Con el visionado de "The Astrologer" saldo una cuenta pendiente que arrastraba desde hace años, cascarme todas, y remarco TODAS, las películas que componen la filmografía -como director- del ínclito James Glickenhaus. Misión cumplida. Ya me siento una persona más sabia. Pero también más herida... me explico.
Que la hubiese dejado para el final obedecía a una simple razón, la fama que arrastraba de ser un auténtico tocho. Cuenta la leyenda que, viéndola en pantalla grande junto a una audiencia, Glickenhaus, sudando sangre ante el sopor reinante, flipó cuando una escena medianamente llamativa, que asoma a lo largo del interminable periplo (y eso que solo dura una hora y escasos dieciocho minutos... pero, créanme, se hace tan larga como una de Andrei Tarkovsky consumida boca abajo y con agujas clavadas en las pelotillas), provocó una reacción general de leve entusiasmo. Será la del villano apuñalando a una tipa, porque no hay mucho más ande rascar, la verdad. Así, tras semejante epifanía, el novato cineasta decidió trufar su siguiente proyecto de esos "momentos llamativos", y con el milloncejo prestado por papuchi, puso en marcha el film que, este sí, le haría inmortal, "El Exterminador". Gracias a dios.
Y es que cuesta muchísimo discernir qué demonios pretendía James Glickenhaus cuando se decidió por "The Astrologer" como debut. ¿Es una película de autor, es de explotación, se apuntaba a alguna moda punzante de la época (astrología, conspiraciones, sectas...)? Lo de considerar que con ella pretendía algo más arty, más prestigioso, tendría sentido porque, en fin, ya suele ser un mal común (miren el caso de Tobe Hooper, por ejemplo) Aunque, entonces, las escasísimas aportaciones netamente "exploitativas" que asoman en algunos momentos descuadrarían. Por ejemplo, mi escena favorita: Una moza joven, rubia y de buen ver (Monica Tidwell, ex-chica "Playboy") pide a una pitonisa que le lea las cartas. A los cinco minutos, y digo cinco, esta le comenta que está influenciada por no se qué rollo malévolo y, si quiere la salvación, primero debe desnudarse por completo. Ole y ole. Obviamente, no tardamos nada en ver a la chavala despelotada, en un plano innecesario de "cambio de vestuario". Y no será el único. El final de la película es totalmente desconcertante, a base de monólogo de la misma pava como dios la trajo al mundo. Jamás ver una señora sexy sin ropajes me "destrempó" así. No se puede elegir un modo más "bajonista" de concluir un largometraje.
Todavía ahora desconozco de qué cojones se supone que va "The Astrologer". No me enteré de nada. Entre mis maltrechas neuronas, y lo leído por ahí, deduzco que el argumento vendría a ser algo parecido a lo siguiente: Hay una corporación medianamente secreta que estudia el signo zodiaco del personal para, así, descubrir su potencial. Andan obsesionados con una especie de gurú malvado surgido en la India que no para de joder la marrana (nótese que cuando el film muestra sus crímenes, estos resultan ser imágenes totalmente genuinas de cadáveres, niños incluidos. Todo muy malrollero y muy "mondo"). Vale, eso está muy bien. El problema aquí es que también se habla de la reencarnación de jesuscristo vía la vagina de una aspirante a nueva virgenmaría y desconozco ande encaja todo ello. La movida se supone inspirada en una novela del ignoto John Cameron. Nada que ver con aquel surgido del clan Raimi y mutado a eventual socio de los Coen, este del que hablo era en realidad suegro de James Glickenhaus (vamos, que igual adaptó su novela por mero compromiso con la parienta). Y hablando de "Camerones", la banda sonora viene firmada por el futuro compositor de "Terminator" y tantos otros clásicos, Brad Fiedel. Al temible gurú indio lo interpreta Mark Buntzman, socio de Glickenhaus en la producción, quien años después dirigiría (con notable ayuda de William Sachs) por primera y única vez, aunque no cualquier cosa: "Exterminador 2". Murió en 2018, RIP.
"The Astrologer" me ha recordado al "cine" de Neil Breen, es decir, furruños raros y costrosos, mal paridos, pero repletos de pomposas pretensiones filosóficas, místicas e interdimensionales que terminan sumiendo en pura confusión mental a los pobres incautos que los consumen. Dicho de otro modo, el primer film de James Glickenhaus es un coñazo de aúpa, un caos total incomprensible y un aburrimiento soberano, con los peores tics del peliculismo barato de los setenta. Así pues, si les apetece jamesglickenhausearse, olvídense de ella y comiencen por su segundo largometraje. Tampoco digo que sea perfecto... de hecho, ninguna de sus películas lo es... pero, desde luego, tampoco ninguna resulta tan inútil y prescindible como la reseñada.
Disponen de "Ultimatum", "El protector", "Blue Jean Cop", "McBain" y dos en formato audio, "El silencio de los inocentes" y "Time Master".
¡Bon Appétit!
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sábado, 18 de enero de 2025
sábado, 31 de agosto de 2024
EL GRAN SALTO
Ando leyendo un libro sobre el cine de Joel y Ethan Coen, escrito por Ian Nathan, que le da mil patadas a aquella cosa pretenciosa editada en su día bajo el funesto sello "Cátedra". Consecuentemente, me ha dado por revisar algunas de sus películas. Hurgando, me topé con "La balada de Buster Scruggs" y aluciné pepinillos al comprobar que seguía siendo inédita para mis cansados ojos. Lo solucioné esa misma noche y, créanme, disfruté como un cochinillo. Muy buena, muy sorprendente e imprevisible. Se nota que "Netflix", sedienta por contar en sus filas con cineastas de prestigio, dio un cheque en blanco a los hermanos para que hiciesen lo que les saliera del coño. Y joder si lo aprovecharon.
No era la primera vez que la gentuza de los dineros confiaba plenamente en ellos. Ocurrió ya en los noventa, cuando, estando ambos de moda, el mega productor de "actioners" tan míticos como "Commando", "Arma Letal" o "Jungla de cristal", Joel Silver, les apadrinó para que dieran su (gran) salto al cine más "comercial". Y el proyecto elegido nos retrotrae a otra historia de la que ya he hablado antes, la fascinante amistad humana y colaborativa de los Coen con Sam Raimi.
Según el libro de Ian Nathan, esas supuestas deudas de "Arizona Baby" con "Posesión Infernal", a las que aludía en mi reseña, no son delirios de un anormal -que diría Ze-. Existen. Motivado por el éxito de su debut, Raimi se instaló un tiempo en Los Ángeles, a la búsqueda de fama y fortuna. En eso que los Coen pasaron por allí, esperando dar con un distribuidor para la entonces recién terminada "Sangre Fácil". Decidieron acampar en el cuchitril de su amigo y, por aquello de combatir el aburrimiento, juntos y revueltos se sentaban frente a la máquina de escribir, pariendo de este modo un guion a pachas. Uno basado, hasta cierto punto, en la misma aventura angelina de Raimi. El paletillo "de pueblo" que va a la gran ciudad en busca de una oportunidad. Con este metido en el ajo, les salio una cosa muy ambiciosa, difícil de producir en aquel momento, siendo novatillos desconocidos. Pero ahí quedó, en el congelador, a la espera de que algún día alguien soltara el montante. Por supuesto, estamos hablando de la futura "El gran salto", título españolo algo absurdo para "The Hudsucker Proxy" y "Hudsucker" era un gag recurrente en el universo Coenraiminiano. Lo habíamos oído en la mentada "Arizona Baby" y también en "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" cuyo libreto, les recuerdo, iba igualmente firmado a seis manos por los chavales.
Es un dato bien conocido que aquel intento de Joel & Ethan por integrarse en el mainstream se saldó con un hostiaco de los gordos. Fracasó estrepitosamente en su paso por salas, de ahí que el libro que ando leyendo le dedique cuatro únicas páginas (y, muy extrañamente, apenas mente la citada "Crimewave"). Pero no fue en balde. De rebote, los brothers regresaron a su terreno natural, pariendo el film que les acabó de catapultar, funcionó de mil maravillas en todos los aspectos y les valió un Oscar (como guionistas) Además, resultaría ser su mayor logro y una de las dos que poseo en formato doméstico, "Fargo" (por si les pica la curiosidad, la otra es "Arizona Baby").
Pero centrémonos en "El gran salto", fechada el año 1994. Como decía, cuenta la historia de un pobre diablo, más tonto que una almeja (interpretado por un muy adecuado Tim Robbins, sacándole máximo rendimiento a esa cara de bobo. Según el libro, primeramente se pensó en Tom Cruise), al que una gran corporación comandada por un malvado gerifalte (un genial Paul Newman. Según el libro, de entrada se pensó en Clint Eastwood... joder, ¡habría molado!) utiliza a su antojo. La compañía pretende devaluar sus acciones, para poder comprarlas después a precio irrisorio, y necesitan un tonto que pague el pato. Solo que este sorprenderá a propios y extraños pariendo un producto de éxito -el Hula-Hoop-. En medio, como no, habrá una chavala con la que nacerá el amor (Jennifer Jason Leigh. Según el libro, papel destinado a Winona Ryder) y al tonto se le subirán los humos, ascendiendo a cretino. Luego caerá hacia lo más bajo, aprendiendo una lección en el camino.
Acompañan a los tres astros mencionados rostros tan familiares -y agradables de ver- como los de Charles Durning, Bill Cobbs, Joe Grifasi, Roy Brocksmith, Peter Gallagher, Steve Buscemi o Jon Polito. Por ahí anda John Goodman en plan cameo. Y la neumática y malograda Anna Nicole Smith (ese mismo año interpretó a una grotesca mujer fatal en el tercer "Agárralo como puedas") La gran sorpresa viene dada por la presencia, bastante destacada, de Bruce Campbell, demostrando más que nunca sus limitaciones interpretativas. Recordemos que había intervenido en el pre-trailer de "Sangre Fácil", parido para engatusar a posibles inversores, y volvería a tener escasas y muy breves apariciones en "Fargo", "Crueldad Intolerable", "¡Ave, César!" o la entretenidísima "Ladykillers", sin embargo, me sorprende que, dadas las amistades comunes, los Coen no hayan contado con él para nada más sucoso. Obviamente, Sam Raimi también se marca un papelillo, pero esta vez mediante sombras chinescas. Le acompaña en tal función John Cameron, otro de los integrantes del clan Raimi que abandonaría el barco para quedarse exclusivamente con los hermanos.
Vi "El gran salto" en una sala considerada "de arte y ensayo", lugar de peregrinaje para los fracasados escarceos con el mainstream de cineastas, hasta entonces, considerados minoritarios (ocurrió también con Kevin Smith y su "Mallrats"). Lo comento por el par de anécdotas conjuntas. El "tío de la puerta" resultó ser un viejo compañero de EGB. Así que me dejó entrar gratis. Mientras charlaba con él, apareció un ya entonces reputado crítico de cine,"gurú" de la cultura popular, habitual de las páginas de "Fotogramas". Le conocía personalmente por senda ocasión pasada y creyó que andaba camelando al responsable del cine para entrar por la pati. Terminado el film, volvimos a encontrarnos (digo el crítico y yo). Preguntó que qué me había parecido. "Psé" esputé yo. "A ti es que no te gusta nada" contestó. Entonces me escaseó el ingenio, pero lo suyo habría sido contraatacar con: "Pues a tenor de tu trabajo, ¡a ti te gusta todo!".
Sí, "El gran salto" no me convenció en su momento. La encontré demasiado convencional, dentro de lo que es, y medianamente previsible, considerando lo poco que eso suele darse en el cine Coeaniano (una de sus mayores virtudes, añado con admiración). Son las secuencias a base de pura narrativa visual, dinamismo e inventiva chorreante, las que se quedan grabadas en la retina. Me vienen a la mente la del "ataque de risa conjunto" y, sobre todo, la del hula-hoop. Decir que -nuevamente según el libro- fue Sam Raimi quien se encargó de dirigir esta última, en plan segunda unidad.
Consumida hace escasos días, "El gran salto" me resultó muy buenrollera y agradable, aunque sí es cierto que, a ratos, su estultismo deliberado cargaba un poco las tintas en plan "no, no es tan gracioso". Pero, ¡ei!, tampoco diré nada malo. Si buscas evasión saludable, sobra y basta.
Epílogo: Gracias al libro, me he reconciliado con algunas de mis menos favoritas películas de los hermanos, caso de "Crueldad Intolerable" (de "imposible de terminar" ha pasado a amena y dinámica) o "Quemar después de leer", y también ha sido útil para redescubrir tantas otras ("El hombre que nunca estuvo allí", "A propósito de Llewyn Davis"...). Por todo ello, Joel y Ethan han ascendido unos cuantos puestos en mi actual lista de cineastas favoritos.
No era la primera vez que la gentuza de los dineros confiaba plenamente en ellos. Ocurrió ya en los noventa, cuando, estando ambos de moda, el mega productor de "actioners" tan míticos como "Commando", "Arma Letal" o "Jungla de cristal", Joel Silver, les apadrinó para que dieran su (gran) salto al cine más "comercial". Y el proyecto elegido nos retrotrae a otra historia de la que ya he hablado antes, la fascinante amistad humana y colaborativa de los Coen con Sam Raimi.
Según el libro de Ian Nathan, esas supuestas deudas de "Arizona Baby" con "Posesión Infernal", a las que aludía en mi reseña, no son delirios de un anormal -que diría Ze-. Existen. Motivado por el éxito de su debut, Raimi se instaló un tiempo en Los Ángeles, a la búsqueda de fama y fortuna. En eso que los Coen pasaron por allí, esperando dar con un distribuidor para la entonces recién terminada "Sangre Fácil". Decidieron acampar en el cuchitril de su amigo y, por aquello de combatir el aburrimiento, juntos y revueltos se sentaban frente a la máquina de escribir, pariendo de este modo un guion a pachas. Uno basado, hasta cierto punto, en la misma aventura angelina de Raimi. El paletillo "de pueblo" que va a la gran ciudad en busca de una oportunidad. Con este metido en el ajo, les salio una cosa muy ambiciosa, difícil de producir en aquel momento, siendo novatillos desconocidos. Pero ahí quedó, en el congelador, a la espera de que algún día alguien soltara el montante. Por supuesto, estamos hablando de la futura "El gran salto", título españolo algo absurdo para "The Hudsucker Proxy" y "Hudsucker" era un gag recurrente en el universo Coenraiminiano. Lo habíamos oído en la mentada "Arizona Baby" y también en "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" cuyo libreto, les recuerdo, iba igualmente firmado a seis manos por los chavales.
Es un dato bien conocido que aquel intento de Joel & Ethan por integrarse en el mainstream se saldó con un hostiaco de los gordos. Fracasó estrepitosamente en su paso por salas, de ahí que el libro que ando leyendo le dedique cuatro únicas páginas (y, muy extrañamente, apenas mente la citada "Crimewave"). Pero no fue en balde. De rebote, los brothers regresaron a su terreno natural, pariendo el film que les acabó de catapultar, funcionó de mil maravillas en todos los aspectos y les valió un Oscar (como guionistas) Además, resultaría ser su mayor logro y una de las dos que poseo en formato doméstico, "Fargo" (por si les pica la curiosidad, la otra es "Arizona Baby").
Pero centrémonos en "El gran salto", fechada el año 1994. Como decía, cuenta la historia de un pobre diablo, más tonto que una almeja (interpretado por un muy adecuado Tim Robbins, sacándole máximo rendimiento a esa cara de bobo. Según el libro, primeramente se pensó en Tom Cruise), al que una gran corporación comandada por un malvado gerifalte (un genial Paul Newman. Según el libro, de entrada se pensó en Clint Eastwood... joder, ¡habría molado!) utiliza a su antojo. La compañía pretende devaluar sus acciones, para poder comprarlas después a precio irrisorio, y necesitan un tonto que pague el pato. Solo que este sorprenderá a propios y extraños pariendo un producto de éxito -el Hula-Hoop-. En medio, como no, habrá una chavala con la que nacerá el amor (Jennifer Jason Leigh. Según el libro, papel destinado a Winona Ryder) y al tonto se le subirán los humos, ascendiendo a cretino. Luego caerá hacia lo más bajo, aprendiendo una lección en el camino.
Acompañan a los tres astros mencionados rostros tan familiares -y agradables de ver- como los de Charles Durning, Bill Cobbs, Joe Grifasi, Roy Brocksmith, Peter Gallagher, Steve Buscemi o Jon Polito. Por ahí anda John Goodman en plan cameo. Y la neumática y malograda Anna Nicole Smith (ese mismo año interpretó a una grotesca mujer fatal en el tercer "Agárralo como puedas") La gran sorpresa viene dada por la presencia, bastante destacada, de Bruce Campbell, demostrando más que nunca sus limitaciones interpretativas. Recordemos que había intervenido en el pre-trailer de "Sangre Fácil", parido para engatusar a posibles inversores, y volvería a tener escasas y muy breves apariciones en "Fargo", "Crueldad Intolerable", "¡Ave, César!" o la entretenidísima "Ladykillers", sin embargo, me sorprende que, dadas las amistades comunes, los Coen no hayan contado con él para nada más sucoso. Obviamente, Sam Raimi también se marca un papelillo, pero esta vez mediante sombras chinescas. Le acompaña en tal función John Cameron, otro de los integrantes del clan Raimi que abandonaría el barco para quedarse exclusivamente con los hermanos.
Vi "El gran salto" en una sala considerada "de arte y ensayo", lugar de peregrinaje para los fracasados escarceos con el mainstream de cineastas, hasta entonces, considerados minoritarios (ocurrió también con Kevin Smith y su "Mallrats"). Lo comento por el par de anécdotas conjuntas. El "tío de la puerta" resultó ser un viejo compañero de EGB. Así que me dejó entrar gratis. Mientras charlaba con él, apareció un ya entonces reputado crítico de cine,"gurú" de la cultura popular, habitual de las páginas de "Fotogramas". Le conocía personalmente por senda ocasión pasada y creyó que andaba camelando al responsable del cine para entrar por la pati. Terminado el film, volvimos a encontrarnos (digo el crítico y yo). Preguntó que qué me había parecido. "Psé" esputé yo. "A ti es que no te gusta nada" contestó. Entonces me escaseó el ingenio, pero lo suyo habría sido contraatacar con: "Pues a tenor de tu trabajo, ¡a ti te gusta todo!".
Sí, "El gran salto" no me convenció en su momento. La encontré demasiado convencional, dentro de lo que es, y medianamente previsible, considerando lo poco que eso suele darse en el cine Coeaniano (una de sus mayores virtudes, añado con admiración). Son las secuencias a base de pura narrativa visual, dinamismo e inventiva chorreante, las que se quedan grabadas en la retina. Me vienen a la mente la del "ataque de risa conjunto" y, sobre todo, la del hula-hoop. Decir que -nuevamente según el libro- fue Sam Raimi quien se encargó de dirigir esta última, en plan segunda unidad.
Consumida hace escasos días, "El gran salto" me resultó muy buenrollera y agradable, aunque sí es cierto que, a ratos, su estultismo deliberado cargaba un poco las tintas en plan "no, no es tan gracioso". Pero, ¡ei!, tampoco diré nada malo. Si buscas evasión saludable, sobra y basta.
Epílogo: Gracias al libro, me he reconciliado con algunas de mis menos favoritas películas de los hermanos, caso de "Crueldad Intolerable" (de "imposible de terminar" ha pasado a amena y dinámica) o "Quemar después de leer", y también ha sido útil para redescubrir tantas otras ("El hombre que nunca estuvo allí", "A propósito de Llewyn Davis"...). Por todo ello, Joel y Ethan han ascendido unos cuantos puestos en mi actual lista de cineastas favoritos.
sábado, 8 de enero de 2022
PESADILLAS DE UNA MENTE ENFERMA
Dentro de muchos años, si sigo vivo y/o en mis cabales, miraré atrás en el tiempo y, mientras suelto alguna lagrimilla, recordaré cuando me dio el venazo de someter a un segundo y más justo escrutinio todas aquellas películas que, siendo teenager, me parecieron simple y llanamente decepcionantes. Incluso horribles. Y no hay una más adecuada para ilustrar la palabreja que "Pesadillas de una mente enferma".
Visualícenme recorriendo feliz los pasillos de alguno de mis viejos video-clubs, rodeado de estanterías repletas de polvorientas y jugosas cintas. Cuando mi amor por el terror andaba al cien por cien y vivía volcado en todo aquello que arrastrara nombres intocables como los de Romero, King, Craven, Cronenberg, Cunningham, Barker, Hooper y Savini. Estaba sediento de truculencia magnetoscópica. Así que una caratula como la de "Pesadillas de una mente enferma", con ese cráneo partido en dos por un certero hachazo, el anuncio de su prohibición en Inglaterra y sabiendo como sabía (gracias a mis "Fangoria" de importación) que Tom Savini "andaba metido" en ella, pues fue un auténtico subidón (luego ha habido más ediciones, como una titulada "Pesadilla mortal". Pero yo quería echar mano de esta que ven aquí -encontrada y cedida por mi amigo Enorm- porque es aquella que alquilé). Llego a casa, pongo la sucia cinta en el aparato y... en fin, lo que vi me pareció tan aburrido, sórdido, feo y cutre que, a partir del minuto cero, lo ODIÉ. Devolví la película a su sitio y, creo, nunca reincidí. Luego, con el tiempo, supe del escándalo que el film arrastraba en relación a Savini, según el cual toda su participación se limitó a dar algunos consejos, guiar al genuino equipo responsable de los efectos especiales (entre ellos el gran Ed French), pero que nunca metió tanta mano como para salir en el póster a modo de reclamo, cosa que le cabreó como una mona y contra la que luchó para ser retirado (hasta lograrlo). El director de "Pesadillas de una mente enferma" cuenta casi lo opuesto, of course. Savini cobró un pastizal y aceptó lo de que se le usara como atractivo comercial. A saber. Lo preocupante de semejante cristo es que esta es la ÚNICA historia interesante que acompaña a "Pesadillas de una mente enferma". Bueno, y lo de su incorporación a los famosos "Video Nasties" (de hecho, el distribuidor acabó en prisión por lanzarla sin que los defensores de la moral le dieran el visto bueno previamente. ¡¡A la cárcel por esto!!. Vaya tela). Cuando una peli acarrea como único elemento destacable ese par de marujismos, mal vamos. Y pal caso, con toda la razón.
"Pesadillas de una mente enferma" cuenta la historia de un desgraciado que mató a sus padres siendo infante y, obviamente, ha crecido algo tarado. Le pueden las ansias de aniquilar y sufre unas pesadillas horribles. En eso que su doctor, un auténtico inútil a tenor de lo que iremos viendo a medida que avanza la trama, le somete a una terapia experimental con pastillas y le deja salir. Obviamente, el chalado se escaqueará y comenzará a cepillarse a todo el que pille. Tras unos primeros crímenes a boleo, se centra en una familia un pelo disfuncional, destacando al crío del clan que es un auténtico cabrón adicto a hacer bromas muy pesadas. Esa fijación por parte del criminal tiene una razón de ser que, no por menos previsible, me niego a desvelar.
"Pesadillas de una mente enferma" la escribió y dirigió Romano Scavolini, un cineasta italiano que emigró en busca del sueño americano y terminó rodando una de terrores muy a su pesar (aunque ya dispusiera de otra previamente parida en su país de origen y, seguramente, abordada con idénticas reservas). Es algo que ya hemos visto antes. Cineasta europeo con ínfulas se ve obligado -por cuestiones alimenticias- a bajarse los pantalones abordando un género que, en general, detesta. También es cierto que eso, en el fondo, no es malo del todo. Muchos de los clásicos modernos del terror los han hecho peña que, simplemente, lo eligió en busca de cierta seguridad de cara a la taquilla. Basta con comparar las putas mierdas auto indulgentes repletas de guiños, homenajes y plagios que hacen hoy directores abiertamente declarados fans. Pero no siempre salía bien. Por cada Hooper, Romero o Raimi (que entran dentro del amplio club de los frustrados al que muchos pertenecemos, pero con resultados óptimos) hay cien Scavolinis. Y pasa lo que pasa, les sale un chuzo considerable porque no está abordado con el mínimo corazón.
Sobra decir que es la obra más famosa del cineasta. Básicamente la única que aún hoy le otorga ciertas atenciones (posteriormente dirigió "Dog Tags", película totalmente adscrita al Vietnam-exploitation y cuya reconocible caratula intentaba hacerla pasar por uno de los muchos seudo-Rambos entonces habituales en nuestros añorados estantes cinéfagos). De ahí que, como buen exploiter -por mucho que lo quiera disfrazar de "auteur" intelectual- Don Scavolini está intentando regresar al séptimo arte con una cosa sospechosamente titulada "Nightmare: The Wandering Soul". ¡Que le den!.
Por lo que a mi respecta, los defectos de "Pesadillas de una mente enferma" son legión. El principal de todos es el jodido aburrimiento. Nos encontramos ante un tostón de aúpa que solo se recupera cuando, obviamente, se produce algún crimen. Los trucajes no son la repanocha, pero cumplen unos mínimos. El resto es derivativo y gasta las mismas cagadas que muchas de estas producciones con frustradas aspiraciones dramáticas, destacando el rollo familiar a lo Cassavetes. Seguro que fueron las escenas con las que más disfrutó su director. Las que menos serían aquellas estrictamente terroríficas que, por obvio que resulte, a nosotros nos ponen palote y se reducen al tramo final. Curiosamente, mientras en todo lo previo el tono que domina es el hiper-realismo, al llegar al clímax entramos en el puro terreno slasher, con un asesino enmascarado incapaz de morir aunque se coma seis o siete disparos a bocajarro y un guiño final -literal- que arrasa con la llamada cuarta pared. Ambos elementos chorrean escasa verosimilitud, cosa que contrasta con el resto. Es en este contexto donde presenciamos la escena que, seguramente, le dio problemas al film en las Islas Británicas, con el asesino, siendo niño, cargándose a sus padres hacha mediante. Es brutal, sangrienta e intensa. Resumiendo: Rebobinen hasta los últimos veinte minutos.
También hay sitio para la comedia involuntaria. Poca, pero la hay. Un super-ordenador ridículo compuesto de chorromil pantallas completamente inútiles (según Scavolini, puestas a posteriori para simplificar las cosas -narrativamente hablando- de cara a la platea). Las escenas callejeras paridas en plan guerrilla con la peña mirando a cámara e incluso haciendo el paria para destacar (especialmente cuando el psycho recorre la famosa calle 42 con todos sus sex shops y cines grindhouse, repletos de carteles y títulos muy reconocibles). La cantosa cita a Antonioni en un diálogo, demostración palpable de las aspiraciones autorales del director. Y la reina de todas, con la que me partí de risa, aunque pal caso fue gracias al equipo de doblaje. Se la dejo en formato vídeo a modo de colofón, por aquello de alegrarles la jornada....
Visualícenme recorriendo feliz los pasillos de alguno de mis viejos video-clubs, rodeado de estanterías repletas de polvorientas y jugosas cintas. Cuando mi amor por el terror andaba al cien por cien y vivía volcado en todo aquello que arrastrara nombres intocables como los de Romero, King, Craven, Cronenberg, Cunningham, Barker, Hooper y Savini. Estaba sediento de truculencia magnetoscópica. Así que una caratula como la de "Pesadillas de una mente enferma", con ese cráneo partido en dos por un certero hachazo, el anuncio de su prohibición en Inglaterra y sabiendo como sabía (gracias a mis "Fangoria" de importación) que Tom Savini "andaba metido" en ella, pues fue un auténtico subidón (luego ha habido más ediciones, como una titulada "Pesadilla mortal". Pero yo quería echar mano de esta que ven aquí -encontrada y cedida por mi amigo Enorm- porque es aquella que alquilé). Llego a casa, pongo la sucia cinta en el aparato y... en fin, lo que vi me pareció tan aburrido, sórdido, feo y cutre que, a partir del minuto cero, lo ODIÉ. Devolví la película a su sitio y, creo, nunca reincidí. Luego, con el tiempo, supe del escándalo que el film arrastraba en relación a Savini, según el cual toda su participación se limitó a dar algunos consejos, guiar al genuino equipo responsable de los efectos especiales (entre ellos el gran Ed French), pero que nunca metió tanta mano como para salir en el póster a modo de reclamo, cosa que le cabreó como una mona y contra la que luchó para ser retirado (hasta lograrlo). El director de "Pesadillas de una mente enferma" cuenta casi lo opuesto, of course. Savini cobró un pastizal y aceptó lo de que se le usara como atractivo comercial. A saber. Lo preocupante de semejante cristo es que esta es la ÚNICA historia interesante que acompaña a "Pesadillas de una mente enferma". Bueno, y lo de su incorporación a los famosos "Video Nasties" (de hecho, el distribuidor acabó en prisión por lanzarla sin que los defensores de la moral le dieran el visto bueno previamente. ¡¡A la cárcel por esto!!. Vaya tela). Cuando una peli acarrea como único elemento destacable ese par de marujismos, mal vamos. Y pal caso, con toda la razón.
"Pesadillas de una mente enferma" cuenta la historia de un desgraciado que mató a sus padres siendo infante y, obviamente, ha crecido algo tarado. Le pueden las ansias de aniquilar y sufre unas pesadillas horribles. En eso que su doctor, un auténtico inútil a tenor de lo que iremos viendo a medida que avanza la trama, le somete a una terapia experimental con pastillas y le deja salir. Obviamente, el chalado se escaqueará y comenzará a cepillarse a todo el que pille. Tras unos primeros crímenes a boleo, se centra en una familia un pelo disfuncional, destacando al crío del clan que es un auténtico cabrón adicto a hacer bromas muy pesadas. Esa fijación por parte del criminal tiene una razón de ser que, no por menos previsible, me niego a desvelar.
"Pesadillas de una mente enferma" la escribió y dirigió Romano Scavolini, un cineasta italiano que emigró en busca del sueño americano y terminó rodando una de terrores muy a su pesar (aunque ya dispusiera de otra previamente parida en su país de origen y, seguramente, abordada con idénticas reservas). Es algo que ya hemos visto antes. Cineasta europeo con ínfulas se ve obligado -por cuestiones alimenticias- a bajarse los pantalones abordando un género que, en general, detesta. También es cierto que eso, en el fondo, no es malo del todo. Muchos de los clásicos modernos del terror los han hecho peña que, simplemente, lo eligió en busca de cierta seguridad de cara a la taquilla. Basta con comparar las putas mierdas auto indulgentes repletas de guiños, homenajes y plagios que hacen hoy directores abiertamente declarados fans. Pero no siempre salía bien. Por cada Hooper, Romero o Raimi (que entran dentro del amplio club de los frustrados al que muchos pertenecemos, pero con resultados óptimos) hay cien Scavolinis. Y pasa lo que pasa, les sale un chuzo considerable porque no está abordado con el mínimo corazón.
Sobra decir que es la obra más famosa del cineasta. Básicamente la única que aún hoy le otorga ciertas atenciones (posteriormente dirigió "Dog Tags", película totalmente adscrita al Vietnam-exploitation y cuya reconocible caratula intentaba hacerla pasar por uno de los muchos seudo-Rambos entonces habituales en nuestros añorados estantes cinéfagos). De ahí que, como buen exploiter -por mucho que lo quiera disfrazar de "auteur" intelectual- Don Scavolini está intentando regresar al séptimo arte con una cosa sospechosamente titulada "Nightmare: The Wandering Soul". ¡Que le den!.
Por lo que a mi respecta, los defectos de "Pesadillas de una mente enferma" son legión. El principal de todos es el jodido aburrimiento. Nos encontramos ante un tostón de aúpa que solo se recupera cuando, obviamente, se produce algún crimen. Los trucajes no son la repanocha, pero cumplen unos mínimos. El resto es derivativo y gasta las mismas cagadas que muchas de estas producciones con frustradas aspiraciones dramáticas, destacando el rollo familiar a lo Cassavetes. Seguro que fueron las escenas con las que más disfrutó su director. Las que menos serían aquellas estrictamente terroríficas que, por obvio que resulte, a nosotros nos ponen palote y se reducen al tramo final. Curiosamente, mientras en todo lo previo el tono que domina es el hiper-realismo, al llegar al clímax entramos en el puro terreno slasher, con un asesino enmascarado incapaz de morir aunque se coma seis o siete disparos a bocajarro y un guiño final -literal- que arrasa con la llamada cuarta pared. Ambos elementos chorrean escasa verosimilitud, cosa que contrasta con el resto. Es en este contexto donde presenciamos la escena que, seguramente, le dio problemas al film en las Islas Británicas, con el asesino, siendo niño, cargándose a sus padres hacha mediante. Es brutal, sangrienta e intensa. Resumiendo: Rebobinen hasta los últimos veinte minutos.
También hay sitio para la comedia involuntaria. Poca, pero la hay. Un super-ordenador ridículo compuesto de chorromil pantallas completamente inútiles (según Scavolini, puestas a posteriori para simplificar las cosas -narrativamente hablando- de cara a la platea). Las escenas callejeras paridas en plan guerrilla con la peña mirando a cámara e incluso haciendo el paria para destacar (especialmente cuando el psycho recorre la famosa calle 42 con todos sus sex shops y cines grindhouse, repletos de carteles y títulos muy reconocibles). La cantosa cita a Antonioni en un diálogo, demostración palpable de las aspiraciones autorales del director. Y la reina de todas, con la que me partí de risa, aunque pal caso fue gracias al equipo de doblaje. Se la dejo en formato vídeo a modo de colofón, por aquello de alegrarles la jornada....
sábado, 19 de junio de 2021
LUNÁTICOS
En el altamente recomendable documental "Invaluable: The true story of an epic artist" aparece un mastuerzo que presume de un moratón en el brazo infligido nada menos que por Sam Raimi. ¿De quién se trata, de un fan incondicional de esos que rozan el retraso mental? No, se llama Josh Becker, es director de cine, y en su juventud pertenecía al grupo de colegas con los que Raimi rodaba cortos caseros en Super 8 (donde hay que incluir a Bruce Campbell y todos los demás). De hecho, acabó metido en el equipo de rodaje de "Posesión Infernal". Escribió un diario del proceso, hoy célebre, donde detallaba movidas, no todas positivas. Josh era un porrero de tomo y lomo en la época, y un poco rebotón. Se atrevía a cuestionar muchas de las decisiones estéticas que tomaba su colega. Y claro, el paso de los años se la devolvió con un enorme sopapo (¡o un puñetazo en el brazo!), porque mientras Sam anda triunfando en Hollywood, Josh básicamente se come los mocos, pariendo pequeñísimas producciones independientes que, en esencia, no se distribuyen demasiado. Y, encima, el destino hizo que el arranque de su carrera profesional se nutriera un poco-bastante de la fama de Raimi. Para empezar, este interpretó a una especie de Charles Manson sobreactuado en el primer largo comercial de Becker, "Thou shalt not kill... except" -titulado "Vietnam USA" en España-. Y luego tenemos el caso de la peli hoy reseñada, "Lunatics", una producción Raimi / Tapert / Campbell -es decir, "Renaissance Pictures"- con protagonismo -probablemente semi impuesto- del hermano pequeño de Sam, Ted Raimi (que aparece como Theodore). Incluso hay papel DOBLE para Bruce Campbell. En uno da vida a un macarra, algo así como la versión seria del que hizo para "Crimewave (Ola de crímenes, ola de risas)" (de Raimi, claro). A nivel personal, esta peli me trae muchas "memories", ya que en 1991 andaba obsesionado con ella. Y luego, fue a causa de su presentación en el Festival de Sitges que Ted y Bruce se pasaron por allí y, de esta guisa, tuve oportunidad de pedirles una firmita. Muy majos ellos. Cuando finalmente llegó a los estantes de nuestros video-clubs como "Lunáticos" cortesía de Columbia / TriStar, nada menos, la alquilé raudo y... me decepcionó. Pero eso pasaba siempre, así que no lo tengamos en cuenta. Es mucho más significativa la opinión que esputaré a continuación, con el visionado aún caliente. Ardiente.
Hank es un tipo raro. Vive encerrado en su apartamento porque, cada vez que intenta asomar un pie al exterior, sufre alucinaciones en las que ve arañas que quieren devorarle el cerebro o siniestros médicos encabezonados en operarle. De mientras, conocemos a Nancy, otra rarita sin demasiada suerte que, huyendo de un intento de violación, recala en los aposentos de Hank. Resulta que tienen en común su pasión por la poesía, así que se enciende una chispa... una que se verá alterada cuando la locura transitoria de uno y la "gafez" de la otra, propicie un momento violento y la huida de Nancy. Hank, megacolado como está, decidirá salir a la calle a recuperarla, aunque para ello deba enfrentarse a todos sus monstruos. Por supuesto, la peli termina en boda.
En un antiguo número de "Film Threat Video Guide", Josh Becker narraba lo mal que lo pasó el día que, asistiendo a un festival, antes de su película proyectaron un corto de tirón transgresor con un padre violando analmente a su hijo. La mitad del público salió corriendo, cosa que horrorizó al cineasta, entre otras razones porque, opinaba, el corto y su peli no casaban nada, siendo lo suyo algo mucho más ligero, inocente y alegre, calificándolo sin despeinarse de comedia romántica. Y sí, puede que eso sea "Lunáticos" (no olvidemos que en los USA lleva como subtítulo "A love story"), solo que un poco rara. Los dos protagonistas están lejos de ser galanes, en realidad se trata de la historia de unos inadaptados que se cruzan y conocen el amor. A ello hay que añadir todas las secuencias de efectos especiales a base de maquetas y un encantador stop-motion. Tampoco el elemento comedia es exagerado, pero está presente, sobre todo con las tendencias "slapstick" de Ted Raimi, y sirve para compensar los momentos más abiertamente dramáticos, que tampoco faltan. Con todo, y sin ser nada deslumbrante, la película funciona. Un pasatiempo limpio y amable con el que matar una tarde tontuna. Me gustó más de lo que recordaba... pero tampoco como para hacerme con el DVD (si existiera).
Sin embargo, a pesar de los logros del director y guionista Becker, la sombra de Sam Raimi sigue siendo muy alargada. Por ahí leí que alguien consideraba el film como la quintaesencia del cine del creador de "Evil Dead", apartando totalmente al autor real de la ecuación. ¡Injusto!. Da la sensación que con "Lunáticos", Josh Becker podría haber dado el salto a un cine un poco más estándar. Su peli, dentro de la modestia, no queda demasiado lejos de ciertos títulos "indies" más reputados. Pero no, no funcionó. Y el pobre hombre, desde entonces, se ha dedicado pues a rodar aquello que le dejaran, desde encargos ("Alien Apocalypse" telefilm con Campbell de protagonista), a productos casi de arte y ensayo ("Running Time", thriller en blanco y negro, recuperado y lanzado en Blu-Ray recientemente, desarrollado en una sola toma y, sí, con Campbell de prota otra vez) y cositas tan minúsculas que no han tenido repercusión (y en las que no vemos a ninguno de sus viejos camaradas. ¿Tal vez acabaron mosqueados? A veces me lo pregunto, de toda esta pandi, ¿quienes serían los que caerían mal y de los que el resto rajarían en privado?).
Además de los mentados, otros integrantes del clan Raimi que aparecen en "Lunáticos" son el compositor Joseph LoDuca y el hombre-para-todo John Cameron (que interpreta a Edgar Allan Poe, nada menos), uno de los menos conocidos pero activo desde los tiempos de los cortos de Super 8 pasando por, obviamente, la misma "Posesión Infernal", para la que abandonó sus estudios de cine en la Universidad de Nueva York donde, suponemos, conoció a los hermanos Coen. Tal vez ello motivara que Joel participara en el montaje del clásico de Raimi, e influyera en la carrera de Cameron, que tras sus escarceos con el grupito de Sam, se lió en serio con los hermanos judíos, co-produciendo algunos de sus títulos de mayor relumbrón.
Hank es un tipo raro. Vive encerrado en su apartamento porque, cada vez que intenta asomar un pie al exterior, sufre alucinaciones en las que ve arañas que quieren devorarle el cerebro o siniestros médicos encabezonados en operarle. De mientras, conocemos a Nancy, otra rarita sin demasiada suerte que, huyendo de un intento de violación, recala en los aposentos de Hank. Resulta que tienen en común su pasión por la poesía, así que se enciende una chispa... una que se verá alterada cuando la locura transitoria de uno y la "gafez" de la otra, propicie un momento violento y la huida de Nancy. Hank, megacolado como está, decidirá salir a la calle a recuperarla, aunque para ello deba enfrentarse a todos sus monstruos. Por supuesto, la peli termina en boda.
En un antiguo número de "Film Threat Video Guide", Josh Becker narraba lo mal que lo pasó el día que, asistiendo a un festival, antes de su película proyectaron un corto de tirón transgresor con un padre violando analmente a su hijo. La mitad del público salió corriendo, cosa que horrorizó al cineasta, entre otras razones porque, opinaba, el corto y su peli no casaban nada, siendo lo suyo algo mucho más ligero, inocente y alegre, calificándolo sin despeinarse de comedia romántica. Y sí, puede que eso sea "Lunáticos" (no olvidemos que en los USA lleva como subtítulo "A love story"), solo que un poco rara. Los dos protagonistas están lejos de ser galanes, en realidad se trata de la historia de unos inadaptados que se cruzan y conocen el amor. A ello hay que añadir todas las secuencias de efectos especiales a base de maquetas y un encantador stop-motion. Tampoco el elemento comedia es exagerado, pero está presente, sobre todo con las tendencias "slapstick" de Ted Raimi, y sirve para compensar los momentos más abiertamente dramáticos, que tampoco faltan. Con todo, y sin ser nada deslumbrante, la película funciona. Un pasatiempo limpio y amable con el que matar una tarde tontuna. Me gustó más de lo que recordaba... pero tampoco como para hacerme con el DVD (si existiera).
Sin embargo, a pesar de los logros del director y guionista Becker, la sombra de Sam Raimi sigue siendo muy alargada. Por ahí leí que alguien consideraba el film como la quintaesencia del cine del creador de "Evil Dead", apartando totalmente al autor real de la ecuación. ¡Injusto!. Da la sensación que con "Lunáticos", Josh Becker podría haber dado el salto a un cine un poco más estándar. Su peli, dentro de la modestia, no queda demasiado lejos de ciertos títulos "indies" más reputados. Pero no, no funcionó. Y el pobre hombre, desde entonces, se ha dedicado pues a rodar aquello que le dejaran, desde encargos ("Alien Apocalypse" telefilm con Campbell de protagonista), a productos casi de arte y ensayo ("Running Time", thriller en blanco y negro, recuperado y lanzado en Blu-Ray recientemente, desarrollado en una sola toma y, sí, con Campbell de prota otra vez) y cositas tan minúsculas que no han tenido repercusión (y en las que no vemos a ninguno de sus viejos camaradas. ¿Tal vez acabaron mosqueados? A veces me lo pregunto, de toda esta pandi, ¿quienes serían los que caerían mal y de los que el resto rajarían en privado?).
Además de los mentados, otros integrantes del clan Raimi que aparecen en "Lunáticos" son el compositor Joseph LoDuca y el hombre-para-todo John Cameron (que interpreta a Edgar Allan Poe, nada menos), uno de los menos conocidos pero activo desde los tiempos de los cortos de Super 8 pasando por, obviamente, la misma "Posesión Infernal", para la que abandonó sus estudios de cine en la Universidad de Nueva York donde, suponemos, conoció a los hermanos Coen. Tal vez ello motivara que Joel participara en el montaje del clásico de Raimi, e influyera en la carrera de Cameron, que tras sus escarceos con el grupito de Sam, se lió en serio con los hermanos judíos, co-produciendo algunos de sus títulos de mayor relumbrón.
martes, 23 de marzo de 2021
VIDEO: "THE EVIL DEAD" VERSUS "AMITYVILLE 2"
Desde mi desvirgue con "Amityville 2: La posesión" tuve muy claro un par de cosas. La primera: me había encantado y, por lo que a mi respectaba, era la mejor de la saga (y así lo sigo pensando). La segunda: que incluía una escena totalmente plagiada de "Posesión Infernal / The Evil Dead", estrenada un año antes que aquella. Es el momento en el que el hijo del clan, Sonny, se queda solo en casa y comienza a sentir una presencia invisible que le acosa, contra la que luchará fusil en mano y le terminará poseyendo. Bien, se trata de una fotocopia descarada de la secuencia en el film de Sam Raimi durante la que su protagonista, Bruce Campbell, sufre toda clase de delirios. Incluso los inconfundibles movimientos de cámara típicos de su director son recreados en "Amityville 2", con algo menos de gracejo. Verlo para creerlo.
Durante años busqué a otros seres humanos que se hubiesen percatado de ello, o que lo "denunciaran" en algún medio. Sin éxito. Así que, un día, decidí hacerlo a lo grande, cogiendo el material original y montándolo con el fin de lograr un efecto comparativo que resultara indiscutible. No puedo decir que fuese divertido currarse el puñetero vídeo. De hecho, lo dejé a medias y no lo retomé hasta pasados un buen porrón de años. Pero hoy, orgulloso, anuncio con algarabía que YA ESTÁ TERMINADO. Lo he subido a nuestro fermoso canal de YouTube y pueden gozarlo a continuación... ¡asómbrense ante tanto descaro!
Durante años busqué a otros seres humanos que se hubiesen percatado de ello, o que lo "denunciaran" en algún medio. Sin éxito. Así que, un día, decidí hacerlo a lo grande, cogiendo el material original y montándolo con el fin de lograr un efecto comparativo que resultara indiscutible. No puedo decir que fuese divertido currarse el puñetero vídeo. De hecho, lo dejé a medias y no lo retomé hasta pasados un buen porrón de años. Pero hoy, orgulloso, anuncio con algarabía que YA ESTÁ TERMINADO. Lo he subido a nuestro fermoso canal de YouTube y pueden gozarlo a continuación... ¡asómbrense ante tanto descaro!
sábado, 6 de junio de 2020
SESIÓN DOBLE: THE WRETCHED (MADRE OSCURA) + DREAMKATCHER
THE WRETCHED : Aunque la habría terminado viendo de alguna u otra manera, "The Wretched" ("Madre Oscura" en España) llamó mi atención por la proclama que Bruce Campbell lanzó desde las redes sociales calificando a sus autores, Brett Pierce y Drew T. Pierce, como "la siguiente generación de chavales de Detroit que lo han conseguido", en evidente referencia a él y sus amigos Raimi y Tapert cuando parieron "Posesión Infernal". Difícil resistirse ante algo semejante si, como yo, eres fan del clásico. Claro que, luego, mirado con detenimiento vi donde residía la trampa. Ese apoyo incondicional del actor lo motivaba que Brett y Drew T. Pierce eran hijos de Bart Pierce, responsable de las escenas de stop-motion en "Posesión Infernal". Todo quedaba en casa. No obstante, la llama de la curiosidad ya estaba prendida, así que terminé agenciándome y deglutiendo "The Wretched".
Un jovenzuelo acude a pasar el verano a casa de su padre y, de paso, ayudarle en el negocio de alquiler de lanchas del que es dueño. La mala fortuna hará que se implique en un siniestro caso de brujería cuando una vecina sea poseída por un ente maligno que habita el bosque y al que le encanta devorar niños. Luchará contra viento y marea, y la incredulidad general, en parte motivada por la misma bruja y sus poderes, para detener a esta y evitar sus malas artes.
"The Wretched" hace gala de un buen acabado. La caracterización de la bruja/criatura diabólica está un rato bien (algo deudora de la iconografía japonesa) y hay momentos macabros y medianamente truculentos para ponerle a uno contento. Sin embargo, el protagonista es sumamente irritante -lo que elimina cualquier atisbo de empatía- y, en general, todo atufa a convencionalidad, a más de lo mismo. Las ideas mínimamente originales quedan ensombrecidas por el resto. Al terminar, te olvidas de ella con pasmosa facilidad.DREAMKATCHER: Una familia se instala a vivir en una casa en medio del campo. Una donde la difunta esposa del padre fue en el pasado asesinada a hachazos por un niño. ¡Ya son ganas!. Y claro, pasa lo que pasa, que un terrorífico ente que habita el bosque contiguo tiene intención de poseer al crío del clan para que repita la hazaña.
De entrada la trama nos invita a suponer que vamos a ver lo de siempre. Y sí, en cierto modo es exactamente así. Lo que pasa es que, al estar bien contado, haciéndolo medianamente interesante, no nos aburrimos demasiado. Incluso nos metemos en la historia, a pesar de su evidente previsibilidad. Y de este modo tan positivo terminaría la reseña si no fuese porque, llegado el clímax final, parece que sus responsables no saben cómo terminar. Lían la troca, nos cuelan escenas muy torpes y todo concluye del modo más deslucido y poco inspirado posible. Una pena. Ello no implica que, a pesar de los pesares, "Dreamkatcher" sea bastante digerible. La presencia en el reparto de Radha Mitchell y Henry Thomas contribuyen a ello. Mientras que la de Lin Shaye y Joseph Bishara aclaran las ya de por sí muy evidentes influencias. Hurgando en ambas filmografías localizamos una ralea de clarificadores títulos: saga "Insidious", saga "Expediente Warren", saga "Annabelle" y sendos refritos de estas como "El otro lado de la puerta", "Ouija: el origen del mal" o "La llorona". Más claro, el agua.
miércoles, 1 de agosto de 2018
EL BLU-RAY DE "POSESIÓN INFERNAL"
No estoy seguro de por qué no había comprado aún el Blu-Ray de "Posesión Infernal". Seguramente consideraba que ya la tenía en demasiadas versiones (DVD español, DVD inglés, DVD yanqui de super-lujo. VHS español. VHS ¿Holandés?. Grabada de la tele en castellano, catalán e incluso en versión censurada) y no hacía falta ninguna más. Y menos una que había sufrido retoques digitales hasta el extremo de borrar uno de los fallos más míticos de la película: Cuando al principio el coche cruza el puente y a la derecha de la pantalla vemos al productor Robert Tapert, ahí de pié mirando tan pancho. En cualquier caso me percaté de que lo que me faltaban eran versiones descargadas para poder meter en un pendrive y llevar a cualquier parte, así que busqué, di con un ripeo del blu-ray y lo bajé. Un día de muchos me senté a verlo y... ¡¡rediez!!, quedé completamente fascinado por la buena calidad que destilaba la imagen. No me entiendan mal, ¡me encanta mi ripeo del VHS original con sus rayotes y su grano! Pero coño, es que esta versión higienizada resultaba casi hipnótica en su claridad. Los 16mm cantaban más que nunca, los detalles, el color... todo era excepcional. Te hacía la experiencia más cercana, más espiritual. Así que comencé a plantearme muy en serio comprármela legalmente. Creo que fue editada justo cuando se estrenó el pasable pero intrascendente remake de Fede Álvarez, por aquello de aprovechar el tirón, así que indagué por ahí y el único sitio viable donde la localicé fue en la estupenda web de Amazon. A un precio razonable, 12 euros más gastos de envío. La pillé. Eso sí, dudando si obraba sabiamente o pecaba de papantas.
Nada más recibirlo, lo puse en mi reproductor y le di al "play". A diferencia del dvd de "Manga Films", la presente versión no cuenta con el doblaje antiguo. Y el nuevo es un mierdote. Pero bueno, a estas alturas me dio igual. Creo que la vi en v.o.s.e., entera, deliciosa como siempre. Tocaba darle caña a los extras, convencido como estaba de que solo habría lo mismo que había visto ya mil veces. ¡¡Qué iluso!!. El documental oficial que contiene, sobre la confección de la película, es increíble. Probablemente el mejor que me he zampado nunca.
Curiosamente, aunque no cuenta con la presencia de Bruce Campbell -que se suele apuntar a un bombardeo en cuanto a "Evil Dead" se refiere-, ni la de Sam Raimi -este nunca se apunta a nada... o casi nada, como veremos después-, sí agradecemos la presencia de personal menos habitual, como el productor Robert Tapert, erigido en el rol de voz representativa -y que se enrolla muy generosamente-, el reparto femenino principal o el cineasta Josh Becker, que fue "chico para todo" durante el rodaje. Y luego encontramos algunos rostros conocidos de fans, destacando el de Eli Roth. Me identifiqué mogollón con sus anécdotas, sensaciones e impresiones. Y, en general, durante el visionado de todo el pitote sentí un subidón de adrenalina brutal. Un ataque de jovialidad descontrolada, de esos que casi te hacen saltar las lágrimas con todas aquellas historias, batallitas, anécdotas, movidas y demostraciones de amor hacia la mejor película de terror de todos los tiempos. Sí amigos, fui una persona extremadamente feliz. Y aún quedaban más extras por descubrir.
La otra joya de la corona ya la conocía, "The Evil Dead: Treasures from the cutting room floor", la cojonuda idea de coger todas las escenas descartadas, o tomas falsas no necesariamente graciosas, y montarlas siguiendo el orden narrativo de la película. El resultado, que se alarga una horita, es absolutamente gozoso y un "must" para cualquier fan del "Evil Dead" original. Te permite verla desde una óptica distinta, casi como si formaras parte de ella.
En el apartado de audiocomentarios nos encontramos con la gran sorpresa: Sam Raimi. Por fin el muchacho se digna a participar en algo con respecto a su película primigenia. Algo que no lo motiven los dineros, como sí ocurría con la serie televisiva, en la que comenzó a soltar pamplinas durante la promoción como si fuese la gran obra de su vida, cuando en más de una ocasión casi ha echado pestes de ella ("Me gustaría haber hecho 'Ciudadano Kane', pero hice 'Posesión Infernal'" dijo en una oportuna ocasión, justo durante su integración en el mainstream). Por un momento temí que sería igual de soso que el puto audiocomentario que hizo para la edición de "Anchor Bay"/"Manga Films". Sin embargo, y por fortuna, no es el caso. Aquí se suelta la lengua a gusto, acompañado por sus inseparables Tapert y Campbell. Más que comentar la película in situ, esta sirve de fondo para una charla en la que repasan su confección, especialmente en lo referente a la pre-producción o la posterior búsqueda de distribución. La verdad es que es genuinamente difrutable.
El otro audiocomentario es un rato original. Te pones la peli, tal cual, y mientras la vas viendo van apareciendo en un pequeño recuadro personalidades del horror que comentan cosas de una escena concreta o de la peli en general. Stuart Gordon, David Slade, Brian Yuzna o Alexandre Aja son los rostros más destacados. Les acompaña poniendo la gota personal Scott Spiegel, co-guionista de "Terroríficamente muertos", director de "Intruso en la noche" y miembro del clan superochero que formaba junto a Raimi, Campbell y cía.
Completan el catálogo de extras una curiosa y entrañable prueba de maquillaje rodada en súper 8, donde veremos la putrefacción de un rostro mediante plastilina y el efecto de la sangre chorreando por la pantalla. El pase de la película en un cine al aire libre, introducida por Bruce Campbell, Ted Raimi, Tom Sullivan, el menos habitual Richard de Manincor/Hal Delrich y el trío de chicas al completo. Sortean dvd´s e interactúan con el público liando uno de sus habituales espectáculos. Y, finalmente, el único extra reciclado de las ediciones de "Anchor Bay"/"Manga Films", la interesantísima historia de cómo los gerifaltes de "Palace Video" descubrieron el film, decidieron distribuirlo y los problemas que les ocasionó.
Ni falta hace decir que me siento mazo de contento de haber pillado el Blu-Ray de "Posesión Infernal". Fue todo un descubrimiento. No sean ilusos como yo y háganse con uno. Totalmente recomendable no solo para fans del universo "Evil Dead" o del terror en general, también para cualquier aficionado al séptimo arte con un mínimo de buen gusto.
Nada más recibirlo, lo puse en mi reproductor y le di al "play". A diferencia del dvd de "Manga Films", la presente versión no cuenta con el doblaje antiguo. Y el nuevo es un mierdote. Pero bueno, a estas alturas me dio igual. Creo que la vi en v.o.s.e., entera, deliciosa como siempre. Tocaba darle caña a los extras, convencido como estaba de que solo habría lo mismo que había visto ya mil veces. ¡¡Qué iluso!!. El documental oficial que contiene, sobre la confección de la película, es increíble. Probablemente el mejor que me he zampado nunca.
Curiosamente, aunque no cuenta con la presencia de Bruce Campbell -que se suele apuntar a un bombardeo en cuanto a "Evil Dead" se refiere-, ni la de Sam Raimi -este nunca se apunta a nada... o casi nada, como veremos después-, sí agradecemos la presencia de personal menos habitual, como el productor Robert Tapert, erigido en el rol de voz representativa -y que se enrolla muy generosamente-, el reparto femenino principal o el cineasta Josh Becker, que fue "chico para todo" durante el rodaje. Y luego encontramos algunos rostros conocidos de fans, destacando el de Eli Roth. Me identifiqué mogollón con sus anécdotas, sensaciones e impresiones. Y, en general, durante el visionado de todo el pitote sentí un subidón de adrenalina brutal. Un ataque de jovialidad descontrolada, de esos que casi te hacen saltar las lágrimas con todas aquellas historias, batallitas, anécdotas, movidas y demostraciones de amor hacia la mejor película de terror de todos los tiempos. Sí amigos, fui una persona extremadamente feliz. Y aún quedaban más extras por descubrir.
La otra joya de la corona ya la conocía, "The Evil Dead: Treasures from the cutting room floor", la cojonuda idea de coger todas las escenas descartadas, o tomas falsas no necesariamente graciosas, y montarlas siguiendo el orden narrativo de la película. El resultado, que se alarga una horita, es absolutamente gozoso y un "must" para cualquier fan del "Evil Dead" original. Te permite verla desde una óptica distinta, casi como si formaras parte de ella.
En el apartado de audiocomentarios nos encontramos con la gran sorpresa: Sam Raimi. Por fin el muchacho se digna a participar en algo con respecto a su película primigenia. Algo que no lo motiven los dineros, como sí ocurría con la serie televisiva, en la que comenzó a soltar pamplinas durante la promoción como si fuese la gran obra de su vida, cuando en más de una ocasión casi ha echado pestes de ella ("Me gustaría haber hecho 'Ciudadano Kane', pero hice 'Posesión Infernal'" dijo en una oportuna ocasión, justo durante su integración en el mainstream). Por un momento temí que sería igual de soso que el puto audiocomentario que hizo para la edición de "Anchor Bay"/"Manga Films". Sin embargo, y por fortuna, no es el caso. Aquí se suelta la lengua a gusto, acompañado por sus inseparables Tapert y Campbell. Más que comentar la película in situ, esta sirve de fondo para una charla en la que repasan su confección, especialmente en lo referente a la pre-producción o la posterior búsqueda de distribución. La verdad es que es genuinamente difrutable.
El otro audiocomentario es un rato original. Te pones la peli, tal cual, y mientras la vas viendo van apareciendo en un pequeño recuadro personalidades del horror que comentan cosas de una escena concreta o de la peli en general. Stuart Gordon, David Slade, Brian Yuzna o Alexandre Aja son los rostros más destacados. Les acompaña poniendo la gota personal Scott Spiegel, co-guionista de "Terroríficamente muertos", director de "Intruso en la noche" y miembro del clan superochero que formaba junto a Raimi, Campbell y cía.
Completan el catálogo de extras una curiosa y entrañable prueba de maquillaje rodada en súper 8, donde veremos la putrefacción de un rostro mediante plastilina y el efecto de la sangre chorreando por la pantalla. El pase de la película en un cine al aire libre, introducida por Bruce Campbell, Ted Raimi, Tom Sullivan, el menos habitual Richard de Manincor/Hal Delrich y el trío de chicas al completo. Sortean dvd´s e interactúan con el público liando uno de sus habituales espectáculos. Y, finalmente, el único extra reciclado de las ediciones de "Anchor Bay"/"Manga Films", la interesantísima historia de cómo los gerifaltes de "Palace Video" descubrieron el film, decidieron distribuirlo y los problemas que les ocasionó.
Ni falta hace decir que me siento mazo de contento de haber pillado el Blu-Ray de "Posesión Infernal". Fue todo un descubrimiento. No sean ilusos como yo y háganse con uno. Totalmente recomendable no solo para fans del universo "Evil Dead" o del terror en general, también para cualquier aficionado al séptimo arte con un mínimo de buen gusto.
sábado, 21 de enero de 2017
ENTERRANDO A LA EX
Cinéfagamente (y creativamente), soy hijo de dos grandes corrientes surgidas en plenos años 80, década en la que ambas vivieron sus momentos dorados: el blockbuster y el video-clubismo. De la primera me empapé con superproducciones de aventuras, fantasía, acción y ciencia ficción. De la segunda, con un montón de títulos ignotos, extraños, baratos y, sobretodo, ligados al género de mis amores, el terror.
Evidentemente en el grupo de las primeras destaca con luz propia lo que hizo Steven Spielberg desde su "Amblin". Y quien dice Spielberg, dice el séquito de realizadores forjados a su sombra como Robert Zemeckis o Joe Dante.
A veces me embarga el desconcierto cuando me paro a mirar/pensar y me percato de que los responsables de todas las películas míticas que alegraron mi infancia y adolescencia son personas humanas que comen, cagan, mean y, sobre todo, siguen activas haciendo lo suyo. Cuesta aceptar que el tipo que parió "Piraña", "Aullidos", "Gremlins" o "El chip prodigioso" sea una persona real y que no se levante cada mañana psicológicamente condicionado y, por ende, creativamente paralizado por el hecho de haber dirigido productos tan fundamentales para la vida de miles de seres humanos. Pero es así. Y Joe Dante, aunque ya no nada entre milloncejos y grandes éxitos de taquilla, continúa facturando películas. En ocasiones algunas de ellas miran a su pasado con resultados raramente satisfactorios (ejemplo: "Pequeños Guerreros" o "Miedos 3D", el remake no confeso de "La puerta"), y en otras hace gala del que fue otro sus fuertes -aunque menos-, la comedia negra. "Enterrando a la ex" entra dentro de este grupo.
Un devoto del cine de terror vive enchochado de una chica con la que tiene más bien poco en común. No es muy feliz con ella (sobre todo cuando le estropea unos valiosos posters), pero va tirando con resignación. Un día le promete amor eterno -después de echar un polvo, claro- delante de una figurita mágica que toma buena nota de ello. Aunque en realidad lo que quiere es cortar con la chica, así que reúne el valor y la cita en un parque para decírselo. Desafortunadamente, ella es atropellada y muere trágicamente antes de conocer la mala noticia.
Tras pasarse varias semanas encerrado en sí mismo (y viendo "Plan 9 from outer space"), el chaval conoce a otra churri la mar de atractiva y, sobre todo, con la que tiene mucho en común. Cuando más evidente se hace que entre ambos tórtolos está naciendo el amor, la novia muerta volverá de la tumba, algo desmejorada y muy cachonda para reclamar aquello que le prometió la que en vida era su pareja.
Pues sí, queridos, Joe Dante apuntándose a la moda zombie en sus últimos coletazos. Triste, pero viniendo de quien viene, se lo podemos perdonar, ¿verdad?.
"Enterrando a la ex" no es una peli de terror. Es, como decía, una comedia. Negra, sí, pero tampoco estamos ante un carnaval ni de tripas ni de mala leche. Y tampoco de tetas, por desgracia como verán unas líneas más abajo. Cuando me puse a verla, lo hice pensando que sería un mojón y que seguramente me quedaría dormido. Y la verdad es que no fue así, me entretuvo medianamente, me hizo cierta gracia, no me ofendió en exceso y aunque el final sea previsible y ñoño, la cosa se saldó con un regusto moderadamente positivo. Y es que, bueno, no deja de ser una película de Joe Dante. Y el que tuvo, en mayor o menor medida, retuvo.
El reparto es de esos bien floridos. Destaca su protagonista, el pobre Anton Yelchin, tristemente fallecido de modo demasiado prematuro. Le sigue la.... en fin, dejen que coja aire: la tremenda Alexandra Daddario o, lo que es lo mismo, las más deliciosas y comestibles tetas que actualmente podemos ver en el cine. ¡¡Madre mía, que cosa!!. Tías como estas, y senos como esos, hacen creer en dios. O en el diablo, por dejárnoslas ver pero no catarlas. En este caso el diablo es Joe Dante, que nos regala una escenita de lucimiento erotico-festivo, pero muy light, sujetador mediante. Aún así, tela marinera. Claro que uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad existen chicas con ese aspecto físico, esa candidez y que les molen las pelis de terror, el punk rock y demás subculturas?. En mi época no las había. Hoy, desde el horrible boom caspa-gore de los 90 y la invasión manga, sí que las hay, aunque no creo que lleguen a tal nivel de perfección (y son demasiado jóvenes para este viejo verde). En fin. Los acompañan Ashley Greene como la chica zombie (es "famosa" por su participación en la saga "Crepúsculo", pero antes estuvo en esto) y Oliver Cooper como el improbable amigo golfo y fondón que folla cuanto quiere y con quien quiere.
Siendo como es una peli de Joe Dante, no pueden faltar Dick Miller (envejecido, pero ahí lo tienen), un porrón de guiños cinéfagos (destaca uno dedicado, nada menos, que a Jack Perez, con quien recientemente Dante colaboró) y referencias directas (llama la atención ver "The gore gore girls" en una pantalla). La música se la debemos a Joseph LoDuca, habitual del clan Raimi y responsable del entrañable y minimalista soundtrack de "Posesión Infernal". Entre los productores encontramos a un personaje bien curioso, Brad Sykes, cineasta habitual del horror de ultra-bajo presupuesto generalmente grabado en vídeo.
"Enterrando a la ex" queda lejos de los mejores tiempos del cine de Joe Dante, por supuesto, pero se deja ver como entretenimiento ligero y desenfadado y, oye, después de todo me gustó más que la insufrible "Matinee" o las ya mentadas "Pequeños Guerreros" y "Miedos 3D".
Evidentemente en el grupo de las primeras destaca con luz propia lo que hizo Steven Spielberg desde su "Amblin". Y quien dice Spielberg, dice el séquito de realizadores forjados a su sombra como Robert Zemeckis o Joe Dante.
A veces me embarga el desconcierto cuando me paro a mirar/pensar y me percato de que los responsables de todas las películas míticas que alegraron mi infancia y adolescencia son personas humanas que comen, cagan, mean y, sobre todo, siguen activas haciendo lo suyo. Cuesta aceptar que el tipo que parió "Piraña", "Aullidos", "Gremlins" o "El chip prodigioso" sea una persona real y que no se levante cada mañana psicológicamente condicionado y, por ende, creativamente paralizado por el hecho de haber dirigido productos tan fundamentales para la vida de miles de seres humanos. Pero es así. Y Joe Dante, aunque ya no nada entre milloncejos y grandes éxitos de taquilla, continúa facturando películas. En ocasiones algunas de ellas miran a su pasado con resultados raramente satisfactorios (ejemplo: "Pequeños Guerreros" o "Miedos 3D", el remake no confeso de "La puerta"), y en otras hace gala del que fue otro sus fuertes -aunque menos-, la comedia negra. "Enterrando a la ex" entra dentro de este grupo.
Un devoto del cine de terror vive enchochado de una chica con la que tiene más bien poco en común. No es muy feliz con ella (sobre todo cuando le estropea unos valiosos posters), pero va tirando con resignación. Un día le promete amor eterno -después de echar un polvo, claro- delante de una figurita mágica que toma buena nota de ello. Aunque en realidad lo que quiere es cortar con la chica, así que reúne el valor y la cita en un parque para decírselo. Desafortunadamente, ella es atropellada y muere trágicamente antes de conocer la mala noticia.
Tras pasarse varias semanas encerrado en sí mismo (y viendo "Plan 9 from outer space"), el chaval conoce a otra churri la mar de atractiva y, sobre todo, con la que tiene mucho en común. Cuando más evidente se hace que entre ambos tórtolos está naciendo el amor, la novia muerta volverá de la tumba, algo desmejorada y muy cachonda para reclamar aquello que le prometió la que en vida era su pareja.
Pues sí, queridos, Joe Dante apuntándose a la moda zombie en sus últimos coletazos. Triste, pero viniendo de quien viene, se lo podemos perdonar, ¿verdad?.
"Enterrando a la ex" no es una peli de terror. Es, como decía, una comedia. Negra, sí, pero tampoco estamos ante un carnaval ni de tripas ni de mala leche. Y tampoco de tetas, por desgracia como verán unas líneas más abajo. Cuando me puse a verla, lo hice pensando que sería un mojón y que seguramente me quedaría dormido. Y la verdad es que no fue así, me entretuvo medianamente, me hizo cierta gracia, no me ofendió en exceso y aunque el final sea previsible y ñoño, la cosa se saldó con un regusto moderadamente positivo. Y es que, bueno, no deja de ser una película de Joe Dante. Y el que tuvo, en mayor o menor medida, retuvo.
El reparto es de esos bien floridos. Destaca su protagonista, el pobre Anton Yelchin, tristemente fallecido de modo demasiado prematuro. Le sigue la.... en fin, dejen que coja aire: la tremenda Alexandra Daddario o, lo que es lo mismo, las más deliciosas y comestibles tetas que actualmente podemos ver en el cine. ¡¡Madre mía, que cosa!!. Tías como estas, y senos como esos, hacen creer en dios. O en el diablo, por dejárnoslas ver pero no catarlas. En este caso el diablo es Joe Dante, que nos regala una escenita de lucimiento erotico-festivo, pero muy light, sujetador mediante. Aún así, tela marinera. Claro que uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad existen chicas con ese aspecto físico, esa candidez y que les molen las pelis de terror, el punk rock y demás subculturas?. En mi época no las había. Hoy, desde el horrible boom caspa-gore de los 90 y la invasión manga, sí que las hay, aunque no creo que lleguen a tal nivel de perfección (y son demasiado jóvenes para este viejo verde). En fin. Los acompañan Ashley Greene como la chica zombie (es "famosa" por su participación en la saga "Crepúsculo", pero antes estuvo en esto) y Oliver Cooper como el improbable amigo golfo y fondón que folla cuanto quiere y con quien quiere.
Siendo como es una peli de Joe Dante, no pueden faltar Dick Miller (envejecido, pero ahí lo tienen), un porrón de guiños cinéfagos (destaca uno dedicado, nada menos, que a Jack Perez, con quien recientemente Dante colaboró) y referencias directas (llama la atención ver "The gore gore girls" en una pantalla). La música se la debemos a Joseph LoDuca, habitual del clan Raimi y responsable del entrañable y minimalista soundtrack de "Posesión Infernal". Entre los productores encontramos a un personaje bien curioso, Brad Sykes, cineasta habitual del horror de ultra-bajo presupuesto generalmente grabado en vídeo.
"Enterrando a la ex" queda lejos de los mejores tiempos del cine de Joe Dante, por supuesto, pero se deja ver como entretenimiento ligero y desenfadado y, oye, después de todo me gustó más que la insufrible "Matinee" o las ya mentadas "Pequeños Guerreros" y "Miedos 3D".
lunes, 16 de enero de 2012
WISHMASTER
Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.
jueves, 15 de diciembre de 2011
HOSTEL PART 3
Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada."Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.
martes, 6 de diciembre de 2011
CHILLERAMA
Varios de los auto-proclamados nuevos estetas del "horror indie moderno" se unen para parir el enésimo homenaje a los auto-cines, la serie Z, el exploitation, el trash, el grindhouse, las dobles sesiones, bla, bla, bla y bla. Apuestan por la comedia antes que el horror, y te venden el sarao como un festival de gore y mal gusto que luego no es pa tanto. Especialmente lo último, con chistes a base de caca-culo-pedo-pis que se pretenden ofensivos sin llegar a serlo. Encima, lo crean o no, la dosis de tetismo es mas bien escasa (algo que reconoce uno de los mismos directores), todo ello muy típico de la doble moral americana. Eso sí, homenaje a la Troma incluido -el auto-cine donde se desarrolla la trama principal se llama ¡Kaufman!- para justificar el desmadre (y discurso barato anti-era digital... sí, esa misma sin la cual estos señores no podrían haber hecho su película -está grabada en evidente vídeo- ni distribuirla).La historia se centra en el mentado auto-cine, donde se reúnen los personajes principales para una última noche de pelis chungas antes del cierre. Iremos viéndolas en formato corto a lo largo del excesivo metraje. Son las que siguen:
"Wadzilla": Este tiene la suerte de ser el primero del pack, por lo que las salidas visuales graciosas que luego se repetirán hasta la saciedad aquí aún resultan algo sorprendentes y funcionan. En su contra tiene que de parodias de las monster movies de los años 50 explotando sus efectos especiales cutres y sus personajes cuadriculados se han hecho a miles y millares. Es más de lo mismo. A ratos simpático, a ratos incluso patético. Un tio toma una medicina para dar más vidilla a su esperma, con la mala suerte de que los espermatozoides le salen enormes. Uno de ellos huye, y se convierte en un monstruo gigante que lo devora todo (fabricado por los hermanos Chiodo, padres de los "Critters"). Se parece mucho a "El hombre langosta" (en lo de exagerar la cutrez de sus trucajes, a base de evidentes maquetones, muñecos e hilos sujetando juguetes) pero, sobre todo, al "Rectuma" de Mark Pirro... muy superior, by the way. Dirige (y protagoniza) Adam Rifkin, responsable de "Cero en conducta", de una peli de culto en USA titulada "The Dark Backward" y es el tio que sustituyó a Scott Spiegel y el clan Raimi en "The Nutt House".
"I was a teenage werebear": Parodia de "I was a teenage werewolf", de las pelis de amor adolescente de los años 50, los musicales y las "beach movies". Tim Sullivan, director de los dos "2001 Maniacs" (el segundo de los cuales era abominable), despliega su limitado saber hacer para parir el corto más largo y menos divertido de todos. Al "déjà vu" general se le suma un humor muy chorra y elemental y el "gay"ismo del director, que esta vez se desata por completo narrando la epopeya de un chaval -vestido en plan James Dean- que descubre que le molan más los músculos que las tetas y que se obsesiona con el "bad boy" del barrio que resultará ser un "werebear" (en lugar de "hombres lobo" tenemos "hombres oso"... ese es el mejor gag de todos). Cutre, pesada y tonta. Y no lo digo por su tirón homo, para nada, lo digo porque... bueno, porque es así.
"The diary of Anna Frankenstein": Adam Green, padre de los dos "Hatchet", era quien prometía más diversión y gore, y debo decir que, salvo el título, la cosa decepciona bastante. Hitler crea un monstruo de Frankenstein con pinta de judío quien, obvio, se volverá contra él. De todos los segmentos, este es el más "spoof" con algun acertado gag de metacine (para cazar a Hitler, el monstruo busca donde esta el final del decorado y sale), pero en general es muy limitado y previsible y, siguiendo el orden establecido, muy tonto, demasiado incluso para mi. El histrionismo de los actores y el alemán hablado (y que tiene toda la pinta de ser inventado) terminan rayando un poco.
"Deathication": Esto más que un corto es un trailer y es el que apuesta por la mayor dosis de mal gusto, a base de chistes de caca. La parodia apunta hacia el cine setentero y el italiano, y se prolonga incluso a los créditos finales.
Todo ello entrelazado por la historia que se desarrolla en el auto-cine, con amores adolescentes (buuuuh!!), muchos guiños (sobre todo a base de frases famosas sacadas de pelis míticas de los 80, citas directas a "Robocop" y "Spaceballs", mención a Simon Pegg, etc) y, cómo no, ¡zombies!... que sí, que son zombies que se masturban y mueren con un tiro en los cojones, pero son los putos zombies que el mercado demanda. Es la parte más standard del pack y se la debemos a Joe Lynch, dire de "Km. 666 II: Camino sangriento".
El reparto tiene algunas agradables sorpresas como Ray Wise, Eric Roberts, Kane Hodder (haciendo del monstruo judío), Lin Shaye o Ron Jeremy. Los cuatro directores se marcan un simpático cameo justo antes de los créditos.
Al final, lo que uno obtiene de "Chillerama" es la sensación de chiste privado, de peli casera para regocijo de quienes la han hecho y sus colegas (que trabajan en la prensa especializada y se encargarán de darle el "estatus" que no merece), pero de difícil degustación para el resto de los mortales. Eso por un lado está muy bien, pero por otro no mola si, como yo, no conectas con este mega-chiste. Lo peor es que hace muy poca gracia y todo el rato tienes la sensación de que sus responsables creen haber inventado la panacea sin darse cuenta de que otros ya lo pensaron antes y lo hicieron bastante mejor.
Loables intenciones, parcos resultados. Finalmente lo mejor de toda esta empresa es el puto póster, ¿que no?.
lunes, 7 de septiembre de 2009
INTRUSO EN LA NOCHE
El personal de un supermercado se queda a trabajar de madrugada. El sitio va a cerrar y hay que marcar los productos a mitad de precio. Súbitamente, una silueta negra comienza a cargárselos a todos, uno por uno. ¿Podría ser el ex-novio delincuente de una de las cajeras... u otra persona?. Misterio."Intruso en la noche" sería un slasher del montonazo, mas bien aburrido, si no fuese por una serie de factores, comenzando con las mentes creativas que hay tras su concepción y parte del reparto. A eso, que es en lo que nos centraremos en el siguiente párrafo, hay que sumarle una notable dosis de gore. No es que la sangre chorree en cada plano, pero sí es verdad que abunda y, sobre todo, hay un par de crímenes sorprendentemente explícitos y bestias, con el añadido de que la víctima de uno de ellos es el que, en un principio, parece va a ser el chico guapo/bueno de la peli.
Otro de los aspectos curiosos de "Intruso en la noche" va ligado al director y sus amistades. En sendas ocasiones, la cámara rueda desde inéditos puntos de vista, ya sea el interior de un teléfono como por debajo de la pelusa que arrastra una escoba. ¿Inéditos?, eso me suena... son el tipo de cosas que hacía Sam Raimi al inicio de su carrera. ¡Claro!, es que Sam Raimi es uno de los actores secundarios en este film y el director, Scott Spiegel, uno de los integrantes del clan que le rodeaba y le rodea, pariendo cortos en Super 8 durante la adolescencia, co-escribiendo el guión de "Evil Dead 2" o interviniendo como doblador de "actores desaparecidos" durante el rodaje de "Posesión Infernal". De hecho, del grupito era Spiegel el que podía considerarse fan del horror, y fue él quien propuso que el primer largo serio de la pandilla perteneciese a dicho género. Luego sería el director de más cosas (entre ellas, "Abierto hasta el amanecer 2"), co-guionista de "El Principiante" (sí, la de Clint Eastwood), haría buenas migas con Eli Roth (y Tarantino), y terminaría asociado a la producción de films como "Hostel" o "2001 Maniacos" (donde también es actor... cosa que también ha ejercido en algunos subproductos de J.R.Bookwalter", como "Robot Ninja" o "Skinned Alive"). "Intruso en la noche" era su esperado -por él- debut, y el realizador aprovechó para expulsar sus demonios tras varios años currando en un supermercado (motivo por el que no pudo involucrarse más en la creación del primer "Evil Dead"). Otros nombres populares del reparto son Ted Raimi (hermano de), Dan Hicks (co-protagonista de "Evil Dead 2") y ¡Bruce Campbell!, en un escueto papel de policía. En la producción tenemos a Lawrence Bender, entonces futuro organizador de muchas Tarantinadas. De los potentes efectos especiales se encargan los hoy reputados Howard Berger y Greg Nicotero que entonces, asociados a Robert Kurtzman, formaban la "KNB Group".
Ya os digo, "Intruso en la noche" flojea por el lado del ritmo. Aunque lo intenta, Spiegel no logra crear ni el más mínimo suspense, y como todo buen/mal slasher, se limita a rellenar los momentos en los que no vemos crimen alguno con monótona y hueca paja. Aún así, y con un poco de paciencia, la peli puede verse de un tirón, sin avance rápido y con una leve sensación de complicidad.
miércoles, 1 de abril de 2009
THE PUNISHER (VENGADOR)
Esta peli me pilló de lleno sufriendo de grave “punisheritis”, vamos, que en ese momento devoraba como un puto loco los comics que editaba “Forum”. Así pues, era lógico que, una vez salí de la sala “Waldorf” (que si, coño, que la vi en pantalla grande) lo hiciera maravillado. Lo mismo puedo decir de su lanzamiento en VHS. Nueve de la noche, esperando en la puerta del video-club a que la devolvieran. Y de postre, un póster que adornó las paredes de mi habitáculo. Era FAN del “Punisher” de Mark Goldblatt, todo un as del montaje en clásicos del cine de acción macarra ("Rambo", "Commando", "Terminator 2"... ¡cazi ná!), con un pasado en el imperio Corman, y que probó la dirección en este film y “Estamos muertos o qué?”. La abandonó tras una experiencia en la tele para seguir dándole a las tijeras.En aquellos tiempos Marvel aún no había tenido la suerte de DC, y las adaptaciones de sus comics se mantenían en el estricto terreno de la "serie B" -por así llamarla- y los productos televisivos. Este “The Punisher” se rodó con muy poco dinero. De hecho, acudieron a Australia con el fin de abaratar costes.
Claro, luego llegaron “Blade”, “Spiderman” y “X-Men” y a alguien se le ocurrió readaptar el comic con más medios (no muchos) y actores un poco más conocidos (no mucho). ¿Y que pasa?, pues lo típico en estos casos: Ahora mola rajar de la primera versión… sobre todo si eres uno de los actores y/o técnicos que curran en la nueva. A eso le llamo yo injusticia. Joder, el “Punisher” de Mark Goldblatt no es, ni mucho menos, peor que el de Tom Jane… y tampoco que el más reciente. Se trata de un film de acción modesto pero que funciona perfectamente como entretenimiento, pasa volando, ofrece la violencia necesaria (casi ausente en la segunda peli) y juega lo suficientemente bien con la figura del justiciero prota, un Dolph Lundgren bastante potable en todos los sentidos. ¿Como adaptación?... vale, no es muy pallá… pero es que en realidad ninguna de las tres lo es... seguramente la última la que más y ni así.
El Castigador se divierte matando malos. Un día, los Yakuza se meten por medio y secuestran a los hijos de los mafiosos. Estos recurren al justiciero que, muy a regañadientes, decide intervenir. Por otro lado, tenemos la historia paralela del poli que le pisa los talones, un viejo amigo interpretado por el entrañable Louis Gossett Jr.
Es este un "Punisher" tremendamente oscuro y atormentado, loco incluso diría yo. Ello se lo debemos a las artes guionizadoras de Boaz Yakin, socio de Eli Roth y co-guionista de "El principiante" (la de Clint Eastwood) junto a su amigo Scott Spiegel, proviniente del clan Sam Raimi.
Destacar, en el apartado bueno, la banda sonora... y en el malo, el terrible doblaje de la distribuidora hispana, el inefable José Frade.
Lo dicho, "The Punisher (Vengador)" es un film muy decente, muy recomendable y un "Punisher" más que digno.
Lo dicho, "The Punisher (Vengador)" es un film muy decente, muy recomendable y un "Punisher" más que digno.
domingo, 27 de enero de 2008
BOOGEYMAN 2
Vista ya, puedo decir que incluso me resultó entretenida... vamos, que no está tan mal como pensaba, aunque probablemente ello se deba a que en realidad estamos ante un slasher de la vieja escuela, y ya sabéis como me pierden a mi esta clase de películos.
"Boogeyman 1" tenía la gracia de estar producida por Sam Raimi. Era una peli extraña, que se desarrollaba casi íntegramente con un solo protagonista, metido en una casa abandonada en la que las paredes crujen demasiado. Lástima de un final tan predecible, tan mal facturado y de un monstruo realmente cutre (esos CGI mal entendidos!!). Pero por lo visto la peli funcionó a su manera, y sus responsables decidieron llevar a la práctica esa costumbre tan golosa de currarse una secuela only para el mercado del dvd, incrementando los -pocos- elementos que funcionaron en la original y reduciendo presupuesto. Del clan Raimi solo dan la cara Robert Tapert en la producción ejecutiva y Joseph LoDuca en la banda sonora.
La acción de "Boogeyman 2" se sitúa en un sanatorio mental en el que han ingresado un grupo de chavalines con fobias varias, incluida la prota, eterna niña mona que de cría vio al supuesto Boogeyman cepillarse a sus padres (acompañada de su brother, ya curado del tema) y desde entonces arrastra el trauma de turno. Cómo no, poco a poco los pacientes comienzan a perecer en cruentas muertes que activan sus peores temores. Hummm, vamos a ver, ¿no os recuerda todo esto a "Pesadilla en Elm Street 3"?, ¡por supuesto!, de hecho, incluso hay una secuencia directamente fotocopiada de "Session 9" (la del chaval que corre por un pasillo al que, lentamente y en riguroso orden, se le van apagando las bombillas del techo. El tipo grita como un poseso, y se aferra a un leve resquicio de luz que entra por una rendija). Sin embargo, y ahí quería yo llegar, la amenaza de Boogeyman poco o nada tiene de sobrenatural, y poco o nada tiene que ver con el origen del monster de la primera parte, aquí solo hay un tipo con careta que va masacrando a la peña (encima, es de lo más fácil deducir de quién se trata), estamos pues ante un genuino slasher (y serio, ¡ya era hora!) y una genuina tomadura de pelo para aquellos que esperan una verdadera secuela... suerte que a mi la primera ni fu, ni fa.
A todo este cocktail añádanle la presencia de Tobin Bell, alias "Puzzle" en la infinita saga "Saw", una buena ración de gore (hay algún que otro crimen francamente bruto) y un poco de sexo y tetillas, para tener a todos contentos (¡ah!, y una duración no precisamente extensa, gracias a dios!!!).
El caso es que, como decía, "Boogeyman 2" a mi me resultó un film soportable, ameno dentro de su rutina. No me pregunten por qué, pero así fue. Quien quiera probarlo, que no se corte.
miércoles, 6 de junio de 2007
HOSTEL(ES)
La primera vez que vi "Hostel" era en inglés, sin subtítulos. En ese momento me gustó, no demasiado, pero se dejaba ver. Tiempo después, me pasaron la versión doblada al castellano, y me dije "¿Por qué no?". Curiosamente, en esta ocasión la disfruté más... no sé si porque entendí mejor los diálogos (aunque realmente lo único especial de estos es "la broma" con respecto a la importancia que uno de los torturadores da a "utilizar los dedos" y el hecho de que luego se los cercenen), pero me pareció una peli entretenida, sórdida (dentro de los parámetros de Hollywood), brutal (dentro de los parámetros de Hollywood) y que desató mi adrenalina en los momentos en los que el prota ajusticia sin contemplaciones a aquellos que le han infligido dolor. Del director, Eli Roth, ya había visto y apreciado su peli anterior, "Cabin Fever", así que esta me pareció una muestra más de su capacidad... con el productor, o apadrinador, no tenía el mismo vínculo afectivo, soy de los que opinan que Quentin Tarantino no es más que una fotocopiadora de lujo que regurgita cultura trash/oscura y la convierte en aperitivo de modernos y gilipollas. Pero bueno, en este caso haría la vista gorda porque, a fin de cuentas, el dire NO era él (y por cierto, como productor teníamos al viejo Scott Spiegel, habitual del clan Sam Raimi y guionista de "Evil Dead 2").
Hace poco tuve la suerte de poder ver "Hostel 2". A ver, de entrada me parece inferior a la primera, no es que sea especialmente mala, pero sí es más aburridilla y carece de momentos apropiados en cuanto a subidón adrenalinítico se refiere. Sin embargo, y a pesar de que hay menos escenas de tortura, creo sinceramente que en esta ocasión dichos momentos superan en crudeza y bestialidad a la primera parte, incluso hasta el punto de ofender. Básicamente porque, a diferencia de "Hostel 1", "Hostel 2" presenta secuencias de "violencia sexual", que siempre resulta más delicado, y en concreto impresiona bastante lo gráfico de cierta "guinda" final que no desvelaré aquí, pero que es más propia de una peli Alemana ultra-gore que de una producción razonablemente mainstream como esta.
Y es que eso es, sin duda, lo que sorprende de las dos "Hostel", que films tan respaldados en la fábrica de sueños norteamericana se atrevan a tanto... algo impensable hace años, pero que visto cómo tiran esta clase de pelis actualmente en taquilla, parece que está obligando a que los de Hollywood (y la MPAA) sean más abiertos y permisivos (el dinero, siempre el dinero!). Es obvio que Roth y Tarantino son fans del llamado euro-trash, y que ambienten ambos títulos en tierras europeas es parte de la idea, la de recuperar -hasta cierto punto- el tono de esos films... a lo que contribuye, no porque si, el fichaje de actores habituales del mismo.
Resumiendo: Lo confieso... me han sorprendido, y para bien.
Hace poco tuve la suerte de poder ver "Hostel 2". A ver, de entrada me parece inferior a la primera, no es que sea especialmente mala, pero sí es más aburridilla y carece de momentos apropiados en cuanto a subidón adrenalinítico se refiere. Sin embargo, y a pesar de que hay menos escenas de tortura, creo sinceramente que en esta ocasión dichos momentos superan en crudeza y bestialidad a la primera parte, incluso hasta el punto de ofender. Básicamente porque, a diferencia de "Hostel 1", "Hostel 2" presenta secuencias de "violencia sexual", que siempre resulta más delicado, y en concreto impresiona bastante lo gráfico de cierta "guinda" final que no desvelaré aquí, pero que es más propia de una peli Alemana ultra-gore que de una producción razonablemente mainstream como esta.
Y es que eso es, sin duda, lo que sorprende de las dos "Hostel", que films tan respaldados en la fábrica de sueños norteamericana se atrevan a tanto... algo impensable hace años, pero que visto cómo tiran esta clase de pelis actualmente en taquilla, parece que está obligando a que los de Hollywood (y la MPAA) sean más abiertos y permisivos (el dinero, siempre el dinero!). Es obvio que Roth y Tarantino son fans del llamado euro-trash, y que ambienten ambos títulos en tierras europeas es parte de la idea, la de recuperar -hasta cierto punto- el tono de esos films... a lo que contribuye, no porque si, el fichaje de actores habituales del mismo.
Resumiendo: Lo confieso... me han sorprendido, y para bien.
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