sábado, 9 de agosto de 2025
LA PRISIÓN DE LOS CHIFLADOS
"La prisión de los chiflados", título significativamente patrio -propio de su época- para el "Doin´Time" original (traducible a un muy carcelario "Cumpliendo condena", pero también como "Pasando el tiempo", que pal caso sería un rato adecuado), viene fechada en 1985 y, permítanme recurrir a un cliché que nos viene a huevo: No podría ser más ochentera en su género. Se ajusta como un guante a lo que era la comedia populachera yanki entonces. Con inevitables ecos a otras de su misma calaña como las "Loca academia de policía" o los "Porky´s". Digamos que, espiritualmente, son casi hermanas, con todas las salidas narrativas y los estereotipos que demandaba el personal dispuesto a amoquinar por verlas. Un humor tirando a golfo, con altas dosis de enredo y ciertas licencias de puro "spoof" que no casan demasiado bien, aunque molan. Mogollón de chistes picantes, machismo por un tubo, además de tantas otras zarandajas políticamente incorrectas (incluidos unos pocos chistes de drogas). El protagonista es el típico caradura simpático que se tira a la cachonda esposa del gobernador quien, lógicamente rabioso, le manda encarcelar en un centro penitenciario con un alcaide demasiado laxo y de ideas progresistas al que detesta. En cuanto puede, lo echa y enchufa a su cuñado, todo un cabronazo de tendencias paramilitares dispuesto a hacer la vida imposible a los reclusos. Estos, que vendrían a ser los buenos de la historia (por supuesto en ningún momento se habla de los motivos por los que están entre rejas), deciden darle su merecido recurriendo a una salida muy propia de las comedias de entonces, convencen a una golfa para que se lo tire mientras retransmiten el "espectáculo" tele mediante a nivel nacional. La clásica lucha de poderes entre los inadaptados y la autoridad, también muy de las de risa del periodo. Ello se desarrollará a la par que un previsible combate de boxeo en la cárcel, dando pie a unas cuantas coñetas a costa de "Rocky" y el cameo del mismísimo Muhammad Ali (razón por la que, a día de hoy, la película sobresale unos centímetros de la media).
En realidad la trama de "La prisión de los chiflados" es más fina y menos consistente que el cordel de un támpax, una mera excusa para acumular gags y más gags, de esos con "remate final" que, luego, guardan cero lógica con el desarrollo de lo que se supone están contando. Claro que poco importa porque, como digo, prima la gilipollez, una buscada y aceptada sin remordimiento alguno. No te partes de risa, con suerte sonríes a ratos y, en general, la sensación es más de estar escuchando los malos chistes vomitados por el borracho de la cantina. Suerte que todo el pifostio no llega a los 80 minutos, así que, entre una cosa y otra, y la inevitable dosis de nostalgia aplicada, pues termina resultando medio-entretenida... por los pelos.
Dirige, co-escribe y co-produce George Mendeluk, nacido en Alemania y emigrado para hacer las américas, en su filmografía localizamos otras de esas que habíamos visto en los estantes de nuestros vídeo-clubs mil veces pero rara vez alquilábamos, como "Flash Mortal" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes" y luego muchísima televisión, pero muchísima, hasta nuestros días.
Y, como siempre, es identificando, numerando y catalogando al floridísimo reparto donde realmente está la diversión. Abróchense los cinturones porque la cosa es generosa. Tal vez, paradójicamente, el menos llamativo sea su protagonista, Jeff Altman. Venía de hacer mucha tele y alguna cosa curiosa (como "Wacko" o "Quien tiene una suegra tiene un tesoro") y, tras "La prisión de los chiflados" el panorama tampoco cambiaría demasiado, con más curiosidades ("Harvard: Movida americana", "Los inmortales 2", bastante doblaje de dibujos animados, destacando "The Real Ghostbusters" o "Bee Movie") y más televisión. Como ocurría con muchas de las comedias de aquellos entonces, se le busca una historia de amor "seria" en las clásicas escenas donde se rebaja el tono desmadrado. Su "partenaire" pal caso es Dey Young, quien debutaría en "Rock N´Roll High School" y se marcaría un insignificante rol de camarera en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias" (menos insignificante que el posterior de "mujer con perro" para "Ant-Man y la Avispa: Quantumanía"), decorado donde coincidió con otra de las actrices de "La prisión de los chiflados", Rhonda Shear, futura carne de cañón del universo Donald G. Jackson.
Aunque en cuestiones femeninas la parte más tocha del pastel es para Colleen Camp y sus tetazas, esas mismas que viste en otras del palo como "El juego de la sospecha (Cluedo)", "Gran lío en la universidad", "La loca academia de los albóndigas" y, por supuesto, "Loca academia de policía 2 y 4". Ubres -muuuuuuy- destacables son igualmente las de Kitten Natividad, marcándose una aparición al fondo del plano, literalmente, y Judy Landers, quien anduvo posteriormente por "Armados y Peligrosos", "Escuela de Azafatas" pero, sobre todo, el "Dr. Alien" de David DeCoteau. Rematan el asunto femenino Melanie Chartoff (la directora encabritada del insti en "Parker Lewis nunca pierde") y Dona Speir (futura musa de Andy Sidaris).
Retomando el plantel masculino, tenemos a todo un John Vernon como recluso veterano y listillo. En la época me recordaba mucho al George Peppard de "El Equipo A". Cosa que cuadraba muy bien con el "Mr.T" albino que le acompaña a todas partes encarnado por Nicholas Worth, el eterno villano del cine de bajo (y eventualmente alto) presupuesto. Otros de sus socios son el cajatontista Ron Palillo (el tipo al que "Jason Voorhees" le arranca el corazón en la sexta de sus aventuras o el pirómano perseguido por "Snake Eater") y Mike Mazurki, de rostro nacido para interpretar a gángsters y/o matones de toda condición, cosa que hizo nada menos que en "Con faldas y a lo loco", "De espaldas a la justicia", "Dick Tracy" -la de los 40 y la de los 90- y su última aparición en pantalla dos meses previos a palmar, "Mob Boss" de Fred Olen Ray. Ya que hablamos del ínclito, también él dirigió a Pat McCormick -el alcaide bueno de "La prisión de los chiflados"- en "Beverly Hills Vamp".
Como villano principal todo un clásico en los suyo, Richard Mulligan, tan histriónico como nos tenía acostumbrados. Solía dejarse ver en películas de Blake Edwards: "S.O.B. (Sois honrados bandidos)", interpretando al "director de cine en crisis", "Tras la pista de la pantera rosa", ejerciendo de padre del "Inspector Clouseau" y "El gran enredo", que debería recuperar. Igualmente se prestaba a otra clase de comedias, ahí están "Los albóndigas atacan de nuevo", "Profesores de hoy" o "Chico Celestial" como prueba.
Del resto del reparto me quedo con el comediante negro Jimmie 'JJ' Walker (ni que sea por su papel en "Aterriza como puedas", de donde "La prisión de los chiflados" toma prestados esos comentarios graciosos vía megafonía) y Ron Zwang, así mismo co-guionista del film reseñado y cuya escueta carrera "actoril" incorpora dos marcianadas del calibre de "El ejército de las tinieblas" y ¡¡¿"Robot Ninja"?!!. ¿¿Nos lo creemos o estamos ante una mala di/gestión de "la secre"??.
En un momento dado, asistimos a un plano general de la cárcel idéntico a otro de "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas!!)" (al fin y al cabo, ambas películas vienen fechadas el mismo año). Ahí va una comparativa visual y la duda de si una recicló de la otra o, simplemente, compartieron escenario...
miércoles, 9 de octubre de 2024
AL RICO PSYCHO-KILLER SANGUINARIO (UNA REFLEXIÓN)
Bien, la secuencia en sí, donde el asesino masacraba a una pobre infeliz, estaba muy bien parida técnicamente. Era todo lo retorcida y exagerada que podías imaginar, pero... completamente inverosímil. Absurda. Imposible. Ello me descuadró levemente, ya que había asumido "De naturaleza violenta" como una película seria, realista, y ese asesinato hubiese encajado más y mejor en los primeros escarceos de Peter Jackson (o, dicho de otro modo, cuando Peter Jackson molaba).
Finalmente, la cacareada obra llegó hasta mis manos. La guardé para aquella misma noche. Me podía la curiosidad, pero procuraba contener las ansias. Los años me han enseñado que éstas únicamente dan pie al inevitable hostiazo. La decepción. Así que comencé y, sí, de entrada me estaba gustando. Ni que fuese por las maneras estéticas que su director, Chris Nash, empleaba para narrar la historia. El verdadero problema venía cuando, superados quince primeros llamativos minutos de largos planos fijos, de la cámara siguiendo al psycho-killer de rigor caminando por el bosque en eternos paseos, etc, etc, me percaté de que, tras tan vistoso envoltorio, simplemente había lo de siempre.
"De naturaleza violenta" no dejaba de ser un slasher del montón, con los ingredientes habituales, las salidas previsibles, los rigurosos clichés... lo único que cambiaba era el modo de mostrártelos. Pero incluso esta elección creativa perdía fuerza a medida que la trama avanzaba (muy lentamente) y dejabas atrás la sorpresa inicial. Me recordó un poco al caso de "Mandy", película que, en su momento, recibió toda suerte de halagos y lameculadas. A mí me aburrió soberanamente. La eterna historia de una venganza, solo que contada a ritmo de tortuga asmática mediante toda suerte de sobre-estilismos (mangados a Nicolas Winding Refn). Y, al final, el cine, por mucho que el acabado visual sea importante, que lo es (y las siguientes palabrejas puedan ofuscar a aspirantes a Brakaghes, Mekass y Angers), consiste en narración. Las luces de colores, los desenfoques, los planos eternos, los destellos... todo eso puede ser muy chulo, muy bonito de ver, pero difícilmente sostendrán noventa minutos de más de lo mismo.
Por supuesto, no olvidemos "el otro elemento" identitario con respecto a "De naturaleza violenta". Aquello por lo que, hasta cierto punto, existía: el gore. Efectivamente este resultaba extremadamente gráfico, brutal e impactante. Curiosamente, la escena que había visto previamente en redes sociales, tan absurda, resultó ser la excepción. El resto eran bastante más terrenales... y desagradables.
Llegamos a la parte en la que me siento obligado a matizar un poco mis palabras. Vale, reconozco que podría ser cosa de la edad. Los años tienden a reblandecerle a uno. Pero lo cierto es que, viendo la película de Chris Nash, me ofendí. La encontré enfermizamente detallada, sádica y cruenta. Impresiones incrementadas gracias a su realismo + excelentes trucajes. Algo se me escapaba ¿En qué consiste la gracia de todo esto, pues? díjeme ¿Ver del modo más realista posible cómo muere un ser humano? ¿recrearse en su sufrimiento y agonía, siendo testigo de hasta el último tendón cercenado? No sé, no lo entendí. Y ahí comenzaron las auto-preguntas.
Estas se multiplicaron cuando, días después, en redes se anunciaba una futura segunda parte de "De naturaleza violenta" (película que, en su espíritu casi "indie-arty", no parece la más adecuada para generar una franquicia, siempre motivada por intereses meramente crematísticos) y en las "Cons" de Estados Unidos ya podías ver al pintamonas de rigor disfrazado del asesino del film jugueteando con el personal. Todo ello me recordó demasiado a otro fenómeno reciente, "Terrifier" y su payaso asesino "Art".
A diferencia de "De naturaleza violenta", las películas de "Art" me funcionan un poco más. Mi preferida es la primera de todas, "La víspera de Halloween", cuando el personaje todavía no se había establecido como icono del horror (y, de hecho, lo interpreta otro actor) Su buena aceptación dio pie a un vehículo para él solo, que funcionó muy bien. Luego se estrenó la segunda parte, sorprendentemente bendecida por un éxito tremendo -para ser lo que es-. Y, más pronto que tarde, llegó la tercera (con una cuarta confirmadísima).
"Terrifier" y, por tanto, "Art", habían logrado aquello que muchos llevaban ya años intentando sin conseguirlo: Crear el nuevo psycho-killer sucesor de "Jason Voorhees" o "Freddy Krueger". Y con razón. El personaje gasta una caracterización cojonuda y chorrea carisma. Además, y como en el caso de "De naturaleza violenta", sus películas son extremadamente gráficas en cuanto a elemento sangriento. Muy salvajes... pero con un punto de fantasía, de gran guiñol, que las hace un pelo -y solo un pelo- más digeribles. Menos ofensivas. Destacan en ese sentido las víctimas de "Terrifier 2", cuya agonía se prolonga tanto en el tiempo que termina resultando casi cómico. Parecen no morir nunca, por mucho que "Art" las trocee, rebane, aplaste o machaque, y uno al final no puede evitar reír, porque casi parecen chotarse de esos mismos excesos, desesperados por alargar el tormento lo máximo con la finalidad de que el público disponga de tiempo suficiente para "disfrutar" recreándose en ello.
Lo que nos lleva a, justo, el asesinato más famoso de toda la franquicia, aquel en el que "Art" cuelga a una chica desnuda por los tobillos y procede a partirla por la mitad, vía coño, mediante una sierra manual oxidada. El truco es aceptable, aunque canta un poco el látex. No obstante, dejó huella y cumplió su función. A partir de ahí, ver no solo a tipos disfrazados de "Art" por las "Cons", sino a espectadorAs que, felices, posaban con él en las fotos, incluso haciendo el pino dispuestas a ser aserradas, se convirtió en una constante. Y todas desplegando una enorme sonrisa. La actriz protagonista de la escena, acorde a estos extraños tiempos que vivimos, escribió un artículo en una web justificando haber aceptado interpretar tal material, que algunas tildarían de misógino, asegurando sentirse orgullosa y, en fin, no sé cómo se lo montó, pero logró convertir su cruento aserramiento en, casi casi, una alegoría en favor de la mujer empoderada.
Retomando el hilo de las "Cons" y las "groupies" de "Art", comencé a sentirme algo desconcertado. Mi lado moralista de señor de mediana edad, afloró. Hasta qué punto tenía sentido celebrar así, de modo tan banal, a un asesino y, muy especialmente, un crimen TAN despiadado. Era como quitarle hierro, tomárselo a guasa. Daba la sensación de que el público parecía olvidar que semejante momento había sido confeccionado para horrorizar, perturbar, resultar desagradable... ¿o no? ¿estaba pecando de ingenuo? Ahí me planteé la posibilidad de que, contra pronóstico, en realidad fuese lo opuesto. Las fabrican para ser aplaudidas y coreadas con fervor por el fan medio, desprendiéndolas de su lado traumatizante.
Teoría esta completamente trasladable a "De naturaleza violenta". Ahora comprendía su popularidad y, muy especialmente, lo retorcido, exagerado e inverosímil del asesinato consumido / explotado en redes sociales. Estaba diseñado no para espantar, sino ser jaleado y convertir en "meme". Lo mismo que su psycho-killer.
El éxito de "Art" posiblemente abrió la veda a la búsqueda de nuevos asesinos del cine explotables como merchandising. Algo que, hasta cierto punto, intentó recientemente Eli Roth con "Thanksgiving" y su "John Carver", quien también cuenta con muñequito, "cosplays" y una secuela en camino, pero parece haber calado menos. ¿Tal vez porque sus asesinatos no son TAN bestias como los de sus dos competidoras? ¿o porque el criminal no tiene una identidad específica? No sé.
Y en mi reflexión, me di cuenta de cómo habían cambiado las tornas. Antaño, la función de los "monstros" de las películas de terror consistía en crearnos zozobra, intimidar, ser temidos. Llámalo "Jason", llámalo "Michael Myers", llámalo "Leatherface", llámalo "Freddy"... o no. Justo, el éxito mediático de este último, su aterrizaje en el mainstream, su conversión a mercadería, a muñeco, a disfraz de Halloween, etc (curiosamente, siendo como era un asesino de niños) hizo más aceptable la figura del psycho-killer cinematográfico. Dejamos de tenerles "miedo", para reírnos con ellos y aplaudir sus fechorías. El siguiente fue "Ghostface" de la saga "Scream", pero, como con "Thanksgiving", cuajó poco al carecer de una identidad. "Art" ha devuelto el río a su cauce. Ya tenemos uno con nombre propio, maneras propias, y que funciona. La diferencia es que ahora ya no nos acojonan. Ahora son "los buenos de la película". Aplaudimos y lanzamos felices vítores de aprobación cada vez que rebanan el cuello a alguien, y cuanto más explícito y real sea, mejor, más chocaremos nuesas palmas y con más fuerza berrearemos.
Sin embargo, aunque me sentía muy orgulloso de haber llegado a tales conclusiones, en mi fuero interno me torturaba la idea de poder estar hablando como uno de esos críticos moralistas, un Roger Ebert cualquiera, ofendido por la violencia en pantalla, lista para escandalizar a "viejunos" como yo. Decidí efectuar un viaje mental en el tiempo e ir hasta los años en los que gozaba viendo truculencia en películas, las de "mi época", y, muy específicamente, slashers. Y me hice otra pregunta más: "¿No es exactamente lo mismo?" De entrada, saqué la conclusión que todo aquel gore, el de "Viernes 13", "El Mutilador", "La quema" o "El asesino de Rosemary", era distinto. Estaba enfocado como algo que indujera a cerrar los ojos, espantado. Algo horrible. En ningún momento listo para complacerte. ¿Seguro? ¿y el "descorchamiento" de globo ocular en el tercer "Viernes 13", efectuado, además, en tres dimensiones para incrementar su condición de truco de feria / efecto gracioso?. Mierda. Aquel pensamiento me descuadró.
Es cierto que el cine de horror, y la violencia, siempre han inspirado a un sector de la audiencia a montar fiesta y cachondeito. La diferencia es que, antes, en los 70 y 80, era algo más propio de la escoria que acudía a los cines de la calle 42, lumpen desatado, muy ajeno a la naturaleza del fan tal y como la entendemos hoy. Pero fue el crecimiento e imposición de este último, la expansión del fandom del horror, su conversión a casi secta religiosa, lo que, poco a poco, ha ido desprendiendo de peligrosidad al cine que tanto les/nos gusta y haciendo de sus elementos más oscuros, y en apariencia reprobables, materia casi de pura comedia, inofensiva y ridiculizable.
No soy el único que se lleva semejantes impresiones. El mismo Rob Zombie en una entrevista comentó no entender aquel modo de tomarse la violencia, alegando que esta quedaba en las antípodas de resultar divertida y, como consecuencia, procuraba mostrarla tan cruda y desagradable en su cine, esperando así dejar mal cuerpo en el espectador, incitándole al rechazo. En ningún momento pretendiendo convertirla en un carnaval.
Terminé el artículo, dispuesto a darle unos cuantos vistazos y pulirlo, cuando me entero que "Terrifier 3" va a pasar por el entonces próximo Festival de Sitges. Y, además, vendrá representada por su director y algunos actores, entre ellos, ¡sí!, David Howard Thornton, el caballero oculto tras el maquillaje del terrorífico "Art". Instantáneamente, comencé a fantasear con lo mucho que molaría poder hacerme una foto junto a él, caracterizado con su llamativo atuendo. Así andaba yo, obsesionadísimo, hasta que súbitamente recordé la existencia del texto que acaban de sufrir. Y me replanteé todo. Tras echar pestes de la peña que posa con "Art", desvirtuando así su condición de sádico asesino, vas tu y casi pierdes los papeles, cual fan histérica adolescente arrodillada ante los atributos colgantes de Harry Styles, al saber que se te presentaba la remota oportunidad de situarte al lado del ínclito en una hipotética instantánea. Patético.
Y, efectivamente, acudí al festival para ver "Terrifier 3"... pero ¿hubo foto? Sobre todo ello, en breve.
martes, 23 de julio de 2024
DE NATURALEZA VIOLENTA
A eso hay que sumarle una filmación al estilo documental, la ausencia de música incidental y un realismo atroz; cuando a uno le dan un hachazo en la cabeza, apenas si tiene tiempo para reaccionar. Eso es lo que pasa en los asesinatos que nos muestra “De naturaleza violenta”, estos son salvajes y muy, muy silenciosos, casi tanto como brutales.
Así pues, “De naturaleza violenta”, que despierta tantas pasiones como odios a lo largo y ancho del mundo —no es de extrañar porque no es una película fácil. Y por supuesto, no es divertida, ni mucho menos entretenida— se convirtió en la sensación de los pases golfos del festival de Sundance desde el que despegó, dando su salto a las salas comerciales, donde ha recaudado tres millones de dólares en su primera semana de exhibición, una pasta para una película de estas características.
Pronto llegará a las plataformas, de hecho lleva el logo de Shudder en sus créditos, pero de momento podemos disfrutarla en cine de nuestro país, donde casi es una anécdota que haya llegado a estrenarse.
Cruel, lenta, asalvajada y distinta a cualquier película de terror de las que pueblan ahora nuestras pantallas, por lo que a mí respecta “De naturaleza violenta” es la mejor en su género de lo que llevamos de año, y Chris Nash un director a tener a cuenta… si no se nos estropea como Eli Roth, como Ti West, como…
Muy recomendable, eso sí, para espectadores pacientes.
sábado, 5 de agosto de 2023
POLICÍA DE ACERO
Así de entrada, mirada por encima, "Policía de acero" no sería más que otra imitación de "Robocop" parida en plenos años 90, 1995 para ser exactos. Es decir, ocho después del clásico de Paul Verhoeven. ¿Por qué tan tarde?. Y digo "Robocop" a conciencia, pues no hay ninguno de los restantes referentes expoliados recurrentes en esta clase de subproductos. Es decir, ni "Terminator", ni "Mad Max 2", ni nada semejante. Aquí el hurto comienza y acaba con "Robocop", solo que yendo por la estrategia fácil, cambiemos a Peter Weller por una chica rubia de buen ver. El resto, casi idéntico, con escenas que incluso rozan la línea de lo legal cual un Bruno Mattei cualquiera.
Hay un grupo de moteros malvadísimos comandados por un sobreactuado Richard Grieco de "look" ultra macarra. Entre ellos se ha infiltrado una churri policía. La descubren y se la cepillan (sin hacerle demasiados desperfectos). Un científico convence a la alcaldesa que puede coger el cadáver y revivirlo mediante suero para convertirla en una super-policía. Proyecto "Lázaro" lo llama (¿no había un nombre menos trillado?). Así que proceden. La rubia sufre una crisis de identidad cuando descubre que ha vuelto de la muerte y, tras escenas de drama chusquero, se hace a la idea de que es una "superhéroa", se viste como tal, con mucho negro, incluso lleva una máscara que le cubre la mitad de la faz y, enga, a meter piruetas, matar malos a base de posturitas guapas y, por supuesto, vengarse de Don Grieco, que se hace tarde.
Por una vez los distribuidores patrios tuvieron suficiente ojo para rebautizar al film con fines clarificadores. En inglés se titula, muy farragosamente, "The Demolitionist" (difícil de mentar, "demolishionis", "La demoledora". Hay una escena en la que la califican de "Demo" y queda muy chanin, así tendrían que haber titulado la peli, o "Demo Cop" si me apuran), y en las Españas pues "Policía de acero", en evidentísima referencia a nuestro querido madero de hojalata.
Claro, tras leer todo esto pensarán "Menuda basurilla, ¿Quién osó hacer esto en los noventa? Wynorski, Corman, Band....?" pues no, y ahí radica realmente lo chocante del invento, y motivo por el que la consumí íntegra y sin avance rápido, a pesar de haber tenido un día duro: la gente que asoma por delante y detrás de la cámara son personajes de la farándula horrorífica / fantastique, bien conocidos y queridos por todos nosotros. Muchos con un pasado, y un posterior futuro, bastante más lúcido, impropio de gente a la que asociaríamos con un plagio barato de "Robocop".
La culpa total y absoluta de este desaguisado la tiene Robert Kurtzman, quien aquí debutaba en la dirección. Dos años después se ocupó de la más popular y lograda "Wishmaster" para, a partir de entonces, ir cayendo en picado a base de productos más bien olvidables como "The Rage" o "Enterrados Vivos". Cerraría el círculo en 2010 con una de acción, "Impacto Mortal". Conocen, o deberían, la otra ocupación del caballero, como técnico de efectos especiales en muchos títulos de solera, especialmente al lado de sus queridos Howard Berger y Greg Nicotero, con quienes formó la legendaria "KNB Group". Y sí, no solo estos firman los truquitos -tampoco muy abundantes- de "Policía de acero". En cuestión de cameos, Berger no quiso saber nada, pero Nicotero sí. Gracias a sus greñas y barbas, hace de motero malote.
Visto lo visto, Kurtzman tendría el caprichito de parir su propio "Robocop", deseo compartido con su señora esposa de entonces, que para algo ambos firman la historia (tampoco se esforzaron mucho). Luego, le pasaron el encargo de escribir el guion a un par de mindundis con nombre de mafioso y mucho currele televisivo a sus espaldas, Brian DiMuccio y Dino Vindeni. Lo siguiente fue tirar de lista de colegas, a los que liarían completamente. Me los imagino siendo conscientes de lo marciano de la operación, pensando "tío, esto en una copia de "Robocop"" pero callando like putas, ¿Cómo defraudar a un amigo?. Así que, enga, ponme en la peli, pero no me hagas hablar mucho, cuanto más se reduzca lo mío a cameo, mejor.
Y de esta guisa encontramos a Tom Savini como esbirro del villano (asoma en más planos que muchos de sus compañeros, pero nada excesivo, y apenas habla), Reggie Bannister (el calvito de la saga "Phantasma") como un alcaide visto y no visto, lo mismo que Jack "Cabeza Borradora" Nance en plan cura. A Joseph Pilato le toca lucirse un poquito más gracias a sus excesos interpretativos, le reconocerás como el malvado "Rhodes" de "El día de los muertos". El gran Dan Hicks, paleto en "Terroríficamente muertos" o encargado de supermercado en "Intruso en la noche", muriendo rápido. Sarah Douglas, la villana de "Superman 2", en un vivo ejemplo de cameo irreconocible, dando vida a una cirujana que, si no me falla la memoria, ni se quita la mascarilla. Nada menos que Heather Langenkamp, la prota de "Pesadilla en Elm Street", en un infame papelito de periodista / locutora. Y Derek Mears, futuro "Jason Voorhees" en la película del 2009. Aunque el cameo más curioso, porque ni tan siquiera sale acreditado, se lo debemos a Bruce Campbell en el recurrente rol de motero maloso.
Los papelotes destacados recaen, Grieco aparte, en Peter Jason como policía corrupto (lo has visto en chorrocientas películas de John Carpenter), Susan Tyrrell como alcaldesa (normalmente muy histriónica, desfasaba que daba gusto en "Cry-Baby" o "La zona prohibida / Forbidden Zone") y Bruce Abbott, el "Dan" de "Re-Animator", como el científico que inventa a la policía de acero, es decir, otra vez reviviendo cadáveres mediante suero. Este chico no aprende. Y, a todo esto, el insulso protagonismo de la función se lo lleva Nicole Eggert, vigilanta de la playa.
John Esposito, productor ejecutivo, tuvo la poco fortuna de coproducir ese aborto titulado "Abierto hasta el amanecer" y últimamente ha guionizado para la mediocre serie de tele inspirada en "Creepshow".
Y en una película como esta, con toda la peña mentada, no pueden faltar las citas descaradísimas a "Fangoria" y las "fricadas" a servicio del fan. Nada más comenzar, Richard Grieco y su socio esperan en la celda a que los ejecuten (luego escaparán y bla, bla), mientras ven una peli en plan "kaiju-eiga" por la tele (con un especie de pez espada gigante destruyendo casitas) y se parten de risa. El tipo sujeta un "Fangoria" entre las manos y, por si acaso no han pillado el guiño, tiene la pared de atrás embadurnada de más y más cubiertas. Sutilidad es mi segundo nombre, bro.
En cuanto a la sensación general que deja "Policía de acero" -que, obvio, concluye con una canción metalera de lo más pegadiza y macarra- es de estupor. Como decía, la soporté íntegra. Y me cayó en gracia a pesar de que los momentos dramáticos cortan el rollo. Pero, claro, estoy requeteseguro que fue gracias a la ristra de nombres. Era la mar de gracioso ir reconociéndolos. Como encontrarse con un viejo amigo al que ves haciendo algo de lo que, sabes, luego se avergonzará. Aunque, a tenor de los años transcurridos, no había motivo. Casi nadie parece saber de la existencia de esta película. Bien mirado, al final la fortuna les sonrió.
sábado, 12 de marzo de 2022
SESIÓN DOBLE: CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ + LA MATANZA DE TEXAS 2022
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)
sábado, 6 de noviembre de 2021
13 FANBOY
Leído así, "13 Fanboy" suena a thriller trillado. A peli de terror del montonazo. Y eso es exactamente lo que sería -a lo que contribuye cierto sopor, su extensa duración y el aire cutrilongo que gasta- si no fuese por una serie de características que la hacen destacar, todas situadas tras la cámara.
Resulta que "13 Fanboy" viene co-escrita y dirigida por Deborah Voorhees. Sí, niños, la tremenda pechugona que se dejaba asesinar por "Jason Voorhees" (lo del apellido es una graciosa coincidencia) en el quinto "Viernes 13". No nos vamos a engañar a estas alturas. Todos la recordamos y valoramos por... bueno, no por su talento interpretativo, precisamente. Eso es así, jorobe a quien jorobe (y a ella la que más, seguramente). Tras ese papel, y verse encasillada en roles de prostituta y demás, dejó la interpretación y se puso a dirigir comedias "indies" sentimentaloides. Hasta que estalló el fenómeno fan y pasó a formar parte del personal habitual en las convenciones de cine de terror. Allí entabló amistad con otros supervivientes de la saga sedientos de trabajo y, un día, decidió reunirlos a todos en una película. No podía ser otra comedia sentimental de espíritu "indie" porque eso no querría verlo ni el tato. Así que tiró por lo obvio, una de terror. Concretamente, un slasher. Y en formato meta-cine. No creo que a Deborah le guste mucho el género, pero dado su currículum (y el de sus colegas) era la opción más lógica si quería que los fanes aportaran dineros mediante crowdfunding, y así es como fue.
La verdad, no sé qué careto se les quedará cuando vean la peli terminada. No porque sea mala o buena... eso da igual, le pondrán tanta voluntad que les encantaría aunque fuese el mayor ñordo del siglo. Es porque ellos, los fans, no salen demasiado bien parados.
Por ejemplo, en una escena una de las actrices del cuarto "Viernes 13" hace fotos artísticas semi-góticas a una modelo medio desnuda cubierta de sangre. "¿Quién quiere ver esta clase de fotos?" pregunta la ingenua moza, a lo que la otra responde con desdén "Los fans del cine de terror". Corey Feldman, el famoso Tommy Jarvis jovenzuelo, no hace de sí mismo, sino de un fan. Uno con cierto retraso mental, salido como una mona, cuya máxima en la vida es poder ver a sus actrices favoritas en tetas.
Es cierto que este drama tiene una base más o menos real. Precisamente, la protagonista del primer "Viernes 13" sufrió acoso en su época. Así que sí, hay tarados de esos por el mundo. Y, cojones, no voy a ser yo quien defienda a los fanes del terror -aunque pertenezca a la especie-, pues es un mundillo repleto de retrasados mentales, vírgenes desesperados por meterla en un agujero y algún demente que goza con vídeos de violencia genuina... pero, en fin, no creo que se pueda generalizar. Ni siquiera en ese caso. Y, además, está un poco "feo", porque Deborah y sus colegas, a fin de cuentas, viven de toda esta peña. De cobrarles dineros por hacerse una jodida foto con ellos, cosa que me parece lamentable.
No es la primera vez que vemos algo así. Wes Craven pintó a los devotos del terror como gorilas descerebrados en "Scream 2". Y las "scream queens" de la "serie B/Z" al completo, con ayuda de Charles Band, se marcaron un tanto parecido en una cosucha titulada "Trophy Heads".
¡Eh! Tiene máximo sentido. Piénsenlo: estos actores/filmeiquers han quedado atrapados en el cine de terror -un género que tampoco es que sea del agrado de todos- por culpa de sus adoradores. Les obligan a viajar al pasado continuamente, a lo que hicieron hace 40 años, sin dejarles evolucionar. O cambiar de registro. Incluso tienen que vestirse con las ropas del personaje que interpretaran entonces o soltar sus chascarrillos. El mismo Kane Hodder, es decir, el "Jason" más célebre, se marca un discurso en "13 Fanboy" quejándose de que no le dan papeles por haber interpretado a un asesino y, luego, demostrando que es "de carne y hueso" dando la turra entre lágrimas sobre lo mucho que quiere a su señora y sus retoños. Todos los actores salidos de "Viernes 13" se encabezonan en demostrar su condición de gente normalísima con aburridas vidas en las que pierden el culo por sus asquerosos niños y/o nietos.
Sin embargo, Deborah Voorhees se guarda un as en la manga. Uno que no desvelaré para evitar joderles el pastel. Digamos que aplaca un poco esa sensación de que están pintando a los fans como tarados peligrosos (solo un poco). Y, de paso, pone luz a una duda que me embargaba mientras veía la película: ¿qué pinta ahí Dee Wallace? Ciertamente, tiene más caché que muchos de su compañeros. Estuvo en "Aullidos" y, sobre todo, "E.T. El extraterrestre". Se supone blanco de interés del asesino por su papel en ¡¡el remake de "La noche de Halloween"!! flaco favor le hacen destacando ese rol por encima de otros mucho más jugosos e icónicos.
Completan el pastel unos cuantos asesinatos más o menos logrados, gracias al buen uso de efectos "old school", y una escenita de folli folli, para que no se diga.
domingo, 15 de agosto de 2021
"VIERNES 13" EN "SPACEBALLS"
Una de las escenas/coñas más populares de la simpatiquísima "Spaceballs / La loca historia de las galaxias" de don Mel Brooks es cuando, para localizar a los héroes, los villanos corren a su videoteca y extraen una copia pirata de la misma película que están rodando, por aquello de rebobinar hacia adelante y ver cómo se desarrollan los acontecimientos. "Pero si todavía no hemos terminado de hacerla" exclama "Casco Oscuro", a lo que su esbirro comenta que "el mercado de la piratería va en aumento" y las películas salen antes incluso de haberse finiquitado. Genial. Genial porque, durante el auge de las descargas ilegales años -y años- después, llegaron a ponerse a disposición del respetable copias de trabajo de películas sin todos los efectos especiales definitivos añadidos. Mel fue muy certero en sus predicciones.
El caso es que, tras ver "Spaceballs" un porrón incontable de veces (también en el cine "Continental", durante su estreno, en DOS ocasiones), jamás me había percatado del subgag que hay dentro del gag. Cuando se dirigen a los estantes con las cintas de vídeo, justo debajo de donde están la misma "Spaceballs" y el resto de filmografía de Mel Brooks al completo, vemos una ristra de falsas secuelas de "Rocky" por un lado y de "Viernes 13" por otro. Sí amigos, me avergüenza no haberme dado cuenta hasta anteayer.... que, curiosamente, era Viernes 13.
Tal y como se aprecia en el detalle inferior de la imagen, reposan CATORCE secuelas de "Viernes 13" (hubiese sido más gracioso trece, pero la catorce, aunque casi ni se ve, está ahí). Bien, "Spaceballs" está fechada el año 1987. Por entonces la entrega de las aventuras de Jason Voorhees más reciente había sido la sexta en 1986. No habría otra hasta 1988. Es decir, en el momento Brooks predijo ocho más. Teniendo en cuenta que la franquicia con el título de "Viernes 13" se detendría en la octava, se pasó. PERO, contando a partir de cuando cayó en manos de "New Line" y comenzaron las seudo secuelas, variaciones y remakes, la cosa se queda muy muy cerquita. En este caso, el poder adivinatorio del director judío volvería a dar en el blanco.
Irónico y encantador.
lunes, 9 de agosto de 2021
ESTE CUERPO ME SIENTA DE MUERTE
Con todo eso, lo que no deja de ser la película, es un lucimiento para un cada vez más perdido Vince Vaughn que, para el caché que cobraría por protagonizarla, podría haber pasado de ella. Supongo, que el hombre tendrá que comer. Y es que aunque a esta cinta la avalan buenas críticas y el beneplácito del público, a mí me parece una chorradita de fórmula bastante fallida. Aunque sus intenciones son buenas.
La cosa es simple; un psycho killer se dedica a hacer de las suyas en entorno estudiantil, cuando tras una masacre encuentra una antigua daga mexicana que parece venirle muy bien al hombre. Esta es una daga con ciertos poderes que propiciará que, cuando apuñala a una jovencita apocada con ella, sus cuerpos se intercambien pasando ella a estar dentro del cuerpo del psycho killer y viceversa. Cuando se dan cuenta de que sus cuerpos han sido intercambiados, la muchacha, ahora dentro del cuerpo del gigantón que es Vaughn, tendrá 24 horas para apuñalarle a él y establecer un nuevo intercambio de cuerpos, o de lo contrario este estado será permanente. Comienzan así los enredos y los acuchillamientos.
Pensándolo bien, el problema lo tengo yo, que creo que ya estoy mayor para este tipo de productos. Además que no me acaban de encajar los contrastes de los que hace alarde la cinta, puesto que, si el humor de esta es absolutamente blanco y cursi, el gore que se nos muestra es una auténtica burrada y durante todo el visionado no dejo de pensar que una cosa no casa con la otra, que no queda bien. Al margen de eso, no es una película que me resulte en exceso divertida. Incluso por momentos me aburre. Tampoco me gusta que la película tenga un protagonista que, al final, es una estrella de Hollywood muy reconocible al que por contrato se le tiene que ver el rostro todo el tiempo, y me carga ver a Vince Vaughn emulando ser una jovencita torpe y virginal, y más, cuando los primeros minutos de película, en los que se nos muestra al personaje, este lleva puesta una máscara parecida a la de Jason Voorhees (no llega a ser de hockey, pero intentan que Vaughn se parezca a Jason por todos los medios) y se va cargando a jovencitos con una contundencia que, por momentos, parece que estamos ante una película que puede que esté muy bien. Sin embargo pronto se convierte en un episodio de Halloween de “Salvados por la campana”. Resulta, casi, un slasher muy bruto, pero para niños. Tampoco me funciona Kathryn Newton intentando actuar como un violento psycho Killer. En definitiva, que, sin repugnarme, no es una película que me haya gustado mínimamente.
Dirige Christopher Landon, que tampoco me vuelve loco con sus películas de “Feliz día de tu muerte”, pero que, sin embargo, se cascó una de las mejores entregas de la saga “Paranormal Activity” con “Paranormal Activity: Los señalados”. No creo que sea un mal director, pero le queda hacer todavía tres o cuatro películas para demostrarme que “Este cuerpo me sienta de muerte” es solo un manchurrón en su curriculum… aunque a todo el mundo parece encantarle esta fruslería.
martes, 6 de julio de 2021
MIERDCADERÍAS : LAS MALDITAS ENCHILADAS
Bien, esa frase, en su versión original, es la que luce estampada en la camiseta del amable caballero de la imagen. Sí, claro, a todos nos hizo gracia en su día pero... de ahí a verla en una camiseta en letras gigantescas, va un trecho. Hay que ser muy..... ¿¿fricazo?? para fijarse en algo así como materia prima de merchandising. Una vez más, nos asombra descubrir cómo el abuso de aquel saca jugo de hasta las piedras que hay debajo de las piedras, convirtiendo la tonterida más insignificante e imperceptible en carne de mierdcaderías.
No se salva nada. Estamos condenados.
Actualización 22/07/21 - Por lo visto tan mala idea se la debemos a una peña que responde al nombre de "Sadist Art Designs". Sabiendo como sabemos que muchos de ustedes son unos mastuerzos que han flipado con la camiseta y se pirran por tenerla, comentarles que, además de esa, disponen de muchas otras del mismo estilo en su catálogo. ¿Dónde dar con ellos?. ¡¡Usen Google, panda de vagos!!.
sábado, 9 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador.
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".

HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS : No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".
jueves, 27 de diciembre de 2018
S&MAN
A J.T.Petty toda esta morralla le flipaba tanto como a mí, por lo que decidió dedicarle un documental. O, mejor dicho, una docu-ficción. Para ello se puso a recorrer convenciones en busca del más retorcido "underground horror". Y aunque uno de los creadores a los que entrevista es el mismo Gary Whitson, prefiere centrarse en otros tres personajes, Bill Zebub, Fred Vogel y Eric Rost. Algo que no deja de resultar curioso si tenemos en cuenta que Petty es un profesional respetado, especialmente gracias a su primera obra,"Soft for Digging", seguida por títulos como "Mimic 3: El guardián", "The Burrowers" o "Hellbender".
Las intervenciones de Bill Zebub, videoasta del que hemos hablado largo y tendido, son las más divertidas del documental, tanto por las declaraciones que esputa ("Mírame ¿Tengo aspecto de saber hacer una película?") como por el momento en el que le vemos grabar uno de sus proyectos. A Fred Vogel le conoceréis por sus famosas e infames "August Underground", supuestos y muy verosímiles vídeos caseros perpetrados por un asesino en serie. Confieso que nunca me ha apetecido ver ninguna de ellas a pesar de que no me han faltado oportunidades. En cuanto a Eric Rost, pues ahí entramos en el apartado "ficción". Petty juega con una idea que no por manida resulta menos escalofriante, ¿y si uno de estos tipos fuese un auténtico psicópata y sus grabaciones caseras crímenes reales?.
Conocemos al tal Eric vendiendo en las convenciones sus dvd's bajo mano. "S&Man" es el título genérico y en todos ellos acosa a una chica grabándola en vídeo mientras camina por la calle. Luego se cuela en su casa para practicarle vudú. Y finalmente la secuestra y la mata delante de la cámara. Ni que decir que el actor elegido para interpretar al tipo encaja muy bien en el aspecto del típico "nerd" regordete que vive en el sótano de casa de su madre y asegura que ver esos vídeos es un pequeño desahogo para aquellos que, como él, no tienen demasiado éxito con las chicas. Ya del todo metidos en lo propiamente peliculero, la obsesión de Petty por saber más del chaval y su "obra" acabará irremediablemente en tragedia.
A la par que todo esto se desarrolla, "S&Man" reflexiona sobre el "placer" de visionar imágenes de violencia extrema y misoginia, con ayuda de algunos especialistas no excesivamente brasas, tocando incluso temas como el "snuff" o los vídeos de ejecuciones confeccionados por terroristas. El resultado final es bastante entretenido y sobre todo interesante. J.T. Petty sabe integrar muy bien la ficción dentro del meollo y recrear a la perfección, y de manera muy perturbadora, esos supuestos crímenes auténticos que presenciamos.
Y sí, al terminar te haces unas cuantas preguntas y te replanteas algunas cosas.
Recomendable.
domingo, 27 de mayo de 2018
LOS EXTRAÑOS: CACERÍA NOCTURNA
"Los extraños: Cacería Nocturna" o "The Strangers: Prey at Night" es la secuela tardía de aquella cosita que se estrenó hace unos diez años con Liv Tyler y que, más o menos, logró llamar la atención. Fui a verla al cine y me aburrí bastante, tal y como escribí en la respectiva reseña. No he vuelto a consumirla desde entonces. La secuela me animé a verla simplemente por su director y por mero completismo.
La original era una historia de "home invasion" basada libremente en hechos reales. En esta lo del "home invasion" queda reducido a la secuencia pre-créditos, para luego convertirse en un semi-"slasher". La pareja de ancianos asesinada antes del título recibe la visita de los hijos y los nietos. Estos están formados por sendos personajes estereotipados, entre ellos la típica adolescente siempre de mala hostia y vestida de neo-grunge y el chaval deportista. Ambos dan muchos problemas a sus pobres padres, que no pueden follar cuando quieren. Ciertamente, tanto "The Strangers: Prey at Night" como la reciente "Un lugar tranquilo" parecen auténticos alegatos anti-hijos. Sus protas serían más felices y sufrirían menos si en su momento hubiesen evitado echar la semilla donde no debían. En fin.
El caso es que la peli que nos ocupa se desarrolla de manera muy formal y tranquila. Sin estridencias demasiado llamativas. No es especialmente aburrida, aunque tampoco especialmente divertida. La familia normal es acosada continuamente por la familia de dementes. Unos matan, otros mueren. Lo clásico. Hay algún susto, alguna escena mejor que otra (mola especialmente el enfrentamiento en la piscina) y, lo digo (cuidao que ahí espoileo), a diferencia de la primera, en esta los villanos también la palman, lo que da mucho gustito. Ciertamente es donde más se denota el rollo "slasher" con el padre encapuchado en plan "Jason Voorhees" y que no fenece ni a la de tres. Dado el tono realista de la propuesta, canta más que una almeja, pero bueno, se perdona.
Toda la peli tiene un regusto "Halloweenesco" que incluso afecta a la tipografía de los créditos. El tema musical principal roba sin compasión el de "La Niebla". Y ya que estamos, la huída de la "final girl" es idéntica a la de "La matanza de Texas".
En el reparto destaca la dulce y carnal Christina Hendricks.
Del montón. Pasable.
domingo, 4 de febrero de 2018
VICTOR CROWLEY (HATCHET 4)
El año 2006 Green debuta en el campo del horror con "Hatchet", que se anuncia como un regreso a las maneras de la vieja escuela. Eslogan lastrado por un exceso de humor y un gore que de tan exagerado resulta totalmente irreal, características estas nada comunes a ese supuesto terror añejo. No obstante, la peli, que retoma los esquemas del slasher de toda la vida cambiando el tono aséptico general propio de "Scream" y consortes por uno más visceral, y un asesino monstruoso, deforme y todopoderoso como los de antes (no en balde interpretado por Kane Hodder, el "Jason Voorhees" más popular), está simpática y convence. Tanto como para parir una secuela en 2010 y una tercera entrega pasados tres años en la que Green se aleja de su rol como director para escribir y producir ejecutivamente.
Con el tiempo "Hatchet" y su psycho-killer protagonista, Victor Crowley, habían logrado granjearse un mini-culto suficiente como para animar a Adam Green a lanzarse con una cuarta parte superada ya una década desde la original, y estrenarla sin anuncio previo, ni aviso alguno, cosa esta que dado cómo anda el patio está muy bien y se agradece (y cada vez se impone más). En ella, el cineasta retoma el puesto de director/guionista y cambia el título, en lugar de "Hatchet 4" tenemos "Victor Crowley".
No hace ninguna falta haber visto las otras para consumir esta, ya que, primero, te hacen un estupendo resumen al principio y, segundo, esquemáticamente sigue siendo un slasher sin mayores complicaciones. El superviviente de la última masacre es convencido por su agente para volver al pantano donde todo ocurrió junto a un equipo de televisión. Van en un avión privado que se estrellará justo donde no debe. Muy cerca, andan unos chavales que quieren rodar un trailer con el que convencer a posibles inversores de que Victor Crowley es buen tema para un largometraje (estos detalles destinados a los auténticos devotos son los que me molan de Adam Green). A través de un móvil, alguien recitará el conjuro vudú que hará regresar a Crowley de la tumba y emprenderla a hachazos, y lo que haga falta, con todo el reparto, que intentará resistir recluyéndose en los restos del avión.
Como suele pasar con todas las películas de la saga, esta arranca muy bien, de modo harto interesante y entretenido, pero en cuanto se planta en la parte puramente slasher, la cosa comienza a tambalearse. A veces más, a veces menos. En "Victor Crowley" ese tambaleo es soportable, el ritmo flojea pero no decae, y el conjunto se lleva bastante bien. La parte de comedia es especialmente visible en el primer tramo, donde llegué a reírme a carcajadas con el modo en que el piloto del avión se comunica con los pasajeros. Y, por supuesto, tampoco falta el gore, tan extremo como gran guiñolesco, hay muertes realmente brutas que contrastan con otras menos gráficas. Es irónico que, teniendo en cuenta toda la sangre que presencié durante el visionado, el único fallecimiento que de verdad me afectó, por su dureza y realismo, es uno sin gota de hemoglobina, pero sí mucha agua.
Otro de los aspectos comunes de la saga son los cameos o los pequeños papeles reservados para "viejas glorias" asociadas a los clásicos modernos del cine fantástico. Dada la inmensa galería que en ese sentido sumaban los castings de los tres primeros "Hatchet", para esta ocasión había menos donde rascar, pero algo hay: Felissa Rose de "Sleepaway Camp", la scream queen Tiffany Shepis y Tyler Mane (el "Michael Myers" de Rob Zombie) son los más evidentes. Cameo también para el propio Green y su querido perro.
El cortante final es cojonudo, así como la canión de "Ignitor" que suena durante los créditos.
"Victor Crowley" está dedicada a Wes Craven y George A. Romero. Bonito gesto de cuya sinceridad no dudo viniendo de quien viene.
sábado, 27 de mayo de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "FREDDY CONTRA JASON"
Al parecer fue todo un éxito. Pero digo yo que no lo sería tanto si nunca generó ni la secuela rumoreada, ni tampoco ese extraño delirio en el que iban a incluir al Ash de "Evil Dead" en el petate. De hecho, comenzó a oírse también que había ideas para un "Pinhead versus Michael Myers" pero, afortunadamente, no llegaron a cuajar.
Lo que sí llegó, y fue a las pantallas, es este "Freddy contra Jason" precedido por una encuesta en la red que daba la oportunidad a los fans de votar quién querían que ganase. Yo voté a Jason. Estaba claro que no iba a ganar ninguno, porque ahí fuera había demasiado dinero, er, digo, demasiado público encariñado con ambos como para arriesgarse a perderlo. Pero al final, de alguna manera, digamos que el amigo Voorhees acabó alzándose victorioso.
Igual que con el remake oficial de "Viernes 13", hubo bulla porque no se fichó a Kane Hodder para encarnar al tío de la máscara, pero joder, seamos prácticos, ¡¿qué cojones importa?!. Robert Englund sí había hecho suyo a Freddy desde buen principio. ¿Pero Hodder?. Además, en cuanto a físico y fiereza, prefiero los Jasons de las tercera y cuarta partes. El de la peli que nos ocupa, independientemente de quien lo interpretara, ya mola, ahí todo gigantón y de piel grisácea. Nada que objetar.
Al final lo mejor de la función es Monica Keena, que, a pesar de estar recauchutada, me la comería con pan y cebolla. Claro que no dejó mucha huella, porque su carrera posterior quedó estancada en las "cloacas" del cine olvidable, y encima pasó otra vez por quirófano para acabar de jorobar más su aspecto, lástima.
En fin, no sé, supongo que "Freddy contra Jason" era una ocurrencia demasiado obtusa para que diera como resultado una peli excelente y generara algo más allá del chiste que en el fondo era y sigue siendo.





















