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miércoles, 9 de septiembre de 2026

HISTORIAS LÚBRICAS (THE RETURN)


Ahora que el verano agoniza, las altas temperaturas descienden y los putos críos vuelven al colegio (¡¡gracias a dios!!), ha llegado el momento de disfrutar en soledad de placeres prohibidos y, como dicen esas golfillas online calientabraguetas, poder practicarse una manualidad a antojo. Para eso existe, y para eso ponemos OTRA VEZ a tu entera disposición, "Historias Lúbricas", nueve cortometrajes caseros abiertamente eróticos. Los hay más sutiles, los hay más gráficos. Los hay de risas, los hay raros... y uno serio. Una combinación variada de ardiente locura audiovisual destinada a freírte los sesos, provocar la sangría de tus cuencas oculares y, como decía, vaciarte los testículos.

¿¿Ande?? pues ande va a ser, en la TIENDA ONLINE y por 4 euros bien pringosos (+ los insalvables pluses de Patreon).

Airear un trailer de esto tiene su intríngulis. "YouTube" lo ha rechazado varias ocasiones, así pues finalmente opté por uno censurado que puedes consumir a continuación...

O, si lo prefieres, descargarte la versión íntegra AQUÍ.

Ahí va el desglose (censurado, of course) de la húmeda materia...


POSICIÓN: VIOLACIÓN
No te duermas esta noche o vendrá el coco y se correrá en tu cara.


LEFA STORY
Barbie y Ken nunca harían una película porno. Sus versiones "de tienda de chino" sí, y menuda es.


LA MISTERIOSA ESFUMACIÓN DE OTRA DESPRECIABLE YOUTUBER
Una lesbiana pone en jaque su sexualidad cuando desaparece la youtuber con la que fantasea.


EL LOBO EMPALMADO
Escondido tras el arbusto, el cabrón se da un gusto (espiando a una naturista que disfruta demasiado de sus chuches).


QUERIDO HIGO MÍO
Esta maruja desesperada mantiene una incestuosa relación con un peluche de "Bob Esponja".


COÑOS Y BARRO
Tras beneficiarse un misterioso falo surgido de la madre tierra, una mujer queda desconcertantemente preñada.


ARROZZORRA
Santa esposa, fogosa amante y psicópata desquiciada, todo en una.


THE LAST PAJA
Hoy ha decidido masturbarse sea como sea... incluso si ello le supone la muerte.


THE PHALLUS KILLER
Logró escapar de un asesino y ahora vive obsesionada con él, tanto como para hacerlo protagonista de sendas peligrosas fantasías sexuales.

Ya limpios, si quieren seguir desconectando sus pequeños cerebros de la gilipollez envolvente, disponen de tantos otros vídeo-tumores ideales para ello:

HISTORIA DE UN FANZINE

ONANISMO AUDIOVISUAL

¡AL INFIERNO CON LA EX!

CORTOS A ESPUERTAS

GRABANDOCONLOPUESTO

SUICIDIO COMERCIAL

FESTIVAL DEL TUMOR

CINE DE MENTIRA

¿POR QUÉ LO LLAMAN DIGITAL CUANDO QUIEREN DECIR VÍDEO?

(OB)SESIÓN DOBLE: LO-FI STORY + THE VHS MONSTER

domingo, 19 de enero de 2025

TRAILERS DE "LA PEQUEÑA VERA" Y "ESTACIÓN CENTRAL"

Y a lo tonto, recuperamos la ya casi olvidada costumbre de publicar los domingos un trailer en nuestro modesto pero bendito canal de YouTube. Y, pal caso, no es uno, sino dos.
Así venían, justo en ese orden. Situados ambos al final de un VHS maravillosamente corroído por el paso del tiempo. Uno cortesía de "A Films Internacional" (y del omnipresente Enorm). Y ya saben cómo las gastamos acá, nos encantan las cintas magnetoscópicas añejas, con todos sus rayotes y drops, y nos encanta rescatar trailers de películas no especialmente populares, algo desconocidas y/u olvidadas.
Pal caso, tenemos una curiosísima producción rusa titulada "La pequeña Vera", año 1988, cuyo mayor mérito residía en incluir, por primera vez en una película de esos lares, una escena de sexo (extendida al mismo trailer, donde podemos ver a la prota en tetas... hoy día algo bastante impensable) y retrataba la juventud del país, encabezada por la Vera del título, ansiosa de salir ahí fuera para empaparse de modernidad justo cuando Rusia abría sus puertas al resto del mundo. El director responde a un nombre gracioso de esos que tanto nos gustan, Vasili Pichul, activo hasta su muerte en 2015.
El segundo trailer barre pacasa, "Estación Central", un ignoto y estilizado thriller del año 89 con miras internacionales, de cuando el cine patrio había perdido la costumbre de aspirar a más allá de sus fronteras/napias. La cosa va de fotógrafo involucrado en una serie de crímenes que tendrá que resolver. Aderezado por los amores tórridos de lo que parece una auténtica mujer fatal. Guioniza y dirige un cineasta entonces considerado "cult", J.A.Salgot, de escueta carrera (palmó en 2019) que arrancó con dos films medianamente prestigiosos, "Serenata a la claror de la lluna" y, sobre todo, "Mater amatísima" según guion de Bigas Luna. Entre los actores "dafuera" más o menos conocidos tenemos a Féodor Atkine y a Günter Meisner, el perturbador villano de la no menos perturbadora "Tras el cristal".
Fuck off!!!!!!

   

sábado, 11 de enero de 2025

EL RIESGO DEL VÉRTIGO

Comencé a escribir esta reseña asumiendo que "El riesgo del vértigo" (extraño y retorcido título español para "Deadfall", algo así como "Caída Mortal") era pura consecuencia del éxito de Quentin Tarantino con "Reservoir Dogs", recién iniciados los noventa. De cuando se puso de moda el cine negro protagonizado por villanos "cool" y enrollados. Pero, tras reflexionarlo, me di cuenta que, aunque dicha apreciación podía ser en parte acertada, no se trataba de un pleno. Al fin y al cabo, "El riesgo del vértigo" se hizo en 1993, y el Tarantinismo realmente petó con "Pulp Fiction" en 1994. Hasta cierto punto, y aún manteniendo su deuda con "Reservoir Dogs" -y la idea ya palpitante de que el cine """independiente""" podía ser comercial y violento sin renunciar a cierto prestigio autoral-, la verdadera conexión estaba con otra de las tendencias muy de aquella época en cuanto a ficción cinematográfica: David Lynch, quien revitalizó el cine negro, el thriller, añadiéndole unas gotas de delirio. En ocasiones lo suficientemente controladas como para no enturbiar la trama de base, contándote una historia de gangsters más o menos común en la que, súbitamente, colaba una locura visual o personaje extravagante ("Frank Booth", "Bobby Peru"...), que te descolocaba un poco, pero no lo suficiente como para sacarte de la película, dotándola incluso de cierta gracia extra. Una tendencia a la que muchos se apuntaron, entre ellos Christopher Coppola, sobrino de Francis Ford.
No es la primera vez que asoma por acá. Hablé de él cuando comentamos su largometraje de debut, "Condesa Drácula", y mencioné, regocijantemente, su condición de alumno/amigo del gran George Kuchar. Aquella curiosa pero mediocre película no hizo mucho por su carrera, así pues Christopher acabó recurriendo a lo fácil y, dada su posición, lógico: the family +, supongo, algún contacto por ahí que le ayudara a levantar el nuevo proyecto con el que soñaba. Consecuentemente, y hurgando entre el personal implicado en "El riesgo del vértigo", damos también con Talia Shire, su tía, y, muy especialmente, Nicolas Cage, su hermano.
Retomando aquello de los personajes extravagantes propios del Lynchismo noventero, pal caso tenemos tres ejemplos claros, un villano con una aparatosa y poco creíble mano falsa en forma de amenazadora tijera (al que, graciosamente, da vida el mismísimo Angus Scrimm, "Hombre Alto" en la saga "Phantasma"), un experto jugador de billar de modales exquisitos encarnado por otro coleguita del director, Charlie Sheen (seguido muy de cerca por su hermana Renée Estevez... ambos hijos del protagonista de "Apocalipsis Now"), o aquel al que insufla vida -o debería decir, sobredosis de vida- el hermano de Christopher. No es baladí pues la mención a David Lynch considerando que, parte del prestigio que entonces acarreaba Nicolas se fundamentaba en su papel protagonista para, justo, uno de esos thrillers raros del padre de "Cabeza Borradora", "Corazón Salvaje". Así, contar con él como reclamo sería de cierta ayuda (aunque se tratara de un rol secundario). Claro, ¿cuál es el problema? que Christopher dio carta blanca al actor para que hiciera lo que le diera la santa gana... y ya sabemos lo arriesgado que es eso, comentario muy oportuno considerando el título patrio del film. En "El riesgo del vértigo" Nicolas Cage pierde los papeles que da gusto. Desde la elección de su look, ahí con nariz y moreno de pega, peluquín, bigotillo, gafas de sol y vestuario colorista (no son pocas las ediciones que recurren a una estampa suya sin todos los abalorios, o únicamente un mostacho pintarrajeado, para evitar espantar al posible cliente -ver imagen adjunta-), a, sobre todo, las maneras. Decir histriónico es quedarse corto. Usar la palabra sobreactuado sería un insulto para los sobreactuadores del mundo libre. Nic no se pasa tres pueblos, se pasa tres estados, tres planetas y tres universos. Provocando el ridículo y la vergüenza ajena. Es agotador. Celebré con bailes y cánticos cuando su presencia deja de ser continua. Verlo para creerlo. Lo gracioso del caso es que, tanto gozó desfasando, que en 2017 decidió retomar al personaje para una película ajena titulada "Arsenal". Manda cojones.
Suerte que ahí están un Michael Biehn todavía "biehn" posicionado, el gran James Coburn, Peter Fonda y
 Mickey Dolenz de los "Monkees" -+ los mentados Angus Scrimm / Charlie Sheen- para contrarrestar las psicóticas cucamonas de Nicolas. Por aquello de cerrar el círculo, mentar a Nick Vallelonga, co-guionista, quien se marca un papelillo. Con los años lograría alcanzar el cielo ganando el Oscar por el libreto de la decente -y políticamente correcta- "Green Book".
"El riesgo del vértigo" narra la epopeya de un estafador profesional que, accidentalmente, mata a su padre durante un (que no "de un") golpe. Supuestamente las balas eran de fogueo, pero no. Agonizante, papá le pide que busque a su hermano (tío del prota) y reclame "la tarta". Así pues, el chaval decide hacer realidad el último deseo de su progenitor. Cuando localice al personaje en cuestión, se las verá con su matón de confianza, celoso ante las atenciones que se lleva el recién llegado, y se colará por la seudonovia de aquel. Como resultado, muchos conflictos, algunas muertes y varias sorpresas.
Aunque me sonaba haber leído críticas positivas de "El riesgo del vértigo" -al menos en su día- lo cierto es que, revisando, descubro más bien lo contrario. La tendencia general consiste en ponerla a bajar de un burro. Michael Biehn dice que es lo peor que ha hecho en su vida (¿¿en serio?? permíteme dudarlo). Incluso Christopher Coppola la desprecia y asegura que únicamente se la pone de vez en cuando para descojonarse con el trabajo de su hermano (!!!). Fue tal el desastre financiero, que recomendaron al joven director desaparecer un par de años, por aquello de limpiar su imagen y que Hollywood le retirara de la lista negra. No hizo ni caso, obvio. Y lo celebro. Así, su carrera consiguiente se mantuvo en un razonable tránsito de pura mediocridad, a base de westerns tardíos, alguna película infantil y la que, a día de hoy, sigue siendo la que más curiosidad me despierta, "The Creature of the Sunny Side Up Trailer Park" (algún día caerá) En fin, no sé, a mi "El riesgo del vértigo", consumida sin conocimiento de toda esta mandanga, me gustó y entretuvo. Tampoco veo que sea TAN terrible... salvo por ya saben quien. Pero incluso eso es perdonable... o divertido, según lo vean. Claro que podría estar siendo traicionado por las simpatías que siento hacia Christopher Coppola. No lo niego. Arrastrando el apellido que arrastra, que se haya convertido un poco en la "oveja negra" del clan, algo así como el reverso tenebroso de Sophia Coppola, mola mucho.

sábado, 4 de enero de 2025

ESOS LOCOS CUATREROS

Nos sabemos hasta el dedillo la cantinela de lo muy mucho que cinematográficamente molaron los años ochenta. Y aunque, desde hace ya una temporada, hay quien intenta aplicarlo a los noventa (y más pronto que tarde ocurrirá con los primeros dos mil), los ochenta siguen reteniendo ese áurea especial. Sea o no justificada. Personalmente, además, opino que lo mejor de la década se encontró, justamente, en medio: 1985. Por lo menos mirado desde la perspectiva de nuestra situación geográfica, donde algunos films llegaban un año (o más) tarde de su lanzamiento autóctono por ahí los USA (país que produjo lo más destacado de la dichosa época, guste o no) Y a 1985 pertenece "Esos locos cuatreros" lo que, ya de entrada, denota ciertas garantías.
¿¿Qué ocurriría si cogiéramos a un cowboy de la vieja escuela, un auténtico buen chico, heroico, noble y puro, típico de las rancias películas del oeste producidas en los años cuarenta, y lo trasladáramos a un entorno más "realista" y salvaje, menos romántico, de tan significativa época y género?? Justo, es con ese contraste con el que juega, durante los agradecidos 82 minutos que dura la función, el guionista y también director, Hugh Wilson, quien experimentaba su momento de mayor esplendor tras haber estrenado un año antes el super-hit "Loca academia de policía". Supongo que, por ello, la "major" de turno confió en él para que hiciera lo que le saliera del choto. Y lo hizo. Pero fracasó. De ahí que su carrera, a pesar de algún título intermedio medianamente llamativo ("La ratera", "Tess y su guardaespaldas"...), no volviese a relucir igual. Murió en 2018. Descanse en paz.
Rex O'Herlihan se define a sí mismo como el vaquero cantante. Viste de pulcro blanco. Es prodigiosamente rápido con el revólver (eso sí, jamás mata, su especialidad consiste en disparar a las manos de sus contrincantes). Canta como los pájaros y, por supuesto, es bondadoso y guapo. Las mujeres se pirran por él. ¡AH! y rechaza cualquier clase de bebida alcohólica, lo suyo es la leche. Literalmente. Además, tiene otra cualidad, se sabe de memoria todos los clichés adscritos al western. Todas las fórmulas narrativas y recurrentes por lo que, como dice él, puede ver el futuro. Así las cosas, aplicará sus talentos para ayudar a unos granjeros que viven atormentados por el villano de turno y sus lerdos secuaces.
"Esos locos cuatreros" llamó bastante la atención en nuestras tierras porque, justo, fue aquí donde se rodó. No resulta muy complicado deducir que el escenario exterior elegido fue el de tantos y tantos espagueti westerns, Almería y sus alrededores (para los interiores se recurrió a los "Estudios Bronston" sitados en Madrid). De ahí que la revista "Fotogramas" (conocida también como "Fotogrumos") visitara el plató y se sacara de la manga un completo reportaje que tuve el inconmensurable detalle de escanear y compartir con todos ustedes, por si gustan aquí disponen de la primera página, y aquí de la segunda y última. Es lógico pues que, a lo largo del film, pululen muchos rostros autóctonos, como los de Fernando Rey encarnando a otro de los villanos (considerando su culto bagaje previo, debió fliparlo colores al soltar todas esas frases tan absurdas), Emilio Linder, Charly Bravo y muchos otros que sabrán reconocer aquellos más puestos que yo. También ello se extiende al personal detrás de las cámaras, con José Luis Alcaine dedicándose a la dirección fotográfica, Gil Parrondo a la artística, Julián Mateos a los decorados o Francisco Lara Polop como... er... "production manager", que no se qué cojones implica ello. De productor asociado tenemos a Hervé Hachuel, ¿franchute? de lustrosa carrera todavía activa afincado en nuestras tierras y perfectamente reivindicable (hizo algo de ruido en 1986 dirigiendo "Banter" y en 1991 con "Besos en la oscuridad", producción de un Roger Corman experimentando con las españas como posible país colaborador, aunque la cosa no prosperó).
Por supuesto, y sin salirnos de nuestras fronteras, el título patrio no tiene ninguna relación con el original. La película nació como "Rustlers' Rhapsody" (el que la muy posterior "The Ballad of Buster Scruggs" de los hermanos Coen guarde algunos puntos de conexión en su título, y su arranque parodiando la misma temática con varios elementos parecidos, pensaba que era delirio mío... no obstante, no soy el único que se ha dado cuenta), pero por entonces, como bien sabemos, los distribuidores españoles vivían convencidos de que cualquier comedia con tintes más o menos modernos se vendería mejor si llevaba la palabra loco o loca en el título -precisamente gracias al super éxito con la academia de maderos del mismo Hugh Wilson, lo que justifica especialmente su utilización en el caso que nos ocupa-, táctica de la que existen mil ejemplos y se llegó a estirar cual chicle.
Efectivamente, "Esos locos cuatreros" es ochentera de pies a cabeza. Ya no se hacen "de risas" como esta
. Combina un tipo de humor más terrenal con gotas de "slapstick" (no falta el trompazo directo a la entrepierna) y algo de agradecido "spoof" (aunque sin llegar a los dulces excesos de unos ZAZ), sobre todo por la ristra de gags de puro meta-cine, como la ya reseñada continua alusión a los tópicos narrativos del western (incluida una graciosa cita a aquellos de producción italiana) No obstante, y a diferencia de mucha de la comedia de entonces, el nivel de mal gusto es bajo. Muy bajo. Casi parece diseñada para ser consumida por toda clase de audiencias. De ahí que la violencia esté muy suavizada y los clásicos chistes de drogas (las raíces que come el prota y le ponen contento) u homofóbicos tan propios del momento tengan presencia, pero sin abrumar. A colación de esto último, se juega muchísimo con la idea de que Rex O'Herlihan no sea lo suficientemente macho y dude de su hombría. Justamente, una de las ocurrencias más inspiradas consiste en que, tras asumir los villanos que no hay manera humana de acabar con él, buscan a otro cowboy cantante e igualmente buen chico para hacerle frente, lo que iniciará un conflicto a la hora del inevitable duelo: Perderá aquel cuyo curriculum sea menos moralmente intachable. Si encima nos buscamos al mismísimo hijo del mismísimo John Wayne para encarnar a dicha némesis, pues todos contentos.
Recuerdo perfectamente cuando "Esos locos cuatreros" fue lanzada en su día. De ver el trailer en la tele, el mencionado artículo en "Fotogramas" y luego su presencia por video-clubs. Pero jamás llegué a consumirla. Jamás. Tal vez porque no sea yo muy de western. O porque, sabiendo que España andaba metida, me daba pereza, suponiéndola cutre y deprimente. Gracias a los servicios de streaming gratuitos me estrené hace escasos días. ¿Y? Pues no les voy a engañar, me entretuvo bastante, divirtió comedidamente y dejó un poso agradable. Solté alguna risa salerosa... pero únicamente a ratos. Tampoco es, ni mucho menos, una comedia brillante y desternillante. En ese apartado flojea. Y la mezcla de humor super-tonto con humor super-absurdo eventualmente desconcierta. Cuando no resulta gracioso, el delirio en busca del efecto cómico se torna, simple y llanamente, surrealismo casi inquietante. En fin, no sabría decir... pero hasta eso hace de ella algo medianamente visible.
El reparto principal (equipo hispanoparlante aparte) no podía ser más llamativo. Un joven y guapo Tom Berenger. El gran G.W. Bailey como borrachín del pueblo. Así de primeras puede que no les suene, pero si digo que dio vida al "Teniente Harris" en las academias, seguro que saben de quien hablo. Justo, su segunda entrega se rodó a la par que el film reseñado, de ahí la presencia casi anecdótica del actor en aquella. Marilu Henner, la pechugona -cualidad muy explotada a lo largo de su carrera- protagonista femenina de la serie "Taxi" y que venía de asomar sus encantos en otro "spoof" fallido comercialmente hablando pero -en mi opinión- superior, "Johnny Peligroso". El super televisivo Andy Griffith (volvería a verse inmerso en la comedia paródica once años después con "Espía como puedas"). Y, hablando de ello, no perderse la escueta pero antológica intervención de Jim Carter en plan pistolero malcarado... ¿quién? el inmortal y bigotudo "Déjà Vu" de ese clásico imperecedero del "spoof" titulado "Top Secret". Lo complementan Sela Ward, Brant von Hoffman (otro habitual cadete de la academia loca y el cine de Hugh Wilson), Christopher Malcolm (tiene una carrera fascinante, aunque los más enfermos le reconocerán como uno de los pilotos rebeldes de "El imperio contraataca") o Billy J. Mitchell (el manager de "Nick Rivers" en... sí, tu otra vez, "Top Secret").
Lo crean o no, entre los productores yankis de "Esos locos cuatreros" localizamos nada menos que a Walter Hill... ¿cómo se quedan?.

sábado, 14 de septiembre de 2024

TROG

Ocasionalmente he comentado lo tontito que me ponen las historias sobre rodajes de películas, a base de actores encarnando personas reales de la farándula, escenificando situaciones supuestamente genuinas, etc. Me encanta. Sea formato largometraje ("Hitchcock" es especialmente gozable), sea serie (ya dije mil maravillas de "The Offer" en su día) Bien, toca añadir una nueva al pack, "Feud" del 2017 (primera temporada). La he visto tardíamente porque desconocía su existencia. Narra en ocho capítulos la complicada relación de amor / odio entre Joan Crawford y Bette Davis, encarnadas por Jessica Lange y una Susan Sarandon que, según el plano, luce guapísima. Y lo remarco porque gastaba 70 tacos en aquel momento y, en fin, nunca una dama de esas edades había provocado en mi semejante impresión. ¿Hiper-maquillada, digitalmente mejorada? podría ser, pero tengan en cuenta que "Feud" juega con el hecho de que ambas estrellas son eso, señoras de avanzada edad y, en general, se explotan más sus arrugas que su atractivo. No sabría decir.
Me costó entrar en la serie. Pero cuando ocurrió, ya no pude soltarla, consumiendo hasta tres dosis diarias, algo muy raro en mí. Entre el mondongo humano, las judiadas que se hacían ambas marujas y demás -todo muy tremendo- destacan, obvio, aquellos segmentos dedicados a la realización de sendas películas. Y aunque ver a un maravilloso Alfred Molina dando vida a Robert Aldrich (siempre enfrentado a un no menos fantástico Stanley Tucci como Jack Warner) durante la creación de "¿Qué fue de Baby Jane?" es sumamente estimulante, lo supera el momento que se aborda la etapa todavía más decadente de Joan Crawford quien, les recuerdo, se convirtió en musa eventual de William Castle.
Durante el visionado, me pregunté si serían capaces de mostrar esa faceta de la actriz, y cómo procederían. Aquella misma tarde fui debidamente achantado al encontrarme el respectivo capítulo iniciándose con una recreación del trailer de "Strait-Jacket" o "El caso de Lucy Harbin" (un gallifante para los traductores. A diferencia de otras ocasiones, hicieron los deberes respecto a los títulos que algunas de estas películas han tenido en nueso país), primera colaboración Castle-Crawford. El segundo sorpresón fue una escena en la que se muestra el estreno de la misma, con un sosias del cineasta currándose sus legendarios "gimmicks" (y Jessica Lange encarnando a una beoda Crawford como pez fuera del agua). ¡¡Mola!! ¿y de quién se trataba? desde luego alguien muy distinto físicamente, pero en cierto modo adecuado: John Waters. Sí, el John Waters de "Pink Flamingos" al que tanto hemos recriminado por su condición de vendido y mangante. El mismo John Waters que, en muchas ocasiones, se declaró gran fan de William Castle, lo que por un lado le da un gracioso sentido a su elección, un genuino guiño a "connaisseurs", aunque, por otro, resulta un pelín irritante.
Pero no acaba aquí la cosa, porque fruto de su delirante divismo, la carrera de Joan Crawford siguió cuesta abajo, y lo siguiente fue aliarse con el productor Herman Cohen para participar en dos de su paternidad, "El circo del crimen" y, muy especialmente, "Trog", viéndose obligada a trasladarse hasta Inglaterra y dejarse dirigir por Freddie Francis. Esta parte mola especialmente. Resulta hilarante ver a la ex estrella rebajándose a un subproducto como aquel y sus muchas limitaciones, incluido cambiarse de vestuario en una sucia flagoneta a falta de camerino (aunque Herman Cohen aseguraría años después que el vehículo estaba en perfectas condiciones)
La actriz da vida a una científica emperrada en estudiar, domesticar y proteger a un troglodita localizado en una cueva. Vivía ahí metido sin enterarse que el resto de la humanidad había... errr... ¿evolucionado? Le llama Trog cariñosamente, y él responde haciendo toda suerte de cucamonas y ruiditos. Hasta logran que escupa algunas palabrejas en inglés. No obstante, los bípedos racionales somos muy malos, y lo único que queremos es ver a Trog muerto. Ahí es donde Doctora Crawford hará lo indecible por evitarlo.
Volviendo a "Feud", podría considerarse que cae un poco en la trampa de, una vez más, tratar el terror, o el cine de género, como basura rastrera, algo indigno que avergüenza a sus propios artífices, quienes proceden motivados únicamente por el vil metal. En algún momento Jack Warner se refiere al asunto valiéndose de etiquetas como explotación, serie B, gran guiñol o el continuo "desprecio afectuoso" que dispensa a Robert Aldrich por ello. Honestamente, viendo "Trog", cuesta mucho no darles la razón.
Aunque el terror británico de tirón clásico queda fuera de mis apetencias, tras la serie me entraron ganas de ver la movida esta del troglodita, así que recurrí a mi amigo Enorm, quien me la consiguió en escasas horas. Y, jodeeeer, decir mala es quedarse corto. Sí, amigos, "Trog" es un truñaco de tres pares de cojones que provoca, justo, tres cosas: sopor, vergüenza ajena y risas. Hay absurdeces a mansalva, incongruencias narrativas, momentos muy muy ridículos (ver al simio emitir ruidos duele) y un desenlace mega-tonto de aquellos que dices "¿Tanto drama pa esto?" No, no logran que empatices con Trog (bastante lamentable en su aspecto. El careto era un sobrante de "2001: Una odisea en el espacio", y no es un chiste, es un hecho) Francamente, te da igual lo que le ocurra. En cualquier caso, empatizas con Joan Crawford y su sufrimiento... salvo si te llamas Bette Davis, quien dijo que lo suyo hubiese sido cometer suicidio tras participar en semejante ñordo.
Otros de los implicados (y suicidas en potencia) son Michael Gough y, sorpresón, un jovenzuelo David Warbeck encarnando a un periodista (y preparándose para lo que le esperaba en el futuro) La "story" se la debemos en parte a John Gilling, director de algunos títulos bien reconocibles como "La carne y el demonio", "La plaga de los zombies" + "El reptil" (ambas para Hammer), la española "La cruz del diablo" y "Cuando las balas vuelan", secuela de "Licencia para matar" según Lindsay Shonteff, la franquicia exploiter de 007 que dio pie al nacimiento del agente "Charles Vine", posteriormente relanzado por Shonteff como "Charles Bind" en otra oscura saga de entrañable recuerdo.

sábado, 31 de agosto de 2024

EL GRAN SALTO

Ando leyendo un libro sobre el cine de Joel y Ethan Coen, escrito por Ian Nathan, que le da mil patadas a aquella cosa pretenciosa editada en su día bajo el funesto sello "Cátedra". Consecuentemente, me ha dado por revisar algunas de sus películas. Hurgando, me topé con "La balada de Buster Scruggs" y aluciné pepinillos al comprobar que seguía siendo inédita para mis cansados ojos. Lo solucioné esa misma noche y, créanme, disfruté como un cochinillo. Muy buena, muy sorprendente e imprevisible. Se nota que "Netflix", sedienta por contar en sus filas con cineastas de prestigio, dio un cheque en blanco a los hermanos para que hiciesen lo que les saliera del coño. Y joder si lo aprovecharon.
No era la primera vez que la gentuza de los dineros confiaba plenamente en ellos. Ocurrió ya en los noventa, cuando, estando ambos de moda, el mega productor de "actioners" tan míticos como "Commando", "Arma Letal" o "Jungla de cristal", Joel Silver, les apadrinó para que dieran su (gran) salto al cine más "comercial". Y el proyecto elegido nos retrotrae a otra historia de la que ya he hablado antes, la fascinante amistad humana y colaborativa de los Coen con Sam Raimi.
Según el libro de Ian Nathan, esas supuestas deudas de "Arizona Baby" con "Posesión Infernal", a las que aludía en mi reseña, no son delirios de un anormal -que diría Ze-. Existen. Motivado por el éxito de su debut, Raimi se instaló un tiempo en Los Ángeles, a la búsqueda de fama y fortuna. En eso que los Coen pasaron por allí, esperando dar con un distribuidor para la entonces recién terminada "Sangre Fácil". Decidieron acampar en el cuchitril de su amigo y, por aquello de combatir el aburrimiento, juntos y revueltos se sentaban frente a la máquina de escribir, pariendo de este modo un guion a pachas. Uno basado, hasta cierto punto, en la misma aventura angelina de Raimi. El paletillo "de pueblo" que va a la gran ciudad en busca de una oportunidad. Con este metido en el ajo, les salio una cosa muy ambiciosa, difícil de producir en aquel momento, siendo novatillos desconocidos. Pero ahí quedó, en el congelador, a la espera de que algún día alguien soltara el montante. Por supuesto, estamos hablando de la futura "El gran salto", título españolo algo absurdo para "The Hudsucker Proxy" y "Hudsucker" era un gag recurrente en el universo Coenraiminiano. Lo habíamos oído en la mentada "Arizona Baby" y también en "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" cuyo libreto, les recuerdo, iba igualmente firmado a seis manos por los chavales.
Es un dato bien conocido que aquel intento de Joel & Ethan por integrarse en el mainstream se saldó con un hostiaco de los gordos. Fracasó estrepitosamente en su paso por salas, de ahí que el libro que ando leyendo le dedique cuatro únicas páginas (y, muy extrañamente, apenas mente la citada "Crimewave"). Pero no fue en balde. De rebote, los brothers regresaron a su terreno natural, pariendo el film que les acabó de catapultar, funcionó de mil maravillas en todos los aspectos y les valió un Oscar (como guionistas) Además, resultaría ser su mayor logro y una de las dos que poseo en formato doméstico, "Fargo" (por si les pica la curiosidad, la otra es "Arizona Baby").
Pero centrémonos en "El gran salto", fechada el año 1994. Como decía, cuenta la historia de un pobre diablo, más tonto que una almeja (interpretado por un muy adecuado Tim Robbins, sacándole máximo rendimiento a esa cara de bobo. Según el libro, primeramente se pensó en Tom Cruise), al que una gran corporación comandada por un malvado gerifalte (un genial Paul Newman. Según el libro, de entrada se pensó en Clint Eastwood... joder, ¡habría molado!) utiliza a su antojo. La compañía pretende devaluar sus acciones, para poder comprarlas después a precio irrisorio, y necesitan un tonto que pague el pato. Solo que este sorprenderá a propios y extraños pariendo un producto de éxito -el Hula-Hoop-. En medio, como no, habrá una chavala con la que nacerá el amor (Jennifer Jason Leigh. Según el libro, papel destinado a Winona Ryder) y al tonto se le subirán los humos, ascendiendo a cretino. Luego caerá hacia lo más bajo, aprendiendo una lección en el camino.
Acompañan a los tres astros mencionados rostros tan familiares -y agradables de ver- como los de Charles Durning, Bill Cobbs, Joe Grifasi, Roy Brocksmith, Peter Gallagher, Steve Buscemi o Jon Polito. Por ahí anda John Goodman en plan cameo. Y la neumática y malograda Anna Nicole Smith (ese mismo año interpretó a una grotesca mujer fatal en el tercer "Agárralo como puedas") La gran sorpresa viene dada por la presencia, bastante destacada, de Bruce Campbell, demostrando más que nunca sus limitaciones interpretativas. Recordemos que había intervenido en el pre-trailer de "Sangre Fácil", parido para engatusar a posibles inversores, y volvería a tener escasas y muy breves apariciones en "Fargo", "Crueldad Intolerable", "¡Ave, César!" o la entretenidísima "Ladykillers", sin embargo, me sorprende que, dadas las amistades comunes, los Coen no hayan contado con él para nada más sucoso. Obviamente, Sam Raimi también se marca un papelillo, pero esta vez mediante sombras chinescas. Le acompaña en tal función John Cameron, otro de los integrantes del clan Raimi que abandonaría el barco para quedarse exclusivamente con los hermanos.
Vi "El gran salto" en una sala considerada "de arte y ensayo", lugar de peregrinaje para los fracasados escarceos con el mainstream de cineastas, hasta entonces, considerados minoritarios (ocurrió también con Kevin Smith y su "Mallrats"). Lo comento por el par de anécdotas conjuntas. El "tío de la puerta" resultó ser un viejo compañero de EGB. Así que me dejó entrar gratis. Mientras charlaba con él, apareció un ya entonces reputado crítico de cine,"gurú" de la cultura popular, habitual de las páginas de "Fotogramas". Le conocía personalmente por senda ocasión pasada y creyó que andaba camelando al responsable del cine para entrar por la pati. Terminado el film, volvimos a encontrarnos (digo el crítico y yo). Preguntó que qué me había parecido. "Psé" esputé yo. "A ti es que no te gusta nada" contestó. Entonces me escaseó el ingenio, pero lo suyo habría sido contraatacar con: "Pues a tenor de tu trabajo, ¡a ti te gusta todo!".
Sí, "El gran salto" no me convenció en su momento. La encontré demasiado convencional, dentro de lo que es, y medianamente previsible, considerando lo poco que eso suele darse en el cine Coeaniano (una de sus mayores virtudes, añado con admiración). Son las secuencias a base de pura narrativa visual, dinamismo e inventiva chorreante, las que se quedan grabadas en la retina. Me vienen a la mente la del "ataque de risa conjunto" y, sobre todo, la del hula-hoop. Decir que -nuevamente según el libro- fue Sam Raimi quien se encargó de dirigir esta última, en plan segunda unidad.
Consumida hace escasos días, "El gran salto" me resultó muy buenrollera y agradable
, aunque sí es cierto que, a ratos, su estultismo deliberado cargaba un poco las tintas en plan "no, no es tan gracioso". Pero, ¡ei!, tampoco diré nada malo. Si buscas evasión saludable, sobra y basta.
Epílogo: Gracias al libro, me he reconciliado con algunas de mis menos favoritas películas de los hermanos, caso de "Crueldad Intolerable" (de "imposible de terminar" ha pasado a amena y dinámica) o "Quemar después de leer", y también ha sido útil para
 redescubrir tantas otras ("El hombre que nunca estuvo allí", "A propósito de Llewyn Davis"...). Por todo ello, Joel y Ethan han ascendido unos cuantos puestos en mi actual lista de cineastas favoritos.

viernes, 16 de febrero de 2024

NEFARIOUS

El trailer de “Nefarious” de alguna manera llamó mi atención y, gracias a este, fui a ver la película al cine justo en el último pase que daba la cadena que frecuento, pocos días después del estreno. Y lo curioso fue comprobar que la sala tenía una buena afluencia de público. Lo que me cuadraba menos era que este, en su inmensa mayoría, lo componía señoras de la tercera edad, audiencia poco habitual en lo que se supone es un thriller psicológico con toquecitos de terror. “Quizás están aprovechando descuentos”, pensé.
Como fuera, al margen de que el trailer ofrecía en una de sus frases promocionales, “Una batalla teológica sin precedentes” y la pinta de ser un “El silencio de los corderos” de gama media, el argumento era también bastante atractivo: Un médico psiquiatra es llamado al corredor de la muerte para determinar si un asesino en serie posee alguna enfermedad mental que le deje exento de acabar frito en la silla eléctrica. Cual es la sorpresa del psiquiatra cuando el reo le dice que  está poseído por un demonio ¿Es cierto o solo un plan urdido para escaquearse de una muerte segura? Deberán ver el film para enterarse.
Todo bien, hasta que resulta que el argumento no es más que una estratagema pergeñada por el Ministerio Cristiano de Oklahoma y que, a las claras, pretende dar un mensaje anti abortista, anti eutanasia e incluso diría que, no ya pro-pena de muerte, sino pro-silla eléctrica. El asesino de la película intenta convencer al psiquiatra de que el verdadero asesino es él, porque firmó la eutanasia de su madre e instó a su pareja a que abortara voluntariamente el bebé que esperaban y, en consecuencia, debería ir de cabeza al infierno. Todo eso camuflado de supuesta película de terror que mezcla el thriller con las posesiones demoníacas. Algo hay de esto pero ya saben ustedes con que fines. Por eso el cine estaba lleno de señoras beatorras. No es baladí porque, con el mensaje que ofrece la película, todos los curatas importantes de la iglesia católica de nuestro país fueron invitados por la distribuidora a pases privados para que vieran el film y difundieran su existencia, por eso, buscando info sobre esta cosa tan rara que acababa de ver, me topo con reseñas en Youtube de Monseñor Munilla, Don Javier Luzón y otros tantos meapilas —españoles o extranjeros— que dicen verdaderas maravillas de la película, llegando incluso a repudiar el resto de films de terror, y en concreto las que tienen que ver con exorcismos y demás, por frivolizar con temas muy serios para ellos. Esta era la buena, la que tiene calidad y no el resto de infamias que pueblan la cartelera. Porque el cine que interesa es el que deja bien el catolicismo, el resto, purria. En definitiva, que el Ministerio Cristiano ha hecho una de terror para sacerdotes y devotos cristianos tan aburridos como retrógrados —y peligrosos—.
Ahora, al margen del mensaje cristiano, de los rollos pro-abortistas y demás, “Nefarious” es una película con aires de telefilm barato, un solo escenario y dos actores hablando durante una hora y media que, la verdad, se deja ver y acaba entreteniendo lo suyo. No es mala y el mensaje siempre puede coexistir con lo cinematográfico. Si tenemos mala leche, incluso encontraremos unas buenas dosis de comedia involuntaria en la interpretación REMATADAMENTE sobreactuada del protagonista, Sean Patrick Flannery, al que han peinado de tal forma que parezca que tiene dos cuernecitos de demonio, que hace muecas constantemente (unas veces tics, otras convulsiones) y tartamudea como si del mismísimo Arévalo se tratase. A Flannery lo conoces porque lo viste dando vida a "Indy" en la serie de “El joven Indiana Jones” o en pelis resultonas como “Powder (Pura energía)” o “Los Elegidos”. Luego se sumió en la fe cristiana y comenzó a hacer subproductos de esta índole, aludiendo que esta interpretación es de las que más le ha gustado por una cuestión de fe. Le secunda en el cast, esta vez con una infra actuación que dan ganas de espabilarle a puntapiés, y luciendo bisoñé, Jordan Belfi, quien parece sacado directamente de “The Room”, pero no; este lo mismo vale para un roto que para un descosido y entre el gran número de películas en las que interviene, no he localizado ni una que merezca la pena ser nombrada aquí.
En cuanto a las labores de dirección, recaen en los nombres de Chuck Konzelman y Cary Solomon, ambos concentrados en sus mierdas cristianas y haciendo películas religiosas incapaces de mirar más allá de lo que les permite su devoción, aunque firmaron el guion hace ya más de veinte años de “Araña Mutante” que, creo recordar, estaba simpática.
No me malinterpreten, aunque sea ateo además de detestar profundamente cualquier tipo de fanatismo religioso, soy de la opinión que esta gente debe hacer películas y estas, fanáticas como ellos, deben existir, porque el cine ha de ser una cosa democrática que no entiende de razas, condición política o, por supuesto, credo.
Lo curioso es que esta peli, que está bien pero tiene una factura técnica y una textura de vídeo que tiraría de espaldas a más de uno, haya llegado a nuestros cines en más o menos buena forma, ya que estamos hablando de un subproducto muy de nicho hasta hace poco condenado prácticamente al “direct to video” o a canales temáticos. Su vertiente más hardcore, como muy bien sabrán si son lectores de este blog, sería el cine evangélico gitano. Sin embargo, en menos de 5 años yo he detectado en su pase por salas, como cristianas, además de esta, “El milagro del padre Stu”, para lucimiento y escarnio de un cada día más como una puta cabra Mark Wahlberg y “Sound of Freedom” con Jim Caviezel y Mira Sorvino, que resultó ser una sorpresa porque, además de cristiana, dejó una pasta en taquilla que muchos se cagaron encima. Y dicen que tampoco estaba mal.

sábado, 13 de enero de 2024

QUÉ ASCO DE VIDA

Parece que no, pero "Qué asco de vida" es un título muy relevante en la filmografía como director del gran Mel Brooks. Para empezar, se trata de su primera producción noventera, siguiendo a la tontísima pero muy divertida "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Recordemos que aquella había sido un fracaso, tal vez ello animó a Brooks a desviarse de su línea habitual de parodias y humor absurdo, para retomar esas comedias más serenas con eventuales toques dramáticos -o sentimentales- características de su primera etapa ("Los productores" y, muy especialmente, "El misterio de las doce sillas") Fue un paso arriesgado porque, en su época, también esas fracasaron. Y sí, "Que asco de vida" se metió una buena galleta a la hora de recaudar billetes. Así pues, ¿qué hizo el pequeño judío?... volver a "terreno conocido" (o, mejor dicho, aquel que se suponía el público esperaría de él) con las respectivas parodias de "Robin Hood" y "Drácula". Ambas pincharon y pusieron fin a su carrera cinematográfica. Considerando la desgana que invirtió en esas dos últimas, cumpliendo con la papeleta (están repletas de gags e ideas recicladas de sus títulos precedentes... y otras fuentes), ¿podríamos decir que "Qué asco de vida" fue la última obra de Mel Brooks abordada con cariño e ilusión? Tal vez (él mismo la considera su mejor interpretación).
Lo que cuenta tampoco es muy original. Dos ricachos compiten por hacerse con un barrio degradado, lleno de vagabundos. Hacen una apuesta. Si uno de ellos -Brooks, por supuesto- consigue pasar 30 días viviendo como un pordiosero más, sin dinero, sin nada de nada, ganará y se hará con el lugar. Sobra decir que la experiencia le cambiará a mejor, humanizándolo y tal. Y que sus ex socios se la jugarán con intención de que no recupere su antigua vida. Pero tranquilos, que hay final feliz, por supuesto. La cosa termina en boda, porque también tenemos historieta de amor y, como decía, sus gotitas de drama lacrimógeno (creo que por primera vez -y última- en la carrera del cineasta)
La deuda con Preston Sturges (especialmente "Los viajes de Sullivan") o Frank Capra, y su cine de buenos sentimientos, es cantosa. A pesar de algunos momentos más cafres y, sobre todo, del alto contenido crítico con la sociedad estadounidense, los ricachos, la sanidad (esta especialmente salvaje) y demás, "Qué asco de vida" es una película muy blanca, muy buenrollera, muy limpia (aunque incluya mucha mugre), incluso inocente. Tal vez demasiado para 1991. Así pues, no me sorprende el batacazo consecuente.
Tiene sus buenos momentos, sin duda. Te ríes. No a carcajadas, pero funcionan. Por ejemplo, la escena en la que Brooks imita a un niño negro que, bailando y cantando, consigue limosna. Obviamente, a él no le sale tan bien. Esto, y solo esto según recuerdo, era el trailer completo de la película. Llegué a verlo en algún cine y el público se reía de lo lindo. También es muy gracioso el encontronazo con el vagabundo que dice ser más rico que él, interpretado además por su viejo amigo y socio Rudy De Luca (a la vez, co-guionista de "Qué asco de vida"). La ristra de tortas graciosas es generosa e imitan -reconocido por el propio Brooks- las viejas maneras de los "Three Stooges". Y, así mismo, llama la atención que el viejo zorro logre colar en medio de la trama un inesperado número musical, de baile, esos que tanto le gustan con sus focos y colores, puro Hollywood clásico.
Tal vez el clímax final flojee, pero compensa que el resto entretiene, es agradable, medianamente divertido y emotivo. No comprendo cómo se le mete tanta caña en la red. Hay quien dice que es la segunda peor película de Brooks tras "El misterio de las doce sillas". ¡¿Han visto estos señores las de "Robin Hood" y "Drácula"?!. "Que asco de vida" cumple como bonita escapada de 92 minutos. ¿Qué más quieres?
El jugosito reparto incluye a una algo histriónica -como siempre, vamos- Lesley Ann Warren, al gran Jeffrey Tambor (sus entradas están entre lo más hilarante del film), Stuart Pankin, Howard Morris (le vimos también en "Máxima Ansiedad" y "La loca historia del mundo" de Brooks y, por consiguiente, en "Transylvania Twist" de Jim Wynorski), Michael ("Los cazafantasmas") Ensign, el mítico Billy Barty (protagonizando un gag muy parecido a otro visto en "La última locura" de don Mel), el bueno de Brian Thompson (qué carrera más colorida tuvo este hombre. Hace poco lo vi también en "¡Tres Amigos!" y su última intervención hasta la fecha ha sido, nada menos, que en "La tragedia de Macbeth", rodeado de actores de primera y dirigido por uno de los hermanos Coen), el eterno loco Raymond O'Connor, Robert (el Coronel de "Boogie Nights") Ridgely, papelito para Stanley Brock -busquen en Google y lo reconocerán al instante, esta fue su última película-, James Van Patten, de ilustre familia, marcándose un micro-rol como enfermero -lo que no deja de ser llamativo cuando siete años antes había protagonizado su propio vehículo de lucimiento, "Jóvenes Guerreros"- y, finalmente, otro habitual de Brooks, Ronny Graham, prestando la voz.
Una peli maja.

sábado, 6 de enero de 2024

BLACK FRIDAY (THANKSGIVING)

Todos conocemos la historia. De falso trailer como parte del horrible proyecto "Grindhouse" del no menos horrible tandem Tarantonto / Rodriguez, a largometraje. Lo mismo ocurrió con "Machete" y, en fin, ya vieron los resultados (sí, también horribles). Entonces me decía aquello de "Espero que a Eli Roth nunca se le ocurra cometer idéntico error con su "Thanksgiving", porque una cosa es un gag/chiste de un par o tres de minutos, en los que se acumulan todos los momentos llamativos, y otra currarse 6.360 segundos de trama. Más cuando hablamos de slashers, un subgénero donde abunda el nada y el aburrimiento". ¿Y qué hace el colega varios años después? anunciar la versión película de su falso trailer. ¡Vaya! la jodimos. ¿O no?.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón 
sonando a todo trapo.

miércoles, 4 de octubre de 2023

UN TEBEO DE "SUPERSONIC MAN"


Permitirán que me ponga un poco nostálgico comenzando con un dibujo que hice para el colegio el año 1979. Consistía en retratar alguna actividad realizada durante aquel verano. Graciosamente, dejé de lado el ir a la playa con la familia o pasar el día comiendo bocadillos en el campo, para destacar mi asistencia a una proyección, la de "Supersonic Man" en una sala de cine (no fue la única vez, por lo visto la película de Juan Piquer me tenía obsesionado, como también puede apreciarse aquí). Si se fijan bien, verán que hay una pantalla con su público atento, localizarán al superhéroe de la capa azul y reconocerán, con un poco de esfuerzo, la escena, cuando aquel convierte en plátano la pistola de un villano. Momento que, inevitablemente, dejaba huella en el cerebro de un impresionable crío de seis años.
Soy de la generación que se dejó engañar por el "Supersonic Man" de Juan Piquer, sí. También el "Tiburón 3" de Enzo G. Castellari. Así a la distancia, ambas películas parecían bien jugosas. Concretamente, aluciné pepinillos el día que vi el trailer de "Supersonic Man" en una tele minúscula en blanco y negro. Claro, luego acudías al cine acompañado de tus pacientes padres, la abuela o un hermano mayor, y, aunque tampoco acababas de entenderlo, sentías que algo descuadraba. Aquella película NO era como sus primas Hollywoodienses que tanto habías disfrutado. ¿Qué iba mal? Con los años obtuve respuesta, pero entonces, simplemente, me limitaba a picar. Santa inocencia.
Y ello incluía el "merchandising", tan tosco y pobre como la película. En el caso de "Supersonic Man" hablo de los famosos tebeos dibujados por el padre de "Pumby", J.Sanchís, quien hizo lo que pudo pero, seamos francos, no era el más adecuado para la tarea. Los primeros cuatro números de la colección adaptaban la película entera. Luego, probaron historietas nuevas. Y alguno de aquellos también cayó. Pero, tal y como es de suponer, la cosa no se prolongó mucho más en el tiempo.
Y hoy, aquí, me he animado a cederles completo, y en formato PDF, el número uno del tebeo de "Supersonic Man". Es decir, está sin final, pero poco importa. Se trata de gozar de la ingenuidad de todo ello. Para proceder, bastará con que se lo descarguen en el enlace correspondiente. Ya me darán las gracias otro día. Disfruten.


miércoles, 16 de agosto de 2023

NO TENGAS MIEDO

Un niño tímido y retraído, blanco de abusos en la escuela, comienza a escuchar tras la pared de su dormitorio primero ruidos y, seguidamente, una voz. Como es de ley, los raritos de sus padres no le creen. Aún así, el chaval se hace amigo de la misteriosa "presencia" no presente, que le dice ser su hermana y acusa a los padres de villanos, secuestradores e incluso asesinos. Poco a poco, se va convirtiendo en una fuerte influencia en el crío. Primero, le insta a que se rebote contra el abusón del colegio, al que tira por las escaleras. Luego, le ruega que la libere de su encierro y destape la verdadera naturaleza de sus progenitores, cosa que desencadenará el drama y el horror.
Una vez más, me dejé llevar por ideas preconcebidas cuando decidí darle una oportunidad a "No tengas miedo" (soso título patrio de "Cobweb"). Por el cartel, la trama, la estética del trailer y tal, asumí que sería ooootro refrito más de los muchos surgidos a la sombra de "Insidious" (cuya última entrega, por cierto, es de lo más malucha. Lo siento en el alma Patrick Wilson). Pues no, andaba totalmente equivocado. Es decir, el arranque del film sí encaja en esos parámetros, pero poco a poco se va desentendiendo de ello, hasta cierto giro argumental que, al menos a mí, me pilló desarmado y reforzó el interés por una trama que, indudablemente lejos de ser original, está lo suficientemente bien contada, a buen ritmo, y con los justos adornos y buenos actores, como para no aburrir.
Con nada menos que Seth Rogen metido en la producción (lo que explica el protagonismo de su amiga, la guapa y talentosa Lizzy Caplan. Y, todo sea dicho de paso, cuando su personaje -y el de Antony Starr- pierden protagonismo, el conjunto se resiente un pelín), me parecía rara tanta contención. Tanta sutilidad. A Rogen le tira lo chocante y truculento más que a un tonto una piruleta. Así que, sí, llegado el tramo final, quizás algo estirado, y revelada la "presencia", nos regalan los "olhos" con un generoso baño de sangre, condimentado por un final-final de los que me molan, directo, cortante, seco, sin florituras.
Y todo ello en casi casi MENOS de 90 minutos. ¿Se lo pueden creer?.
No es la mojama, pero vale para un ratejo majo.

miércoles, 31 de mayo de 2023

MARQUESINAS DE REFILÓN 2

Cuando confeccioné la reseña de "Blue Jean Cop", comenté la escena situada en la famosa calle 42 de Nueva York en la que aparecían una ingente cantidad de cines, luciendo en sus marquesinas títulos de relumbrón para nosotros y el lector medio de este blog.
También entonces amenacé que algún día rejuntaría todo ello en una entrada, la segunda entrega de "Marquesinas de Refilón". Pos bien, ese día ha llegado, y dice asín...




Fíjense bien al fondo, a su izquierda, cine "Harris", películas
"Yo soy la justicia 2" (o "Death Wish 4: The Crackdown") y
"American Justice". Todo apunta a que se trata de "Ente Chacales"
de 1986, conocida también como "Jackals".  Curiosamente,
"Harris" fue una de las dos últimas salas en cerrar cuando remodelaron
totalmente la calle 42, destruyendo su espíritu y dando lugar
a la hoy tan apreciada, explotada y cacareada leyenda.
A su derecha, un poco más pequeña, divisamos una
marquesina con "Aullidos 3" ("The Howling 3") y "The Outing", también
conocida como "The Lamp", aquí "La lámpara".



Con esta no hay mucha complicación....
"Hidden (Lo Oculto)" y "Pesadilla en Elm Street 3"



Dos comedias juntas, por un lado "Fatal Beauty", "Belleza Mortal" en
España, vehículo de lucimiento para Whoopi Goldberg con dos curiosidades
añadidas, la dirige Tom "Noche de miedo" Holland y el co-protagonista es... ¡Sam Elliot!
prota de la misma "Blue Jean Cop". Vaya cachondeito.
Debajo tienen "Disorderlies" o, lo que es lo mismo, "Tres gordos y un millonario"
lucimiento para los "Fat Boys".




Aquí, aunque todo el fondo está borroso, podemos
discernir, a su izquierda, "Catch the Heat" o "Misión: Alto Riesgo",
film de acción del que publicamos el trailer en su día,
y una de naturaleza un pelo distinta, concretamente de terror,
"Prom Night 2" o "Hello Mary Lou: Prom Night 2" (este segundo
titulo sería demasiado largo para la marquesina).



Finalizando ya, una verdadera orgía para los ojos.
De izquierda a derecha, "Steel Dawn" o "El guerrero del amanecer",
"China Girl" y haciendo maravilloso doblete, 
"El príncipe de las tinieblas" + "Witchboard (Juego Diabólico)".
No... no lo digas... no, ¡¡no lo digas!!...
¡aquellos sí era buenos tiempos, cojones!
(lo ha dicho)

miércoles, 4 de enero de 2023

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 25 (MARICONADAS VARIAS D)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Vi y reseñé la película a la que pertenece esta
imagen tan chula, "Historias de miedo flipantes" o
"Deadtime Stories"... pero, desconcertantemente, no
recuerdo nada del bicho. Y salir, sale, hasta en
el trailer. No obstante, que no me impactara (teniendo en
cuenta que conocía la imagen de haberla visto previamente
en un "Mad Movies") es mala señal.
Revisen la reseña pa ver qué dije, aunque creo que
no fue nada bueno.



La película era un rato coñazo, y ni siquiera
su director tenía (RIP!) buenas palabras para ella,
pero toda la publicidad previa en lo referente a
"Body Count", y especialmente la imagen de ese
monstruo de ojos luminosos, era la repolla y
alimentaba mi imaginación teenager hasta
límites desorbitados (pueden verla más grande
dándole a Ctrl + botón izquierdo del ratón)



Sí, este es el seudo-tío Creepy que aparecía en
"Creepshow 2", pero no lo verán en la película.
Tampoco en el trailer. Protagonizaba un avance muy
majo destinado únicamente a las televisiones
y ediciones en vídeo norteamericanas, hoy día
recuperado gracias al jodido YouTube. Lo que no sabemos
es si, como en la película, tras todo ese maquillaje
 se esconde Tom Savini. Yo diría que no... pero a saber.


Y seguimos con "Creepshow 2". Esta impresionante
e hiper-truculenta imagen pertenece a la historia
de autoestopista incapaz de palmar. Luce mejor aquí
que en la película, ciertamente.


Aunque pa truculenta y sórdida, esta instantánea
de "Crímenes en portada", el famoso giallo de
Lamberto Bava en el que la inolvidable Sabrina salía
en tetas siendo asesinada. La peli era... pues lo que
era, pero cuando vi la foto arriba expuesta, me quedé a
cuadros. Lo más curioso es que, con lo buena que estaba
Serena Grandi, sale poco agraciada. Incluso esas enormes
tetas se ven feas, colgantes. Raro, muy raro. Ni que decir
que, luego, consumido el momento en pantalla, no impacta ni la mitad.


Si buscan "imágenes icónicas" en el diccionario,
sale este momentazo, con Bruce Campbell preparándose
para la batalla en "Terroríficamente muertos".
No hace falta añadir nada más.


Hay que ver lo mucho que puede engañar
una imagen. Esta pertenece a "Ghost House", ese
rollazo inconmensurable parido por Umberto Lenzi
bajo el alias de Humphrey Humbert. Nada podía salvarla...
salvo esto aquí expuesto. Un bicho que, desde las páginas
de "Mad Movies", prometía una peli demencial y salvaje.
Cuando la vi en un ex-cine porno con cuatro colgados más,
lo único que me provocó fueron bostezos.


Y vamos con unos cuantos de esos tipejos
que grababan películas mierduchas con la cámara de
vídeo. La diferencia es que, estos, sabían perfectamente
lo que hacían. Como el franchute Julien Richard-Thomson,
que tras el alias Richard J. Thomson parió durante los
primeros noventa -y apadrinado por la revista "Mad Movies"-
una serie de video-chungueces que se vendían a sí mismas
como "serie Z" a base de combinar terror, humor, un poco de
sangre y muchas tetas. Tal y como demuestra la imagen,
perteneciente a "Night of vampyrmania". Con el tiempo
Julien se cansó del rollo cutre y quiso ir de director serio. Apartarse
de todo aquello. Pero nunca lo consiguió. Aún rula por ahí intentándolo,
escribiendo libros y llamando la atención. Sin mucho éxito.



Steve J. Postal era un poco el mismo rollo, pero en yanki.
Un día pensó que podría sacar dinero haciendo mierdas en 
vídeo que se vendieran a sí mismas como "las peores películas
de la historia". Al menos procedió en una época que no era tan
común como ahora. De esta guisa parió títulos como "Vampires
in the closet" (a la que pertenecen las dos imágenes superiores),
"Vampires from outer space", "Queen Victoria and the zombies" o
"Billy the kid meets the vampire". Las grababa en su puta casa
y contaba con la familia como actores. No sé si el negocio le fue
muy bien. Creo que no, porque tal como vino, se fue. Hace poco
anduve buscando y contacté con un yanki especializado en este
tipo de roña. Me dijo que Steve J. Postal había palmado y era
casi imposible localizar su obra. Pos fale.


Ted A. Bohus era un devoto del cine fantástico, sobre
todo el añejo. En su intento de dedicarse al tema
profesionalmente curró para Don Dohler y produjo
"Criaturas asesinas", con la que logró arrancar una reacción
positiva de la peña, pero le jodía porque él no la había dirigido.
Finalmente pudo desquitarse pariendo películas como "Vampire
Vixens from Venus" y la de la foto, "The regenerated man", sobre
un científico loco que muta a monstruo. Claro, con este panorama, la
carrera de Bohus se detuvo en 2012 y no se ha vuelto a tener
noticia. No he visto "The regenerated man", pero allá done leo
la ponen a caldo y destacan la utilización de unos CGI de 1994
muy verdes y baratos, que son pa mear y no echar gota.
¿Que si me gustaría hincarle el diente?..... naaaah.


Se dice que "There´s nothing out there" se adelantó
al rollo autoreferencial que tan bien funcionó en la
posterior "Scream, vigila quien llama". De hecho, se la
tilda de pionera. Si eso es verdad, pues yo me cago en
el director, Rolfe Kanefsky, quien ayudado por los dineros
de su papuchi debutó con esta peli. Desde entonces, el
cine de terror nada en un mar de mediocridad o, directamente,
mierda. Así que maldigo el día. Independientemente de ello,
si es verdad que Kanefksy inventó algo nuevo, pues la vida
no le ha hecho justicia, relegándolo eternamente a la dirección de
subproductos bastante olvidables. Según como lo mires, podría
llamarse justicia poética.