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sábado, 5 de septiembre de 2026

SANGRE FRESCA (UNA CHICA INSACIABLE)

Hace unos días gocé como un enano viendo "Michael", el biopic sobre Michael Jackson. Que sí, lo digo en serio. Una entretenida epopeya de dos horas que pasan volando. Da igual si el prota de la historia te mola o no (mi caso), la peli funciona como tal y eso es lo que importa. Obviamente, uno de sus pasajes se centra en la confección de "Thriller". Incluso vemos brevemente a un sosías de John Landis (y a otro de Rick Baker). Que lo sitúen tan de refilón tal vez obedezca a que, hoy, el otrora exitoso cineasta ejerce de oveja negra. Ya lo fue en los ochenta a partir de la movida de "En los límites de la realidad", y siguió siéndolo en los noventa y dos mil. Pero ahora, con el despuntar del Wokeismo y la caza de brujas imperante, esa mala prensa ha escalado muchos peldaños y si ya era malo entonces, ahora es el demonio (incluso ni tan siquiera sale en la ficha de "la secre"... laméntense por el pobre extra que le confiere vida).
Fue desconcertante recordar esa versión de un Landis pletórico y surfeando la cresta de la ola (gracias a "Michael") para, escasamente un día después, encontrarme con el otro, el decadente, incapaz de recuperar su buena estrella por mucho que lo intentara (la peli reseñada). Apenas habían pasado diez años desde la realización de "Thriller", curro que le fue adjudicado gracias a lo mucho que Michael Jackson disfrutó con la, hasta entonces, primera y única incursión de John Landis en el terror (mezclado con una comedia muy relativa), "Un hombre lobo americano en Londres". Justo por eso, cuando a principios de los noventa anunció que, por fin, regresaba al género / formato, los "fans" tuvimos claras dos cosas: Uno, aquella era una ocasión especial y, dos, el tipo debería estar muy muy desesperado como para intentarlo de nuevo con la fórmula que tanto le había funcionado en el pasado. La diferencia es que esta ocasión cambiábamos hombres lobo por los siempre aburridos vampiros. El invento respondería al título de "Innocent Blood" (aquí "Sangre Fresca (una chica insaciable)". En Australia "Un vampiro francés en América", ¡¡ja!!) y todos los medios especializados se hicieron eco de ello, empezando por "Fangoria" (incluida su entonces ya activa hermana española). Y así, de lejos, la premisa era prometedora, tenía potencial: Una vampira de buen corazón únicamente ataca a gente mala, en este caso mafiosos. Siempre procura pegarles un tiro a posteriori para, así, evitar que revivan convertidos en parte de su especie. Pero un día, y por sendas movidas, no logra dar el toque de gracia a su nueva cena, nada menos que un capo de lo más poderoso y malvado. Inevitablemente, este regresará de la muerte con nuevos poderes y decidirá convertir en vampiros al resto de su "famiglia" para, asín, hacerse invencibles. Por supuesto la vampira, con ayuda de un policía / interés amoroso, le parará los pies.
John Landis contaba con todo lo necesario para lograr un pleno. Su, como digo, vuelta al género con el beneplácito de todo el "fandom". "Warner Brothers" abrazando el proyecto. Un reparto de primera, con la francesita Anne Parillaud, caliente aún de "Nikita, dura de matar", en lo que se prometía su deseada incursión Hollywoodiense -sale en pelota picada nomás arrancar el film-, seguida de nombres del calibre de Anthony LaPlagia (el poli / interés amoroso), Robert Loggia (algo sobreactuado), Angela Bassett, Don Rickles y los habituales de cualquier peli con mafiosos que se precie, David Proval, Rocco Sisto + Chaz Palminteri. Un montón de cameos guapos (Tom Savini, Sam Raimi, Frank Oz, Dario Argento, Forrest J. Ackerman, Michael Ritchie....). El inevitable chiste privado habitual de "See you next Wednesday", efectos especiales punteros y sendas referencias cinéfilas, todas vistas a través de televisores y algo cansinas en su insistencia. Sin embargo, "Sangre Fresca" fracasó, en todos los aspectos y sentidos. Fue un hostiazo tremendo, el "fandom" le dio la espalda, la Parillaud entró en el cine yanki por la puerta de atrás y John Landis tampoco recuperó el brillo perdido, ni la buena prensa.
Pero ¿¿por qué?? ¿¿qué falla?? Pues no sabría decirles... no soy tan ducho en estas lides, aunque afirmo sin despeinarme que es una película aburrida de cojones. Carece de ritmo y dinamismo. Las escenas de acción -pocas, por cierto- no hacen vibrar. La química entre la pareja protagonista es inexistente. Incluso su escena de sexo resulta incómoda de ver. Y todo ello rematado por un abuso de diálogos y la continua sensación de estar ante algo muy atropellado, patoso, sin foco ni finalidad. Tal vez Landis dudó por donde tirar (¿terror, comedia, thriller?) y, al final, al no quedarse con ninguna opción, ni mezclarlas inteligentemente como hiciese con la del licántropo desubicado, pues el plato supo a nada, a vacío. Habría que ver cuanta culpa de ello tuvo el guionista Michael Wolk, quien no había escrito nada previo, ni lo haría a posteriori.
En realidad lo único bueno de todo el desastre es una escena de efectos especiales cortesía de Steve Johnson, en la que un Don Rickless vampirizado se tosta al sol de forma espectacular (hacer notar que Linnea Quigley aparece como enfermera chillona. Aunque seguramente se deba a que en esos días era pareja de Johnson). Tampoco podemos pasar por alto la agradecida y generosa cantidad de tetas, destacando especialmente -por dimensión- las de la actriz porno Teri Weigel.
"Sangre Fresca" es una película absolutamente fallida y olvidable. 
Si les apetece, en su día publicamos los respectivos fotocromos.

sábado, 27 de junio de 2026

LOS OJOS DE UN EXTRAÑO

Un asesino chunguísimo tiene aterrada a la población (sobre todo si es femenina, aunque también han caído sendos machos). Primero acosa a las víctimas telefónicamente y, aluego, se cuela en sus casas, las fuerza sexualmente y -mayormente- estrangula. La policía no avanza en sus pesquisas, cosa que cabrea como una mona a nuestra protagonista, presentadora de televisión. Un día comienza a sospechar que el, en apariencia, tranquilo vecino es el asesino, así pues decide ponerse a investigar. Lo malo es que la mujer carga con una hermana sordomuda y ciega, ¡nada menos!, resultado del trauma de haber sido secuestrada y, entendemos, manoseada de cría por un pederasta, ¡válgame cristo!. Solo falta que los fisgoneos de su consanguínea la conviertan otra vez en víctima de un tarado... cosa que, obviamente, terminará ocurriendo porque sino, no habría película.
Con todo lo que mola hoy día reivindicar a los artesanos que entre los setenta y ochenta cultivaron el cine de género -especialmente el terror- dedicándoles libros o documentales, me extraña un huevo que alguien como Ken Wiederhorn todavía no haya pasado por tal trance. Si lo miramos bien, le sobran méritos: "Ondas de choque" (con una presencia más que constante mediante televisor en "Los ojos de un extraño"), "La divertida noche de los zombis", "Torre de Cristal" y las comedias "Desmadre en la universidad" o "Los albóndigas atacan de nuevo". Yo lo achaco a que cae mal. Seguramente por haber afirmado en más de una ocasión que el terror no le molaba, pero era lo que tocaba si pretendía ganarse las garrofas. Y, también, por ser el responsable de la mencionada secuela de "El regreso de los muertos vivientes" que, aunque hoy haya ganado adeptos, durante muchos años -y, sobre todo, en la época de su estreno- fue profundamente odiada por el fandom. Puede ser eso, o que Weiderhorn no esté para nada orgulloso de su trayectoria y, simplemente, rechace parlotear al respecto. ¿Tiene motivos? Hombre, pues tampoco. Hay cineastas mucho menos dotados a los que se ha puesto en un pedestal y, concretamente, el caso de "Los ojos de un extraño" vendría a ser especialmente representativo porque, literalmente, es su mejor película. Tanto como para terminar adquirida y distribuida por "Warner Brothers".
Otra razón por la que no acabo de comprender el más bien oscurillo estante que ocupa el film es la directa implicación en los efectos especiales de todo un Tom Savini camino de la gloria (con ayuda de otro jefe, Dan Gates), lo que, a modo de guiño simpático, justifica la presencia del cartel de "Dawn of the dead" en un cine al que acuden los protagonistas. Sus reconocibles salpicaduras de roja sangre y demás trucajes están bien presentes en una película que, de no ser por estos, se podría calificar más de thriller que de terror (y me niego a tirar del término "slasher", porque no). Son las escenas en las que el asesino actúa donde asoma la sordidez y, especialmente, cierta casquería medianamente gráfica.
También llama poderosamente la atención el co-guionista, Ron Kurz, quien venía de firmar para Wiederhorn el libreto de "Desmadre en la universidad" (eso sí, oculto tras el alias de Mark Jackson) y terminaría responsabilizándose de teclear el segundo "Viernes 13" (además de "Porquis 13 / Off the wall", encargo que marcó el final de su curre como escribiente de largometrajes... menudo trauma).
Podemos acusar a "Los ojos de un extraño" de parecerse un poco a ciertos títulos previos como "Sola en la oscuridad" o "Terror Ciego", por aquello de la invidente siendo angustiosamente acosada por un psicópata. Incluso hay destellos de "Someone´s watching me!", el televisivo primerizo trabajo de John Carpenter o "Maniac", la de William Lustig (que, por cierto, contaba también con triquiñuelas de Savini), aunque este último caso habría que estudiarlo con lupa porque únicamente las separa un año.
A la cieguita la interpreta una entonces debutante -para las películas, todo su escaso bagaje previo era exclusivamente televisivo- Jennifer Jason Leigh. Podría decirse que es lo mejor de la cinta sino fuese por la presencia del infravalorado John DiSanti interpretando al enfermo homicida. Ambos se pasan casi todo el metraje sin soltar prenda, transmitiendo a base de gestos y expresiones, y cumplen perfectamente. Con la Leigh no hay queja porque, como todos ustedes saben, hizo carrera y menuda fue/es. Con DiSanti el cantar es diametralmente opuesto. Venía de colaborar con Wiederhorn en la simpática chunguez "Desmadre en la universidad" dando vida a un desfasadísimo seudo-John "Bluto" Blutarsky. Verlo aquí convertido en frío y despiadado asesino, incluso sorprende. El hombre merecía algo más de reconocimiento, oiga. Acompañan a ambos intérpretes una actriz que, para compensar, no para de largar por los codos, Lauren Tewes, presente en un montón de series míticas de la época, destacando "Vacaciones en el mar", donde tenía rol fijo.
"Los ojos de un extraño" es, como decía, la obra más decente de su director. Dura lo que tiene que durar (80 minutos y poco), gasta un acabado muy digno, los actores cumplen, el suspense abunda, el ritmo es llevadero y las sangrías de Tom Savini contribuyen a impedir que la cosa pierda fuelle. Tal vez incluso en ocasiones pise demasiado el acelerador (por ejemplo, el modo en que DiSanti descubre la identidad de su acosadora está un poco pillada con pinzas), pero yo lo agradezco y probablemente ustedes también. Con un trabajo así, y una "Warner Brothers" detrás dando el visto bueno, lo lógico es que la carrera de Ken Wiederhorn despegara por todo lo alto... pero no. El resto de su currículum lo componen subproductos y morralla cajatontil. Tal vez podríamos achacarlo a los breves momentos descomplejadamente exploitables del largometraje, que siempre quitan "lustre" (la intensa y explícita escena inicial de agresión a una mujer, los destellos de gore, las tetas...) o, tal vez, haya detrás una razón más oscura sobre la que nunca oiremos ni leeremos. No importa, con "Los ojos de un extraño" en sus alforjas, Ken Wiederhorn puede morir tranquilo.

sábado, 21 de marzo de 2026

EL ASESINO DE ROSEMARY

Creo que es la primera vez que consumo "El asesino de Rosemary" como dios manda. Por un lado, el formato. Siempre procedía con roñosos VHS´s o ripeos de los mismos, cosa muy contraproducente porque buena parte del metraje se desarrolla en la penumbra. Por otro, que siempre le daba al "play" asumiendo su condición de slasher ortodoxo, parido en pleno despegue de la tendencia (1980) y con actitud de pornófilo, a saber: voy a aburrirme mucho cuando no haya crímenes, especialmente truculentos gracias a las artes de un Tom Savini camino de la gloria, y esperándolos con delectación. Ahora disponía de un dvd-rip a buena calidad y, en fin, me dije aquello de "¿Y si procedo como una genuina película, poniéndole interés desde el minuto uno, intentado disfrutar de ella más allá de las secuencias salpicantes?". ¿Y funcionó? puessss....
Durante la segunda guerra mundial un militar recibe una carta de su amada Rosemary donde le comunica que se ha cansado de esperar y hasta luego, Lucas. A su regreso, el hombre la busca durante el baile de graduación y se la carga, a ella y a su nuevo maromo. A causa de eso, la celebración en cuestión es cancelada. Y así se mantiene hasta que dan inicio los -todavía no tan- locos ochenta y la chavalada decide reactivarla. Ello despertará las iras del ahora veterano asesino, que tardará cero en proseguir con su hobby. Vale, no queda ninguna Rosemary a la que desollar, pero ¿qué coño importa?.
Gracias a esta película, el por entonces anónimo exploiter Joseph Zito fue fichado para dirigir el cuarto "Viernes 13", así que tan mal no lo haría. "El asesino de Rosemary" luce perfectamente al lado de, por ejemplo, "La Quema", no solo porque compartan subgénero, y a Tom Savini, también por sus maneras, de cuando el slasher todavía se tomaba en serio, era cruento (aunque sin exageraciones inverosímiles), lo facturaban con cierta profesionalidad y se invertía algo más que calderilla. Y sí, el film (originalmente bautizado "The Prowler", osea, el merodeador), es a ratos algo coñazo (demasiado paseo por casas y la persecución de la "final girl" un pelo más larga de lo necesario) pero mira... ni tan mal. En realidad toda ella se desarrolla dentro de un círculo muy cerrado y limitado de escenarios y personajes. Como decía, los crímenes son maravillosamente crudos e impactantes (seguramente el más ofensivo hoy día sería el de la ducha, con la moza de rigor perfectamente desnuda y vomitando sangre mientras una horca se hunde en su estómago, sin sutilidades que valgan y las ubres -vacías de silicona- perfectamente aireadas) y el asesino no solo luce un "look" bien guapo, además su muerte es igual de flipante que las restantes. Todo muy de la época y, por ende, perfectamente inyectable en la vena, sin olvidar ni un solo momento que es lo que es. Para no faltar a la tendencia, concluye con un sustazo (a la manera de "Viernes 13", o a la de "Carrie", de donde lo copió aquella) y el reparto a base de nuevas promesas que no lograrían hacer nada destacable (Vicky Dawson, Christopher Goutman) y veteranos algo segundones (véase Lawrence Tierney) o de pasado lustroso y en horas bajas, como Farley Granger, quien había currado a las órdenes de Alfred Hitchcock. Dicho dato ¿fue fruto de la casualidad o buscado aposta por Zito? No olvidemos que los slashers primigenios se apoyaban siempre, alegremente, en "Psicosis" como un precedente que les otorgara cierto caché, cierto buen gusto, por eso en casi todos teníamos un asesinato en la ducha. Lo de "El asesino de Rosemary" iba más allá, básicamente usando una siniestra mansión parecida al queo de "Norman Bates" en alguno de los carteles oficiales (véase el acá expuesto). Por todo ello, la presencia de Granger podría hasta formar parte "del chiste".
Curiosamente sus tres guionistas, Glenn Leopold, Neal Barbera y Eric Lewald, venían del campo de la animación. Neal, tal y como deben sospechar, pertenecía a la mítica casta de los Barbera de "Scooby Doo", "Los picapiedra" y "Tom & Jerry". Supongo que se querrían desquitar con algo opuesto a su campo de acción habitual. Poco después Barbera y Leopold repetirían en estas cosas del terror con "Demasiado asustada para gritar".

sábado, 16 de agosto de 2025

EFFECTS

El equipo de filmación de una pequeña película de terror se reúne una noche y, entre copas y esnifadas, proyectan un corto en el que una tipa es crudamente asesinada por un misterioso encapuchado, cosa que desencadenará una serie de hechos dramáticos.
"Effects" es una curiosísima y extrañísima película de finales de los setenta que, por problemas con su distribuidor, tuvo una exhibición ultra-limitada para, rápidamente, desaparecer, ganándose así una condición legendaria motivada, principalmente, porque muchos de sus responsables, delante y detrás de la cámara, andaban ligados al universo de George A. Romero. Tras un primer lanzamiento por parte de "Synapse Films", fueron las buenas gentes de "AGFA" quienes dieron con el negativo de 16 mm para restaurarlo y relanzarlo por todo lo alto.
Los conchabados con el padre de "La noche de los muertos vivientes" serían el actor Joseph Pilato, partido en dos por una horda de zombies en "El día de los muertos". John Harrison, quien además de dirigir cosas como "El gato infernal", "Book of Blood" o sendos capítulos de la reciente versión cajatontil de "Creepshow", logró notoriedad al componer, justamente, la increíble banda sonora de la versión fílmica de esta última. En "Effects" interpreta al director de cine de ideas malévolas. Seguidos por el gran Tom Savini, responsabilizándose también de los muy inconfundibles efectos especiales -los de la película, y los de la película dentro de la película- (con esos chorretones y esa sangre tan roja propia de sus aportaciones setenteras, léanse "Martin / El regreso de los vampiros vivientes" o el "Dawn of the dead" original) y Pasquale Buba, habitual montador en Romeradas varias.
La dirección corre a cargo de Dusty Nelson, así mismo co-autor del guion junto a William H. Mooney (cuyo otro único crédito en ese campo lo compone un telefilm dirigido por John Harrison). "Effects" fue su largometraje de debut, a partir del cual encadenaría cosas de lo más marcianas, como un lógico capítulo para la serie apadrinada por Romero "Tales from the darkside", dos films de ninjas ¿¿?? ("Los asesinos de Sakura" y "El fantasma blanco") y, esta sí es güena, "Necromancer" (seguida de una última película en 2002, un especie de drama de aventuras titulado "Atrapados por el fuego"). Destaco la presencia de "Necromancer" porque, aparte de haberla reseñado acá en su momento, hablamos de una prototípica "serie Z" prototípicamente yanki y bastante chusquera / tontuna, cosa que contrasta razonablemente con las maneras de "Effects". Mexplico.
Había leído que esta era algo lenta y le costaba arrancar, pero lo cierto es que me entró bastante bien. A lo mejor puse mucho cariño de mi parte dadas las circunstancias, no lo niego. Y su aspecto crudillo, ciertos desenfoques y toda la materia de metacine, pudieron influir. La cuestión es que "Effects" no es del todo previsible, consigue que los personajes resulten interesantes, el corto "snuff" está muy logrado (realmente da el pego... y algo de mal rollo) y, llegado cierto punto, la trama mete un volantazo que te deja pasmado. Vale que a partir de ahí comienza a pesarle un poco el culo, pero se soporta. Lo suficiente para no perderse ese final de impacto. Merece ser visionada.
La cuestión acá es que, considerando "Necromancer" un puro tebeo delirante de venta en mercadillos, sorprende la cierta sobriedad y "originalidad" de "Effects". Desconozco qué se torció en el camino para Dusty Nelson, pero algo se torció, desde luego. Quizás el que "Effects" nunca llegara a estrenarse debidamente le traumó y decidió apostar por una mayor "comercialización" en busca de una salida garantizada de sus películas. Ni idea, aunque si visitas su página web notarás la total ausencia de "Necromancer" (y "Los asesinos de Sakura"). ¿¿Nos sorprendemos??.

sábado, 15 de febrero de 2025

LA DAMA VENGADORA

Por muchas simpatías que le tenga a David DeCoteau, y "téngoselas", considero que no dispone ni de una maldita película medianamente decente en toda su filmografía. Es el peor del triunvirato formado junto a los otros astros de la mal llamada "serie B de los ochenta", Fred Olen Ray y Jim Wynorski. Obviamente, "La dama vengadora", su primera incursión en el cine de "acción" (así, entre comillas) tras mucho terror (y mucho porno) no iba a cambiar mi percepción.
Llevaba años deseando dedicarle unas líneas. Pero macho, ha costado lo suyo dar con ella... hasta que apareció mi amigo Enorm y obró el milagro. No es que fuese inédita para mis ojos, por supuesto la alquilé en su época y, por supuesto, la detesté desde el minuto uno. Simplemente que la considero ideal para formar parte de nuestro vasto catálogo. Incluso necesaria.
Como decía, DeCoteau cambia temporalmente cuchillos y cuchilladas por tiros y hostias, aderezado todo ello con la más fácil de las excusas narrativas, una venganza. A Maggie, jovenzuela encabronada encerrada en un correccional, le matan al hermano. Deduce que, siendo mexicana la novia de aquel, los culpables deben dedicarse al narcotráfico y compartir nacionalidad (¡en serio!). Por todo ello, se disfraza de "Sarah Connor" y emprende su justa cruzada.
Inevitablemente, siendo una película de DeCoteau, la cantidad de acción propiamente dicha se reduce mucho, abundando el diálogo. Además, uno jodidamente mal parido, con algunas perlas para el recuerdo. Toda "La dama vengadora" ("Lady Avenger" en v.o., año 1988) es muy tosca, patosa diría yo. Encima, durante la primera mitad al director le da por profundizar en la tragedia de lo acontecido, rollo dramón de sobremesa, por lo que tenemos escenas de lamentos y lloriqueos para parar un tren... pero, claro, interpretadas, en general, por peña no muy capacitada. Aunque, seguramente, la que se lleve el anti-Oscar en ese rango sea la misma protagonista, Peggy McIntaggart, mona, con buen físico, todo lo que ustedes quieran... pero una actriz dolorosamente negada. Cuando va de chica dura, en fin, resulta brutalmente anti-carismática, parece que el revólver que sujeta le va demasiado grande y caerá de sus manos en cualquier momento. Venía de interpretar a mujeres despendoladas en plan extra para títulos de solera como "Superdetective en Hollywood 2" o "Cuando llega la noche". Tras su protagonismo en "La dama vengadora", continuó por la misma senda con "Phoenix the Warrior" o "Heartstopper", ignota película de John Russo con Tom Savini. La vimos también en "Pasado de rosca" junto a Tommy Chong (la otra mitad de Cheech), "Los ojos del diablo", el tardío slasher "Camp Fear" y cuatro mierdas más, destacando la ultra-chunguez "Quigley", una comedia de quinta categoría con perrito, grabada en vídeo y a base de mentalidad beata, para "lucimiento" de un acabadísimo Gary Busey. Lo que nos viene a güevo porque, justamente, teniendo "La dama vengadora" al DeCoteau más ochentero a los mandos, da la sensación que una Quigley, concretamente Linnea, hubiese encajado como perlas en el rol de justiciera. Era la musa del director por entonces, así pues, suponiendo que no pudo participar por compromisos ajenos, Peggy McIntaggart acabó ejerciendo de sustituta. Dicha ausencia canta aún más al localizar entre el reparto a una de las compañeras habituales de Linnea, Michelle Bauer que, como es de ley, lo enseña todo y más. A su lado, ese ignoto astro del cine "cult" llamado William Butler, de cuyos méritos he hablado ya mucho por acá (al parecer se llevó fatal con David DeCoteau durante todo el rodaje). Otro rostro curioso y destacable es el del veterano James R. Sweeney, quien también curraría para Fred Olen Ray en "Terminal Force", además de sendas incursiones en subsubproductos como "Hobgoblins" (reseñada en nuestro pest-seller) o "Hollow Gate".
Keith Kaczorek, uno de los guionistas, dedicaría el resto de su carrera a la animación. Muy adecuado. También el productor con nombre de mafioso, Marco Colombo, metería mano en ese campo, y del modo más bizarro. "Titanic, la película animada" era algo así como "la versión estilo Disney" del trágico suceso, perpetrada por algunos nombres de peso en el "exploitation" italiano, nada menos. Tras ello, Colombo y DeCoteau unieron fuerzas de nuevo, pariendo una ristra interminable de roña hasta el 2014.
Siendo "La dama vengadora" de la década que es, los villanos segundones son una panda de "punkis" algo creciditos, a los que les encanta joder por joder, gritar mucho, sobredialogar innecesariamente, reírse de todo, cargar las tintas y, obvio, matar como si nada. Cada vez que aparecen, les acompañan una serie de tonadillas musicales acordes a su naturaleza que no suenan demasiado mal. Por desgracia, en los créditos no figura información al respecto, y tampoco han dado de sí mis pesquisas. Si alguien ahí fuera sabe de qué grupo se trata, que me escriba porfaplis.
En fin, ¿qué más puedo decir? "La dama vengadora" es lo que recordaba, y lo que esperaba ver en esta segunda -y última por lo que a mi respecta- incursión, un truñazo lleno de momentos absurdamente risibles. ¿Tiene sus "tics" zetosos y ochenteros medianamente graciosos? Sí, los tiene. Pero para nada justifican esas "reviews" entusiastas que he leído por ahí, perpetradas por "hipsters" empachados de tanta nostalgia retro-cochambrosa y tanto "cool"-ismo de chichinabo. Dios, como los odio.

sábado, 12 de octubre de 2024

TERRIFIER 3

Sobre el comedido conflicto moral que tengo con la franquicia "Terrifier" ya hablé, y generosamente, hace nada. Así que evitaré repetirme.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio.
"Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
Lo curioso del caso, es que en el primer "Terrifier" ese "efecto porno" no se daba de modo tan descarado. Todo estaba bastante más cohesionado. Fue a partir del segundo donde comenzó a notarse. Entre su extensa duración y, como decía, los rollos lacrimógenos poco convincentes desarrollados entre "aparición de Art" y "aparición de Art", pues sí, nos aburríamos. "Terrifier 3" lo incrementa exponencialmente. Las partes molonas y las partes coñazo vienen perfectamente divididas y diferenciadas. Leone no ha sabido unificarlas. Y los Art moments podrían, sin la paja, editarse como corto o mediometraje desde luego bastante más satisfactorio. Supongo que debemos achacar ello a las prisas por parir el film, antes de que el fenómeno se diluyera.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.

sábado, 9 de marzo de 2024

LA TIERRA DE LOS MUERTOS VIVIENTES

Y seguimos con Romero, Romerito, Romerales. Guardo un grato recuerdo de "La tierra de los muertos vivientes" ("Land of the dead" en v.o.). No tanto por ella misma como por el contexto en el que la vi. Aquel fin de semana estrenaba pisito (o mini-pisito). Uno situado en el centro de la ciudad. Así, decidí celebrarlo acudiendo a las pinículas (solo, como siempre)... dos veces, ya que tenía las respectivas salas más o menos próximas. Primero fui a ver la reseñada. Terminó y corrí hasta la segunda sesión de la otra, "The Descent". Una jornada intensa, feliz y muy satisfactoria. Ya adelanto que ambas me gustaron. ¿Influyó el mentado contexto en ello?. Es probable... aunque, a estas alturas, pasados tantos años, las he revisionado suficientes veces como para poder afirmar que, sí, en general, y sin deslumbrar, mantengo esas buenas impresiones primigenias. En este caso, referidas al film de George A. Romero.
El mundo sigue infestado de zombies y los humanos han tenido que adaptarse. Aquellos con mayor poder adquisitivo viven en un edificio convertido en una especie de paraíso de cristal. El resto, pues ejerce de su servidumbre, saliendo al exterior con un macro-camión armado dispuestos a localizar víveres, exterminar revividos y lo que haga falta. Así van las cosas, más o menos bien, hasta que, por un lado, los explotados se hartan de serlo y, por otro, los zombies o, mejor, uno de ellos comienza a demostrar ciertos signos de inteligencia, tanta como para acudir al edificio fortificado en busca de alimento, bien acompañado por los de su prole.
Es un dato bien conocido que con "El día de los muertos" (supuesto cierre oficial de la trilogía zombie Romeriana original y, a mi gusto, broche de oro) George A. tenía en mente algo mucho más espectacular. Su guion chorreaba acción, explosiones, etc. Pero la panoja que le entregaron no daba para tanto, así que, muy frustrado, se vio obligado a reducir los elementos hasta lo clásico, pocos personajes encerrados y asediados por zombies. Bien, a la hora de enfrentarse a "La tierra de los muertos vivientes", desempolvó aquel libreto inproducible, rescatando algunas ideas y lanzándose, por fin, a rodar su aparatosa película de acción. Todo ello gracias al "boom" del cine de muertos vivientes que, por entonces, aún se encontraba en pleno despegue. Era, pues, lógico rescatar al padre de la criatura, al iniciador de todo ello, y darle la oportunidad de situarse de nuevo en primera fila, tras años de cierto olvido. Fue la última ocasión que tuvo George A. Romero de recuperar el brillo perdido. Más teniendo en cuenta que se le consideró para dirigir la primera entrega de "Resident Evil", finalmente descartado al juzgar sus maneras demasiado clásicas y "viejunas" para la platea moderna. Y algo de razón tendrían, porque, finalmente, "La tierra de los muertos vivientes" fue el inevitable fracaso taquillero que fue. Aquello terminó de matar al cineasta, quien acabó sus días -muy a su pesar- rodeado de zombies, contando con mucho menos presupuesto y pariendo películas entre la mediocridad y el horror absoluto. Luego, palmó. Y lo hizo frustrado. Jamás logró despegarse del terror (cada vez que lo intentaba se pegaba unos hostiacos gordos, viéndose obligado a regresar con el rabo entre las piernas) y nunca pudo rodar aquel drama victoriano con el que pretendía debutar a finales de los sesenta pero aparcó, consciente que recaudaría escaso montante en taquilla. No puedo evitar pensar en él, u otros de idéntico calibre como Wes Craven o Tobe Hooper, y sentir cierta lástima. Todos parieron grandes obras, pero ¿a qué precio?.
Perdonen el lapsus. Volvamos a "La tierra de los muertos vivientes" y confirmemos que, yes!, sigue siendo un film muy entretenido, de buen ritmo y que pasa bastante rápido. En ese sentido, es uno de los más llevaderos de Don Romerales. La historia resulta interesante, los personajes carismáticos y la supuesta morralla "social" habitual del cineasta prácticamente desaparece (o es tan evidente y trillada, que ni se nota ni traspasa). Hay las esperadas secuencias de truculencia chorreante, aunque sin llegar -obvio, estaba "Universal" detrás- a la crudeza y brutalidad de "El día de los muertos". No obstante, se agradece (a pesar de fugaces feos destellos de CGI) porque somos testigos de una práctica que, lentamente, y a medida que el "boom" zombie crecía y se asentaba, iba desapareciendo: el efecto de los ataques de revividos sobre los humanos. Se ha convertido ya en norma cebarse con los zombies, que son quienes sufren la inmensa ristra de mutilaciones y barbaridades. Pero ya resulta raro ver a una persona con la panza abierta y las tripas siendo devoradas. Eso todavía se da en "La tierra de los muertos vivientes" y, aunque suene enfermizo, uno lo celebra.
En el reparto, unas cuantas caras interesantes. Simon "El mentalista" Baker, el todoterreno pero eficiente Dennis Hopper, un macarra John Leguizamo, el habitual del género Robert Joy y la nota sentimental con el fichaje de la bambina de Dario Argento, Asia (no hace falta hablar a estas alturas de la más que notable relación creativa que Romero y el italiano mantuvieron en el pasado). Todo ello coronado por tres cameos de lujo: Tom Savini retomando su personaje de "Dawn of the dead" (ahora, lógicamente, zombificado) y Simon Pegg + Edgar Wright, por entonces frescos del éxito obtenido con "Shaun of the dead", de la que George A. Romero era fan.

sábado, 2 de marzo de 2024

LA MITAD OSCURA

Thad Beaumont es un escritor la mar de intelectual con un pasado sórdido y, sobre todo, bien secreto. Buscando dinero fácil, ocultó su identidad tras el nombre de George Stark y comenzó a escribir novelas ultra-comerciales repletas de sexo y violencia. Todo iba de maravilla hasta que un tipo que conoce la verdad le chantajea, pidiéndole guita a cambio de no chivarse. Thad decide hacerlo público protagonizando un reportaje en una popular revista, coronado por una foto en la que posa junto a una supuesta lápida del escritor ficticio. ¿Ficticio?. Justo entonces, alguien comienza a asesinar brutalmente a aquellos que intentaron hacer desaparecer a George Stark.
"La mitad oscura" suponía algo así como un acontecimiento. Todos conocíamos y, con mayor o menor intensidad, amábamos a George A. Romero y Stephen King. Juntos habían colaborado previamente, por supuesto... ¡y de qué manera!, pero Romero jamás llegó a adaptar oficialmente una novela del escritor. ¿Qué podía salir mal?. Pues, básicamente, que estábamos en los noventa. El género del terror comenzaba su peculiar descenso a los infiernos, uno del que nunca se recuperó del todo. Tampoco las inspiraciones y trayectorias de esos dos titanes vivían momentos de gloria (aunque ambos hicieron cosas mucho peores a posteriori) ¿Resultado? sigan leyendo... 
La vi en el Festival de Sitges. Y las expectativas hicieron su agosto. El público allí congregado aplaudió los respectivos nombres de Romero y King cuando aparecieron en pantalla. Era un ritual bastante común que también se dio con John Carpenter y una de sus películas más flojitas, "El pueblo de los malditos". En cualquier caso, la audiencia Sitgetana llegaba tarde. Es decir, pillaba a todos estos autores a los que tanto habían admirado y amado en el inicio de sus respectivas decadencias. Para cuando "La mitad oscura" terminó, el entusiasmo inicial se había desvanecido. No convenció.
Se decía -injustamente- que George A. Romero contaba por primera vez con un actor "de verdad" al fichar a Timothy Hutton como protagonista. También asomaban Michael Rooker y dos más acostumbrados a aquel tipo de verbenas, Robert Joy y Rutanya Alda quienes, by the way, en su día formaron parte de la saga "Amityville". Aunque el nivel de truculencia era muy escaso, iba incluida una escena hacia el final -que no desvelaré- bastante cañera y muy bien acabada en cuanto a trucajes (si se lo preguntan, sí, Tom Savini anda por ahí metido, pero en un plano mucho más segundón de lo habitual).
El verdadero problema con "La mitad oscura" es que, siendo correcta como es, acaba resultado aburridilla. Sosa. Desapasionada. Desangelada. No deja ninguna huella. De hecho, en mi más reciente visionado caí rendido de sueño antes de llegar al final. Y, créanme, fue una de esas sobadas intensas y babeantes.

lunes, 29 de enero de 2024

BLOOD CULT

“Blood Cult” es uno de los clásicos populares del SOV.
Erróneamente promocionada durante lustros como la primera película de terror filmada en vídeo (mentira, en Estados Unidos ese honor lo ostenta la desquiciada “Agresión en la casa del terror” que incluso llegó a editarse en nuestro país, aunque si nos ponemos puristas, la británica “Death Shock” data de 1981. Pero claro, es un porno soft con pinceladitas de terror, y en ese aspecto la industria porno, sin duda, fue pionera a la hora de rodar en vídeo), “Blood Cult” es un perfecto ejemplo de negocio redondo. Quizás por ingenuidad, por hacernos una idea romántica de algo tan apasionante, siempre hemos asociado el cine en vídeo al amateurismo, a directores entusiastas que llevan a cabo una producción como buenamente pueden con su dinero, amigos y favores. Nada más lejos de la realidad, “Blood Cult” es la prueba; un producto diseñado para ganar miles de dólares.
Y es que en la época de mayor auge de los videoclubs, los desahuciados del mundo del cine encontraron en estos establecimientos un nicho que explotar. Daba un poco igual la película que hubiera en las estanterías; si era de terror, se alquilaría. Así, los productores Jill Clark, Bill F. Blair y Linda Lewis, se asociaron con el fin de rodar en poco menos de nueve días y dos cámaras Betacam, una película de terror que con un bajísimo presupuesto pudiera reportarles beneficios. Para dirigir el tinglado contrataron al marido de Linda Lewis, Christopher Lewis. El tipo tenía un pasado demasiado turbio, había sido declarado culpable de pertenecer a una productora que, en los 70, se dedicaba a rodar porno gay con menores, cosa que ocasionó el consabido escándalo. Para el rodaje de “Blood Cult” ya estaba absuelto.
La película costó 25.000 dólares, sin embargo, se emplearon 100.000 más en una campaña promocional por videoclubs. Era muy agresiva y les dio resultado, por lo que se vendieron cintas de vídeo por un tubo y nuestros productores se forraron. Así pues, “Blood Cult” pasa a la historia por tratarse de la primera película rodada en vídeo que consigue unos beneficios importantes. Resulta curioso que su condición se usara como reclamo, como algo atractivo (el estar parida en vídeo y pensada solo para ser así consumida) cuando, hasta entonces, era algo de lo que casi avergonzarse. A partir de ahí, el SOV se impondría en los videoclubs americanos compitiendo en alquileres con los lanzamientos que provenían de los cines.
La película, por supuesto, era lo de menos. En este caso, adscribiéndose al slasher, cuenta la historia de un asesino que está actuando en un campus universitario y en sus inmediaciones. La policía investiga el asunto y resulta que estos asesinatos están vinculados a los sacrificios de una secta satánica. Como se pueden imaginar, un autentico rollazo. Sin embargo es muy curioso el ver como una película tan pequeña, distribuida únicamente en el mercado del alquiler, puede hacerle la competencia a títulos grandes que han costado diez  veces más. “Blood Cult” es un prototipo que evidencia que, en el negocio del cine, lo de menos es la película.
Por lo demás, tiene su gracia el look del vídeo costroso así como los efectos especiales a base de jarabe de arce y látex, que además es lo que se explotaba; cierto erotismo soterrado, y mucha sangre y amputaciones.
Yo supongo que si la hubiera visto con 17 años me hubiera entusiasmado, pero a mi edad, que ya he visto de todo, no pasa de una sonrisilla cómplice durante el visionado, por un producto que me provoca cierta simpatía.
Blair, Clark y Lewis continuaron explotando, juntos o por separado, este modelo de producción barata en vídeo, y con alguna incursión en el celuloide de 35 mm (“Terror at Tenkiller”) o 16mm (“Forever Evil”), produjeron películas clásicas de la explotación en formato vídeo, como puedan ser “The Ripper” supuestamente protagonizada por Tom Savini, “Revenge” con John Carradine ya cadáver o “Dan Turner, Hollywood detective” con  la presencia de Marc Singer.
Un mundo fascinante el del SOV primigenio.

sábado, 5 de agosto de 2023

POLICÍA DE ACERO

Madre mía, madre mía, de lo que ayer noche fueron testigos mis ojos no tiene nombre. Pero más por el cómo que por el qué. Dejen explayarse a esta sucia boca.
Así de entrada, mirada por encima, "Policía de acero" no sería más que otra imitación de "Robocop" parida en plenos años 90, 1995 para ser exactos. Es decir, ocho después del clásico de Paul Verhoeven. ¿Por qué tan tarde?. Y digo "Robocop" a conciencia, pues no hay ninguno de los restantes referentes expoliados recurrentes en esta clase de subproductos. Es decir, ni "Terminator", ni "Mad Max 2", ni nada semejante. Aquí el hurto comienza y acaba con "Robocop", solo que yendo por la estrategia fácil, cambiemos a Peter Weller por una chica rubia de buen ver. El resto, casi idéntico, con escenas que incluso rozan la línea de lo legal cual un Bruno Mattei cualquiera.
Hay un grupo de moteros malvadísimos comandados por un sobreactuado Richard Grieco de "look" ultra macarra. Entre ellos se ha infiltrado una churri policía. La descubren y se la cepillan (sin hacerle demasiados desperfectos). Un científico convence a la alcaldesa que puede coger el cadáver y revivirlo mediante suero para convertirla en una super-policía. Proyecto "Lázaro" lo llama (¿no había un nombre menos trillado?). Así que proceden. La rubia sufre una crisis de identidad cuando descubre que ha vuelto de la muerte y, tras escenas de drama chusquero, se hace a la idea de que es una "superhéroa", se viste como tal, con mucho negro, incluso lleva una máscara que le cubre la mitad de la faz y, enga, a meter piruetas, matar malos a base de posturitas guapas y, por supuesto, vengarse de Don Grieco, que se hace tarde.
Por una vez los distribuidores patrios tuvieron suficiente ojo para rebautizar al film con fines clarificadores. En inglés se titula, muy farragosamente, "The Demolitionist" (difícil de mentar, "demolishionis", "La demoledora". Hay una escena en la que la califican de "Demo" y queda muy chanin, así tendrían que haber titulado la peli, o "Demo Cop" si me apuran), y en las Españas pues "Policía de acero", en evidentísima referencia a nuestro querido madero de hojalata.
Claro, tras leer todo esto pensarán "Menuda basurilla, ¿Quién osó hacer esto en los noventa? Wynorski, Corman, Band....?" pues no, y ahí radica realmente lo chocante del invento, y motivo por el que la consumí íntegra y sin avance rápido, a pesar de haber tenido un día duro: la gente que asoma por delante y detrás de la cámara son personajes de la farándula horrorífica / fantastique, bien conocidos y queridos por todos nosotros. Muchos con un pasado, y un posterior futuro, bastante más lúcido, impropio de gente a la que asociaríamos con un plagio barato de "Robocop".
La culpa total y absoluta de este desaguisado la tiene Robert Kurtzman, quien aquí debutaba en la dirección. Dos años después se ocupó de la más popular y lograda "Wishmaster" para, a partir de entonces, ir cayendo en picado a base de productos más bien olvidables como "The Rage" o "Enterrados Vivos". Cerraría el círculo en 2010 con una de acción, "Impacto Mortal". Conocen, o deberían, la otra ocupación del caballero, como técnico de efectos especiales en muchos títulos de solera, especialmente al lado de sus queridos Howard Berger y Greg Nicotero, con quienes formó la legendaria "KNB Group". Y sí, no solo estos firman los truquitos -tampoco muy abundantes- de "Policía de acero". En cuestión de cameos, Berger no quiso saber nada, pero Nicotero sí. Gracias a sus greñas y barbas, hace de motero malote.
Visto lo visto, Kurtzman tendría el caprichito de parir su propio "Robocop", deseo compartido con su señora esposa de entonces, que para algo ambos firman la historia (tampoco se esforzaron mucho). Luego, le pasaron el encargo de escribir el guion a un par de mindundis con nombre de mafioso y mucho currele televisivo a sus espaldas, Brian DiMuccio y Dino Vindeni. Lo siguiente fue tirar de lista de colegas, a los que liarían completamente. Me los imagino siendo conscientes de lo marciano de la operación, pensando "tío, esto en una copia de "Robocop"" pero callando like putas, ¿Cómo defraudar a un amigo?. Así que, enga, ponme en la peli, pero no me hagas hablar mucho, cuanto más se reduzca lo mío a cameo, mejor.
Y de esta guisa encontramos a Tom Savini como esbirro del villano (asoma en más planos que muchos de sus compañeros, pero nada excesivo, y apenas habla), Reggie Bannister (el calvito de la saga "Phantasma") como un alcaide visto y no visto, lo mismo que Jack "Cabeza Borradora" Nance en plan cura. A Joseph Pilato le toca lucirse un poquito más gracias a sus excesos interpretativos, le reconocerás como el malvado "Rhodes" de "El día de los muertos". El gran Dan Hicks, paleto en "Terroríficamente muertos" o encargado de supermercado en "Intruso en la noche", muriendo rápido. Sarah Douglas, la villana de "Superman 2", en un vivo ejemplo de cameo irreconocible, dando vida a una cirujana que, si no me falla la memoria, ni se quita la mascarilla. Nada menos que Heather Langenkamp, la prota de "Pesadilla en Elm Street", en un infame papelito de periodista / locutora. Y Derek Mears, futuro "Jason Voorhees" en la película del 2009. Aunque el cameo más curioso, porque ni tan siquiera sale acreditado, se lo debemos a Bruce Campbell en el recurrente rol de motero maloso.
Los papelotes destacados recaen, Grieco aparte, en Peter Jason como policía corrupto (lo has visto en chorrocientas películas de John Carpenter), Susan Tyrrell como alcaldesa (normalmente muy histriónica, desfasaba que daba gusto en "Cry-Baby" o "La zona prohibida / Forbidden Zone") y Bruce Abbott, el "Dan" de "Re-Animator", como el científico que inventa a la policía de acero, es decir, otra vez reviviendo cadáveres mediante suero. Este chico no aprende. Y, a todo esto, el insulso protagonismo de la función se lo lleva Nicole Eggert, vigilanta de la playa.
John Esposito, productor ejecutivo, tuvo la poco fortuna de coproducir ese aborto titulado "Abierto hasta el amanecer" y últimamente ha guionizado para la mediocre serie de tele inspirada en "Creepshow".
Y en una película como esta, con toda la peña mentada, no pueden faltar las citas descaradísimas a "Fangoria" y las "fricadas" a servicio del fan. Nada más comenzar, Richard Grieco y su socio esperan en la celda a que los ejecuten (luego escaparán y bla, bla), mientras ven una peli en plan "kaiju-eiga" por la tele (con un especie de pez espada gigante destruyendo casitas) y se parten de risa. El tipo sujeta un "Fangoria" entre las manos y, por si acaso no han pillado el guiño, tiene la pared de atrás embadurnada de más y más cubiertas. Sutilidad es mi segundo nombre, bro.
En cuanto a la sensación general que deja "Policía de acero" -que, obvio, concluye con una canción metalera de lo más pegadiza y macarra- es de estupor. Como decía, la soporté íntegra. Y me cayó en gracia a pesar de que los momentos dramáticos cortan el rollo. Pero, claro, estoy requeteseguro que fue gracias a la ristra de nombres. Era la mar de gracioso ir reconociéndolos. Como encontrarse con un viejo amigo al que ves haciendo algo de lo que, sabes, luego se avergonzará. Aunque, a tenor de los años transcurridos, no había motivo. Casi nadie parece saber de la existencia de esta película. Bien mirado, al final la fortuna les sonrió.

miércoles, 4 de enero de 2023

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 25 (MARICONADAS VARIAS D)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Vi y reseñé la película a la que pertenece esta
imagen tan chula, "Historias de miedo flipantes" o
"Deadtime Stories"... pero, desconcertantemente, no
recuerdo nada del bicho. Y salir, sale, hasta en
el trailer. No obstante, que no me impactara (teniendo en
cuenta que conocía la imagen de haberla visto previamente
en un "Mad Movies") es mala señal.
Revisen la reseña pa ver qué dije, aunque creo que
no fue nada bueno.



La película era un rato coñazo, y ni siquiera
su director tenía (RIP!) buenas palabras para ella,
pero toda la publicidad previa en lo referente a
"Body Count", y especialmente la imagen de ese
monstruo de ojos luminosos, era la repolla y
alimentaba mi imaginación teenager hasta
límites desorbitados (pueden verla más grande
dándole a Ctrl + botón izquierdo del ratón)



Sí, este es el seudo-tío Creepy que aparecía en
"Creepshow 2", pero no lo verán en la película.
Tampoco en el trailer. Protagonizaba un avance muy
majo destinado únicamente a las televisiones
y ediciones en vídeo norteamericanas, hoy día
recuperado gracias al jodido YouTube. Lo que no sabemos
es si, como en la película, tras todo ese maquillaje
 se esconde Tom Savini. Yo diría que no... pero a saber.


Y seguimos con "Creepshow 2". Esta impresionante
e hiper-truculenta imagen pertenece a la historia
de autoestopista incapaz de palmar. Luce mejor aquí
que en la película, ciertamente.


Aunque pa truculenta y sórdida, esta instantánea
de "Crímenes en portada", el famoso giallo de
Lamberto Bava en el que la inolvidable Sabrina salía
en tetas siendo asesinada. La peli era... pues lo que
era, pero cuando vi la foto arriba expuesta, me quedé a
cuadros. Lo más curioso es que, con lo buena que estaba
Serena Grandi, sale poco agraciada. Incluso esas enormes
tetas se ven feas, colgantes. Raro, muy raro. Ni que decir
que, luego, consumido el momento en pantalla, no impacta ni la mitad.


Si buscan "imágenes icónicas" en el diccionario,
sale este momentazo, con Bruce Campbell preparándose
para la batalla en "Terroríficamente muertos".
No hace falta añadir nada más.


Hay que ver lo mucho que puede engañar
una imagen. Esta pertenece a "Ghost House", ese
rollazo inconmensurable parido por Umberto Lenzi
bajo el alias de Humphrey Humbert. Nada podía salvarla...
salvo esto aquí expuesto. Un bicho que, desde las páginas
de "Mad Movies", prometía una peli demencial y salvaje.
Cuando la vi en un ex-cine porno con cuatro colgados más,
lo único que me provocó fueron bostezos.


Y vamos con unos cuantos de esos tipejos
que grababan películas mierduchas con la cámara de
vídeo. La diferencia es que, estos, sabían perfectamente
lo que hacían. Como el franchute Julien Richard-Thomson,
que tras el alias Richard J. Thomson parió durante los
primeros noventa -y apadrinado por la revista "Mad Movies"-
una serie de video-chungueces que se vendían a sí mismas
como "serie Z" a base de combinar terror, humor, un poco de
sangre y muchas tetas. Tal y como demuestra la imagen,
perteneciente a "Night of vampyrmania". Con el tiempo
Julien se cansó del rollo cutre y quiso ir de director serio. Apartarse
de todo aquello. Pero nunca lo consiguió. Aún rula por ahí intentándolo,
escribiendo libros y llamando la atención. Sin mucho éxito.



Steve J. Postal era un poco el mismo rollo, pero en yanki.
Un día pensó que podría sacar dinero haciendo mierdas en 
vídeo que se vendieran a sí mismas como "las peores películas
de la historia". Al menos procedió en una época que no era tan
común como ahora. De esta guisa parió títulos como "Vampires
in the closet" (a la que pertenecen las dos imágenes superiores),
"Vampires from outer space", "Queen Victoria and the zombies" o
"Billy the kid meets the vampire". Las grababa en su puta casa
y contaba con la familia como actores. No sé si el negocio le fue
muy bien. Creo que no, porque tal como vino, se fue. Hace poco
anduve buscando y contacté con un yanki especializado en este
tipo de roña. Me dijo que Steve J. Postal había palmado y era
casi imposible localizar su obra. Pos fale.


Ted A. Bohus era un devoto del cine fantástico, sobre
todo el añejo. En su intento de dedicarse al tema
profesionalmente curró para Don Dohler y produjo
"Criaturas asesinas", con la que logró arrancar una reacción
positiva de la peña, pero le jodía porque él no la había dirigido.
Finalmente pudo desquitarse pariendo películas como "Vampire
Vixens from Venus" y la de la foto, "The regenerated man", sobre
un científico loco que muta a monstruo. Claro, con este panorama, la
carrera de Bohus se detuvo en 2012 y no se ha vuelto a tener
noticia. No he visto "The regenerated man", pero allá done leo
la ponen a caldo y destacan la utilización de unos CGI de 1994
muy verdes y baratos, que son pa mear y no echar gota.
¿Que si me gustaría hincarle el diente?..... naaaah.


Se dice que "There´s nothing out there" se adelantó
al rollo autoreferencial que tan bien funcionó en la
posterior "Scream, vigila quien llama". De hecho, se la
tilda de pionera. Si eso es verdad, pues yo me cago en
el director, Rolfe Kanefsky, quien ayudado por los dineros
de su papuchi debutó con esta peli. Desde entonces, el
cine de terror nada en un mar de mediocridad o, directamente,
mierda. Así que maldigo el día. Independientemente de ello,
si es verdad que Kanefksy inventó algo nuevo, pues la vida
no le ha hecho justicia, relegándolo eternamente a la dirección de
subproductos bastante olvidables. Según como lo mires, podría
llamarse justicia poética.

sábado, 28 de mayo de 2022

LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES 1968

No han sido pocas las ocasiones en las que -incluido este mismo blog- he expresado el poco placer cinéfago que me proporcionaba un supuesto clásico indiscutible del terror moderno como "La noche de los muertos vivientes", la primera, la de George A. Romero. Es más, una vez incluso lo esputé delante de una audiencia, y sufrí algunos abucheos. Pero, sí, es bien cierto que me aburría mortalmente. Y crean si les digo que no estaba orgulloso. Resultaba altamente frustrante estar ciego ante aquello tan estupendo que, en términos generales, todos parecían detectar, a pesar de tener consciencia de su importancia histórica tanto a nivel cinematográfico como social, de sus elementos rompedores, innovadores y transgresores. Me moría de envidia cada vez que mis padres me hablaban del intenso miedo que habían sentido consumiéndola en una gran pantalla cuando llegó a las Españas. Debió ser la repolla sentarse virgen ante algo tan vanguardista y sufrirlo. En mi defensa puedo decir que lo viví a escala microscópica el fatídico día que, siendo chavalín, vi "Fundido a negro" porque, decían mis mayores, no era una película fuerte. Y no lo era... salvo la escena en la que el prota se mete en un cine para consumir "La noche de los muertos vivientes" y vemos algunas imágenes de la misma. Ese primer plano del podrido rostro de una cadáver revivida asomando entre la penumbra bastó para erizarme los pelos y provocar mi llanto. Cuando finalmente me la agencié -de modo voluntario- mediante copia VHS, la puse junto a "Robocop". Hay que tener en cuenta que, por entonces, había consumido películas posteriores de don Romero de las que era tan fan como "Creepshow" o "El día de los muertos", así que, lógicamente, aquella primera intentona, sin truculentos trucajes de Tom Savini, ni nada espectacular, pues no me funcionó. Aunque me la quedara por lógicos fines completistas.
La última vez que me enfrenté a ella fue en el Festival de Sitges, con la versión "Especial 30 aniversario" facturada por esa rémora oportunista y sin talento llamada John Russo. ¡Madre mía, que agonía! Mejor olvidarlo. Baste decir que no ayudó a cambiar mis impresiones. Más bien las incrementó. Aunque, y esto sí que no me lo explico, llegué a disponer del dvd que luego editó "Manga Films". ¿Hein? Probablemente me lo regaló alguien y no lo recuerdo. Podría ser. En cualquier caso, acabé sacándomelo de encima.
Y así han ido pasado los años, hasta que he llegado a una etapa "zen" de mi fútil existencia en la que me ha dado por revisionar muchas de aquellas decepciones, aplicando grandes dosis de paciencia, atención e interés, para ver si así, ya maduro (o casi), consigo lo que no logré siendo jovencito: Apreciarlas.
No les voy a contar el argumento de "La noche de los muertos vivientes" porque se lo saben de memoria. En cualquier caso, le di al "Play" de mi cutre-dvd. A medida que avanzaba, el aburrimiento iba in crescendo, así como la ristra de bostezos. Llegó el momento de rendirme a la evidencia: "¡Maemía, pero que coñazo!" Venga diálogos y más diálogos. ¡¿Cuándo se acabará esta tortura?!.
Hasta que, ¡ups!, superada tooooda la extensa parte en cuestión, los personajes deciden cerrar el pico y actuar. Salir al exterior de la casa, enfrentarse a los muertos vivientes y dejar estallar el conflicto entre ellos. Ahí noté un cambio. Una mejora. Detuve las miradas al móvil y los pensamientos ajenos a lo que ocurría en pantalla. Todo ese segmento del film se ganó mis atenciones y aportó una dosis de positividad a la experiencia. De hecho, logró lo que, según mi opinión, es clave: un buen regusto final. Casi hasta olvidar toda la parte previa. Así que, sí, puedo decir que en este visionado conseguí lo imposible, reconciliarme con "La noche de los muertos vivientes". Nada demasiado llamativo. No voy a pillarme el Blu-Ray remasterizado. Ni va a sustituir a "Creepshow", "Zombie / Dawn of the dead" y "El día de los muertos" como mis Romeradas predilectas... pero, oigan, al menos ya no estará en lo más bajo de la lista (ahora tocaría revisar la que lo está, "Martin / El regreso de los vampiros vivientes").

A continuación, les dejamos con la caratula completa del lanzamiento en vídeo. Básicamente por dos motivos, su hermosura y el detalle de atrás. Muchos habrán ya reconocido que ese zombie dibujado no pertenece al film de Romero, sino a "Condenados de ultratumba", concretamente es Peter Cushing embozado en maquillaje. Como ven, el caratuleo chungo se extendía incluso a los clásicos.