Esto va a sonar fatal, pero siempre que pienso en Wes Craven no puedo evitar acompañarlo de una sensación lastimera. Tal vez sea por esa eterna mueca de tristeza que gastaba... o, más probable, la causa esté entre las páginas del libro "Sesión Sangrienta", donde se le dedicaba un buen pasaje narrando sus arranques como hippie aspirante a pintor y/o poeta. Luego se encoñó, tuvo hijos y, aunque intentó dejarlos de lado para seguir sus elevadas inclinaciones artísticas, al final le tocó pringar. Y de ahí, pues ya saben, a rodar porno y luego terror ultra-violento, donde quedó encasillado de por vida gracias a su éxito y, por ende, una posterior integración en el mainstream (incluido fracasado intento de pasarse al drama de alto standing) que le iría desprendiendo progresivamente de gracia y espíritu. Es decir, la fama y las riquezas hicieron aflorar, ya de modo total y definitivo, al hombre de negocios oculto tras el "auteur", y no digamos "el artista". Por eso, seguramente, sus películas iban sumando elevadas dosis de mediocridad a medida que acumulaba años de profesión, porque el interés invertido iría de casi cero a casi menos cien. Y eso, amigos, se nota. Si a todo este cocktail amargo añadimos un rodaje super-caótico y problemático con los terribles gerifaltes Weinstein y su "Dimension Films" al frente (subproductora destinada a confeccionar cine puramente de género, considerado basura por los hermanos), que acabó de traumar a Craven hasta el punto de decidir no aceptar ningún proyecto más únicamente motivado por el montante (promesa, opino, incumplida), pues apaga y vámonos.
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
Mostrando las entradas para la consulta "Joe Dante" ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Joe Dante" ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
sábado, 10 de enero de 2026
sábado, 26 de abril de 2025
PUEBLO MALDITO / AULLIDOS 4
Es comprensivo que, tras los desvaríos de Philippe Mora efectuados con la primera y segunda secuelas del clásico de Joe Dante, los desalmados seres humanos obcecados en no poner fin a tan errática franquicia decidieran comenzar de cero. Para ello, ficharon a un director veterano de capa caída pero con experiencia en el género fantástico, John Hough (aviso: después de consumir la reseñada, dolerá recordarle a los mandos de "Drácula y las mellizas", "La leyenda de la mansión del infierno" y "Objetivo: Patton" entre sus films respetados, o "Incubus", "Biggles, el viajero del tiempo" y "Escóndete y tiembla" entre los menos pero, como ven, más acordes a nuesas apetencias), encargando al guionista de turno regresar a la novela original de Gary Brandner y sus propias secuelas formato escrito, que las hubo. ¿¿Y quién fue el valiente que se atrevió a aceptar la tarea?? alguien que, a partir de ahí, plantaría semillas en la saga, Clive Turner. Al muchacho le carcomía la ambición, quería dirigir y producir, lo que le llevó a continuos conflictos con John Hough. Según las malas lenguas (es decir, Imdb), Turner rodó escenas nuevas a espaldas del realizador. Y cuando había quejas respecto al guion, señalaba a un aparentemente inexistente Freddie Rowe como culpable. Esa constante y continua revisión del libreto obligó en muchas ocasiones a tirar adelante la película de forma básicamente improvisada. Irónicamente, y a pesar de los pesares, a nivel adaptativo -en cuanto al material literario- esta cuarta entrega gasta una mayor fidelidad que la película inaugural, de ahí el subtitulo en inglés, "The Original Nightmare" (la pesadilla original, payo). Para su aterrizaje en España, sufrió una de aquellas mutaciones tan propias del video-clubismo de la época, y la saga en particular, "Pueblo Maldito". Actualmente puedes dar con ella en plataformas directamente como "Aullidos 4".
Entre los puntos de conexión narrativos con el "Aullidos" de 1981 tenemos a una mujer mediática (en este caso novelista de éxito), achuchada por el estrés, acudiendo a una casa de campo para hacer reposo, lastimosamente situada a la vera de una comunidad de licántropos. También está la lugareña sexy y misteriosa, que seduce al maromo de aquella. Este resulta ser un guaperas en plan "Geyperman", rollo Lorenzo Lamas (aunque guarde más similitudes con Miles O'Keeffe), genuinamente hilarante. Cada vez que aparece en escena, cuesta no echarse una risotada. Le pone cuadriculado rostro, y tableta, Michael T. Weiss, de discretita trayectoria, tanto como el resto del personal situado frente a la cámara, destacando a la protagonista Romy Walthall, quien retomaría a su personaje en la infame -ver más abajo- "Aullidos 7". Lo de la peña oculta tras la cámara es otro cantar. Hough y Turner aparte, localizamos a Steve Johnson encargándose de los efectos especiales (a pesar del descontento general, repetiría en "Aullidos 6" o, como se la conoció por aquí, "Escalofrío: the freaks") y dos productores de cierto calibre, el hoy poderoso Avi Lerner, fundador de "Nu Image / Millennium Films", y el veterano (y de turbia reputación) Harry Alan Towers, a quien debemos varias entregas del "Fu-Manchu" cinematográfico de los 60, "El millón de ojos de Sumuru" de Lindsay Shonteff, algunas cosas de Jesús Franco y, ya más para acá, "Al borde de la locura", "Emparedada" o "El fantasma de la ópera" y "Alianza Macabra", ambas con Robert Englund. Entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, y con el saludable fin de abaratar costes, a Towers le dio por tirar de Sudáfrica como plató. Todas sus películas situadas en ese lapso pasaron por el trance, y "Pueblo Maldito" no es una excepción (salvo algunos exteriores rodados en USA para evitar dar mucho el cante). Encargándose de la segunda unidad, Cedric Sundstrom, posterior director de "actioners" costrosos tipo "Fuego contra fuego" y las tercera más cuarta entregas de "El guerrero americano". Su hermano Neal terminaría a los mandos de, justamente, "Aullidos 5: El regreso" ¿¿nepotismo??.
Aunque no he leído los libros de Gary Brandner, sí me he informado sobre las respectivas tramas y, aparentemente, ninguna incluye la de "Pueblo Maldito" en torno a una monja asesinada cuyo fantasma ronda por el lugar (tampoco la del campanario maldito traído desde Rumanía tocho a tocho). En cualquier caso, una compañera de conventos de aquella, ya retirada, se unirá a la escritora en su investigación. Llegado el momento, y con el fin de demostrar que la monja ectoplasmática y ella eran colegas de "profesión", extrae del bolso una enorme fotaca, tamaño folio y perfectamente alisada, donde ambas posan alegremente ahí en plan "selfie" portando sus hábitos. Otro instante de pura comedia involuntaria. Juntaletras y ex-monja se meterán en mil líos hasta dar con unos hombres / mujeres lobo que se habrán hecho esperar básicamente una hora y pico de película. Cuando aparecen, pues tampoco es que brillen muchísimo, aunque sí merece destacarse la transformación de uno: primero se derrite como un helado expuesto al sol, hasta formar un charco. Y, segundos después, de este emerge en su forma "licántropica". ¿Original? puede. ¿Aparatoso? También.
Lo de invertir en paciencia para ver a los peludos se convertiría en casi un ritual afín al resto de la franquicia. Llegado cierto punto -la séptima dosis-, los productores incluso pensaron en NO incluirlos, lo que habría sido la bomba. "Suerte" que Clive Turner, por entonces ya coronado amo y señor del caos, se opuso. Había extendido sus garras de guionista a las de actor (en la quinta) y, directamente, protagonista y director de la mentada, y terrible, "Aullidos 7". Fue una de sus últimas contribuciones al arte de fabricar películas, y con justicia.
Bien, a estas alturas sobra decir que "Pueblo Maldito / Aullidos 4" es un mojón de cuidado (superado en aciertos y calidad por las dos entregas siguientes, especialmente la sexta). Telefilmesca, sosa, desaboría, aburrida y con un nivel muy bajo de truculencia + tetas... que haberla/s hayla/s (fascinante la incursión descarada y gratuita de una pava desnuda en la caratula), pero no compensa.
Sin embargo, como materia reseñable es oro puro.
Entre los puntos de conexión narrativos con el "Aullidos" de 1981 tenemos a una mujer mediática (en este caso novelista de éxito), achuchada por el estrés, acudiendo a una casa de campo para hacer reposo, lastimosamente situada a la vera de una comunidad de licántropos. También está la lugareña sexy y misteriosa, que seduce al maromo de aquella. Este resulta ser un guaperas en plan "Geyperman", rollo Lorenzo Lamas (aunque guarde más similitudes con Miles O'Keeffe), genuinamente hilarante. Cada vez que aparece en escena, cuesta no echarse una risotada. Le pone cuadriculado rostro, y tableta, Michael T. Weiss, de discretita trayectoria, tanto como el resto del personal situado frente a la cámara, destacando a la protagonista Romy Walthall, quien retomaría a su personaje en la infame -ver más abajo- "Aullidos 7". Lo de la peña oculta tras la cámara es otro cantar. Hough y Turner aparte, localizamos a Steve Johnson encargándose de los efectos especiales (a pesar del descontento general, repetiría en "Aullidos 6" o, como se la conoció por aquí, "Escalofrío: the freaks") y dos productores de cierto calibre, el hoy poderoso Avi Lerner, fundador de "Nu Image / Millennium Films", y el veterano (y de turbia reputación) Harry Alan Towers, a quien debemos varias entregas del "Fu-Manchu" cinematográfico de los 60, "El millón de ojos de Sumuru" de Lindsay Shonteff, algunas cosas de Jesús Franco y, ya más para acá, "Al borde de la locura", "Emparedada" o "El fantasma de la ópera" y "Alianza Macabra", ambas con Robert Englund. Entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, y con el saludable fin de abaratar costes, a Towers le dio por tirar de Sudáfrica como plató. Todas sus películas situadas en ese lapso pasaron por el trance, y "Pueblo Maldito" no es una excepción (salvo algunos exteriores rodados en USA para evitar dar mucho el cante). Encargándose de la segunda unidad, Cedric Sundstrom, posterior director de "actioners" costrosos tipo "Fuego contra fuego" y las tercera más cuarta entregas de "El guerrero americano". Su hermano Neal terminaría a los mandos de, justamente, "Aullidos 5: El regreso" ¿¿nepotismo??.
Aunque no he leído los libros de Gary Brandner, sí me he informado sobre las respectivas tramas y, aparentemente, ninguna incluye la de "Pueblo Maldito" en torno a una monja asesinada cuyo fantasma ronda por el lugar (tampoco la del campanario maldito traído desde Rumanía tocho a tocho). En cualquier caso, una compañera de conventos de aquella, ya retirada, se unirá a la escritora en su investigación. Llegado el momento, y con el fin de demostrar que la monja ectoplasmática y ella eran colegas de "profesión", extrae del bolso una enorme fotaca, tamaño folio y perfectamente alisada, donde ambas posan alegremente ahí en plan "selfie" portando sus hábitos. Otro instante de pura comedia involuntaria. Juntaletras y ex-monja se meterán en mil líos hasta dar con unos hombres / mujeres lobo que se habrán hecho esperar básicamente una hora y pico de película. Cuando aparecen, pues tampoco es que brillen muchísimo, aunque sí merece destacarse la transformación de uno: primero se derrite como un helado expuesto al sol, hasta formar un charco. Y, segundos después, de este emerge en su forma "licántropica". ¿Original? puede. ¿Aparatoso? También.
Lo de invertir en paciencia para ver a los peludos se convertiría en casi un ritual afín al resto de la franquicia. Llegado cierto punto -la séptima dosis-, los productores incluso pensaron en NO incluirlos, lo que habría sido la bomba. "Suerte" que Clive Turner, por entonces ya coronado amo y señor del caos, se opuso. Había extendido sus garras de guionista a las de actor (en la quinta) y, directamente, protagonista y director de la mentada, y terrible, "Aullidos 7". Fue una de sus últimas contribuciones al arte de fabricar películas, y con justicia.
Bien, a estas alturas sobra decir que "Pueblo Maldito / Aullidos 4" es un mojón de cuidado (superado en aciertos y calidad por las dos entregas siguientes, especialmente la sexta). Telefilmesca, sosa, desaboría, aburrida y con un nivel muy bajo de truculencia + tetas... que haberla/s hayla/s (fascinante la incursión descarada y gratuita de una pava desnuda en la caratula), pero no compensa.
Sin embargo, como materia reseñable es oro puro.
viernes, 7 de abril de 2023
BEASTIES
“Beasties” es una película cuyo argumento apenas se entiende en la que, tras una invasión extraterrestre, unos pequeños aliens surgidos de una nave espacial con vida propia se dedicarán a atacar a cuantos adolescentes se cruzan en su camino. Por otro lado, tenemos una especie de sociedad post-apocalíptica formada por punkies que no traman nada bueno. Y un protagonista nerd que junto a su novia tendrá que luchar contra todo esto.
Realmente nos enfrentamos a una película perpetrada por una suerte de Juan Palomo de Fresno, Steven Paul Contreras, que con 60.000 dólares del ala y una cámara Súper 8 capaz de registrar sonido directo, se rueda por su cuenta y riesgo una película de ciencia ficción titulada “The Bionaut”, con algunos FX resultones y un par de criaturas fabricadas a partir de marionetas más o menos apañadas. Sin embargo, y pese a su empeño por lo contrario, se ve una película muy barata y cutrecilla que a día de hoy puede tener cierta gracia, no solo por la pobreza de medios, sino además por el desfile de clichés ochenteros que ostenta, es decir, desde los punkies más malos que el demonio, hasta el protagonista, el típico nerd con gafas de pasta y pintas de empollón, que parece salido directamente de una sex comedy. Hoy todo esto sería muy común en cualquiera de esos productos posmodernos paridos para complacer a pazguatos treintañeros que se corren viendo “Stranger Things” y tienen una percepción distorsionada de cómo se supone que era el cine de los ochenta —porque no lo vivieron—. Pero es que en este caso, no da lugar dicho posmodernismo porque se trata de una película genuinamente de los 80, y de ahí la gracia, metiendo todos esos clichés de manera inconsciente, porque es lo que tocaba. Con su película bajo el brazo y un dinero invertido en el montaje, a Steven Paul Contreras no se le ocurrió otra cosa que hacer copias de VHS que él mismo distribuiría a los vídeo clubs locales llegando a poner en circulación unas 80 cintas con su obra.
Estamos en 1989 y es la era dorada del vídeo, los direct to video son un negocio redondo y a cada película rodada de forma amateur que sale a la palestra le aparece un mecenas dispuesto a hacerle ganar unos dólares a su creador. Así, con “The Bionaut” siendo distribuida de forma marginal, llama a la puerta de Steven Paul Contreras nada menos que David DeCoteau, que de esto sabe un huevo, con la intención de comprar los derechos para su distribución nacional. Sin embargo la película tal y como la concibió Contreras no resulta demasiado atractiva para el gran público, motivo este por el que DeCoteau decide hacerle una limpieza de cara. En primer lugar, con un metraje rozando las dos horas de duración, la someterá a una considerable poda —motivo por el cual no se entiende nada del argumento— de al menos 20 minutazos (que 25 años más tarde se rescatarían para la versión integra lanzada en DVD), por otro, decidirá que eso de “The Bionaut” no es comercial. Y cómo en ese momento están de moda las películas de bichejos (gracias en parte al éxito de “Gremlins 2”), y como en “The Bionaut” aparecen dos o tres pequeños aliens que pueden asemejarse un poco a los Gremlins, DeCoteau le cambió el nombre a la película, pidiéndole a Charles Band que le ceda el título de “Beasties”, que era bajo el que en un principio se iba a estrenar “Ghoulies”. De este modo, haciendo pasar la película por un expolio más de los muchos que sufrió en aquellos momentos el film de Joe Dante, se aseguran un buen número de cintas vendidas.
Sin embargo “Beasties” apareció en el mercado en 1991 y, quizás, este tipo de películas baratas ya no tenía el tirón de unos años atrás, porque el bueno de DeCoteau se llevó un buen batacazo con el lanzamiento. Apenas consiguió vender 200 unidades en todo Estados Unidos, por lo que se convirtió en un fracaso tan grande, que cuando DeCoteau se volvió a reunir un tiempo después con Contreras, le devolvió los derechos, el master y le deseó suerte. También le aseguró que si hubiera llegado con la película un par de años antes, ambos se hubieran forrado, pero que en aquel momento ese tipo de material cochambroso no tenía tirón.
Contreras no volvería a ponerse detrás de las cámaras jamás, ni tan siquiera cuando, tras un momento de subidón al reeditarse su película en DVD en 2005, anunció a bombo y platillo que iba a rodar “Beasties 2”… todavía le estamos esperando.
Por todos estos motivos, porque solo se vendieron 200 copias de la misma durante los 90 y por su condición de película extraña, “Beasties” goza en la actualizad de cierto culto (poco) y se la tiene en cuenta como un pequeño clásico del cine mierdoso, pero lo cierto es que hay que echarle valor para enfrentarse a ella; Tiene unos cuantos FX que son curiosos y resultones, sí, pero ocupan el 10% del metraje. El resto, punkies manteniendo conversaciones sobre imperceptibles fondos negros y aburrimiento a raudales, como ya me imaginaba minutos antes de darle al play.
Realmente nos enfrentamos a una película perpetrada por una suerte de Juan Palomo de Fresno, Steven Paul Contreras, que con 60.000 dólares del ala y una cámara Súper 8 capaz de registrar sonido directo, se rueda por su cuenta y riesgo una película de ciencia ficción titulada “The Bionaut”, con algunos FX resultones y un par de criaturas fabricadas a partir de marionetas más o menos apañadas. Sin embargo, y pese a su empeño por lo contrario, se ve una película muy barata y cutrecilla que a día de hoy puede tener cierta gracia, no solo por la pobreza de medios, sino además por el desfile de clichés ochenteros que ostenta, es decir, desde los punkies más malos que el demonio, hasta el protagonista, el típico nerd con gafas de pasta y pintas de empollón, que parece salido directamente de una sex comedy. Hoy todo esto sería muy común en cualquiera de esos productos posmodernos paridos para complacer a pazguatos treintañeros que se corren viendo “Stranger Things” y tienen una percepción distorsionada de cómo se supone que era el cine de los ochenta —porque no lo vivieron—. Pero es que en este caso, no da lugar dicho posmodernismo porque se trata de una película genuinamente de los 80, y de ahí la gracia, metiendo todos esos clichés de manera inconsciente, porque es lo que tocaba. Con su película bajo el brazo y un dinero invertido en el montaje, a Steven Paul Contreras no se le ocurrió otra cosa que hacer copias de VHS que él mismo distribuiría a los vídeo clubs locales llegando a poner en circulación unas 80 cintas con su obra.
Estamos en 1989 y es la era dorada del vídeo, los direct to video son un negocio redondo y a cada película rodada de forma amateur que sale a la palestra le aparece un mecenas dispuesto a hacerle ganar unos dólares a su creador. Así, con “The Bionaut” siendo distribuida de forma marginal, llama a la puerta de Steven Paul Contreras nada menos que David DeCoteau, que de esto sabe un huevo, con la intención de comprar los derechos para su distribución nacional. Sin embargo la película tal y como la concibió Contreras no resulta demasiado atractiva para el gran público, motivo este por el que DeCoteau decide hacerle una limpieza de cara. En primer lugar, con un metraje rozando las dos horas de duración, la someterá a una considerable poda —motivo por el cual no se entiende nada del argumento— de al menos 20 minutazos (que 25 años más tarde se rescatarían para la versión integra lanzada en DVD), por otro, decidirá que eso de “The Bionaut” no es comercial. Y cómo en ese momento están de moda las películas de bichejos (gracias en parte al éxito de “Gremlins 2”), y como en “The Bionaut” aparecen dos o tres pequeños aliens que pueden asemejarse un poco a los Gremlins, DeCoteau le cambió el nombre a la película, pidiéndole a Charles Band que le ceda el título de “Beasties”, que era bajo el que en un principio se iba a estrenar “Ghoulies”. De este modo, haciendo pasar la película por un expolio más de los muchos que sufrió en aquellos momentos el film de Joe Dante, se aseguran un buen número de cintas vendidas.
Sin embargo “Beasties” apareció en el mercado en 1991 y, quizás, este tipo de películas baratas ya no tenía el tirón de unos años atrás, porque el bueno de DeCoteau se llevó un buen batacazo con el lanzamiento. Apenas consiguió vender 200 unidades en todo Estados Unidos, por lo que se convirtió en un fracaso tan grande, que cuando DeCoteau se volvió a reunir un tiempo después con Contreras, le devolvió los derechos, el master y le deseó suerte. También le aseguró que si hubiera llegado con la película un par de años antes, ambos se hubieran forrado, pero que en aquel momento ese tipo de material cochambroso no tenía tirón.
Contreras no volvería a ponerse detrás de las cámaras jamás, ni tan siquiera cuando, tras un momento de subidón al reeditarse su película en DVD en 2005, anunció a bombo y platillo que iba a rodar “Beasties 2”… todavía le estamos esperando.
Por todos estos motivos, porque solo se vendieron 200 copias de la misma durante los 90 y por su condición de película extraña, “Beasties” goza en la actualizad de cierto culto (poco) y se la tiene en cuenta como un pequeño clásico del cine mierdoso, pero lo cierto es que hay que echarle valor para enfrentarse a ella; Tiene unos cuantos FX que son curiosos y resultones, sí, pero ocupan el 10% del metraje. El resto, punkies manteniendo conversaciones sobre imperceptibles fondos negros y aburrimiento a raudales, como ya me imaginaba minutos antes de darle al play.
sábado, 16 de julio de 2022
ROCK´N´ROLL HIGH SCHOOL
Si existe una lista de genuinas "cult movies", sin duda "Rock´n´Roll High School" entra de cabeza. Me refiero a la época en la que dicha etiqueta se aplicaba de manera justa, lógica y medida. No como ahora, que es de culto hasta el vídeo de tu abuela pelando patatas. Llevaba años deseando verla. Sin éxito. Incluso lo intenté en versión original a pelo, pero claro, fue un fracaso. Imagínense el sorpresón que supuso descubrirla el otro día, subtitulada, en una tele de esas de pago. No tardé nada en ponérmela entera.
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado. "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado. "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.
sábado, 5 de febrero de 2022
CREEPSHOW TV (3ª TEMPORADA)
CAPÍTULO 1 - "Mums" / "Queen Bee" : En la primera historia, una esposa asesinada por su marido vuelve de la tumba convertida en planta vengativa gracias a la ayuda de su hijo que, ya al final, mirará con delectación y una sonrisa maliciosa cómo mamá se papea a los malos, algo que conecta, por evidente que suene, con el niño del vudú en el "Creepshow" original (graciosamente interpretado por Joe Hill, aquí autor del relato inspirador, convertido en guion gracias en parte al novelista de terrores David J. Schow -responsable del libreto de "Leatherface: La matanza de Texas 3"-). Por lo demás, todo muy previsible. Hay demasiado drama y la cosa tarda en alcanzar el cenit. Cuando llega, pues sí, mola mucho ver a la mamá seudo-Audrey a base de efectos prácticos... pero es lo único salvable. Dirige Rusty Cundieff, que ya anduvo en la temporada anterior.
La siguiente arranca muy prometedoramente. Unos adolescentes gilipollas se enteran que su ídola del pop va a parir en el hospital donde curra la madre de una de ellas, así que le roban la tarjeta de acceso y acuden, llevándose la sorpresa de su vida al descubrir la verdadera naturaleza de la diva. Una vez más son las escenas de efectos prácticos lo que salvan un poco la papeleta, el problema es que aparecen a mitad de capítulo. Luego, todo es cuesta abajo. El CGI sigue siendo un horror. Michael Rousselet, co-guionista, es co-director de una cosa con pinta de postmodernez titulada "Dude Bro Party Massacre", ello explicaría el nada sutil homenaje de rigor: el hospital donde ocurre todo se llama "Haddonfield Myers", ¡¡juas!!. Pero se lo perdonamos por haber co-escrito el mejor capítulo de la segunda temporada, "Dead and Breakfast". Dirige Greg Nicotero.
CAPITULO 2 - "Skeletons in the closet" / "Familiar": En la primera, un super coleccionista de cine mata a otro y decide convertirlo en parte de una exposición. Naturalmente, no tardará mucho en regresar de la muerte clamando venganza. Bien, "Skeletons in the closet" retoma ese baboso, suculento y relamido servicio oral hacia los fans que tanto daño hace a esta serie. Al ir la cosa de coleccionistas de atrezzo cinematográfico, y especialmente dentro del terror, la lista de homenajes, referencias, guiños y chascarrillos (incluidos la propia "Creepshow" original) es casi aturdidora, pura pornografía. El devoto, cegado ante tanto tributo, no se percatará de la vergüenza ajena que provoca lo que le están contando. ¡¡Terrible!! Apunto estuve de apagar el reproductor por culpa de esto. Entre los escasos aspectos positivos, la presencia de James Remar.
La historia siguiente es sosilla y un poco tontaina. No acabas de ver hacia donde va hasta que termina. Pero al menos no provoca urticaria e incluye un monstruo bastante "cool". Una pareja acude a un pitoniso. Este alerta al marido de una presencia diabólica que, a partir de ese momento, verá a todas horas, hasta que decide terminar con ella igual que lo hacía Hal Holbrook con el monstruo de la caja en el clásico de George A. Romero. Dirige Joe Lynch.
CAPITULO 3 - "The Last Tsuburaya" / "Okay, I'll Bite!": Dos historias escasas de "Creepshowismo" genuino, pero que se dejan consumir. Concretamente, "The Last Tsuburaya" presenta la premisa más interesante: Un multimillonario malo como el demonio compra el último dibujo inédito de un artista japonés especializado en garabatear monstruos horripilantes y, una vez saboreado, lo quema para que nadie más pueda. A partir de ahí, obvio es, el bicho del lienzo se le aparecerá y le perseguirá. Dirige Jeffrey F. January, habitual de "The Walking Dead".
En la otra, un presidiario de buen corazón tiene varias arañas como mascota, especialmente una gordísima que vive oculta tras la pared. En el momento que un guardia corrupto y sus matones le hagan mobbing y se carguen una, se vengará con ayuda de los bichos. Elemental, pero consumible. Escribe y dirige John Harrison, todo un veterano de la marca "Creepshow", tanto la cinematográfica como la televisiva.
CAPÍTULO 4 - "Stranger Sings" / "Meter Reader": "Stranger Sings" narra un intento de ligoteo, aparentemente exitoso, que termina con el aspirante secuestrado por dos tipas, una de ellas una sirena de cánticos embaucadores. Aunque se deja ver, no alcanza los niveles de solvencia que su directora, Axelle Carolyn, demostró en su capítulo de la segunda temporada, el mentado "Dead and Breakfast". Casi casi, lo mejor es el "chiste" del título. También el guion corre a cargo de una tipa, por lo que habrá el típico berzas que calificará al pifostio de empoderamiento femenino o alguna gilipollez por el estilo.
Si hasta ahora Joe Lynch había logrado que la manía que le dispenso descendiera unos grados, con esta, su nueva aportación a la serie, "Meter Reader", consigue que el río vuelva a su cauce. El concepto es interesante: En un futuro semi-post-apocalíptico en el que el mal surge de los abismos y lo empaña todo, los exorcismos a domicilio se han convertido en una rutina. Uno de los responsables de llevarlos a la práctica vuelve a casa, pero su mujer e hijos no le dejan entrar porque desconfían de su estado, así que le mandan a hacer cuarentena. Las cosas se saldrán de madre, claro. Probablemente este capítulo se parió en plena pandemia, de ahí ciertos paralelismos, algo que debemos a su guionista reincidente, John Esposito. En cualquier caso, Joe Lynch desaprovecha la materia y factura un segmento monótono y muy aburrido. Soso. En cuestiones actoriles destaca Johnathon Schaech que estuvo en "Los malditos, vampiros del desierto" y "Una noche para morir" haciendo de psycho-killer.
CAPÍTULO 5 - "Time Out" / "Things in Oakwood's Past": Un universitario recibe como herencia un viejo armario con poderes. Si te metes dentro, verás que el tiempo corre hacia atrás. Pero no olvides llevar siempre la llave encima, porque como no puedas salir, de ti solo quedará polvo. El chaval lo aprovecha a conciencia, convirtiéndose con los años en el mejor abogado de su bufete y un padre ejemplar. Lógicamente, las cosas darán un giro dramático que vemos venir desde el minuto uno. Y ese sería el mayor defecto de "Time Out", la falta de sorpresas. Por lo demás, una historia más propia de "Twilight Zone" que "Creepshow", pero correcta (ayuda que soy un devoto de las tramas con paradojas temporales y tal). Dirige Jeffrey F. January, de la plantilla de "The Walking Dead".
La que sigue desconcierta porque está facturada cien por cien mediante una animación algo limitada. En el misterioso pueblo de Oakwood encuentran una de esas cápsulas temporales. La historiadora local descubre que no sería buena idea abrirla. Como es de ley, no le hacen ni caso. Este es el capítulo más brutalmente gore de toda la serie... pero claro, hay truco, ¡son dibujitos!. Inevitablemente la sinopsis recuerda a "La caja" del "Creepshow" original, algo que oficializa el que reciba incluso una alusión directa. Tratándose de un capítulo animado, lo normal es mandar guiños a los dibujantes afines a la marca, de ahí que algunos personajes lleven apellidos como Wrightson o Kamen (de Jack Kamen, dibujante de la misma E.C. y autor de uno de los dos maravillosos posters de "Creepshow"). Tampoco falta el guiño a Romero himself formato "foto enmarcada". En cuanto a la historieta en sí, pues lo cierto es que la animación distrae bastante y deja un poco frío. Entre los dobladores localizamos voces ilustres como las de Mark Hamill o la "scream queen" Danielle Harris. Dirige Greg Nicotero, ayudado por una panda de animadores.
CAPÍTULO 6 - "Drug Traffic" / "A Dead Girl Named Sue": La última entrega de esta tercera temporada me ha descolocado mucho y aburrido más. La primera historia va sobre una madre asiática y su hija enferma que son detenidas en la frontera de Estados Unidos. La niña se convertirá en una de esas "cabezas voladoras fantasma" tan típicas del folclore del sudeste asiático y comenzará la escabechina. De por medio hay un político racista que se hace pasar por progre con la intención de dar buena imagen. Y el gran Michael Rooker como único elemento positivo de la función. ¿"Creepshow" dándoselas de panfletismo?. Ay, duele!. Esto casi podría haberlo dirigido el Joe Dante de "Masters of Horror", pero pal caso hablamos del inevitable Señor Nicotero. Confieso que se me cerraban los ojos durante el trayecto.
La siguiente, "A Dead Girl Named Sue", es un pelo más digerible... pero tampoco nada que deslumbre. En parte porque, por enésima y cansina vez, retomamos el guiño al universo zombie de George Romero, situando la historia en la misma noche de los muertos vivientes (con su blanco y negro, su ambientación de finales de los sesenta y un televisor donde se emiten las imágenes que salían en el noticiario del clásico). El sheriff local detiene al pijo del pueblo sospechoso de haber matado a una niña. Habiendo como hay zombies en la zona, cuesta asegurar la naturaleza real de dicho asesinato, si fue por maldad o supervivencia al tratarse de un revivido y no una víctima inocente. Descubrirlo se supone la gracia del asunto. Pero no. El episodio es puro bla, bla, bla hasta un desenlace tampoco muy inspirado. Y sí, aburre bastante. Guioniza la televisiva Heather Anne Campbell, que hizo tres cuartos de lo mismo para la igualmente chaposa -y panfletaria- reciente versión de "Twilight Zone". Dirige un clásico de la casa, John Harrison (lo que hace el descalabro aún mayor).
Vale la pena destacar como colofón que, en esta tercera temporada, los célebres "efectos visuales" destinados a darle un toque de cómic a las imágenes son muy escasos. Prácticamente nulos. Igualmente, las transiciones animadas gastan un look demasiado "flash" para mi gusto.
domingo, 7 de marzo de 2021
IN SEARCH OF DARKNESS PART 2
Fíjate tu, en la reseña de la primera parte de "In search of darkness" me preguntaba ande andaban Tom Savini o Linnea Quigley, a los que les gusta más una cámara que a un tonto una piruleta. Pues ahora ya lo sabemos: esperando salir en la segunda parte. Y aquí están. Casi parece que mi queja fuese tomada en consideración, porque pal caso no se limitan a hablar de las pelis en las que metieron mano, disponen también de su propio rincón, donde rememoran las respectivas trayectorias casi al completo. Justamente, esa vendría a ser la genuina novedad de este "In search of darkness part 2" con respecto a la precedente, que además de los ya conocidos repasos a toda velocidad de sendos títulos emblemáticos de los años ochenta (y que, en esta ocasión, se expanden no solo a cosas más oscuras y costrosas como "The Boogens", "Hollywood Chainsaw Hookers" de nuestro amigo Fred Olen Ray o un par de títulos de la pizpireta Jackie Kong, también a otras extremadamente populares y cuya presencia en un documental sobre cine de terror podría ser discutida, como la maravillosa "La tienda de los horrores") incluyen cápsulas en las que se detienen a charlar extensamente -todo lo que permite el espacio que le reservan- de temas como el terror italiano, los vídeo-juegos de temática horrorífica, proyectos no-natos o movidas más genéricas, así como los arriba mentados recorridos por las filmografías de otros invitados de lujo del calibre de Robert Englund o Nancy Allen. Se siguen echando de menos habituales como Bruce Campbell o John Landis, e insisto en ello a ver si, así, salen en la tercera.
Entre los momentos álgidos, tenemos a Joe Dante hablando otra vez de los exploitations de sus títulos de éxito, en el caso anterior eran las secuelas de "Aullidos", aquí se centra en "Gremlins" y lo que la siguió. A Joe Bob Briggs esputando una gran verdad sobre aquellos films que, estirando el elemento humorístico, pretenden ganarse de forma deshonesta un lugar de honor en el podio de las cult-movies (un zasca a la Troma??). O al técnico de efectos especiales Steve Johnson que, al haber participado en una gran parte de los títulos diseccionados, puede añadir mucha información. Y, de paso, nos aclara el misterio de cómo Linnea Quigley y él se hicieran pareja tras tener que sacarle un molde de las tetas para "La noche de los demonios" (coñas aparte, lo cierto es que conocía esa historia y verla, por fin, contada por sus protagonistas me hizo mucha gracia).
En el lado de lo criticable, está algo que ya veíamos en la primera, esos ridículos "speechs" en los que se habla del cine de terror como si fuese la cura para el cáncer, pretendiendo de este modo darle una pátina de respetabilidad o, peor, positividad de cara al mainstream (y el media que suele detestarlo y acusarlo de violento) que no necesita para nada. ¡Cómo odio esas cosas!. Me encanta la devoción del yanki medio, pero en estos aspectos suele perder el pedal y tomárselo demasiado en serio, aplicando un exceso de emotividad a algo que, ciertamente, no le pertoca (es ya cansino el rollo de que las "final girls" de los slashers inspiran para superar momentos duros de la vida de uno... ¡no me jodas!).
Con todo, y teniendo en cuenta la extensa duración, "In search of darkness part 2" sigue siendo igual de disfrutable que la otra. Imposible no emocionarse si creciste consumiendo todos estos títulos impepinables y, sí, es cierto: Ya no se hacen así, ni se harán nunca, ni -lo más importante- nadie ha sido + es capaz de mimetizarlas de modo correcto, así que basta ya de intentarlo, por favor (o de ocultar sus incapacidades tras la cantinela para engañar a los fanes).
Entre los momentos álgidos, tenemos a Joe Dante hablando otra vez de los exploitations de sus títulos de éxito, en el caso anterior eran las secuelas de "Aullidos", aquí se centra en "Gremlins" y lo que la siguió. A Joe Bob Briggs esputando una gran verdad sobre aquellos films que, estirando el elemento humorístico, pretenden ganarse de forma deshonesta un lugar de honor en el podio de las cult-movies (un zasca a la Troma??). O al técnico de efectos especiales Steve Johnson que, al haber participado en una gran parte de los títulos diseccionados, puede añadir mucha información. Y, de paso, nos aclara el misterio de cómo Linnea Quigley y él se hicieran pareja tras tener que sacarle un molde de las tetas para "La noche de los demonios" (coñas aparte, lo cierto es que conocía esa historia y verla, por fin, contada por sus protagonistas me hizo mucha gracia).
En el lado de lo criticable, está algo que ya veíamos en la primera, esos ridículos "speechs" en los que se habla del cine de terror como si fuese la cura para el cáncer, pretendiendo de este modo darle una pátina de respetabilidad o, peor, positividad de cara al mainstream (y el media que suele detestarlo y acusarlo de violento) que no necesita para nada. ¡Cómo odio esas cosas!. Me encanta la devoción del yanki medio, pero en estos aspectos suele perder el pedal y tomárselo demasiado en serio, aplicando un exceso de emotividad a algo que, ciertamente, no le pertoca (es ya cansino el rollo de que las "final girls" de los slashers inspiran para superar momentos duros de la vida de uno... ¡no me jodas!).
Con todo, y teniendo en cuenta la extensa duración, "In search of darkness part 2" sigue siendo igual de disfrutable que la otra. Imposible no emocionarse si creciste consumiendo todos estos títulos impepinables y, sí, es cierto: Ya no se hacen así, ni se harán nunca, ni -lo más importante- nadie ha sido + es capaz de mimetizarlas de modo correcto, así que basta ya de intentarlo, por favor (o de ocultar sus incapacidades tras la cantinela para engañar a los fanes).
sábado, 23 de enero de 2021
AMAZONAS EN LA LUNA
Si existe algo próximo a una secuela de la mítica "Made in USA" esa es, indudablemente, "Amazonas en la luna". No ya por su parecido formal, a base de aunar gags donde se parodian anuncios, programas de televisión y películas, también por la incursión directa de personal implicado en aquella y algunas de sus coñas, entre ellas la "aparición" de "Samuel L. Bronkowitz", el ficticio productor de cine que para la ocasión es acreditado como tal en la película dentro de la película. Si en "Made in USA" aquella era una chota a costa de "Operación Dragón", aquí toca reírse de las epopeyas de "serie B" de ciencia ficción cincuenteras (con especial fijación en "Cat-Women of the Moon") a base de diálogos ridículos, guiños (esos trajes espaciales idénticos a los de "Planeta Prohibido"), efectos especiales voluntariamente chapuceros (hilos sujetando planetas y naves) y el constante salto de escenas, ya sea por la interrupción de divertidos cortes bruscos causados por el supuesto mal estado del celuloide, o la lluvia imparable de anuncios/sketchs (en la versión española la locución de los primeros los hace el mismo doblador de "Made in USA"). Estos se dividen entre los graciosos y los insípidos. En el grupo de los primeros tenemos el del hospital donde un doctor pierde el bebé recién nacido de una ilusionada pareja e intenta disimularlo cambiándolo por un "Señor Potato" -siendo a mi juicio el mejor- . El entierro en el que son invitados una serie de famosos cómicos reales yankis que harán coñas a costa del difunto. El programa de misterio donde el mismo presentador se refiere a todo como "chorradas" (impagable la "recreación" del hundimiento del Titanic). El hijo del hombre invisible que no lo es. O el que se nos reserva para después de los créditos, una parodia de la típica película "exploitation" con supuestos fines moralistas. Luego están los flojicos, que los hay, como el del chaval que quiere comprar condones a escondidas y acaba convertido en una celebridad o el del paté que se estira y rebota para mayor regocijo de los invitados a una fiesta.
Honestamente, "Amazonas en la luna" no es una película con la que te partas de risa, o te descojones hasta las lágrimas. Para nada. Sin embargo, sí resulta un visionado muy entretenido, pero mucho, que te deja una sensación harto positiva y saludable. Sonríes unas cuantas veces y el buen rollo general se te contagia. Será por esa iluminación tan clara (tan televisiva, cosa que opino es expresa) o porque, aunque hay algunos gags de tirón erótico -luego hablamos de ellos-, el humor no es especialmente escabroso ni ofensivo, en este sentido "Made in USA" era mucho más hijaputa. Así que, a pesar de que el nivel de comedia queda lejos de ser excepcional, puede arreglarte perfectamente una tarde sosa o una noche aburrida.
Aunque para excepcional, y sorprendente, el personal implicado tanto delante como detrás de la cámara. Es realmente impresionante, de verdad. Hagamos el repaso completo. Entre los actores más o menos de primera división, localizamos a Arsenio Hall, Michelle Pfeiffer, Griffin Dunne, Joe Pantoliano, Rosanna Arquette, Steve Guttenberg, Henry Silva, Robert Picardo, Charlie Callas, Ed Begley Jr., Kelly Preston, Marc McClure, Andrew Dice Clay, Carrie Fisher y Paul Bartel. Existe una versión de la película para la televisión y el mercado del dvd estadounidense con unos pocos sketches inéditos para nosotros (bueno, no del todo, ya que figuran en los extras de la edición patria) con Jenny Agutter, Bernie Casey, Ronny Cox y Robert Loggia.
Si descendemos unos peldaños y nos centramos en actores más de culto, localizamos a Sybil Danning (básicamente haciendo el mismo papel que luego haría en "Los Dreggs"), William ("Blackula") Marshall, Dick Miller, Lyle Talbot (habitual en los repartos de Ed Wood) y Joey Travolta (hermano de...)
Tampoco se queda corta la lista de cameos, por ahí asoman Forrest J. Ackerman, B.B. King, Ira Newborn (habitual compositor. Suya es la banda sonora de "Amazonas en la luna", salvo cuando usan música de archivo. Sin ir más lejos, en un momento dado podemos oír un tema que también sonaba en el soundtrack de "Creepshow") y el más curioso del pack, Russ Meyer in person.
Ya que hablamos de tetas, la antes mentada ración de erotismo se la podemos agradecer a las presencias y ubres impresionantes de dos chicas Penthouse, Corinne Wahl y, cómo no, la legendaria Monique Gabrielle que se marca uno de los gags más celebrados.
En la dirección, dos que no necesitan presentación: John Landis (sí, responsable de "Made in USA") y Joe Dante. Les acompañan Carl Gottlieb (director de "Cavernícola" pero conocido y respetado sobre todo por su faceta de guionista, donde encontramos "Tiburón 1 y 2" y "Un loco anda suelto"), el legendario productor Robert K. Weiss (a quien debemos la existencia de un porrón de míticas comedias, comenzando por la misma "Made in USA", pasando por "Granujas a todo ritmo" y terminando con la saga "Agárralo como puedas") y el poco llamativo Peter Horton.
La pareja de guionistas, Michael Barrie y Jim Mulholland, eran auténticos maestros de la comedia televisiva desde los años 70, lo que explicaría muy mucho por qué "Amazonas en la luna" se fija en este medio más que ningún otro.
En definitiva, una película altamente recomendable por su buenrollismo y capacidad de amenizar cualquier velada.
Honestamente, "Amazonas en la luna" no es una película con la que te partas de risa, o te descojones hasta las lágrimas. Para nada. Sin embargo, sí resulta un visionado muy entretenido, pero mucho, que te deja una sensación harto positiva y saludable. Sonríes unas cuantas veces y el buen rollo general se te contagia. Será por esa iluminación tan clara (tan televisiva, cosa que opino es expresa) o porque, aunque hay algunos gags de tirón erótico -luego hablamos de ellos-, el humor no es especialmente escabroso ni ofensivo, en este sentido "Made in USA" era mucho más hijaputa. Así que, a pesar de que el nivel de comedia queda lejos de ser excepcional, puede arreglarte perfectamente una tarde sosa o una noche aburrida.
Aunque para excepcional, y sorprendente, el personal implicado tanto delante como detrás de la cámara. Es realmente impresionante, de verdad. Hagamos el repaso completo. Entre los actores más o menos de primera división, localizamos a Arsenio Hall, Michelle Pfeiffer, Griffin Dunne, Joe Pantoliano, Rosanna Arquette, Steve Guttenberg, Henry Silva, Robert Picardo, Charlie Callas, Ed Begley Jr., Kelly Preston, Marc McClure, Andrew Dice Clay, Carrie Fisher y Paul Bartel. Existe una versión de la película para la televisión y el mercado del dvd estadounidense con unos pocos sketches inéditos para nosotros (bueno, no del todo, ya que figuran en los extras de la edición patria) con Jenny Agutter, Bernie Casey, Ronny Cox y Robert Loggia.
Si descendemos unos peldaños y nos centramos en actores más de culto, localizamos a Sybil Danning (básicamente haciendo el mismo papel que luego haría en "Los Dreggs"), William ("Blackula") Marshall, Dick Miller, Lyle Talbot (habitual en los repartos de Ed Wood) y Joey Travolta (hermano de...)
Tampoco se queda corta la lista de cameos, por ahí asoman Forrest J. Ackerman, B.B. King, Ira Newborn (habitual compositor. Suya es la banda sonora de "Amazonas en la luna", salvo cuando usan música de archivo. Sin ir más lejos, en un momento dado podemos oír un tema que también sonaba en el soundtrack de "Creepshow") y el más curioso del pack, Russ Meyer in person.
Ya que hablamos de tetas, la antes mentada ración de erotismo se la podemos agradecer a las presencias y ubres impresionantes de dos chicas Penthouse, Corinne Wahl y, cómo no, la legendaria Monique Gabrielle que se marca uno de los gags más celebrados.
En la dirección, dos que no necesitan presentación: John Landis (sí, responsable de "Made in USA") y Joe Dante. Les acompañan Carl Gottlieb (director de "Cavernícola" pero conocido y respetado sobre todo por su faceta de guionista, donde encontramos "Tiburón 1 y 2" y "Un loco anda suelto"), el legendario productor Robert K. Weiss (a quien debemos la existencia de un porrón de míticas comedias, comenzando por la misma "Made in USA", pasando por "Granujas a todo ritmo" y terminando con la saga "Agárralo como puedas") y el poco llamativo Peter Horton.
La pareja de guionistas, Michael Barrie y Jim Mulholland, eran auténticos maestros de la comedia televisiva desde los años 70, lo que explicaría muy mucho por qué "Amazonas en la luna" se fija en este medio más que ningún otro.
En definitiva, una película altamente recomendable por su buenrollismo y capacidad de amenizar cualquier velada.
miércoles, 12 de febrero de 2020
IN SEARCH OF DARKNESS
El cine de terror de los años ochenta. Suspirito. Sí, todos estamos ya un poco cansados de la cantinela. Y de que sea la excusa perfecta para que luego cualquier mamón con una cámara (o vídeo cámara, aunque hoy día la diferencia sea casi inexistente) haga una basurilla que no tenga absolutamente nada que ver con lo que se producía en aquella época dorada, pero luego lo venda como "homenaje", "tributo", "recreación" o cualquier recurrente chuminada. Sin embargo, nada de todo eso enfanga la realidad, que el cine de terror (y de género) parido entre 1980 y 1989 viene repleto de obras cojonudas que han dejado una huella imborrable en la historia del séptimo arte. Desde luego, David A. Weiner no me va a llevar la contraria, porque para algo ha invertido un tiempo generoso (y la pasta que algunos insensatos le cedieron a través de crowdfunding) en rodar desde Inglaterra un documental de ¡¡cuatro horas!! sobre, eso, los horrores cinematográficos de la mentada década, repasando aquellos títulos legendarios (+ alguno segundón) y entrevistando a peña que habla, opina y aporta datos, si es que participaron de algún modo en su confección. Nada demasiado revelador, porque ni tan siquiera cuatro horas dan para profundizar. Así que los speechs en torno a cada título son cortitos, a veces prácticamente reducidos a una frase, y puede que haya quien en eso vea un problema... pero para el medianamente informado (que, entiendo, será la mayor parte del público dispuesto a consumir algo taaaaan elefantiásico como "In search of Darkness") no resultará ningún inconveniente, básicamente porque se conocerá todos los datos más elementales al dedillo.
Sin duda, el plato fuerte del documental está en la presencia de los rostros y talentos de Tom Atkins, Doug Bradley, Lori Cardille, John Carpenter, Larry Cohen, Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Sean S. Cunningham, Joe Dante (impagable cuando opina sobre "Aullidos 2"), Mick Garris, Stuart Gordon, Kane Hodder, Tom Holland, el ilustrador Graham Humphreys, Bill Moseley, Alex Winter, Brian Yuzna, el inevitable Lloyd Kaufman y unos cuantos más. Claro, ¿qué pasa? que con semejante plantel, y unas ambiciones tan épicas en plan "documento definitivo sobre la década de los 80", se echa mucho de menos a más gente, especialmente si son de los que se suelen dejar ver en toda suerte de documentos audiovisuales, y que van desde Bruce Campbell a John Landis, pasando por Linnea Quigley o Tom Savini. Aunque nada desentona más que los discursos políticamente correctos pro-feminismo, pro-integración, pro-blablabla y demás mierdas tan engorrosas y tan típicamente yankis (porque eso son el 90% de los entrevistados). Pero no es algo a lo que se recurra en exceso y, teniendo en consideración la duración del mamotreto, los minutos desperdiciados son pocos. Gracias a dios.
Al final, paparruchas aparte, hay que reconocer que la cosa se soporta perfectamente, tiene ritmo y, obviamente, apela a la nostalgia y la ternura de todos aquellos cuarentones (y +) que vivieron esos films de manera intensa y apasionada, así que ¡recomendable!.
Actualmente David A. Weiner trabaja en otro documental de idéntica naturaleza/intenciones, solo que versado en la ciencia ficción.
Sin duda, el plato fuerte del documental está en la presencia de los rostros y talentos de Tom Atkins, Doug Bradley, Lori Cardille, John Carpenter, Larry Cohen, Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Sean S. Cunningham, Joe Dante (impagable cuando opina sobre "Aullidos 2"), Mick Garris, Stuart Gordon, Kane Hodder, Tom Holland, el ilustrador Graham Humphreys, Bill Moseley, Alex Winter, Brian Yuzna, el inevitable Lloyd Kaufman y unos cuantos más. Claro, ¿qué pasa? que con semejante plantel, y unas ambiciones tan épicas en plan "documento definitivo sobre la década de los 80", se echa mucho de menos a más gente, especialmente si son de los que se suelen dejar ver en toda suerte de documentos audiovisuales, y que van desde Bruce Campbell a John Landis, pasando por Linnea Quigley o Tom Savini. Aunque nada desentona más que los discursos políticamente correctos pro-feminismo, pro-integración, pro-blablabla y demás mierdas tan engorrosas y tan típicamente yankis (porque eso son el 90% de los entrevistados). Pero no es algo a lo que se recurra en exceso y, teniendo en consideración la duración del mamotreto, los minutos desperdiciados son pocos. Gracias a dios.
Al final, paparruchas aparte, hay que reconocer que la cosa se soporta perfectamente, tiene ritmo y, obviamente, apela a la nostalgia y la ternura de todos aquellos cuarentones (y +) que vivieron esos films de manera intensa y apasionada, así que ¡recomendable!.
Actualmente David A. Weiner trabaja en otro documental de idéntica naturaleza/intenciones, solo que versado en la ciencia ficción.
miércoles, 28 de agosto de 2019
MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2 - "GREMLINS"
Hoy Miércoles, y de la mano de "Fotogrumos", nos marcaremos uno de esos bellos viajes nostálgicos a tiempos más felices. Concretamente a cuando se estrenó "Gremlins". Y porque hay que comenzar por el principio, ahí va el cartel que fue contraportada en ese ejemplar de la revista.
Siempre me llamó la atención que en la peli Gizmo nunca acaba en una caja de zapatos porque no cabría. Y Billy tampoco se vestía como en la ilustración (mentar de pasada la frikada del botón del pantalón. Si lo miran con lupa, verán el logotipo de "Amblin"). No obstante es un cartel precioso que cumple con su función: despertar nuestra curiosidad y nuestras expectativas ante todo el misterio retratado.
Ahí tienen el reportaje de dos páginas que "Fotogrumos" dedicó al estreno del clásico de Joe Dante. La imagen que lo encabeza, ese Gizmo con mirada tierna iluminado de naranja, ha sido siempre mi favorita en relación a "Gremlins". Es una imagen que de por vida asociaré a la Navidad. Y con lo que a mi me gusta la Navidad, pues imaginen lo feliz que me hace regalarme los ojos con ella.
Siempre me llamó la atención que en la peli Gizmo nunca acaba en una caja de zapatos porque no cabría. Y Billy tampoco se vestía como en la ilustración (mentar de pasada la frikada del botón del pantalón. Si lo miran con lupa, verán el logotipo de "Amblin"). No obstante es un cartel precioso que cumple con su función: despertar nuestra curiosidad y nuestras expectativas ante todo el misterio retratado.
Ahí tienen el reportaje de dos páginas que "Fotogrumos" dedicó al estreno del clásico de Joe Dante. La imagen que lo encabeza, ese Gizmo con mirada tierna iluminado de naranja, ha sido siempre mi favorita en relación a "Gremlins". Es una imagen que de por vida asociaré a la Navidad. Y con lo que a mi me gusta la Navidad, pues imaginen lo feliz que me hace regalarme los ojos con ella.
Ponemos fin al "Gremlins Day" con este recorte en el que se habla de piratería. Lograron "frenarla" con aquella cutrada llamada anti-copy. O eso parecía hasta la llegada de la era digital.
Pero esa es otra historia.
Pero esa es otra historia.
sábado, 17 de agosto de 2019
LA CASA DEL TERROR (TRAPPED ASHES)
A la manera de una producción "Amicus", una pandilla heterogénea de personajes termina encerrada en el comedor de un siniestro caserón donde años atrás se rodó una película maldita. El único modo de salir es que cada uno cuente sus más oscuros secretos en formato de historia terrorífica, lo que significa que a lo largo de los 105 minutos que dura "Trapped Ashes" (con soso y desangelado título hispano) nos comeremos cuatro segmentos distintos pero con un punto en común: la mediocridad. Y es que lo que aquí tenemos es toda una tragedia en formato imagen. Porque los cinco directores que se reúnen para la ocasión no son unos mindundis, ni unos novatos. Por lo menos cuatro de ellos son creadores de notable reconocimiento, demostrado talento y padres de títulos fundamentales para la historia del cine fantástico, y el cine en general. A saber: Sean S. Cunningham, director del primer "Viernes 13". Joe Dante no necesita presentación (y si hay algún alien que desconoce de quién se trata, que pique encima de su nombre). Ken Russell tampoco debería necesitarla. Monte Hellman es un cineasta de notorio prestigio que se inició con Roger Corman y anduvo unos años rodando mucho cine de ese que mola a los culturetas. Y luego está el desconocido, John Gaeta, que debuta en la dirección pero dispone de un curriculum notorio en los efectos visuales.
Entonces, que Cunningham, Hellman y, muy especialmente, Dante y Russell se curren unos segmentos tan tontos, aburridos, descafeinados y planos resulta desconcertante. Es una reunión de esas que, en sus mejores tiempos, se habría saldado con algo explosivo, pero que en 2006, año de producción de "Trapped Ashes", y ya todos algo acabados, se tradujo en una peli totalmente prescindible, prematuramente muerta y con un frío y aséptico look televisivo. Vamos por partes.
La historia de transición es puro Joe Dante en el sentido de que dispone de cierta velada "energía" y viene cargada de guiños y citas al cine de género (el más directo para Mario Bava). Además, cuenta en el reparto con dos clásicos del cineasta: Dick Miller y Henry Gibson. La primera historia es una chorrada tremebunda sobre una tía que se pone tetas más grandes y resultan ser como sanguijuelas chupadoras de sangre. Sorprende saber que el director de esto es Ken Russell (no tanto si recordamos sus arrebatos "kitch"), sobre todo porque yo le atribuía el segundo segmento, por ser más seriote/aburrido y contener tanto delirios visuales típicos de su cine como alguna secuencia de sexo enfermizo bastante provocadora (una chorba tirándose a un cadáver viviente que chorrea líquidos asquerosos). Pero no, esta viene firmada por el sosainas de Sean S. Cunningham. La tercera es la peor en todos los sentidos, básicamente porque su responsable, Monte Hellman, ignora que está rodando una peli de terror y monta un culebrón sobre triángulos amorosos donde resulta que uno de los maromos es el mismo Stanley Kubrick in person. Además, se cita al poder redentor del cine de Jean Vigo. La única escena "de miedo" se desarrolla en un cementerio y está parida tal y como si fuese cine mudo. Vamos, el reverso tenebroso de la cinefilia fricosa de Joe Dante, volcada en un peliculismo mucho más académico, empalagosamente artístico e intelectualmente respetable y previsible. Algunos dirían que es normal viniendo de Hellman, pero no podemos olvidar su pasado en el terreno de la "serie B" de monstruos y, muy especialmente, que fue el director de la zetosilla "Posesión alucinante", la tercera entrega de la saga "Noche de paz, noche de muerte". Así llegamos hasta el último segmento, dirigido por el debutante John Gaeta, que cuenta con una idea cojonuda mal aprovechada y peor desarrollada: una mujer queda preñada al mismo tiempo que le localizan un parásito en el cuerpo -la tenia-, no puede deshacerse de este sin afectar al feto, así que tira palante con los dos creciendo en sus adentros, quienes formarán una especie de enfermiza comunión.
Completan la galería de nombres el entrañable John Saxon y Roy Knyrim a los efectos de maquillaje y bichos, quien paralelamente ha desarrollado una carrera como director de productos la mar de zetosos.
Una auténtica oportunidad perdida.
Entonces, que Cunningham, Hellman y, muy especialmente, Dante y Russell se curren unos segmentos tan tontos, aburridos, descafeinados y planos resulta desconcertante. Es una reunión de esas que, en sus mejores tiempos, se habría saldado con algo explosivo, pero que en 2006, año de producción de "Trapped Ashes", y ya todos algo acabados, se tradujo en una peli totalmente prescindible, prematuramente muerta y con un frío y aséptico look televisivo. Vamos por partes.
La historia de transición es puro Joe Dante en el sentido de que dispone de cierta velada "energía" y viene cargada de guiños y citas al cine de género (el más directo para Mario Bava). Además, cuenta en el reparto con dos clásicos del cineasta: Dick Miller y Henry Gibson. La primera historia es una chorrada tremebunda sobre una tía que se pone tetas más grandes y resultan ser como sanguijuelas chupadoras de sangre. Sorprende saber que el director de esto es Ken Russell (no tanto si recordamos sus arrebatos "kitch"), sobre todo porque yo le atribuía el segundo segmento, por ser más seriote/aburrido y contener tanto delirios visuales típicos de su cine como alguna secuencia de sexo enfermizo bastante provocadora (una chorba tirándose a un cadáver viviente que chorrea líquidos asquerosos). Pero no, esta viene firmada por el sosainas de Sean S. Cunningham. La tercera es la peor en todos los sentidos, básicamente porque su responsable, Monte Hellman, ignora que está rodando una peli de terror y monta un culebrón sobre triángulos amorosos donde resulta que uno de los maromos es el mismo Stanley Kubrick in person. Además, se cita al poder redentor del cine de Jean Vigo. La única escena "de miedo" se desarrolla en un cementerio y está parida tal y como si fuese cine mudo. Vamos, el reverso tenebroso de la cinefilia fricosa de Joe Dante, volcada en un peliculismo mucho más académico, empalagosamente artístico e intelectualmente respetable y previsible. Algunos dirían que es normal viniendo de Hellman, pero no podemos olvidar su pasado en el terreno de la "serie B" de monstruos y, muy especialmente, que fue el director de la zetosilla "Posesión alucinante", la tercera entrega de la saga "Noche de paz, noche de muerte". Así llegamos hasta el último segmento, dirigido por el debutante John Gaeta, que cuenta con una idea cojonuda mal aprovechada y peor desarrollada: una mujer queda preñada al mismo tiempo que le localizan un parásito en el cuerpo -la tenia-, no puede deshacerse de este sin afectar al feto, así que tira palante con los dos creciendo en sus adentros, quienes formarán una especie de enfermiza comunión.
Completan la galería de nombres el entrañable John Saxon y Roy Knyrim a los efectos de maquillaje y bichos, quien paralelamente ha desarrollado una carrera como director de productos la mar de zetosos.
Una auténtica oportunidad perdida.
sábado, 13 de abril de 2019
SESIÓN DOBLE : GHOULIES + THE TOYBOX (LA CARAVANA DEL MAL)
GHOULIES : Todo un clásico de la factoría "Empire" que arrastra la fama de ser una explotación del "Gremlins" de Joe Dante. Sin embargo, y aunque corren muchas historias e historietas al respecto, no está del todo claro si es así, simple casualidad... o una mezcla de ambas cosas. Independientemente de eso, la cruda realidad es que "Ghoulies" es, en esencia, una película bastante mala. ¿Entrañable? Puede. Nadie duda que el concepto del ghoulie surgiendo del cagadero es estupendo. Así como las colaboraciones de varios habituales del clan "Empire" como Richard Band echando un cable con la banda sonora o el fallecido John Carl Buechler ocupándose de los cutre-efectos especiales. Pero todo ello no la salva de ser un producto mediocre, con estructura de slasher, tirando a aburrido y algunas interpretaciones que dan grima.
Una pareja se instala en el antiguo caserón familiar donde años atrás él estuvo apunto de ser pasto de un sacrificio satánico. Obviamente las fuerzas del mal saldrán a reclamar lo suyo y el muchacho comenzará a comportarse raro. Tanto como para invocar a los "Ghoulies", a un par de enanos y liar a sus amigos en movidas oscuras. Para desgracia de él, el maestro original surgirá de la tumba dispuesto a recuperar el mando.
Sobrevalorada por el fandom y perfectamente prescindible, en el reparto localizamos nada menos que a Jack "Cabeza Borradora" Nance.
Tuvo varias secuelas. La segunda es sutilmente superior, pero el resto son terribles.
THE TOYBOX (LA CARAVANA DEL MAL) : La idea de una caravana encantada es un concepto tirando a ridículo que solo el talento de un buen director -y/o un guionista- pueden salvar de la quema. "The Toybox" va exactamente de eso, de una familia que ha sufrido la pérdida de la madre y deciden pegarse un viaje en una vieja caravana comprada a precio de saldo por el padre. Obviamente esta guarda un oscuro secreto, fue la guarida de un feo y temible psycho-killer que aparecerá en formato fantasma y les hará las mil putadas.
Tom Nagel, director, se esfuerza mucho en no caer en ese ridículo del que hablaba. Y de entrada lo consigue. Pero finalmente la cruda realidad acaba imponiéndose y "The Toybox" se convierte a ratos en una comedia involuntaria por mucho semi-gore y mal rollo que haya. Incluso osan acabar con la vida de una cría, pero tampoco se dejan llevar por excesos.
Denise Richards, en un momento muy bajo de su antaño lustrosa trayectoria (y apariencia física), se deja ver como la sufrida madre.Antes que "The Toybox", Tom Nagel había firmado la también muy olvidable "ClownTown" y ha hecho sus pinitos como actor tanto en zetismos de "Asylum" como en superproducciones hollywoodienses.
Una pareja se instala en el antiguo caserón familiar donde años atrás él estuvo apunto de ser pasto de un sacrificio satánico. Obviamente las fuerzas del mal saldrán a reclamar lo suyo y el muchacho comenzará a comportarse raro. Tanto como para invocar a los "Ghoulies", a un par de enanos y liar a sus amigos en movidas oscuras. Para desgracia de él, el maestro original surgirá de la tumba dispuesto a recuperar el mando.
Sobrevalorada por el fandom y perfectamente prescindible, en el reparto localizamos nada menos que a Jack "Cabeza Borradora" Nance.
Tuvo varias secuelas. La segunda es sutilmente superior, pero el resto son terribles.THE TOYBOX (LA CARAVANA DEL MAL) : La idea de una caravana encantada es un concepto tirando a ridículo que solo el talento de un buen director -y/o un guionista- pueden salvar de la quema. "The Toybox" va exactamente de eso, de una familia que ha sufrido la pérdida de la madre y deciden pegarse un viaje en una vieja caravana comprada a precio de saldo por el padre. Obviamente esta guarda un oscuro secreto, fue la guarida de un feo y temible psycho-killer que aparecerá en formato fantasma y les hará las mil putadas.
Tom Nagel, director, se esfuerza mucho en no caer en ese ridículo del que hablaba. Y de entrada lo consigue. Pero finalmente la cruda realidad acaba imponiéndose y "The Toybox" se convierte a ratos en una comedia involuntaria por mucho semi-gore y mal rollo que haya. Incluso osan acabar con la vida de una cría, pero tampoco se dejan llevar por excesos.
Denise Richards, en un momento muy bajo de su antaño lustrosa trayectoria (y apariencia física), se deja ver como la sufrida madre.Antes que "The Toybox", Tom Nagel había firmado la también muy olvidable "ClownTown" y ha hecho sus pinitos como actor tanto en zetismos de "Asylum" como en superproducciones hollywoodienses.
domingo, 11 de febrero de 2018
GREMLIN
Confeccionada (y conocida en algunos países) en un principio
bajo el título de “The Box”, que mejor manera de promocionar esta película que
explotando, aunque sea minimamente, la maravillosa franquicia de Joe Dante.
Pero el único punto en común que guarda esta cinta con “Gremlins”, es que hay
un pequeño monstruo dentro de una caja, Más allá de eso, lo único parecido que
tiene es el título — y la tipografia—.
Ahora, gran elección la de titular a la película “Gremlin”,
porque, efectivamente, si captó mi curiosidad más allá del horroroso cartel con
el que cuenta, fue porque su título que instó a que pensara “¿qué demonios es
esto?”
Cuenta cómo una caja que contiene un monstruito que parece
un saltamontes (y que resulta ser un dios) llega hasta un matrimonio con su
hijito, siendo esta entregada por un familiar lejano de estos. El bichejo, en
un momento dado sale de la caja, y se carga a todo aquél que le place. La única forma
de deshacerse de él, es regalando la
caja con su contenido a alguien al que el actual propietario tenga afecto.
Por otro lado, un detective que se encuentra con todo este
pifostio, investiga el caso.
Se trata de un film que aún habiendo pasado por algún
festival, se concibe para esos canales temáticos de las plataformas digitales,
gustosos de ofrecer a sus suscriptores decenas de telefilms llenos de
infografía del siglo pasado. Todos ellos, al final, consecuencia de la maldita “The Asylum”.
“Gremlin”, no deja de ser este tipo de producto, sustentándose,
además, en la figura del Gremlin del título, es decir, que aparece mucho, todo
el rato. Tanto, que en un alarde di generosidad para con la creación digital,
el Gremlin ¡se hace gigante!
El diseño del bicho es la cosa más fea y poco atractiva que
he visto en lustros, pero no tan siquiera lo es tanto como para causar la risa
o la mofa. La película va, eso si, arropada por un halo de seriedad, que ya le
viene bien a este tipo de mierdotes, para que no todo acabe siendo el “Sharknado”
de turno. Entonces, la consecuencia de todo esto, es que la película, mala a
rabiar, se deja ver sin mayor problema, siempre que a la vez estemos haciendo
una tarea alternativa, sea esta mirar el wassap, sea esta masturbarnos. Y así,
pues se ve y tan ricamente.
El director de esto, Ryan Bellgardt, tiene además de esta
otra película que lleva por título “Army of Frankensteins”. Por otro lado, se
encuentra en postproducción su siguiente
película, “Jurassic Games”, un híbrido entre “Los juegos del hambre” y “Parque Jurasico”. Con títulos así, se pueden hacer una idea de la clase de director
ante el que estamos. Y el caso es que Bellgardt, fan se Spielberg y de JohnCarpenter, cuenta con su propia compañía bajo la que se ampara este título y
los spots publicitarios con los que trabaja. Una productora que empezó como
hobby, para dar rienda a su creatividad los fines de semana y que ha acabado convirtiéndose
en su modo de vida.
Bueno, un individuo ingenuo y simpático. Veremos que va
haciendo.
miércoles, 12 de julio de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "EL CHIP PRODIGIOSO"
viernes, 30 de junio de 2017
UN REGALO PARA PAPÁ
Unos pre-púberes que sienten una terrible curiosidad por el
sexo y que viven en una urbanización a las afueras, deciden coger todos sus
ahorros y largarse a la ciudad para contratar a una puta y verla en pelotas. Y
así lo hacen.
Por una serie de vicisitudes, esta puta acaba yéndose con
los niños a la urbanización escapando de sus chulos, e instalándose en la casa
de uno de los niños; el padre cree que es profesora de matemáticas –en niño lía
las cosas- y ella cree que él sabe que es prostituta, por lo que se acaba
enamorando de él, al tratarle este como la señorita respetable que él le cree,
y no como la meretriz callejera y maloliente que en realidad es. La cosa se
complicará, cuando el padre del niño descubra que es una vulgar ramera y no la
coqueta profesora de matemáticas que él cree que es.
Una buena muestra del tipo de comedia romántica que se
estilaba en los 90, así como también lo es de un subgénero que se dio mucho
dentro de la comedia romántica: el de furcias de buen corazón que acaban
enamorándose de un señor ajeno a su universo sórdido y carnal. El estandarte de
ese subgénero, “Pretty Woman”, esta “Un regalo para papá” (“Money Milk” en su
versión original (¿), una peliculilla del montón.
No obstante, estando Kathleen Kennedy y Frank Marshall en la
producción, y situándose en el tiempo tampoco demasiado lejos de la década de
los ochenta, además de película de
prostituta aspirante a princesita, es un film deudor de los clásicos juveniles
de los ochenta. La primera mitad de la película, la más soportable, es
totalmente una consecuencia de la era Spielberg. Niños de barrios residenciales
que salen a vivir aventuras en sus bicicletas decoradas con banderines; como
“Los Goonies” o “Cuenta Conmigo” y que acaban metidos en problemas. Unos
primeros 40 minutos funcionales y divertidos, se echan a perder en el momento
en el que la prostituta irrumpe en la casa del niño, y a partir de ahí,
con Ed Harris haciendo de padre viudo y
poniendo caras de buen tipo, todo lo que sucede nos importa un bledo. Y se va a
tomar por el culo tan ricamente, toda la película.
Rozando ya los años en los que se impondría la corrección
política imperante hoy en día, al menos
aquí vemos como la puta les enseña las tetas a los críos –sin que el espectador
las vea, por supuesto- en un alarde de
inofensiva pederastia a cambio de dinero y, más impensable todavía, vemos como
los críos se echan, incluso, un cigarrito tras verle las tetas a la ramera,
cosa que para 1994, año del que data la película, sería algo que veríamos ya
muy poquitas veces.
Por otro lado, advertir a todos esos pajilleros que se la
zurran con pan de molde, y por ende con Melanie Griffith, antes de llevar el
nombre de Antonio en el brazo, que
interpreta a la vivaz prostituta, que efectivamente, el erotismo no buscado es
más excitante que la sucia pornografía; no hay nada de sexo en la película, ni
tan siquiera una intención de que lo haya, sin embargo, es muy sugestivo ver lo
suelta que va la Griffith en la película, sobre todo con camisón de estar por
casa. Como va sin sujetador con aquello bamboleante, en su inocencia, resultan
esos planos más pajeables que los que sale ella vestida como una puta
provocativa, que da cierta grimilla, en parte por esas piernas con menos carne
que la pata de un canario. Pero aún así, la Griffith, era mucha Griffith. Qué
mujer.
El autor del libreto, John Mattson, batió el record de
dinero recibido por el guion de una comedia, recibiendo por parte de Paramount
la friolera de millón y cuarto de dólares, lo que suponía un pastón para un
guion de una comedia de estas características. En esta tesitura, los ejecutivos
quisieron contratar a Michael Finell para que produjera y Joe Dante para
dirigir la película, pero recibirían muy poco dinero por hacerlo, así que estos
rechazaron la oferta, recayendo así la dirección en manos de Richar Benjamín
(“Esta casa es una ruina”) quien se movía por estos parámetros como pez en el
agua.
La película resultó demasiado cara, y no recaudó en taquilla
lo que debería. Aquí en España de hecho, la vieron en cines poco más de 166.000
espectadores, que son bastante pocos para una película Paramount.
Ante este dispendio, se rumoreó –y seguramente algo de
cierto había en esto- que la película fue el proyecto personal de una serie de
ejecutivos de Paramount aficionados a las putas. Y al recibir el guion, este les
llegó al corazón, porque se trataba de una película sobre el único tipo de
mujer que conocían: las putas. Es decir, una película sobre putas, hecha por
puteros, ni más ni menos.
Por lo demás, puro fast food: la ves, te medio entretiene, y
a dormir.
Por cierto, además de ñoña, decir, para, que nunca en una
película estuvieron los protagonistas
tan espantosos. Tanto Melanie Griffith,
como Ed Harris, parecen muñecos de cera. Sin embargo, a la hora de ser nominada
la película a los Razzie, fue el guion el que se llevó la palma, sin embargo
quién se llevó tan preciado anti-galardón fue “Los Picapiedra”, espantosa a
todo efecto.
También se pasea por la película con muy poquito que hacer,
o decir, Malcolm McDowell.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
























