sábado, 17 de enero de 2026
BIENVENIDOS A "DELOS"
Pero en 1973 todavía faltaban dos décadas para "Parque Jurásico", Crichton debutaba en la dirección con esta estupendísima película, en la que un par de tipos acuden al mundo del oeste y, eso, el pistolero con el que se ceban -cada vez que lo matan, regresa-, termina cargándose a uno y persiguiendo al otro insistentemente hasta las atracciones siguientes, o las entrañas del complejo. A este le daba vida el por entonces algo en baja forma Yul Brynner, quien aceptó el papel por pura necesidad económica y, casi casi, terminó convertido en uno de sus roles más icónicos. Es tan trillado decir que el look se inspiraba en el que lucía para "Los siete magníficos" como que, hasta cierto punto, su "pistolero" guarda muchas similitudes con el posterior "Terminator", aunque ya es vox populi que James Cameron chupó indiscriminadamente de otras fuentes (¿además de la reseñada?).
La cuestión aquí es que "Almas de metal" se erige como un entretenimiento fabuloso, muy bien dividido en tres segmentos. La llegada a la atracción, donde te muestran sus entresijos y resulta todo de lo más fascinante e interesante. La aventurillas de los protas allá en su entorno y, pues eso, el caos que se organiza cuando un virus infecta a las máquinas -por entonces un concepto novedoso-. Es especialmente llamativo el momento en que Brynner se carga a uno de los dos personajes principales ante la reacción incrédula del otro. Luego, arranca una persecución generosa en minutos y básicamente carente de todo diálogo. Cine puro totalmente apoltronado en imagen, música y efectos de sonido. Michael Crichton hace gala de, además de buenas relaciones con su musa, un notable pulso narrativo. Contribuyen a la diversión -Yul aparte- actores como el entonces futuro director Richard Benjamin, James Brolin (interpretando respectivamente al apocado "normal guy" que le pilla gusto rápido a esto de matar y el guaperas prepotente que luego resulta no ser tan eficaz como parecía) y Dick Van Patten aportando algo de vis cómica (al que perdemos de vista en cuanto estalla la crisis... supongo que por no mostrar la muerte del personaje gracioso). En merecida justicia, "Almas de metal" fue un auténtico pepinazo de taquilla, la película más exitosa de aquel año para la "MGM".
Es cierto que soy de dejarme engañar gustosamente cuando me siento frente a una pantalla. Ya saben, aquello de "suspender la incredulidad" para disfrutar del pifostio. Pero no niego que, gozando del film, se me despertaron algunas dudas, llámenlo curiosidades, tontunadas. Por ejemplo, ¿de verdad la atracción funciona tan bien como para justificar la enorme infraestructura y el macro-gasto que supone, abrirla y, sobre todo, mantenerla? Vale que la entrada es cara de cojones pero, claro, eso limitará todavía más la cantidad de clientela. Parte de la diversión supone poder acostarse con tías y tíos cañón -sintéticos, se entiende-, muy bien, pero... ¿¿y luego?? ¿habrá que limpiar los fluidos digo yo, no?. Es especialmente gracioso que el personal de "Delos" se preocupe tanto por la seguridad de sus visitantes, sin embargo ello no impide que les permitan usar dinamita -para cargarse "el decorado"- y participar en peleas de salón, donde reciben buena estopa, o duelos medievales a base de espada, peligrosos sí o sí. En fin, nada, chuminadas.
Y aunque a finales de los setenta las secuelas todavía no eran algo asumido como parte del mondongo, tres años después se produjo "Mundo Futuro" ("Futureworld"), esta vez con apadrinamiento de la "AIP" de Sam Arkoff lo que, considerando su pasado "serie B" y exploitation, no eran noticias halagüeñas del todo. La cuestión es que, superada la crisis, "Delos" reabre su parque, manteniendo las atracciones situadas en la edad media y Roma, pero cambiando la del oeste por una de ambientación espacial-futurista (aquella a la que iría yo). Sin embargo, y como es lógico, el público no responde muy entusiasmado, así que invitan a unos periodistas y toda una delegación de mandatarios mundiales para que acudan, lo pasen de putifa y hagan buena propaganda. ¿O hay otra intención real detrás?. Pues sí, hayla. Esta vez la cosa no va de robots taraos, va de conspiraciones (después de todo estamos a mitad de los setenta). Los gerifaltes de "Delos" pretenden aprovechar la presencia de políticos e "influencers" para replicarlos y sustituirlos y asín dominar el mundo, lo que significa matar a los originales. Los periodistas arreglarán el entuerto.
Es admirable ese intento de evitar repetir la historia original, buscar algo nuevo, pero... no hay color. La primera media hora de "Mundo Futuro" está chula, el cómo introducen la nueva atracción y las mandangas que ofrece. Pero, en cuanto arranca la trama de conspiraciones, y todos comienzan a perseguirse por el subsuelo del complejo (una fábrica, el escenario más económico posible), la peli se torna chaposa hasta el extremo. Pierdes todo interés y, en fin, comienzas a reclamar peligrosamente las atenciones del móvil. Una pena, aunque tampoco sorprende sabiendo que el director fue el sosainas de Richard T. Heffron, responsable de desprender de todas sus posibilidades a un film tan prometedor -a lo lejos- como "Yo, el jurado". El reparto, pues cumplidor, Peter Fonda, Blythe Danner, Stuart Margolin, John Fujioka y un John P. Ryan haciendo de malote. Es curioso señalar que, en la época, "Mundo Futuro" me pegó más fuerte que su predecesora gracias a la magia del vídeo-club. Por entonces, a pesar de la proximidad en el tiempo de ambos films, asumía "Almas de metal" como "la antigua" y esta secuela mucho más próxima y adecuada para mis apetencias juveniles (todo el rollo galáctico futurista). Vamos, que la prefería. Vista ahora, es algo que me desconcierta por completo. Chiquilladas, supongo.
A la hora de las preguntas puñeteras, "Mundo Futuro" inspira las mismas que "Almas de metal" y otras tantas nuevas. Por ejemplo, si para acceder al escenario futurista se despega con un cohete y vemos a este en una pantalla elevándose hacia los cielos... ¿dónde demonios va en realidad? ¿no se supone todo una mera atracción/recreación?. Una vez allí, ¿cómo consiguen la gravedad cero? ¿y los montes nevados de Marte? además, ¿nieve en el planeta rojo? (en todo caso sería hielo). Y cuando miran imágenes en una pantalla de lo ocurrido en "Almas de metal", básicamente están viendo la jodida película, con sus planos, contra planos y montaje cinematográfico.... pero ese era un error muy común en la época (también en la original pasa algo parecido con las cámaras de seguridad, capaces de obtener ángulos a distancias imposibles). En su favor diré que se adelantaron un año al ajedrez holográfico de "La guerra de las galaxias". Algo es algo.
Si "Mundo Futuro" no hubiese sido la mediocridad que es, seguramente la saga habría seguido con más películas, un poco a la manera de "El planeta de los simios". Pero no, tuvo que conformarse con terminar en la caja tonta (sí, ya, también pasó con los micos, aunque paralelamente se siguieron produciendo largometrajes, incluso hasta nuestros días). Primero hubo una serie por ahí inicios de los ochenta que nadie recuerda porque únicamente duró una temporada. Y otra hace relativamente escasos años, ya más en consonancia con las nuevas maneras del producto televisivo moderno y que, tengo entendido, funcionó muy bien. Por lo visto enfocaba el asunto desde una óptica más realista y dramática. No puedo decir gran cosa porque nunca la vi, ni esta ni la anterior.
Dado el actual panorama peliculeante, me extraña un huevo que todavía no hayan intentado reavivar la franquicia, remakearla, parir secuelas tardías, etc. Supongo que es cuestión de tiempo. ¡"Delos" por hecho! (argh...).
sábado, 10 de enero de 2026
LA MALDICIÓN (CURSED)
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
martes, 6 de enero de 2026
ROSAS BLANCAS PARA MI HERMANA NEGRA
Como fuera, nos encontramos ante una producción de Abel Salazar, director de la cinta, que además de haber dirigido títulos tan delirantes del cine mexicano como pueda ser “Ya nunca más”, aquella locura enfebrecida para lucimiento del cantante Luis Miguel, o el “Tootsie” mexicano con “Quisiera ser hombre”, venía con una larga trayectoria como productor del más granado cine de terror de la época dando luz verde a films como “El barón del terror”, “La venganza de La Llorona” o el clásico “El Vampiro” entre otras.
Se trata de una película que, en su afán por hacer un alegato anti-racista, al final, de aquella manera y por los pelos, acaba siendo lo contrario. Además de tratarse de un film morboso y explícito, muy a la mexicana.
Cuenta la historia de Laura, una mujer que durante años ha tenido una excelente relación de amistad con Angustias, una sirvienta negra, y con su hija Roberta. A la mujer se le llena la boca diciendo que no pasa nada por ser negro, que la sociedad ya no es racista, e incluso apoya la relación de Roberta con un hombre blanco. Pero Laura también tiene una hija, Alicia, que llega un día a casa a presentar a su novio, un brillante médico (y parece que hasta cirujano del corazón) que, mira tú por donde, resulta ser negro. Ahí cambia todo el rollo porque, a pesar de ser una mujer anti-racista, Laura no quiere tener un negro en la familia. Y comienza el conflicto.
La cosa se complicará cuando la hija, Alicia, cae enferma de gravedad y con una única solución para continuar viva: Un transplante de corazón. El resto se lo pueden imaginar (si no quieren que les haga spoiler).
La película, datada en 1970, es claramente un artefacto de naturaleza exploit camuflado de panfleto cargado de buenas intenciones, además de un drama de padre y muy señor mío —he de reconocer que hasta se me saltaron los lagrimones en alguna secuencia especialmente desgarradora—. Sin embargo, estilísticamente, me parece una pasada. No solo está dirigida con solvencia, sino que la manera de iluminar de Salazar en las escenas de mayor dramatismo, o según el estado de ánimo de la protagonista, Laura, son todo un alarde “marcapaquete”, dicho en el buen sentido. Entre eso, y que la película no se corta en mostrarnos, como mandan los cánones mexicanos, una operación a corazón abierto real con todo lujo de detalles, “Rosas blancas para mi hermana negra” se convierte en una de las películas más bizarras que he visto últimamente.
Pero lo más importante de todo es que, a pesar de que por momentos el argumento está trillado y es previsible a más no poder (supongo que en 1970 no lo sería tanto), la película es condenadamente entretenida. Y como los buenos culebrones, engancha, hasta tal punto, que en todo momento quieres saber que pasará. Vamos, que me ha gustado horrores.
El reparto está compuesto por artistas más o menos reconocidos de la época; como Laura tenemos a Libertad Lamarque, cantante de tangos argentina y toda una estrella en Latinoamérica; Roberta sería la cantante Robertha, peruana de cierto éxito en México en los años 60, cuyo estilo se asemeja curiosamente al de nuestro Raphael; Eusebia Cosme, reputada poetisa y actriz de los caminos en su Cuba natal, o Steve Flanagan, cantante de soul sin suerte tanto en su profesión como en el cine: esta sería su única incursión.
Y a continuación, una anécdota: tras la absolución por parte del jurado a los cuatro agentes de policía que asesinaron usando la fuerza bruta a Rodney King, un asesinato absolutamente racial, el 29 de abril de 1992 el pueblo de Los Angeles se levantó en señal de protesta por este veredicto en lo que se llamó “Los disturbios de Los Angeles”. Fueron más de seis días de incendios provocados, revueltas y saqueos, que se concentraron en la zona de South Central L.A. Por supuesto, el suceso se convirtió en una noticia de nivel internacional con gran revuelo popular. El 3 de mayo, justo con los disturbios a punto de finalizar, pero con la sensibilidad a flor de piel, "Antena 3" TV emitió “Rosas blancas para mi hermana negra” en horario de medio día. Desde luego, no fue una elección muy adecuada teniendo en cuenta lo acontecido. El crítico del diario "El País", ofuscado por la situación, publicó lo siguiente el día de la emisión de la película: «Antena 3 debería puntualizar que este título estaba programado antes de los levantamientos de Los Ángeles. Y esto no es demagogia. En este insulso folletín, una chica blanca y una chica negra comparten una amistad incomprendida. Premonitoria».
No se a ustedes, pero a mí esta anécdota me hace cierta gracia...
sábado, 3 de enero de 2026
EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDE DE ORO
Así pues, nos encontramos con otra consecuencia más del tremendo pepinazo que supusieron las películas del aventurero "Indy" en su momento, solo que esta respaldada por toda una "Paramount", efectos especiales del respetado Richard "Star Wars" Edlund y dirección de Ken Kwapis (¡wapi!) , un señor que venía de la tele, hizo algunos intentos destinados a la gran pantalla ("Barrio Sésamo: Sigue a ese pájaro", "Él dijo, ella dijo" con Kevin Bacon, "Hasta que el cura nos separe" con Fernando Est.... no, con Robin Williams) que, presupongo, no funcionaron muy bien, así que volvió a la caja lerda y ahí se quedó (donde tampoco le fue demasiado mal, llegó a dirigir un capítulo de "Cuentos Asombrosos", por ejemplo). Ello explicaría pues que "Vibes" no sea ultra-popular, y Cyndi Lauper tampoco se convirtiera en la siguiente ¿Cher?. La cosa arranca bien, con ritmo y chispa, pero a medida que avanza, y cuando el asunto aventurero debería chorrear por los fotogramas, va perdiendo gas, a pesar de que aparque un poco la coña y apueste por un mayor dramatismo. Demasiado "bla, bla" que la supuesta química entre Lauper y Goldblum no sostiene. Y el clímax, cuando los efectos especiales estallan a base de luces, rayos y brillos, se nota contenido y demasiado poco espectacular.
Resumiendo, para ver así un rato tonto a base de compartir pantallas (la del televisor, la del móvil) y luego devolver al estante en el que estaba, el de las justamente olvidadas.
sábado, 27 de diciembre de 2025
NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS
Por supuesto, en esos entonces no teníamos ni pajolera idea de que aquel 007 era de "Hacendado" (con todos mis respetos hacia Connery). Cierto que me pareció raro no localizar la clásica intro a través del cañón de un pistola o la inconfundible música, pero, simplemente, nos limitamos a disfrutar del show. Sin complejos. ¿Y se puede, es disfrutable?. Sí, bastante. Tampoco hace vibrar ni entretiene de modo infalible, pero se deja consumir agradablemente y, bueno, digamos que queda a medio camino entre el "James Bond" más delirante y el más sobrio, sin llegar a los excesos melodramáticos corta-rollos de un Daniel Craig, donde, básicamente, se cargarán la esencia -al menos cinematográfica- del personaje, hasta el punto incluso de quitar la escena de los gadgets, bien presente en "Nunca digas nunca jamás", dentro de sus coordenadas algo más reposadas respecto a las del universo Moore, pero igualmente divertida y entrañable. No sé ustedes, pero yo echo de menos a ese agente doble cero.
Dirige el rey de los artesanos, Irvin Kershner.
martes, 23 de diciembre de 2025
LA CASA DE LA FRATERNIDAD
Toda una serie de clichés sobradamente conocidos por el aficionado de nada sirven en esta comedia almidonada, inepta y trasnochada, una de esas películas que trata de hacer una reivindicación feminista desde un punto de vista totalmente masculino y encima no sale ni medio chistoso; hay una fraternidad femenina llamada F.E.A (en su versión doblada) a la cual se adscriben las chicas menos agraciadas de la facultad. Apaga y vámonos.
La caja de caudales de la fraternidad masculina (llamada Pi- T.O.) ha sido desvalijada y la culpa recae sobre los tres encargados de custodiarla, por lo que son expulsados de la fraternidad hasta que se recupere ese dinero. Con tal firme intención, nuestros lúcidos protagonistas deciden vestirse de mujeres e inscribirse en la fraternidad femenina (y feminista) desde la cual investigarán el caso mientras que, en propias carnes, sufrirán el acoso de los hombres, tratándose sus versiones femeninas de chicas bastante bastorras y poco agraciadas. Esto les hará cambiar el punto de vista con respecto a las mujeres.
Al margen de estos temas peliagudos, “La casa de la fraternidad” es un absoluto insulto a la inteligencia y una de las peores películas de fraternidades de toda la historia del subgénero.
Chistes con consoladores, ventosidades, taras físicas, pechos siliconados y mujeres florero, más que salvarla de la quema la condenan, siendo esos elementos, en esta ocasión, en vez de un aliciente, un lastre dentro del ya de por sí lastrado argumento.
Lo verdaderamente vergonzante (de lo mucho que hay en la cinta), es que no te puedes creer a los protagonistas como mujeres, porque la producción lejos de currarse una apariencia convincente, se limita a poner a los tres protagonistas algo de maquillaje, unos tacones y espantosas pelucas compradas en el más infecto badulaque pakistaní que hubiera cerca del set. Y este aspecto, lejos de divertirnos mínimamente, sonroja al espectador durante el 70% de la película. Para más inri, uno de los protagonistas, Michael Rosembaun, usó pelucas femeninas y masculinas en toda su intervención. El tipo estaba en esos momentos trabajando en una serie de televisión en la que hacía de calvo, por lo que iba completamente rapado al cero. Así, le colocaron una peluca de caballero, la cual era sustituida por la de mujer cuando tocaba. Una chabacanería impropia de una producción hollywoodiense. Espantosa.
Un film de la era Tom Green concebido para que un aspirante a estrella cómica como era Harland Williams se luzca haciendo el mongólico disfrazado de mujer. Williams, al igual que Green y toda su nefasta generación, fue tan solo flor de una primavera.
La gracia más reseñable de la película básicamente radica en que los padres de los universitarios en curso, antiguos miembros de la fraternidad, están interpretados por viejos conocidos del género, así, de manera homenajística, contamos con los cameos de Stephen Furst, James Daughton y Mark Metcalf, presentes muchos años atrás en “Desmadre a la americana” en un guiño —estando a años luz— a la misma, algo que ya vimos con más fortuna en la superior “Van Wilder: Animal Party”.
Otra de las características por las que puede destacar este film, es por pertenecer al famoso listado que elaboró el crítico Rogert Ebert, el “Most Hated”, con las películas que más odiaba de cuantas había visto. “La casa de la fraternidad" encabezaba uno de los puestos de honor. Asimismo, encontraremos en esa lista títulos tan evidentes como “¡Este cuerpo no es el mío!” qué también trataba sobre la transmutación de un cuerpo masculino a uno femenino, y que era una más de tantas películas protagonizadas por Rob Schneider presentes en esa lista.
En cuanto al director de la cinta, Wally Wolodarsky, con cierto prestigio en Hollywood por ser uno de los guionistas de “El show de Tracy Ullman” o “Los Simpsons”, dirige la película con el piloto automático y sin ningún cuidado ni ningún amor por el trabajo alimenticio que se le ha encargado, de la misma forma que dirigió los otros dos films intrascendentes que completan su filmografía.
La película recaudó por los pelos los 12 millones de dólares que se invirtieron para su producción. Aquí en España llegó directa en DVD. Y sin más.
sábado, 20 de diciembre de 2025
RUNAWAY, BRIGADA ESPECIAL
Hasta cierto punto, "Runaway, brigada especial" vendría a ser un poco el "Blade Runner" para "tontos", por así decirlo. Tampoco es tan descabellado, siendo Crichton escritor de -más o menos- ciencia ficción, indudablemente conocía la novela de Philip K. Dick que inspiró aquella y se dejaría salpicar. Las dos hablan de un policía especializado en detener robots descontrolados y asesinos. Y que en el título ambos films aludan a la acción de "run" tiene doble guasa. En fin, pues eso, que estamos en un futuro no muy lejano donde un tipo la mar de malo (muy fácil de identificar porque, vamos, ¡es que TIENE cara de malo!) trafica con chips y demás zarandajas y, cuando es de menester, fabrica máquinas homicidas o altera aquellas destinadas a facer tareas del hogar para que adquieran capacidades letales. El bigotudo Selleck se encargará de pararle los pies, proteger a su retoño, enamorar a su nueva compañera en apenas dos o tres días y superar el paralizante vértigo que le atormenta. Menudo crack.
Si nos ponemos farrucos, mirada la película con todos estos años de por medio, lógicamente muchos de los adelantos tecnológicos que muestra han quedado mazo desfasados, empezando por esos robots tan armatoste y poco prácticos. Sin embargo, cabe decir que en otros aspectos Michael Crichton tuvo muy buen ojo, especialmente respecto a la cámara flotante mediante hélice que induce a pensar en los actuales drones. También molan los explosivos rodantes en miniatura cuya función es situarse bajo un automóvil y reventarlo (no muchos años después veríamos algo parecido en "La lista negra", la quinta aventura de "Harry Callahan"), esa bala inteligente que persigue a sus víctimas a base de steadycam acelerada / trucada y, por supuestísimo, las arañas mecánicas especializadas en lanzar ácido mediante temibles agujas. Ideas estas que en esos años hacían vibrar al espectador más joven e inocente (trad: muá).
El resultado, pues, es una peliculita bastante del montón, con salidas de esas de manual (el forzado final feliz, el villano secuestrando al ser querido del prota, bla, bla...), pero bien realizada y lo suficientemente llevadera/amena como para rellenar una noche de fin de semana.
Por supuesto el reparto es un regalo para los sentidos. Cynthia Rhodes, compañera de Selleck, iba para actriz revelación pero, extrañamente, no logró despegar. De hecho, puso punto y final a su carrera tras protagonizar el zetismo de Joe Tornatore "Crystal eye: el ojo de cristal". Kirstie Alley marcándose un rol de chica sessssi, tanto como para medio mostrar palmito. Todo un G.W. Bailey, alias el "Teniente Harris" de la franquicia "Loca academia de policía", como encabritado comisario jefe. Stan Shaw, el inevitable "compañero negro". Chris Mulkey en plan informático chantajeado. Anne-Marie Martin, la futura compañera de "Sledge Hammer", ejerciendo de puta. Una actriz que nunca gozó de demasiada suerte, pasando de roles segundones pero algo notables (como en "Prom Night") a casi cameos, algunos sin acreditar. No extraña nada que dejara la interpretación tras su intervención en la afamada serie lo que, curiosamente, sería aquello que le daría más nombre. Perra vida. Y lo mejor para el final, Gene Simmons de "Kiss" como villano, cosa en la que se especializó durante aquellos tiempos (imposible otra clase de papel con semejante faz). Su muerte en "Runaway, brigada especial" es muy espectacular y reserva un sustazo final a la manera de una peli de terror.
La música lógicamente tira de sintetizador a lo bestia y se encarga de componerla el todoterreno Jerry Goldsmith.
jueves, 18 de diciembre de 2025
MALDITAS VACACIONES, BENDITAS PELÍCULAS
En cualquier caso, como les decía la película está un rato maja, perfectamente consumible, un mata-ratos de pura cepa, pero tampoco es que inspire mucho sobre lo que escribir.... salvo un detallito. En un momento dado, la familia acude al cine. Claro, estamos en 1985... así que imagínense qué posters adornan el vestíbulo. Por supuesto, todo productos "Paramount". Ahí van unas capturas del instante:
¿Las detectan? "Footloose", "Top Secret!", "Más allá del valor", "El dragón del lago de fuego" y, así un poco de canto, "Aterriza como puedas 2" (que no la 1, como algunas fuentes afirman) y el pre-cartel anunciando el pronto estreno de "Viernes 13 - 5ª parte". ¡Maravilloso!
sábado, 13 de diciembre de 2025
SESIÓN DOBLE: UNA FRÍA NOCHE DE MUERTE + ESTUDIO DE TERROR
Dirige Jerrold Freedman, con una trayectoria muy centrada en la televisión, aunque si rascas un poco localizarás "A 20 millas de la justicia", película de lucimiento para Charles Bronson. Menos es nada.
miércoles, 10 de diciembre de 2025
MINUTOS MUSICALES 42: DOCTOR SENTIRSEBIEN
Suertudamente, mi copia venía beneficiada por un ¿defecto? En los momentos que sonaban las canciones, el volumen se doblaba. Así, y sin quererlo, gocé más intensamente del visionado cuando joyazas como -la increíble- "Going back home", "Back in the night", "Sneakin´ Suspicion" o "Walking on the edge", eran vomitadas con furia por mi televisor, haciendo temblar de las paredes del comedor.
Ocasionalmente me quejo de que elegir un solo tema representativo de la banda de turno es una putada. Sin embargo, y aunque me chiflan otras de las coplas de "Dr.Feelgood" (incluso algunas de la etapa post-Wilko Johnson, como "Milk and Alcohol" o "Honk Kong Money"), tengo clarísimo cual es la number one, lo ha sido desde la primera vez que la escuché en un cd recopilatorio adquirido siguiendo una recomendación de "Toy Dolls", nada menos, -cuyo logo/mascota debe mucho al de "Dr.Feelgood", diseñado por Wilko Johnson-, lo es y lo será: "She does it right", of course, su primera composición totalmente propia y original.
sábado, 6 de diciembre de 2025
YELLOW HAIR Y PECOS KID
¿Qué significa pues la adscripción al formato de indios y vaqueros? que pasaron unas cuantas semanas sacándole todo el suco posible a Almería -y demás-, sus decorados y sus escenarios, cosa que por entonces era bastante habitual (tal y como se vio en "Esos locos cuatreros" o una peli con la que, espiritualmente y por lo del látigo inexistente para el cartel, la reseñada guarda puntos en común, "Tex y el señor de los abismos"). Así, la galería de rostros patrios habituales en esta clase de movidas son los tan recurrentes entonces como entrañables, dándole un especial protagonismo a Luis Lorenzo cual terrateniente (y sí, con inevitable remalazo homosexualista... vamos, la especialidad de la casa. Ríanse ustedes del encasillamiento), a Aldo Sambrell como su matón de confianza, a Frank Braña mostrando pelo en pecho y, rematando la jugada, Eduardo Fajardo y Ramiro Oliveros. A la Landon (la "Yellow Hair" del título) la acompaña la blanquísima dentadura de Ken Roberson como "Pecos Kid", un tipo que fue engatusado por Matt Cimber para invertir en el film dos millones de su "buchaca", imagino que prometiéndole fama y gloria (todo pinta a que era un niño rico con ganas de ser actor y, en fin, ingenuamente vio ahí una oportunidad). Luego hizo otra y nunca más se supo. Todo un misterio. La dupla protagónica unirá fuerzas para localizar un templo perdido repleto del preciado metal dorado y protegido por una panda de indios, a la par que son perseguidos por los mexicanos malos de rigor, uno de ellos responsable de la muerte de la "anciana" india que crió a la pelos amarillos.
En favor de "Yellow Hair y Pecos Kid" podemos hablar de un aprovechamiento más que notable de los medios disponibles y una capacidad decente de Matt Cimber por dar forma a las imágenes y, especialmente, las escenas de acción, donde nuestros aguerridos especialistas se lucen y dejan la piel. Vamos, que la peli no se ve excesivamente pobretona. Lástima que la historia es bastante simple y, bueno, que a mi el western no me tira... por eso he vibrado subzero durante el visionado, pero, al menos, la terminé sin ensuciar los calzoncillos, lo que ya es algo. Sorprende cierta violencia tirando a gráfica -especialmente porque, se supone, estamos ante una película destinada a plateas juveniles, sino infantiles- y no sorprende el mal trato real contra sendas bestias, sobre todo serpientes. Ya saben, era la época (y el país).
Se encarga del libreto el fascinante hombre de cine -más bien rancio- José Truchado. En los efectos especiales, otro clásico, Carlo de Marchis.
Supongo que a "Yellow Hair..." le pasó lo mismo que a todos esos intentos de recuperar el western durante los años ochenta. No coló. Se veía algo anticuado y al espectador "teen", que era el que mandaba en taquilla (es decir, los que mandábamos), no le interesaba. Así, el Cimbrel y la Landon hicieron las maletas y regresaron a los USA donde siguieron intentándolo, pero por separado.
martes, 2 de diciembre de 2025
REBELIÓN EN LAS ONDAS
No fue fácil, el hombre se negaba en rotundo a volver a revivir el pifostio de su película ochentera, pero no pudo rechazar una oferta ofrecida por "SC Entertainment", compañía independiente del Canadá, que prácticamente convence al realizador para que dirija su guion. Y accede, y rueda una película al servicio de un emergente Christian Slater —la primera opción de cast fue John Cusack, quien tuvo buen ojo y rechazó el papel— que termina siendo un rotundo fracaso financiero, esta “Rebelión en las ondas”.
Sin embargo, se trata de una película a todas luces estimable que cosecha un buen puñado de críticas positivas, premios en festivales de cine independiente, incluso es alabada por Ebert y Siskel que la ponen como ejemplo de película fracasada que merece una segunda oportunidad.
Pero después de eso, nada, ni siquiera genera culto. Se distribuye malamente en vídeo y se queda dando vueltas en un limbo del que difícilmente saldrá. “Rebelión en las ondas” es una de esas películas olvidadas que merecen una revisión y, tal vez, una reivindicación… o tal vez no, porque, datada en 1990, quizás en pleno 2025 resulta tremendamente ingenua y anticuada, y es que la tecnología ha avanzado tanto en los últimos treinta años, que las formas de comunicación sobre las que versa la cinta a día de hoy no solo se han quedado obsoletas, sino que, además, son incomprensibles para cualquier espectador menor de 20 años, rango de edad al que la película va destinada.
Resumiendo; “Rebelión en las ondas” se ha quedado tremendamente vieja, casi naíf.
No recuerdo un estreno en salas de la película, ni recuerdo ver copias en ninguno de los videoclubs que yo frecuentaba en el año 1991, pero la pusieron en "Canal +" y, casi de casualidad, la vi uno de los muchos días que la emitieron. Trataba sobre algo que en la época me apasionaba como eran las emisiones de radio pirata, y recuerdo que me entusiasmó.
Un joven bastante retraído, recién mudado a un árido pueblo de Arizona, monta una emisora pirata en el sótano de sus padres y, por las noches, emite un programa del todo rompedor y revolucionario. Reflexiona en voz alta, y transgrede soltando sonidos de pedos o simulando masturbaciones, además de pinchar temas controvertidos de punk y rap, por lo que se granjea un buen número de seguidores en la zona. Su feliz hobby se complicará en el momento que un oyente le llama en directo anunciando que se va a suicidar. O cuando le da por denunciar toda suerte de corruptelas entre el profesorado del instituto. Generará, como bien dice el título español (el americano es “Pump Up The Volume”, “Sube el volumen”), una auténtica revolución en las ondas.
Hacía muchos años que no veía esta película y el recuerdo era dulce. Anoche la volví a ver y, bueno, sin que me desagrade del todo y, pareciéndome a rasgos generales una buena cinta, sí me pareció tonta, como para niñas… y es que, claro, no es lo mismo ver “Rebelión en las ondas” en los 90 cuando se tienen 14 años, que en 2025 cuando se tienen ya 50, poca capacidad de concentración y la sensación de que, a uno, cada vez más, le gustan menos las películas.
Al margen de eso, no deja de parecerme curioso que es una película sobre un influencer que la lía parda… uno de los 90. Solo que en lugar de hacerlo a través de "TikTok" y para una audiencia mundial, lo hace montando un tinglado cojonudo de radiofrecuencias para emitir en un radio de apenas unos kilómetros, en lo que entonces se conocía como radio pirata. Explíquenle a sus sobrinos, hijos o nietos, qué era aquello y para qué servía.
Y encima, acaba en la cárcel.
En el reparto, además de Christian Slater, que arrastraba terribles problemas de alcoholismo ya por aquel entonces, tenemos a la que era su novia en aquel momento, Samantha Mathis, y a la entrañable "Audrey" de “La tienda de los horrores”, Ellen Green, que se marca un papel de lo más insulso y anecdótico.
Por otro lado, Moyle, fan hasta la médula de “American Graffiti”, tanteó a su ídolo George Lucas con el fin de que la producción lo contratase como asesor y supervisor. Y Lucas estuvo a punto de aceptar, pero prefirió producir una película con guion suyo y del director de “Howard, el pato”, también sobre el mundo de la radio, en un fracaso estrepitoso, más malo que pegarle a un padre con un calcetín sudado, titulado “Asesinato en la radio”.
Después de la reseñada, Allan Moyle tuvo un pequeño éxito con otra película sobre la radio, “Empire records”. Y aunque demodé, sosita y anticuada, “Rebelión en las ondas”, es su mejor película.
sábado, 29 de noviembre de 2025
LASSITER
Si "La gran ruta hacia China" era el seudo-"Indiana Jones" de Selleck (conllevando todo lo que conllevaba), "Lassiter" gastaría un poco tufo a "James Bond". Lo reconozco, está cogido con pinzas, pero algo hay. Ver al ex-"Magnum P.I." acudiendo a un casino con su smoking y dándoselas de antihéroe irresistible para las féminas, contribuye. La misma escena introductoria, con él robando en casa de un ricachón cuya joven y atractiva esposa le descubre y, lejos de denunciarle, se le ofrece carnalmente, también trae un poco a la mente los arranques de las aventuras del famoso agente secreto del cine. Sin embargo, él la rechaza. Y ¡cuidao! que la pava se queda en tetas ante sus ojos y los nuestros. Semejante gesto rompe con la idea preconcebida de que íbamos a consumir una de aventuras alegre y desenfadada, encontrándonos de bruces con un thriller serio y realista de tintes dramáticos destinado a plateas adultas. Dicho desnudo no es el único, el mismo Tom Selleck muestra su deseado trasero. Añadan al cocktail unas dosis de violencia justas pero contundentes y detalles perversos como las aficiones de la mujer fatal que guarda las preciadas joyas. Se pone cachonda con la sangre ajena y disfruta matando. Su introducción es especialmente llamativa, desnuda y clavándole un punzón en la nuca a su amante. A este le da (escueta) vida nada menos que David Warbeck, nuestro querido "star" del "exploitation" italiano. No le dejan lucirse demasiado, apenas dura tres minutos en pantalla, sin frase alguna, para terminar como cadáver desnudo en plena calle. Pobre hombre. Aunque no está solo. La pava del arranque, la que se ofrece a Selleck, es nada menos que Belinda Mayne, a la que has visto en marcianadas como "Alien 2", "No abrir hasta Navidad" o "White Fire". Curioso localizar en un mismo film "mainstream" -y en situación desinhibida- a dos rostros habituales del subproducto.
Completan la jugada, ya en categorías superiores, Jane Seymour (también desnuda, aunque de modo más sutil), el gran Bob Hoskins encarnando a un policía de tremenda mala leche, Lauren Hutton (igualmente en tetas y cepillándose -en todos los sentidos- a David Warbeck), Ed Lauter y Joe Regalbuto como ingenuo agente del "FBI". No mucho después se convertiría en el mejor amigo del "Halcón Callejero". Otro rostro complementario y curioso -además de los citados- es el de Warren Clarke en plan nazi cabrón -volveríamos a verle como uno de risas en "Top Secret". También formó parte de los "drugos" de "La naranja mecánica"-.
Produce -entre otros- Raymond Chow de "Golden Harvest", guioniza David Taylor (previamente co-firmó los libretos de "Volverse loco" y "Hanky Panky: Una fuga muy chiflada") y dirige Roger Young, caballero habituado a la caja tonta, medio que nunca lograría abandonar del todo (salvo puntuales incursiones en la gran pantalla como "Los tramposos de la loto" o "Besar el cielo"), por lo que, asumo, "Lassiter" funcionó tirando a mal. De ser así, podríamos culpar a su desubicación genérica, el no acabar de decidirse entre el thriller duro o la desenfadada aventura. Esas cosas siempre confunden a la audiencia lerda (que es la mayoría).
Vista hoy, pasa por efectivo producto de sobremesa, que ni deslumbra ni ofende. La consumí a la hora de mi siesta sin que los párpados descendieran un milímetro. Tómenlo como garantía.
martes, 25 de noviembre de 2025
VEGAS PARTY
En España, que se editó igualmente solo en vídeo, se tituló “Vegas Party”. Ni tan siquiera hubo imaginación para explotar un poco el asunto bautizándola, por ejemplo, “Despedida de soltero 3: Ahora en Las Vegas”. Por lo menos su mera existencia hubiera tenido más gracia.
Y aunque parezca una mera consecuencia de “Resacón en Las Vegas", en realidad esta película es unos años anterior, de 2006, y en todo caso sería deudora de la moda sobre películas de despedidas de soltero de la que fue víctima la década de 00, e iniciada por la estupenda “Juerga de solteros” que, a su vez, existe como consecuencia de aquella obra maestra de las “bachelor movies” como es la anteriormente mencionada "Despedida de soltero".
La cosa es sencilla: Un grupo de amigos se van a Las Vegas a celebrar la despedida de uno de ellos, y bajo cumplimiento de las normas de las mismas —que vienen a ampliar el dicho americano “lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”— la intención de estos es desfasar lo máximo posible, hasta los límites de la legalidad. Así, se convertirán en los principales sospechosos de un asesinato cometido en el rodaje de una película porno. Lo común y corriente en este tipo de películas, de no ser por un estúpido giro argumental durante los últimos cinco minutos que no se puede desvelar. Por supuesto, al final del evento se lanza un discursito enarbolando la amistad y los valores, como solo los americanos saben hacer.
Por una serie de burocracias, a pesar del despliegue y lo —más o menos— enrevesado de la trama, tan solo le concedieron al equipo 16 días para rodar la película, un tiempo más que ajustado para una producción de estas características, pero la producción salió a flote y fue terminada.
Floja. No llega a aburrir pero una vez concluso el visionado el espectador se queda con la sensación de no haber visto nada. Intrascendente. Sosa. Ver y olvidar.
Aunque en las “bachelor movies” genéricas suele haber individuos de todas las edades, en “Vegas Party” los protagonistas son jovencitos, veinteañeros, lo que permite que la película contenga situaciones propias de las “teen sex comedies” y, por tanto, el elenco esté cuajado de rostros populares del cine adolescente de la década de dos mil. Así, Kal Penn lleva la batuta adjudicándose las secuencias de calado más cómico, secundado por otros habituales, pero menos populares, como Jonathan Bennet, Donald Faison, Charlie Talbert y Aaron Hilmelstein.
En la parte adulta, Jaime Persly, musa de la comedia “teen” de aquellos años, aquí se interpreta a sí misma en una simpática colaboración en la que, igualmente, se la presenta como musa de la comedia “teen” (valgan todas las redundancias). Diminuto sería el papel que nos ofrece Vincent Pastore, al que todos hemos visto en films como “Uno de los nuestros” y el toque erótico-escatológico lo pone la inconmensurable hermana del productor Robert Shaye, Lin Shaye, haciendo de una stripper muy deudora de lo que ya hiciera con los hermanos Farrelly en “Vaya par de idiotas”.
Para Eric Bernt, guionista de los mayores bodrios que se puedan imaginar (“Los Inmortales: Juego final” entre otros), “Vegas Party” sería su única película como director.
sábado, 22 de noviembre de 2025
JOHN CARPENTER´S SUBURBAN SCREAMS
Sin embargo, y tras la primigenia, previsible e ingenua algarabía al respectivo anuncio de su gestación, hubo un silencio sepulcral. Nadie decía nada y, los pocos que lo hacían, soltaban bastante bilis. ¿Realmente "Suburban Screams" -que así se llama el asunto- era TAN mala?... ya sabemos cómo funcionan estas cosas. ¿Carpenter hizo algo más que únicamente poner su nombre (un poco a la manera de George A. Romero con aquella oscura "Deadtime Stories")?. Tenía mucha curiosidad / morbo de echar luz al misterio, y me la agencié, consumiendo pacientemente cada uno de sus capítulos, dispuesto a reseñarlos en riguroso orden.
El resultado, a continuación...
1- Kelly / Un modo de morir : Unos amigos contactan mediante Ouija con el espíritu atormentado de una chavala cuyo cadáver anda perdido y reclama ser localizado. Era íntima de la novia del prota, que pasó de ella cuando desapareció en su día. Ahora, ante la determinación y obsesión de su maromo por encontrarla, le deja a él. Menuda pájara. Da más miedo pensar que ahí fuera existen personas así, que la misma historia de fantasmas, recuerden, supuestamente verídica. Por lo demás, rutina pura. Es tan de manual, tan previsible en todos los aspectos, que da hasta un pelín de vergüenza ajena. Dirige un tal Jan Pavlacky.
2- A killer comes home / Un asesino viene a casa : El matón oficial de un pequeño pueblo de Canadá comete un crimen. El periodista local que se ceba con él vive atemorizado por las posibles represalias. No obstante el homicida es detenido y encerrado. Todo va bien hasta que, unos pocos años después, escapa, vuelve a su pueblo y comienza a matar a los habitantes de manera indiscriminada, sin que la poli consiga detenerle. No hace falta decir que el periodista pasará de atemorizado a totalmente acojonado. Este capítulo mejora sustancialmente respecto al anterior, cuanto menos la historia -se supone que real, y en este caso sí da miedo planteársela como tal- es lo suficientemente intrigante / inquietante como para evitar la modorra. Por lo demás, estéticamente no hay mucha diferencia, aunque el director, Jordan Roberts -también uno de los productores-, consciente de que a "la trama" le chorrea suficiente fuerza por sí sola, prefiere centrarse en las declaraciones de los testigos antes que recrear hechos mediante actores. Sabia decisión.
3- The house next door / La casa de al lado : Un chaval descubre que el padre de la familia vecina oculta un terrible secreto, goza torturando y matando animales en el desván (eso y que sea dentista de profesión, vendrían a convertirlo en la versión hardcore del "Dr.Orin Scrivello" de "La tienda de los horrores"). Además, tiene sometido al resto del clan, cuya hija adolescente será blanco de los amoríos de nuestro protagonista. Aburridilla a ratos, pero funcional. En esta ocasión, y para darle un poco de color, inyectan dosis de romanticismo a la trama. Como supuesto hecho real, da moderado mal rollo... pero también es cierto que, en algunos pasajes, se les va un poco la pinza haciéndola demasiado peliculera y poco creíble. Echen la culpa a la directora, Michelle Latimer.
Nota graciosa: uno de los testigos entrevistados responde al nombre de Michael/Mike Myers.
4- The Bunny Man / El hombre conejo : A principios de los años setenta, allí en la américa más profunda, alguien decidió otorgar vida a cierta leyenda local en torno a un asesino disfrazado de conejito y armado con un hacha. La diferencia es que esta encarnación "reciente" jamás llegó a matar a nadie, pero sí encogió muchos ojetes. Los testigos de aquello narran la odisea y los peliculantes se encargan de inventarse algunos pasajes, mediante actores, propios de un slasher de quinta regional. Pero el tono a lá reportaje de "Cuarto Milenio" (incluidas sus risibles recreaciones), gana la partida, y por eso este capítulo entra bastante decentemente. Dirige de nuevo Don Jan Pavlacky.
5- Cursed Neighborhood / Vecindario Maldito : Los cabreados espíritus de una panda de colonizadores, asesinados por indios en su día, atormentan a los residentes instalados en el terreno donde fenecieron. El capítulo se centra en las tropelías que gastan a una familia de actores mediocres. Lo que aquí tenemos es el inevitable "Amityville" de chichinabo, o el "Insidious" de "Hacendado" si lo prefieren, especialmente mal interpretado (ojo al padre sobreactuador) y no exento de ciertos apuntes de comedia involuntaria. Este podría ser el punto más bajo de la serie. Repite en la dirección una poco atinada Michelle Latimer.
6- Phone Stalker / Acosador Telefónico : Al poco de arrancar la confección de "Suburban Screams", John Carpenter presumía en redes sociales de dirigir su aportación sin salir de la choza que tiene allá en Los Angeles, apoltronando el arrugado bul en un sillón y lanzando indicaciones a través de pantallas. Las ¿¿ventajas?? de la moderna tecnología (ya que el rodaje se desarrolló en Praga, nada menos... cosas del bajo presupuesto). ¿Iba ello a contribuir negativamente a sus quehaceres?. La cuestión acá es que, al no estar previamente más informado que lo justo y necesario, desconocía la implicación como director del idem de "La Cosa".... cosa de la que me enteré en los créditos finales. ¿Percibí la supuesta mejoría durante el trayecto? Pos no. Se ve como un capítulo más... tal vez algo mejor que otros, pero desde luego nada excepcional. Contribuye a ello, sin duda, la verdadera mandanga que la inspira, el despiadado y brutal acoso telefónico al que es sometido una pobre pava (supongo que los más eruditos encontrarán paralelismos con uno de los primeros trabajos de Carpenter, igualmente destinado a la televisión, "Someone´s watching me!"... pero no me atrevo a tanto porque, sinceramente, recuerdo muy poco de aquel). Que durante la entrevista con la víctima a esta le tiemble sutilmente el perolo, fruto de sendos espasmos nerviosos, es del todo comprensivo atestiguando su drama y, sobre todo, asistiendo al respectivo desenlace. La verdad es que el capítulo acongoja un pelo y, eso sí, es el único que logró darme UN ÚNICO, pero existente, escalofrío. ¿Mérito del señor director? Qui lo sá.
Con todo, pertenece al grupo de los más decentes, al lado del segundo.
CONCLUSIONANDO: ¿Está "Suburban Screams" a la altura de aquel que la apadrina? Hombre, no mucho... aunque, considerando las mandangas audiovisuales ejecutadas por otros compañeros de generación, esto no es lo peor que podría parir un avejentado y evidentemente cansado John Carpenter. Se deja ver, sin más. Y si hicieran una segunda tanda -cosa que dudo-, me la zamparía también. Entretenimiento funcional. Tal como está hoy día el patio, no es la peor clasificación posible.


















