sábado, 18 de julio de 2026
PSYCHO KILLER
"Psycho Killer", fechada este mismo 2026, es una de esas que te pones pensado que vas a ver morralla, lista para coger el sueño, y nada más darle al "Play" te descolocan el logo de "20th Century Studios" y, sobre todo, el nombre del guionista, Andrew Kevin Walker, quien en los noventa anduvo muy de moda tras firmar el libreto de la excelente y todavía influenciable "Seven" (o "Se7en", según su nivel de "hipsterismo"). Rápidamente se le encasquetó el cine sórdido de asesinos en serie como especialidad, cosa a la que él mismo contribuiría firmando otra de mis favoritas de la década, "Asesinato en 8mm". Luego sí, se alejó un poco de ello a lo largo de los años pero nunca perdiendo capacidad, como bien demuestra su todavía reciente colaboración con David Fincher, la estupenda "El Asesino". No obstante, con "Psycho Killer" (por lo visto originalmente pergeñada en el 2007) Walker retoma las maneras más efectistas y gran guiñolescas de aquella primera etapa, es decir, su especialidad, donde indiscutiblemente se mueve como pez en el agua. E igual que hay "películas de director", "películas de productor" y "películas de actor (léase, estrella)", lo que aquí tenemos claramente es una "película de guionista", porque, la verdad, el resto de la peña implicada poco importa. La dirección recae sobre Gavin Polone, quien debuta con su primer largometraje en esas lides, aunque como productor ha parido títulos de cierta solera, entre ellos "Asesinato en 8mm". La actriz protagonista es Georgina Campbell, a la que vimos en "Barbarian", y, justo, uno de los productores de aquella -y de la más lograda "Weapons"- también mete mano en la reseñada. Incluso el gran Malcom McDowell (otro nombre encasillado en el subgénero de los perturbados) no logra hacer sombra a la labor y presencia de Andrew Kevin Walker, aunque su papel como viejo Satanista un poco poser que, con la excusa, se beneficia a chavalas algo lerdas, tiene indudable gracejo. Se cruzará con Sádico Satánico y no saldrá demasiado bien parado, témome, en uno de los segmentos más regocijantes de una película que concluye de modo intenso y emocionante, dejando la sensación final de estar ante una pequeña y "agradable" sorpresa.
No cambiará el panorama del cine de terror, nadie exagerará sus virtudes online, ni seguramente la recordarán dentro de cinco años... pero como entretenimiento solvente y bien parido, funciona. Ya lo creo.
sábado, 27 de junio de 2026
LOS OJOS DE UN EXTRAÑO
Con todo lo que mola hoy día reivindicar a los artesanos que entre los setenta y ochenta cultivaron el cine de género -especialmente el terror- dedicándoles libros o documentales, me extraña un huevo que alguien como Ken Wiederhorn todavía no haya pasado por tal trance. Si lo miramos bien, le sobran méritos: "Ondas de choque" (con una presencia más que constante mediante televisor en "Los ojos de un extraño"), "La divertida noche de los zombis", "Torre de Cristal" y las comedias "Desmadre en la universidad" o "Los albóndigas atacan de nuevo". Yo lo achaco a que cae mal. Seguramente por haber afirmado en más de una ocasión que el terror no le molaba, pero era lo que tocaba si pretendía ganarse las garrofas. Y, también, por ser el responsable de la mencionada secuela de "El regreso de los muertos vivientes" que, aunque hoy haya ganado adeptos, durante muchos años -y, sobre todo, en la época de su estreno- fue profundamente odiada por el fandom. Puede ser eso, o que Weiderhorn no esté para nada orgulloso de su trayectoria y, simplemente, rechace parlotear al respecto. ¿Tiene motivos? Hombre, pues tampoco. Hay cineastas mucho menos dotados a los que se ha puesto en un pedestal y, concretamente, el caso de "Los ojos de un extraño" vendría a ser especialmente representativo porque, literalmente, es su mejor película. Tanto como para terminar adquirida y distribuida por "Warner Brothers".
Otra razón por la que no acabo de comprender el más bien oscurillo estante que ocupa el film es la directa implicación en los efectos especiales de todo un Tom Savini camino de la gloria (con ayuda de otro jefe, Dan Gates), lo que, a modo de guiño simpático, justifica la presencia del cartel de "Dawn of the dead" en un cine al que acuden los protagonistas. Sus reconocibles salpicaduras de roja sangre y demás trucajes están bien presentes en una película que, de no ser por estos, se podría calificar más de thriller que de terror (y me niego a tirar del término "slasher", porque no). Son las escenas en las que el asesino actúa donde asoma la sordidez y, especialmente, cierta casquería medianamente gráfica.
También llama poderosamente la atención el co-guionista, Ron Kurz, quien venía de firmar para Wiederhorn el libreto de "Desmadre en la universidad" (eso sí, oculto tras el alias de Mark Jackson) y terminaría responsabilizándose de teclear el segundo "Viernes 13" (además de "Porquis 13 / Off the wall", encargo que marcó el final de su curre como escribiente de largometrajes... menudo trauma).
Podemos acusar a "Los ojos de un extraño" de parecerse un poco a ciertos títulos previos como "Sola en la oscuridad" o "Terror Ciego", por aquello de la invidente siendo angustiosamente acosada por un psicópata. Incluso hay destellos de "Someone´s watching me!", el televisivo primerizo trabajo de John Carpenter o "Maniac", la de William Lustig (que, por cierto, contaba también con triquiñuelas de Savini), aunque este último caso habría que estudiarlo con lupa porque únicamente las separa un año.
A la cieguita la interpreta una entonces debutante -para las películas, todo su escaso bagaje previo era exclusivamente televisivo- Jennifer Jason Leigh. Podría decirse que es lo mejor de la cinta sino fuese por la presencia del infravalorado John DiSanti interpretando al enfermo homicida. Ambos se pasan casi todo el metraje sin soltar prenda, transmitiendo a base de gestos y expresiones, y cumplen perfectamente. Con la Leigh no hay queja porque, como todos ustedes saben, hizo carrera y menuda fue/es. Con DiSanti el cantar es diametralmente opuesto. Venía de colaborar con Wiederhorn en la simpática chunguez "Desmadre en la universidad" dando vida a un desfasadísimo seudo-John "Bluto" Blutarsky. Verlo aquí convertido en frío y despiadado asesino, incluso sorprende. El hombre merecía algo más de reconocimiento, oiga. Acompañan a ambos intérpretes una actriz que, para compensar, no para de largar por los codos, Lauren Tewes, presente en un montón de series míticas de la época, destacando "Vacaciones en el mar", donde tenía rol fijo.
"Los ojos de un extraño" es, como decía, la obra más decente de su director. Dura lo que tiene que durar (80 minutos y poco), gasta un acabado muy digno, los actores cumplen, el suspense abunda, el ritmo es llevadero y las sangrías de Tom Savini contribuyen a impedir que la cosa pierda fuelle. Tal vez incluso en ocasiones pise demasiado el acelerador (por ejemplo, el modo en que DiSanti descubre la identidad de su acosadora está un poco pillada con pinzas), pero yo lo agradezco y probablemente ustedes también. Con un trabajo así, y una "Warner Brothers" detrás dando el visto bueno, lo lógico es que la carrera de Ken Wiederhorn despegara por todo lo alto... pero no. El resto de su currículum lo componen subproductos y morralla cajatontil. Tal vez podríamos achacarlo a los breves momentos descomplejadamente exploitables del largometraje, que siempre quitan "lustre" (la intensa y explícita escena inicial de agresión a una mujer, los destellos de gore, las tetas...) o, tal vez, haya detrás una razón más oscura sobre la que nunca oiremos ni leeremos. No importa, con "Los ojos de un extraño" en sus alforjas, Ken Wiederhorn puede morir tranquilo.
sábado, 21 de marzo de 2026
EL ASESINO DE ROSEMARY
Durante la segunda guerra mundial un militar recibe una carta de su amada Rosemary donde le comunica que se ha cansado de esperar y hasta luego, Lucas. A su regreso, el hombre la busca durante el baile de graduación y se la carga, a ella y a su nuevo maromo. A causa de eso, la celebración en cuestión es cancelada. Y así se mantiene hasta que dan inicio los -todavía no tan- locos ochenta y la chavalada decide reactivarla. Ello despertará las iras del ahora veterano asesino, que tardará cero en proseguir con su hobby. Vale, no queda ninguna Rosemary a la que desollar, pero ¿qué coño importa?.
Gracias a esta película, el por entonces anónimo exploiter Joseph Zito fue fichado para dirigir el cuarto "Viernes 13", así que tan mal no lo haría. "El asesino de Rosemary" luce perfectamente al lado de, por ejemplo, "La Quema", no solo porque compartan subgénero, y a Tom Savini, también por sus maneras, de cuando el slasher todavía se tomaba en serio, era cruento (aunque sin exageraciones inverosímiles), lo facturaban con cierta profesionalidad y se invertía algo más que calderilla. Y sí, el film (originalmente bautizado "The Prowler", osea, el merodeador), es a ratos algo coñazo (demasiado paseo por casas y la persecución de la "final girl" un pelo más larga de lo necesario) pero mira... ni tan mal. En realidad toda ella se desarrolla dentro de un círculo muy cerrado y limitado de escenarios y personajes. Como decía, los crímenes son maravillosamente crudos e impactantes (seguramente el más ofensivo hoy día sería el de la ducha, con la moza de rigor perfectamente desnuda y vomitando sangre mientras una horca se hunde en su estómago, sin sutilidades que valgan y las ubres -vacías de silicona- perfectamente aireadas) y el asesino no solo luce un "look" bien guapo, además su muerte es igual de flipante que las restantes. Todo muy de la época y, por ende, perfectamente inyectable en la vena, sin olvidar ni un solo momento que es lo que es. Para no faltar a la tendencia, concluye con un sustazo (a la manera de "Viernes 13", o a la de "Carrie", de donde lo copió aquella) y el reparto a base de nuevas promesas que no lograrían hacer nada destacable (Vicky Dawson, Christopher Goutman) y veteranos algo segundones (véase Lawrence Tierney) o de pasado lustroso y en horas bajas, como Farley Granger, quien había currado a las órdenes de Alfred Hitchcock. Dicho dato ¿fue fruto de la casualidad o buscado aposta por Zito? No olvidemos que los slashers primigenios se apoyaban siempre, alegremente, en "Psicosis" como un precedente que les otorgara cierto caché, cierto buen gusto, por eso en casi todos teníamos un asesinato en la ducha. Lo de "El asesino de Rosemary" iba más allá, básicamente usando una siniestra mansión parecida al queo de "Norman Bates" en alguno de los carteles oficiales (véase el acá expuesto). Por todo ello, la presencia de Granger podría hasta formar parte "del chiste".
Curiosamente sus tres guionistas, Glenn Leopold, Neal Barbera y Eric Lewald, venían del campo de la animación. Neal, tal y como deben sospechar, pertenecía a la mítica casta de los Barbera de "Scooby Doo", "Los picapiedra" y "Tom & Jerry". Supongo que se querrían desquitar con algo opuesto a su campo de acción habitual. Poco después Barbera y Leopold repetirían en estas cosas del terror con "Demasiado asustada para gritar".
sábado, 10 de enero de 2026
LA MALDICIÓN (CURSED)
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
sábado, 22 de noviembre de 2025
JOHN CARPENTER´S SUBURBAN SCREAMS
Sin embargo, y tras la primigenia, previsible e ingenua algarabía al respectivo anuncio de su gestación, hubo un silencio sepulcral. Nadie decía nada y, los pocos que lo hacían, soltaban bastante bilis. ¿Realmente "Suburban Screams" -que así se llama el asunto- era TAN mala?... ya sabemos cómo funcionan estas cosas. ¿Carpenter hizo algo más que únicamente poner su nombre (un poco a la manera de George A. Romero con aquella oscura "Deadtime Stories")?. Tenía mucha curiosidad / morbo de echar luz al misterio, y me la agencié, consumiendo pacientemente cada uno de sus capítulos, dispuesto a reseñarlos en riguroso orden.
El resultado, a continuación...
1- Kelly / Un modo de morir : Unos amigos contactan mediante Ouija con el espíritu atormentado de una chavala cuyo cadáver anda perdido y reclama ser localizado. Era íntima de la novia del prota, que pasó de ella cuando desapareció en su día. Ahora, ante la determinación y obsesión de su maromo por encontrarla, le deja a él. Menuda pájara. Da más miedo pensar que ahí fuera existen personas así, que la misma historia de fantasmas, recuerden, supuestamente verídica. Por lo demás, rutina pura. Es tan de manual, tan previsible en todos los aspectos, que da hasta un pelín de vergüenza ajena. Dirige un tal Jan Pavlacky.
2- A killer comes home / Un asesino viene a casa : El matón oficial de un pequeño pueblo de Canadá comete un crimen. El periodista local que se ceba con él vive atemorizado por las posibles represalias. No obstante el homicida es detenido y encerrado. Todo va bien hasta que, unos pocos años después, escapa, vuelve a su pueblo y comienza a matar a los habitantes de manera indiscriminada, sin que la poli consiga detenerle. No hace falta decir que el periodista pasará de atemorizado a totalmente acojonado. Este capítulo mejora sustancialmente respecto al anterior, cuanto menos la historia -se supone que real, y en este caso sí da miedo planteársela como tal- es lo suficientemente intrigante / inquietante como para evitar la modorra. Por lo demás, estéticamente no hay mucha diferencia, aunque el director, Jordan Roberts -también uno de los productores-, consciente de que a "la trama" le chorrea suficiente fuerza por sí sola, prefiere centrarse en las declaraciones de los testigos antes que recrear hechos mediante actores. Sabia decisión.
3- The house next door / La casa de al lado : Un chaval descubre que el padre de la familia vecina oculta un terrible secreto, goza torturando y matando animales en el desván (eso y que sea dentista de profesión, vendrían a convertirlo en la versión hardcore del "Dr.Orin Scrivello" de "La tienda de los horrores"). Además, tiene sometido al resto del clan, cuya hija adolescente será blanco de los amoríos de nuestro protagonista. Aburridilla a ratos, pero funcional. En esta ocasión, y para darle un poco de color, inyectan dosis de romanticismo a la trama. Como supuesto hecho real, da moderado mal rollo... pero también es cierto que, en algunos pasajes, se les va un poco la pinza haciéndola demasiado peliculera y poco creíble. Echen la culpa a la directora, Michelle Latimer.
Nota graciosa: uno de los testigos entrevistados responde al nombre de Michael/Mike Myers.
4- The Bunny Man / El hombre conejo : A principios de los años setenta, allí en la américa más profunda, alguien decidió otorgar vida a cierta leyenda local en torno a un asesino disfrazado de conejito y armado con un hacha. La diferencia es que esta encarnación "reciente" jamás llegó a matar a nadie, pero sí encogió muchos ojetes. Los testigos de aquello narran la odisea y los peliculantes se encargan de inventarse algunos pasajes, mediante actores, propios de un slasher de quinta regional. Pero el tono a lá reportaje de "Cuarto Milenio" (incluidas sus risibles recreaciones), gana la partida, y por eso este capítulo entra bastante decentemente. Dirige de nuevo Don Jan Pavlacky.
5- Cursed Neighborhood / Vecindario Maldito : Los cabreados espíritus de una panda de colonizadores, asesinados por indios en su día, atormentan a los residentes instalados en el terreno donde fenecieron. El capítulo se centra en las tropelías que gastan a una familia de actores mediocres. Lo que aquí tenemos es el inevitable "Amityville" de chichinabo, o el "Insidious" de "Hacendado" si lo prefieren, especialmente mal interpretado (ojo al padre sobreactuador) y no exento de ciertos apuntes de comedia involuntaria. Este podría ser el punto más bajo de la serie. Repite en la dirección una poco atinada Michelle Latimer.
6- Phone Stalker / Acosador Telefónico : Al poco de arrancar la confección de "Suburban Screams", John Carpenter presumía en redes sociales de dirigir su aportación sin salir de la choza que tiene allá en Los Angeles, apoltronando el arrugado bul en un sillón y lanzando indicaciones a través de pantallas. Las ¿¿ventajas?? de la moderna tecnología (ya que el rodaje se desarrolló en Praga, nada menos... cosas del bajo presupuesto). ¿Iba ello a contribuir negativamente a sus quehaceres?. La cuestión acá es que, al no estar previamente más informado que lo justo y necesario, desconocía la implicación como director del idem de "La Cosa".... cosa de la que me enteré en los créditos finales. ¿Percibí la supuesta mejoría durante el trayecto? Pos no. Se ve como un capítulo más... tal vez algo mejor que otros, pero desde luego nada excepcional. Contribuye a ello, sin duda, la verdadera mandanga que la inspira, el despiadado y brutal acoso telefónico al que es sometido una pobre pava (supongo que los más eruditos encontrarán paralelismos con uno de los primeros trabajos de Carpenter, igualmente destinado a la televisión, "Someone´s watching me!"... pero no me atrevo a tanto porque, sinceramente, recuerdo muy poco de aquel). Que durante la entrevista con la víctima a esta le tiemble sutilmente el perolo, fruto de sendos espasmos nerviosos, es del todo comprensivo atestiguando su drama y, sobre todo, asistiendo al respectivo desenlace. La verdad es que el capítulo acongoja un pelo y, eso sí, es el único que logró darme UN ÚNICO, pero existente, escalofrío. ¿Mérito del señor director? Qui lo sá.
Con todo, pertenece al grupo de los más decentes, al lado del segundo.
CONCLUSIONANDO: ¿Está "Suburban Screams" a la altura de aquel que la apadrina? Hombre, no mucho... aunque, considerando las mandangas audiovisuales ejecutadas por otros compañeros de generación, esto no es lo peor que podría parir un avejentado y evidentemente cansado John Carpenter. Se deja ver, sin más. Y si hicieran una segunda tanda -cosa que dudo-, me la zamparía también. Entretenimiento funcional. Tal como está hoy día el patio, no es la peor clasificación posible.
sábado, 8 de noviembre de 2025
LA RESURRECCIÓN DEL MAL
Los gamberros del pueblo (el "leitmotiv" de la franquicia) son tan malos que realizan rituales satánicos. Aquello que un chaval es testigo de cómo sacrifican a su hermana de dieciocho recién cumplidas primaveras. Lógicamente ofuscado, acaba con ellos en plena celebración de la efeméride diabólica. Pasan treinta años, ahora el chaval es padre soltero de una hija apunto de cumplir mayoría de edad. Ello provoca que los gamberros regresen de los avernos con intención de usar a la moza para concluir el ritual interrumpido en su día.
Cambiar la tele por el vídeo-club (suspiro...) aporta ciertas ventajas, como poder incluir algo de sangre (muy comedida. De efectos especiales prácticos la cosa anda bien, aunque parapeten muertes tan risibles como la chavala cosida a "cartazos". Los visuales, en cambio, resultan menos convincentes, rozando por momentos un doloroso cutrismo) y unas pocas tetillas bonitas de ver. Pero ahí termina toda diferencia. Como producto noventero de terror de escaso montante, "La resurrección del mal" (traducción porculera de "Sometimes they comeback... again", "Algunas veces ellos vuelven, otra vez"), se deja ver sin mayores aspavientos. Es puro "fast food" de manual, con algunas salidas narrativas ridículas, de esas que parece que te tomen por tonto (como ver al protagonista librarse alegremente y sin mayores dificultades de la cadena que le inmoviliza. O la desesperada búsqueda de un objeto que, al final, resulta estar a la vista, fácilmente localizable...) y un "tic" muy irritante y de su tiempo, las maneras "a lá Freddy Krueger" que gasta el satánico jefe de la pandilla, es decir, "verborreando" hasta el paroxismo cada vez que asesina a alguien a base de pretendidas gracietas (algunas tan lamentablemente inimaginativas como cuando a un manco recién amputado le suelta aquello de "Gracias por echarme una mano").
A este le otorga (sobre)vida Alexis Arquette, perteneciente a la famosa casta y de rostro bastante peculiar. Llegó a dejarse ver en "Pulp Fiction" y luego fue el novio gótico de "La novia de Chucky" (donde, esta vez, él era el sacrificado durante un ritual). Posteriormente cambió de sexo, pero apenas tuvo tiempo de disfrutarlo ya que falleció en 2016.
Se enfrentan a él Michael Gross, eternamente ligado a la "sitcom" "Enredos de familia" y a otra franquicia segundona, "Temblores", y su hija, interpretada por una jovencita y muy bella Hilary Swank años antes de dar el salto a primera división. Les acompañan Patrick Renna, al que reconocía por su oronda figura y feo careto. Creía situarle en alguna película de cierto peso, pero no, se trata del tardío y aburrido slasher "Dark Ride" ("La casa del terror" en las españas). Su físico también le llevó a formar parte del cast de una comedia -igualmente tardía- de "National Lampoon", "Escuela de novatos". Otro rostro bastante familiar es el de Molly Hagan, que "En la resurrección del mal" hace de sheriff.
Igual que "Algunas veces ellos vuelven", y varias de las adaptaciones de Stephen King de esos años, produce -entre otros- el ex-"Amicus" Milton Subotsky. Guioniza Guy Riedel (siendo el único libreto de su filmografía, más centrada en labores de producción) a pachas con el director debutante, Adam Grossman. La experiencia le otorgaría puntos para responsabilizarse dos años después, bajo mandato "productil" de Wes Craven, de "El carnaval de las almas", supuesto remake de aquella cult-movie aburrida de cojones y con la que nunca he conseguido congeniar, "Carnival of Souls". Las malas críticas y, presupongo, escasa recaudación le condenaron a la inopia, salvo cuando co-escribió el guion de, justo, la tercera parte de la saga que nos ocupa, "Sometimes They Come Back... for More" ("Algunas veces ellos vuelven... a por más"), aquí marcianamente titulada "Infierno blanco" y situada esta vez en el inhóspito escenario de una base científica del ártico. No me pregunten sobre ella porque, ciertamente, mis recuerdos son escasos... casi inexistentes.
sábado, 5 de julio de 2025
PAGANINI HORROR
Un grupo de pop-rock horterísimo anda en crisis. No logran componer un gran "hit", lo que cabrea como una mona a su agente. En eso que el teclista consigue la partitura original de una pieza inédita compuesta en su día por el célebre violinista Niccolò Paganini, con la idea de adaptarla a sus maneras. La elección del músico les viene de coña -al grupo y a la película misma- ya que arrastra la leyenda de haber vendido su alma al diablo a cambio de capacidades y gloria.
Embriagados de entusiasmo, deciden contratar a un famoso director de películas de terror para hacerles un vídeo-clip chévere que rodarán, nada menos, en la misma mansión veneciana donde Paganini hizo el diabólico trámite y, ya puestos, asesinó a la parienta (esto último invención de la película). Como es de ley, al poco de andar por ahí retozando y dándole lustro al instrumental, aparecerá ¿el fantasma? del violinista con ganas homicidas y pasarán un montón de cosas raras, entre ellas la apertura de un portal al mismísimo infierno.
Bien, "Paganini Horror" viene fechada el año 1988, ya con el cine fantástico "fetuccini" -sobre todo aquel de naturaleza "explioter"- dando sus últimos estertores. Según datos consultados, Cozzi pretendía inyectar a la trama su obsesión con los universos paralelos y demás zarandajas metafísicas, pero el productor, el célebre Fabrizio de Angelis -a quien como mecenas debemos buena parte de lo mejor del terror italiano de los ochenta (incluidos "clásicos" de Lucio Fulci o Enzo G. Castellari) y otros tantos furruños como director bajo el alias de Larry Ludman- le dijo que se dejara de monsergas y rodara una de terror convencional. Extrañamente, la versión que he visto sí lleva parte de todo ese material, así pues, o se trataba de un "director´s cut" (cosa bien dudosa, no es algo que se estile entre artesanos del ítalo-"trash") o en el guion original de Cozzi el asunto era todavía más desmadrado. Este venía co-escrito a medias con una de las actrices del film, la legendaria -y ya bajo tierra- Daria Nicolodi, entonces ex esposa y ¿ex? mano derecha de Dario Argento, quien le había negado sus créditos en aquellas películas de autoría compartida, incluida la intocable "Suspiria". Dicha elección narrativa -lo de las dimensiones y bujeros astrales- se agradece, porque otorga a "Paganini Horror" un algo levemente distinto, sin caer en la monotonía propia del slasher que, en principio, parece. No obstante, tampoco la salva de ser el pedazo de mediocridad que finalmente es, condimentada por actores acartonados y limitados, diálogos idiotas, truculencia discretita, ausencia de tetismo e incapacidad de provocar ninguna sensación salvo la del aburrimiento más atroz en infinitas dosis cuánticas.
Luigi Cozzi pudo desquitarse poco menos de treinta años después, desvariando a gusto en "Blood on Méliès´Moon". Algo es algo. Y, diré más, con todo lo "pura" que es "Paganini Horror" en su condición de "película de verdad" rodada a base de granulosos 35 milímetros y bla, bla, bla, me quedo con el despropósito digital posterior. Resulta bastante menos mortecino y denota el gozo que su director invirtió al realizarlo, todo lo contrario que el título ahora reseñado.
Por lo demás, pues un Donald Pleasence visto y no visto cumpliendo la papeleta a cambio de un bocata (luciendo esa sonrisilla golfa a la que solía recurrir para disimular las pocas ganas), un puñado de actores habituales de esta clase de materia (la negadísima Jasmine Maimone estuvo en "Demons", Pascal Persiano -gran apellido- en "Demons 2", Maria Cristina Mastrangeli repetiría en el futuro con el Cozzi más digital y Pietro Genuardi se prestaría a actuar en "Las puertas del infierno" de Umberto Lenzi o "Mi novia es un zombie" de Michele Soavi) y, como solía ser habitual, un maravilloso póster confeccionado -muy evidentemente antes de rodarse la película, pues la coincidencia de elementos es mínima- por ese "mostro" llamado Enzo Sciotti.
sábado, 28 de junio de 2025
BLOOD ON MELIES´MOON
La trama de la vídeo-movie resulta harto confusa. Vamos a ver si logro explicarla. Digamos que los distintos universos paralelos que nos rodean andan desmadrados. Se ha abierto una puerta interdimensional y la tierra va a ser totalmente destruida a menos que el director de "Star Crash, Choque de galaxias" intervenga. Ya, ya, cuesta entender por qué él nada menos, pero al final queda más o menos justificado. En cualquier caso, por ahí ronda un asesino enmascarado cargándose a la peña que le ayuda en sus pesquisas y... da igual. Solo les diré que "Blood on Méliès´Moon" es, literalmente, un PAJOTE INMENSO (dura dos horas y cinco minutos, nada menos. Uno de los muchos peligros propios de esa "libertad digital" antes aludida) que se hace Luigi Cozzi. Y, cuidao, no me parece mal. Para nada.
Él es el protagonista absoluto de la película, mostrándonos sus capacidades histrónicas y su afición por las muecas. Se marca un puñado de auto-felaciones (cita varias de sus obras, imágenes incluidas), se ríe un poco de sí mismo (es especialmente gracioso cuando toca el hecho de que le comparen con Ed Wood, cosa que le provoca pesadillas, literalmente) y, por supuesto, homenajea, guiña, recrea, plagia y roba toda suerte de films ajenos y añejos de los que, se entiende, es fan. No solo eso, además tira de agenda telefónica para solicitar cameo a todos sus colegas y, claro, algunos de ellos valen su peso en oro. Tal vez el más llamativo sea el de Lamberto Bava. Y ello da pie a tratar las, a mi parecer, genuinas virtudes de "Blood on Méliès´Moon".
Esta no deja de ser una película amateur. Y son las partes en las que Cozzi, directamente, recicla material propio de un vídeo casero las más disfrutables y honestas. Citaba el cameo de Bava Hijo, bien, ese material se grabó aprovechando un comida en comuna. Así, vemos momentos de pura realidad, con todos los comensales charlando, riendo y hablando de los comestibles preparados por el propio director de "Demons". Es tal el disfrute, que Cozzi saca la cámara del trípode y, sin querer, incluye este dentro del cuadro. Ahí, gráficamente dispuesto, cosa que me parece maravillosa. Luego, tenemos un puñado de imágenes de viajes turísticos del colega, como la visita que efectúa a México o a un París bien presente en la "trama". Por supuesto, también Dario Argento se deja ver, lo justo y sin mojarse demasiado. Puede que el hombre lleve años sin atinar, pero no es tonto y sabe que, mucho o poco, debe mantener impoluto el escaso prestigio que le queda. Por eso, únicamente le vemos durante una sesión de firmas de su autobiografía en la misma "Profondo Rosso". Lo de actuar lo reserva solo para ocasiones especiales bajo el mandato de directores con "pedigree", caso de ese reciente "Vortex" según Gaspar Noé. La tienda, eso sí, tiene mogollón de presencia en "Blood on Méliès´Moon". Casi continua. Y ya no digamos el cacareado sótano de los horrores, donde se graban muchos momentos de "importancia para la "historia"", incluido el desenlace.
Vale, lo reconozco, la peli en sí es un puto caos, un lío tremendo, un exceso absoluto que no hay por donde pillarlo. Cozzi se muestra totalmente auto-indulgente, haciendo literalmente lo que le da la putísima gana y eso, repito, lo aplaudo... aunque, obvio, el resultado final esté lejos de apasionarme. De hecho, al principio parecía que la cosa iba a molar, por su ritmo acelerado y la cantidad de movidas que se desarrollan en poco tiempo. Sin embargo, al descubrir que únicamente habían transcurrido 45 minutos, comenzaron los sudores fríos y tembleques.
Pero, a pesar de eso, y los bostezos, semi-disfruté de "Blood on Méliès´Moon". Al menos tiene cierta originalidad. Cozzi podría haber grabado una secuela tardía de alguno de sus títulos "con solera" (ya nos entendemos). O confeccionar algo al servicio / gusto de los fans, darles lo que él creía podrían esperar. O caer en lo más trillado y mortecino con un slasher del montón. Pero no, el hombre se curra la peli que él querría ver, y eso es admirable. Y lo respeto. Lástima que se pase tres pueblos con los efectos digitales, los filtros y todas las pijadas y mandangas propias de esta (ya no tan) nueva tecnología. Un caramelo demasiado jugoso del que uno puede correr el riesgo de abusar, hasta el empacho. El asunto se torna aturdidor y agobiante.
Ante tal panorama, el que "Blood on Méliès´Moon" no pertenezca a un género concreto, sino mezcle varios, resulta de lo más lógico. En esencia no deja de ser una peli de fantasía pura, casi para niños -un "La invención de Hugo" versión "trash"-, trufada de mucha ciencia-ficción (y ahí es donde detectamos al Cozzi más Cozzi, con todos los colorines, lucecitas y rayitos que tan cachondo le han puesto siempre), solo que, ocasionalmente, se suman dosis de terror puro, incluso de truculencia. A la manera de Argento, pero en plan zaparruco. Ejemplo: el asesino enmascarado apuñala a sus víctimas mientras de fondo oímos los desvaríos de alguna banda metalera marca "Hacendado", al son de la chorreante hemoglobina.
En fin, voy a ir terminando ya o no acabaré nunca. Como decía, "Blood on Méliès´Moon" anda hasta las trancas de referencias, citas afectuosas y personal de interés, pero no me apetece ponerme a indagar en "Imdb". Háganlo ustedes. Simplemente diré que, desde luego, se hace pesada de cojones y te pierdes al minuto cinco, pero tampoco carece de su encanto, su gracejo, ni que sea por ver a Luigi Cozzi disfrutando como un crío con zapatos nuevos y, también, perder mucho peso de un plano a otro. El cabrón hasta lo justifica en un auto-diálogo... porque, sí, como buen italiano no puede evitar acompañar sus acciones con palabras en las que explica lo que ya estamos viendo.
Tan bien lo pasó, que desde entonces no ha podido evitar seguir explotando lo digital hasta hacerlo sangrar. Las siguientes locuras que perpetró fueron "I piccoli maghi di Oz" y "La battaglia di Roma 1849", es decir, una vuelta de tuerca al famoso libro de L. Frank Baum y una bélica de época recreando sendo hecho histórico. Válgame cristo. Claro que estas han tenido muchísima menos repercusión que "Blood on Méliès´Moon", seguramente por su total desvinculación con el terror y, también, porque la peña escarmentó con aquella y ya no estaba dispuesta a picar de nuevo.
sábado, 19 de abril de 2025
LOCURA SANGRIENTA
El culpable de una masacre estudiantil en una fraternidad sale del loquero a causa de un error burocrático. Los años de reclusión no le han ayudado mucho, desde luego, porque, además de una galopante alopecia, anda más grillado que antes. Así, comienza a matar todo lo que se mueve, mientras dirige sus pasos al lugar del crimen original, por donde continúan pululando hermosas y pizpiretas estudiantes. Hasta aquí, todo puro manual. Pero, por aquello de disimular, la historia incorpora algunos pequeños elementos de más que la salvan de la flagrante rutina. Por un lado está la psiquiatra del centro, quien se aliará con un periodista local para detener el homicida (un "Dr. Loomis" con coño, vamos). Y, por otro, los médicos culpables del error y dos enfermeros la mar de chungos -casi peores que el mismo asesino- enviados a por este y todo aquel que sepa la verdad (lo que incluye pacientes sometidos a experimentos no muy legales).
Al haber sido originalmente confeccionada en 3D, "Locura Sangrienta" gasta toda ella un "look" anti-natural debido a la sobre-iluminación (necesaria para que los truquitos en relieve -muy poco llamativos- funcionen), culpable de que casi todo apeste a decorado de "sitcom" setentera. Se podría señalar maliciosamente al responsable de la fotografía -Gerald Feil- pero no, tengamos en cuenta que este señor es, justamente, el que había fotografiado los efectos en relieve del tercer "Viernes 13", y allí las cosas gastaban un aspecto un pelo mejor. Así pues supongo que, al final, la causa es la habitual en estos casos, un montante más bien limitado.
Graciosamente, lo que personalmente salvaría de la quema es la banda sonora, bastante efectiva. En algunos pasajes recuerda a la de Ennio Morricone para "La Cosa". O eso ha creído detectar mi fino oído. Tal vez, Barry Salmon, compositor, tomó nota de aquella. Quien sabe. En tal caso, bienvenida sea la jeta, porque el resultado funciona.
Seguimos hurgando entre los créditos y damos con más peña curiosa. Del personal que se ocupa de los efectos especiales destacaría a Allan Apone, un tipo que no ha parado de currar como un mamón desde su debut en los setenta aplicando maquillajes a las supuestas imágenes reales del primer "Rostros de muerte" (repetiría en las dos consiguientes secuelas). De ahí pasó a cosas como "Gemidos en la oscuridad", "El legado del diablo", el tercer "Viernes 13" otra vez, "El regreso de los muertos vivientes", "Neon Maniacs" y ya... bueno, a medida que nos adentramos en los noventa y demás, la ristra de títulos inevitablemente despiertan muchas menos pasiones en mí.
Por ahí ronda también un viejo conocido de este blog vinculado a slashers de cierto peso, Martin Kitrosser. Dirigió el quinto "Noche de paz, noche de muerte" (titulado "Juegos Diabólicos") y metió mano en varios "Viernes 13", siendo oficialmente el guionista de, sí, la tercera. No obstante, lo llamativo del colega es que, con los años y una caña, logró un estatus más que envidiable como supervisor de guiones ajenos, tarea esta que ha ido desarrollando en películas tochas, incluidas algunas de Quentin Tarantonto.
Afortunadamente, para hablar del resto de peña ligada a "Silent Madness" hacemos como los cangrejos, vamos hacia atrás y regresamos al tugurio del cine más pestilente. Bill Milling, uno de los guionistas, dispone de una larga ristra de productos dedicados al mete-saca. También algunas marcianadas, como el mondo "La locura americana 2" (aquel con presencia de Jello Biafra y canción de "The Dictators") y alguna "sex comedy" tardía. No obstante, lo llamativo es que el tipo ejerció también como director, y su filmografía viene cargadita de esas mismas pelis pajeras de las que hablaba. Llegados los noventa se desvincula del asunto... más o menos, rodando una "wip" con pinta bien sórdida y protagonismo de una estrella X, Kascha, "Furia enjaulada" (el resto del reparto no tiene parangón, puro "sleaze", molaría echarle el guante) y otras pocas cosas más, entre ellas la comedia "Dinero fácil".
Al segundo culpable del libreto, Bob Zimmerman, ya lo conocemos. Su otro -único- crédito es el thriller "Juez, Jurado y Ejecutor".
Terminamos el agotador repaso con el director de "Locura Sangrienta", Simon Nuchtern. Comenzó su carrera a finales de los sesenta como "sexploiter". En la siguiente década tonteó con el porno y la comedia hasta que recibió el encargo de rodar el falso material truculento del legendario falso snuff titulado, oh sorpresa, "Snuff", aquel oficialmente dirigido por Michael Findlay Sin embargo, hay eruditos, mucho más fiables, que responsabilizan de ello al pornógrafo -y director de fotografía- Carter Stevens / Malcom Worob, por lo que podría tratarse de información errónea. La última película de Nuchtern fue una muy recurrente en nuestros añorados vídeo-clubs por ahí 1985, "Amanecer salvaje", epopeya de acción y moteros con llamativo reparto a base de viejos astros y nombres destinados a brillar (más o menos). Justo, entre los especialistas estaba Solly Marx, quien diera vida al asesino psicópata de "Silent Madness". Círculo cerrado.
A la hora de la imagen ilustrativa, pues volvía a encontrarme ante una de mis habituales diatribas morales. Por un lado, el cartel original, con su llamativa ilustración tirando a exagerada. Y, por otro, la que fuese la impactante caratula del VHS patrio (cortesía de "Grupo Águila"), de cuando se destinaban a llamar nuestra atención desacomplejadamente... y de qué manera.
martes, 15 de abril de 2025
TORSO: VIOLENCIA CARNAL (UNA REFLEXIÓN)
Sin embargo, si me pongo a ver una película bien hecha del siglo pasado, esto no sucede. Y más cuando aquella, quizás ya arcaica, tosca y rudimentaria, pone todos los medios a su alcance para captar la atención del espectador. Porque se hacía cine mejor (no que se hiciera mejor cine… que también). Y es que esta reflexión viene después de un visionado -tras muchísimos años sin hacerlo- de la película que nos ocupa: “Torso: Violencia Carnal” o como reza su maravilloso título original en italiano “I corpi presentano tracce di violenza carnale”. En realidad se trata de un clásico del thriller italiano, muy trillado, que, en su momento, y según la pluma que firmara el artículo al respecto, podía resultar para la crítica poco menos que una ofensa al séptimo arte. Pero con el culto que con los años se le profesa al cine de horror en general, y al europeo en particular, la que puede que sea la más popular película de Sergio Martino ha alcanzado cotas de clásico y dudo mucho que ningún crítico ose decir que es mala. Porque, tal y como está el percal, el hacer tal insinuación es una necedad.
Pero, independientemente de lo que considere o no el crítico de turno, el caso es que anoche disfruté como un enano con “Torso”, al margen de mis gustos o las posibles buenas ideas estéticas que pueda incorporar la peli, porque, en esencia, se trata de un producto genuinamente bien hecho, a la antigua, con unos movimientos de cámara a veces acrobáticos y una conciencia cinematográfica que ya la quisiera para sí el cine de horror actual (por poner un ejemplo, “The Monkey” sería una cosa opuesta a “Torso” y, cuando me refiero a “conciencia cinematográfica” quiero decir que “The Monkey” ya tiene muy presente en su concepción los momentos reels y stories de los que antes les he hablado, y su exhibición en salas es un daño colateral anecdótico). Pero, en esencia, me ha parecido cojonuda porque, como antes les he dicho, “Torso” es una película que pone todos los medios a su alcance para captar la atención del espectador. Es todo clímax, ambiente, tensión y engaño, a la italiana, pero con unas maneras de hacer que son, sobre todo y aunque decirlo ya es casi un cliché, artesanales. En definitiva, creo firmemente que es una muestra de que antes se hacia el cine mejor.
Por lo demás ¿qué les voy a decir de “Torso”? básicamente que es un título seminal. Según los estudiosos, precedió al “slasher” americano (esos mismos que la alaban parecen haber olvidado “Frenesí” de Hitchcock) y, probablemente, de trate de la mejor película de su director. Todo en ella mola, desde la estética colorida y su ambiente en parajes eminentemente italianos, hasta ese asesino que lleva guantes de cuero, esconde su rostro bajo un pasamontañas gris y asesina a sus víctimas usando para ello ¡un elegante foulard! Y esa sangre roja como el infierno, igual que si alguien hubiese derramado en el suelo un bote de 25 kilos de Titanlux.
La sinopsis es sencilla; Un grupo de estudiantes de historia se instalan en un caserón en lo alto de la montaña en un pueblo italiano, donde un individuo va dando matarile a todo aquel que se cruza y más en concreto a mujeres guapas. El espectador tendrá que ir sorteando las pistas falsas para averiguar quién se oculta tras el pasamontañas. Una delicia de estupenda banda sonora. Imposible no disfrutar con “Torso” si a uno le gusta el cine.
Por supuesto, Tarantino y Eli Roth hablan maravillas de ella y provocaría que Sergio Martino fuese recordado como un especialista en terror, pero lo cierto es que, al igual que la mayoría de directores de su quinta, si hacemos un balance de todos los géneros que cultivó en su basta filmografía, podemos decir, sin temor a despeinarnos, que “Torso”, o “El asesino del cementerio etrusco” dentro del terror, o “Destroyer” y “2019: Tras las caída de Nueva York” en los parámetros de la ciencia ficción, están muy bien y sirven para que sea recordado como un cineasta de cine fantástico, pero dirigió muchísimas más comedias bufas y/o sexys, como puedan ser “Desnudémonos sin pudor”, o “Acapulco, la primera playa a la izquierda”, o “La mujer de vacaciones, la amante en la ciudad”… Lo cierto es que le dio a tantos géneros como uno pueda imaginar, indiscriminadamente.
Merece la pena volver a ver “Torso: Violencia Carnal”, que le ha pasado como al vino francés.
jueves, 20 de marzo de 2025
HABITÁCULO 1991
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...
A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.
B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.
C / D / E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").
F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)

A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...
D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.

Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".

Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...

B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....
D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.
Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....
B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.
C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.
Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.
























