En cuanto a Foldes, luego lo intentó con tres pelis más (una de ellas también habitual en los video-clubs de mis años mozos, "Nightforce", distribuida por "Vestron") y desapareció del mapa.
En fin, que sí señores, "Jóvenes Guerreros" es un fucking delirio absurdo pero, al mismo tiempo, muy entretenido. No aburre nada, lo que suele ser raro en movidas de este calibre. Muy recomendable… si se la toman como hay que tomársela.

viernes, 24 de mayo de 2013

TEXAS CHAINSAW 3D

Hay gente que sitúa la franquicia de "La matanza de Texas" en el subgénero del cine "slasher". Bien, a mi me parece tan poco correcto como aquellos que meten las desventuras de "Freddy Krueger" en el mismo saco. No considero que las pelis de "Leatherface" y los suyos encajen en los esquemas del cine de acuchillamientos... o así lo creía, hasta que se estrenó la nueva aportación a la saga, este "Texas Chainsaw 3D", y todo cambió sustancialmente. Veamos por qué.
Producida por las gentes de "Lionsgate", y extrañamente -y preocupantemente- desprovista de la palabra "massacre" en el título ¿por motivos morales y/o comerciales? (curiosamente esta reaparece al final de los créditos que cierran la película... justo antes de la escena/broma sorpresa... que no es gran cosa, pero ya tienen una excusa para aguantar hasta el final-final), "Texas Chainsaw 3D" tiene el valor de considerarse una continuación directa del clásico que Tobe Hooper parió en 1974. De hecho, comienza situando la acción en aquella misma época, justo después de los hechos acontecidos en la peli-madre. "Sally Hardesty" sobrevive a la masacre de la sierra mecánica (por cierto, la actriz que la interpretó, Marilyn Burns, se reserva un escueto pero muy significativo papel en esta nueva epopeya), huye y avisa a las autoridades. Estas se presentan en la casa de la trastocada familia "Swayer" que ahora, no se muy bien cómo, se han multiplicado y resultan ser muchos más (entre ellos Gunnar Hansen, Bill Moseley y John Dugan, actores vinculados a los primeros títulos de la franquicia). El sheriff quiere detener a "Leatherface" (que en esta entrega no responde a ese nombre, sino al de "Jed". Olvídense del "Bubba" de "Masacre en Texas 2") y el clan está dispuesto a entregarlo, cuando llega la inevitable horda de rednecks sedientos de sangre, que se los cargan a todos y prenden fuego a la casa. Pero, ¿a todos, todos?, pues no. Uno de los supervivientes es un bebé que, pasados casi 40 años, ha crecido hasta convertirse en una chica ridículamente atractiva de... ¿¿20 primaveras como mucho??. Errr... esto no me cuadra... yo nací en 1973... ella en 1974... yo tengo 40 años, canas y casi no me quedan muelas... ¿y ella?, está como un queso, se viste siempre con ropas que refuercen sus exuberantes encantos y sinuosas curvas y camina como si estuviera en una pasarela de moda aunque vaya al lavabo a plantar un pino. ¡Que bien se conserva la jodía!Eso sí, puesto que su familia directa eran unos caníbales chalaos de la Texas profunda, tiene un punto raro... lleva el pelo negro azabache, es un poco inadaptada aunque gaste un novio super-cachas adicto a los deportes y le gusta hacer cuadros de vez en cuando, usando huesecillos de pollo (!!!!!, ya saben, los genes, el ADN y todo eso). En la primera escena que aparece, ahí toda atractiva pero ataviada con un feo uniforme de "carnicera de supermercado" y con careto de "estoy buena, pero sufro y soy antisocial", uno no puede evitar soltar la carcajada (interpreta a la interfecta la grotescamente sexy Alexandra Daddario). Total, que se entera de lo de su familia secreta y decide ir a Texas a conocer lo que quede de ella y de la abuela recién muerta, que le ha dejado como herencia una casa. Inevitablemente, sus irritantes amigos deciden acompañarla (todos guapos de la muerte y con la segunda chica de la panda ejerciendo de golfa, que no falte). 
Y aquí viene uno de los aspectos que más me molan de "Texas Chainsaw 3D" y que, como decía, acerca el pifostio al "slasher" más que nunca: La abuela en cuestión resulta que acogió en su casa a un huido "Leatherface" y lo tiene resguardado en el sótano. Ahora ya no hay hermanos raros, ni momias, ni nadie. Solo el de la máscara de piel y su colección de sierras mecánicas, dispuesto a despachar uno por uno a todos los jovencitos que se acerquen demasiado a sus dominios. ¡¡Por fin!!, por fin "Cara de cuero" es el único y verdadero astro de la función. Pues eso, que comienza a masacrar a los amigos de la prota y cuando parece que la peli se va a apoltronar del todo en la fórmula de "Viernes 13", ¡zasca!, se acaban las víctimas jóvenes y entran en juego el sheriff y los que arrasaron con el clan "Swayer" en los años 70. Este pequeño giro nos conduce hasta el desenlace, en un principio prometedor, porque sabes que "Leatherface" va a encontrarse cara a cara con los asesinos de sus hermanos y se vengará por todo lo alto (y lo rojo), pero, a diferencia de lo que se dice en "Imdb", para mi es lo más flojo del conjunto. Vale, a todos nos mola que "Cara de cuero" no sea malo-malo, y que luzca ese punto de inocencia e infantilismo que lo haga medianamente simpático... pero de eso a convertirlo en casi el héroe de la historia, el bueno y/o la víctima, me parece un tanto excesivo. Que es lo que ocurre aquí. Supongo que así podrán vender más merchandising. Pero para entender todo ello a fondo, tendréis que ver la película completa... si se estrena algún día en nuestras carteleras. De hecho, yo pensaba consumirla en el cine, por aquello del 3D, pero al enterarme que en los USA ya había salido en DVD y que no tenía pinta de que iba a llegar a España, decidí actuar por el método alternativo de la mágica mula. Ea. ¿Que si le sacan partido al efecto tridimensional?, hombre, pues yo diría que sí, hay unos cuantos planos de la sierra acercándose a la cámara, milimétricamente paridos, y seguro que es de lo más diver verlos en una gran pantalla... pero más allá de eso, se trata, como siempre, de un adorno que no interfiere en la trama, por escueta que sea.
Total, que al final, y a pesar de todo (entre esos pesares que Adam Marcus, director del noveno "Viernes 13", es uno de los guionistas... ¡¡OUCH!!), la cosa se resuelve con bastante gracejo. Evidentemente olvidaros de la primera, incluso de la segunda (a la que le hacen un GRAN feo saltándosela, tratándose como se trata de la única continuación realmente directa, si no contamos la presente). Es más, aparcad los remakes y demás. Esto es otro rollo. Es terror moderno para adolescentes modernos, no hay atmósfera de ninguna clase, no hay miedo, supongo que hay sustos pero ninguno funcionó conmigo (¡¡ incluido el del espejo!!, ¡¡URGH!!) y en general, a nivel personajes, resulta previsible y moralista (el novio de la prota le pone los cuernos, así cuando lo maten no resultará tan traumático para la audiencia... ¡como si a mi me importara!). Peeeeero, no sería justo negarle ciertos atributos. Tenemos gore (sí, mucho CGI, aunque no todo... hay un jugoso aserramiento de torso que en 3D ha de ganar lo suyo), tenemos, como decía, algunos leves giros que nos sacan de la excesiva rutina y momentos guapos y atípicos, como cuando "Leatherface" persigue a la prota, sierra en ristre, en medio de una multitud que es testigo del horror (guiño incluido a "Saw"). Desafortunadamente este, "Cara de cuero" digo, gasta un aspecto muy poco "cool", posiblemente sea el peor "Leatherface" en cuanto a estética, pero también se reserva algún detalle majo, como el modo en que se sujeta la máscara.
Resumiendo, hay que ponerse a ver "Texas Chainsaw 3D" sabiendo lo que es, sin esperar nada especial, asumiendo que los tiempos han cambiado y que 1974 queda muy lejos... si lo logras, puede que hasta pases un buen rato y te entretenga. Vamos, conmigo lo consiguió.

martes, 12 de febrero de 2013

THE COLLECTION

Secuela de la no menos gozosa "The Collector", perpetrada por las mentes pensantes tras las sagas de "Feast" y "Saw" (especialmente sus más recientes, potables y sangrientas entregas), esta segunda parte más o menos continúa la historia de su predecesora. Aquella terminaba con el extraño asesino de ojos insectívoros llevándose al prota dentro de un baúl. Y hasta que nos reencontremos con este, quien termina erigiéndose como héroe de la función, sufriremos una de las escenas más brutales, demenciales y sangrientas que ha dado el cine de horror en los últimos años. Marcus Dunstan, director y co-guionista, sabe cómo arrancar una peli para enganchar al espectador. Y sabe qué es lo que este quiere ver. El coleccionista espera impaciente en lo más alto de una discoteca infestada de jóvenes despreocupados que bailan y se dan al vicio. De pronto, una de sus temibles trampas se activa... y descubrimos así que el muchacho se nos ha vuelto ambicioso ya que esta está diseñada para, literalmente, trocear de un solo golpe a cuantas más personas, mejor. No diré más, únicamente que te quedas con la boca abierta y los ojos fuera de las órbitas. Espectacular.
A partir de aquí lo "normal" es que la cosa pierda fuelle. Que el ritmo decaiga. Pero no, "The Collection" sabe mantener la dignidad altísima. Y así será hasta el final. Tirando del rollo "Aliens", con el superviviente de la historia siendo "obligado" por un matón a volver al lugar de sus pesadillas a enfrentarse al psycho-killer y rescatar a su última víctima, la hija de un millonario (¿o un mafioso?) capaz de TODO por recuperarla. Naturalmente adentrarse en el mundo del coleccionista no puede reportar nada bueno, ni sano. Imagínense un hotel abandonado convertido en okupa, donde el tipo se ha montado el chiringo a base de habitaciones repletas de trampas, cadáveres troceados, víctimas vivas pero convertidas en bestias salvajes (tremenda la secuencia en la que el coleccionista las suelta como si fueran perros para que ataquen a los protas, que se defienden reventándolas a balazos) y, cómo no, la cacareada colección de cuerpos, tan bien ilustrada en el llamativo cartel de la película. Un auténtico museo de los horrores iluminado con vistosos tonos de colores primarios en honor a los desvaríos estéticos del buen Dario Argento (influencia esta reconocida por sus responsables. De hecho, el hotel donde se desarrolla la acción lleva su apellido).
"The Collection" es una fiesta. Mucho más dinámica y espectacular que la primera, pero con un nivel parecido de "gore". Digamos que, sin dejar el horror de lado, apunta más a la acción. El asesino pierde su áurea sobrenatural, pero no molesta, ni pizca, se enfrenta cuerpo a cuerpo, cuchillo en mano y, llegado el momento, se vale de una metralleta para poner fin a sus problemas (o intentarlo). Muy demencial, exagerada y divertida (la escena del brazo roto todavía me duele), la puta peli pasa volando. De verdad, es de lo más entretenido que he visto últimamente. Y encima, su final pirotécnico no empalaga nada, funciona muy bien, con una guinda antes de los créditos redonda e ingeniosa. Es inevitable que toda ella haga un poco de tufo a "torture porn" y a "Saw", pero digamos que en versión mejorada o, ya puestos, muy mejorada.
Altamente recomendable.

jueves, 15 de diciembre de 2011

HOSTEL PART 3

Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada.
"Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.