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sábado, 28 de febrero de 2026

SE BUSCA VIVO O MUERTO

Cuando Rutger Hauer comenzó sus andares por el cine Hollywoodiense le tocó lo que a muchos de su ralea -por extranjero-, ser la comparsa del prota o encarnar al villano, algo que hizo, y muy bien, en la -según recuerdo- estimable "Los Halcones de la Noche", donde ejercía de un terrorista mega-malo perseguido por Stallone. Bien, para cuando llegó "Se busca vivo o muerto", es decir 1986/7, ya se había ganado los honores de dar vida al héroe (irónicamente, justo tras encarnar a lo opuesto en la exitosa "Carretera al infierno"), uno que, graciosa coincidencia, sale a la caza de otro terrorista mega-malo, en este caso interpretado por Gene Simmons durante su periplo peliculero. Para más señas, es un terrorista árabe que se dedica a meter bombas allá donde pueda exterminar al mayor número posible de felices, ingenuas y limpias familias yankis. Como un cine mismo, donde se proyecta nada menos que "Rambo", idea esta bastante coherente y no exenta de su mala leche extra. Cabe decir que, como ya suele ser habitual, el vestíbulo viene plagado de posters de películas reconocibles pertenecientes al catálogo de la misma compañía productora y/o distribuidora, pal caso "New World Pictures", así localizamos "Suburbia", "Torment", "Def Con 4" y una que se me escapa. ¡Chispeante! (tanto como que, por una obvia cuestión de copyright, no haya ni una sola imagen de la misma "Rambo", cosa que sería bien lógica dado que es lo que se proyecta en ese momento). "Se busca vivo o muerto" no tardó nada en provocar toda suerte de mosqueos por su supuesta naturaleza racista / anti-árabe. No hay ni uno limpio, todos malos, incluido el vendedor de Falafels. Por aquella misma época se estrenó otra película de parecida naturaleza, "Muerte antes que deshonor", acusada de lo mismo. La guasa es que también acarreaba el sello "New World Pictures", lo que provocó que años después ambas salieran juntas en dvd, rollo sesión doble de cine xenófobo. En cualquier caso, la presencia de Rutger Hauer le viene que ni pintado a la cuestión ya que luce más ario imposible. No obstante, debemos recordar la carrera previa del muchacho en películas de ese maravilloso loco llamado Paul Verhoeven. Dicho de otro modo, Hauer venía de interpretar de verdad, no era un armario de mandíbula cuadrada puesto ahí para sujetar armas en un cartel, tenía talento, sabía desenvolverse en el drama, por ese motivo en "Se busca vivo o muerto", aún dando vida a un tipo duro cuando debe serlo, capaz de decantarse por el vestuario y pistolaco más "cool", también demuestra sus flaquezas y, ¡oh, novedad!, llora al presenciar el fallecimiento de la parienta en manos de los malvados terroristas. Ello nos conduce hasta un final tirando a ambiguo -no creo que esto pueda considerarse espoiler-, donde, sí, el villano muere espectacularmente, pero al hacerlo, en el fondo está ganando (un poco a la manera del "John Doe" de "Seven"... no entraré en detalles, toca verla o hacer memoria) y Rutger Hauer termina sentado al borde de un río, destrozado emocionalmente. Así pues, la gran novedad aquí es que, dando al espectador el chute de adrenalina y consiguiente catarsis, en realidad "Se busca vivo o muerto" gasta un desenlace tirando a triste. Curiosísimo.
Dudo que sea mérito del director, Gary Sherman, no porque careciese de talento, ni mucho menos, sino por su condición de artesano en el sentido más elevado y digno del término, como demuestran, con mejor o peor fortuna, algunas de sus películas previas y posteriores: "Subhumanos", "Muertos y Enterrados", "La jauría del vicio" o "Poltergeist 3".
Tal vez sea cosa del guion, firmado a tres manos entre Sherman, Michael Patrick Goodman, sin nada destacable, y Brian Taggert, quien anduvo liado en los libretos para "De origen desconocido" y, más llamativo, algunos capítulos de la serie "V".
Junto a Hauer y un Gene Simmons bastante convincente, localizamos un puñado de esos rostros segundones típicos de la época siempre tan gustosos, Robert Guillaume, Hugh Gillin, Jerry Hardin, Robert Harper (el "Charlie Gereson" de "Creepshow" o, dicho de otro modo, el estudiante devorado por "Fluffy" en "La Caja") y Ted White, el "Jason" del cuarto "Viernes 13".
Tal vez le falte un poquito más de acción a este "Se busca vivo o muerto", pero termina cumpliendo decentemente con su naturaleza de producto palomitero.

sábado, 22 de marzo de 2025

STONEY, EL FRÍO

No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.

sábado, 8 de marzo de 2025

LOS OJOS DEL GATO

Y ahí va otra muestra más de que 1985 fue un año chévere para el cine de género. Por entonces Stephen King ya había perdido un poco su aureola de prestigio (lejos quedaban "Carrie", "El misterio de Salem´s Lot" o "El resplandor") pasando a ser más como carne de cañón, materia fácilmente adaptable con la que asegurarse unos dólares en taquilla. Tampoco se contrataba ya a directores de prestigio que se encargaran de la tarea, valía cualquier artesano competente. Digamos que con King ocurrió lo que siempre ocurre con los yankis, lo sobre-explotaron y para la llegada de "Los ojos del gato", pues ya no atraía a las masas. Menos aún desde la conversión de Dino De Laurentiis en el productor oficial del "Kinguismo", etapa esta que arrancó muy bien con "La zona muerta" y concluyó algo deslucidamente con "Miedo Azul" o la propia e infame primera y única película del escritor ejerciendo de filmmaker, "La rebelión de las máquinas". Por suerte "Los ojos del gato" cae en zona intermedia. Para el caso, Stephen King no es mero material adaptable, él mismo se encarga del guion, pariendo un largometraje compuesto de historias (sí, repitiendo la fórmula del clásico), siendo las dos primeras exclusivamente confeccionadas para la ocasión y la tercera, y última, la auto adaptación de un relato publicado en las páginas de "Penthouse", ejemplar este que se marca un cameo en la película, entre muchas otras coñas y referencias al universo del padre de "It". Según he visto y leído, en todas partes salen gráficamente numeradas y espoileadas... por eso he decidido evitarlo, para que cuando se sienten ante la tele dispuestos al visionado, puedan jugar al juego de localizarlas. Créanme, la mayoría son tan evidentes como graciosas.
El artesano competente contratado en esta ocasión fue el bueno de Lewis Teague, quien ya tenía experiencia previa trasladando material de Stephen King a la pantalla con la aburrida "Cujo", pero, además, a lo largo de los años -previos y posteriores- fue dejando su estampa en títulos tan entrañables como "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Kamikaze Detroit" o "Peligrosamente Unidos". El, asumo, fracaso de esta última le condenó a currar para la caja tonta hasta 2010, luego se retiró (remarcar que en 2007 rodó un corto de curiosísimo título, "Cante Jondo")
Otros individuos a valorar tras las cámaras son Milton Subotsky, co-fundador de los legendarios estudios "Amicus" y especialista en antologías de historias cortas, quien ligó su nombre al del escritor de Maine a lo largo de varios años. Alan Silvestri, compositor destinado a ser recordado por la partitura que ideó para "Regreso al futuro" ese mismo 1985. De hecho, hay quien dice que esta y la de "Los ojos del gato" guardan cierto parecido. Y es verdad. La diferencia es que, mientras en la reseñada utilizó sintetizadores, para la previa, mil veces mejor presupuestada, tiró de orquesta. Carlo Rambaldi, papá de "E.T. El Extraterrestre", quien se encarga de diseñar a cierta resultona criatura, acompañado por nuestro Emilio Ruiz del Río para "la maquetas de fondo". Y chapamos el repaso con el prestigioso y oscarizado Jack Cardiff, ocupándose de la dirección fotográfica.
Todo este bonito plantel -y más del que hablaré luego- dan forma y fondo a "Los ojos del gato", una película, ya lo adelanto, condenadamente entretenida, simpatiquísima, buenrollera y muy muy recomendable. A mí se me pasó en un suspiro hace un par de noches. Todo gira en torno a un felino callejero, la mar de precioso, con un objetivo, llegar hasta el dormitorio de una niña que le pide auxilio así como telepáticamente. En el camino, se topará con un tipo que quiere dejar de fumar y acude a una agencia muy eficaz pero brutalmente radical en sus métodos. Y un gangster adicto a apostar quien propone un juego mortal al amante de su esposa: dar la vuelta completa a un rascacielos desplazándose a través de la estrecha cornisa exterior. Si gana, se queda a la mujer y un buen pellizco de dinero. Si pierde... bueno, le espera el implacable asfalto tras una caída de varios metros.
Estas dos historietas son especialmente eficaces y, aunque quedan lejos del terror puro -yo usaría la palabra thriller-, vienen cargaditas de ideas brillantes, mucho humor (sobre todo la primera) y mucho suspense (la segunda, especialmente si padeces miedo a las alturas). Finalmente llegamos a la última que, sin ser un descalabro ni mucho menos, es un pelo flojilla, ni que sea por comparación. Aquí el gato logra su meta y, ahora sí, le tocará enfrentarse a dos trolls malignos, el diseñado por Rambaldi que amenaza a la cría y la autoritaria madre de esta. A pesar de dicha calidad descendente, el conjunto termina resultado altamente disfrutable. Concluido el show, uno lamenta la ausencia de esta clase de gozoso entretenimiento en el cine de hoy día.
Si como yo son amantes de los gatos, disfrutarán viendo al protagonista en acción, aunque puede que también sufran un poco en algunas escenas. Concretamente una en la que es sometido a una breve electrocución. Ya saben, según se dice no hubo mal trato y todo eran trucajes... y confío que así sea, pero, bueno, en 1985 estas cosas se miraban bastante menos. No obstante, y justamente por ser de la época que es, merece destacarse el trabajo de coordinación con las criaturas peludas. Está super bien resuelto, cosa más que meritoria considerando la -maravillosa- ausencia de CGI (y la no menos maravillosa individualidad de los felinos)
¡¡Ah!! Si no lo digo, reviento. En un momento dado, asistimos al encuentro entre un padre y su hija limitada intelectualmente. La escuela donde se desarrolla el bis a bis se supone para niños especiales, cosa indicada en un letrero. Lo gracioso del caso es que, mientras en inglés leemos "for the exceptional", el doblaje en castellano suelta un "para niños subnormales" que, salvo por mi risotada resultante, hoy se consideraría algo ofensivo.
Ya que estamos, a la cría monger la interpreta una aún muy jovencita Drew Barrymore, fresca de su paso por "E.T. El Extraterrestre" y a puntito de meterse en el infierno del vicio borrachuzo y drogadizo (no olvidemos que con tan solo trece primaveras fue ingresada en un centro de rehabilitación). Por aquello de dar cierta cohesión a la trama, su presencia / apariencia se expande a una niña anónima anunciando comida de gatos y el protagonismo total del último capítulo. Efectivamente resulta algo repelente, pero eso ya lo esperábamos. La acompañan el hoy mal considerado James Woods, perfectísimo en su rol de fumador compulsivo, Alan King, Kenneth McMillan, Robert Hayes en uno de los pocos papeles que podrían hacer sombra a aquel que le dio la fama, el de "Ted Striker" en "Aterriza como puedas", Candy Clark, James Naughton, James Rebhorn, Charles S. Dutton, Tony Munafo (amiguísimo de Sylvester Stallone y muy habitual en sus películas) y Mike Starr (el "Georgie Weiss" de "Ed Wood" y matón ineficaz en "Dos tontos muy tontos"), quien desaparece de la trama de una escena a otra y sin explicación alguna aparente.
A la sacrosanta hora de elegir la imagen ilustrativa, me he encontrado en una seria diatriba. Quería incluir mi favorita, la de tirón gótico con ese caserón absurdo en un páramo + luna llena -sin conexión alguna con el film-, pero también estaba la que en su día fabricó "Filmayer" para el lanzamiento en vídeo, igual de tosca / bella que la de "Miedo Azul". Al final lo más sencillo ha sido juntar ambas, milagro al que ha contribuido la extensión del tocho. Ventajas de padecer incontinencia "reseñista".

sábado, 8 de febrero de 2025

POLICE FORCE

Durante mi obsesión juvenil por consumir toda suerte de películas sobre andanzas justicieras, llegué a un punto en el que, tras devorar los títulos respetados y respetables, e inyectarme una dosis de sus coetáneos italianos, tuve que recurrir a un escalón todavía más bajo (aunque no el último, ese pertenece al "actioner" filipino): subproductos norteamericanos directos al vídeo-club por cortesía de nombres tan poco recomendables como los de Joseph Merhi & Richard Pepin, David A. Prior o Cirio H. Santiago. Entre muchos más, todos igual de insalubres. La única condición que les ponía era la existencia de cierto parecido con "Paul Kersey" o, sobre todo, "Harry Callahan". Es decir, poli encabronado buscando venganza y armado con juguete de gran calibre. Así, de memoria, recuerdo haberme papeado, siguiendo tal estrategia, películas como "The Big Score" de/con Fred Williamson (se rumoreaba -erróneamente- que partía de un guion para el propio "Harry Callahan" finalmente no realizado), "L.A.Heat" (del amigo Merhi), "Max Force" (con John Matuszak -el "Sloth" de los "Goonies"- impartiendo justicia) o "Juez, Jurado y Ejecutor". "Police Force" tenía, a primera vista, todos los números para encajar en la lista. Ya desde su tremenda caratula (se la dejo abajo, cortesía -lo mismo que el respectivo ripeo- de mi queridísimo Enorm), cuyo póster lució en mis paredes un tiempo (supongo que los del vídeo-club iban a tirarlo y conseguí que me lo regalaran), el original yanki -donde se la conoce como "Nightstick", año 1987 por cierto- ultra-macarra (y ultra-engañoso... más incluso que la versión pal mercado hispano), su trama de base... hasta el apellido del héroe, Calhoun -muy fonéticamente parecido a "Callahan"-.
Y sí, Calhoun es un poli duro -tampoco demasiado-, en perpetua lucha contra sus superiores (nos lo presentan con la típica escena heroica, en la que se hace pasar por médico para detener a un psycho armado. Retrotrae a aquella de "Callahan" fingiendo ser piloto en "Harry, el fuerte"). Será el responsable de pillar a una banda de hermanos malísimos que amenazan con infestar Nueva York de bombas si no les dan dinero (por número, método e intenciones, diríanse la combinación perfecta entre el "Scorpio" de "Dirty Harry" y los terroristas jipis de su tercera entrega, "Harry, el ejecutor"). ¿Exagero? Bien, ¿y si les digo que uno de los actores de "Police Force" es John Vernon, quien interpretara al alcalde en el clásico de Don Siegel, y aquí da vida a un poderoso hombre de negocios extorsionado? Dato tan descarado como cuando Sylvester Stallone fichó para "Cobra" a Reni Santoni y Andrew Robinson (socio y enemigo de "Callahan" respectivamente en el primer film).
Por desgracia, todos esos paralelismos con mi poli favorito se quedan en la superficie, porque "Police Force", a pesar de sus esforzados intentos a base de ritmo acelerado y cierta sutil estilización, termina resultando más bien desaboría. ¿Motivo? pues que estamos ante un telefilm en toda regla, y de los ochenta, cuya naturaleza queda del todo delatada cuando en el reparto localizamos a dos veteranos por entonces más que habituales en estas lides, Robert Vaughn y un Leslie Nielsen apuntito de zafarse de semejante infierno para renacer como "Frank Drebin" (y, a su modo, meterse en otro infierno, el del encasillamiento). Al "Harry Callahan" de mentirijillas lo interpreta Bruce Fairbairn, actor habitual en series bien conocidas (como "La Masa", "Los ángeles de Charlie", "El coche fantástico", "Remington Steele", "Los vigilantes de la playa"...), quien también habría nadado ocasionalmente entre subproductos. Ese mismo 1987 venía de interpretar a otro policía en "Cyclone, al filo de la muerte" del omnipresente Fred Olen Ray. Pero previamente contaba con un crédito de lo más exótico como protagonista, "Vampire Hookers" para -otra vez tú- Cirio H. Santiago, nada menos. Le complementa David Mucci, el matón feúcho finalmente decapitado en "Prom Night", como uno de los villanos.
Por tanto, y por supuesto, el 99% de la carrera de Joseph L. Scanlan, director de "Police Force", se desarrolló entre los márgenes de una pantalla cuadrada. Estaba cantado, vamos.
Al productor, Sandy Howard, ya lo hemos tratado por acá. Un auténtico hombre de cine, capaz de apadrinar desde productos de primera, a cosas más cochambrosas o, como es el caso, telefilms. Graciosamente, no era aquella la primera vez que me decepcionaba, ya lo hizo cuando convirtió a Wings Hauser en un poli no sucio, pero sí frío, de nombre "Stoney".
Que "Police Force" se parió para la caja lerda lo denota también cierta censura moral. Entre la poquísima chicha que hay, tenemos la ejecución de un policía por parte del criminal de turno. Cuando vemos a aquel en el suelo, apunto de recibir el balazo, distinguimos una cantosa aplicación de látex pegada a la frente. Es evidente que su finalidad consistía en falsear un supuesto impacto mortal... pero no llegamos a presenciarlo.
En el tercer acto, los malos exigen que sea Calhoun quien les lleve las maletas con el dinero, previa instrucción telefónica (otra conexión con "Harry, el sucio"), además, han secuestrado a su chorba, por lo que el policía acude más que motivado. No obstante, ni siquiera así se enfunda en el "look" ultra-chanin del cartel yanki, ni saca un pistolaco como el de la caratula del vídeo-club, algo que podría haber sospechado viendo la foto promocional de la parte trasera en la que sujeta una pistolica mas bien mierdosa.

sábado, 1 de febrero de 2025

GROTESQUE

Casi todo lo que supe por primera vez, tanto de "Grotesque" como su director, Joe Tornatore, fue gracias a la prensa especializada francesa y, más particularmente, "Mad Movies", mi genuina biblia, fuente de conocimientos. En la sección de novedades y/o rodajes en marcha, por alguna extraña razón siempre más centrada en subproductos y morralla casi marginal, aparecía el cartel de la reseñada. O uno de ellos, concretamente aquel con una ilustración muy decente propia de todo un Bernie Wrightson -no me consta que sea suya, pero lo parece-, cosa que, ya de por sí, me llamó la atención. No mucho después, y todavía dentro de esos mismos parámetros, supe de la siguiente obra de Tornatore, "Crystal eye: el ojo de cristal", un "exploit" algo tardío -1991- de "Indiana Jones". Entonces lo tuve claro, tocaba seguirle la pista.
Y aquí viene lo gracioso. Por la misma época fue noticia -pero este en prensa más convencional- Giuseppe Tornatore, director de films tan respetados y premiados como "El profesor" y, sobre todo, "Cinema Paradiso". En mi joven, ingenua y aún no muy ilustrada mente, y dado que Joe es la versión inglesa de Giuseppe, por un momento pensé que eran el mismo cineasta y, como Héctor Olivera, intercalaba productos de prestigio con morralla ultra-comercial. Evidentemente me equivocaba. Pero ya me dirán si no es hilarante casualidad el parecido formal de ambos nombres, operando exactamente durante el mismo período.
Pues entonces, ¿¿quién es Joe Tornatore?? Bien, se trata de un actor reciclado a director. Comenzó como "gorila extra" en "El planeta de los simios", siguiendo con papeles ínfimos en mucha serie y clásicos setenteros de la explotación como "Cleopatra Jones" o "América Violenta". Ascendió unos peldaños al interpretar a un sicario en "El Golpe" y otro matón en "McQ". Viendo que la cosa no terminaba de despegar y, supongo algo insatisfecho (merece la pena resaltar que volvió a enfundarse en la piel de gorila anónimo para la serie televisiva basada en "El planeta de los simios"), decidió dar el salto a la dirección.
Fue en 1976 con una de acción, "Zebras" (de la que él mismo rodaría una secuela / remake en 1987,"Código Zebra"). Acarició las mieles de un cine medianamente serio con "El Vengador", thriller según novela de Mario "El Padrino" Puzo protagonizado por dos ya mohosos Rex Harrison y Rod Taylor, que Tornatore co-dirigió con otro que tal bailaba, el amigo Matt Cimber (aunque la cosa pinta más a sustitución desesperada, especialmente considerando los tres años de separación entre su confección y estreno) y, al final, se rindió a la evidencia: vayamos a lo fácil, hagamos una de terror, esta "Grotesque".
Como decía arriba, supe de ella gracias a los gabachos y, al contrario de lo que ocurría con algunos de los productos de naturaleza atípica anunciados en sus páginas, sí llegó a nuestros estantes videoclubistas, cortesía de "MidWest" / "Record Visión", cuyas inmensas tragaderas impulsaban a que distribuyeran de todo, sin importar categoría. La vi, no me gustó y la olvidé. Hasta que, como siempre, intervino la maldita nostalgia y decidí darle una nueva oportunidad.
Unos punkis malotes acuden a una casa en pleno monte porque han oído que oculta un secreto. Convencidos de que se trata de dinero, machacan a la familia que en ella se hospeda esperando que suelten prenda. Esta viene compuesta por un padre que se dedica a fabricar efectos especiales para películas de terror, su esposa, su hija y la amiga. Los punkis irán arrasando con todos hasta que, ¡oh sorpresa!, el cacareado secreto aparece en forma de un tipo deforme (valga el chiste) y muy cabreado.
Hasta aquí la primera parte de una película compuesta de, errrr, tres cachos y dos giros. Esta está más o menos decente, un "home invasion" en toda regla con los villanos pandilleros del cine de los ochenta, unos punks tan exageradamente malvados, amorales, retorcidos y ridículos como cabría esperar... y debe ser. Vale. Normalmente el anunciado primer giro argumental me lo tomaría positivamente, un modo eficaz de rescatarme del sopor... pero en "Grotesque" el efecto obtenido es de cortada de rollo total. En plan "No me jodas, después de toda la paciencia invertida, toca comenzar de nuevo". Entran en escena la policía, que detiene a los punkis supervivientes, y otro miembro más de la familia agredida clamando justa venganza. Este segmento se marca un desenlace más propio de "The Twilight Zone". Y cuando parecía todo dicho, el film da un último giro. Pero no comentaré nada al respecto porque, en fin, es verlo para creerlo. Pueden tomárselo como una genialidad o un insulto a sus inteligencias (en caso de tenerlas).
¿Resultado? Pues un caos. Uno algo aburrido, sí, aunque tampoco como para rasgarse las vestiduras. Curioso en su esencia pero a kilómetros de ser imprescindible... y hablo de una distancia como la que separa nuestro planeta de "Alfa Centauri". E, incluso así, me quedo corto.
Por una cuestión ya de moral, es obligado que nos detengamos en el asunto de los efectos especiales a los que se dedica el supuesto padre de la supuesta familia. No hace falta decir que ello reserva algunas sorpresas graciosas como, por ejemplo, que al hombre le mole rodar cortos caseros en los que, maquillado de monstruo, ataca a su esposa. Bien, según lo presenciado y dialogado, dichos cortos se suponen grabados en vídeo, pero es evidente que han sido confeccionados con los mismos 35 mm que el resto de "Grotesque", además de su aspecto profesional y que nunca rebelen quien ejerció de cámara para la ocasión. Aunque todavía queda una sorpresa más. Los punkis acuden al taller del hombre y una de las chavalas, en pleno acto sexual, agarra una máscara y se la enfunda. Esta resulta ser la calavera de "Halloween 3", hoy tan célebre. Inevitablemente uno se pregunta aquello de ¿es que acaso el tipo que la diseñó para el clásico de Tommy Lee Wallace se encarga de los efectos especiales en "Grotesque"? pues no, pero sí. El interfecto responde al nombre de John Naulin. Siendo todavía novato curró en "Halloween 3" responsabilizándose del atrezo, incluidas las cacareadas máscaras. Vamos, que se agenció algunas y, supongo, ya adulto y metido de lleno en el film de Joe Tornatore, ante la necesidad las rescató del armario... sin ningún afán homenajeador ni tributante -recuerden, estamos en 1988, y entonces esas cosas no pasaban... gracias a dios- era una simple y lógica cuestión de reciclaje económico.
Mientras que, como director, Tornatore firmó a continuación la mentada "Crystal eye: el ojo de cristal", "Demon Keeper" para Roger Corman (intenté verla, pero su aspecto telefílmico me pudo) o una de vampiros en 2009 titulada "Immortally Yours", para retirarse cuatro años después tras un cortometraje, nunca abandonó del todo su faceta como actor. Siempre paralelamente a la de filmmaker y dentro de parámetros televisivos o con roles muy segundones en algunos títulos llamativos como "F.I.S.T. Símbolo de fuerza" junto a Stallone. Según los datos consultados -esperemos que correctos-, amplió dicha dedicación a la de especialista, ejerciendo como tal en "Cuando llega la noche" de Landis y "Golpe en la pequeña China" de Carpenter. Fascinante trayectoria la suya. Me recuerda un poco a la de otro todoterreno, John "Bud" Cardos.
Pero para marcianadas, el guionista de "Grotesque", un tal Mikel Angel. Considerando que se encargó de escribir los libretos de varias películas de Tornatore, asumí que era este mismo oculto tras seudónimo, porque pinta de serlo, tiene. Y lo es, aunque no del director, al parecer el caballero en realidad se llamaba George Theakos y comenzó a teclear en 1971, tarea desarrollada para ilustres como el ya mentado Matt Cimber (de ahí la conexión con Tornatore) y Gary Graver (concretamente en "Evil Spirits", indirectamente conectada con el Kevin Bacon del cine "exploitation", Fred Olen Ray, donde Mike Angel también ejerce de actor). Además, en una ocasión se atrevió a dirigir. El resultado, "The Love Butcher", fue tan terrible que quedó en sus latas, sin distribuir. Siete añazos después una de sus protagonistas, Robin Sherwood, logró cierto renombre por su papel en "Yo soy la justicia". Así las cosas, un productor rescató del film de Mikel Angel, encargó al Don Jones de "The Forest" rodar nuevas escenas para darle algo más de prestancia y, esta vez sí, se estrenó (sin hacer mucho ruido, asumo).
¿Agotados ya? Pues aún no hemos hablado del reparto. Por supuesto "Grotesque" se erige como vehículo para la ya entonces perdidísima Linda Blair, también productora ejecutiva. Aquí la muchacha demuestra con creces ser una actriz bastante mediocre. Su catálogo de cucamonas es del todo hilarante. La acompaña otra churri muy de su época, la guapísima Donna Wilkes, alias "la "Angel" original". También andan por ahí Tab Hunter, más conocido por su protagonismo en el "Polyester" del vendido / ladrón de John Waters. Otro "clásico desviado", Guy Stockwell, quien interpretaría al temible dueño del circo en "Santa Sangre". O Charles Dierkop, nombre poco conocido, rostro incomparable, que ha aparecido en un montonazo de títulos, algunos de Joe Tornatore. Justo, con él coincidió en "El Golpe".
Mención aparte merecen los ultra-estereotipados y ya creciditos punkis. Vienen comandados por Brad Wilson, cuya interpretación "over the top" (curiosamente rebajada tras el primer giro) nos recuerda al "Zed" / Bobcat Goldthwait de las "Locas academias de policía", pero en versión "seria". Le secundan Nels Van Patten, de la longeva casta de los Van Patten (de ahí que asome por "Jóvenes Guerreros" junto a su hermano James), dando vida a un agotador villano de agotadora risa burlona. Y no podía faltar el bueno de Robert "Maniac Cop" Z´Dar, al que despachan con demasiada facilidad. Aunque para presencias inevitables, la del inmortal George "Buck" Flower ejerciendo de coordinador de producción o alguna monserga parecida. Este caballero necesita un libro biográfico -o un documental- pero ya.
A la hora de ilustrar la reseña, me he decantado por el llamativo cartel "estilo Wrightson" que tanto me impactó de chaval. No obstante, disponiendo como dispongo de la caratula del VHS -algo maltrecha-, pues me ha sido imposible evitar colársela completa justo a continuación.

martes, 19 de noviembre de 2024

CADENAS ARDIENTES 2

10 años después del estreno de “Rejas ardientes” llega, a destiempo y sin ningún sentido, una secuela de origen checoslovaco-canadiense que en nuestro país salio directa a vídeo por parte de la efímera distribuidora noventera BMG vídeo (una filial de la todopoderosa discográfica Ariola). Esta gente supo ver que “Chained Heat 2” era secuela de la original americano-germana, pero, lejos de indagar más para ponerle el título en castellano, tradujeron este de forma literal, por lo que “Chained Heat 2” en España se distribuyó bajo el título de “Cadenas ardientes 2”. Los más listos del lugar podían vislumbrar por donde venían los tiros, pero, los menos, todavía se deben andar preguntando cual película será la “Cadenas ardientes” que precede a esta. En cualquier caso, daría lo mismo considerando la poca relevancia e interés de la película que nos ocupa.
Además, argumentalmente, el único nexo de unión con la cinta original es que, al igual que aquella, esta también es un WIP, solo que tardío y carente de cualquier atractivo para el espectador.
Una yankie va en tren a Checoslovaquia y, durante el trayecto, y sin saber muy bien por qué, un grupo de delincuentes le introduce en su bolso de viaje un alijo de cocaína. Al llegar a su destino, es intervenida por la policía que, al ver la carga que lleva consigo, la detiene y, de facto, la mete en la cárcel. Por supuesto allí dará con carceleras lesbianas que le harán la vida imposible, al mismo tiempo que se desenmaraña una endeble trama que culminará en una escena de acción anacrónica con estética de los años 50, que no se sabe muy bien si es un postmodernismo de los 90 y por tanto rodado así intencionadamente, o es simplemente que estamos demasiado acostumbrados a ver películas americanas (y esta es checoslovaca). Como fuere, en su totalidad, “Cadenas ardientes 2” es una auténtica bosta.
Su principal atractivo radica en la presencia de una Brigitte Nielsen en uno de sus mejores momentos físicos, pero en plena decadencia tras su separación de Sylvester Stallone y protagonizando toda suerte de subproductos de la más baja alcurnia. Puede que este sea de los peores. Por supuesto, en “Cadenas ardientes 2” la Nielsen hace de carcelera lesbiana y protagoniza alguna que otra secuencia erótica al estilo de los 90 —es decir, con esa fotografía aséptica y esa concepción  blanca del erotismo propio de la década. No se erotiza ni el Tato—. El resto de actrices apenas llegan al 1,60 de estatura, pero Brigitte Nielsen mide casi dos metros; es tan grandona en general, y tiene tantas espaldas, que verla yacer en la cama con cualquier modelo de tamaño menudo convierte la secuencia en algo antinatural y grotesco, y, por lo tanto, extraño de presenciar. En una escena de cama uno no puede evitar comparar los cuerpos de las actrices simplemente porque la Nielsen es demasiado grande para hacerla protagonizar cualquier película erótica. Algo no cuadra ahí.
Más interesante resulta la carrera de su director, Lloyd A. Silmandl, polaco y asentado en Canadá, que se debió hacer con los derechos de la franquicia “Chained Heat” y los explotó hasta que no pudo más. Porque esta “Cadenas ardientes 2”, que fue distribuida para medio mundo por New Line, resultó ser un pequeño éxito, por lo que el tío se tiró el resto de la década, mas todos los dosmiles, rodando una ingente cantidad de WIPs a base de nimios presupuestos, distribución directa a vídeo y televisión por cable, desde su productora Bound Heat Films y en la misma Checoslovaquia. Así, en años sucesivos podemos contar hasta trece secuelas de “Rejas ardientes”, todas ella apócrifas (y sin embargo oficiales) que pendulean hacia el porno soft siendo ya las últimas producciones de pura basura en vídeo al estilo de “Emmanuelle 2000” y sucedáneos;  material que no sirve ni como experiencia cinematográfica, ni para pajas. Algunas de estas películas están dirigidas por él, otras tan solo producidas. Sin embargo, Silmandl no es nuevo en terrenos farragosos y hasta llegar a este agujero negro de WIP y secuelas de “Rejas ardientes”, había firmado (y filmado) infamias del calibre de “El imperio de Ash” y secuela (directamente titulada en nuestro país "Road Warrior" para aprovecharse del éxito de ya saben cual), así como produjo “Justicia sangrienta” (cuyo póster quería emular al de “Halcones de la noche” de Sly)
Por ello no se me caen los anillos cuando afirmo que “Cadenas ardientes 2” es mala a rabiar, es el exploitation del exploitation (que explota algo cuya finalidad ya era explotar, se entiende…) pero, probablemente, comparado con todo lo que hizo después, sea la obra maestra del Lloyd A. Silmandl productor o director. Y que cuesta arriba se hace…

lunes, 20 de mayo de 2024

MURDERLUST

Curiosa película de asesino en serie, un precedente en tono y forma a “Henry: retrato de un asesino”, solo que rodada por menos de la mitad de lo que costó la de John McNaughton (que ya era una película barata de por sí) y, también, con la mitad de talento. El director de esta “Murderlust”, Donald M. Jones, no es un absoluto manazas pero va justito de inventiva, de celuloide virgen y de días para rodar, así nos encontramos ante un film semi amateur confeccionado los fines de semana en estupendos 16 mm, durante 12 jornadas y contando para ello con muchos amigos y favores.
Lo bueno es que la película no va de lo que no es, y prefiere evitar mostrarnos nada antes que desarrollar efectos especiales baratos dispuestos a dar el cante, por lo que, a pesar de sus muchas carencias, tenemos aquí una historia bastante sórdida en la que ni se nos muestra sangre, ni nada que chirríe. Todo contado con una cadencia lenta, tono —involuntario— de documental e interpretaciones no muy eficaces, pero resultonas gracias al físico de los actores.
Un individuo amable y simpático, que ejerce de profesor voluntario en la parroquia local, y se gana la vida como vigilante, pasa el tiempo libre bebiendo cervezas con los amigos (quienes eructan y se expresan inapropiadamente). Nadie sospecha nada, pero el individuo, peinado a cortinilla y con bigote varonil, por las noches se dedica a secuestrar putas, asesinarlas y arrojarlas a su suerte en medio del desierto. Y todo parece salirle bien… hasta que da con una señorita un tanto dura de pelar.
Su mayor virtud es que está hecha apenas sin medios, porque por lo demás es una película totalmente formulaica y simple; se sustenta a base de conversaciones y, entre medias, presenciamos los asesinatos que, aun crueles, no son para nada gráficos.
Sin embargo, esa peste a telefilm que se gasta y la falta de medios, le va bien al subgénero de psycho killers, y si bien películas como “Ted Bundy”, “Gacy” o “Dahmer” buscan una estética parecida a la que nos muestra “Murderlust”, esta la trae de manera natural. Y eso, sumado a que se deja ver perfectamente y no es excesivamente coñazo, al final resulta cuanto menos interesante.
Por supuesto, está basada libremente en fechorías perpetradas por Bundy y el estrangulador de la Colina. A través de sus crímenes se elaboró el guion, según James C. Lane.
El protagonista, el actor Eli Rich (no confundir con Eli Roth como ya hay alguno al que le ha pasado), tiene una carrera discreta de papeles en películas de mierda y papelitos a nivel figuración en cintas mainstream; de esta guisa apareció en, por ejemplo, “The Jigsaw Murders”, pero también lo hizo en “Encerrado” al servicio de Stallone y John Flynn.
En cuanto a Donald C. Jones, su carrera como director es asimismo discreta, hizo pocas películas y muy espaciadas a lo largo de las décadas, pero lo más interesante es que nunca se salió de los parámetros que manejaba. Rodó siete, todas de corte amateuroide. No he visto nada más que “Murdelust”, pero intuyo que cosas como “Domingo Mortal” o “Housewife from hell” pueden estar bien.

viernes, 15 de diciembre de 2023

EL PAYASO ASESINO

Tosca, de estética televisiva y procedencia canadiense, “El payaso asesino” es un film al que, de un tiempo a esta parte, se le ha concedido cierto culto por dos motivos prácticamente ajenos a la película: el primero, que dentro de su reparto principal cuenta con un papel de importancia para un jovencito y orondo John Candy. El segundo ¿se lo imaginan? Sí, es una de las favoritas de Tarantino. Pero salvo por esos dos detalles que repercuten lo justo en la película, “El payaso asesino” es un folletín perfecto para ponerse después de comer, darle al play y echarse una enorme siesta.
Tenemos a una serie de ricachos que discuten por temas bursátiles e inmobiliarios y, durante una noche de Halloween, cuatro de ellos deciden gastarle una broma a una pareja de inversores, secuestrándoles disfrazados de payaso, con el fin de convencerles de que no hagan cierta venta de tierras. Pero, la cosa se irá de las manos, y lo que empezó como una broma, acaba convirtiéndose en un secuestro en toda regla, donde se utiliza la tortura, la violencia y el asesinato.
John Candy vendría a ser una de las víctimas y, además de demostrar con el tiempo que sería un buen actor —porque aquí está espantoso—, su labor, pese a tratarse de una película seria hasta el pasmo, vendría a ser la de gordito gracioso que hace chistes de sobrepeso y come donuts.
Verdaderamente, es un aburrimiento bastante soporífero sin nada especial más allá de la presencia de Candy.
Asimismo, al tratarse de una película muy de tercera, en los USA recibió un trato de los más rastrero a la hora de ser distribuida en VHS años después de su estreno en Canadá, ya que titulándose “The clown murders”, y aprovechando el tirón que el cine de terror tiene comercialmente, las carátulas de las ediciones videográficas nos la mostraban como si se tratara de un slasher, o bien, una consecuencia de “It”. Nada más lejos de todo eso, es sencillamente un thriller ramplón con muy poquitos elementos sórdidos. También es recurrente en esas ediciones de vídeo el destacar, por encima del resto del reparto, la presencia de Candy.
A nuestro país la película llegó directa a vídeo y, si bien no se explotó como si se tratara de una de terror, su carátula es también fraudulenta. De ese modo, se tituló “El payaso asesino” y se nos muestra a uno portando una recortada. Por supuesto, no solo nos da una idea equivocada de lo que puede ir la cosa (aunque se acerca más que las carátulas de las ediciones yankees), sino que, además, esa imagen no se de que película será, pero desde luego nada tiene que ver con “El payaso asesino”, en la que al final el hecho de que los secuestradores se disfracen como tales se queda en una mera anécdota.
Martyn Burke, el director , aunque no tiene un gran número de títulos en su filmografía, tampoco es ningún pamplinas: con “El payaso asesino” debutaba para la gran pantalla, pero, a lo largo de su carrera dirigió cosas con tanto relumbrón como puedan ser el telefilme “Piratas de Silicon Valley” o una del Sylvester Stallone de las horas bajas con  “El protector”.

lunes, 4 de diciembre de 2023

REVOLVER

“Revolver” es una cosa marciana. Tanto como para justificar el visionado. Y es que tras esa apariencia de "serie B" de acción, en realidad se esconde un telefilm de lujo cuya máxima prioridad es promocionar lo catalán. Les explico: “Revolver” es un producto televisivo co-producido entre Columbia Pictures y la televisión autonómica de Cataluña (TV3), concebido de cara a las olimpiadas del 92, por lo que al final se trata de una especie de panfleto turístico de Barcelona. Muy curioso.
Además de estar protagonizada por un Robert Urich, que ya en 1992 no tenía especial tirón comercial, el argumento casi parece de exploit destinado a cines de barrio y auto-cines de los 70, sin que, por otro lado, haya una gota de postmodernismo o intención alguna de homenajear ningún género.
Cuenta la historia de un agente del FBI (¡de ascendencia catalana!) con una trayectoria ya larga, que en una misión especial en Los Angeles acaba disparando y, por ende, asesinando a un niño pequeño. Este hecho le deja lo suficientemente traumatizado como para decidir retirarse. Pero es convencido por su jefe para que antes de hacerlo, aborde una nueva misión. El agente acepta y, en consecuencia, recibe un mal disparo que le deja paralítico. Esto no es óbice para que, silla de ruedas mediante, viaje hasta Barcelona para dar con quienes le han dejado imposibilitado de por vida y eliminarlos… eso sí, con la autonomía que le proporciona la silla de ruedas. Entonces pues, tenemos una película en la que Robert Urich pega muchos tiros sobre ruedas, habla mucho con todo el mundo y tiene encuentros con catalanes de pro como puedan ser Jordi Mollá —en uno de sus primeros papeles—, Assumpta Serna o Ariadna Gil, que se defienden en inglés en pantalla como buenamente pueden, y ponen cara de no saber muy bien lo que están haciendo en ningún momento. Mollá, sin embargo, está bastante suelto con el inglés (y por eso su carrera actoral está ahora en USA y no en Cataluña).
Los familiares del personaje de Robert Urich hacen especial hincapié en que no olvide su procedencia catalana, como si quisieran hacer ver al espectador la importancia de dicha condición, cuando en realidad es solo una excusa para justificar que la película está rodada en Barcelona. Incluso cuando la trama se ambienta en Los Angeles, es también Barcelona, salvo por un par de secuencias.
Pero ¿Por qué este interés en lo barcelonés en esta película? Fácil: se estrenó en Abril de 1992 a nivel internacional, justo a tres meses de los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad. Así, servía para mostrarle al mundo la moderna Barcelona donde se iba a celebrar el evento, su cosmopolitismo y que, de esta manera, al público le entraran ganas de visitarla.
Si los Juegos Olímpicos se celebrasen hoy y la televisión catalana quisiera hacer un film promocional de la ciudad de Barcelona, lo más probable es que hubieran producido una cosa de Woody Allen o una de Isabel Coixet, pero, en 1992, la conciencia general era que para promocionar la ciudad había que hacer una de tiros ¡Y nada menos que con Robert Urich!
“Revolver” empieza fuerte, con una secuencia de acción noventera que hace intuir que tal vez la película al menos esté entretenida, pero según va avanzando la trama, se impone el diálogo y el aburrimiento, haciendo perder el interés al espectador por lo menos hasta que empezamos a ver lugares reconocibles de Barcelona o a los actores españoles que van apareciendo con cuenta gotas. Mollá y la Gil hoy están más vistos que el tebeo, pero en 1992 en realidad no eran más que actores novatos, por lo que, en su momento, sus presencias tampoco dirían nada a los espectadores.
En definitiva, es un poco rollo, pero lo suficientemente curiosa para que la veamos con el justo interés.
Por su parte, el director Gary Nelson tiene una dilatada carrera en la que destaca la realización de telefilmes y series de televisión (suyos son algunos capítulos de “Superagente 86” o “Kojack”), si bien en los setenta se puso a dirigir cine para Disney dando títulos clásicos como puedan ser “Viernes loco” o, sobre todo, “El abismo negro”, así como co-dirigió, sin acreditar, “Halcones de la noche” de Stallone. Seguida de la infame "Quatermian y la ciudad perdida del oro". Después, se volvió a su zona de confort, la televisión.
Curioso lapsus este de “Revolver”.

viernes, 30 de junio de 2023

ALGO MÁS QUE COLEGAS

Francis Veber probablemente sea el director/guionista franchute con mayor proyección internacional en la historia del cine comercial. En los setenta se hizo un nombre gracias a sus comedias de acción para lucimiento de Daniel Auteuil y Pierre Richard, así como con ese mastodonte en forma de comedia homosexual que era “Vicios pequeños” y cuyo guion firma. Tanto era el éxito que sus comedias tenían en Europa que pronto los americanos se fijaron en él con la idea de remakear algunas de las más populares. Pero antes de eso, Veber se pegó el lujo de ser el primer guionista francés que vendía un guion a Hollywood para ser producido allí nada menos que por Paramount, esta “Algo más que colegas” dirigida por James Burrows, director curtido en televisión que firmaba con esta su única película para cines.
A mediados de 1982 se avecinaba una huelga de directores en Hollywood y, como plan de emergencia, previamente a eso, Paramount decidió hacer un experimento produciendo una serie de películas de corto presupuesto, entre 2 y 6 millones de dólares, con el fin de ver cómo podían funcionar estas producciones de bajo coste. Una de ellas era “Algo más que amigos” que fracasó de pleno en la taquilla. Aunque otra de ese mismo plan fue “Oficial y Caballero” que se convirtió en un hito. Según el ejecutivo de Paramount, Barry Diller, “Algo más que amigos” es un ejemplo de lo que es una película hecha deprisa y mal.
Lo curioso de todo este asunto es que el film escrito por Veber nace tras haber visto este el hoy clásico “A la caza” de William Friedkin y decidir que en esa película los homosexuales no salían muy bien parados, así que tomó ese mismo argumento y lo desarrolló a modo de buddy movie y comedia de situación. El resultado de esta vuelta de tuerca se traduce en que la opinión pública se la tomó a la tremenda obteniendo críticas tan demoledoras como las que un par de años atrás recibió la misma película de Friedkin. Fue tildada de homofóbica y acusada de mostrar en pantalla a los homosexuales de la misma manera estereotipada que los mostraba “A la caza”, o peor aún, haciendo vestir al protagonista homosexual con ropas rosas y conducir un coche del mismo color. También se decía que la película insinuaba que no se podía hacer trabajar a dos policías de distinta tendencia sexual porque el gay acabaría enamorándose del hetero.
La cosa va de un duro policía heterosexual al que se le asigna un compañero que trabaja en los archivos que, aunque está en el armario, todo el cuerpo nota que es homosexual. La idea de juntar a estos dos policías es hacerlos pasar por pareja gay y que así investiguen el asesinato  de una serie de homosexuales, infiltrándose en el ambiente. Naturalmente en su día a día saltarán las chispas, máxime cuando durante la investigación el gay se enamora del hetero y acaban siendo, como reza el título castellano de la cinta, “Algo más que colegas”… Claro que la presencia de una guapa fotógrafa ayuda a que predomine lo hetero.
En un principio concebida para Clint Eastwood y Woody Allen en los papeles protagonistas (¿se lo imaginan?) —Eastwood dijo que aceptaría el papel solo si también lo hacía Allen… y Allen debió decir que él no interpretaba a ningún maricón— “Algo más que colegas” resulta una buddy movie resuelta, muy del montón, y para el lucimiento de los actores que finalmente la interpretaron, Ryan O’Neal en plena decadencia (gracias a esta película recibió una nominación al peor actor de la década de los 80 a los razzie que le arrebató el bueno de Stallone) y John Hurt (al que muchos creían gay tras una serie de papeles en los que había interpretado a homosexuales, pero era hetero y muy hetero), siendo probablemente una de las parejas con menos química de la historia del cine.
La película es ramplona y homofóbica cuando lo que pretende es dar un mensaje aperturista, lo cual la convierte en involuntariamente graciosa, pero es tan del montón y, al final, tan sosainas que, que quiere que les diga, como el revulsivo a “A la caza” que se supone es, la de Friedkin defeca desde lo alto encima de esta. Y con bien de diarrea.
Pero se deja ver una tarde tonta.
Si proceden, intenten reconocer a un jovencito Martin Kove haciendo una figuración especial homosexualista (aunque, para 1982, ya se hubiese dejado ver en títulos de peso como "La última casa a la izquierda" o "La carrera de la muerte del año 2000")

sábado, 20 de mayo de 2023

JOHNNY PELIGROSO

Recuerdo cuando "Johnny Peligroso" se estrenó en 1985 y los medios de comunicación le dedicaron unos breves minutos. Al fin y al cabo, solo era otra comedia tonta más para lucimiento de ese actor de comedias tontas llamado Michael Keaton. Las imágenes me llamaron la atención por absurdas, dando a entender que aquello era una "spoof movie" con todas las de la ley. Sin embargo, a pesar de ser devoto del subgénero, no fui a verla. Su ambientación gangsteril rollo años 30 no me llamó -ni me llama- cinematográficamente hablando. Pasaría un tiempo hasta que la consumí en vídeo. Y otras tantas décadas para que se ganara mi simpatía.
Efectivamente, "Johnny Peligroso" es puro "spoof", y de los gordos. En 1984, que es cuando se rodó, el tema aún tenía tirón... aunque por poco tiempo (fue el año de "Top Secret!" y su fracaso en taquilla). Así, como todo buen producto del ramo, el argumento podría servir perfectamente para una película seria: Auge y caída de un gangster. Cómo entra en una poderosa familia, escala puestos, le sale un competidor, aparece una chica de la que se enamora y su hermano se convierte en su mayor perseguidor al ejercer de fiscal. En realidad, nada nuevo. Es el modo de contarlo donde, obvio, reside la gracia. Y, pal caso, dicho más a conciencia que nunca.
De entrada, sorprende, y para bien, que el tema musical central lo canturree Weird Al Yankovic, un nombre perfectamente vinculado al formato de la bufa absurda, quien hizo exactamente lo mismo para "Espía como puedas", además de marcarse un buen puñado de cameos en la saga "Agárralo como puedas". Y, hablando de la reina de Roma, hay un gag en la primera de ellas que lo habíamos visto cuatro años antes en "Johnny Peligroso". ¿Plagio? Mmmmh... no sabría decir, debemos tener en cuenta que en los créditos finales se menciona a Pat Proft y Neal Israel -entonces casado con la directora del film- como "consejeros". Juntos y revueltos, los nombres de esos caballeros se asocian a una ristra de títulos cómicos que quitan el hipo: Varias 
"Locas academias de policía", varios "Agárralos como puedas", "Locademia de conductores" o "Despedida de soltero". Es decir, dos titanes de la nueva comedia yanki asentada en los ochenta.
Por todo ello (y teniendo en cuenta que entre los guionistas de "Johnny Peligroso" localizamos también a Norman Steinberg, quien formó parte de los creadores de "Sillas de montar calientes" nada menos) el humor del film no es solo tonto hasta el tuétano, además de un modo absolutamente orgulloso y abundante. Hay tantísimos gags que la calidad varía, pero desde luego sin llegar jamás a la basura arrastrada de muchas muestras recientes de "spoof" (salvo, quizás, "Weird", justamente apadrinada por Weird Al Yankovic). Entre los mejores, y que me hicieron reír, destacaría la guasa a costa de las antiguas películas sobre higiene sexual, en esta concretamente nos muestran -incluida animación- como el exceso de sexo puede hacer estallar los testículos. El retrato robot de Johnny Peligroso que, según los rasgos del dibujo, es... ¡el jodido Sylvester Stallone! La anciana madre de Johnny, con su pelo blanco y arrugas, que resulta contar únicamente con 29 primaveras, "Espero llegar a los 30", anhela. El polvo entre Johnny y su interés amoroso viene acompañado por la inevitable ristra de fuegos artificiales en los cielos. Al verlos su jefe desde otro lado de la ciudad, exclama: "Yo diría que Johnny está follando". Un titular de la prensa reza así: "Moroni deportado a Suecia. Dice que no es de allí" (con esta me descojoné a gusto). El médico que visita a la madre de Johnny, y siempre le encuentra pupas, afirma con vehemencia: "Es la tiroides", "¿Qué le pasa?" pregunta el hijo,"Que no la encontramos". Un gag muy agradecidamente de la época, por su tono políticamente incorrecto, hace referencia a la sirvienta experta en insultos racistas para todas las etnias imaginables. Tenemos un coche con los frenos manipulados que, al acelerar, acelera también la velocidad de la canción que suena por la radio. Y así seguiría y seguiría, porque quedan un buen montón de coñas más igual de graciosas y que, sin hacer de "Johnny Peligroso" un entretenimiento infalible, sí resulta una comedia loca la mar de simpática que te ayudará tranquilamente a pasar una tarde, o echar algo de claridad a un exceso de negros nubarrones.
Contribuye, y mucho, el amplio reparto, generoso en toda suerte de rostros familiares, algunos en primera fila, otros casi en función de extra. Todos entrañables. Aparte del mismo Michael Keaton, exultante en su momento de gloria como comediante, encontramos a Joe "Estamos muertos... ¿o qué?" Piscopo, seguido de un sensacional Peter Boyle, Griffin Dunne, el gran Dom De Luise en un cameo absolutamente idiota y, por tanto, muy gracioso, un inesperado Danny De Vito (protagonizando un gag surrealista que aún no sé si calificarlo de brillante o ridículo. Él y Keaton coincidirían de nuevo en "Batman Vuelve"), el cómico clásico Ron Carey (como con De Luise, habitual de Mel Brooks), Ray Walston (protagonizando un gag de "vendedor de periódicos agredido" que recuerda mucho a otro visto en "La última locura" de... sí, Mel Brooks). Alan Hale Jr, que menciono únicamente porque en 1975 aparecía en "The giant spider invasion" de Bill Rebane, y eso es motivo suficiente. Scott Thompson, uno de los esbirros del Teniente Harris en "Loca academia de policía". Gary Watkins quien, justo después, protagonizó el "Ruedas de fuego" de Cirio H. Santiago, nada menos. El feo y carismático Hank "El justiciero de la ciudad" Garrett. Jack "Cabeza Borradora" Nance haciendo de cura. Rick Rosenthal, director de "Halloween 2 (Sanguinario)", como juez. Y un titán del calibre de Carl Gottlieb, cuyo nombre va ligado a títulos de variable pero significativo peso como "Cavernícola", "Tiburón", "Un loco anda suelto" o "Amazonas en la luna", dando vida a un médico. Algo menos llamativas son las actrices principales, como Marilu Henner (habitual de la famosa serie "Taxi") y Maureen Stapleton quien, habiendo recibido un Oscar -por otra peli, of course-, debería conocer... pero no es el caso, lo que delata mi ignorancia supina. La lista sigue, no se crean, sin embargo, para ir terminando ya, me centraré en los roles vistos y no vistos de otro gran feo del cine, Vincent Schiavelli (el fantasma del metro en "Ghost" o el director de la cadena televisiva en "Man on the moon", era inseparable de Milos Forman) y un jovencísimo Lukas Haas -con sus enormes orejas- dando vida a la versión infante de Griffin Dunne. ¡¡BUF!! agotado estoy, oiga.
Todo esto lo cocina, en funciones de directora, Amy Heckerling, quien posteriormente alcanzaría una notable relevancia al responsabilizarse de "Las vacaciones europeas de una chiflada familia americana", las dos primeras entregas de "Mira quien habla", "Clueless" y un mogollón de series televisivas, algunas bastante conocidas. Resulta curioso ver cómo la mujer no tuvo manías en materializar muchos de los chistes tirando a machistas y generosamente vulgares. Sí, tal vez solo quería currar y recibir el cheque (de hecho, el fracaso comercial de "Johnny Peligroso" propició que decidiera escribir sus propios libretos, en lugar de filmar los de otros). O, tal vez, entonces estas cosas se tomaban menos a la tremenda que ahora. Buenos tiempos aquellos.
Como colofón simpático, mencionar que, por lo visto, Brian De Palma es muy fan de "Johnny Peligroso". El día del pre-estreno se partía de risa con ella.

sábado, 17 de diciembre de 2022

JUSTICIA DE ACERO

De todos los aspirantes a "héroe de acción" ochenteros varados a medio camino, Martin Kove es de los pocos que, si mira su currículum, encuentra consuelo en otros títulos célebres donde pudo lucirse y dejar huella, especialmente las películas de "Karate Kid". Tanto es así que, como bien saben todos ustedes, actualmente vive un renacer gracias a la entretenidísima serie "Cobra Kai". Pero en 1987 Kove cumplía con los requisitos mínimos exigidos para intentar convertirse en el siguiente Schwarzenegger: músculos y una mandíbula cuadrada. Si a ello sumamos el papelito que había efectuado en la madre del cordero, "Rambo: Acorralado parte 2", donde recibía un guantazo del mismo Stallone, entonces no existía posibilidad de discusión alguna.
Robert Boris venía de escribir y dirigir tres años antes una tragicomedia "a lá británica" a mayor gloria de Rob Lowe, "Oxford Blues". No parecía el más indicado para subirse al carro del cine de acción, pero lo intentó con "Justicia de acero", o "Steele Justice". Lo del título tiene coña, ya que el personaje de Martin Kove se hace llamar John Steele -ya saben, apellido "cool" para héroe "cool", ¿por qué todos se llaman John? sean Rambo, Matrix o el Eastland de "El Exterminador"-, es decir, Juan Acero. La traducción real y natural sería "La justicia de Steele"... pero en España prefirieron dejar eso para la frase promocional y quedarse con el otro título. Y hablando de "cool", este tipo lo es tanto que a todas partes -incluso en pleno combate- le acompaña una serpiente venenosa llamada "Tres Pasos". La cuestión aquí es que la vemos en 1975, para reencontrarnos con ella en 1987. Teniendo en cuenta que las serpientes pequeñas -como esa- alcanzan doce años de vida como máximo, entendemos que "Tres Pasos" es ya toda una anciana.
En Vietnam, Steele y su coleguita Lee se enfrentan a un general corrupto. Transcurridos un porrón de años, Lee es un policía que lucha contra el narcotráfico y Steele... pues un perdido sin mucha suerte. Entonces, el pasado llama a sus puertas. El general corrupto, ahora disfrazado de respetado ciudadano, manda asesinar a Lee y a toda su prole, dejando viva a la hija teenager. Obviamente, John Steele se armará hasta la sobaquera para destruir al general y su troupe, además de proteger a la chavala. La eterna e infalible excusa de la venganza.
Resulta evidente que, por época y protagonista, "Justicia de acero" juega un poco a "Rambo". El problema es que esa parte la dejan para el tramo final. Llegado el momento, Martin Kove se disfraza de guerrero Stalloniano mientras de fondo suena la inevitable y pegajosa tonadilla AOR. Todo promete mucho... pero no. Tanto disfraz, tanta pintura de camuflaje, tanta cinta en el pelo y pecho descubierto, para un enfrentamiento con los villanos algo deslucido, torpe y poco emocionante. Cosa que se traslada a todas las secuencias previas de tiros y yoyas, ninguna atrapa y, sinceramente, Martin Kove es algo inútil repartiendo estopa. Será cosa del director, será que no se la da muy bien y por eso en los "Karate Kid" pasaba más de media peli de pie, mirando a los demás luchar, sin intervenir. Es más, tal vez también por eso en "Rambo" se deja atizar y no responde. No sé.
"Justicia de acero" tiene algunos tics muy de su época, lo que le da cierto encanto, como el video-clip horterísimo de estética "new wave" que te cuelan por la pati. Pero ni eso la salva de ser extremadamente mediocre. No destila la más mínima gota de adrenalina. Y tratándose de un producto de acción en la década de los "Commandos", las "Armas Letales" y las "Junglas de cristal", es un pecado imperdonable.
Para sufrirlo menos dolorosamente, o más agradablemente, podemos distraer la vista dando un repaso al generoso reparto de rostros reconocibles, y que quedaría así: Sela (doña Ford en "El fugitivo") Ward, el gran gran Ronny ("Deliverance", "Robocop") Cox, Bernie ("Alerta Máxima") Casey, Joseph ("Meteoro") Campanella, Sarah ("Superman II") Douglas, la ex-chica "Playboy" Shannon Tweed y el mismísimo Phil Fondacaro en un cameo tan pequeñito como él, de puro extra. Si no se fijan bien, ni le verán. Siendo "Justicia de acero" una película repleta de asiáticos, la lista de ojos rasgados reconocibles también es generosa: Soon-Tek Oh (especializado en villanos, ejerció como tal en "Desaparecido en combate 2" o "Yo soy la justicia 2"), Peter ("Golpe en la pequeña china") Kwong, Eric ("Golpe en la pequeña china", "Rambo: Acorralado parte 2" o un mogollón de "actioners" de segunda) Lee, George ("Made in U.S.A.") Cheung y el inmortal Al Leong en un papel más extenso de los que solían tocarle.
En fin, un producto de género altamente olvidable que demuestra que en los dorados ochenta también se hacía cacota, y de la buena. Por si tienen curiosidad, hace unos meses pusimos a disposición de sus mercedes el TRAILER de la interfecta.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 22 (CANNON)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

En la época que íbamos al cine a ver, o alquilábamos en vídeo, productos "Cannon", jamás se nos llegó a pasar por la cabeza que, con los años, acabaría siendo tildada de "cool" y molona, cuando desde buen principio a la compañía de Golan & Globus se la consideró facturadora de basura ultra-comercial, desalmada y sin ningún elemento redentor. Claro que eso también ha pasado con Spielberg, Stallone, Schwarzenegger, el cine de terror de la década y un montón de "mierda" más. El tiempo hace que todo parezca mejor, sí, pero también desprende de magia a las cosas. Por eso, a la hora de dedicarle una entrada a escaneos de productos "Cannon" me he decantado por su etapa de decadencia, justo cuando hacían aguas y corrían al Festival de Cannes intentando engañar a la peña, anunciado supuestas grandes películas -de las cuales, algunas jamás verían la luz-, vendiendo la moto de que eran la hostia en patinete, etc. Todo muy patético y entrañable...





Un poco de publicidad para la famosa "Masters del Universo",
de cuando aún estarían intentando levantar el proyecto, aunque
ya tenían confirmado a Dolph Lundgren.
Me gusta especialmente la primera imagen, ese especie de banner
totalmente inventado para la ocasión y cuyo Skeletor casi luce
más chulo, y siniestro, del que luego saldría en la película.


Ya los tenemos aquí, Menahem y Yoram intentando convencernos
de que son la hostia y únicamente producen éxito tras éxito.
"El año de Cannon" dicen... pocos sabían entonces que, en realidad,
la compañía hacía aguas por todos lados e intentaba
desesperadamente salir a flote... Y por cierto, que los tipos
lleven atuendo de cazador hoy se consideraría políticamente incorrecto.


Nada nuevo bajo el sol. Muchos conocen ya este
cartel. Víctor habló del abortado proyecto de llevar el hombre
araña a la pantalla, de cuando el director iba a ser nada menos
que Tobe Hooper. No obstante, siempre mola verlo... sobre todo
porque, ¿qué hace Spidey flotando en el espacio?
Habría sido un desastre seguro... pero ojalá la hubiesen hecho, ¿verdad?.


Y hablando de Tobe, ahí va uno de los pocos logros genuinos de
"Cannon", "Masacre en Texas 2". Vale, no es ninguna
obra de arte, pero sí una película muy simpática y disfrutable.
Y ese cartel... es absolutamente maravilloso.