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sábado, 31 de enero de 2026

SESIÓN DOBLE: ¿QUIÉN ES HARRY CRUMB? + DOS TIPOS GENIALES

Ya de chaval, y por proximidad de fechas y temática, vivía convencido que "¿Quién es Harry Crumb?" se parió intentando aprovechar el pepino que supuso "Agárralo como puedas". Podría decirse que estamos ante una observación injusta, ya que también "Frank Drebin" chupaba de la misma fuente que "Harry Crumb", es decir, el "Inspector Clouseau": detective/poli patoso, algo imbécil y arrogante, que allá donde va crea caos y destrucción pero, al final, y sin saber muy bien como, termina resolviendo el entuerto de rigor. Bien, sí, ok... pero es que "¿Quien es Harry Crumb?" dispone que algunos gags EXACTAMENTE iguales a los del clásico de los ZAZ, en especial uno que implica cierto pez. El resto no tira tanto de "spoof", apostando más por el "slapstick" puro, a base de algunas "set pieces" bastante graciosas y potentes, siendo la del aire acondicionado la que mejor funciona.
Por supuesto estamos ante un vehículo de lucimiento para el bueno de John Candy, quien interpreta al peor de una saga de brillantes detectives. El villano, con el fin de ocultar su culpa (lo siguiente podría considerarse un poco "spoiler" pero, vamos, se ve venir a los diez minutos), le ficha convencido de que su incapacidad será beneficiosa para las pérfidas triquiñuelas que se lleva entre manos. Tal vez el toque más original sea que la trama principal, la del secuestro de una niña rica, se mezcla con la de un intento de asesinato, dando pie así a algunas simpáticas confusiones.
Candy se rodea de rostros carismáticos como el caidísimo en desgracia Jeffrey Jones, Annie Potts (la secre de "Los Cazafantasmas" en un inesperado rol de "femme fatal"), el bueno de Tim Thomerson, Shawnee Smith (la heroína de "El terror no tiene forma") y cameo coleguero para Jim Belushi, dando pie a una coña sobre la "Cherry Coke" que en España se nos escapó porque todavía no había llegado a este país (y el doblaje lo resuelve como puede). El director, Paul Flaherty, básicamente se ha movido en el mundo de la comedia, televisiva o cinematográfica, firmando otras cosillas como "Plantón al cielo", "Clifford" o la serie oficial de la revista "Mad".
"¿Quién es Harry Crumb?" fue un fracaso en salas norteamericanas, por lo que acá llegó directamente en vídeo. O así fue en Barcelona. ¿Sorprende? Nah... se puede consumir, sin más, pero queda lejos de ser brillante y, por supuesto, muy muy muy por debajo de su modelo a imitar.

Que en plenos años ochenta a Brian De Palma, petándolo entonces como especialista en thriller intenso, le diera por estrenar una comedia pura y dura al servicio de Danny De Vito y Joe Piscopo, "Dos tipos geniales", podría sonar raro. Pero no olvidemos que ya había jugado con el género -de la risa- unas cuantas veces en sus inicios, así que tampoco era nada tan nuevo. Lo llamativo, tal vez, es que a diferencia de aquellas, esta era muy mainstream, muy convencional.
Harry y Moe son dos mafiosetes venidos a menos, despreciados por sus compañeros del hampa. Un día intentan estafar al jefazo, pero sale mal. Apunto de ser ejecutados, ambos demuestran lealtad hacia su compinche, confesándose únicos responsables del asunto y exculpando al otro, cosa que sorprende al Capo, quien, un poco por ponerlos a prueba, decide ordenarles que se ejecuten mutuamente. Harry y Moe huirán e intentarán arreglar las cosas, con los consiguientes dolores de cabeza.
Un ritmo frenético, sobre todo a base de verborrea altiva y en continuo efecto de "pisada", muchos enredos, escasa violencia dada la naturaleza del film y, bueno, poco De Palma en todos los sentidos, especialmente aquellos de orden visual. Años después, él mismo la calificaría de "pequeña buena comedia". Yo me quedo con "llevadera".
Por supuesto, el plantel de actores que acompañan a De Vito y Piscopo es bastante espectacular, imperando sobre todo un reparto masculino a base de Harvey Keitel, Dan Hedaya y un montón de rostros típicos de todo el cine de mafiosos que se preciara de serlo. La marcianada la ponen el cameo de los papás de Martin Scorsese y un papelillo para Maria Pitillo, la futura negada protagonista femenina del "Godzilla" de Roland Emmerich.

sábado, 3 de enero de 2026

EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDE DE ORO

¿Recuerdan cuando en España nos tiraba tanto eso de poner títulos mega-absurdos al cine llegado de fuera, especialmente el norteamericano? Pues aquí tenemos un ejemplo morrocotudo: "El misterio de la pirámide de oro" es el rebautismo que le dieron a... ¡"Vibes"!, es decir, vibraciones (un caso no tan distinto al de "The Tomb / El misterio de la pirámide"). Y vibraciones (o "vibras", como dice la juventud de hoy) es lo que siente el protagonista cada vez que sujeta un objeto en sus manos, porque dispone de la capacidad de saber dónde ha estado, a quien pertenecía y el diámetro de su ojete... todo. Él y una chavala capaz de mantener coloridas charlas con una presencia espiritual que la acompaña a todas partes, son requeridos por un tipo para dirigirse a Ecuador donde, dice este, se ha perdido su hijo y, así, localizarlo. Por supuesto que es mentira, y la finalidad del engatusamiento consiste en dar con oro que luego no es tal, es más que eso. Ahora cojan semejante argumento y añádanle mucha comedia y algo de romanticismo, con lo que el resultado sería, tal y como dijo la crítica de su época -la de 1988-, una combinación de "Indiana Jones y el templo maldito", "Los Cazafantasmas" (nada más iniciarse, en ambas presenciamos un experimento psíquico mediante cartas Zener) y "Tras el corazón verde". Considerando que esta última ya era de por sí una copia -con calidad y estilo, sí, pero copia al fin y al cabo- de las aventuras del arqueólogo del látigo, lo dejamos en las dos primeras. Una "romcom" de aventuras fantásticas cuya función consistía en lanzar al estrellato cinematográfico a una exitosa cantante pop, más ochentera que los quilos de laca que solía ponerse por encima de las cejas, Cyndi Lauper... síiii, la de la canción de los "Goonies". Su partenaire no es otro que un Jeff Goldblum en plena forma (y mira que tenía un método peculiar el hombre, pero mola, conectas), el bueno de Peter Falk, el malogrado Julian Sands, otro grande, Michael Lerner, y en papeles de quita y pon, Steve Buscemi y Elizabeth Peña.
Así pues, nos encontramos con otra consecuencia más del tremendo pepinazo que supusieron las películas del aventurero "Indy" en su momento, solo que esta respaldada por toda una "Paramount", efectos especiales del respetado Richard "Star Wars" Edlund y dirección de Ken Kwapis (¡wapi!) , un señor que venía de la tele, hizo algunos intentos destinados a la gran pantalla ("Barrio Sésamo: Sigue a ese pájaro", "Él dijo, ella dijo" con Kevin Bacon, "Hasta que el cura nos separe" con Fernando Est.... no, con Robin Williams) que, presupongo, no funcionaron muy bien, así que volvió a la caja lerda y ahí se quedó (donde tampoco le fue demasiado mal, llegó a dirigir un capítulo de "Cuentos Asombrosos", por ejemplo). Ello explicaría pues que "Vibes" no sea ultra-popular, y Cyndi Lauper tampoco se convirtiera en la siguiente ¿Cher?. La cosa arranca bien, con ritmo y chispa, pero a medida que avanza, y cuando el asunto aventurero debería chorrear por los fotogramas, va perdiendo gas, a pesar de que aparque un poco la coña y apueste por un mayor dramatismo. Demasiado "bla, bla" que la supuesta química entre Lauper y Goldblum no sostiene. Y el clímax, cuando los efectos especiales estallan a base de luces, rayos y brillos, se nota contenido y demasiado poco espectacular.
Resumiendo, para ver así un rato tonto a base de compartir pantallas (la del televisor, la del móvil) y luego devolver al estante en el que estaba, el de las justamente olvidadas.

jueves, 23 de octubre de 2025

VIDAS EJEMPLARES: JOSEPH MARZANO

Joseph Marzano (o Joe Marzano, según donde) vio la luz por ahí Nueva York el año 1934. A medida que sus gustos y sentidos se fueron desarrollando, adquirió una desmedida pasión por el séptimo arte. Llegada la adolescencia, y cumplidos los catorce, comienza a facturar cortos caseros. Naturalmente su gran sueño consiste en dar el salto a la profesionalidad y en 1965 invierte esfuerzos y ahorros en un primer largometraje parido desde la independencia, "Man Outside", que le sale muy "arty", muy largo (dos cruentas horas) y a la manera de un Ingmar Bergman de chichinabo. Con ella espera dar el ansiado salto al "mainstream"... pero supone un rotundo fracaso, por lo que acaba recurriendo profesionalmente a la clásica salida desesperada: cine para pajeros. Son los años sesenta y el porno es ilegal, así que opta por introducirse en el "sexploitation", sabiendo como sabe que el por entonces prometedor Francis Ford Coppola había seguido idéntica senda.
En 1967 forma parte del colectivo que rueda "Cool It Baby", tan caótica que no se puede decir exista un director responsable. Digamos que cada uno de los implicados puso un poco de su parte, incluido Joseph Marzano, quien gozó tanto de la experiencia que quiso repetir. Ese mismo año tira palante su único título propio de cierta y velada solera, "Venus in Furs". Como adaptación del célebre libro de Leopold von Sacher-Masoch es más bien tangencial, digamos que la obra forma parte de la trama, con un individuo que, al leerlo, queda hechizado y le pilla gusto a atizar y/o atar damiselas, entre otras tantas perversiones.
Aunque, como digo, el producto sea netamente "sexploitation", Marzano puede permitirse el lujo de incorporar toda suerte de experimentos visuales y demás zarandajas "artys". La naturaleza intelectual / artística del hombre es evidente. Por eso v
ive frustrado viéndose inmerso en un negocio totalmente crematístico y de ahí que muchos de los siguientes proyectos, y las relaciones con su productor Lou Campa, se enturbien y den como resultado un enorme desengaño. Muchos todavía se preguntan qué ocurrió para que la carrera del cineasta llegara a un callejón sin salida de manera tan temprana. Bien, según datos consultados, fue durante una charla con el productor y distribuidor Joseph Brenner. Este comentó a Marzano estar interesado en su trabajo y colaborar, pero añadiendo como condición que el director tendría que responsabilizarse de todo a la hora de abordar sus nuevos proyectos. Marzano dio un seco "No" por respuesta, convencido de que ya disponía de la suficiente categoría como para delegar. Brenner tomó buena nota y aquello supuso el fin de la carrera como "sexploiter", "exploiter" y ya no digamos director de cine convencional del muchacho. Con los años, "Venus in furs" terminaría formando parte de las arcas de la inevitable pero adecuadísima "Something Weird Video" (compartiendo disco con "Cool it Baby" y otra dirigida por Lou Campa, "Mini Skirt Love").

A pesar del agrio panorama, Joseph Marzano se aferró a una cámara de Super 8 con intención de seguir produciendo. En principio a base de cortometrajes. En los setenta creó una especie de colectivo con una pandilla de aspirantes. Juntos rodaban comedias que luego proyectaban en un pequeño cine. Según declaraciones posteriores, Marzano nunca gastó un duro en aquellas modestas producciones, "obligando" a los chavales a encargarse de los gastos. Aunque no solo se limitaba al formato corto, a principios de los ochenta rueda -todavía en Super 8- un proyecto de largometraje acariciado desde hacía años en honor a su admirado Hugo Haas, hombre de cine -checo- clásico, "Pounds Of Love", centrado en la historia de un gordo tímido enamorado de la mujer más inadecuada posible y el infierno que vivirá en consecuencia (dado el tamaño de cintura más que amplio de Marzano, habrá que preguntarse si no tendría algo de autobiográfica).
Justo, es en esa misma década cuando, sin comerlo ni beberlo, nuestro protagonista termina metido de lleno en la escena neoyorquina de amateurs que ruedan pelicuitas superocheras de terror a base de mucha sangre y cierto desmelene. Haciendo especialmente buenas migas con un personaje muy característico de aquel vendaval, Nathan Schiff.
Schiff, chico ambicioso, firma su primer largometraje -en Super 8- el año 1979, "Weasels rip my flesh", sobre una serie de comadrejas mutantes que atacan al personal, todo a base de mucho cutrismo enternecedor. Logra cierto éxito a niveles minúsculos, por lo que en 1980 se anima con un segundo largometraje superochista, y su genuino "hit", "The Long Island Cannibal Massacre", epopeya de truculencia descontrolada bendecida nada menos que por Rick Sullivan, editor del fanzine "The Gore Gazette", quien se encabezona en darle difusión, montando proyecciones y diciendo maravillas en las páginas fotocopiadas de su publicación.
Llega 1985 y Nathan Schiff se pone manos a la obra con un tercer largo, también ultra-gore y básicamente cómico, "They Don't Cut the Grass Anymore". Es ahí cuando los caminos de Joseph Marzano y el joven se cruzan. Nace una amistad y el veterano cineasta se anima a interpretar al policía que persigue a los jardineros asesinos de la película de su pupilo. Dicha relación esputará unas cuantas colaboraciones más. En ocasiones Schiff actúa en los cortos de Marzano, o le escribe el guion, caso de la graciosamente titulada "Kung Fu Ghandi". También está el caso opuesto, Marzano aportando ideas para los escasos cortos que Schiff dirigirá los años siguientes, como "The last heterosexual".
La implicación de Joseph Marzano en la movida en cuestión no se limita a los delirios del chaval, también colaboró con Keith Crocker en su corto "One Grave Too Many". Crocker editaba el fanzine "The Exploitation Journal" y terminaría dirigiendo un largo en Super 8 que hizo su "ruidito", "The Bloody Ape". La relación con Marzano resultó tan longeva como tomentosa. Juntos decidieron implicarse en la confección de una película pornográfica. Nuestro héroe no era del todo novato en el lúbrico género. Durante los setenta ya había intentado rodar una porno, pero quedó inconclusa por problemas financieros. Tampoco este nuevo intento gozaría de un -valga el chiste tonto- final feliz. Crocker y Marzano separarían sus caminos de mala manera, por lo que la paternidad del proyecto terminó siendo exclusividad del primero.

Paralelamente a tanta actividad básicamente por amor al arte, y con el fin de agenciarse algo de montante extra (Marzano vivía con su anciana madre en un casoplón propiedad de la arcana señora), nuestro protagonista aprovechaba su buena voz para ejercer de doblador o DJ. Cuando no, se prestaba a participar en películas "mainstream" en función de extra o roles muy pequeños. Por ejemplo, anduvo sin acreditar por "Todos rieron" e hizo de taxista -sí acreditado- en nada menos que "Los Cazafantasmas". No obstante, siguió anclado al submundo del fandom del horror, prestándose a interpretar un zombie en "Mother's Day: What a Horror!", de 1995, o formando parte dos años después de una antología grabada en vídeo, "Guilty Pleasures".
Y hablando de vídeo. A mediados de los ochenta Marzano entierra la Super 8 para volcarse en aquel nuevo formato más económico. Ya no lo soltará jamás. El aspecto más curioso es que, a pesar de haber contado con un pasado profesional en el ámbito del cine genuino rodado en celuloide, el hombre hace gala de cierta dejadez en sus nuevos proyectos. Ya era así con la Super 8, pero con el asunto magnetoscópico todas esas carencias cantan el doble. Detestaba usar trípode. Rara vez ponía cuidado a la hora de evitar contraluces. Y cuando necesitaba efectos especiales, acudía a la tienda de la esquina a por caretas y extremidades de goma, un recurso que, con los años, sería bastante habitual en este tipo de producciones caseras. Lo que de verdad le encantaba era jugar con su cámara, y efectuar crudos cromas, los disponibles entonces. Keith Crocker comentaría que ello se debía a la necesidad de gratificación instantánea propia de Marzano, algo que el vídeo le aportaba.
Finalmente, la madre del cineasta fallece. Su hija decide vender el casoplón y, en consecuencia, su "hermano raro" -Joseph- se encuentra sin techo, así que recurre a ayudas estatales, que le conceden una pequeña habitación donde traslada todas sus pertenencias, incluidas varias cámaras, gran parte de lo cual terminaría siendo robado.
En Julio del año 2000, Joseph Marzano fallece de infarto. Pocos meses antes de tan fatídica efeméride, completó "A stranger in town", secuela muy tardía de un corto previo del año 61 en la que el actor / director retoma al mismo personaje que interpretara entonces. Envejecido, carcomido por la nostalgia y sintiéndose un extranjero en la ciudad que antes amaba, al final de la vídeo-película coge un tren dispuesto a no regresar jamás. Básicamente lo que, de alguna manera, terminaría ocurriendo en la vida real.

sábado, 13 de enero de 2024

QUÉ ASCO DE VIDA

Parece que no, pero "Qué asco de vida" es un título muy relevante en la filmografía como director del gran Mel Brooks. Para empezar, se trata de su primera producción noventera, siguiendo a la tontísima pero muy divertida "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Recordemos que aquella había sido un fracaso, tal vez ello animó a Brooks a desviarse de su línea habitual de parodias y humor absurdo, para retomar esas comedias más serenas con eventuales toques dramáticos -o sentimentales- características de su primera etapa ("Los productores" y, muy especialmente, "El misterio de las doce sillas") Fue un paso arriesgado porque, en su época, también esas fracasaron. Y sí, "Que asco de vida" se metió una buena galleta a la hora de recaudar billetes. Así pues, ¿qué hizo el pequeño judío?... volver a "terreno conocido" (o, mejor dicho, aquel que se suponía el público esperaría de él) con las respectivas parodias de "Robin Hood" y "Drácula". Ambas pincharon y pusieron fin a su carrera cinematográfica. Considerando la desgana que invirtió en esas dos últimas, cumpliendo con la papeleta (están repletas de gags e ideas recicladas de sus títulos precedentes... y otras fuentes), ¿podríamos decir que "Qué asco de vida" fue la última obra de Mel Brooks abordada con cariño e ilusión? Tal vez (él mismo la considera su mejor interpretación).
Lo que cuenta tampoco es muy original. Dos ricachos compiten por hacerse con un barrio degradado, lleno de vagabundos. Hacen una apuesta. Si uno de ellos -Brooks, por supuesto- consigue pasar 30 días viviendo como un pordiosero más, sin dinero, sin nada de nada, ganará y se hará con el lugar. Sobra decir que la experiencia le cambiará a mejor, humanizándolo y tal. Y que sus ex socios se la jugarán con intención de que no recupere su antigua vida. Pero tranquilos, que hay final feliz, por supuesto. La cosa termina en boda, porque también tenemos historieta de amor y, como decía, sus gotitas de drama lacrimógeno (creo que por primera vez -y última- en la carrera del cineasta)
La deuda con Preston Sturges (especialmente "Los viajes de Sullivan") o Frank Capra, y su cine de buenos sentimientos, es cantosa. A pesar de algunos momentos más cafres y, sobre todo, del alto contenido crítico con la sociedad estadounidense, los ricachos, la sanidad (esta especialmente salvaje) y demás, "Qué asco de vida" es una película muy blanca, muy buenrollera, muy limpia (aunque incluya mucha mugre), incluso inocente. Tal vez demasiado para 1991. Así pues, no me sorprende el batacazo consecuente.
Tiene sus buenos momentos, sin duda. Te ríes. No a carcajadas, pero funcionan. Por ejemplo, la escena en la que Brooks imita a un niño negro que, bailando y cantando, consigue limosna. Obviamente, a él no le sale tan bien. Esto, y solo esto según recuerdo, era el trailer completo de la película. Llegué a verlo en algún cine y el público se reía de lo lindo. También es muy gracioso el encontronazo con el vagabundo que dice ser más rico que él, interpretado además por su viejo amigo y socio Rudy De Luca (a la vez, co-guionista de "Qué asco de vida"). La ristra de tortas graciosas es generosa e imitan -reconocido por el propio Brooks- las viejas maneras de los "Three Stooges". Y, así mismo, llama la atención que el viejo zorro logre colar en medio de la trama un inesperado número musical, de baile, esos que tanto le gustan con sus focos y colores, puro Hollywood clásico.
Tal vez el clímax final flojee, pero compensa que el resto entretiene, es agradable, medianamente divertido y emotivo. No comprendo cómo se le mete tanta caña en la red. Hay quien dice que es la segunda peor película de Brooks tras "El misterio de las doce sillas". ¡¿Han visto estos señores las de "Robin Hood" y "Drácula"?!. "Que asco de vida" cumple como bonita escapada de 92 minutos. ¿Qué más quieres?
El jugosito reparto incluye a una algo histriónica -como siempre, vamos- Lesley Ann Warren, al gran Jeffrey Tambor (sus entradas están entre lo más hilarante del film), Stuart Pankin, Howard Morris (le vimos también en "Máxima Ansiedad" y "La loca historia del mundo" de Brooks y, por consiguiente, en "Transylvania Twist" de Jim Wynorski), Michael ("Los cazafantasmas") Ensign, el mítico Billy Barty (protagonizando un gag muy parecido a otro visto en "La última locura" de don Mel), el bueno de Brian Thompson (qué carrera más colorida tuvo este hombre. Hace poco lo vi también en "¡Tres Amigos!" y su última intervención hasta la fecha ha sido, nada menos, que en "La tragedia de Macbeth", rodeado de actores de primera y dirigido por uno de los hermanos Coen), el eterno loco Raymond O'Connor, Robert (el Coronel de "Boogie Nights") Ridgely, papelito para Stanley Brock -busquen en Google y lo reconocerán al instante, esta fue su última película-, James Van Patten, de ilustre familia, marcándose un micro-rol como enfermero -lo que no deja de ser llamativo cuando siete años antes había protagonizado su propio vehículo de lucimiento, "Jóvenes Guerreros"- y, finalmente, otro habitual de Brooks, Ronny Graham, prestando la voz.
Una peli maja.

sábado, 7 de enero de 2023

ARMADOS Y PELIGROSOS

Años atrás, al trabajo de segurata no le sobraba la buena prensa precisamente. Se daba por sentado que podía ejercerlo cualquier mastuerzo y lo único que requería era pasarse horas sin hacer el huevo. De hecho, también se tenía la idea de que, en cuanto hubiese una situación real de peligro, saldría por patas. Todo eso ha ido cambiando con el paso del tiempo y hoy se exige bastante más a cualquier aspirante. Sin embargo, tal "mala imagen" fue caldo de cultivo para la confección de "Armados y Peligrosos" que, tranquilamente, podría tildarse como "la película oficial del segurata inútil", así como la ¿única? de acción protagonizada por John Candy, al menos entendiendo el género tal y como se abordaba hace 37 años. Que se contara para la dirección con Mark L. Lester, responsable de "Curso 1984" y "Commando", resulta muy significativo en ese sentido.
Un policía bonachón al que acusan muy injustamente de corrupto y un abogado algo cobarde terminan currando en una agencia de seguridad. Son perdedores que, como dice un juez, únicamente pueden aspirar a "trabajos de poca responsabilidad". Algo trasladable al resto del personal, auténticos parias o, directamente, retrasados mentales. El sindicato de seguratas es llevado con mano firme por una panda mafiosa que saca partido a la supuesta inutilidad del gremio para salirse con la suya. Hasta que los dos protagonistas deciden plantar cara y pararles los pies.
"Armados y Peligrosos" es ochentera hasta el tuétano. Evidentemente por estar parida en 1986, pero también por sus maneras, su sentido de la comedia y la acción, la banda sonora y secuencias tan características como la desarrollada en un gimnasio donde abundan los neones. Sí, es de risas. John Candy se marca su habitual registro de fanfarrón de buen corazón, acompañado de Eugene Levy como "el personaje inteligente y racional que se presta a las locuras del otro". Resulta curioso verle hacer la marica loca en un momento dado, siendo actualmente padre de un hijo gay también actor al que respalda en su exitosa serie de televisión (donde, obvio, se muestra una imagen mucho más positiva y respetuosa del colectivo homosexual) Cosas de la época. Hay algunos momentos de cachondeito y tal pero, proporcionalmente, lo que abundan son los tiroteos, algún muerto y, sobre todo, un clímax cargado de espectaculares explosiones y coches dando volteretas... además de cuando se hacía de verdad, sin ordenadores de por medio. Impresiona.
Para más inri, el co-guionista no es otro que Harold Ramis, el mítico actor y director (ya saben, "Los cazafantasmas", "El pelotón chiflado", "Las vacaciones de una chiflada familia americana / ¡Socorro! Llegan las vacaciones", "Atrapado en el tiempo") quien, por lo visto, no quedó nada contento con el producto final. Pidió ser retirado de los créditos, pero ni puto caso. Produce nada menos que James Keach, hermano de Stacey y actor por mérito propio. Y el reparto, pues imagínense, una comedia de acción de 1986, es de correrse: Dejando a un lado a su pareja protagonista, tenemos a una jovencita y monísima Meg Ryan, Robert Loggia en su habitual rol de mafioso malísimo, Kenneth McMillan, Brion James, Don Stroud, Larry "siempre me toca hacer de raro" Hankin, Steve Railsback en plan segundón invitado, Tony "Duke en la saga Rocky" Burton, Judy "Dr.Alien" Landers, Tom "cara de bruto" Lister Jr., James "Señor Strickland en Regreso al futuro" Tolkan, Nicholas "siempre haciendo de matón o asesino" Worth dando vida a un travelo, Teagan "Alienator" Clive y papelillo minúsculo para David Hess (resulta desconcertante tener consciencia que ese señor, al que casi ni detectamos, sea todo un director de cine y prota de un clásico de los setenta -ya deberían saber cual-). De órdago.
Sin embargo, a pesar de los jugosos ingredientes, los buenos momentos y la galería de rostros entrañables, "Armados y Peligrosos" se queda en aprobado justito, justito. Que no la poseyera en ningún formato y, muy especialmente, recordara poco de ella, era señal de que no dejó un huella profunda en mí. Cosa del todo justificada tras este reciente revisionado.

viernes, 25 de noviembre de 2022

BABY GHOST

Más que por completismo, el hecho de enfrentarme a una nueva película de Zen filmaking — ¡vaya cara dura la del inútil de Scott Shaw!— dirigida por Donald G. Jackson y protagonizada por Joe Estevez y Conrad Brooks, es ya una cuestión de masoquismo. O de cabezonería. Y es que pasados cinco minutos de visionado, y pasada la gracia inicial del ponerte una mierda de estas, es mucho más entretenido, satisfactorio y enriquecedor ponerse en la tele un acuario digital, o incluso las imágenes que acompañan a unas de esas músicas neutras para coger el sueño o estudiar. Desde luego, están realizadas con mucho más cariño que una película de estas.
Sin embargo el interés por estas películas infantiles radica en que, con toda seguridad, se trata de las peores de la historia, máxime, si tenemos en cuenta que vienen facturadas por gente que venía de hacer cine “de verdad”. Nada es peor que esto. En serio. Y por eso quiero verlo aunque sea de pasada y modo "móvil en la mano".
En esta ocasión tenemos a Joe Estevez dando vida (o muerte) a un fotógrafo, de los que hacen fotos a niños, que tiene el estudio situado en el interior de un edificio de oficinas. Una noche, tanto él como el bedel, el guardia de seguridad e incluso dos ladrones que han entrado en el lugar no se sabe muy bien a robar qué, se quedan encerrados sin posibilidad de salir. El fotógrafo llama por teléfono a una vidente que le advierte que se ha quedado encerrado por culpa del fantasma de un bebé que fue asesinado en el pasado dentro del edificio. Su espíritu quedó confinado en el interior de una caja y se ha escapado de ella.
Después de muchas conversaciones improvisadas entre unos y otros, por fin hace acto de presencia el bebé fantasma — un muñecajo estático tratado a partir de los efectos digitales de alguna computadora Amiga 2000 de la época— para hacer la vida imposible a nuestros protagonistas, así que, se mofará de ellos, recortará con tijeras las fotografías de nuestro amigo fotógrafo y se comerá toda suerte de pasteles sorteando las trampas que los protagonistas le van dejando con el fin de capturarle.
Por supuesto, esta película rodada en ¡un día! fue puesta en los video-clubs americanos poco después del estreno de “Casper” y así aprovecharse del tirón, pero el fantasmita que sirve de reclamo es una suerte de Slimer de “Los cazafantasmas” en cutre. Tiene su misma actitud juerguista, aunque el aspecto recuerda vagamente a un Critter de rostro infantilizado. En cualquier caso, este muñecajo es, al igual que todos los de las películas infantiles Zen filmaking, una putísima mierda.
En definitiva, completar el visionado (seis sesiones me ha costado hacerlo y eso que dura hora y poco…) es un auténtico suplicio.
Por supuesto, no falta el grupo de señores con ganas de pitorreo que, junto a otros jóvenes posmodernos con un afán de protagonismo atroz y, como suele ser habitual, tratando de quedar por encima de una película de la que es muy fácil reírse, han cogido todas estas Zen movies y las han desollado en un programa deudor del clásico “Mystery Science Theater 3000” en el que, previo pago por visión, podemos ser testigos de lo irritantes que llagan a ser los responsables de algo genuino como fue “MST3” cuando ya hay una conciencia comercial de lo que se está haciendo. Se trata de Rifftrax. Supongo que a un advenedizo le pueden hacer gracia los chistes en torno a una película subnormal como esta, pero, al margen de que no tiene puta gracia, de lo que debería darse cuenta toda esta escoria es que una cosa como “Baby Ghost” no necesita de bromas externas, porque ya la película en sí misma es una broma. Y de mal gusto. Sería más ingenioso -y original- hacerlo con una película menos fácil y evidente. Pero pedirle eso a cierto fandom es pedir un imposible.
Sin más, el próximo día vendré con un nuevo Zen filmaking infantil… ya en plan fin de fiesta. Tengo paciencia, pero no tanta…

lunes, 11 de julio de 2022

CAZAFANTASMAS A LA MEXICANA

El argumento de este “Cazafantasmas a la mexicana” es lioso a más no poder;  por un lado la acción nos sitúa en 1980, donde se está condenando a la horca a dos hombres que han violado a las hijas de un potentado. Pronto descubrimos que no es así, sino que fueron seducidos por las dos chicas y posteriormente ejecutados injustamente. Después la acción nos sitúa en la actualidad (1991) y se nos presenta a la reencarnación de estos dos hombres, que ahora son dos parapsicólogos de pacotilla. La mujer de uno de ellos planea envenenarlo para quedarse con el dinero del seguro y así ser feliz con su amante, cuando descubre que su marido acaba de recibir una herencia millonaria, así que aborta su plan y, todos juntos, más la sirvienta, partirán hacia la mansión heredada que curiosamente está plagada de fantasmas, entre ellos, el de las dos jóvenes supuestamente violadas por nuestros protagonistas. A partir de entonces se sucederán una serie de gags de corte horrorífico/fantasmagórico y hasta algún numerito musical.
Por otro lado, no se trata exactamente de un exploit de “Los cazafantasmas”. La historia no tiene absolutamente que ver con nada de lo que nos proponía la película de Ivan Reitman —salvo porque los protagonistas son parapsicólogos— y llegaría a los cines mexicanos siete años después de esta. De hecho, el título de producción, que asimismo sería el que figura en los créditos de la cinta, sería “Mátenme porque me muero”.
La película es un rescoldo de lo que fue el cine de ficheras mexicano, es decir, un vodevil con personajes que entran y salen en cuadro según marca la historia, amén de un vehículo de lucimiento para los dos cómicos que la protagonizan, Pedro Weber “Chatanuga” y Raúl Padilla “Choforo”, que todavía gozaban de mucha popularidad y, a decir verdad, quizás ya se trataba de un argumento desfasado para el año en que se estrenaría, 1991, por lo que no es difícil intuir que a alguien en la producción se le ocurrió cambiar el título a última hora, robar el concepto y tunear el logo original de “Los cazafantasmas”, aprovechando que un par de años atrás “Cazafantasmas II” había tenido su tirón en los cines mexicanos, cambiarle el título por el de “Cazafantasmas a la mexicana” y así asegurarle algo más de taquilla. No obstante, existen afiches de cine con el título original, por lo que todo apunta que esta decisión se tomó a ultimísima hora.
Más allá de esto, se trata de una película bastante mala y de escaso interés. Algún gag, por tonto, por chabacano y por incorrecto resulta gracioso, pero por lo general el tedio se apodera de la película a los pocos minutos de haber comenzado.
Sin embargo, en un momento puntual los fantasmas que aparecen toman forma corpórea y vemos que esos maquillajes están verdaderamente bien para ser una producción de tercera que vende humor barato. Esto es porque tras los efectos especiales se encuentra Necropia, la factoría que fundó Guillermo del Toro y que aborda con “Cazafantasmas a la mexicana” uno de sus primeros trabajos. Y la verdad es que en ese sentido la cosa anda muy bien, ya que algunos de los zombies son estupendos —y se ve cierta influencia italiana—.
Por lo demás, nada. Y probablemente si no se hubiera vendido como exploit de “Los cazafantasmas”, manteniendo por siempre su título original, jamás habría prestado atención a una más de miles de comedias mexicanas de los 80 y 90 entre las que hay que escarbar profundo si queremos encontrar algo mínimamente potable.
Dirige la función Abraham Cherem, que si bien su filmografía como director no la componen más de tres títulos, como productor harían falta los dedos de varias manos para contabilizar el número de películas en las que estuvo inmiscuido, todas de corte popular y todas con la misma pinta chungalera.
Para curiosos.

sábado, 18 de junio de 2022

EN LA OSCURIDAD

Si buscas la palabra artesano en el diccionario, no dudes que aparecerá una imagen de Jonathan Liebesman, un cineasta hollywoodiense con tanto talento como escasez de personalidad. Todos sus largometrajes hacen gala de un estupendo acabado y son bien digeribles, pero a la par, carecen de alma. Te pones a verlos con cara de palo y terminas exactamente igual, sin haber movido ni una ceja. Luego, automáticamente, los borras del cerebro. Muchos dirán que ese es el peor cine de todos, el que no deja huella. Al menos las pelis malas de verdad te provocan alguna sensación. Y sí, es posible que sea cierto. Pero también lo es que son productos perfectamente visibles y no ofenden. Puedes consumirlos mientras piensas en la compra u ojeas el móvil, y no pasa nada. Aún así, dudo mucho que al filmmaker le encante todo eso. Y, seguramente, tampoco sea muy fan del cine que le ha tocado parir a tenor de su primer cortometraje: un super-drama ambientado en la época de los nazis que hay quien califica de obra maestra. Nacer en los USA, y muy especialmente Los Angeles, puede tener ventajas si aspiras a ser director de cine. Pero también desventajas, ya que allí el rollo "autoral" no se estila mucho. Es fácil imaginar aquello plagado de frustrados aspirantes a Fellini o Godard resignados a ser meros emuladores de Spielberg.
"En la oscuridad" fue el primer largometraje de Jonathan Liebesman, una producción de horror que si provoca escalofríos no es por lo que cuenta, sino por su condición genérica: El pueblo que da título al film en v.o. -Darkness Falls- vive sumido en una maldición. El fantasma de una mujer injustamente ajusticiada se la tiene jurada a los niños que lo habitan, sobre todo cuando pierden su último diente de leche -no pregunten-. En eso que la hermana de uno llama a su pretendiente, quien en el pasado logró zafarse de la fantasma, para que le (L)eche una mano. El espectro hará lo imposible por saldar su cuenta pendiente y, de paso, arramblarse unas cuantas almas de más. La coña es que únicamente puede atacar / moverse en la penumbra, así que más te vale llevar una linterna en el bolsillo con las pilas bien cargadas.
Cuando se estrenó "En la oscuridad" por ahí 2003, hubo quien la calificó como pequeña promesa del fantastique. Por ello la alquilé esperanzado y, en fin, lo que vi me dejó más frío que si hubiese puesto a remojar los testículos en nitrógeno líquido. Luego consumí otras películas del amigo Liebesman como "La matanza de Texas: El origen", "Invasión a la tierra", "Ira de Titanes" (estas tres en pantalla grande) o "Ninja Turtles", y con todas me pasaba exactamente lo mismo.
Lo cierto es que "En la oscuridad" dispone de la receta que activa los resortes del miedo, en una época en la que no era tan común. Faltaba un poquito para la llegada de "Insidious" y "Expediente Warren", productos con los que guarda ciertos paralelismos, pero salieron muchísimo mejor. De ser un poco más despierto Liebesman, "En la oscuridad" podría haberse adelantado a todo aquello. Sin embargo, prefirió aparcar las sutilidades y la atmósfera, desaprovechar ese fantasma tan bien diseñado por Stan Winston (cuyo horrible rostro se supone sorpresa, pero luce perfectamente en el cartel), así como todo el rollo de oscuridades y gemidos en la penumbra, y decantarse por un exceso de sustos baratos (acompañados siempre de la inevitable e irritante subida de volumen) y un clímax verbenero más propio del cine de acción que del terror. Es cierto que esta parte va a piñón y entretiene. Pero, es lo que digo, al terminar te quedas vacío. Muy parecido al momento que te limpias la corrida tras una sesión de ciber-sexo.
Curioso remarcar que uno de los guionistas es John Fasano, nombre que sonará a aquellos más o menos puestos en cine "trash". Antes de reciclarse a competente autor de libretos dentro de cierto mainstream, Fasano dirigió varios "clásicos" del peliculismo chusquero como "Al filo del infierno", "Zombie Nightmare" (en este caso de manera no acreditada), "Black Roses" y "The Jitters" ¡Tela! Otro de los guionistas, James Vanderbilt, acabaría responsabilizándose, nada menos, que de teclear la estupenda "Zodiac" de David Fincher (y, también, la más reciente entrega de la saga "Scream").
En el reparto destacan las presencias de una muy jovencita Emily Browning y, sobre todo, Angus Sampson, quien interpretaría a uno de los "cazafantasmas frikis" en, justamente, la saga "Insidious". Aquí, por contra, se marca un rol totalmente opuesto, el de matón.

sábado, 12 de marzo de 2022

SESIÓN DOBLE: CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ + LA MATANZA DE TEXAS 2022

CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ: Los gerifaltes de Hollywood llevaban años intentando levantar una tardía tercera entrega de "Los Cazafantasmas", pero su protagonista de mayor enjundia, Bill Murray, solía negarse aludiendo que nadie querría ver a unos señores de avanza edad dedicados a tan sobrenatural tarea. Bien, a pesar de ello, y de la muerte de Harold Ramis que, teóricamente, arrasaba con toda posibilidad de un "Ghostbusters 3" oficial, finalmente ocurría, nacía "Cazafantasmas: Más allá" y Murray accedía a firmar (aunque contara con más años que cuando rechazó todas las propuestas previas). Los motivos diría que fueron sentimentales: la muerte de Ramis -ampliamente homenajeado en la película- y la implicación de Ivan (que en paz descanse) y su hijo Jason Reitman.
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.

LA MATANZA DE TEXAS 2022: Lo que diré a continuación no lo provoca la demasiado común Netflix-fobia (en su momento ya expuse cristalinamente que estoy en las antípodas de considerarme enemigo de la plataforma, por la que siento gran respeto y simpatía -aunque no sea cliente-). Sin embargo, tampoco puedo evitar sentenciar que la nueva "Matanza de Texas", apadrinada por ellos, es lo que, popularmente, llamamos un mojón, y de los gordos. Un film aburrido como el demonio e incapaz de despertar emociones, ni miedo, ni suspense, ni la más mínima empatía con sus inocuos personajes.
"La Matanza de Texas 2022" insiste en la idea de separar a Leatherface de la familia, convirtiéndolo en un "Jason Voorhees más del montón", algo que cuando vi por primera vez en la entrega tridimensional me gustó. Pero si lo piensas detenidamente, tal vez no sea una elección tan acertada. Al fin y al cabo, lo del clan de tarados es, justamente, aquello que marca la diferencia de esta saga respecto a otras afines.
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)

viernes, 18 de febrero de 2022

ESTRELLAS DE LOS DIBUJOS ANIMADOS AL RESCATE

Gusta mucho, a los deglutidores de nostalgia, este especial televisivo cargado de buenas intenciones que, en realidad, lo que está haciendo es camuflar una campaña de McDonalds, de órdago, que promocionaba con esta excusa sus restaurantes a nivel internacional. Pero, desde luego, la idea no podía ser más atractiva.
“Estrellas de los dibujos animados al rescate”, además, responde a una tendencia audiovisual muy de moda a finales de los 80 y primeros 90, que son los vídeos educacionales para la prevención de la drogadicción (de los que ya hemos dado cuenta de vez en cuando por aquí), y que servían, sobre todo, para que quienes se veían involucrados en tan noble causa se colgaran una medallita. Es como cuando Maradona y Julio Alberto, futbolistas ambos que tomaban la cocaína a través de un embudo, se manifestaban en espacios publicitarios espetando “No a la droga”. Así, los detractores de la franquicia de restaurantes que se encargó de este mediometraje animado, podían llegar a pensar que, igual, esos mercaderes no eran tan malos. Esta película es una sensacionalista limpieza de cara, hablando en plata.
Así, y en una campaña de marketing maestra, se concibió este mediometraje que reunía a lo más granado en personajes de las series animadas del momento, los que lo petaban en el año 1990 en todos los canales televisivos americanos, cedidos desinteresadamente para la ocasión por sus respectivas productoras. De este modo tenemos a Los Pitufos, Alf, Garfield, Alvin y las ardillas, Las Tortugas Ninja, Los sobrinos del pato Donald (por “Patoaventuras”), Slimer de Los Cazafantasmas, Winnie The Pooh, Los Pequeñecos, Bugs Bunny y el Pato Lucas juntos en una misma película y por una noble causa: La prevención de la droga.
La producción se encargó al estudio taiwanés Wang Film Productions que tardó en realizar la película tan solo seis semanas, cuando lo normal para una cosa de estas características era emplear el doble o triple de tiempo. Dada la eficacia de la empresa, posteriormente las productoras norteamericanas les encargaron  montones de capítulos de distintas series y animaciones, siendo en la actualidad uno de los estudios de coproducción más longevos y prolíficos.
Un adolescente tiene un enganche considerable a la marihuana, lo que le insta a robar la hucha del cerdito a su hermanita para costearse el vicio. Los personajes de los dibujos animados presentes en el merchandising existente en la habitación de la chica, cobran vida tras ser testigos del hurto y se ponen en marcha para intentar sacar a este muchacho de la droga. Cuando, azuzado por las malas compañías, el chaval está tentado a probar el crack, se le presentarán distintos personajes de dibujos animados que le mostrarán la consecuencia del consumo de drogas, animándole a que no lo pruebe.
Se trata de una especie de versión inspirada en el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens (o incluso, una versión apócrifa) convenientemente remozada para la ocasión. Una cosa amena y para críos que cuenta con el handicap de tener en el mismo lugar a toda esa ristra de personajes míticos, concediéndole a la película un valor añadido; es más, diría que la temática antidrogas importa un bledo y que “Estrellas de los dibujos animados al rescate” se sostiene por la impresionante galería de personajes. Está entretenidilla pero en realidad es bastante cutre y salchichera, que de no ser por el crossover que nos propone, jamás habría tenido trascendencia alguna.
La película se emitió en Abril de 1990 simultáneamente en todos lo canales importantes de los Estados Unidos, así como en algunos locales y la televisión por cable. Además, se hacía acompañar por un mensaje alentador de George Bush, lo que lograba que el producto se tomara mucho más en serio de cara al gran público. También se editó en VHS y podía solicitarse de manera gratuita en los video-clubs o en los restaurantes McDonalds de los USA.
Por supuesto, la estrategia comercial se extendió al resto del mundo, llegando a nuestro país dos años después, en 1992, donde a la hora de emitirse no se respetó totalmente la simultaneidad, pero sí que se emitió en todos los canales de nuestra televisión, en distintos días y a distintas horas, siendo sustituido el mensaje de George Bush por el de la Reina Sofía, que con su pronunciación macarrónica del castellano, decía a los chavales que hicieran caso a estas entrañables criaturas y no se drogasen. Fue distribuida de manera gratuita en restaurantes McDonalds de España, así como la cinta es material docente para las instituciones gubernamentales o no, que luchan contra la droga. A día de hoy, las copias originales en VHS son un producto de coleccionista cotizado en las webs de venta de segunda mano.
Por otro lado, la condición de rareza de esta película viene precedida porque, a pesar del éxito que supuso en su momento, jamás volvió a emitirse o a ser distribuida y parece que se la hubiera tragado la tierra, sobreviviendo únicamente en las copias de VHS existentes de cuando se movió en su momento, o en las miles de cintas vírgenes de quienes la grabaron el día de su emisión. Esto es debido a que, aunque todas las productoras habían cedido los derechos de sus personajes, el creador de Garfield, Jim Davis, jamás había dado permiso. En su defensa, los creadores de la serie “Garfield y sus amigos”, que era la que en ese momento estaba en emisión, aclararon que en realidad Davis si había cedido al personaje para “Estrellas de los dibujos animados al rescate”, pero solo si esta película se emitía por un tiempo limitado. Así que no se volvió a saber más de ella por este motivo, que era lo acordado con Davis, y quiero suponer que por otro tipo de burocracias. Como fuere, la gracia del asunto radica precisamente en eso, en que se trata de una cosa rara que se emitió en su momento en televisión, que se distribuyó de manera gratuita con fines altruistas (y promocionales, no nos olvidemos) y de la cual nunca se volvió a saber… hasta que llegó Internet, y con él, miles de ripeos para que podamos volver a ver la película tantas veces como nos plazca.
Sin más, decirles también que si son coleccionistas, y les gustaría poseer una copia en DVD, en el mercado pirata podrán hacerse con una por pocos duros.

domingo, 8 de agosto de 2021

TRAILER DE "BACKSTAGE (EN BUSCA DE LA FAMA)" (Y FINAL)

"Backstage / En busca de la fama" narra la apasionante historia de Kate Lawrence, una famosa cantante pop que quiere ser actriz de cine. No obstante, nadie la toma en serio y termina conformándose con aparecer en una obra de teatro... cosa que, seguramente -y aunque no he visto la peli-, le bastará para triunfar.
Bien, a Kate Lawrence le daba vida Laura Branigan, una cantante de pop más o menos famosa (canciones suyas llegaron a sonar en los soundtracks de "Flashdance", El príncipe de Zamunda" o "Los Cazafantasmas") que quería triunfar como actriz de cine. Justamente, "Backstage / En busca de la fama" se diseñó para ello. La diferencia (asumiendo que la peli termine bien) es que Laura no lo consiguió, conformándose el resto de su vida (y remarco "resto de su vida", que la pobre falleció de aneurisma cerebral en el 2004) con papelillos en pelis y series de segunda. Aunque, al menos, musicalmente las cosas le iban mejor. Ya es algo.
Pues sí, hijos míos, con un producto tan sosaina ponemos punto y final a nuestros domingos de trailer. Y ya tenía ganas, la verdad, que estaba hasta los cojones del tema.
Esperamos que hayan disfrutado de la aventura.

   

miércoles, 18 de noviembre de 2020

POSTERS HUÉRFANOS (4)











"Mi bello legionario", "Más allá de la muerte", "El arquero de fuego", "El super agente Picapiedra", "Cazafantasmas 2", "Trans-Gen Los genes de la muerte", "Una familia tronada", "Las aventuras de Zipi y Zape", "Escuadrón"

sábado, 26 de octubre de 2019

EVOLUTION

Ivan Reitman llevaba encadenando sonoros fracasos o éxitos menores que quedaban por debajo de las expectativas, así que ante la desesperación hizo lo que hacen todos los cineastas, especialmente aquellos afincados en Hollywood, mirar atrás e intentar repetir uno de sus mayores logros, que pal caso era y es "Los Cazafantasmas". Estamos en 2001, así que eso de la nostalgia aún no se llevaba. Hoy habrían hecho una precuela o una secuela tardía..... espera un momento, ¡si eso es justo lo que Reitman y su hijo están maquinando en estos momentos! pero entonces no era un recurso habitual. Se estilaba más repetir la fórmula: Comedia desmadrada -aunque no demasiado- con notables ribetes de fantasía. Si en "Los Cazafantasmas" era el terror, en este nuevo proyecto sería la ciencia-ficción. Naturalmente estoy hablando de "Evolution".
La idea de partida es buena no, cojonuda: Un meteorito cae en el desierto. Resulta que a su alrededor comienza a formarse un micro-cosmos en el que la vida evoluciona a la velocidad de la luz. En el pueblo de al lado vive el típico científico de gran talento relegado al ostracismo por un error del pasado. Él y su acompañante negro serán los primeros en meter mano. Claro que pronto los poderes fácticos se harán eco del asunto, para mayor disgusto de los protagonistas, que se ven relegados a un segundo plano. Aunque no por mucho tiempo, especialmente cuando la vida marciana comience a hacerse más grande, poderosa y peligrosa. El guion original iba totalmente en serio, hasta que Reitman y los suyos se lo agenciaron y lo transformaron en una de risas. Lástima, tenía potencial.
Igual que el director de "Los gemelos golpean dos veces" buscaba desesperadamente un nuevo super éxito de taquilla, el actor David Duchovny soñaba con alejarse el máximo posible del medio televisivo y la serie que le diera la fama y encasillara, "Expediente X". A pesar de ello, y por absurdo que suene, rechazó un papel en "Star Wars, Episodio II. El ataque de los clones" para aceptar el que le ofrecían en "Evolution", pensando que interpretar a un científico interesado en la vida alienígena (juas!) en una comedia de un director en horas bajas sería mejor para su carrera. Encima, al hombre le dan un rol muy reconocible, el de golfo simpático. Descarado, pero tierno cuando conviene. Vulgar, pero inteligente si es preciso. Vamos, que hace de Bill Murray en "Los Cazafantasmas" (o en cualquier película de Bill Murray). El problema es que mientras este tenía su gracejo, a Duchovny no le va. De hecho, en lugar de un golfo simpático se convierte en un golfo gilipollas, impertinente, chulito y que cae mal. Es antipático. Lo mismo que su comparsa, Orlando Jones, absolutamente irritante... algo a lo que contribuye el doblaje español. Se salvan Julianne Moore haciendo de "rubia tonta" y Seann William Scott interpretando lo único que se le da bien interpretar, un paleto de buen corazón.
Y es aquí cuando da comienzo el juego de las comparaciones. Con "Los Cazafantasmas", claro. Para comenzar, ambas películas comparten un logotipo chachi. En el caso de "Evolution" es un "smiley" con tres ojos. Ambas arrancan con uno de los protas intentando ligarse a una alumna, hasta que el otro aparece y le joroba los planes. También aquí tenemos al grupo de anti-héroes uniformados -ni que sea por los trajes de bombero- enfrentados a criaturas monstruosas y, a su vez, con burócratas. Aunque en este caso el villano no trabaja para la agencia de protección del medio ambiente, es algo menos original: un militar. Según San Imdb, la cita que en un diálogo se hace al selenio es un guiño directo a "Los Cazafantasmas" en un speech que soltaba Dan Aykroyd en aquella y que, por si aún no lo sabían, en "Evolution" da vida al personaje del gobernador. Como colofón, las dos películas terminan con la aparición de un monstruo gigante que muere estallando y pringándolo todo de líquidos asquerosos, incluidos los dos villanos de la función, que a modo de castigo divino reciben un generoso baño.
Naturalmente, y aunque "Evolution" es una tontunada agradable para pasar la tarde del Domingo, Ivan Reitman no logró repetir la jugada (a lo que desde luego contribuyeron unos efectos especiales CGI aún algo toscos) y la taquilla no estalló. Tampoco Duchovny consiguió subir mucho más su caché.
En el reparto localizamos otros tantos nombres simpáticos como los de Ted Levine, Sarah Silverman, el astro de la "serie B" horrorífica Richard Moll y Winifred Freedman, actriz que algunos recordarán como "Stephie" en "Agárralo como puedas", la alumna de conducción que, sin quererlo, se mete de lleno en una divertida y absurda persecución durante la cual su reposado profesor le enseñará cómo mandar a tomar por culo a un rudo camionero.

miércoles, 17 de julio de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2 - "LOS REVIENTAFANTASMAS"

Hace ya tres largos años que publiqué en este blog una serie de recortes y páginas escaneadas de algunos números de la revista "Fotogramas", concretamente aquellos situados en "la buena época". O, pal caso, los años ochenta. Ya entonces anuncié que algún día habría una segunda tanda. Sin embargo, por avatares del destino, esta se ha hecho esperar. ¡Pero ya está aquí! Y viene con sorpresa, porque no me voy a limitar a meter toooodos los recortes juntos en una entrada. No way!. Los voy a serializar, con la excusa de que algunos de ellos comparten temática. Y así duran más. 
De esta manera, arrancamos con el material que "Fotogramas" publicó en su día en relación al clásico de la comedia yanqui "Los Cazafantasmas". Muy entrañable todo.
Y sí, anuncio que habrán más entradas como esta. Y no solo dedicadas a la revista number one de cine de este país de pardillos -por eso es la number one, justamente-, también a alguna que otra. Pero eso será más adelante, de momento, gocen de lo que sigue...


"Revientafantasmas" era el modo en que "Fotogrumos" osaba rebautizar a aquella nueva y misteriosa comedia que lo estaba petando en USA. ¡¡Rediós!! ¿qué era aquello? ¿tardaría mucho en estrenarse por estos lares? ¡Qué emoción, qué ansiedad! ¿serían respondidas mis plegarias?... sí... y no tendría que esperar demasiado. Ustedes tampoco.


Pues no, no fui capaz de asociar esta imagen icónica a aquel "Revientafantasmas" sobre el que había leído en "Fotogrumos" unos meses antes. Así que cuando me la encontraba en grandes carteles por la autopista, seguía preguntándome "¡¿Qué demonios es eso?!" totalmente fascinado. Pero la respuesta estaba a la vuelta de la esquina.




Y llegó. No muchos meses después, "Fotogrumos" publica en sus páginas el cartel oficial y el inevitable reportaje de dos páginas capaz de hacerte vibrar.


Y llegamos al final de la historia con el inevitable lanzamiento navideño en vídeo.

martes, 26 de febrero de 2019

SENTENCIADOS

Cualquiera que viviese a fondo el auge de los vídeo-clubs reconocerá la impactante caratula de este rutinario "slasher" producido en el año que más convenía, 1982. Estaba en todas las estanterías y aunque parecía plato irresistible para los aficionados al cine de terror, tardé mucho en alquilarla porque algo me decía que sería un churro. Mi instinto no me engañaba. Sin embargo, vista hoy, añadiendo nostalgia a la ecuación, la cosa no parece tan grave.
Un grupo de peña se reúne en una isla porque van a hacer una película "positiva y con un mensaje valioso para la juventud de hoy". Sin embargo, a penas tienen tiempo de ensayar que comienzan a caer bajo la ira de un enigmático asesino. Las muertes son bastante chorras: A uno lo tiran dentro de una piscina con el agua hirviendo (¿?). A otra le cuelan ácido en la ducha. Lo que no se entiende es por qué le cuesta tanto atravesar la cortina para escapar de tan cruenta muerte. Y finalmente disponemos del crimen más gráfico de todos mediante sierra mecánica. No es que sea la repolla, pero comparado al nivel general, llama la atención.
Entre los integrantes del equipo hay dos pseudo-punk rockers. Y de hecho, cada vez que el asesino sale de caza enciende un radio-casete de bolsillo y deja sonar una animada tonadilla punkera titulada "Face to Face" según las capacidades de "Factor Four". Cuando la escuchas en los créditos del principio dices "Mola!". Pero tras tragártela tropecientas veces más a lo largo del metraje casi acabas odiándola.
Del personal implicado únicamente reconozco a Steven Tash, que has visto electrocutado por Bill Murray en "Los Cazafantasmas" o hecho puré gracias a "Christine".
"Sentenciados"  dispone de dos títulos en v.o., "Island of Blood" y "Whodunit?". Este último es muy gracioso pero poco fiel a la realidad si comparamos el tipo de películas adscritas a la etiqueta, mucho más atmosféricas, inquietantes, sofisticadas, con personajes bien definidos y algún tipo de herencia o venganza familiar, con la super-rutina inimaginativa y desganada del film reseñado, muy acorde al "slasher" puro. Cierto que los motivos del villano tienen su gracejo, pero tampoco demasiado.
Dirige la función un tal Bill Naud, con una filmografía escueta y un título muy curioso a modo de testamento: "Ricky 1 ¡Qué duro es ganar!", donde se parodian las películas del púgil cinematográfico más querido por todos.

sábado, 8 de abril de 2017

EX MACHINA

No suelo fiarme mucho cuando una película arrastra un "hype" demasiado ruidoso. Al verla posteriormente me encuentro, por norma general, con un mojón considerable ("Déjame entrar", "Babadook" o "It Follows" serían ejemplos de peso). Aunque, en escasas ocasiones, sí que se cumplen las expectativas (más ejemplos: "La casa del diablo", "Bone Tomahawk", "La invitación" o "Todavía estamos aquí" fueron un "yes sir" redondo), por ello sigo dándoles una oportunidad a pesar de posibles miedos atávicos. "Ex Machina" entraba en ese grupo. Todo dios diciendo que era cojonuda y bla, bla. Coño, si hasta fue nominada al mejor guión original en los Oscars de la época (no se lo llevó, pero sí ganó merecidamente el de mejores efectos visuales). La diferencia es que esta vez el personal implicado tras su confección era de mi confianza. A saber, Alex Garland, guionista de "Dredd", dirigiendo y escribiendo el libreto. La factoría "DNA Films" apadrinando, en cuyo curriculum encontramos algunos títulos de peso para el que suscribe siendo "Sunshine" (y con permiso de la mentada "Dredd") el mayor de todos ellos (también con guión de Garland. ¡Menuda joya!). Además, todas sus aportaciones a la ciencia ficción, como era el caso, lucen acabados plásticos realmente espectaculares.
Así pues, tras varios intentos infructuosos de hacerme con "Ex Machina" ilegalmente, y a altas horas de la madrugada, la conseguí y decidí echarle un justo ojal.
Un programador gana un concurso en la empresa donde curra que le permite pasar una semana en la lujosa mansión de su excéntrico jefe. Aunque lo desconoce, el fin consiste en someterse a un experimento: Mantener distendidas charlas con la primera muestra palpable de inteligencia artificial. Esta responde a las formas de una jovencita la mar de atractiva y encantadora, lo que poco a poco irá despertando sensaciones en nuestro protagonista más profundas que la simple curiosidad científica. Y, por ende, problemillas varios.
"Ex Machina" se vendía como "ciencia ficción de la de antes", es decir, como la de los años 70: adulta, pesimista, con mensaje y no exenta de crítica. Incluyamos aquí el término "de ritmo reposado". La película es mu tranquilita... pero para el caso va que ni pintado, porque no había otra manera de contarla. Garland sabe mantenerte interesado durante las poco menos de dos horas que dura. Nunca bajas la guardia porque la historia jamás pierde fuelle. Algo a lo que ayudan las estupendas interpretaciones, y el carisma de los personajes, cortesía de gente tan válida como Oscar Isaac, Domhnall Gleeson y Alicia Vikander.
Tanto diseño de producción como banda sonora contribuyen, junto a una atmósfera opresiva y asfixiante, a la continua sensación de intranquilidad que destila "Ex Machina". Vamos, que está muy chula. Me moló un rato. Y me hizo mucha gracia la coña que suelta Isaac en referencia a los "Cazafantasmas".
El final es... mmmmh, ¿un poco previsible?. Depende. Sí, pero no. En cualquier caso, "Ex Machina" podría considerarse como una película sobre los peligros de la inteligencia artificial, pero también una metáfora sobre la maldad femenina que pondría palote a más de un misógino.
En cualquier caso, estupendo debut del amigo Garland. El tipo de peli que agradezco a estas alturas de mi vida: Género, sobriedad, inteligencia, efectos especiales justos y necesarios, diálogos bordados y sapiencia visual. Esperaré su siguiente proyecto con sumo interés (y con razón, se titula "Annihiliation" y pinta estupendo).

viernes, 25 de noviembre de 2016

JÓVENES ALOCADOS

Secuela no oficializada de la archipopular “Aquél Excitante Curso”.
El éxito de aquella “Sex Comedy” propició que Universal pusiera en marcha otra nueva producción de las mismas características, así que contratando los servicios del guionista de la anterior, y futuro director de éxito, Cameron Crowe, que inspirándose en los sucesos observados como periodista infiltrado en el instituto, dio forma al guion de “Aquel Excitante Curso”, se sacan de la manga este plagio consentido –por llamarlo de alguna forma- en el que se repite la estructura de aquella, y los personajes arquetipo.
Todo está narrado igual, en lugares parecidos y con la idea de construir una película muy parecida a aquella, hasta tan punto que si en “Aquél Excitante Curso” teníamos a un joven Sean Penn teñido de rubio pollito, en esta tenemos, como principal protagonista y en un rol casi exacto a ¡¡Chris Penn teñido de rubio pollito!! Solo que esta “Jóvenes Alocados” no tiene ni la garra, ni la gracia ni el atrevimiento de su antecesora, si bien es cierto que con el afán de hacer esta secuela más grosera y más acorde  con el tipo de comedia “Screwball” que ya imperaba por aquél entonces, introducen en la trama escenas de sexo un tanto menos sofisticadas –mucho más vulgares; aquí no tenemos a Phoebe Cates quitándose la parte de arriba del bikini sensualmente, como si teníamos en la primera-, en un club de streaptease dónde nuestros protagonistas acabarán como el rosario de la aurora.
Así, tenemos las historias de varios jóvenes que se entrecruzan, sin que estas se desarrollen de manera muy hilvanada. Tenemos a un joven que tras graduarse decide abandonar el hogar paterno e independizarse, por otro lado tenemos a  su hermano pequeño, que entre ligoteo y ligoteo, parece obsesionado con la guerra de Vietnam (¿), lo que le lleva a compartir su tiempo con un veterano de dicha guerra. Asimismo tenemos los desmanes y amoríos de un descerebrado wrestler de instituto,  y unos almacenes de moda dónde trabaja la novia de este, que a su vez es poco menos que acosada por su jefe. Finalmente, tenemos a la dependienta de una tienda de Donuts que se acuesta con un policia local que le es infiel a su mujer con ella.
Poco más al respecto. La película se desarrolla lenta, tediosa, sórdida por momentos gracias a la fotografía, que para nada evoca a la alegría juvenil que era característica en “Aquel Excitante Curso” y en general, una “Sex Comedy” de lo más floja. De hecho, no se volvieron a hacer remedos, secuelas y/o “Exploitations” de “Aquél Excitante Curso”.
Por otro lado, el reparto junta a un montón de actores que a posteriori tendrían gran peso en  el Hollywood de aquellos años, así, desfilan por la ventana un delgadísimo Chris Penn (acreditado para la ocasión como Christopher Penn), un Ilan Mitchell Smith pre “La Mujer Explosiva”,  Eric Stolz poco antes de ser despedido de “Regreso al Futuro”, un Rick Moranis a punto de participar en el reparto de “Cazafantasmas”, Lea Thompson a la que poco después veríamos en “Regreso al futuro” y “Howard, Un nuevo héroe”o Randy Quaid, algo más mayor que el resto de sus compañeros, pero joven y saludable, lejos, muy lejos del fanático loco en que se ha convertido hoy. Por otro lado, la película está plagada de cameos por parte de estrellas del Rock y el Punk de aquellos años como puedan ser Nancy Wilson del grupo “Heart”,  Ronnie Wood de “The Rolling Stones” o LeeVing de “Fear”, así como aparece un momento en la película Leo Penn, padre de Chris y Sean.
Para desgracia de nuestros ojos, decir que Lea Thompson tenía escenas de desnudo en la película, que fueron eliminadas del corte final, por considerarlas la producción “demasiado Sexys” -¡idiotas! ¿No es esto una “Sex Comedy? ¡Pues eso!-.
El director de la película es Art Linson, quien después de esta, no volvió a dirigir película alguna, si bien cuatro años antes de esta, en 1980, ya había dirigido una ignota película protagonizada por Bill Murray y Peter Boyle titulada “Where the Buffalo Roam?”.