sábado, 22 de agosto de 2026
LAST HOUSE ON DEAD END STREET
No hubo en los noventa (finales) / dos mil (inicios) una película más ignota, misteriosa, "cult" y buscada que "Last house on dead end street". Todos los fanzines (especialmente si eran yankis) hablaban de ella sin conocimiento real, entusiasmados por lo que "habían oído" y, por tanto, incrementando su leyenda negra. Algunos incluso pensaban que el "snuff" mostrado en sus fotogramas era real. Los foros de internet dedicados al horror y aledaños no paraban de hablar de ella hasta que, un día, un señor de mediana edad llamado Roger Watkins llegó a esos mismos ciber lugares para anunciar que él era el director... bueno, el director, guionista, protagonista y lo que le echaran. Hubo quien de entrada dudó, sobre todo porque "Last house on dead end street" venía firmada por "un tal" Victor Janos (y encabezada actorilmente por "otro tal" Steven Morrison). Pero sí, Watkins era el genuino y verdadero culpable oculto tras aquellos falsos nombres. Confirmado pues el asunto, el hombre ganó protagonismo y comenzó a ser entrevistado en fanzines ("Ultra Violent" o el "Neon Madness" de Andy Copp), además de acudir a sendas convenciones y ver como su película conocía tardía revalorización y era editada en dvd por alguna compañía modesta dedicada a esta clase de escoria audiovisual. Pero ¿¿cómo comenzó todo??.
En 1973 Roger Watkins era un estudiante de cine neoyorquino de tan solo 22 primaveras, toda una ristra de cortos amateurs previos (comenzó a los diez añitos), loco por debutar en el cine comercial y, sobre todo, epatar. Así, lió a una panda de colegas (muchos estudiantes como él), pilló una cámara de 16mm, 1.500 dólares y comenzó a rodar "Cuckoo clocks of hell" (¿?). Puesto que su intención consistía en llamar la atención a cualquier precio, decidió tirar de elemento "shock" a todo trapo. A lo largo del film veremos imágenes reales de un matadero, violencia y crueldad a espuertas, algo de tetas (algunas muy apetecibles, como la chavala que se baña en cueros, con pinta de ser una filmación totalmente casera) e ideas tan absurdamente descabelladas como aquella en la que una mujer blanca se pinta la cara de negro, con los labios en plan "El cantor de jazz", y, arrodillada, es atizada látigo mediante por un desaprensivo. Provocación al cubo. Claro que estamos en los setenta, y como la panoja escasea, Watkins tira de lo obvio, personas hablando y hablando. Planos largos en los que poco ocurre y banda sonora minimalista a base de ruidos y efectos de sonido. No es hasta el clímax final donde, ahora sí, el asunto "truculentoso" gana enteros y, vale, hay cierto despliegue de mala leche, especialmente con la escena de la muchacha mutilada en la camilla u otro de los instantes "célebres" de la película, el productor porno obligado a chupar cual falo la pata de una cabra surgida de la bragueta de una mujer destetada. Luego, le taladran el ojo, ¡ea!.
Con toda su tremenda tosquedad, en algunos casos muy efectiva a la hora de transmitir malrollismo y sordidez, a la peli le costó lo suyo encontrar distribuidor. Roger Watkins contaba posteriormente que en los primigenios pases provocaba huidas masivas del personal, incluso peleas en platea. Mmmmmh, bueno, habrá que creerlo. En cualquier caso no se comercializó legalmente hasta 1977 bajo, primero, el título de "The Funhouse" (como la -posterior- película de Tobe Hooper. De ahí que algunos carteles tardíos echaran mano del niño deforme de esta para meter en los posters de aquella) y, finalmente, el más famoso y oficial de "Last house on dead end street" (supongo que en espera de sacar suco del éxito de la razonablemente parecida "Last house on the left", a la que incluso manga el slogan). Eso sí, con las escenas violentas algo tamizadas (según su director, la versión íntegra es mucho más extrema) y una voz en off en los créditos finales impuesta, desafortunada y fuera de lugar que nos anuncia la captura de los criminales por parte de las autoridades. Tampoco así la cosa terminó de rular, y Roger Watkins, casado y con un retoño en camino, se vio obligado a aceptar la oferta para dirigir pornografía (esta vez bajo el alias de Richard Mahler), asunto en el que centraría el resto de su trayectoria... o casi. Es cierto que no debe sorprendernos el absoluto oscurantismo en el que vivió sumido durante décadas. Digamos que, hasta cierto punto, él mismo se lo buscó. Ya han visto que firmó su primer largometraje con seudónimos. Idéntica treta utilizada luego durante su tránsito por el cine de mete-saca. Sin embargo, entre medias se salió para rodar otra de terror, "Shadows of the mind", cuyo traumático rodaje le llevó a, primero, firmarla como Bernard Travis (no fue hasta 2005 que se descubrió el pastel) y, segundo, seguidamente liarse con una comedia en la que contaba, justo, las trifulcas de aquel rodaje accidentado. "Spitoon" se llamaba y si no la han visto es porque el resultado final disgustó tanto a Watkins que decidió destruir el negativo antes de que se hicieran copias, ¡¡ja ja ja!!, ¡¡alma de cántaro!! así ¿¿cómo iba nadie a saber de tu existencia?? ¡¡que mala es la severa autoexigencia!!
¿Cambió mucho el panorama tras el renacer de "Last house on dead end street"? No mucho. Watkins anunció sendos nuevos proyectos que jamás llegarían a ver la luz del día ("Hobo Floats" y "Darkness at the edge of town") y, precisamente de la mano de Andy Copp (y Fred Vogel, de los "August Underground"), co-escribió un posible guion para "Last house on dead end street 2" que nunca se produjo. Entre otros motivos porque Roger Watkins palmó. El mentado libreto terminaría siendo editado en e-book, por si a alguien le pica la curiosidad y el sobaco.
Centrándonos ya del todo en la película reseñada, pues bueno, no deja de ser una curiosidad a la que, si le echas paciencia, se le puede dedicar un ratejo. Es aburrida, sí. Es cutre, también. Y las escenas sangrientas desde luego no son tan verosímiles como para plantearse la idea del "snuff" genuino. Pero tiene sus aciertos estéticos, sus momentos intensos (sobre todo gracias al sonido) y esa amoralidad + misantropía + nihilismo tan radicales y que tanto ponían a los fanzineros del periodo. Por supuesto Watkins, declarado fan de Luis Buñuel, justificaba todo ello con verborrea intelectualoide y "arty", otorgando a su producto puramente "exploiter" atributos más elevados de los que realmente le pertocan ("mi pretensión era chocarte y hacerte pensar" decía, sí... ¡en la lista de la compra!)... pero ya sabemos como funcionan estas movidas, igual que el hecho de que, una vez superada la "fiebre" respecto a "Last house on dead end street" -y una vez disponible para ver y saciada la curiosidad morbosa- rápidamente regresó al cajón de las olvidadas.
jueves, 30 de octubre de 2025
PARECIDOS (IR)RACIONALES
El respetado responsable de "La noche de Halloween", "La Cosa" o "El príncipe de las tinieblas" llevaba tiempo anclado en la nadería más absoluta, y terminaría rodando dos capítulos para la serie de Mick Garris. El primero partió la pana. Al instante se consideró el mejor y su genuina resurrección (promesa finalmente incumplida). Cuantos más años pasan, más buena prensa adquiere. Estoy hablando de "Cigarette Burns" o, como la titularon absurdamente por acá, "El fin del mundo en 35 mm". Contaba la interesante epopeya de un buscador de películas raras que recibe el encargo de localizar una con muy muy mala reputación, "La Fin Absolue du Monde", dirigida en los setenta por un tal “Hans Backovic”. Al parecer, durante su paso por el Festival de Sitges de la época, volvió loca a la platea, que comenzó a agredir al prójimo o a sí misma. Y eso es algo que, dice la leyenda, le ocurre a todo aquel que la consume. Según iremos viendo a medida que la trama avanza, "La Fin Absolue du Monde" es, esencialmente, una pretenciosa película de arte y ensayo muy de su década, a base de impactantes imágenes surrealistas y sin genuina trama. Al final del capítulo terminaremos descubriendo que la maldad implícita en sus fotogramas obedece a una única razón, la presencia de un genuino ángel que el director logró capturar y retener.
A una trama tan llamativa y, sí, unos resultados tan estupendos, añadan el hecho de que "Cigarette Burns" no se andaba con mojigaterías a la hora de mostrar chicha. Truculencia. Gore. Cosa que resultó bien llamativa entonces porque, a diferencia de muchos de sus coetáneos, no era ese un elemento habitual en la larga filmografía de John Carpenter. Somos testigos de una decapitación que pone los pelos de punta, situada, además, en un contexto de cine "snuff", que siempre da mu mal rollo. Esto abriría otro melón, el de que "Masters of Horror" permitía a sus realizadores llevar el asunto de la violencia gráfica a los límites, aunque, finalmente, ello acabó pasándole factura a Dario Argento con sus aportaciones y, muy especialmente, a Takashi Miike con la suya. Pero no toca hablar del cineasta japonés, toca hacerlo de otro, uno alemán.
Marian Dora es un personaje sumamente misterioso. Nadie conoce su verdadera identidad. Aunque se ha dejado ver como actor brevemente en una película donde curró de machaca, básicamente su efigie no rula oficialmente por ninguna parte. En las entrevistas se sitúa a contraluz. Y tampoco suele acudir a festivales, básicamente porque le han amenazado de muerte un porrón de veces. Y con razón, añado yo. Es responsable de una serie de películas en las que se tiende a lo extremo. Aunque su verdadera "seña de identidad" consiste en que en muchas de ellas torturan y/o matan animales delante de la cámara, sin truco. Y, ocasionalmente, de modo bastante hijoputesco. Además, incluyen sexo explícito, desviado o no, escatología igualmente genuina, violencia a raudales y, en fin, que la obra de Marian Dora da mucha grima y, lógicamente, no cuenta con amplios canales de distribución. Por su nacionalidad y condición, habrá quien lo emparente con el ultra-gore germano que asoló nuestras retinas en los noventa, pero no. Aquellos eran unos papanatas sin mucho talento que se limitaban a imitar el terror yanki, solo que aumentado las dosis de carnicería. Dora estaría más cerca del Jörg Buttgereit de "Nekromantik", básicamente porque a ambos les perdía cierta pedantería, ciertas maneras "artys" que "justificaban" la brutalidad de sus imágenes, aparentemente desproveyéndolas de una intención "exploitativa" para aproximarlas a cuestiones más "respetables". De hecho, lo de Dora es especialmente exagerado. No digo ya el elemento "shock", me refiero a sus ventosidades intelectuales. Graba en vídeo, pero sacándole bastante más jugo que sus coetáneos (descarten aquí a Buttgereit, que tiraba de 16 mm). El hijo de perra sabe encuadrar, sabe iluminar y, ocasionalmente, lograr extraer belleza a las imágenes. Lástima de... todo lo demás.
En cualquier caso, y aparcando juicios morales, el "Magnus Opus" del tiparraco es una cosa larguísima de casi tres horas con la que lleva todas sus malas maneras hasta el borde del abismo. Pedantería para parar un tren. Sexo y guarradas a cholón. Y, lastimosamente, imágenes de violencia real contra animales en todo su crudo esplendor. Es aquella en la que más pueblos se pasa. La cosa gira en torno a cuatro personajes que se piran hasta un casoplón en plena montaña y allí, básicamente, se dedican a hacer todas las burradas mentadas, entre diálogos profundos y metafísicos. ¿El título? "Melancholie der Engel", es decir, la melancolía del ángel.
Déjenme añadir que, aunque costó muchísimo, finalmente logré verla entera. Fue una experiencia muy intensa y para nada divertida. Lo pasé bastante mal (obviamente, con las barrabasadas acometidas contra pobres criaturas) y sí, me dejó muy mal cuerpo. Enhorabuena Marian, lo conseguiste. La cuestión aquí es que andaba obsesionado con "Melancholie der Engel". Había leído tanto, y daba tanto miedo su mera existencia, que prefería enfrentarme a ella antes que seguir alimentando mi imaginación. Era, en cierto modo, una película legendaria y evitable. Era, por así decirlo, mi "La Fin Absolue du Monde" particular.
Con el tiempo llegué a sospechar que, tal vez, los guionistas de "Cigarette Burns" habían tomado "el clásico" de Marian Dora como fuente de inspiración para la película maldita de su trama. Hay ciertas similitudes, comenzando por el hecho de que todo en "La Fin Absolue du Monde" gira en torno a un ángel real pasándolo putas. Vale, no hay ángeles en "Melancholie..." salvo el del título, su sentido metafórico y el cartel, donde vemos la estatua de uno. Es interesante reseñar que el de la misma "La Fin Absolue du Monde" también incluye uno esculpido en mármol.
Y el de "Cigarette Burns" muestra al de "carne y hueso" que aparece en el capítulo (ver más arriba). Quizás los guionistas ni siquiera llegaron a consumir la peli del alemán torrao, solo leyeron y vieron algunas capturas, haciendo así su propia versión de lo que podría ser una cinta perversa, capaz de generar locura en sus espectadores, a base de imágenes tremebundas. Por otro lado, el director ficticio de "La Fin Absolue du Monde" es tan misterioso, enigmático y, sí, europeo como Marian Dora. Hay, también, cierta relación con la idea del cine "snuff" en "Cigarette Burns", cosa esta que revolotea continuamente en torno a "Melancholie der Engel" porque, aunque no se sesguen las vidas de “seres humanos” sin efectos de por medio -poco les falta-, sí ocurre con animales, por lo que la sensación de estar viendo "snuff" tampoco se diluye del todo.
Dora hizo su película en el año 2009, no obstante siempre menciona la cosecha audiovisual de los setenta como gran influencia, algo muy evidente. Y, ya rizando el rizo, uno de los protagonistas de "Cigarette Burns" es Udo Kier, actor alemán habitual de un cine como tirando a alternativo, radical o, directamente, marginal. Y no lo digo por sus intervenciones en las dos epopeyas de Andy Warhol / Paul Morrissey sobre "Drácula" y "Frankenstein", pal caso me refiero más al cineasta -ya fallecido-, también germano, Christoph Schlingensieff, cuya filmografía viene cargadita de esas películas entre lo "arty" y lo "shock", rodadas en 16mm desde la guerrilla, siendo su peculiar versión de "La matanza de Texas" la más conocida y que, sí, cuenta con Kier como uno de sus rostros principales.
Vivía convencido de que estos paralelismos entre "La Fin Absolue du Monde" y "Melancholie der Engel" eran cosa mía, pero no. Hace ya trece largos años alguien en un foro llegó a la misma conclusión. De hecho, lo explicaba mejor que yo sin necesitar tanta letra, le bastó con decir que la película de Dora "evoca el contenido siniestro y extremo en la elusiva "La Fin Absolue du Monde"". Totalmente. El resto del personal de ese mismo foro, no obstante, se decantaba más por el famoso -y aburrido- "Begotten" de E. Elias Merhige como genuino referente.
En fin, la cuestión aquí era aportar mi versión del asunto. Podríamos acudir a los guionistas de "Cigarette Burns" para preguntarles, pero mola más que toda esta movida siga siendo un misterio. Hoy día no abundan y se agradecen.
sábado, 18 de enero de 2025
THE ASTROLOGER
Que la hubiese dejado para el final obedecía a una simple razón, la fama que arrastraba de ser un auténtico tocho. Cuenta la leyenda que, viéndola en pantalla grande junto a una audiencia, Glickenhaus, sudando sangre ante el sopor reinante, flipó cuando una escena medianamente llamativa, que asoma a lo largo del interminable periplo (y eso que solo dura una hora y escasos dieciocho minutos... pero, créanme, se hace tan larga como una de Andrei Tarkovsky consumida boca abajo y con agujas clavadas en las pelotillas), provocó una reacción general de leve entusiasmo. Será la del villano apuñalando a una tipa, porque no hay mucho más ande rascar, la verdad. Así, tras semejante epifanía, el novato cineasta decidió trufar su siguiente proyecto de esos "momentos llamativos", y con el milloncejo prestado por papuchi, puso en marcha el film que, este sí, le haría inmortal, "El Exterminador". Gracias a dios.
Y es que cuesta muchísimo discernir qué demonios pretendía James Glickenhaus cuando se decidió por "The Astrologer" como debut. ¿Es una película de autor, es de explotación, se apuntaba a alguna moda punzante de la época (astrología, conspiraciones, sectas...)? Lo de considerar que con ella pretendía algo más arty, más prestigioso, tendría sentido porque, en fin, ya suele ser un mal común (miren el caso de Tobe Hooper, por ejemplo) Aunque, entonces, las escasísimas aportaciones netamente "exploitativas" que asoman en algunos momentos descuadrarían. Por ejemplo, mi escena favorita: Una moza joven, rubia y de buen ver (Monica Tidwell, ex-chica "Playboy") pide a una pitonisa que le lea las cartas. A los cinco minutos, y digo cinco, esta le comenta que está influenciada por no se qué rollo malévolo y, si quiere la salvación, primero debe desnudarse por completo. Ole y ole. Obviamente, no tardamos nada en ver a la chavala despelotada, en un plano innecesario de "cambio de vestuario". Y no será el único. El final de la película es totalmente desconcertante, a base de monólogo de la misma pava como dios la trajo al mundo. Jamás ver una señora sexy sin ropajes me "destrempó" así. No se puede elegir un modo más "bajonista" de concluir un largometraje.
Todavía ahora desconozco de qué cojones se supone que va "The Astrologer". No me enteré de nada. Entre mis maltrechas neuronas, y lo leído por ahí, deduzco que el argumento vendría a ser algo parecido a lo siguiente: Hay una corporación medianamente secreta que estudia el signo zodiaco del personal para, así, descubrir su potencial. Andan obsesionados con una especie de gurú malvado surgido en la India que no para de joder la marrana (nótese que cuando el film muestra sus crímenes, estos resultan ser imágenes totalmente genuinas de cadáveres, niños incluidos. Todo muy malrollero y muy "mondo"). Vale, eso está muy bien. El problema aquí es que también se habla de la reencarnación de jesuscristo vía la vagina de una aspirante a nueva virgenmaría y desconozco ande encaja todo ello. La movida se supone inspirada en una novela del ignoto John Cameron. Nada que ver con aquel surgido del clan Raimi y mutado a eventual socio de los Coen, este del que hablo era en realidad suegro de James Glickenhaus (vamos, que igual adaptó su novela por mero compromiso con la parienta). Y hablando de "Camerones", la banda sonora viene firmada por el futuro compositor de "Terminator" y tantos otros clásicos, Brad Fiedel. Al temible gurú indio lo interpreta Mark Buntzman, socio de Glickenhaus en la producción, quien años después dirigiría (con notable ayuda de William Sachs) por primera y única vez, aunque no cualquier cosa: "Exterminador 2". Murió en 2018, RIP.
"The Astrologer" me ha recordado al "cine" de Neil Breen, es decir, furruños raros y costrosos, mal paridos, pero repletos de pomposas pretensiones filosóficas, místicas e interdimensionales que terminan sumiendo en pura confusión mental a los pobres incautos que los consumen. Dicho de otro modo, el primer film de James Glickenhaus es un coñazo de aúpa, un caos total incomprensible y un aburrimiento soberano, con los peores tics del peliculismo barato de los setenta. Así pues, si les apetece jamesglickenhausearse, olvídense de ella y comiencen por su segundo largometraje. Tampoco digo que sea perfecto... de hecho, ninguna de sus películas lo es... pero, desde luego, tampoco ninguna resulta tan inútil y prescindible como la reseñada.
Disponen de "Ultimatum", "El protector", "Blue Jean Cop", "McBain" y dos en formato audio, "El silencio de los inocentes" y "Time Master".
¡Bon Appétit!
sábado, 19 de octubre de 2024
CHAIN REACTIONS
"Chain Reactions" es, como su ingenioso título indica, una reacción al clásico de Tobe Hooper. Y no por parte de su realizador, Alexandre O. Philippe, sino de aquellos a los que entrevista. Sí, es un documental de cabezas parlantes. Algunas muy ilustres. La lista es la siguiente: Patton Oswalt (actor, comediante y suertudo, considerando el aspecto rechoncho y achaparradito que gasta: Su señora es la tremenda Meredith Salenger), Alexandra Heller-Nicholas (ni idea), Takashi Miike, Stephen King y Karyn Kusama (filmmaker). Bien, debo decir, aún a riesgo de que me tilden de machista y demás monsergas, que en este partido las chicas salen perdiendo. Sus verborreas son las más desenfocadas, aburridas y sobreintelectualizadas, especialmente en el caso de Karyn Kusama, quien recurre a la matraca feministoide de turno o compara pasajes de "La matanza de Texas" con cuadros del Bosco, y planos de Bergman y Tarkovsky. Anda ¡no me jodas, Amparo! (se lo perdono por haber dirigido una película tan estupenda como "La invitación")
Afortunadamente, la porción masculina se centra en el aspecto fanatista. Cinefagia pura. Aunque solo el papá de "Carrie" resplandece -¡guiño, guiño!-, y con honores. Al fin y al cabo, de todos los implicados es aquel que tuvo una genuina relación profesional con Tobe Hooper. E incluso compartió escena con él en "Sonámbulos" (cosa a la que alude graciosamente) Lo de King no es únicamente centrarse en las trifulcas relacionadas con el clásico. Se saca de la manga un análisis muy interesante en torno al cine de terror y el cine de horror (marcando gráficamente las diferencias) y menta otros títulos de peso como "Posesión Infernal" o "El proyecto de la bruja de Blair". Delicioso. Solo por él vale la pena ver "Chain Reactions". Lo demás.... pssss.... un poco chapas, en realidad. Ya saben, esa clase de morralla encabezonada en dignificar algo de naturaleza eminentemente popular y que no lo necesita. Su reciente premio en todo un Festival de Venecia tendría que haberme preparado para el susto.
Justo, ese aspecto del documento quedó totalmente en bragas, diluido cual azucarillo, tras consumir la genuina estrella de la sesión. "La matanza de Texas" en una versión de maravillosos 35mm. Para un aficionado de mi porte, que toda la vida la había visionado vía VHSeses, DVDeses o Blu-Rayeses, era una oportunidad que no podía pasar por alto.
Debo decir que, previamente, hizo su introducción Kim Henkel, co-guionista. Dirigió en su día "La matanza de Texas: La nueva generación" alegando aquello de "me gustaría hacer otro tipo de películas, pero solo me dan dinero para esto" Tal vez por eso el hombre tampoco se mostró ni muy hablador, ni muy ocurrente, ni muy simpático. Más bien cumplió con la papeleta y hasta luego Lucas. Ya, ya, es un anciano... pero, no sé, si pudo pillar un avión + coche hasta Sitges... bien podría haber puesto un poco más de interés, oiga. Simplemente estará hasta la polla de tener que hablar de su aventura Texana. Eso es todo.
Antes de que arrancara esta en versión "celuloidíaca", me preparé para la típica remasterización en 45Kas y bla, bla. Cual fue mi agradable sorpresa al encontrarme con una copia localizada en el húmedo sótano de algún cine abandonado y, por tanto, en formato cuadrado, imagen desgastada, rayotes a punta pala, cortes y un sonido tosco de cojones. Dicho de otra forma: Una puta maravilla. Me encantó verla de aquel modo y, sí, creo que, por primera vez, conecté de verdad con ella. Fue como si no existieran las secuelas, los remakes, los cereales, las mantas, los muñecos y las corbatas propias del mierdchandising. Solo "La matanza de Texas" (versión original con subs en.... ¿¿mexicano??) pura, cruda y simple. Un pasote. Su suciedad y sordidez. Su audio medianamente petado. Todo contribuyó a que la experimentara como, supongo, lo hicieran en su día aquellos que la vieron cual novedad, dejándome aturdir por su demencia, caos y locura. Me entretuvo, me hizo vibrar y casi me saltan las lágrimas con ese desenlace seco y abrupto, brutal. Jamás estallé en unos aplausos más sinceros y apasionados.
En una ocasión escribí un artículo para un fanzine comentado lo importante que puede llegar a resultar el contexto a la hora de consumir una película. Y me centraba especialmente en aquellas que, por cuestiones de diversa índole, entonces únicamente eran accesibles a través de copias roñosas y en mal estado, incrementando así sus aspectos semi-oscuros, semi-prohibidos y semi-ignotos, haciéndolas doblemente efectivas. Es algo que se muestra en "Chain Reactions". Todos los perolos verborreantes comentan cómo se desvirgaron con "La matanza de Texas" y, justo, fuese cine, fuese vídeo, siempre se trataba de cintas roídas y cascadas que, como digo, multiplicaban la sensación de sentarse frente a, casi casi, cine "snuff". Por ello, no entiendo a esos espectadores que han puesto el grito en el cielo porque en el pase del festival la versión proyectada estaba tan hecha polvo y no era "la adecuada", reclamando una jodida remasterización en 567Kasnaranja. Para mí fue una decisión en perfecta consonancia con el documental. Disfrutar el clásico de Hooper tal y como sus testigos lo hicieron y, probablemente, tal y como debería disfrutarse al menos una vez en la vida.
sábado, 23 de marzo de 2024
FRONTIÈRE(S)
"Frontière(s)" nunca llegó a estrenarse de modo oficial en nuestro sucio país, limitando su recorrido a festivales. Bueno, por una vez obramos sabiamente.
En los créditos finales se incluye un listado con todos los que ejercieron de figurante durante el rodaje. Como eventual integrante de colectivo que soy, lo encontré sorprendente y admirable. ¡Estas cosas solo pasan en la frans! A ver si aprendemos, españññña.
Debutaba en el largo comercial Xavier Gens, quien luego dirigiría "Hitman" y unas cuantas cosas más igual de desalmadas y olvidables.
sábado, 9 de marzo de 2024
LA TIERRA DE LOS MUERTOS VIVIENTES
El mundo sigue infestado de zombies y los humanos han tenido que adaptarse. Aquellos con mayor poder adquisitivo viven en un edificio convertido en una especie de paraíso de cristal. El resto, pues ejerce de su servidumbre, saliendo al exterior con un macro-camión armado dispuestos a localizar víveres, exterminar revividos y lo que haga falta. Así van las cosas, más o menos bien, hasta que, por un lado, los explotados se hartan de serlo y, por otro, los zombies o, mejor, uno de ellos comienza a demostrar ciertos signos de inteligencia, tanta como para acudir al edificio fortificado en busca de alimento, bien acompañado por los de su prole.
Es un dato bien conocido que con "El día de los muertos" (supuesto cierre oficial de la trilogía zombie Romeriana original y, a mi gusto, broche de oro) George A. tenía en mente algo mucho más espectacular. Su guion chorreaba acción, explosiones, etc. Pero la panoja que le entregaron no daba para tanto, así que, muy frustrado, se vio obligado a reducir los elementos hasta lo clásico, pocos personajes encerrados y asediados por zombies. Bien, a la hora de enfrentarse a "La tierra de los muertos vivientes", desempolvó aquel libreto inproducible, rescatando algunas ideas y lanzándose, por fin, a rodar su aparatosa película de acción. Todo ello gracias al "boom" del cine de muertos vivientes que, por entonces, aún se encontraba en pleno despegue. Era, pues, lógico rescatar al padre de la criatura, al iniciador de todo ello, y darle la oportunidad de situarse de nuevo en primera fila, tras años de cierto olvido. Fue la última ocasión que tuvo George A. Romero de recuperar el brillo perdido. Más teniendo en cuenta que se le consideró para dirigir la primera entrega de "Resident Evil", finalmente descartado al juzgar sus maneras demasiado clásicas y "viejunas" para la platea moderna. Y algo de razón tendrían, porque, finalmente, "La tierra de los muertos vivientes" fue el inevitable fracaso taquillero que fue. Aquello terminó de matar al cineasta, quien acabó sus días -muy a su pesar- rodeado de zombies, contando con mucho menos presupuesto y pariendo películas entre la mediocridad y el horror absoluto. Luego, palmó. Y lo hizo frustrado. Jamás logró despegarse del terror (cada vez que lo intentaba se pegaba unos hostiacos gordos, viéndose obligado a regresar con el rabo entre las piernas) y nunca pudo rodar aquel drama victoriano con el que pretendía debutar a finales de los sesenta pero aparcó, consciente que recaudaría escaso montante en taquilla. No puedo evitar pensar en él, u otros de idéntico calibre como Wes Craven o Tobe Hooper, y sentir cierta lástima. Todos parieron grandes obras, pero ¿a qué precio?.
Perdonen el lapsus. Volvamos a "La tierra de los muertos vivientes" y confirmemos que, yes!, sigue siendo un film muy entretenido, de buen ritmo y que pasa bastante rápido. En ese sentido, es uno de los más llevaderos de Don Romerales. La historia resulta interesante, los personajes carismáticos y la supuesta morralla "social" habitual del cineasta prácticamente desaparece (o es tan evidente y trillada, que ni se nota ni traspasa). Hay las esperadas secuencias de truculencia chorreante, aunque sin llegar -obvio, estaba "Universal" detrás- a la crudeza y brutalidad de "El día de los muertos". No obstante, se agradece (a pesar de fugaces feos destellos de CGI) porque somos testigos de una práctica que, lentamente, y a medida que el "boom" zombie crecía y se asentaba, iba desapareciendo: el efecto de los ataques de revividos sobre los humanos. Se ha convertido ya en norma cebarse con los zombies, que son quienes sufren la inmensa ristra de mutilaciones y barbaridades. Pero ya resulta raro ver a una persona con la panza abierta y las tripas siendo devoradas. Eso todavía se da en "La tierra de los muertos vivientes" y, aunque suene enfermizo, uno lo celebra.
En el reparto, unas cuantas caras interesantes. Simon "El mentalista" Baker, el todoterreno pero eficiente Dennis Hopper, un macarra John Leguizamo, el habitual del género Robert Joy y la nota sentimental con el fichaje de la bambina de Dario Argento, Asia (no hace falta hablar a estas alturas de la más que notable relación creativa que Romero y el italiano mantuvieron en el pasado). Todo ello coronado por tres cameos de lujo: Tom Savini retomando su personaje de "Dawn of the dead" (ahora, lógicamente, zombificado) y Simon Pegg + Edgar Wright, por entonces frescos del éxito obtenido con "Shaun of the dead", de la que George A. Romero era fan.
miércoles, 14 de diciembre de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 22 (CANNON)
En la época que íbamos al cine a ver, o alquilábamos en vídeo, productos "Cannon", jamás se nos llegó a pasar por la cabeza que, con los años, acabaría siendo tildada de "cool" y molona, cuando desde buen principio a la compañía de Golan & Globus se la consideró facturadora de basura ultra-comercial, desalmada y sin ningún elemento redentor. Claro que eso también ha pasado con Spielberg, Stallone, Schwarzenegger, el cine de terror de la década y un montón de "mierda" más. El tiempo hace que todo parezca mejor, sí, pero también desprende de magia a las cosas. Por eso, a la hora de dedicarle una entrada a escaneos de productos "Cannon" me he decantado por su etapa de decadencia, justo cuando hacían aguas y corrían al Festival de Cannes intentando engañar a la peña, anunciado supuestas grandes películas -de las cuales, algunas jamás verían la luz-, vendiendo la moto de que eran la hostia en patinete, etc. Todo muy patético y entrañable...

Un poco de publicidad para la famosa "Masters del Universo",
de cuando aún estarían intentando levantar el proyecto, aunque
ya tenían confirmado a Dolph Lundgren.
Me gusta especialmente la primera imagen, ese especie de banner
totalmente inventado para la ocasión y cuyo Skeletor casi luce
más chulo, y siniestro, del que luego saldría en la película.
de que son la hostia y únicamente producen éxito tras éxito.
"El año de Cannon" dicen... pocos sabían entonces que, en realidad,
la compañía hacía aguas por todos lados e intentaba
desesperadamente salir a flote... Y por cierto, que los tipos
lleven atuendo de cazador hoy se consideraría políticamente incorrecto.
cartel. Víctor habló del abortado proyecto de llevar el hombre
araña a la pantalla, de cuando el director iba a ser nada menos
que Tobe Hooper. No obstante, siempre mola verlo... sobre todo
porque, ¿qué hace Spidey flotando en el espacio?
Habría sido un desastre seguro... pero ojalá la hubiesen hecho, ¿verdad?.
"Cannon", "Masacre en Texas 2". Vale, no es ninguna
obra de arte, pero sí una película muy simpática y disfrutable.
Y ese cartel... es absolutamente maravilloso.
sábado, 16 de abril de 2022
X
Finales de los setenta. Un grupo de pornógrafos alquilan una casita para rodar su película guarrindonga. Interrumpirán la existencia de una extraña pareja de ancianos que viven justo al lado... y comenzará a correr la sangre.
Me temo que, una vez más, recurro al término decepción a la hora de hablar de una muestra de terror moderno. Muy a mi pesar, créanme. No solo debemos culpar de mis frustradas expectativas al entusiasta y cegato fandom norteamericano por sus apasionadas y desmedidas impresiones, y a una crítica especializada volcada en alabar al film, también podríamos soltar un cachete al mismo Ti West, quien en las entrevistas vendía la moto de que, conociendo como conocía al fan medio del terror, había jugado a sorprenderle desviándose de salidas trilladas y previsibles. MENTIRA.
Contrariamente, es cierto, muy cierto, que la primera hora de "X" está un rato bien. La ambientación setentera (si algo bueno tiene West es que, a diferencia de lo habitual, no carga las tintas cuando recrea la mentada década -¡hola Rob Zombie!-, sabe proceder de modo natural, sobrio y realista), los personajes (me encanta la cara de viciosa que gasta Mia Goth), la banda sonora y, en general, el desarrollo de los acontecimientos, muy serio todo, sin estridencias, ni chorradas. Al fin y al cabo es el director de la muy recomendable "La casa del diablo", o las apetecibles "Trigger Man" y "The Roost", y si algo gasta es estilo. De eso hay cacho en "X", con algunas tomas y salidas de montaje muy frescas e interesantes. No sorprende, ni ofende, que los crímenes tarden casi una hora en arrancar. Sabemos que a Ti West le gusta tomarse su tiempo. La mala noticia es que, cuando sucede, luego todo es cuesta abajo. Dicho de otro modo, "X" me gustaba más como drama sobre los avatares de unos pornógrafos piojosos. En el momento que el terror asoma, la peli cae en picado, ¿por qué? porque nos internamos de lleno en lo previsible, predecible, plano, lineal y aburrido. Matan a uno, otro despierta en plena noche, sale a buscar al primero, repite su nombre varias veces hasta que se lo cargan. Y así sucesivamente. Sin gota de suspense. Encima, y ahí viene el otro gran "plof" de la velada, los asesinatos no son ni tan truculentos, ni tan salvajes. Puede que solo uno, y tampoco es para echarse las manos a la cabeza.
¿Saben el dicho aquel del mono vistiéndose de seda? pues aplíquenlo a "X".
sábado, 12 de marzo de 2022
SESIÓN DOBLE: CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ + LA MATANZA DE TEXAS 2022
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)
miércoles, 18 de agosto de 2021
MARQUESINAS DE REFILÓN
Esa era la condición ecuánime para seleccionarlas (el caso contrario sería el del cine donde se proyecta "Phantasma" filmado por todo lo alto al arranque de "Arrebato"). Seguramente hay cientos más. Mil más. Pero las que siguen son las que mis cansados ojos detectaron en su momento y, ya puestos, las películas en las que tienen el placer de asomar.
Deleitense...
a vídeo en los USA, tienen la prueba en este fugaz
fotograma de la tampoco muy inspirada "Acción Jackson".
"Posesión Infernal" y "Muertos y Enterrados" de una
sola tacada.... acojonante. Lo vimos en
"El mago de la velocidad y el tiempo" (y justamente
el que aparece es su director y prota, Mike Jittlow)
y "XTRO" (la mejores, más sangrientas y
terroríficas películas jamás hechas)
juntitas en un cine de la calle 42 de Nueva York.
Lo vimos en "1,2,3... Splash".
hablamos del clásico de Tobe Hooper, asomando
lo morros nada menos que en otro clásico, "Taxi
Driver", la mejor peli de Martin Scorsese.

Y para acabar, un poco de trampichuela,
porque hablamos de la famosa serie de televisión
de "La Masa" con Lou Ferrigno. Pero no pude
contener el deseo de incluirla acá, ni que sea por esa
marquesina con "Fiebre del Sábado Noche" y, de paso, el
anuncio del "King Kong" de 1976.
sábado, 7 de agosto de 2021
ENTERRADO VIVO (MORTUARY)
Pues bien, aquí de enterrados vivos, nada de nada. Tampoco manos saliendo de sus tumbas. En realidad la cosa gira en torno a una chavala traumada por el asesinato de su padre. El novio y un colega un día se cuelan en el mortuorio del pueblo y presencian una misa negra, o una sesión de espiritismo, no está del todo claro. En su huida, el colega es asesinado por una siniestra presencia vestida de negro -capa incluida- y el rostro pintado de blanco. El novio se salva y vuelve a los brazos de su pareja -aún traumada-. A esta le echa los tejos el rarito del pueblo, que no es otro que el hijo del dueño del mortuorio. Y sí, todo este caos al final converge en un desenlace más o menos clarificador, incluida sorpresita.
En realidad "Enterrado Vivo" es -por mucho que lo quieran revestir de "algo más"- un slasher. Uno que me senté a ver con tanta predisposición a disfrutar que, en fin, no puedo decir que mis impresiones sean muy fiables. Y lo disfruté, ya lo creo. Por su estética, por esas escenas en la roller disco, por el escaso pero llamativo gore y por el look del asesino, realmente inquietante... al menos durante un ratillo. Hasta que descubres claramente quien se oculta tras el maquillaje -que luego resulta ser una máscara-. Digamos que le perdoné todas las cagadas, como la trama confusa, algunos momentos risibles (los chavales que, a pesar de vivir intensos momentos de terror, no tienen problema alguno en quedarse solos, reír alegremente y bailar música disco en cuanto se les presenta la ocasión), actores malos y, cómo no, esa modorra tan afín al subgénero. Pero comparada con todo lo que se hace y veo últimamente, pues joder ¿qué quieren?.
El reparto es bien llamativo, sobre todo por la presencia más que notable de un jovencito Bill Paxton interpretando al "rarito" (o al "nerd" según se mire) o la de Lynda Day George - menudos mondongos gastaba- y Christopher George, ambos pareja en la vida real y que, un año antes, habían asomado el careto en "Mil gritos tiene la noche". Por desgracia, él murió tras "Mortuary", cosa llamativa teniendo en cuenta que, ejerciendo de dueño de la funeraria, suelta unos pocos "speechs" sobre las inevitables fatalidades del fenecimiento.
La fotografía se la debemos a toda una leyenda, Gary Graver, señor que no tenía manías en currar para Orson Welles, luego Fred Olen Ray y, encima, dirigir sus propias chapuzas zetosas.
El máximo responsable/culpable de "Enterrado vivo" es Howard Avedis, director de otros títulos más o menos emblemáticos como "Jugando con fuego", comedia teen con regusto a thriller, o la que sería su última película, "Venganza Final", cuyo llamativo reparto venía encabezado por David Naughton y Barbara Crampton.
En cuanto a "Enterrado vivo"... bueno, pasable si le quitamos el filtro nostálgico. Gozable si se lo dejamos. Allá ustedes.
sábado, 20 de marzo de 2021
MORTUARY
Se ha hablado ya mucho sobre el descenso de calidad y talento que el cineasta Tobe Hooper sufrió a lo largo de los años, hasta el día de su muerte. Es algo sumamente trágico. Sin embargo, hay un aspecto en todo ello que me parece incluso más deprimente que el mero hecho de rodar cada vez con menos dinero y peores guiones: La pérdida de valores personales. Ver como un joven, rebelde y melenudo Hooper acabó convertido en el artesano incapaz de incorporar nada personal a su cine. Cómo dejó de luchar (míticas son las historias que se cuentan sobre sus enfrentamientos con los ejecutivos de los estudios) para asumir el rol de director de encargo. Y, encima, hacerlo en el peor momento. Cuando más acabada estaba su carrera. Digo yo, pienso, opino, que tal vez ese era, justamente, el momento adecuado para actuar de forma opuesta, teniendo en cuenta que arriesgaba mucho menos que en los tiempos de "Poltergeist" o sus productos para la "Cannon". Pero imagino que a esas alturas ya estaría cansado, hastiado, y no le quedaban fuerzas. La irrebatible frustración de alguien que comenzó desde el hippismo, filmando manifestaciones y debutando con una película totalmente experimental / arty, y terminó abocado a tener que considerarse un especialista en el género del terror. Sí, cierto, en parte fue culpa suya cuando decidió hacer "La matanza de Texas" con fines estrictamente comerciales. Creo que ni él se esperaba que le quedaría tan bien y condenaría de por vida. En realidad, es algo por lo que han pasado todos los cineastas legendarios del fantástico. Personas frustradas del primero al último, aunque siempre he creído que Hooper era el caso más flagrante... peleando por el puesto con Wes Craven.Una madre viuda con dos retoños recala en un pueblucho donde pretende ejercer de tanatpractora.... es decir, maquillar cadáveres. Para ello se agencia una vieja y sucia funeraria con un secreto. Bueno, dos. Por un lado, la muerte del antiguo dueño y la desaparición de su hijo deforme. Por otro, una especie de sustancia negra que recorre el lugar y reaviva a los muertos. Será el hijo adolescente -como no- el que se vea obligado a desentrañar el misterio y combatir el mal.
Hooper venía de rodar justo el año previo "La masacre de Toolbox" que, sin ser la repanocha, era de lo más digno que había parido los últimos tiempos. Tan contentos estaban todos con el resultado, que los mismos guionistas y el productor decidieron rejuntarse con el amigo Tobe para parir otra de terrores, y eso es "Mortuary", que comparte un poco cierta estética con "La masacre de Toolbox", pero nada más. En general, anda muy por debajo. La historia es mucho más previsible, los personajes nos interesan una mierda, la truculencia es casi inexistente y el clímax final roza el más absoluto de los ridículos. Ver a los chavales corriendo por la casa combatiendo a torpes zombies lanzándoles sal es sumamente patético. Además, facturado todo ello de forma caótica y desganada, algo muy lógico si tenemos en cuenta todo lo antes expuesto con respecto a su director.
El protagonismo recae en Dan Byrd (que al año siguiente de "Mortuary" se desquitó participando en el remake de "Las colinas tienen ojos") y Denise Crosby (la madre de "El Cementerio Viviente").
Aburrida y jodidamente mala.
lunes, 26 de octubre de 2020
LAS PESADILLAS DE FREDDY
Siempre me ha escamado que se incluya la saga de "Pesadilla en Elm Street" en la etiqueta de "slasher" junto a "Viernes 13" o "Scream". Para nada creo yo que encaje, por su generoso elemento sobrenatural y, sobre todo, su asesino, un personaje excesivo y charlatán carente de toda áurea inquietante. Sin embargo, sí hubo una ocasión en la que Freddy Krueger estuvo cerca de considerarse "slasher" y fue en el primer capítulo de la serie de televisión "Las pesadillas de Freddy", lógicamente esputada a partir de su gran éxito.
Al narrar el origen del personaje, antes de su paso a sueñilandia, tenemos un Freddy con toda la carne pegada a los huesos y que mata en el mundo físico, agazapándose en la oscuridad para atacar. A mi, toda esta parte, me encaja perfectamente en los parámetros del cine de acuchillamientos. Pero claro, luego vienen los padres de las víctimas que, enfadados al ver al de las garras librarse de la silla eléctrica, corren hasta su guarida y le prenden fuego. Entonces sí, de ahí pasamos a terreno conocido (externo ya al del "slasher" puro). Los sueños, las visiones surrealistas y un Freddy bocazas e irritante que se toma la revancha.
De este modo, lo que queda es una especie de versión condensada y extremadamente sosa de una típica peli de "Pesadilla en Elm Street". Los elementos truculentos brillan por su ausencia, siendo una época en la que aún no se permitía mostrar sexo y violencia en la caja tonta.
Dirige Tobe Hooper ¿Se imaginan lo que, en otras circunstancias, habría significado que el responsable de "La matanza de Texas" firmara un capítulo de la serie de Freddy Krueger? ¿Sensacional, verdad?. Pues no. El hombre se aburre tanto con la materia, que nos contagia. Y lo que son 45 minutos de duración parecen alcanzar dos horas interminables. Una pena. Y un mal arranque para una serie que, en un principio, pretendía comerme entera e ir comentando capítulo a capítulo. Pero, ciertamente, resultó una experiencia tortuosa. Terrible. No es que fuese mala, más bien lo siguiente. Es horrorosa y todos los episodios, durando esos 45 minutos, se hacen eternos. Tanto aquellos que incluyen a Freddy en la trama (y que se aferran exactamente a la misma premisa: Personaje -normalmente adolescente- sufre las torturas "light" por parte del de las garras a base de surrealismo, situaciones extrañas, ridículas y terriblemente cansinas) como los que únicamente le otorgan el cargo de "host" (igualmente insufribles).
Es cierto que eventualmente encontramos rostros curiosos (Lar "Viernes 13 - 7" Park-Lincoln, Lori Petty, Jill Whitlow, Diane Franklin, George Lazenby, Bill Moseley, Jeffrey Combs, William Butler, Dick Miller, Charles Cyphers, Tracey Walter, Wings Hauser, Sandahl Bergman, John DiSanti y Brad Pitt!!) o firmas igualmente curiosas (Tom "Viernes 13 - 6ª parte" McLoughlin, Mick Garris, Ken Wiederhorn, Tom DeSimone, John Lafia, Dwight H. Little, William Malone), pero no sirve absolutamente de nada. Supongo que las prisas por realizar el producto y agenciarse unos cuantos milloncejos más les pasaron factura a los de "New Line". Por eso he decidido olvidar mi intención inicial de reseñar todos los capítulos limitándome, en plan testimonial, al primero (básicamente porque trata el origen de Freddy).
Mal, mu mal, totalmente desaprovechada.
domingo, 11 de octubre de 2020
MIERDCADERÍAS: EL PITORREO DE TEXAS
Hooper debe estar revolviéndose en su tumba... pero no por ver su obra maestra mancillada de este modo, sino por no poder agenciarse los respectivos dólares de tan dolorosa operación.
sábado, 9 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador.
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".

HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS : No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".




















