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martes, 22 de septiembre de 2026

¡OH, CIELOS!

Cuando hoy se habla de Ricardo Franco —sobrino de Jess Franco, para más datos— se habla de una especie de genio maldito, del director de una "obra maestra" como “La buena estrella”, que nos abandonó en trágicas circunstancias menos de un año después de aquella, durante el rodaje de “Lágrimas negras”, la cual dejó inconclusa, siendo completada por Fernando Bauluz en la versión que nos llegó a los cines. Pero la verdad pura es que “La buena estrella” es una película que se mantiene mejor en el recuerdo que en la revisión y que Franco es, más que un genio maldito, un director irregular que efectivamente dejó una de las películas clave del cine español moderno, pero también cosas un tanto bizarras como “Berlín Blues” o, sobre todo, esta “¡Oh, cielos!”, de la que poco se habla por razones obvias. Podría hacer una apuesta alta y no perder cuando afirmo que puede que sea una de las peores comedias del cine español.
Y es que, exhausto tras el trabajo que le había costado a Franco desarrollar el documental “Después de tantos años” (que no es otra cosa que una secuela de “El desencanto”), contando la vida de los Panero, decidió abordar su siguiente trabajo con ligereza y, en vez de meterse en una cosa complicada, se atreve con una comedia, como si fuera este un género fácil y que pudiera abordar cualquiera. Asimismo, lo tenía bastante fácil porque el guion de “¡Oh, cielos!” venía firmado nada menos que por genios de la escritura de comedia de los 90 como puedan ser Yolanda García Serrano, Joaquín Oristrell y Juan Luis Iborra.
Con esa ligereza y con un reparto encabezado por El Gran Wyoming, Ana Álvarez y Jesús Bonilla, se rueda un disparate de bajísimo presupuesto, sin pies ni cabeza, que encima explota un argumento de lo más manido, como es el del tipo muerto de manera accidental que llega al cielo y allí le devuelven a la tierra para que complete algún fin noble (sin ir más lejos, lo mismo que en “Tal para cual”). Así, tenemos a un rudo publicista traumado por el abandono de su mujer, junto a la que obtenía excelentes resultados en la empresa para la que trabaja, que es asesinado de un tiro por un antiguo compañero al que había estafado. De esta manera, llega al cielo y allí dios le devuelve a la tierra a cambio de que realice una campaña a favor de los valores de la familia tradicional. Del mismo modo se sucederán las (supuestas) situaciones cómicas que harán al público pasar un rato “divertido”.
El desasosiego que supone sentarse frente a esta película es difícil de explicar. No solo es ampliamente aburrida, sino que además está rodada con total torpeza y no se entiende nada en un argumento que, en principio, es más sencillo que el mecanismo de un peine. Un horror. Como película, la nada más absoluta.
Puntos positivos: El Gran Wyoming, Jesús Bonilla e incluso Ana Álvarez están todos bastante bien en sus roles, no hay malas interpretaciones y, en general, se limitan a hacer lo suyo con solvencia. Les secundan Ángel de Andrés -mejor que en el “Taxi” de Carlos Saura, donde estaba terrible-, Angela Molina y Santiago Ramos. Todos cumplen con corrección. Además, supone la última intervención de Rafaela Aparicio en una película, que, sentada en un trono, interpreta a dios como solo podía interpretarlo Rafaela Aparicio, después de más de un centenar de papeles para el cine y no sé cuántos para el teatro. Quedó su intervención cómica como legado, abandonándonos poco después, en 1996, a los 90 años de edad, víctima de una trombosis cerebral que se llevó a una de las más grandes actrices de la historia del cine español y a una de las más destacadas cómicas.
Entonces, si a nivel actoral el film que nos ocupa está bien, ¿qué es lo que falla? Absolutamente todo lo demás, esto es, guion, dirección, cinematografía, banda sonora, si me apuran, las partes dobladas, ritmo, planificación, títulos de crédito e incluso la canción inicial interpretada por el propio Wyoming, donde él, que no sabe cantar como ya demostró con su disco junto al Maestro Reverendo, se marca una tonadilla que tampoco funciona. Un desastre.
La poca crítica que se dignó en prestar atención a "¡Oh, cielos!" se cebó con Ricardo Franco, que hasta entonces era un director del montón y tampoco muy destacable. Pero esto fue un revulsivo para que, en menos de un año, se pusiera manos a la obra con la película por la que será recordado, que, como ya he dicho antes, es la cuestionable “La buena estrella”, todo un éxito de crítica y público.
Como era de suponer, la reseñada resultó un fracaso en salas, con poco más de 50.000 espectadores, según el Ministerio de Cultura (muchos me parecen). Fue distribuida por "Columbia Pictures" en salas y en vídeo de alquiler lo hizo a través de "Columbia TriStar Home Video". Material de "major". Sin embargo, cuando años después fue editada en DVD para su venta directa, fue "Filmax" quien se encargó de una edición que, con suerte y si les interesa, podrán encontrar en algún portal de venta de películas de segunda mano.

martes, 3 de diciembre de 2024

LA PRIMERA MIRADA

Luis E. Parés, aparte de amigo de esta casa, es historiador cinematográfico especializado en cine español, divulgador y director artístico de "Cineteca Madrid". Pero, además, es actor ocasional y director de cine vocacional que, tras su experiencia con varios cortos, debuta en el largo documental con una de esas películas para las que no hace falta rodar ni un solo plano, construidas a base de material de archivo que, según cómo las montes, o según el ritmo, la voz en off, etcétera, quedará mejor o peor porque el material de base ya lo rodaron otros en su momento. Y hay que ser muy hábil para que, en cualquier caso, el resultado de una película de estas características no acabe siendo un absoluto coñazo. Parés lo es (hábil), hace un uso del "off" casi minimalista, pero más allá de eso, su película parte de un material lo suficientemente interesante e ignoto como para que su trabajo no se vea resentido, ni se pueda poner en duda su labor como director / seleccionador / montador del puzzle al que el espectador se va a enfrentar.
Y es que en “La primera mirada” Parés pone a nuestro servicio su labor de historiador / investigador, montando una película en la que se nos enseña todo un muestrario de extractos de cortometrajes, prácticas y trabajos de fin de carrera de muchos de los más destacados miembros del "Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas", creado en una España pobre y asolada por los horrores de la guerra (y el franquismo) en 1947, y por donde pasaron una buena parte de los directores más relevantes de la historia de nuestro cine —Bardem, Berlanga, Martín Patino o Saura—, pero, también, otros con la misma relevancia pero anclados en su carrera posterior en los márgenes del cine convencional, como puedan ser Jess Franco o José María Zabalza. Con lo cual vemos trocitos muy bien combinados de todos estos trabajos prácticamente amateur según esos interesantes cineastas. Parés pone orden y contexto, nos lo cuenta sin necesidad de mostrar nada que no sea material de archivo, con un uso somero de las voces en off que nos explican lo que vamos viendo de una manera harto didáctica y, lo que es más importante, entretenida. Por lo que disfrutamos y aprendemos durante la escasa hora y cuarto que dura la cinta. Una película estrictamente “Paresiana”; lo que podemos esperar de un realizador como Luis E. Parés.
Por supuesto, el valor, el arte, el talento están en cómo combina, narra, explica y da ritmo a esta serie de imágenes añejas. El cineasta lo hace de manera exquisita, elevada si me apuran. Pero seamos serios: Con buena picha bien se jode. Considerando todo el material a disposición, muy necio o torpe tiene que ser uno para no montar una buena película… Sin embargo, está bien que se trate de Parés, aunque únicamente sea por su trayectoria, quien se haya encargado de parir algo como esta “La primera mirada”. Por supuesto, la película ha pasado por festivales como el de Rotterdam o la Seminci, pero, en cierto modo, tampoco deja de ser esto una película a los márgenes de lo convencional.
Contamos, así mismo, con las voces en off de Aitana Sánchez Gijón y Pedro Casablanc narrándonos de forma aséptica lo que Parés tiene que contarnos sobre la que es la primera escuela de cine en España. Está muy bien, qué coño.

lunes, 6 de mayo de 2024

MUJERES CARNIVORAS

Tras el visionado de esta película alemana del año 1970, colorida y psicodélica, con una presencia tan contundente de la mujer en pantalla y un discurso feminista hasta el insulto, comprendí a la perfección el por qué la etapa setentera de Jess Franco gusta tanto a los alemanes. No se si Franco (el director de cine, no el dictador) vería en algún momento esta película; no se si, de ser así, cuanto mamaría de ella ni cuanto le debe, pero lo que sí se, es que si alguien me pusiera esto y dijera que es de Jesús Franco —etapa alemana—, me lo creería. Toda la ambientación, el vestuario, la estética, es muy similar a los setenta del director español, pero en plan fino. Aunque aquí el mensaje de castración y eliminación del macho (a lo “Operación Mantis”) es demasiado radical como para que se le hubiera ocurrido algo similar al bueno de Jesús.
La cosa va de una tipa con estrés que, por recomendación del médico, acude a un programa de relajación en un pueblo apartado junto con otras mujeres. Allí repara en que la presencia de machos es muy pobre, por lo que decidirá investigar al respecto, llegando a la conclusión de que hay tan pocos hombres (y estos están en calidad de criados) porque las mujeres, tras aparearse con ellos, los asesinan (y se los comen). Además leen el “Manifiesto Scum” de Valerie Solanas. Cuando llegan al pueblo tres hombretones rudos y varoniles, las mujeres les colmarán de sexo y atenciones, pero nuestra protagonista, que trata de poner fin a la carnicería avisando a las autoridades, es tomada por loca del coño.  Del mismo modo, en cuanto la damisela advierte, al que parece va a ser el héroe de la función, que todas esas zorras están acabando con los machos, este no hace caso y en consecuencia es seducido y devorado.
La película es una tontería que se escuda en un discurso feminista tan solo para justificar que a cada momento las chicas se ponen en pelotas. Con la misma excusa se nos muestra algo de sangre, gore contado y, con tanta minifalda de moda entonces, tanto maquillaje y peinados de lo más imposibles, la película queda harto moderna y pintona, con el uso indiscriminado de la iluminación verde, violeta y roja. Al final se queda entre el género y el cine de autor inofensivo. Y muy europeo. Tiene cierta gracia, se deja ver con interés, hasta que pasados 40 o 50 minutos largos comienza al aburrimiento y ya hay que hacer un esfuerzo para llegar al final sin revolverse en la butaca.
Las mantis que se mueven por el encuadre a sus anchas, son viejas glorias del cine erótico europeo, así, contamos con Pascale Petit, Uschi Glass y Francoise Fabian.
Dirige el artefacto el checo Zbynek Brynych . Además de este “Mujeres carnívoras”, que en su momento apareció en vídeo en nuestro país con una carátula sacada de váyanse ustedes a saber donde, dirigió un saco bien grande de películas, todas muy modernas y curiosas, pero al contrario que esta, nunca llegaron aquí.
Sin más, tan solo destaco, como ya les he dicho antes, lo curiosamente franquiana que es.

lunes, 8 de abril de 2024

EMMANUELLE'S SUPERNATURAL SEXUAL ACTIVITY

Me declaro fan de la franquicia “Emmanuelle” y de todas sus variantes y explotaciones. Los italianos lograron cambiar la raza de esta diva del erotismo de origen franchute y hacerla viajar por el mundo hasta llegar incluso a ser poseída —sexualmente— por caníbales en “Emanuelle y los últimos caníbales”. Es cosmopolita y se ha acostado con toda suerte de hombres y mujeres en las más exóticas situaciones. Incluso Jess Franco la puso a presidir orgías (pese a que en su película el personaje aparecía solamente en el título) en “Las orgías inconfesables de Emmanuelle” del mismo modo que Ignacio F. Iquino le buscó una amiguita casi tan atrevida como ella en “Emmanuelle y Carol”, por no hablar de que los chinos la metieron dentro de un desbarajuste en el que aparecían Clint Eastwood, Bruce Lee, James Bond o Popeye en “El Dragón Ataca”
Pero lo más importante de Emmanuelle, es como creó tendencia en el erotismo hasta tal punto de convertirse en una marca. De hecho, una marca que lleva 50 años activa.
Curiosamente, el personaje-marca, pasó de ser una cosa sofisticada para pajilleros de alto copete (el primer “Emmanuelle” es un alarde estético y erótico. Un film para que se hicieran pajas los ricos y las gentes de buen gusto), a ser lo más chabacano, tosco y cutre del mundo. A partir de los dosmiles la marca empieza a operar en las programaciones nocturnas de la televisión por cable, perdiendo, en cualquier caso, el toque de calidad y sofisticación, convirtiéndose el producto en una majadería con toques autoparódicos (o directamente paródicos) adscrito al peor subgénero que hay en el mundo, que es el soft del nuevo milenio.
Tras la saga principal de películas, y los innumerables exploits (que podemos distinguir por la variación de consonantes en el nombre de Emmanuelle), la franquicia original comenzó a ser explotada en televisión o directa a vídeo, en series de TV Movies de baja estofa que, con actrices porno de tercera, iban reduciendo la calidad de producción en cosas como “Emmanuelle in Space”, “Emmanuelle 2000” y, ya en manos de los americanos, la serie en la que se encuentra la película que nos ocupa, que es “Emmanuelle Trougth Time” (“Emmanuelle a través del tiempo” ) de 2011. Una serie de películas soft grabadas en videaco de la época para su explotación directa a vídeo, que con dirección del infame Rolfe Kanefsky (que comenzó metido en el terror salchichero con cosas como “El libro del mal” o “Nightmare man” para terminar en el porno soft más inicuo). Nos muestra a Emmanuelle, esta vez interpretada por Allie Haze, viajando a través del tiempo en una nave espacial desde la que vivirá las aventuras eróticas más desangeladas que se puedan imaginar. Básicamente esta serie de telefilmes se reducen a argumentos endebles para filmar en espantosos cromas a actores y actrices porno fingiendo follar ante la cámara, para aburrimiento y escarnio de los espectadores, dando igual si estos buscan pajearse o si estos, como es mi caso, son seguidores del fenómeno Emmanuelle (que para pajearme buscaría cosas más duras que esto, aunque nada me pone más cachondo que el primer “Emmanuelle”). Como fuera, fue sonado el momento en el que en el festival de Cannes de 2011 se anunció que Alli Haze, actriz porno medio principiante, iba a ser la nueva Emmanuelle. Claro, en círculos eruditos, más allá del interés antropológico que pueda suscitar la película inicial, poco puede aportar una vuelta del personaje en telefilms directos a vídeo, pero lo desconcertante es que los productores tuvieran la poca vergüenza de promocionar esto en Cannes, teniendo en cuenta que el resultado de estas películas es más pobre que el de cualquier porno de hace unos años.
Con todo, me hizo gracia que una de esas películas, la que nos ocupa, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity”, mezclara el mito de Emmanuelle con la maneras del found footage en plena eclosión en el año del rodaje de este subproducto, 2011. Por supuesto, parodiaba la franquicia de “Paranormal Activity”. Y es lo de siempre… una vez tenemos el concepto, la película importa un carajo, por lo que nos cuenta como en la nave donde Emmanuelle viaja por el tiempo, se han colado una serie de espíritus cachondos, que mantienen sexo con toda la tripulación; así Emmanuelle y el resto, se convierten en pícaros fantasmas. Lo curioso del invento es que se insinúa que el fantasma del primer “Paranormal Activity”, en realidad eran Emmanuelle y dos amigos intentando tener sexo con los protagonistas, y que los portazos y quitadas de sábana que tantos escalofríos nos provocaban no eran más que los fantasmas de Emmanuel y sus amigos folleteando, entrando y saliendo de la habitación en su afán swinger de tener sexo hasta con los vivos, a los que también vemos follando, como no.
Por supuesto, salvo por un par de planos que nos trasladan al universo “Paranormal Activity”, no se hace uso de las maneras del found footage, que se queda en mera anécdota y sirve como excusa para tener un endeble argumento bajo el que ambientar los polvos toscos, falsos, anti libido que han de pegar delante del croma los protagonistas de la cinta. Algo de lo más frío y desalentador. No se dejen engañar por la posible gracia del crossover, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity” no tiene ningún interés, ninguna gracia y además es un insulto para la franquicia, el personaje y lo que hizo con él Just Jaeckin. Entonces, ver al mito reducido a esto, lo más bajo de lo más bajo, da mucha pena y es totalmente desesperanzador en lo que a cine eminentemente erótico se refiere.
Para que se hagan cargo de que esto es más un capricho de la gentuza del porno que una continuidad del clásico, se le da un papel, además cómico, a Ron Jeremy que está por ahí en la nave espacial tomando contacto con un fantasma.
Asimismo, la nave en la que transcurre todo, está decorada con posters de las anteriores películas de Emmanuelle de a partir del 2000 y con el mítico sillón de mimbre sobre el que se recostaba Silvya Kristel en los 70, y que decoró los salones de toda una generación de matrimonios poco conservadores.
Como les digo, una auténtica mierda lo que hicieron en los últimos años con Emmanuelle. Ahora para 2024 se ha anunciado un reboot cinematográfico de la primera película. Veremos en qué acaba aquello.

viernes, 19 de enero de 2024

TREBOL NEGRO: SIDA, MALDICIÓN DESCONOCIDA

La cinematografía mexicana es inmensa e inabarcable, y más si nos detenemos en los parámetros de la serie B/Z. Ahí los mexicanos no tienen parangón ni remilgo alguno a la hora de explotar, con el fin de vender el mayor número de entradas posible, algunos de los temas sociales más escabrosos del momento.
Por otro  lado, la enfermedad del SIDA fue un filón en este sentido, no solo para los gerifaltes de la industria B, sino también para los estudios de Hollywood que, con otras formas y maneras, supieron explotar las consecuencias del virus (por ejemplo, con “Philadelphia”). Jess Franco lo intentó en los ochenta, así que podemos hablar, sin temor a errar, de un subgénero en toda regla y llamarlo “sidaxploitation”. Y ahí, por supuesto, México es el país líder.
Sin embargo, ninguna película es tan salvaje, incisiva y anárquica con respecto al tema como esta “Trébol negro (SIDA, maldición desconocida)”, que además de contar con muy poquita vergüenza, se rodó en el año 1991 (aunque las bases de datos la fechan en 1996), cuando todo estaba más claro con respecto al SIDA y tenía menos sentido explotar el tema. Sin embargo, tiene el aspecto de una película de principios de los 80. El director Ismael Rodríguez Jr. (hijo de Ismael Rodríguez Sr.) se rueda, yo creo que sin ser demasiado consciente, una obra maestra del despropósito.
El caso es que da la sensación que el guion inicial fuera simplemente una historia de venganzas en torno al juego y las infidelidades, y que, para darle más morbillo a la cosa, añadieran en última instancia la subtrama con el SIDA por medio. El resultado es una película tan amoral como estúpida, que se corona como uno de los hitos de la comedia involuntaria.
Un traficante de drogas, que alardea de lo mucho que le gusta arponearse (inyectarse heroína), descubre en la consulta del doctor que ha contraído el SIDA. Pero no queda muy convencido ya que, según él “yo soy macho, el SIDA es de maricones”, así que, pese a las advertencias de su médico no hace caso alguno, y continúa su vida de vicioso como si nada. En una partida de cartas, en la que un mafioso le está sacando ingentes cantidades de pasta, decide meterse un pico. Pronto pasa un niño gordo —que se parece al Piraña— a recoger los vasos de las mesas, cuando se topa con la jeringuilla del individuo llena de sangre. “¿Qué pasa, te da asco mi sangre?” le pregunta. “¡Pues toma!” y acto seguido, con una maldad incalculable, le clava la jeringuilla infectada de SIDA en el brazo al niño. Se lo llevan sin darle más importancia a un asunto tan grave, pero el juego de cartas continúa, y como a nuestro protagonista ya no le queda más dinero, decide jugarse a su novia (lógicamente infectada de SIDA) perdiéndola en la partida. A partir de ahí la película es un desmadre de venganzas, traiciones, trafico de drogas y acción ¡sin apenas tiros! en el que se pueden imaginar el desenlace.
Lo cierto es que todos los personajes son unos cretinos y el tratamiento que se le da al virus de inmunodeficiencia adquirida es poco menos que denunciable (el protagonista es tan malo y desalmado, que va por ahí contagiando el SIDA con total ligereza), además de resultar escasamente creíble la poca información al respecto que manejan los personajes, pero a su vez, todo eso es lo que convierte a este film en un entretenimiento sin parangón.
Y es que, al margen del descerebre general (el protagonista que se va muriendo de SIDA según avanza la película, es el mayor villano, el más malvado que yo he visto en una película) “Trébol negro (SIDA, maldición desconocida)” es condenadamente entretenida, con sus muchos personajes liándola cada vez más parda y más gorda. Es un poco “Ebola Syndrome” mezclado con las aventurillas de Parchís, y rebañado en muy, muy mala leche.

miércoles, 5 de julio de 2023

MINUTOS MUSICALES 15: VOCES MODULADAS Y MENTES INQUIETAS

Lo de hoy es un tanto especial. Grupos de vertiente punkera, y aledaños, con tres características notables. Una, arrastran un culto y un prestigio considerables de forma harto justificada. Dos, sus cantantes destacan por la capacidad de modular la voz, alcanzando tonos ocasionalmente delirantes. Y tres, son peña inquieta que, además de sus funciones con respecto al grupo que encabezan, se dedican a otras movidas creativas la mar de interesantes.

Y comenzamos con "Rudimentary Peni", probablemente la mejor banda surgida del universo "Crass" y que, con los años, ha alcanzado un renombre muy tocho. Formaban parte de esa facción más "fácil" de la familia anarco-punk porque sonaban a lo que la chavalada esperaría de un combo de su palo, velocidad, intensidad y caña, dejando los experimentos para momentos específicos. Gastaban, además, un rollo como semi-gótico, a base de ilustraciones fabulosas muy siniestras paridas por su cantante, Nick Blinko, quien anduvo encerrado en un loquero (o eso dicen). A día de hoy es un artista -considerado "outsider"- bastante reputado.
Elegir una canción de los "Rudimentary Peni" es muy difícil, porque las tienen buenas a porrillo. Por ejemplo, casi todo lo que suena en su disco "Farce", de tirón más hardcoreta, suena irresistible. Pero digamos que hay un consenso -muy lógico- con respecto al LP de debut "Death Church", considerado lo mejor de su cosecha y, concretamente, "Rotten to the core" -sobre los grupos punk clásicos vendiéndose al mejor postor, la letra no tiene desperdicio- sería la joya más brillante de entre los surcos...


Se dice que los "Septic Death", formados a principios de los ochenta en USA, fueron seminales a la hora de entender el desarrollo posterior del grindcore, el thrashcore e incluso el llamado speedcore, es decir, hardcore más veloz de lo normal, con unas gotitas de metal, sin molestar. Y sí, suenan hiper-follaos. Pero, curiosamente, no llegan a agotar. Al contrario, saben manejar tan bien sus tempos, ritmos y composiciones que, a pesar de lo limitado de las herramientas creativas de las que disponen, el repertorio resultante es lo suficientemente "variado" como para no aburrir.
Sin embargo, si algo les ha hecho populares es su frontman, el voceras, Brian Schroeder, más conocido como Pushead por sus macabras, detalladas y tremendas ilustraciones. Las de los mismos "Septic Death" y también las ejecutadas para muchas otras bandas, destacando entre todas a "Misfits" y "Metallica".
A la hora de elegir un tema, no lograba decantarme entre "Demon", "Unprotected Games" o "The Psychiatrist", sobre todo porque esta última da buena cuenta de las capacidades modulares de Pushead. Al final ganó la más cortita...


Los normalmente muy oscuros "The Flesh Eaters" lograron cierto estatus el día que una canción suya entró a formar parte de la excelente banda sonora de la no menos excelente "El regreso de los muertos vivientes", concretamente hablo de "Eyes without a face" que, no porque sí, es mi tonadilla punk favorita de todos los tiempos, y con honores. No quería elegirla porque ya la he hecho sonar en otras partes, algún podcast y tal (la alternativa era "Father of lies" no menos molona y perteneciente al mismo disco, "A hard road to follow"), pero es que, joder, es taaaaaan cojonuda, intensa, original y disfrutosa que ¿cómo no iba a dejarme tentar? Además de sus excelencias sonoras y compositivas, es un muestrario maravilloso del talento que gastaba su cantante, Chris Desjardins, a la hora de deformar las cuerdas vocales.
Pero no era el único, gozaba de unos cuantos más, siempre revoloteando en torno a su gran pasión, el cine de género. Que el grupo se llame como una oscura película de "serie B" de los 60, o que se casquen un lp entero -y una canción- titulado igual que un film de Jess Franco ("Miss Muerte") dice mucho. Pero es que, además, Desjardins ha ejercido de poeta, actor, cineasta (dispone de un largometraje de horror escrito y dirigido por él, "I Pass for Human" del 2002, habrá que buscarlo) y firmado sendos tochos dedicados a indagar en las entrañas del cine asiático como "Outlaw Masters of Japanese Film" o "Gun and Sword: An Encyclopedia of Japanese Gangster Films". Vamos, que es uno de los nuestros.

sábado, 6 de mayo de 2023

FEMALE WEREWOLF

Pensándolo fríamente, la última etapa creativa de Jess Franco, repleta de costrosas pelis caseras grabadas en vídeo, ha hecho mucho "daño". Hay quien, tras ver "Paula Paula", "La cripta de las condenadas" o incluso "Al Pereira versus the Alligator Ladies", pensará: "Coño, si este cineasta mundialmente "admirado" hace esta mierda y la llama/n película, yo también puedo". Entonces cogerá la cámara de vídeo, pagará cuatro céntimos a un par de orondas paletas con sueños de grandeza dispuestas al despelote y, ¡hala!, ¡¡hagamos séptimo arte a base de largos e interminables planos de lesbianismo aceitoso!! Y no hablo únicamente de pazguatos anónimos, lo hago también de individuos con cierto nombre y reputación como Chris Alexander.
Músico, crítico y redactor, cabeza pensante tras la desaparecida web "Shock till you drop", la estupenda revista de "Full Moon" "Delirium" y, sí, editor durante unos años de la legendaria "Fangoria", Alexander es súper-fan de Jess Franco. Más de una vez le ha dedicado generosos espacios en las publicaciones mentadas. Incluso en una interviu le hizo preguntas la mar de profundas e intelectualoides en torno a ¡¡"Paula Paula"!!. Sí amigos, Chris se la tomaba en serio (en otra ocasión, para la crítica de una película de terror más bien común y corriente, escribió "No es lo suficientemente sofisticada en su subtexto freudiano como para afectarme psicológicamente"... no coments) Y, peor aún, se toma demasiado en serio sus propias obras, todas ellas con unas señas de identidad muy características: Están grabadas en vídeo estándar
, cuentan con repartos esencialmente femeninos, lucen estética de vídeo arte, algo de erotismo lésbico y, especialmente, hacen gala de ritmos absolutamente exasperantes en su lentitud, recreándose en mucho "nada". Y todas, como decía, muy influenciadas por el lado más barriobajeramente arty de don Jesús (me niego a llamarle tío Jess... lo detesto).
Aún así, la curiosidad me mataba y ansiaba ver alguna de ellas. Anduve tiempo buscándolas en balde (porque no pensaba pagar por ninguna) hasta que un día, el desaparecido Romerito me sorprendió mandándome "Female Werewolf".
La trama es la siguiente: Una mujer se pirra por los huesos de otras féminas, especialmente cierta compañera de curro. Cuando se pone cachonda, en su delirio cree transformarse en una bestia salvaje. O eso dice "la secretaria". Fin. No hay más. Y es que la historia es lo de menos, lo primordial aquí es el tema visual. Planos largos e inmóviles, muchos silencios (el diálogo es mínimo), repetición, sexo timorato (escotes, pero ninguna teta), efectos de vídeo de esos que vuelven loco, cámaras lentas, música "atmosférica".... en fin. Alguien dijo una vez que eran "vídeos amateurs experimentales" y la verdad es que la etiqueta le va a la zaga, porque por mucho que lo intente su director, todo termina haciendo gala de un notable tufo casero. Uno que molaría si no fuese por la autosuficiencia y arrogancia que desprende. Pomposo y pretencioso es quedarse corto. Las imágenes que luce "Female Werewolf" no son tan maravillosas como Chris Alexander nos quiere hacer creer. O cree él.
Está claro que sus películas gozan de cierta "exposición" porque es quien es, y tiene los contactos que tiene. Así de simple. Si estas movidas las hiciese cualquier otro mindundi, no le harían ni puto caso. Pero Alexander, gracias a su periplo como máximo responsable de "Fangoria" durante un tiempo, ha recolectado a un gran número de personas "importantes" en el ambiente cinematográfico horrorífico, como el productor de la reseñada, Derek Curl, en cuyo curriculum encontramos cine legítimo del calibre de "La casa del diablo", "Hatchet 2", "Los huéspedes" o "Stake Land".
A ver, que está muy bien que Chris Alexander construya toda una obra sobre unos cimientos estéticos y narrativos tan peculiares. Mola tener un estilo. Pero, en fin, lo visto me ha parecido la mar de tonto. De vacuo. Le quitas 30 minutos a "Female Werewolf" y mejoraría mucho. Puedes contar lo mismo y lograr algo más ameno.
Y claro, luego pasa lo que pasa, con esos carteles tan espectaculares la peña espera la mojama y, cuando procede, se siente engañada y corre a rajar de la peli en su blog (a menos que tengas contactos con o intereses de cara a su realizador, en ese caso te curras un youtubismo lameculero) La mujer lobo del título está lejos de resultar tan espectacular. La mayoría del tiempo es la actriz con colmillos. Solo al final, y disimulado a base de filtros rojos, vemos cómo, a lo "En compañía de lobos", le sale un perro de la boca.... pero poco más.
"Female Werewolf" es previsible en su espíritu supuestamente rompedor (incluido aquí el intenso soporrrrrr), no aporta sangre y, lo que es peor, no sirve ni para darnos un desahogo manual. Dicho de otro modo, no la recomendaría salvo que sean ustedes unos curiosos sadomasoquistas como yo.

sábado, 4 de febrero de 2023

SPACE KID

Nos adentramos en el tan querido como detestado terreno SOV. Y procedemos con honores, hablando de uno de sus nombres más característicos, veteranos y constantes, Donald Farmer.
Farmer se inició como editor de fanzines con "The Splatter Times", que le valió para colarse en la prensa especializada profesional, escribir en algunas cabeceras muy respetadas e incluso asistir a rodajes de títulos considerados hoy grandes clásicos, como "El día de los muertos" (donde hizo de zombie) o "Terroríficamente muertos". En 1987 decide llevar adelante su sueño, rodar un largometraje. Pero lo hace como se estilaba entonces en las catacumbas del cine de más baja alcurnia, es decir, grabando en vídeo una cutrez tan agresivamente exploitation como para bautizarla "Cannibal Hookers", "Putas Caníbales", con sangre y -sobre todo- tetas por doquier. Funciona tan bien que sigue por la misma senda a base de horrendeces del calibre de "Demon Queen" (cuya caratula usa la misma ilustración vista en el cartel de "La invasión de los zombies atómicos"), "Scream Dream", se pasa a los 16 mm con "Vampire Cop", dirige una secuela directa de "La violencia del sexo" en la que interpreta a uno de los violadores -"Savage Vengeance"- e incluso lanza documentales como "Invasion of the Scream Queens" o "The bizarre world of Jess Franco", uno de sus héroes.
Metido de lleno en los 90, Donald Farmer comienza a cambiar un poco el chip, abandonando la más radical explotación cutre salchichera al apostar por otros géneros como el thriller, la acción o el ¡drama histórico con regusto a western! Es en medio de este vendaval cuando se entera que una señora quiere invertir en una película para críos. Corre a escribir el guion de una cosa titulada "Space Kid". Lo presenta y recibe el ok. Así, Farmer, tras chorrocientos largos repletos de "sex and violence" se pone manos a la obra con -parafraseando a los Monty Python- algo completamente diferente, una de/con niños repelentes. Eso sí, en lo que respecta al "cómo" y al "de qué manera", poca cosa cambia, ya que será parida en formato Betacam, de modo totalmente amateur.
La historia no tiene mucha complejidad. Huyendo de un malhechor armado, una mamá alien se sacrifica para que su retoño suba a una nave y ponga rumbo a la tierra. Cuando aterrice, se hará amigo de una niña (no queda ni rastro del posible trauma que se supone propio de ver a tu madre aniquilada ante tus ojos) y juntos vivirán una serie de aventurillas (en diminutivo, porque tampoco dan para mucho), entre ellas huir de unos "men in black", tratar con una presentadora de televisión en busca de un éxito, con una "seño" de lo más borde, una canguro igual de gilipollas o un profesor ansioso por acreditarse como descubridor del niño espacial (diríase que no hay ningún personaje adulto -terrestre- positivo).
Todo ello parido a lo... pues eso, totalmente casero. Con secuencias de cháchara plano contra plano en las que, muy evidentemente, cada actor está en un lugar y espacio temporal distinto. Aunque se esfuerzan, se nota que sueltan los diálogos así como de carrerilla, robóticamente. Tal vez la mejor sea la niña protagonista. Del mocoso galáctico destaco su careto, lo suficientemente raro para resultar creíble. Y las escenas de naves y tal, pues sacadas de otra película (con tan mala pata que llegamos a ver una "marca de agua" en el material original)
Rajar de algo como "Space Kid" sería injusto. Su naturaleza nos induce a ser compasivos y comprensivos. Porque, además, no deja de ser una rareza tremenda. Quiero decir, esta clase de basura parida en vídeo suele tirar de, pues ya saben, desnudos, violencia, humor grueso, guiños "frikis", esas mierdas. Localizar una como la reseñada, de intenciones tan blancas y puras, destinada a benjamines, no es tan habitual. E, inevitablemente, nos recuerda a otros perros verdes como este, este o este. Por todo ello, lógicamente no encontró distribución oficial, limitándose a unas pocas copias en dvd-r vendidas por el mismo Donald Farmer a través de su página web. Así permanecía hasta que, hace poco, el mismo baranda que recuperó la nunca exhibida "Timesweep (Tiempo Muerto)" montando un pase online, hizo tres cuartos de lo mismo con "Space Kid". Y yo, que estoy torrao, me desperté a las 2 de la madrugada para verla, previa introducción del mismo Señor Farmer. ¿Por qué les cuento esto? Pues sitúense. A esas horas, recién despierto, tumbado en la cama con una manta cubriéndome hasta las napias, vi "Space Kid" sin dormirme. Ni siquiera entrecerrar los ojos. Eso significa algo. Sí, que únicamente dura 50 minutos. Pero también que tiene un ritmo considerable y se sigue ni que sea curiosamente por su condición de marcianada.
¿Y Donald Farmer? Pues a partir de los 2000, consciente de su leyenda, y que su tímido acercamiento a cierta profesionalidad formaba ya parte del pasado, regresó al terror chusco de manera previsiblemente oportuna con cosas de zombies, participando en películas episódicas de tirón retro, apuntándose a las irritantes tendencias modernas a base de tiburones ("Shark Exorcist") o tornados chorras ("Catnado"... sí, CATnado... imaginen el resultado), y ya en plan decadencia total, auto-referenciándose (con "Cannibal Cop" + "Hooker with a hacksaw") o remakeando sus "clásicos" como "Cannibal Hookers" o, muy recientemente, "Savage Vengeance".
Everything is patéticamente entrañable.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 21 (JESS FRANCO 2)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Películas de terror en la interminable filmografía de Jess Franco hay muchas. Pero películas de terror potables y que, por estética, maneras y dependencia de efectos especiales y truculencia, sean afines al género en su vertiente más moderna, o pos-setentera por llamarlo de alguna manera, solo hay dos. Puedo estar equivocado, pero creo que no. Son "Colegialas Violadas / Bloody Moon" y "Los depredadores de la noche" (resulta tentador incluir "La tumba de los muertos vivientes" o "La mansión de los muertos vivientes", pero no, esas las veo más añejas, rancias. Y de las de caníbales ni hablemos, ni siquiera son cine de terror) "Los depredadores..." es, además, de lo más soportable del cineasta, básicamente porque era un encargo que abordó aparcando un poco sus muchos tics y esa tendencia a dárselas de "auteur". Aquí Franco ejerció de artesano, gracias a dios. Siempre vigilado desde la sombra por el verdadero instigador del ambicioso proyecto, con el que por lo visto se llevó fatal, el legendario distribuidor René Chateau (al que envidio mucho porque fue ¿y es? pareja de Brigitte Lahaie)
Chateau avasalló a la prensa especializada regional para que dieran la murga con aquella película. Y así cumplieron todas, siendo "L´Ecran Fantastique" la que le dedicó más páginas y chicha. Justo ahí fue donde supe de su existencia, y quedé maravillado ante el hecho de que nuestro Jess Franco fuese el director ya que, en ésa época, le tenía en un pedestal -iluso de mí-. Aunque, honestamente, hubo un ingrediente que despertó aún más mis ansias de consumirla, el generoso mogollón de gore que prometía el material publicado, este que les dejo a continuación.
Tras mucha espera vi la película y, bueno, si quieren conocer mis impresiones, recurran a la reseña oficial. Gracias.



Y, a continuación, Jess Franco en acción, compartiendo
foto con Telly Savalas. Siempre me sorprendió verle mover
el atrezzo, eligiendo donde situarlo, ... ¿en serio era tan
quisquilloso con esas cosas? ¿y en serio había tanto dinero
invertido en el proyecto como para permitirse perder
el tiempo con semejante pijada?

lunes, 5 de diciembre de 2022

LOS FOTOCROMOS DE "ABERRACIONES SEXUALES DE UNA MUJER CASADA"

Llevábamos ya un tiempo sin poner fotocromos por aquí, porque se nos acabaron o no conseguimos más, pero gracias al amigo Fabio Méndez hoy podemos ofrecerles los de “Aberraciones sexuales de una mujer casada” del sempiterno Jess Franco.
Se trata de una de sus películas semi-guarrindongas (las guarrindongas-guarrindongas llegarían un par de años después) de principios de los ochenta a mayor gloria de Robert Foster/Antonio Mayans y que gira en torno a una mujer casada a la que le gusta tanto el folleteo que es incapaz de serle fiel a su marido. La crítica del momento se comió la película con patatas y arroz.
Obsérvese el ya clásico detallito de la estrellita tapando el pezoncillo (40 años después en las redes sociales hay que hacer lo mismo, tapar tetas y culos) para no ofender a los paseantes que se acercaban a las marquesinas de los cines a ver la cartelera.
Sin más, ahí les dejamos el juego de fotocromos completo.









miércoles, 30 de noviembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 20 (TROMA)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Igual que en nuestra galería anterior hablábamos de cuando Jess Franco era una entidad oscura, desconocida y no excesivamente explotada (lo que hacía de él alguien realmente enigmático y fascinante), hoy podemos decir lo mismo de la Troma. ¿Se imaginan una entrevista con su mecenas, Lloyd Kaufman, sin que se publique una imagen de él haciendo el payasito? Que gustazo, ¿verdad? Especialmente si en su lugar se decantan por una estupenda instantánea de la no tan estupenda "Gritos de agonía".
Esto salio publicado en un "L´Ecran Fantastique", a raíz de la visita de los tromáticos al Festival de Cannes de ese año, que sería mediados de los ochenta o por ahí. Obviamente el idioma es el francés, así que, si quieren pillar lo que se dice, o hacen un cursillo intensivo o tiran del traductor de Google. Valdrá la pena, hablamos de la Troma de los inicios, con sus "mejores" películas a todo trapo y, diga lo que diga Kaufman, será mucho más interesante que cualquiera de las gilipolleces de manual que suelta en entrevistas recientes, condicionado por ese irritante personaje en el que tuvo la mala fortuna de convertirse hace ahora ya muchos años.
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miércoles, 23 de noviembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 19 (JESS FRANCO 1)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

En 1986 andaba obsesionado con Jess Franco. Todavía me quedaba mucho por aprender y escarmentar. A esas alturas desconocía que la mayor parte de su cine (o todo) era una fulaña y que, realmente, lo atractivo de él era el concepto. El personaje. Aspecto que material como esta entrevista publicada en el "Impact" número 6, de diciembre del 86, alimentaba hasta el absoluto delirio. ¿Cómo no fliparlo con esas imágenes, esos carteles (especialmente el de "The Man Hunter") y esa filmografía interminable repleta de títulos tan extraños? Así que, sí, en su momento las siguientes cinco páginas me fascinaron. Me atraparon. Se convirtieron en mi biblia. Mi corán. A pesar de no dominar enteramente el franchute cosa que, supongo, les pasará también a ustedes. Pero esa es, justamente, la gracia. Que sientan en sus carnes el placer y la ofuscación, el ansia de conocimiento y la imposibilidad de obtenerlo, que sentí yo en aquel entonces. De cuando Jess Franco todavía era una personalidad marginal y oscura, cuando encontrar una entrevista con él resultaba casi un milagro. De cuando, en definitiva, se le ignoraba en España y los modernos de rigor no lo habían descubierto aún para explotarlo / quemarlo del modo indiscriminado como ocurrió llegados los noventa.
Pueden ampliar las imágenes dándole a Ctrl + botón izquierdo del ratón.






lunes, 31 de octubre de 2022

KILLER BARBYS VS. DRÁCULA

Perteneciente a la etapa que más me gusta de Jess Franco —la última, la de vídeo— “Killer Barbys Vs. Drácula” sería uno de los títulos que mejor captan en lo que se convertiría el director una vez llegados al nuevo milenio y, al mismo tiempo, la película que mejor condensa todos los vicios y virtudes de Jesús Franco. Si hubiera que proyectar a algún neófito una de sus películas en vídeo y mostrar su decadencia, “Killer Barbys Vs. Drácula” sería ideal para que comprendiera esta etapa del director que dista de las anteriores porque ahora tiene carta blanca para experimentar más y, si me apuran, incluso para ser más chapuzas. Con el vídeo todo son ventajas.
Como fuere, aquí tenemos una segunda incursión de The Killer Barbies en el universo franquiano en el que tanto Silvia Supestar como sus músicos no son más que un mero adorno. Están como podían muy bien no estar y la película seguiría siendo la misma. Además que no tiene mucho sentido porque si la anterior película, “Killer Barbys”, aparece en un momento en el que, por moda (los temibles 90), se reivindicaba el cine chungo porque la gente de "Subterfuge Records" quería ir de enrollada y colgarse una medallita recuperando a Jesús Franco, para 2002, año en el que se rodó esta secuela, el posible interés que podían suscitar tanto de The Killer Barbies como Jess Franco era 
ya residual.
La cosa, sin un argumento lineal o coherente, ya que la película entera es un ir y venir de personajes al más puro estilo vodevilesco —pero sin demasiado vodevil— cuenta la historia de The Killer Barbies que ¿actúan? ¿ensayan? en las instalaciones del Tivoli World, un mítico parque de atracciones malagueño (ya cerrado). En ese mismo parque se encuentra un individuo que dice ser Drácula, siendo desacreditado cuando de repente se persona la directora de turismo de Transilvania con un ataúd que contiene la momia —muy bien conservada— del verdadero Drácula. Basta que The Killer Barbies se pongan a tocar para que, gracias a su ritmo, el vampiro despierte de su letargo y vaya mordisqueando a todo bicho viviente con el que se topa, sin que la luz natural sea un impedimento en su devenir, reflejándose los rayos de sol en la sudorosa calva de Enrique Sarasola, actor que da vida a Drácula con mucho ímpetu. Luego, distintas y demenciales subtramas se abren, sin que ninguna llegue a su desenlace. Aunque importa tres pitos que lleguen o no…
El caso es que no tenía yo a esta película entre mis favoritas del director, huelga decir que es infame, malísima, sin embargo es tan tonta, descerebrada y loca, que tras un reciente visionado, y habiendo visto auténticos bodrios insufribles dentro de la época vídeo de Franco, lo cierto es que con esta te ríes y, si me apuran, puedo llegar a decir que está entre las tres o cuatro más entretenidas. Ojo, no digo entre las tres o cuatro mejores, sino más graciosas.
Para esta majadería de Franco, entran en co-producción hispano-germana, Jacinto Santos y Carster Frank, habitual actor de Marian Dora, cabeza visible del cine extremo alemán y perpetrador de salvajadas varias con esa troupe, que aquí no solo pone sus dineros e infraestructura al servicio de Jess, sino que nos regala un papel secundario de corte cómico dándole la réplica a Dan Van Hussen, mítica figura de los espagueti western que interpreta a una suerte de Van Helsing ciego que resulta ser lo más divertido del sarao. Más divertido aún en la versión doblada al castellano de la misma, ya que, supongo que por capricho, le dobla el propio Jess Franco con su soniquete inconfundible y, claro, si a eso le añadimos el hecho de que todo el doblaje es una cutrez de narices, no pega, por lo que es difícil que el espectador al reconocerlo no suelte aunque sea una carcajada.
Del mismo modo “Killer Barbys Vs. Drácula” supondría el último papel en un largo para Aldo Sambrell, igual de mítico que Van Hussen y por los mismos motivos, interpretando al gerente del parque de atracciones que está enamorado de Silvia Superstar, esta no le corresponde y, en consecuencia, le llama puta. Sambrell además canturrea canciones de pirata en el mismo escenario del que no se bajan The Killer Barbies, con un coro de señoritas que se parten el ojete ante las cancioncillas que entona. Todo muy gratuito y sin venir a cuento.
El resto del nutridísimo reparto lo componen rostros habituales en la filmografía del tío Jess como puedan ser los de la eterna Lina Romay, Katja Bienert, Fata Morgana, Carmen Montes o José Roberto Vila que además fue contratado en calidad de guionista. Vila entregó un guion de aproximadamente 40 páginas en el que se contaba una historia de corte pop al estilo de las películas que Richard Lester hizo para "The Beatles". Pero una vez comenzado el rodaje, Jess y Lina lo abordaron como les pareció bien, improvisando situaciones sobre la marcha y no respetando en absoluto el guion por el que Vila fue contratado. Por eso en los créditos aparecen tanto Vila como Jess y Lina.
Por si eso fuera poco, se cuenta por ahí que la película se pergeñó con un dinero del productor Jacinto Santos que se sumaría al resto que pondría la producción alemana. En realidad Santos no llegaría a gastarse un duro en la misma porque, con el montante y material técnico de los alemanes, Franco rodaría esta película y todavía le sobraría para sacarse de la manga dos más, “Flores de perversión” y “Flores de la pasión”, por lo que el negocio, en el caso de que lo hubiera habido como antaño, salió redondo. Sin embargo, la película es tan caótica y poco profesional, que tras un pase en la Semana de Donosti en el que el público no tuvo piedad con ella hasta tal punto que Jess Franco salió del cine mosqueado, no llegó a estrenarse en cine en nuestro país, apareciendo en DVD años después a través de "Vella Visión", tras ser rechazada por "Manga Films" que, al escuchar el desastroso audio de la cinta, decidió cancelar su lanzamiento.
Y sin más. Un puro descerebre que, quizás, ha mejorado, contra todos los pronósticos, con el paso del tiempo. Es mala a rabiar… pero te ríes un rato.

lunes, 29 de noviembre de 2021

LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU

No había sentido desde el día de su estreno (recuerdo las marquesinas de las paredes de bus anunciando su inminente premiere) el más mínimo interés por la adaptación de “La Isla del Dr. Moreau” para el cine ejecutada en 1996 por John Frankenheimer (según el póster español, pero sin créditos para director alguno según su versión original). De hecho esa falta de interés es la que me ha llevado a día de hoy a ser un completo ignorante en torno a esta película. Yo intuía que era muy mala y sin más. Y quizás lo sea en demasía y no merezca la pena sentarse frente a ella, como bien había decidido hasta el día de hoy. Sin embargo, recientemente he descubierto este documental, “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau” y, claro, ahora tengo unas ganas locas de verla. Y acabaré haciéndolo algún día. Se trata de uno de esos documentales que cuentan lo desastroso que fue el rodaje de determinada película, y las circunstancias que llevaron a esta a ser una puta mierda. De estos hay muchos y muy interesantes.  En este caso, la verdad es que los hechos acontecidos para que “La Isla del Dr. Moreau” fuera lo que es son realmente desternillantes.
No quiero spoilearles mucho el documental, por eso va a ser una reseña cortita, pero si diré que, como en la vida misma, todo el desastre del que nos habla el documental es fruto de tres factores: La incompetencia, los egos desmesurados y el retraso mental.
Porque a pesar de la buena prensa con que se nos presenta al principal artífice de este proyecto, Richard Stanley ( al que jamás había prestado atención), al que tildan poco menos que de futura promesa del cine fantástico, yo le veo como una especie de Tommy Wiseau en potencia, un pobre hombre que pese a su innegable cultura y ciertas dotes para dirigir, se le intuye un cerebro lo que se dice relajado, con una percepción de la realidad un tanto trastocada. No puedo tomarme en serio a un tipo que dice que utilizó la magia negra para llevar a buen puerto su película, ni puedo dejar de mirar, en sus entrevistas, cómo segrega espesa babilla cada vez que habla y cómo esta se va convirtiendo poco a poco en una especie de pasta negruzca… como si fuera un deficiente mental. A parte de esto, hay más factores mostrados en el documental que confirman esta tesis.
Por otro lado, es curioso cómo la gente que producía la película, New Line, ponen a parir a este hombre tildándole de irresponsable e inutil y justificando así que fuera despedido para contratar a John Frankenheimer mientras que los actores, que eran los que trabajaban con Stanley codo a codo, se refieren a él como un tipo extremadamente entusiasta y amable —lo que no es un aval para determinar sus capacidades en cualquier caso—, pero claro, los actores no es que sean tampoco especialmente lúcidos o inteligentes como para detectar algo fuera de lo normal. De hecho los comportamientos de Val Kilmer y Marlon Brando durante el rodaje, tal y como se narra en el documental, confirman de nuevo esto que digo.
Y por supuesto, la incompetencia está presente en todo momento. Richard Stanley, era un pequeño director independiente que sabía comandar pequeñas producciones de 5 o 6 millones de dólares, pero que con una de 30 no sabía ni por donde empezar… pero Frankenheimer, acostumbrado a hacer cine con solvencia, acabó de enmierdar todo este rodaje demostrando ser, si no más, tan inútil como Stanley…
No les cuento más. Solamente les invito a que la vean, merece mucho la pena y es altamente recomendable porque cuenta una historia fascinante sobre unos individuos asimismo fascinantes, y yo no podía dejar de mirar a pantalla mientras se sucedían las entrevistas o las imágenes de archivo.
El docu, por supuesto, tuvo una buena recepción en los distintos festivales y críticas unánimemente buenas, aunque sembró la polémica porque Richard Stanley dice que no todo lo que se cuenta es cierto, y que cosas más gordas que sucedieron se tocan de pasada.
Lo curioso es que Stanley, es también el director de una de esas recientes películas protagonizadas por Nicolas Cage tan en boga últimamente y de la que tanto hablan los asiduos a festivales de cine fantástico, “The Color out of Space”, una adaptación de Lovecraft que, efectivamente, no me interesaba ni lo más mínimo y que gracias a este documental pienso ver, tal vez en programa doble, junto a “La Isla del Dr. Moreau”.
El que firma el documental que les recomiendo se llama David Gregory, es fan de Jess Franco, y además de ser productor de “The Color out of Space” es el director de tropecientosmil documentales sobre cine más o menos jugositos como “The Joe Spinell story”o “Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson”. Este está especialmente bien.

sábado, 13 de noviembre de 2021

DER TODESENGEL / ANGEL OF DEATH: FUCK OR DIE

Algunos recordamos lo dolorosa y profundamente que el llamado ultra-gore alemán nos dio por el ojete ahí en los noventa. No entendíamos cómo productos tan infames en su mayoría -especialmente los de Andreas Schnaas, el Covid-19 del cine- podían despertar semejantes pasiones y hasta alcanzar ventas considerables -para lo que eran, por supuesto-, aunque intuíamos sin demasiado esfuerzo que se trataba únicamente del gore. El gore por el gore, importando un pimiento todo lo demás. Una tendencia que fue febrilmente común entre el aborregado y hostiable fandom de aquellos tiempos. Entonces, como toda irritante moda, la tontería pasó. Se fue por el desagüe, y con ella la mayoría de los oportunistas de rigor. Sin embargo, para bien o para mal, dejó huella. Sobre todo en su tierra, y transcurridos unos años surgieron un puñadito -tampoco muchos- de tipejos dispuestos a mantener la llama bien viva. Aunque, en la mayoría de casos, el plumero era tan evidente en su condición exploiter como para mezclar todo aquel ultra-gore con el otro gore, el porno. De entre el mogollón destacó Andreas Bethmann. Y no lo digo por ese peinado estilo yunque tan impresionante que lucía, sino porque es el que hizo más ruido... con permiso del hijoputa de Marian Dora y sus jodidísimas películas. Pero esa es una historia un pelo distinta, cuyas pretensiones artísticas la apartan de lo que era común en el mundillo: hacer basura de género totalmente explotativa destinada al pajero medio.
Otra diferencia notoria con respecto a la obra de Dora, es que esta resultaba genuinamente perturbadora y traumática porque, nos guste o no, estaba muy bien facturada. Había algo de talento en sus horribles imágenes. Mientras que Bethmann y sus iguales eran unos... bueno, unos negados. Sus películas, todas grabadas en vídeo, por supuesto, denotan un amateurismo que quema los ojos. No tanto en lo técnico que, sin llegar a ser brillante, cumple con unos mínimos. Me refiero más bien al resto. El modo de narrar, los temibles diálogos, lo elemental de las tramas o los patéticos actores. Una de las cosas que más sorprenden de Andreas Bethmann y su "cine" es que todos los hombres que asoman en él, o casi todos, tienen una pinta de poligoneros machaca-cráneos que espanta. ¿Es así el fandom medio Alemán? Porque lo flipas. Y es que Andreas era un genuino fanático. No solo hacía sus películas y distribuía las de otros con su sello "X-Rated Kult Video", también publicaba dos revistas afines ("X-Rated" y "Art of Horror") y se declaraba incondicional de señores como Aristide Massaccesi, Jess Franco y el euro-trash al completo, tanto como para dedicarles sendos libros con títulos como "Jess Franco Chronicles" o "Porno Holocaust, die Filme des Joe D'Amato".
Para hacernos una idea visual de todo el pifostio, nada como echar un ojo a uno de sus "hits", este "Der Todesengel" de 1998, graciosamente titulado en inglés "Angel of Death: Fuck or Die" (es decir, "Ángel de la muerte: Folla o muere") y que, ya lo adelanto, tuvo secuela en el 2007. Se trata de un "rape and revenge" pasado por el pervertido filtro del porno-gore germano. Existe una versión mucho más extensa (de dos horas y pico) que la que he visto. Suponía que contendría material estrictamente pornográfico (ya que en la reseñada todo es muy "soft"), pero al parecer no es así. Tampoco he logrado descifrar cual es la diferencia exacta. Sin embargo, celebro haber topado con un "Der Todesengel" de 90 minutos, porque uno con mayor minutaje puede ser parecido a meter la punta del nabo en una licuadora.
En cualquier caso, la movida va de una modelo fotográfica que, de camino a una sesión, es asaltada por dos tipos repulsivos que se dedican a buscar chicas para explotar sexualmente, matar mucho y entonar interminables diálogos "tarantinianos" sin gracejo. Estos la violan y, por alguna razón inexplicable (la peli está repletita de ellas), la dejan viva. Las consecuencias de tan magra experiencia harán de nuestra protagonista una justiciera psicópata que no solo saldrá a la caza de sus agresores, también se cepillará a cualquier barón o hembra con intenciones carnales que se le cruce por el camino.
Andreas Bethmann (quien, by  the way, interpreta al fotógrafo de la policía) pretende ofendernos, dejarnos en shock a base de ultra-violencia hiper-gratuita, personajes amorales y sexo enfermizo, pero no lo consigue. Y no lo consigue porque todo en esta peli es risiblemente acartonado, mal ejecutado y está a años luz del realismo. Que la prota le corte la cabeza a un tipo y la use para frotarse el coño nos deja fríos, porque aunque aquella no está especialmente mal moldeada, se nota de pega. Que reciba sangrantes latigazos por parte una dominatrix, tampoco nos dice nada, porque son graciosamente contenidos. Y así con todo. Aunque yo creo que el culmen son los actores y, sobre todo, las actrices. Sin ir más lejos, la protagonista es de una nulidad que espanta, casi tanto como esas horribles tetas de goma. Mucho mejor es la segundona Katharina Herm, por talento, belleza y ubres. Lástima que haya hecho tan poca cosa. Y ya que estamos con el personal, mentar la presencia de Timo Rose, otro "pope" del ultra-gore post noventero en funciones de director y cuyo nombre, como pueden deducir, no solo entra de lleno en nuestra lista de nombres graciosos, también mola porque no puede ser más HONESTO respecto a la calidad de sus obras.
No obstante, y a pesar de mi aparente linchamiento tecleado, lo cierto es que Bethmann me cae en gracia. Supongo que es algo que no puedo evitar cuando me las veo con otro infeliz dispuesto a plasmar sus fantasías cámara de vídeo mediante (sobre todo si es extranjero). Y me encanta que sea tan jodidamente políticamente incorrecto. Adoro imaginar que las feministas le cogerían por los huevos y clavarían en un palo puntiagudo. De hecho, suya es la paternidad de una película cuya caratula me parece fascinante por lo ofensiva que resulta (no a mi, pero sí para determinados círculos). La dejo cerca y se hacen una idea. Obviamente he tenido que censurarla (ya saben, blogger y sus tonterías), pero si buscan bien por la red, pueden localizarla íntegra. Maravilloso.
Por desgracia, nada dura eternamente. Alcanzados mediados de los dosmildiez, el bueno de Andreas confesó estar ya un poco harto de tanta sordidez y suciedad, e intentó facturar una película que resultara algo más aceptable para el "media". Ni que fuese por técnica, estética o narrativa (la movida iba de casa encantada y el gore era escaso). Sin embargo, no salió del todo bien. Sus fieles la encontraron demasiado "light" y al resto le importó tres cojones. Así que, en 2014, regresó a "terreno conocido". Y, desde entonces, no se sabe nada del Bethmann "direktor", aunque sí ha producido algunos vídeos con entrevistas a peña de la farándula.

miércoles, 27 de octubre de 2021

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 1

Ahí lo tenemos de nuevo. El tío Vicente regresa a este blog por petición popular.... no, es broma. Regresa porque nos sale del coño. Y porque, recientemente, nos alegró el día cediéndonos varios ejemplares de la revista de cine ochentosa "Casablanca", que es de donde saldrán el chorrón de escaneos que irán viendo las próximas semanas. Eso sí, aquellos centrados en productos de género, porque en realidad "Casablanca" iba más de palo "cine prestigioso", y rara vez dedicaban espacio a las películas que no gustaban a nosotros y que, en definitiva, son las que realmente importan.

Sin ir más lejos, nada más coger el primer ejemplar del montoncito disponible (
número de verano del 1982) y pasar la portada, me encontré con.... con... mejor lo ven en el pequeño vídeo que he facturado para la ocasión:


Pues sí, que lo primero con lo que se toparon mis ojos fuese el cartel de ESA JOYA del cine infame prometía mucho. Así que, esperanzado, seguí pasando páginas. Lo que acabé encontrando me dejó ojiplático.

He comentado antes que la especialidad de "Casablanca" era un cine como más de prestigio y bla, bla. ¿Cierto? Entonces ¿qué demonios hacían cubriendo el rodaje -en Abril del 83- de un exploitation tan puro y duro como "El exterminador de la carretera"? o la contribución medio española a ese fenómeno tan italiano de plagiar sin vergüenza, descaro y liras el "Mad Max 2" de George Miller. Fenomenal!. Supongo que les podía más la ilusión de asistir a un rodaje que la naturaleza costrosa y explotativa de este. Así que, se tragaron el orgullo, y acudieron con el bloc de notas y la cámara de fotos. Aunque ello no impide que, casi al final de todo, se justifiquen muy graciosamente.
Por entonces la película se titulaba  "Los Exterminadores, año 2020". Teniendo esto en cuenta, resulta altamente simpático que hayamos llegado al 2021 y todavía no veamos madmaxes ni salvajes autoestopísticos por la calle (aunque algunos lo parezcan). En cualquier caso, llama la atención esa primera ristra de imágenes destinadas a mostrarnos cómo el prota suelta un sopapo, casi en stop-motion, a una damisela. ¡Juas!. Hoy prenderían fuego a tal material. Y aunque no está muy claro, todo apunta (por la melena) que se trata de Alicia Moro, a la que luego vemos en primer y reluciente plano. Una de esas actrices todoterreno que intervendría en joyones como "Pulsaciones", "Slugs, muerte viscosa", "Al filo del hacha", "Dark Mission (Operación Cocaína)" de Jess Franco, la serie "Tres estrellas" haciendo de ninfómana o en "Huevos de oro" de Bigas Luna. Vamos, una diosa. ¿Qué esperan los listillos de turno para reivindicarla y entrevistarla?.
Tras leerme el artículo a fondo, sorprende la de veces que los especialistas -y parte del equipo- se jugaban la vida durante el rodaje. ¿De verdad un subproducto como este merecía tanto esfuerzo? Para que luego vengamos nosotros y lo tratemos con desdén, tomándolo a guasa y llamándolo cutre. Si es que no tenemos vergüenza, oiga. 
Cuando se menta al director, nacido Guliano Carnimeo, directamente tiran del seudónimo anglófilo que usará para firmar el resultado final, Jules Harrison. Que entrañable todo.

Localizar estas coloridas cuatro páginas fue para mi un subidón absoluto. Espero que leerlas (tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón) lo sea también para vuesas mercedes.





Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!

viernes, 26 de marzo de 2021

CHRISTINA Y LA RECONVERSIÓN SEXUAL

Producción clasificada “S” producida por Andrés Vicente Gómez en extraña co-producción con Estados Unidos junto a  Harry Alan Towers (quien también produjera en algún momento algunos títulos de Jess Franco) y dirigida por Francisco Lara Polop que, como es de suponer, no aporta absolutamente nada  al subgénero más allá de un título en castellano la mar de musical y chanante, el hecho de que puede que sea una de las últimas producciones clasificada “S” que se estrenó en salas (ya en 1984), y la refrescante presencia de Jewel Shepard , scream queen y diva screwball de baja alcurnia a la que hemos visto hasta las amígdalas en “Movida en la universidad”, “My Tutor” o “El regreso de los muertos vivientes” y que, si bien destaca por unos atributos físicos extraordinarios, aquí finge muy mal estar pasándoselo bien en las escenas de folleteo.
La gracia del asunto es que tiene toda la pinta de que “Christina y la reconversión sexual” planeaba convertirse en una suerte de Emmanuelle de los 80, y para ello, se toma prestado al personaje principal de unas novelas eróticas firmadas por Blakeli St. James que fueron best seller en su época, en las que una rica heredera, Christina Van Bell, malgasta su fortuna y se folla a todo bicho viviente.  Por supuesto, la película que nos ocupa, adapta todo ese material como buena película “S”, como por inercia, sin ganas, sin brío.
Así, consta de una sucesión de escenas que desfilan por la pantalla en las que a la tal Christina le pasa de todo; Desde ser secuestrada por unos terroristas, hasta tener que vérselas con una organización de lesbianas luchadoras para, en todo momento, acabar haciendo el amor con unos y otros de la manera más lúdica.
Se ve que en un principio, y al ser una producción destinada a ser rodada en España, Towers concibió esta película con la idea de fuese dirigida por Jesús Franco, pero las relaciones no debieron ser muy cordiales en anteriores experiencias y, Franco, directamente ni contestó las llamadas de Towers. Para su sustitución, se pensó en otro artesano del entorno, que no fue otro de Paco Lara Polop.
Por supuesto, la película es un coñazo insufrible en la que lo único que cuenta son las escenas de sexo, y estas son toscas y chabacanas, casi anti libido, pero tiene cierta gracia, por ejemplo, ver la interactuación en un par de escenas de la Shephard con el bueno de Emilio Linder. Mientras que ella no parece muy cómoda en esas escenas de follambre, Linder parece ponerse las botas. Obviamente, damos por hecho que ambos están interpretando, así que, a todos los efectos, con su manita introduciéndose en lugares donde no se debe, Linder resulta infinitamente mejor actor… él sí que parece gozar.
En aquel 1984, las salas X ya estaban legalizadas y había un circuito marginal más especializado para el cine de folleteo, por lo que “Christina y la reconversión sexual” llegó demasiado tarde y, aunque debió salir rentable, apenas la vieron unos escasos 36.000 espectadores. La clasificación “S” agonizaba.
Por otro lado, La Shephard, habló en su blog en 2013 a cerca de esta película, ya que se trata de la única de cuantas rodó en la que fue la principal protagonista, y renegó bastante. Dice que le vendieron una película erótica de buen gusto con desnudos artísticos al lado de la Torre Eiffel, y se encontró regateando con el productor  negociando en cuantas escenas aparecería desnuda, pasando más frío que vergüenza y rodando en exteriores de tapadillo, cuando se ya habían ido los guardias a las 7 de la mañana del lugar estipulado para el rodaje.
Como curiosidad se le puede echar un ojillo pero, vaya, más cine “S” desalmado y sin vida, aunque, paradójicamente, histórico para nuestro país.
Junto a la Shephard y Emilio Linder, vemos en pantalla a Tony Isbert, Emiliano Redondo y una actriz acreditada como ¡¡Pepita Full James!!