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sábado, 12 de septiembre de 2026

RE-ANIMATOR 2 (METAMORPHOSIS)

Ya de entrada, esta película cuenta con dos inconvenientes notables. Por un lado, el haber sido facturada durante los años grises del exploitation italiano, concretamente 1989/90. Lo he explicado antes, de cómo esta clase de cine cafre, colorido, sexy e hiper-violento, se fue volviendo más y más insípido, mojigato y telefílmico a medida que nos alejábamos de los ochenta. Por otro, que llegara a España con el falso título con el que llegó y ese pedazo de cartel maravilloso según las incontestables capacidades de E.Sciotti. Muchos ríen entre dientes cuando recuerdan la existencia del falso "Terminator 2" ("Shocking Dark" en v.o.) descaradamente editado en su día por "Century International Films". Lo que pocos parecen recordar es que esa misma compañía fue la culpable del caso que ahora nos ocupa. De hecho, ambas llegaron a los estantes de los vídeo-clubs prácticamente juntas, pero supongo que, por cuestiones de popularidad, fue la otra la que dejó huella. Como tantos (y tontos) otros alquilé "Re-Animator 2 (Metamorphosis)", perfectamente consciente de lo que era en realidad, por supuesto, sabiendo que producía Aristide Massaccesi desde su flamante "Filmirage" y dirigía + guionizaba el legendario, y recientemente fallecido, Luigi Montefiori, es decir, George Eastman (que para la ocasión firma G.L.Eastman). No era la primera vez que el normalmente actor se sentaba en la silla de director (lo hizo durante la confección de "2020 Los rangers de Texas", aunque por trifulcas varias y no firmara en los créditos), pero sí de modo oficial, oficioso e ignominioso. Nunca reincidiría, lo que tampoco sorprende viendo el resultado. ¿Normal? Pues no, porque ya saben lo mucho que suelo reivindicar la trayectoria como escribiente de Montefiori. Suyos fueron los libretos de "Gomia, terror en el mar Egeo" y, especialmente, "Aquarius", ¿necesitan más ejemplos?. Sin embargo, con "Re-Animator 2 (Metamorphosis)" no estuvo muy afinado, la verdad. Es una película cuya existencia carece de todo sentido. ¿Para qué demonios se hizo? Quiero decir, no tiene NADA. Es plana, sosa, con unas dosis de sexo y violencia muy escasas (¿y qué le queda al exploit italiano si le quitas ello? los títulos que se sostienen sin tales adornos pueden contarse con los dedos de la mano de un manco) y, en fin, no sé, cero interés en cuanto a lo que narra.
¿Y qué narra? Pues un científico guapo (con retirada a Christopher Reeve) y ambicioso cree descubrir cómo detener el envejecimiento. Los señores del dineral exigen resultados, así, ante la presión, se usa a sí mismo como conejillo de indias... y lo que de entrada parece todo un éxito, poco a poco va convirtiéndole en un monstruo pre-prehistórico medianamente reptiliano especialmente feliz cuando asesina mujeres y/o mujerzuelas.
Más que a "Re-Animator", esto retrotrae a "La Mosca" de Cronenberg. Incluso un poco a "Viaje alucinante al fondo de la mente", si lo quieren. En cualquier caso, como decía, todo gasta ese aire tan moribundo. Sí, ok, tiene sus mediocres efectos especiales (ojo al bicho del final) y tal, pero que no, macho. Soportable únicamente si le echas voluntad por el cariño que puedan generarte sus artífices (incluida Laura Gemser, encargada del vestuario y que se marca un papelito como prostituta machacada). Lamentable final (otro) para el exploitation ítalo parlante y las respectivas carreras de Massaccesi y Montefiori. Si en estos momentos andan por allí los cielos colaborando de nuevo (aunque seguramente encajen mejor en los avernos), espero y deseo que produzcan algo medianamente mejor que esto.

sábado, 28 de marzo de 2026

EL ACTOR DEL TERROR

El actor especializado en cine de terror "Conrad Radzoff" no se lleva demasiado bien con sus directores. En apenas quince minutos de película, se carga a dos de ellos. Así pues, ya vemos cómo las gasta. Por ese motivo, cuando tras palmar por causas naturales y terminar como cadáver / entretenimiento en manos de un grupo de fans para dar color -paliducho- a una reunión social, revive gracias a la ayuda de una médium (en una escena de sobreactuación desaforada) y comienza a cepillárselos mediante crímenes que van de lo majo o truculento, a lo completamente tonto. Y eso es "El actor del terror" ("Frightmare" como título original, "Horror Star" como más popular segunda opción), película de inicios de los ochenta algo oscurilla, de buen arranque aunque plomizo desarrollo y no especialmente bendecida por los favores del fandom moderno, uno que queda en las antípodas de aquel que la protagoniza. Eran otros tiempos, y por ello aquí los devotos del terror son una panda de fiesteros, con cierta predilección por estéticas "new wave", que pasan mucho tiempo de charla y chirigota, pero poco viendo cine. Habitan un enorme edificio victoriano en cuya entrada destaca una hilarante placa donde reza "Horror Film Society" (también presente en su coche oficial, funerario por supuesto) y con variados posters en las paredes ("Las colinas tienen ojos", "Nueva York bajo el terror de los zombi", "Ssssilbido de muerte") o memorabilia en los estantes (parte cedida por Forrest J. Ackerman y David Del Valle, dos reputados expertos y/o coleccionistas). En lo que sí superan a los fans de hoy día es en devoción, tanta como para mangar el fiambre del Vincent Price, Peter Cushing o Christopher Lee de la ficción... y, justo, recurren a una añeja película de este último cuando se supone que estamos viendo al "Conrad Radzoff" más joven en el apogeo de su carrera, impogtando un cagajo que el parecido físico entre el famoso "Drácula" y el del "actor del terror", Ferdy Mayne, sea escaso. De inmenso currículum iniciado nada menos que en los años cuarenta, Mayne reserva una llamativa sorpresita, fue "dios" en "Noche en el tren del terror", película con la que, para bien o para mal, mantenemos una relación bastante estrecha (busquen la respectiva edición patria en dvd). Aunque decir que ese es su rol más icónico sería injusto considerando que dio vida al "Conde Von Krolock" de "El baile de los vampiros" (cuyo poster igualmente luce en los muros de la "Horror Film Society", toma guiño legañoso). También lo has visto en "Los desmadrados piratas de Barba Amarilla", "Conan, el destructor", "Aullidos 2" y un montón de productos añejos mejor considerados pero que, en fin, quedan fuera de nuestros intereses.
Le acompañan Luca Bercovici, que cuando no dirigía (como con "Ghoulies" y "Rockula"), gustaba también de actuar (en el "Parásito" de Charles Band, por ejemplo), Scott Thompson, el "Copeland" de la franquicia -iniciada con- "Loca academia de policía" y que, básicamente, encarna al mismo personaje que interpretara en, justo, "Ghoulies", el del colgado incapaz de quitarse las gafas de sol (pero, eso sí, que dedica un ratico a leer una novela de Stephen King), Jennifer Starrett como la chica buena del clan, un jovenzuelo Jeffrey Combs y, en el grupo de los veteranos, Chuck Mitchell (el mismísimo "Porky" de ya saben qué franquicia -es decir, la uno y la tres-), Nita Talbot, Leon Askin y Barbara Pilavin. Escribe y dirige Norman Thaddeus Vane, de poco lustrosa trayectoria. Otra suya que me sonaba haber visto chorromil veces en los vídeo-clubs es "Midnight" de 1988. Palmó en 2015.
Jeffrey Combs no es la única conexión indirecta de "El actor del terror" con la posterior "Re-Animator". Su personaje fallece decapitado, cosa especialmente graciosa dadas las circunstancias. Y su compañera de reparto, doña Starrett, gasta un aire a lo Barbara Crampton. Encima, ambas actrices responden al mismo nombre en sus respectivas ficciones, "Meg". ¡Asstupendo todo!.
Chapo el chiringo con una llamativa estampa (ausente en el film) escaneada de las páginas de un "Fangoria" de la buena época, de esas que le ponían los dientes largos a un jovenzuelo impresionable de mi porte.


jueves, 20 de marzo de 2025

HABITÁCULO 1991

Localicé recientemente una grabación videográfica de naturaleza casera fechada el año 1991. Normalmente era yo el que rondaba el hogar con la cámara, pero aquella tarde fue mi madre la que decidió encargarse de inmortalizar el entorno mediante ojo electrónico. Diría que la casualidad quiso que me pillara totalmente volcado en mis pasiones cinéfagas.... pero mentiría. Y digo que mentiría porque yo era -y soy- así las 24 horas del día, de lunes a domingo. Para mí, toda esta morralla es un auténtico modo de vida, una filosofía.
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...


A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.

B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.

C / D / E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").

F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)



A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...


B- Algunas de mis cintas de vídeo. Por entonces contaba con pocas de venta original, así que me fabricaba las caratulas o, en su defecto, les pegaba una fea tira de papel blanco con los respectivos títulos escritos en Olivetti (aquí un ejemplo más que gráfico). El estante superior (letra C) anda plagado de estas.

D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.





Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".



A- Aunque no lo he comentado al principio, este recorrido es de derecha a izquierda, siguiendo el barrido que hizo la cámara. Así, pasamos a la siguiente pared donde, de primeras, destaca otro póster de otro clásico, "El día de los muertos", solo que en su versión francesa. Iba de regalo, bien plegadito, en las páginas centrales de una de mis queridas lecturas habituales, "L´Ecran Fantastique".
Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...



B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....



C- Y,  por supuesto, en este periplo "habitacionil" no podía faltar una referencia directa a la number one, a la diosa, a "Evil Dead". Pal caso hablamos de otro desplegable situado en las páginas centrales de otra publicación franchute (donde se la conoce como "La nuit des démons"), aunque ninguna de las habituales. No logro recordar cual. Con el tiempo y una caña acabé perdiendo dicho material, y no saben lo mal que me supo/sabe.

D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.

Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.


A- Más "affiches" que solía conseguir en tiendas de coleccionismo cinematográfico. Esta es la de "Al filo del hacha", el aburridísimo slasher español de la mano de José Ramón Larraz que vi en el cine "Waldorf" de Barcelona. No, no me gustó nada... pero, tal y como siempre he dicho, me flipa el cartel. Es cojonudísimo. De ahí que lo pegara a mis paredes. 
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa 
de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....

B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.


C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.

Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.


sábado, 12 de octubre de 2024

TERRIFIER 3

Sobre el comedido conflicto moral que tengo con la franquicia "Terrifier" ya hablé, y generosamente, hace nada. Así que evitaré repetirme.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio.
"Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
Lo curioso del caso, es que en el primer "Terrifier" ese "efecto porno" no se daba de modo tan descarado. Todo estaba bastante más cohesionado. Fue a partir del segundo donde comenzó a notarse. Entre su extensa duración y, como decía, los rollos lacrimógenos poco convincentes desarrollados entre "aparición de Art" y "aparición de Art", pues sí, nos aburríamos. "Terrifier 3" lo incrementa exponencialmente. Las partes molonas y las partes coñazo vienen perfectamente divididas y diferenciadas. Leone no ha sabido unificarlas. Y los Art moments podrían, sin la paja, editarse como corto o mediometraje desde luego bastante más satisfactorio. Supongo que debemos achacar ello a las prisas por parir el film, antes de que el fenómeno se diluyera.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.

lunes, 19 de febrero de 2024

TAG: EL JUEGO ASESINO

Película a mayor gloria de un Robert Carradine que despuntaba y al que, para variar, el papel de galán se le quedaba grande desde el día uno. Tuvo que hacer de feo de cojones en “La revancha de los novatos” para llegar al “estrellato” y, aún así, y más allá de eso, nunca acabó de florecer. “TAG: El juego asesino”, además, es un film completamente olvidado que no logró obtener el beneplácito del público ni tan siquiera con una segunda oportunidad; se estrenó cine mediante en 1982 bajo el título de “Everybody gets in the end” y no fue nadie a verla. Un par de años después se le hizo una limpieza de cara, se la vendió como una comedia y se estrenó en la televisión por cable y vídeoclubs bajo el título de “TAG: The Assassination Game”. Pero en los USA fue distribuida de tapadillo y, aunque se presume que los derechos pueda poseerlos Disney —que le pasa con el catálogo de películas medianas USA lo mismo que sucede aquí con el grueso del cine español y Don Enrique Cerezo—, a día de hoy no hay más copias que aquellas que sobrevivan a la única edición en vídeo de 1984, una un poco chusquera con la imagen oscurísima, dicho sea de paso. En España sucedió lo mismo; se estrenó directa a vídeo con el título que ilustra esta entrada y ya está. Ni la han emitido en televisión, ni nada que se le parezca. Tampoco es de extrañar porque, aunque en un principio la cinta sea interesante por lo que es, se trata de una comedieta con toques de thriller psicológico muy mal combinados entre sí, que pese a uno o dos buenos momentos, resulta una peliculucha bastante mala y con alma de telefilm, carente de interés más allá de esto que les cuento.
Sin embargo, el reparto es, como se suele decir, de campanillas, y no solo tenemos a Robert Carradine mostrando dentadura y correteando de aquí para allá, sino que además, debutaban para el cine en un papel protagonista Linda Hamilton (inmediatamente después se fue a hacer “Terminator”) y Bruce Abbot que interpreta al malo de la función (después se iría con Stuart Gordon a hacer “Re-Animator”). Se ve que se Hamilton y Abbot se llevaron bien durante el rodaje, echaron algún que otro polvo y después se casaron. No durarían mucho de todas formas. Como veterana tendríamos un pequeño papel para la “albondiguera” Kristine DeBell y, por primera vez en una pantalla, y casi en calidad de figuración —con frase el primero, sin ella el segundo— Michael Winslow y Forest Whitaker. Ahí es nada. Pero más allá de todas estas presencias anecdóticas, la película es, como ya les digo, flojita.
Cuenta la historia de una serie de estudiantes universitarios que se divierten jugando a un juego en el que, fingiendo ser espías, tienen que cazarse unos a otros con pistolas de juguete que disparan ventosas. La cosa es tan novedosa que llama la atención del redactor del periódico universitario, quien acompañará a una bella damisela en su periplo durante el juego. Por otro lado, un individuo que es hasta ahora el rey indiscutible del TAG (así se llama la tontería) al que nadie ha podido cazar y que se lo toma muy en serio, es disparado casi por accidente por un gordo purulento que, desnudo, se enjabona en la ducha. Ante la vergüenza y la frustración de haber sido vencido por ese desgraciado, pierde la cabeza, mata al gordo con una pistola de verdad y continuará el juego, esta vez asesinado de manera real a sus oponentes. El redactor y la damisela se dan cuenta de esto y tratarán de impedirlo.
Poco más.
También se trata del primer film como director de Nick Castle (ya saben, “The Shape” en varias de la saga Halloween), que rinde algún que otro homenaje aquí a su colega John Carpenter ya sea poniendo su nombre a un personaje, ya sea con tiros de cámara propios del director de “La cosa”.

miércoles, 24 de enero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 31: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART SIX, POPURRI 2)

Más que grandes películas, lo que el "Empire" de Charles Band paría a espuertas eran títulos capaces de generar maravillosas imágenes, listas para adornar las páginas de tu carpeta, fanzine y/o revista . Lo mismo que a la hora de fabricar carteles, algo absolutamente fundamental en toda compañía de mentalidad exploitativa, como era el caso. Y por eso resulta tan sencillo y gozoso dedicarle una de estas entradas de escaneos estupendos. Lo hemos hecho antes, ya sea centrándonos en títulos específicos ("Creepozoides", "Esclavas del Espacio") o en plan más variado (le tocara a la misma "Empire" o a su subdivisión ñordística "Beyond Infinity Films"). Así pues, ¡reincidimos! más material jugoso, colorista y delirante rescatado, cómo no, de las páginas de mis queridas revistas franchutes, esas que -como siempre digo- me alegraron la adolescencia por ahí los años 80 y 90.
No es mucho... pero se disfruta igual.


Maravillosa imagen de una joven y preciosa Barbara Crampton ataviada de pirata para un proyecto de Stuart Gordon que nunca jamás llegó a materializarse. Lástima. "Re-Animator" y "Re-Sonator" aún andaban calientes, así que la idea de rejuntarse de nuevo los dos para llevar adelante las sangrientas correrías -o eso prometía el título, "Bloody Bess"- de una corsaria con ubres (las preciosas ubres de Barbarita) habría podido ser.... interesante.


A "Catacombs" ya le di un muerdo en su día. Esta película de David Schmoeller sufrió en sus fotogramas la debacle de "Empire". Quedó ahí, en la inopia, hasta que otros se hicieron con ella y tuvieron la desfachatez de sumarla a una franquicia medio fantasma, "The Curse", en una estrategia muy propia de aquellos añorados piratones tiempos. En concreto se suponía que era la cuarta entrega aunque, obvio, no tenía absolutamente nada que ver con las tres previas (y así podríamos ir restando hasta la primera). Con todo, el film resulta bastante malucho y solo destaca por la imagen de arriba y un Jesuscristo de ojos negros descendiendo de su cruz para cargarse a un monje.


Si algo le sobraba a "El morador de las tinieblas" eran imágenes promocionales guapas. Si algo le escaseaba, y mucho, era... calidad. Cuando leí sobre ella por primera vez (en un "Mad Movies") y me topé con la foto arriba expuesta (se supone que se trata de Jeffrey Combs, pero diría que fue un doble el que se comió el coñazo de maquillarse) o la del peludo mostro que puebla el largometraje (dirigido por John Carl Buechler y guionizado -y renegado- por el papá de Chucky, Don Mancini, oculto tras seudónimo) me volví loco. Pintaba a fabuloso homenaje a la E.C.Comics -y algo hay de eso- lo que, además, la emparentaba con mi querida "Creepshow". Luego llegó a nuesos video-clubs, la alquilé con entusiasmo y...... se saben el resto.


Del caso "Pulse Pounders" he hablado ya en otras ocasiones. Resulta fascinante. Una antología compuesta por tres historias, dos de ellas SECUELAS DIRECTAS de largometrajes previos de la misma "Empire" ("Trancers" y "El amo del calabozo"). Y la tercera, un auténtico refrito conceptual de "Re-Animator" al tratarse de otra adaptación de H.P.Lovecraft con el trío estelar de aquella al completo, la Crampton, el Combs y don David Gale (cojones, si hasta la tipografía es la misma que la del clásico de Stuart Gordon). Todo ello cocinado por el capo himself, Charles Band. ¿Se puede pedir más? ¡Sí! se puede pedir que sea buena. Y, según me consta, queda lejos de cumplirse. No he visto "Pulse Pounders". De hecho, muy pocos la han visto, porque -como en el caso de "Catacombs"- pilló a "Empire" en pleno colapso y quedó condenada al limbo. Se proyectó en una Con de esas. Y alguno de sus segmentos ha tenido vida propia. Pero, así, en general, sigue siendo un título maldito. Invisible. No se por qué, algo me dice que mejor que siga siéndolo. El cartel, por supuesto, mola un rato.

sábado, 5 de agosto de 2023

POLICÍA DE ACERO

Madre mía, madre mía, de lo que ayer noche fueron testigos mis ojos no tiene nombre. Pero más por el cómo que por el qué. Dejen explayarse a esta sucia boca.
Así de entrada, mirada por encima, "Policía de acero" no sería más que otra imitación de "Robocop" parida en plenos años 90, 1995 para ser exactos. Es decir, ocho después del clásico de Paul Verhoeven. ¿Por qué tan tarde?. Y digo "Robocop" a conciencia, pues no hay ninguno de los restantes referentes expoliados recurrentes en esta clase de subproductos. Es decir, ni "Terminator", ni "Mad Max 2", ni nada semejante. Aquí el hurto comienza y acaba con "Robocop", solo que yendo por la estrategia fácil, cambiemos a Peter Weller por una chica rubia de buen ver. El resto, casi idéntico, con escenas que incluso rozan la línea de lo legal cual un Bruno Mattei cualquiera.
Hay un grupo de moteros malvadísimos comandados por un sobreactuado Richard Grieco de "look" ultra macarra. Entre ellos se ha infiltrado una churri policía. La descubren y se la cepillan (sin hacerle demasiados desperfectos). Un científico convence a la alcaldesa que puede coger el cadáver y revivirlo mediante suero para convertirla en una super-policía. Proyecto "Lázaro" lo llama (¿no había un nombre menos trillado?). Así que proceden. La rubia sufre una crisis de identidad cuando descubre que ha vuelto de la muerte y, tras escenas de drama chusquero, se hace a la idea de que es una "superhéroa", se viste como tal, con mucho negro, incluso lleva una máscara que le cubre la mitad de la faz y, enga, a meter piruetas, matar malos a base de posturitas guapas y, por supuesto, vengarse de Don Grieco, que se hace tarde.
Por una vez los distribuidores patrios tuvieron suficiente ojo para rebautizar al film con fines clarificadores. En inglés se titula, muy farragosamente, "The Demolitionist" (difícil de mentar, "demolishionis", "La demoledora". Hay una escena en la que la califican de "Demo" y queda muy chanin, así tendrían que haber titulado la peli, o "Demo Cop" si me apuran), y en las Españas pues "Policía de acero", en evidentísima referencia a nuestro querido madero de hojalata.
Claro, tras leer todo esto pensarán "Menuda basurilla, ¿Quién osó hacer esto en los noventa? Wynorski, Corman, Band....?" pues no, y ahí radica realmente lo chocante del invento, y motivo por el que la consumí íntegra y sin avance rápido, a pesar de haber tenido un día duro: la gente que asoma por delante y detrás de la cámara son personajes de la farándula horrorífica / fantastique, bien conocidos y queridos por todos nosotros. Muchos con un pasado, y un posterior futuro, bastante más lúcido, impropio de gente a la que asociaríamos con un plagio barato de "Robocop".
La culpa total y absoluta de este desaguisado la tiene Robert Kurtzman, quien aquí debutaba en la dirección. Dos años después se ocupó de la más popular y lograda "Wishmaster" para, a partir de entonces, ir cayendo en picado a base de productos más bien olvidables como "The Rage" o "Enterrados Vivos". Cerraría el círculo en 2010 con una de acción, "Impacto Mortal". Conocen, o deberían, la otra ocupación del caballero, como técnico de efectos especiales en muchos títulos de solera, especialmente al lado de sus queridos Howard Berger y Greg Nicotero, con quienes formó la legendaria "KNB Group". Y sí, no solo estos firman los truquitos -tampoco muy abundantes- de "Policía de acero". En cuestión de cameos, Berger no quiso saber nada, pero Nicotero sí. Gracias a sus greñas y barbas, hace de motero malote.
Visto lo visto, Kurtzman tendría el caprichito de parir su propio "Robocop", deseo compartido con su señora esposa de entonces, que para algo ambos firman la historia (tampoco se esforzaron mucho). Luego, le pasaron el encargo de escribir el guion a un par de mindundis con nombre de mafioso y mucho currele televisivo a sus espaldas, Brian DiMuccio y Dino Vindeni. Lo siguiente fue tirar de lista de colegas, a los que liarían completamente. Me los imagino siendo conscientes de lo marciano de la operación, pensando "tío, esto en una copia de "Robocop"" pero callando like putas, ¿Cómo defraudar a un amigo?. Así que, enga, ponme en la peli, pero no me hagas hablar mucho, cuanto más se reduzca lo mío a cameo, mejor.
Y de esta guisa encontramos a Tom Savini como esbirro del villano (asoma en más planos que muchos de sus compañeros, pero nada excesivo, y apenas habla), Reggie Bannister (el calvito de la saga "Phantasma") como un alcaide visto y no visto, lo mismo que Jack "Cabeza Borradora" Nance en plan cura. A Joseph Pilato le toca lucirse un poquito más gracias a sus excesos interpretativos, le reconocerás como el malvado "Rhodes" de "El día de los muertos". El gran Dan Hicks, paleto en "Terroríficamente muertos" o encargado de supermercado en "Intruso en la noche", muriendo rápido. Sarah Douglas, la villana de "Superman 2", en un vivo ejemplo de cameo irreconocible, dando vida a una cirujana que, si no me falla la memoria, ni se quita la mascarilla. Nada menos que Heather Langenkamp, la prota de "Pesadilla en Elm Street", en un infame papelito de periodista / locutora. Y Derek Mears, futuro "Jason Voorhees" en la película del 2009. Aunque el cameo más curioso, porque ni tan siquiera sale acreditado, se lo debemos a Bruce Campbell en el recurrente rol de motero maloso.
Los papelotes destacados recaen, Grieco aparte, en Peter Jason como policía corrupto (lo has visto en chorrocientas películas de John Carpenter), Susan Tyrrell como alcaldesa (normalmente muy histriónica, desfasaba que daba gusto en "Cry-Baby" o "La zona prohibida / Forbidden Zone") y Bruce Abbott, el "Dan" de "Re-Animator", como el científico que inventa a la policía de acero, es decir, otra vez reviviendo cadáveres mediante suero. Este chico no aprende. Y, a todo esto, el insulso protagonismo de la función se lo lleva Nicole Eggert, vigilanta de la playa.
John Esposito, productor ejecutivo, tuvo la poco fortuna de coproducir ese aborto titulado "Abierto hasta el amanecer" y últimamente ha guionizado para la mediocre serie de tele inspirada en "Creepshow".
Y en una película como esta, con toda la peña mentada, no pueden faltar las citas descaradísimas a "Fangoria" y las "fricadas" a servicio del fan. Nada más comenzar, Richard Grieco y su socio esperan en la celda a que los ejecuten (luego escaparán y bla, bla), mientras ven una peli en plan "kaiju-eiga" por la tele (con un especie de pez espada gigante destruyendo casitas) y se parten de risa. El tipo sujeta un "Fangoria" entre las manos y, por si acaso no han pillado el guiño, tiene la pared de atrás embadurnada de más y más cubiertas. Sutilidad es mi segundo nombre, bro.
En cuanto a la sensación general que deja "Policía de acero" -que, obvio, concluye con una canción metalera de lo más pegadiza y macarra- es de estupor. Como decía, la soporté íntegra. Y me cayó en gracia a pesar de que los momentos dramáticos cortan el rollo. Pero, claro, estoy requeteseguro que fue gracias a la ristra de nombres. Era la mar de gracioso ir reconociéndolos. Como encontrarse con un viejo amigo al que ves haciendo algo de lo que, sabes, luego se avergonzará. Aunque, a tenor de los años transcurridos, no había motivo. Casi nadie parece saber de la existencia de esta película. Bien mirado, al final la fortuna les sonrió.

lunes, 8 de mayo de 2023

LOS TACHUELAS

Parece ser que Penelope Spheeris se convirtió en los 80 en la abanderada del cine punk, gracias a la repercusión obtenida con los documentales sobre el tema “The Decline of Western Civilization” o la película “Suburbia” (Naxo: mejor digamos el cine sobre punks, que es otra cosa) Pronto pasaría factura a otra suerte de géneros musicales como el rap y, sobre todo, el heavy metal para en 1992 convertirse en una reputada directora de comedia con “Wayne’s World: ¡Qué desparrame!” a mayor gloria del comediante Mike Myers.
Por eso no es de extrañar que cuando el productor Miguel Tejada-Flores (asimismo, guionista de “La revancha de los novatos” o “Beyond Re-Animator”) tuvo entre manos un guion sobre dos punk rockers que hacen un viaje en coche desde Nueva York a California y que previamente Ridley Scott había rechazado, pensara en la directora que, además, tenía buenos contactos dentro del mundo de la música. Spheeris además aseguraba poder rodar el film con un presupuesto más que ajustado.
Así, con un elenco encabezado por Jon Cryer, por aquél entonces estrella adolescente emergente, Daniel Roebuck y Flea de "Red Hot Chilli Pepers", y con pequeños papeles para destacados músicos y artistas del punk y rock de la época como puedan ser John Desmore de "The Doors", Lee Ving de "Fear", el ilustrador de portadas de discos Mad Marc Rude o  la banda "The Vandals", la Spheeris (en esos años asistida por Modi, entonces futura e interesante cortometrajista) se rueda esta “Los Tachuelas”, que por sus características se convertiría a posteriori en un título de culto en la era del VHS dentro de la comunidad punk, pero que en realidad es tan rematadamente mala que no consiguió distribución teatral más allá de un par de festivales. A día de hoy que la película cuenta con su edición en Blu Ray de lujo y el beneplácito de los fans, sus artífices especulan con cual pudiera ser el motivo del fracaso en su momento. Es sencillo, fracasó por aburrida y deslavazada.
La cosa va de tres punk rockers de la escena neoyorquina que, hastiados por la ciudad en la que se encuentran deciden irse en coche hasta California. Por el camino se toparán con una banda de rednecks que asesinará a uno de los punks. Los dos que quedan vivos se pasarán el resto de la película buscando a los asesinos de su amigo, pasando una cosa muy curiosa; el argumento y la película van mutando hasta que en su recta final se convierte en un western con Jon Cryer vestido de cowboy y Daniel Roebuck de indio dando sentido a la enorme, ridícula y poco creíble cresta que luce desde el principio.
A la Spheeris se le llenaba la boca diciendo que “Los Tachuelas”, “Dudes” en su versión original, es un “western punk”, vamos, que se saca una etiqueta de la manga y achaca el fracaso de la película a lo extraño de la propuesta y al hecho de que decidió combinar en la banda sonora temas de punk rock con otros de heavy metal y que, quizás eso, fue lo que desorientó a las audiencias.
“Los Tachuelas” es probablemente una de las comedias más aburridas que existen, está tan mal rodada que muchas veces el espectador se desorienta, el humor no funciona a ningún nivel y, efectivamente, es tan rara que uno finalmente acaba saturado y opta por quitar la película antes de que acabe. Un autentico despropósito.
Lo que no comprendo es cómo en Estados Unidos —o mejor dicho, los tres o cuatro gatos que rinden pleitesía a esta mierda— se le tiene en estima y está considerada una muestra de cine punk, cuando el look de los protagonistas quizás no ande muy mal traído en el caso de Jon Cryer y Flea, pero Daniel Roebuck y su cresta enorme, gigantesca, raya el estereotipo. En cuanto a estética, casi parece que se esté haciendo la enésima parodia del punk en lugar de introducir a tres punks como protagonistas en una trama de ficción. Y viniendo todo esto de una -supuesta- entendida en el tema como es la Spheeris, llama más todavía la atención.
“Los Tachuelas” llegó a nuestro país en formato vídeo de alquiler distribuida por Virgin Vídeo. Y a día de hoy, no existen más ediciones de la película.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 24 (CARTELES Y CURIOSIDADES)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

A continuación les dejamos una serie de carteles curiosos de películas -no tan curiosas-. Algunos se parieron antes que la interfecta y no guardan conexión con su contenido. Otros pertenecen a proyectos jamás realizados. Y los hay simplemente bonitos. Gocen.


Sobre la "falsa franquicia" made in Italy de "La Casa"
hablamos largo y tendido en el podcast de "Neon Maniacs",
pero es un fenómeno que nunca deja de sorprender y siempre
mola revisitarlo. Aquí tenemos el cartel de "La Casa 5", es
decir, "Beyond Darkness", dirigida por el inútil de Claudio
Fragasso oculto bajo el alias de Dan Edwards, aunque
finalmente recurriría al habitual Clyde Anderson.


Esta era inevitable. El clásico. Siempre
disfruto mucho con los carteles de la época,
transmiten peligro, horror del duro, emociones
extremas... todas esas sensaciones que, siendo
jovenzuelo, disparaban mi imaginación y
adrenalina. Que luego la peli no me decepcionara -¡para
variar!- 
la puso en el pedestal donde reposa hoy.
Bendita sea.


Otro de esos carteles de películas ignotas
que, siendo joven, me fascinaban por todo
el misterio que las envolvía. En este caso
hablamos de un modestísimo título del año
1978 dirigido por un tal Rodger Darbonne.
Tengo entendido que es aburrido hasta las
trancas y muy horroroso. Hoy en día pueden
localizarlo gratis online. Maldito y bendito interné.


De esta no hablaré mucho porque ya lo hizo Víctor
en su respectiva reseña. Pero este pre-cartel, de cuando 
la peli aún estaba pendiente de estreno, es un rato chulo.
Desde luego mucho mejor que la sosa caratula española.


Una imagen de la segunda entrega de "La matanza
de Texas" para anunciar el rodaje de la tercera. Curioso.
Esto podría ser un invento de la misma revista, nada
oficial, pero es de lo más gracioso.


Y llegamos a la rareza. A finales de los ochenta, el
productor Harry Alan Towers andaba desatadísimo rodando
adaptaciones de Poe en plan baratillo y se planteó poner
al día La Momia con este proyecto que, ya lo adelanto, nunca
se materializó. Pero elementos interesantes tenía. 
Anthony Perkins iba a dar vida a ¡la momia! (muy adecuado,
dirían algunos cabrones) Y le secundarían Christopher Lee
(quien sí acabaría liado en una peli moderna de momias) y
Donald Pleasence. A los mandos de todo ello, nada menos
que Gordon Hessler. ¿Habría molado? Naaah, no lo creo.
En cualquier caso, lo realmente espeluznante de todo este cristo
es pensar que, hoy día, ninguno de los nombres mentados vive ya.



Fabuloso cartel de "Retaliator", pero por las razones
equivocadas... entre ellas el nulo parecido de Robert Ginty
con su versión de carne y hueso.

Y como colofón, sobredosis de Brian Yuzna...


Por un lado, el proyecto que jamás vio la luz... y
nunca mejor dicho. Una puesta al día del hombre invisible.
Al final hubo varias y, en general, se dejaban consumir
dignamente. ¿Habría pasado lo mismo con la aportación
de mister Yuzna? Lo dudo... pero el cartel está majo.


Por otro, la que sí se hizo realidad... para 
nuestro mayor disgusto. La secuela de "Re-Animator".
He escogido este pre-cartel (obviamente la imagen de
Jeffrey Combs pertenece a la original) por su tono
gótico, en blanco y negro, ahí con castillo y todo.
Desde buen principio, ya con el título, cantaba como 
una pestilente almeja el guiño a "La novia de Frankenstein",
pero a la hora de diseñar el cartel, sobre todo con
la tipografía, se lo tomaron literalmente.

sábado, 7 de mayo de 2022

CYCLONE, AL FILO DE LA MUERTE

Suelo lamentarme de que, desde hace ya demasiados años, la carrera del otrora rey del zetismo Fred Olen Ray ande medio muerta, con el tipo dedicándose a la facturación de productos desalmados, sin frescura, ni pizca de las simpáticas extravagancias que eran habituales en su etapa ochentera, cuando más volcado andaba en el fantastique y el terror, géneros estos prácticamente desaparecidos de su filmografía. Pero, siendo justos, es cierto que en aquellos añorados entonces Ray también dirigió alguna película afín al material actual. Meros encargos huérfanos de amor en sus fotogramas (aunque puede, solo puede, que un pelo mejor presupuestados y distribuidos) Eran los años en los que el filmmaker soñaba con integrarse en el sistema de los grandes estudios. Creía firmemente seguir la senda correcta, aspirando a convertirse en un mero pero feliz artesano. Para bien o para mal, nunca lo consiguió.
Siendo entonces yo super-fan suyo, detestaba esas películas. Me aburrían mortalmente (es decir, más de lo habitual en su cine) Eran las etiquetables de "acción y/o thriller", como "Commando para matar", "Terminal Force", "El poder de las armas" o la que me dispongo a comentar hoy, "Cyclone, al filo de la muerte" (puede que las otras caigan también en el futuro -salvo "El poder de las armas", que ya está reseñada-, dependerá de lo que logren mis conseguidores personales. ¡Gracias pishas!) Ya saben que, últimamente, ando en plan "zen", intentando deglutir las películas que en el pasado me atormentaron -por malas pero, sobre todo, palizas- invirtiendo toda mi atención y esforzándome al máximo en busca de impresiones positivas.
Un tipo ha inventado una moto mega-futurista y "chanin" que se alimenta, principalmente, de una batería la mar de duradera y beneficiosa para el medio ambiente. Una corporación malvada hará lo que sea por agenciarse el juguete, así que, simplemente, se cepillan al científico. Lo que no saben es que, a partir de ahí, será su novia la que se encargue de proteger el invento y, de paso, vengar la muerte del pocholo.
A pesar de contar con más medios de lo habitual, "Cyclone, al filo de la muerte" sigue teniendo un presupuesto ajustado, de ahí que el señor director -haciendo honor a su "modus operandi"- continúe abusando de diálogos. Aunque al menos no son tan excesivos, ni tan tontos, como solía ser habitual. La peli cuenta con su accion-cilla. Sus "stunts" espectaculares (hay uno, con un coche que sale disparado por un puente, francamente llamativo) Explosiones generosas. Y todos aquellos elementos tan de la década (está fechada en 1987) que contribuyen a distraerte el ojo y la mente, como la banda sonora a base de sintetizador y un poco de repelente AOR. Así pues, como pasatiempo dominguero, la cosa tiene un pase. Sí, se puede ver.
Quizás la escena más maja -y más Ray_ante, dicho de modo positivo- sea cuando la prota y el novio acuden a un local "punk" para ver un concierto (con el mismo Fred Olen Ray interpretando al portero) En seguida pensé aquello de "Ay dios, a ver qué concepto tiene este hombre de lo que es punk... seguro que nada bueno" Y, vale, es verdad que las pintas del público son más propias de unos "New Romantics", sin embargo, y por esta vez, el grupo está a la altura. Hablo de "Haunted Garage", que se curran una canción un rato guapa y, además, cuentan como cantante con Michael Sonye, auténtico devoto del cine de terror y el "trash", hasta el punto de meter mano en "la industria" apareciendo en toda suerte de títulos. Lo has visto en muchas otras "obras maestras" del mismo Olen Ray, pero también de David DeCoteau o Donald G. Jackson. Ejercía como Mengele (!!!) en "Los surfistas nazis deben morir" Y se prestó a participar en los desvaríos primero underground, pornográficos después, de Eric Brummer. Como guionista, Sonye tampoco es manco, y entre sus libretos más notorios localizamos la falsa cuarta entrega de "El Exterminador" , "Commando para matar" del mismo Ray y, sobre todo, el clásico videoclubero "Fonda Sangrienta". Vamos, que el tío es toda una leyenda y merecería muchas más atenciones (justo al ladito de William Butler).
Ya que estamos con el personal que colabora o aparece en "Cyclone, al filo de la muerte", siempre tan interesante como entonces era norma en el cine de su director, sigamos indagando. Pal caso destacan Heather Thomas, la típica "bimbo" californiana supuestamente sexy que, a mi, me echa patrás. El colega Jeffrey Combs, aún caliente de su paso por "Re-Animator" y que repetiría con Fred Olen Ray en subsiguientes películas, como "Los Dreggs" (de la que siempre se arrepintió) o "Bandidos Americanos" (un western coñazo que ni pude terminar) El actor y especialista Dar Robinson, que moriría poco después de "Cyclone..." rodando otra peli (estrelló la moto contra un árbol, quedando empalado por una rama, nada menos) y al que se hace una dedicatoria antes de los créditos finales. La ex-"chica Bond" y ex-chica "Hammer Films" Martine Beswick. Un Martin Landau en pleno naufragio por los contornos del cine barato. Huntz Hall de los "Bowery Boys" como mecánico salido (este y la Beswick seguramente sean elecciones del Olen Ray más fan) Troy Donahue (repetiría con el director en "Terminal Force") Tim Conway Jr. (volveríamos a verle en una de las mejores Ray-adas, "Beverly Hills Vamp") Dawn Wildsmith (la por entonces pareja del cineasta) Y un par más de los habituales de la casa, Robert "Conde Yorga" Quarry y una Michelle Bauer vista y no vista ejerciendo de stripper, cómo no. Tanta fidelidad se prolonga al personal tras las cámaras, como un Donald G. Jackson en función de asistente, Bret Mixon a los efectos especiales + visuales y T.L.Lankford retocando el guion de Paul Garson, quien poco después escribiría también el de "Alienator".

A modo "frikoso", les dejamos una captura del film donde, muy de refilón, se cuela el estupendo póster de una no menos estupenda película recién estrenada entonces... ¿la reconocen? Más les vale porque, esta vez, no pienso desvelar de cual se trata.


Aprovechando que estamos generosos, también les dejamos con la caratula del VHS patrio completita, cortesía del gran Enorm.