miércoles, 26 de mayo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 6

Por lo visto, a finales de los 80 los integrantes de la revista "Shows" todavía desconocían que Bruce Lee llevaba unos años muerto y que las pantallas más apestosas del planeta primero, y los video-clubs después, se habían llenado de imitadores, naciendo así ese fenómeno tan fascinante conocido como "brucexploitation". O eso hace sospechar leer el comentario que acompaña al cartel de "La venganza de Shao-Lin", protagonizada por uno de los mentados copietas, Bruce Le, pero que "Shows" confunde con el genuino. Remarcando, además, que fue la última peli de aquel. Tras investigarlo, parece ser que en realidad la cosa se titula "Da mo tie zhi gong", concebida el año 1977 y dirigida por dos caballeros, James Nam y Gung-FanCho Seong. Incluso tuvo secuela un año después. Pero ya saben que las sombras del exploitation kung-fuista -o karatequista o ninjaista, ya me entienden- son jodidamente alargadas y uno no debe fiarse mucho de los datos disponibles.
Claro, por lo frío, genérico e impersonal del texto, podríamos culpar a la distribuidora, que mandaría el material promocional a prensa, pero ¿de verdad serían tan jetas de engañar así a la plebe, máxime si en el mismo cartel se lee claramente el nombre del clon? Sabemos que esa gente eran unos sinvergüenzas sin dignidad.... pero ¿tanto?. Como suele decir el vendemotos, filibustero y lameculos de Iker Jiménez: ¿Qué piensan ustedes? Hasta dentro de siete días, hijosputa.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!


lunes, 24 de mayo de 2021

MUERDEME ABAJO, DRÁCULA

Un descendiente del Conde Drácula se gana la vida como fotógrafo de modelos desnudas al tiempo que decide instalar una discoteca en el castillo el cual habita. El constante sonido ambiente de la boité, el ir y venir de señoritas y, en definitiva, el escándalo, crispará los nervios del Conde Stanislaus y su esposa, la Condesa Olivia, familiares del fotógrafo que habitan en el sótano del castillo, y que hartos de tanta juerga urdirán un plan para acabar con tanto libertinaje. Mientras, mucha tetilla por todas partes, mucho felpudo y Giacomo Rizzo, habitual de las comedias sexy italianas, haciendo de mamporrero de la familia mientras corre para arriba y para abajo detrás de las jamelgas.
Comedia sexy bávara de finales de los 70 bastante subidita de tono y bastante adelantada a su tiempo, que a nuestro país llegó a cines en 1984 reuniendo una cifra anecdótica de poco más de 74.000 espectadores.
El caso es que, pese al extraño sentido del humor alemán que rara vez los españoles llegamos a comprender del todo, la película tiene su gracia, sobre todo en lo concerniente a algunas escenas que guardan cierta deuda con las italianadas con las que, de algún modo, esta película tiene parentesco, o con todo lo concerniente a los vampiros cabreados con su sobrino porque este ha montado una discoteca. Por lo demás, los alemanes son fríos, demasiado quizás, por eso, aunque intentan desarrollar un cachondeo erótico a la mediterránea, les sale una cosa que, pese al despelote, erotiza más bien poco, mientras que, por otro lado, desarrolla sus gags alemanes con bastante brío. Una chorradita que no hará mal a nadie que decida verla.
El dato de mayor interés sería que “Muérdeme abajo, Drácula”, supondría el debut para la gran pantalla de Carl Schenkel, que firmaría la película con el seudónimo de Carlo Omba y que después le pillaría el tranquillo al oficio llegando a dirigir películas hollywoodienses que tuvieron su tirón internacional, tan populares como “A espaldas de la ley” para el lucimiento de un primerizo Denzel Whasington, la película más odiada del ya de por sí odiado Christophe Lambert, “Jaque al asesino”, la prestigiosa “Exquisitas ternuras” o ya, con un pie puesto en su máxima decadencia,  “Tarzán y la ciudad perdida” con la que prácticamente pondría fin a su escueta pero curiosa carrera. Lo que verdaderamente me hace gracia es cómo un director que debuta con un vodevil absolutamente latino, acaba haciendo cine americano más o menos competente mostrando una evolución palpable con cada nueva película que realizaba. Y todo esto, sin trascender ni lo más mínimo.
Para que me entiendan; “Muerdeme abajo, Drácula” es la rareza de su director, sería el “Delicias Holandesas” de Carl Schenkel, de no ser porque, al contrario que Verhoeven, a Schenkel, nunca lo conoció ni su puñetera madre en realidad. Pero la de Tarzán, estaba muy bien.

domingo, 23 de mayo de 2021

TRAILER DE "LA MOSCA (1986)"

No hay mucho que decir de este clásico -y remake o readaptación- de David Cronenberg porque ya di la brasa cuando publicamos sus fotocromos. Así que, raudo, les dejo con el trailer, donde destaca, por estridente y sobredramatizado, el vozarrón de la locución. Impagable.
Obviamente, extraído de un cochambroso VHS.


sábado, 22 de mayo de 2021

SPAWN

Si hay un fenómeno que pueda catalogarse sin pestañear de "totalmente noventero" ese es "Spawn", personaje de comic creado por Todd McFarlane y publicado por la editorial "Image". No voy ahora a dármelas de experto porque, no, aunque leer comics me gusta, no llega a la devoción que despierta en mi el cine. Sin embargo, si estabas un poco situado en "fricolandia", conocías a "Spawn", te dejabas impresionar por esos barrocos dibujos del tipo sentado con la mega-capa al viento y, sobre todo, babeabas con sus curradísimas y detalladas figuras, cortesía de "McFarlane Toys", un poco antes de que lo acabara de petar -al menos para mí- con la tremenda colección "Movie Maniacs" (y, de paso, cambiara totalmente la faz del mercado de las figuritas). Tienen muestras de ello aquí y aquí. Los 90 fueron años de mucho goticismo de chichinabo. Molaba lo oscuro, lo tormentoso, lo "mal lechado". A nivel cinematográfico, y a nivel superheróico, la culpa de todo la tuvo el "Batman" de Tim Burton. Sin duda. Tendencia a la que se apuntaron otros ilustres como "Flash" (¡al que le quedaba fatal!) y "El Cuervo", mucho más adecuado. Gracias al hombre murciélago, vivíamos entonces una oleada de tipos con mallas -negras-, mucho más modesta que la actual, pero notable. Así que, entre eso y la tendencia al goticismo de la chavalada, llevar "Spawn" a la gran pantalla era lo que se dice una decisión lógica, a la que se apuntó la entonces poderosa "New Line", con producción y -supongo- supervisión de Todd McFarlane himself.
Los habitantes de infernalandia pretenden destruir la tierra, para lo que están organizando un super ejército de "Spawns". Necesitan uno que ejerza de cabecilla, así que convencen al mandamás de una agencia de asesinos para que se cepille al mejor de los suyos y lo mande a los infiernos, donde será convertido en el "Spawn" supremo. Lo logrará, sí, pero de vuelta a la tierra -y removido por el amor a su esposa.... ¡buargh!- el tipo se revotará contra sus diabólicos jefes y pasará de villano a héroe.
La popularidad "subcultural" de "Spawn" motivó que, cuando se anunció -en 1997- que se había hecho una peli e iba a estrenarse en el Festival de Sitges, todos corriéramos a verla entusiasmados. ¿Y qué pasó? Pues la decepción fue tan, tan y tan gorda, que salimos con el rabo entre las piernas y nunca jamás volvimos a hablar de ella. Así ha sido en mi caso hasta que, el otro día, pensé aquello de "¿Cómo me sentará hoy?".
Sí, "Spawn" es bastante terrible toda ella. Sin duda, lo que más impacta al verla es la bajísima, pero bajísima, calidad de sus trucajes visuales. El CGI es tercermundista. Horripilante. Hay momentos en los que incluso vemos el corte del recuadro que enmarca la luzecita verde brillante. Cierto que en los 90 el CGI todavía andaba muy virgen, pero es que hablamos de un producto "mainstream" bajo el sello "New Line". No de una serie Z tipo "The Asylum", entre otras cosas porque el cine barato de esos años no podía permitirse filigranas informáticas. Tal vez piensen que el paso del tiempo ayude a superar el shock, pero no. Especialmente porque en el clímax final estalla a lo bestia, acompañado de unos cromas desconcertantemente mal ejecutados. Demencial, en serio. Los efectos físicos, de látex y tal, están bastante mejor y corren de la mano de la mítica KNB Group que, aunque se lo curran un rato -sobre todo por la versión animatrónica de "Violator"-, no pueden evitar el efecto "Tortuga Ninja" en lo que respecta al traje/look del mismo "Spawn".
Si repasamos el reparto, encontramos a un John Leguizamo la mar de bien caracterizado al que dejaron hacer demasiado y carga bastante (salvo alguna puntilla graciosa. Y esos chistes de pedos). Tampoco convence mucho el héroe de la función, un Michael Jai White que únicamente sabe poner cara y poses de malote, sin aportar mucho más (como producto superheróico de la década, que no falte el maldito plano de "Spawn" apoltronado sobre la cruz de una catedral gotiquísima en plan vigía, acompañado de rimbombante música orquestal. Recurso cansino que llegó a durar demasiado). Una Melinda Clarke recién salida de aquella ñorda infame titulada "La lengua asesina" (precedida unos pocos años antes por "Mortal Zombie", ¡anda que seleccionabas bien tus papeles, niña!) y un Martin Sheen al que, supongo, debería avergonzar soltar todos esos discursos de villano de opereta que quiere dominar el mundo. También rula por ahí Miko Hughes, el niño de "El Cementerio viviente" y "La nueva pesadilla de Wes Craven".
Para añadir más leña noventera al fuego, tenemos una banda sonora trufada de lo que era habitual entonces, grupos de metal gótico y tecno-chunda-cool como "Orbital", "Korn", "Marilyn Manson" o "Prodigy" (alguno de ellos firma el resultón tema que acompaña a los feísimos y agotadores títulos de crédito. Mención también para los del final, muy inspirados en los de "Seven", algo bastante común entonces).
El guionista principal no es otro que Alan B. McElroy, a quien debemos títulos como "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" o "Km.666".
El director de discordante nombre, Mark A.Z. Dippé, venía del mundo de los efectos visuales para títulos de relumbrón, lo que aún hace más incomprensible la incapacidad destilada en "Spawn". Habrá quien piense que el dinero invertido terminó destinándose a otras cosas, como cocaína y putas. O será que Dippé es un negado cuando se trata de dirigir. En cualquier caso, perdió la oportunidad brindada y acabó a la riendas de subproductos como "Frankenfish: La criatura del pantano", mucha televisión y películas de "Garfield" destinadas a mercados menores. Bien le deben de ir cuando su film más reciente sigue por esos derroteros, solo que cambiando al gato gordo naranja por el perro "Marmaduke".
"Spawn" podría ser uno de esos extrañísimos productos "mainstream" que alcanzan el renglón de lo involuntaria y puramente "trash", aunque si debo decir algo positivo de ella, por mucho que cueste, es que no es excesivamente aburrida. Tiene su ritmillo y, entre vergüenza ajena y vergüenza ajena, hasta puede verse entera sin morir en el intento.
Un anti-clásico de su década.

viernes, 21 de mayo de 2021

LA GOLFA DEL BARRIO

Muestra de destape mexicano (o lo que es lo mismo, las ficheras) perpetrada por el mítico Rubén Galindo —responsable de mogollón de subproductos del más variado pelaje, incluida la secuela de “La niña de la mochila azul”— que sirve como instrumento para el lucimiento del palmito de la no menos mítica Sasha Montenegro.
En esta ocasión, la cosa arranca como una alocada comedia a lo Pajares y Esteso para, poco a poco, ir abandonando todo atisbo de vodevil en favor de una suerte de melodrama chungo que no me interesa lo más mínimo. Un descenso de principio a fin que, por otro lado, no ha dejado de sorprenderme porque, digamos que al cuarto de hora de metraje estaba disfrutando como un enano con una comedia de una incorrección política tal que haría sonrojar al más progre —me estaba gustando la cosa…— para luego pegar un giro hacia el culebrón que casi me hace dejar la película a medias. Una pena.
Un rico heredero se queda viudo la noche de bodas, justo en el momento en el que, cuando va a echarle un polvo a su esposa, a esta le da un infarto. El tipo no sabe qué hacer para superar el mal trago, por lo que un amigo le recomienda que pase página y se acueste con todo bicho viviente.
Saliendo de juerga una noche, alguien le sustrae la cartera, lo que genera una persecución hasta que, una vez da caza al carterista, descubre que es una mujer muy brava y de pronunciadas curvas. Una buena golfa, vaya… pero, con la policía delante, al comprobar el individuo que la raterilla está bastante buena, la deja marchar.
Esta malvive en una chabola y se codea con desarrapados de un barrio marginal.
Un buen día, el tipo adinerado se presenta en su chabolo y le propone irse a vivir con él, alegando que es demasiado guapa para andar perdiendo el tiempo en las calles. Su intención es domesticarla para que, de esa forma, acabe enamorándose de él. Ella accede a su invitación con intención inicial de desvalijarle… pero, el roce hace el cariño y… se pueden imaginar ustedes perfectamente como continúa la cosa.
Un buen comienzo, un par de gags funcionales y mogollón de tetas y chotos peludos es lo que nos ofrece de bueno esta película. Aburrimiento, ñoñería y un exceso de planos generales que se alargan eternamente, lo malo. Y al final, pesa más lo malo que lo bueno.
Por otro lado, a todos esos progres que se ofenden hoy en día a las primeras de cambio, a todos esos defensores del buen gusto, y a todos esos esnobs que consideran nuestro cine de destape machista y misógino, deberían ver esta película  y descubrir lo que de verdad es machista y misógino. En “La golfa del barrio”, el trato que se le da a la mujer roza lo vejatorio hasta tal punto, que es como si esta careciera de voluntad, y que el dedo de frente que tiene lo utilizara únicamente para hacer el mal ¡Y yo que lo celebro! Pero bueno, es lo que se puede esperar de una película con semejante título, que, por otro lado, es el que me ha animado a verla para reseñarla, porque por lo demás… poca cosa destacable ¡¡Y que vivan las ficheras, cabrones!!

jueves, 20 de mayo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 9

 


miércoles, 19 de mayo de 2021

lunes, 17 de mayo de 2021

BROADWAY DANNY ROSE

De un tiempo a esta parte vengo reseñándoles por aquí, más o menos quincenalmente (y mas espaciadamente ahora), películas que centran sus tramas en el mundo del stand up. “Broadway Danny Rose” de Woody Allen, no  se centra específicamente en ese mundo, si bien, es un homenaje a los cómicos de micro lleno de guiños al medio —el propio personaje de Danny Rose, interpretado por Woody Allen, es un cómico de stand up que además es representante teatral— que en consecuencia resulta ser una de las películas favoritas del gremio —quizás más por ser de Woody Allen que por ser una película sobre su oficio–. Sin embargo, hay que tenerla muy en cuenta porque aunque el argumento tiene poco que ver con los humoristas de micro, en realidad la película hace ver que, este, es un relato que un cómico cuenta en petit comité a otros cómicos durante una velada celebrada en una cafetería, lo que la califica como una obra más dentro del subgénero. Por otro lado, Allen recrea en un momento de la película su pasado como humorista stand up que le llevó hasta dónde está hoy, para que nos hagamos una idea del tipo de humor que usaba en sus actuaciones antaño.
La historia cuenta cómo un representante de artistas al que todos mandan al garete una vez han triunfado, por tapar una infidelidad de su cliente más próspero, un cantante tipo crooner, tiene que esconderse de la mafia que le busca para matarle.
Está considerada por los críticos una de las cinco mejores películas de Allen, pero yo, que no soy muy fan del neoyorkino, la veo como una película más que sigue la idiosincrasia “alleniana”, siendo, no obstante, bastante entretenida. Pero no nos engañemos; las películas de Woody Allen, aunque se paseen por todos los géneros imaginables, al final son todas iguales y, particularmente, pienso que el sello Allen está sobrevalorado a más no poder. Con todo, “Broadway Danny Rose” se deja ver, aunque la fotografía en blanco y negro no es más que una marcada de paquete.
Y es que las películas de Woody Allen, unas más otras menos, donde triunfan es en Europa. Por algo será.

domingo, 16 de mayo de 2021

TRAILER DE "BLUE JEAN COP"

Hubo un tiempo en el que James Glickenhaus pasó de redomado exploiter con "El Exterminador", a cineasta medianamente mainstream. Bien, el cenit de tan plácido momento se dio, justamente, en 1988 con "Blue Jean Cop", una de esas llamadas "buddy movies" a base dos personalidades antagónicas que deben entenderse para detener a los villanos de turno. En este caso eran un poli y un abogado, interpretados respectivamente por Sam Elliott y Peter Weller. Vi la peli en su día, y sí, hay muchos disparos, explosiones y momentos espectaculares, se nota que invirtieron guita... pero lo cierto es que no recuerdo nada de ella. Ni tan siquiera el trailer que les dejamos a continuación ha servido para refrescarme la memoria.
Supongo que al no petarlo como se esperaba, la carrera de Glickenhaus se vio perjudicada. Aunque nada comparable a cuando se emperró en convertir a su repelente retoño en una super-star. Aquello acabó de enterrarle. Hoy, parece ser, rula por Wall Street (en una empresa de la que es dueño su padre), lo que, teniendo en cuenta que siempre le movió el capital, cobra muchísimo sentido. Pos nada, que lo disfrute.

sábado, 15 de mayo de 2021

HAIL TO THE DEADITES

"Hail to the deadites" es un documental que gira en torno a los fans de la saga "Evil Dead", es decir: "Posesión Infernal", "Terroríficamente muertos" y "El ejército de las tinieblas" (por entonces la serie ya andaba lista, pero aún no se había emitido). Nos muestra cómo viven intensamente su pasión y cómo se vuelven locos por acudir a las convenciones a por una firma, abrazo + charleta con Bruce Campbell o alguno de los integrantes del reparto de las tres pelis.
Confieso que la primera vez que vi el trailer, me entraron arcadas y dolores rectales. Sí, soy devoto y admirador del "Posesión Infernal" primigenio. Me atrevería incluso a usar la palabra "fan". Pero uno bastante racional. Es decir, tengo sendas ediciones de la peli, en dvd (la del libro de "Anchor Bay"), blu-ray o vhs, la veo varias veces al año, dispongo del póster original de la época, camisetas e incluso una figurita (entre otras pijadillas más)... pero para nada me considero uno de estos tarados que llaman "Ash" a su hijo, se tatúan el story-board completo de la trilogía, consideran que esta ejerce casi de cura para el cáncer, el tifus o la gonorrea, visten cual hombre-anuncio a base de parches y chapas o eyaculan si su brazo roza con el de Bruce Campbell (cosa que experimenté en su día -dos veces, Sitges 1991 / 1992-, así que puedo afirmar alegremente que, a pesar del gozo, no hubo corrida por mi parte). Y mucho menos me disfrazaría de ninguno de los personajes de los films para acudir a esos antros tan fascinantes como deprimentes llamados "Cons".
Así pues, si como documental "Hail to the deadites" es pasable, visible, como algo que me toca más en lo personal, profundo o espiritual, resulta bastante irritante. En serio, no creo que ese nivel de fanatismo sea saludable. No solo para las mentes de los practicantes, también para las películas en sí mismas. Cuando se sobre-explotan de este modo, se sobre-soban, sobre-lamen, sobre-adoran, sobre-analizan, sobre-merchandisingizan y sobre-todolodemás, creo que pierden algo. Se tornan como cachivaches manoseados, sin alma, sin misterio y sin magia. Así que poca gracia me hace ver como Tom Sullivan preside una pedida de mano entre dos mongers (que tanto rollo, tanta lágrima y tanta emocionalidad de saldo para, luego, durar solo un año casados) o cómo un tío de encías tan hinchadas como las mías, que dice parecerse a Bruce Campbell (ya le gustaría), llora cuando cuenta su encuentro con este. Incluso me avergüenza un poco compartir ciertas pasiones con semejantes especímenes.
Una vez leí que el fandom norteamericano tendía a "celebrar la mediocridad". No es que las pelis de la trilogía sean mediocres, ¡¡ ni por el forro !!, pero si lo entendemos como que semejante peña se flipa a niveles perturbadores por poco y, en ocasiones, directamente por nada, dejando la objetividad, la serenidad y el buen gusto bajo el felpudo, este documental es, en parte, buena prueba de ello. No me extraña nada que Sam Raimi se mantenga lo más lejos posible de semejante cristo (menos cuando toca promocionar algo para sacarles pasta, claro).
Al final, lo único inteligente que se dice en todo el mamotreto sale de boca de Chris Alexander, ex-editor de "Fangoria", "cineasta" semi-amateur y ególatra descontrolado, quien opina que el fandom de "Evil Dead" se divide en tres, dependiendo de cual consumiste primero. Es algo que he comprobado yo mismo y tengo claro. Considerando que en nuestra tierra no hubo un fandom del horror genuinamente ruidoso, "masivo" e incluso mediático, hasta unos años DESPUÉS del estreno de "Terroríficamente muertos", esta es la que suele llevarse casi todas las simpatías y admiraciones. En mi caso, nací como aficionado al género con la primera, la original, la mejor, aquella en la que se suponía que "Ash" la palmaba al final (¡gloriosa y traumática mentira!). Y ahí me quedo. Contento, orgulloso, tranquilo y SOLO.
Los fanes más recalcitrantes que no se me acerquen demasiado, gracias.

viernes, 14 de mayo de 2021

APRENDIZ DE VAMPIRO

“Teen Wolf” era una pequeña —y efectiva— película de serie B que logró trascender más allá de los circuitos marginales, primero, porque el protagonista era un Michael J. Fox a punto de convertirse en mega estrella mundial gracias a “Regreso al futuro” (lo que benefició a esta) y, segundo, porque la película no estaba nada mal. Por otro lado, se trataba de un pequeño homenaje postmoderno a aquellos títulos de serie B de los años 50 en los que los adolescentes se convertían en alguna suerte de monstruo. Las más populares, “I was a teenage Werewolf”, “How to make a Monster” o “Yo fui un Frankenstein adolescente”.
Por supuesto, y en esa línea, a “Teen Wolf” le comenzarían a salir, sobre todo para ser explotados en videoclubes, sus oportunos expolios e imitaciones que cambiando el monstruo por aquello de abaratar costes según qué producción, pasaban a la posteridad con más pena que gloria, siendo estas películas, quizás, los últimos ramalazos de una "serie B/Z" genuina que no volvería nunca más —si acaso, impostada durante las dos últimas décadas—. De este modo (y en la rama vampírica del asunto), a títulos como “Yo compré una moto vampiro”, “Cazador de Vampiros”o “El Vampiro adolescente” se le suma esta “Aprendiz de Vampiro” cuyo título americano, “Teen Vamp”, ratifica todo esto que les digo.
Se trata de una producción verdaderamente cochambrosa rodada en 16 mm. por un tal Samuel Bradford. Bradford, tan solo  dirigió en su carrera esta película para, después, ser uno de los guionistas de la segunda parte (algo bastarda) de una vieja película de perritos titulada “Fieles hasta la muerte”, y desaparecer del mundo del cine sin dejar rastro. Sin embargo, en su película “Aprendiz de Vampiro” ya demostraba tener un ego  desmesurado plasmando su labor como director con su propia rúbrica superpuesta en los créditos, como si se tratara del mismísimo Samuel Goldwing…algunos empiezan la casa por el techo. Porque además la película es lo más insípido que hay.
Cuenta la historia de un  adolescente de aspecto bastante desagradable que tras una serie de fracasos amorosos, decide contratar los servicios de una prostituta. Esta puta resulta ser una vampiro que le muerde, por lo que nuestro protagonista se convertirá en uno de ellos y utilizará sus nuevas cualidades para medrar y ligar con las chicas. De este modo, se sucederán  las —supuestamente— disparatadas situaciones cómicas que propiciarán que el vampiro adolescente acabe mordiendo a unos cuantos en su camino, cuando no, pasarlas canutas en momentos en los que las chicas le piden expresamente ser mordidas.
Una tontería sin mayor importancia cuyos atisbos terroríficos no funcionan del mismo modo que tampoco lo hacen los cómicos (a no ser, los dos o tres momentos en los que toda comedia presente es involuntaria y, dentro de los cuales, resulta hilarante el encontronazo de nuestro protagonista, ya convertido en vampiro, con un negro…). Estéticamente, puede resultar curiosa, máxime cuando el grano del 16 mm, su crudeza, lo cutre de algunos encuadres sumado a la ambientación en los años 50, además de la selección de canciones utilizadas para ilustrar todo eso, recuerdan ligeramente al John Waters de la primera etapa, más concretamente al de “Cosa de hembras”, pero mucho me temo que este posible parecido, más que deudor o con afán de homenaje, se antoja puramente casual y todos los parecidos con la obra de Waters no son más que pura coincidencia. Una vez sabido esto, todo lo demás en la película, como les digo, no tiene la más mínima importancia.
Dentro del desangelado reparto compuesto en su mayoría de actores de tercera y aficionados, contamos con la presencia asimismo desangelada de un Clu Gulager que tras aparecer en “El regreso de los muertos vivientes”, acepta papeles en tanta "serie B" como le ofrecen, siendo esta intervención como el reverendo, una de las más tristes de cuantas hizo.
En “Aprendiz de Vampiro”, la estética, el 16 mm y el rollete amateuroide que se gasta mola bastante… pero es que, todo lo demás, es una verdadera mierda.
La película fue distribuida en nuestro país en formato alquiler por la Dister. Y no debieron poner en circulación demasiadas copias, porque no era una de las películas más habituales en las estanterías.

jueves, 13 de mayo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 8

 


miércoles, 12 de mayo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 5

A finales de 1987 se estrenaba en España la tan entretenida como tontuna "Spaceballs, la loca historia de las galaxias", parodia oficial de "Star Wars" perpetrada por ese maravilloso loco judío que es Mel Brooks. Acudí a gozarla al cine "Continental" de Hospitalet/Collblanc. Me gustó tanto, que repetí varios días después. Cosa nada habitual en mí.
Para promocionarla, Brooks visitaba nuestra tierra y se dejaba entrevistar por los medios, entre ellos los entrañables amigos de "Shows". Bien, a continuación les dejamos con un par de recortes dedicados a la peli de marras y al cineasta. Entre sus declaraciones, destaca cuando le preguntan por el cine actual -de entonces- y afirma no gustarle salvo una excepción, "Arizona Baby", alabando de paso a sus perpetradores, aún algo verdes y que, no creo casual, son tan judíos como el amigo Melvin Kaminsky. Todo queda en casa.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!



martes, 11 de mayo de 2021

EL PÓSTER DE "SUPERSONIC MAN"


lunes, 10 de mayo de 2021

808

La Roland  T-R 808 Rhytm Composer —popularmente conocida sencillamente como la 808— fue una caja de ritmos  fabricada por Roland Corporation a principios de los años 80 que, sin pretenderlo, se convirtió en uno de los instrumentos musicales más influyentes y revolucionarios de la historia de la música.
La 808, caja de ritmos funcional  y rudimentaria, fue concebida como complemento para los músicos callejeros que desearan llevar percusión como acompañamiento. Si un guitarrista necesitaba una batería, la principal innovación de esta caja consistía en que podía programar sus propios ritmos de batería. Sin embargo, en sus primeros meses de vida, la caja no gozó de la popularidad deseada ya que los sonidos de batería que creaba eran demasiado electrónicos, raros, grandilocuentes, y parecían todo menos una batería convencional. El bombo resultaba atronador, y las líneas de bajo que se podían conseguir eran poco menos que estridentes.
Sin embargo, el bajo precio con el que se comercializó propició que los viejos popes del Hip-Hop comenzaran a experimentar con ella, a sacarle partido y, así, escribir con este aparato una página de la historia, no ya del Hip-Hop, sino de la música electrónica en general, gracias al “Planet Rock” de Afrika Bambaata & The Soul Sonic Force que utilizaba muy sabiamente las programaciones de la 808, o  productores como Rick Rubin que tomaron buena nota de ello. Cuando Marvin Gaye usó 808 en uno de sus más grandes hits, el “Sexual Healing” el mundo de la música supo que esa cajita de ritmos, casi de juguete, había llegado para quedarse.
Generó culto hasta tal punto que, según avanzaba la década, la 808 se convirtió en un aparato esencial en estilos de música tan dispares como pop, Miami bass,  acid house, italo disco, tecno… llegando el culto a la maquinita hasta nuestros días que se utiliza en todo tipo de estilos electrónicos contemporáneos como por ejemplo el trap, cuyo patrón consiste básicamente en la utilización de la 808 para construir beats.
El secreto del sonido de la 808, y su consiguiente culto se debe principalmente a dos motivos: Por un lado, para abaratar costes, Roland utilizó en la fabricación de esta caja de ritmos una partida de transistores defectuosos desechados por otros fabricantes, de ahí que el sonido de las baterías proporcionadas por la máquina fueran tan especiales, mientras que, por otro lado, solo se fabricaron 12.000 unidades de la 808 entre 1980 y 1983. Una vez vendidos, jamás puso en marcha la fabricación de más unidades a pesar del éxito obtenido porque, como se fabricaban con transistores defectuosos, no volvieron a poder reabastecerse con ese tipo de transistores. Roland, cuando la fabricó, no tenía ni idea del impacto cultural que supondría su pequeña máquina de acompañamiento.
Cuando Alex Noyer y Alex Dunn, productor y director respectivamente de “808”, se encontraban en 2012 en la Winter Music Conference, coincidieron con el productor musical Arthur Baker, y tras una conversaciones de corte nostálgico a cerca de las bondades de esta caja de ritmos y los clásicos ochenteros que se concibieron a su merced, Noyer decidió que sería una buena idea producir un documental sobre este aparato histórico. Y se pusieron manos a la obra con él.
La película documenta, bajo estructura de cabezas parlantes, la historia de la 808, su influencia en el mundo de la música, los pormenores y pormayores de su fabricación y, en definitiva, lo importante que fue este instrumento musical. Para ello se sirve de las declaraciones de reputados artistas como Phil Collins, Pharrel Williams, Diplo o Goldie que en un momento u otro han utilizado en sus éxitos los patrones de esta caja de ritmos. Por supuesto, la 808 es esencial  para el mundo del Hip-Hop, por lo que este ocupa más de un 75% del documental, diciendo lo que tuvieran que decir al respecto gente como Rick Rubin, Beastie Boys, el propio Bambaata, T La Rock o Lil Jon.
El documental es sumamente interesante y ayuda al neófito a comprender —y diferenciar— la idiosincrasia de la Roland, además de hacernos partícipes de indudables clásicos de la música electrónica fabricados con este cacharro y que podemos disfrutar, asimismo, en el álbum “808: The Music” y que fue lanzado paralelamente al documental.
“808” gozó de un estreno limitado en salas de cine de Los Angeles, se proyectó en el SXSW de Austin y, después, gozó del beneplácito de las plataformas de streaming  con Itunes y Apple Music a la cabeza, cosechando durante el trasiego, unánimes críticas que posicionan al documental como uno de los mejores que existen de temática musical.

domingo, 9 de mayo de 2021

TRAILER DE "KILLER KLOWNS (LOS CLOWNS ASESINOS)"

Ocasionalmente, al fandom le entra la neura de encariñarse de una película por los motivos equivocados. Se convencen de que representa como nadie ciertas etiquetas que se aprendieron recientemente, siguiendo alguna moda pasajera o leyendo las páginas de algún fanzine oportunista. Etiquetas como "serie B" o "trash". Bien, "Killer Klowns from Outer Space" (o "Los Clowns Asesinos" en España) está lejos de ser "serie B" (sistema inventado durante la era dorada de Hollywood del que muchos siguen tirando erróneamente a la hora de elegir palabrejas "cool") y aún más lejos de ser "trash". Pero claro, al contar la historia de unos aliens con aspecto de payaso que matan con palomitas y confeti, pues "tiene que serlo", porque resulta tan chorra como atractiva. Tienden a confundir cine de ideas extravagantes con cine chungo. Sin embargo, la película de los populares hermanos Chiodo (los padres visuales de "Critters") está bien parida, bien narrada y cuenta con un acabado solvente. No es "mala pero divertida", ni mucho menos. Simplemente una correcta comedia de ciencia ficción y terror.
Resumiendo, que el fandom es idiota. Bueno, la gente es idiota. Pero el fandom de este país, más. Algo así provoca que uno le pille tirria a estas películas... aunque, en realidad, ellas no tengan la culpa de nada.  Por eso, y a pesar de todo, les dejamos hoy el trailer de "Killer Klowns...", convencidos de que disfrutarán como chinos al haber formado parte todos ustedes, en algún momento de sus juventudes, de esa masa aborregada.


sábado, 8 de mayo de 2021

EL CICLO DEL HOMBRE LOBO

En la época que vivía engañado creyendo que me gustaba leer novela de terror -que no- y, más concretamente, a Stephen King -que tampoco-, descubrir en la sección de novedades de la librería del "Corte Inglés" este "El ciclo del hombre lobo" fue todo un regalo para los sentidos. A saber: cortito, letra gorda, aspecto super-atractivo y, más importante aún, con ilustraciones del gran gran Bernie Wrightson (que en paz descanse). No hacía muchos años de su colaboración con King para la fabulosa traslación tebeística de la maravillosa "Creepshow" (porque ese es el Stephen King que a mi me molaba, y me mola, aquel vinculado al cine), así que, teniendo en cuenta lo mega-fan que era -y soy- de aquella, este libro se antojaba casi casi como un tesoro. Tanto como para intentar leerlo. Y tanto como, tropecientos años después de haberlo extraviado, recuperarlo a través de "Wallapop". ¿Por qué? ¿por su alto valor literario? ¡¡No!! Por nostalgia, el aspecto y los dibus del co-papá de "La cosa del pantano".
Hay un hombre lobo ahí fuera. Cada noche que la luna es llena, sale a cazar individuos a los que devora con delectación. Un niño paralítico será el único que le haga frente.
Sí, es cierto que Stephen King era una fábrica de "best sellers" y cualquier cosa que llevaba su firma -especialmente en esa época- se vendía. Y la prueba está en "El ciclo del hombre lobo", que como novela es de lo más insulsa, tontuna y previsible. Tal vez lo único que llama la atención es que, tratándose de una historia de licántropos, se ajusta más a los ciclos lunares de lo que es habitual en las películas del gremio, cosa que afecta a su formato episódico. De hecho, leyéndolo aprendí que la luna llena no sale cada día, o arbitrariamente, así que, pal caso, digamos que King ejerció de una especie de Carl Sagan para mi yo adolescente, granudo y virginal. Por lo demás, pues no sé, una obra de lo más normalilla, que ni deja huella, ni irrita, ni deslumbra. De haberla firmado Pepe López, seguramente nadie la valoraría... salvo por la maravillosa labor de Wrightson. Lo suyo es para arrancar y enmarcar.
No hace falta decir que, también como todo lo que escribía Stephen King en la época, "El ciclo del hombre lobo" se convirtió en una película de la que ya hablé en su momento. Lo que más llama la atención de ella es el protagonismo que da a personajes secundarios -o muy secundarios- del libro, como la hermana del chaval paralítico. Y luego, pues que se carga el único aspecto semi-original, la mentada estructura episódica en conveniencia con los ciclos lunares, convirtiéndola en un relato lineal y elemental hasta la médula. En fins...
Resumiendo: Recomendado exclusivamente a fans de Bernie Wrightson.

viernes, 7 de mayo de 2021

CASO CERRADO

“Caso cerrado”, la última película que protagonizó Marisol, es una rara avis dentro de su carrera. Todos sabemos que Marisol sufrió una infancia difícil llena de abusos y  explotación infantil por culpa de los contratos firmados con el productor Manuel Goyanes que, prácticamente, decían que Marisol era de su propiedad. La adolescencia le fue a la zaga, pero ya cuando consiguió liberarse de esos contratos a mediados de los años 70, Marisol conocería al bailarín Antonio Gades con el que se casaría y junto al que desarrollaría cierta militancia en el partido comunista. Esta militancia duró hasta que se separó de Gades allá por 1986 y, un año antes, y consecuencia de esos últimos años de militancia, rueda esta película.
Marisol hacía ya tiempo que se había quitado el nombre artístico haciéndose llamar Pepa Flores que es su nombre real.
Andaba ya la actriz y cantante medio retirada cuando le hicieron llegar este guion de Gonzalo Goicoechea y del director de la misma, Juan Caño Arecha, amigo personal de la actriz y camarada del partido. Ella, advirtió que lo más probable es que no la hiciera, pero aún así, se leería el guion ya que tenía costumbre de hacerlo con todos los guiones que escribían pensando en ella.
De todas formas, Caño y Goicoechea no tenían todas consigo ya que la película se produciría en cooperativa y no disponían de dinero para pagar a la actriz.
La sorpresa del director fue mayúscula cuando esta le llamó diciéndole que, pese a que no tenía pensado hacer más películas, esta, que tenía un contenido respetable y, más o menos, compatible con su militancia, sí que la haría. Cuando Caño Arecha le dijo que no podía pagarle su caché, ella le replicó que no estaba hablando de dinero, que le estaba diciendo que sí que hacía la película. Luego ya, cuando llegaran los beneficios en taquilla, se llevaría la parte que le correspondiera.
La cosa va de un matrimonio judío que se ve envuelto en problemas el día que él, que es empleado de banca, descubre que en su sucursal se están ejecutando movimientos no muy legales. Como por otro lado el individuo es objetor de conciencia y no hizo la mili (con la mala prensa que esto trae socialmente dentro de los círculos bienpensantes), sus compañeros aprovecharán para cargarle el muerto a él, por lo que ingresará en prisión por los pufos que le han encalomado. Todo esto no le sienta bien a su esposa que lo único que quiere es llevar una vida normal sin líos políticos, por lo que, poco a poco, ella irá pasando de él y dedicandose a sus cosas.
Puede que a Pepa Flores le gustase el guion y aceptara rodarlo a cuenta de lo que se sacara, pero lo cierto es que, a la hora de interpretar su papel, parece como si le importara un bledo estar en la película. Durante muchos años se nos quería vender la moto de que, más allá de la pizpireta imagen que Marisol ofrecía durante su infancia y adolescencia, esta era una gran actriz a la que no se le había dado la oportunidad de demostrarlo. “Caso Cerrado” es una mala película de factura muy baja, dirigida con poca solvencia y montada de manera confusa, por lo que en todo momento el resultado queda raro y cuesta entender el argumento. Pero desde luego, Pepa Flores no ayuda a que la película tire para adelante porque está espantosa. Actúa a trompicones y lo mismo alza la voz que susurra en la misma escena. Incluso, años después, cuando le preguntaron por esta película, ella respondió que “podía haberlo hecho mil veces mejor”.
Como fuera, la película pasó por el festival de cine de San Sebastián donde el público abandonaba sus butacas a mitad de proyección, así como recibió unas críticas fastuosas y su paso por los cines fue prácticamente anecdótico; acumuló unos irrisorios 183.000 espectadores cuya recaudación no sirvió ni para cubrir los gastos, por lo que Pepa Flores no vio ni un duro de su trabajo. Esto fue el remate del tomate, y si la actriz ya estaba pensando en retirarse, esta película tirando a mierdosa  le convenció de, ahora sí, retirarse del cine por siempre jamás. Y eso es exactamente lo que hizo.
Por otro lado, cuando se separó de Gades en 1986, la actriz se desvinculó de todo activismo político para volverse a su Málaga natal y vivir anónimamente. Sus apariciones públicas son escasas, siempre para medios pequeños y locales e, incluso, cuando le concedieron el Goya de honor el año 2020, rehusó ir a la ceremonia a recoger el premio siendo sus hijas, Celia Flores y María Esteve, quienes se personaron a recogerlo.
“Caso Cerrado” es su lamentable testamento fílmico, una película de una fuerte carga política que se ejecutó con unas manazas más grandes que las de André el gigante y que pasó inadvertida allá donde fue programada. Su único interés radica en el morbo que pueda suscitar (o no) el visionar la última película que haría Marisol en su vida. Yo tenía bastante.
Por otro lado, en papeles secundarios, tenemos a Lola Gaos, Santiago Ramos o un jovencito Antonio Banderas que se comía  el mundo y que, paradójicamente y en contraposición a este bodrio, se llevó el Fotogramas del plata, los premios que concede la revista del mismo nombre, al mejor actor aquél año 1986. “Caso Cerrado” sería uno de los títulos que figuran en la filmografía del célebre Pirri, que ofrece un cameo interpretando, como no, a un macarra drogata que va a entrar en prisión.
Por su parte el director, Juan Caño Arecha, no volvería a hacer cine prácticamente, quedando sus referencias audiovisuales relegadas, casi dos décadas después, a un par de trabajos documentales televisivos siendo el más destacable el dedicado a su amigo Antonio Gades con “Antonio Gades, la ética de la danza”. Esta película casi se queda en una anécdota.

jueves, 6 de mayo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 7

 


miércoles, 5 de mayo de 2021

lunes, 3 de mayo de 2021

STALLONE: FRANK, THAT IS

Desconozco si existe algún documental biográfico sobre Sylvester Stallone, pero nos sabemos todos su vida tan al dedillo que, si no existe, tampoco creo que haya necesidad. Sin embargo, hay un personaje oscuro, simpático y popular por ser su hermano, cuya carrera, aunque alguna vez nos hayamos topado con algo de su cosecha, es un absoluto misterio. El hermano de Rocky; Frank Stallone.
Este dinámico documental repasa toda la vida del Frank desde que es niño hasta el momento actual en el que se gana la vida como cantante de  Big Band, en una película con estructura de cabezotes parlantes, pero que resulta del todo interesante porque, palabras bonitas hacia Frank Stallone  por parte de los entrevistados a parte, el documental incide en la espiral de mala suerte que ha vivido el hoy crooner.
Y es que la vida de Frank Stallone ha sido un cúmulo de despropósitos del azar. Cuando las cosas parecían que iban a ir bien, siempre una serie de acontecimientos se lo pusieron los suficientemente difícil como para pegarse una buena hostia, además de ser una presencia totalmente ensombrecida por el estrellato de su hermano. Sly le enchufaba, cierto, y por eso generó mala fama, sin embargo, cuando con su primer grupo, Valentine,  ficharon a un extraordinario teclista, este abandona el grupo y justo en ese momento triunfa por todo lo alto con su música. Era John Oates. Mientras, Valentine se dan de hostias porque, a la banda, que ha conseguido cierta notoriedad gracias a la canción que compusieron para “Rocky”, “Take It Back”, se les toma a cachondeo hasta tal punto que, en una sala de conciertos en la que son contratados, no son anunciados como Valentine, sino como “Rocky’s Brother”. Si el no conocer —o no querer conocer— el nombre de la banda por parte de sus contratantes no fuera suficiente, tras grabar su primer disco con RCA, esta empresa cambiara su política y desarrollando nuevos proyectos. De ese modo, ese álbum queda relegado al ostracismo y no llegando a nada. Más mala suerte.
Y toda la carrera de Frank es así, llena de infortunios. Tuvo un ramalazo de suerte cuando los Bee Gees abandonaron su participación en la banda sonora de “Staying Alive” y, casi por descarte, se la encargaron a él consiguiendo así el momento de mayor gloria en su carrera, que fue el éxito de “Far from Over”. Y con ese exitazo la discográfica lanzó su primer disco en solitario con todos los medios posibles —tras el éxito de “Far from Over”  se suponía que este hombre iba a vender más discos que Conchita Piquer—, con tan mala suerte que ese disco no funcionó en absoluto.
De todo eso, de las rivalidades con su hermano, y, pasando un tanto por encima, de su carrera como actor de productos de serie B/Z en los que se explotaba su apellido y sus escarceos en el cine mainstream (en los que no estaba enchufado por Sly), nos habla este documental acompañándose de abundante material de archivo que incluye súper ochos y fotografías pertenecientes a la familia y en las que vemos a los hermanos Stallone hechos unos pipiolos, montado todo con tanta pericia, que la hora y cuarto de metraje que dura se nos pasa como si fueran 20 minutos. Muy bueno, muy entretenido y entrañable.
Sin embargo, y aunque se nos presenta a Frank Stallone como un individuo amargado y lleno de manías,  considero que la mala suerte, principal protagonista del documental, no es tanta; Stallone ha vivido de la música y del cine durante toda su vida y en las escenas filmadas en su casa no parece que viva en un cuchitril precisamente ¿Que no ha llegado a ser una megaestrella como su hermano? Vale, pero su carrera es, de largo, mucho más entrañable e interesante que la de Sylvester. Se puede morir tranquilo.
Curiosamente, el director Derek Wayne Johnson, que compagina su carrera de actor con su labor como realizador de documentales, debe ser un absoluto flipado de “Rocky”, porque todos los documentales que ha rodado giran en torno a la película, ya sea este, ya sea “John G. Alvidsen: El gran desconocido”, ya sea “40 Years of Rocky: The Birth of a Classic”.
Muy interesante y entrañable todo.

domingo, 2 de mayo de 2021

TRAILER DE "EL AVARO"

Porque no siempre puede ser jauja, tras airear el trailer de una película muy popular, toca retroceder y volver a lo que, después de todo, es moneda común en este blog, un cine algo más apolillado y, desde luego, no tan taquillero. Al menos no ahora, aunque en su tiempo seguramente una película de Louis De Funes era sinónimo de éxito. De francesitos corriendo al cine para echarse unas buenas risotadas. Una como "El Avaro". Que no he visto, ni creo que vea, pero cuyo trailer va sobrado de gracia, con ese De Funes desatadísimo echando mano de todos sus tics.
Como siempre, ripeado de un deliciosamente repugnante VHS.

sábado, 1 de mayo de 2021

TALES OF THE THIRD DIMENSION IN 3-D

Combinar mi corta edad, la lectura de una de mis primeras -o la primera!- revistas especializadas de origen franchute y el cartel alucinante de aquella película extraña, fue fulminante. Entendí de ipsofacto que, adentrándome en todo eso del cine de terror y fantástico, me esperaban un montón de sorpresas jugosas y estrambóticas que me llevarían hasta mundos inexplorados y únicos. Ya ven lo que dio de si el puñetero cartelito de una ignotísima producción del año 1984 surgida de la factoría de Earl Owensby, ese magnate del cine zetoso que nadie ha reivindicado aún debidamente. Y sin embargo, he tardado décadas en degustarla íntegra. Primero porque era imposible de localizar (no consta que llegara a nuestras tierras). Segundo, porque cuando pude gracias a que alguien la subió entera a YouTube, estaba únicamente en inglés, que aunque lo entiendo, no tanto como querría. Y tercero, porque mi interés se había diluido con el tiempo. Sin embargo, hace poco, justo a raíz de reencontrarme con el cartel, cogió fuerzas de nuevo. Así que corrí a YouTube y me la comí entera... eso sí, con las limitaciones comentadas. Ténganlo en cuenta a la hora de juzgar mis impresiones.
Tenemos tres historias. La primera gira en torno a unos vampiros que quieren adoptar un niño. El que se agenciarán resultará ser un hombre lobo, su mayor enemigo natural. Tontuna. La segunda es la peor, por ser la más aburrida y anodina, aquella en la que pasan menos cosas. Un par de ladrones de tumbas obligan al enterrador del cementerio a que les diga donde se ocultan las mayores riquezas bajo tierra -asesinándolo de paso-, una vez allí, tendrán muchos problemas. Y finalmente, llegamos a la "mejor" del pack. Aquella que suele llevarse las críticas más positivas, y la única que ha generado que la peña cuelgue extractos en YouTube. Unos niños van a pasar la Navidad a casa de la abuela. Esta se queda sin pastillas y comienza a denotar tendencias asesinas. El final delirante es de traca (y del que tomaron buena nota los Hermanos Polonia para su "Feeders 2: Slay Bells"). Aquí el humor resulta mucho más evidente y mal-lechado. Ya al inicio alucinamos cuando el padre se saca el cinturón y comienza a atizar con saña salvaje a uno de sus retoños. Y luego, pues todos los intentos homicidas de una yaya con un catálogo de muecas interminable. Los críos lo hacen muy bien, especialmente ella. Esta es la historia que "salvaría" al largometraje del olvido absoluto.
Algo bueno que podemos decir de "Tales from the third dimension" es que su cartel no engaña nada. Ni pizca. Todo lo que vemos, está en la película. Cosa de agradecer conociendo como conocemos las sucias estratagemas de los productores de segunda o tercera regional. Está ese esqueleto simpático, introduciendo las historias muy educadamente a base de discursos pomposos (nada que ver con las maneras de un Tío Creepy). También los buitres con la cara de Stan Laurel y Oliver Hardy. Y, efectivamente, la peli es en 3D. No porque la haya podido gozar de esa manera, pero lo evidencia que cada dos por tres lancen objetos a cámara.
También es evidente que la inspiración viene de la mano de "Creepshow". No creo que sean delirios de un fanático de mi porte, lo demuestran la combinación de humor y terror y, por supuesto, el mismo esqueleto como introductor. No olvidemos que el clásico de George A. Romero fue un "hit" en su época, y cuando algo lo peta, los buitres (sin las facciones del gordo y el flaco necesariamente) surgen de sus guaridas para intentar sacar tajada. Las consecuencias zetosas de "Creepshow" fueron unas cuantas que estaría bien recolectar algún día. Así a bote pronto, me vienen "Historias de miedo flipantes", "Screamtime" o "Scary Tales" representado al gremio SOV.
Volviendo a "Tales of the third dimension", pues bueno, ya se pueden imaginar el percal: En general es bastante aburrida. Sosilla. Los efectos especiales gastan cierta tosquedad, pero derrochan muchísimo encanto (sobre todo los muñecotes habladores o las maquetas). No esperen gore, porque no hay. Ni pizca. Da la impresión que los responsables apuntaran más hacia una platea juvenil.
Earl Owensby aparte (que se encarga de dirigir los interludios con el esqueleto parlanchín), encontramos a directores/guionistas con curiosas y dispares trayectorias. Todd Durham dirigiría ese mismo 1984 un "spoof" de "Star Wars" titulado "Hyperspace" (adelantándose a "Spaceballs") y terminaría ligado de por vida a la famosa saga "Hotel Transilvania" como responsable de la story y los personajes. Thom McIntyre venía del exploitation y nunca lo abandonó. Y a Worth Keeter ya lo conocen. Hemos hablado de él en este blog unas cuantas veces.
En el reparto solo reconocí dos rostros, los del gorderas William T. Hicks, quien haría buenas migas con Keeter, interviniendo así en sus dos pelis sobre Duncan Jax. Y el de Leon Rippy, el único que tuvo una genuina carrera posterior. Le hemos visto en un puñado de títulos perfectamente mainstream, siempre como secundario carismático, a las órdenes de peña del calibre de Spielberg o Eastwood. Echen un ojo a "la secretaria" y flipen.
Como dato curioso, mentar que uno de los asistentes de producción es Phil Smooth, quien un año después se pondría manos a la obra con su propio largometraje, el ultra-costroso "Dark Power".