sábado, 16 de mayo de 2026
MANHATTAN BABY
Yendo de exploraciones por Egipto, la hija de un arqueólogo (Christopher Connelly, todo un astro del exploit italianini al que han visto en indigestiones de Enzo G. Castellari, Ruggero Deodato o Bruno Mattei, ¡¡menudo máquina!!) recibe un medallón chungo por parte de una autóctona ciega y malrollera, uno con forma de ojo, lo que dará alas a Fulci para saturar su película de primeros planos de los globos oculares del reparto al completo, pero hasta la náusea, justo al ladito de los zooms y los paneos indiscriminados. El caso es que la familia regresa a Nueva York y la niña pues comienza a comportarse raro. Aquellos que investiguen el origen de sus berrinches, terminarán palmando... aunque, como avisaba hace unas líneas, no esperen nada granguiñolesco. Quizás el final-final, y aún así, tampoco tanto.
El resultado, pues eso, un tostón tremendo, anti-recomendable y que incluye la desagradable muerte real de una cobra frente a la cámara... panda de sucios bastardos desalmados... ya saben como las gastaban entonces. Prefiero quedarme con tonteridas y fricadillas como ese mítico póster de Mordillo decorando una pared, los churumbeles leyendo "Crazy" (una de las imitaciones más célebres de "Mad Magazine") y el enfermero (asistiendo a Fulci en su inevitable cameo), que se parece mucho a mí.... o al yo de hace quince años.
¿El resto? habas con diarrea de mono.
sábado, 13 de septiembre de 2025
IL GATTO NERO
Dicha joya comporta, además, una serie de problemas extra. De entrada, la ensalada de títulos. Me decantaré por el más "oficioso", "Il gatto nero" (tengan en cuenta que en algunos países llegó a estrenarse como ¡¡la sexta entrega de "Demons"!!). El otro problema es su director, el entrañable Luigi Cozzi / Lewis Coates. Me cae bien, la verdad, y duele admitir que su película es un truño inconmensurable.
Al mentado empacho de títulos debemos añadir un origen "caotizante". De primeras el proyecto nació como esa tercera parte oficial -mucho antes de "La madre del mal"- con guion de Daria Nicolodi y supuesta dirección de Dario Argento. Sin embargo, el asunto se fue al agua y, años después, la Nicolodi cedió su libreto a Cozzi quien, al no querer asumir la responsabilidad de poner fin a una franquicia tan respetada, se sacó de la manga un seudo homenaje, incluyendo en la trama referencias directas a "Suspiria", a Argento y reciclando la famosa banda sonora de "Goblin" para sendos pasajes (también hay guiño a "Seis mujeres para el asesino", recreando a su famoso psycho-killer, cosa que repetirá en el futuro). A Daria Nicolodi no le gustó el desaguisado y se apartó. Entonces, entra en escena Menahem Golan con su nueva y flamante "21st Century" dispuesto a adquirir la cinta. El hombre se había comprometido a rodar una adaptación de "El gato negro" según Edgar Allan Poe (muy de moda entre gerifaltes del subproducto por ahí finales de los ochenta) y, a falta de nada concluso, decide que la peli de Cozzi, con oportunos cambios y añadidos, daría el pego. Así, le pide al director que meta alguna referencia al relato de Poe y filme sendas escenas de un felino negro andando por ahí. El italiano accede (¡faltaría!), dando como resultado el esputo del que ahora les hablo. La presencia de la obra literaria es nula. Se justifica como la película dentro de la película que anda protagonizado la protagonista, ¿suena a galimatías?... pues eso no es nada. Como resultado obtenemos el gag más simpático de "It gatto nero", el director de dicha película dentro de la película no es otro que Michele Soavi, quien por la misma época rodaría "El engendro del diablo" -nacida de primeras como el "Demons 3" oficial. Sin embargo, trifulcas legales desestimarían su pertenencia a la saga... aunque en algunos mercados así es como se vendió, esta vez de manera no oficial. ¡¡Menudas paradojas pajeras!!-.
El caso es que la mentada actriz es pareja de un director de éxito especializado en horrores, quien anda preparando su nuevo gran proyecto, nada menos que un film basado en la existencia de otra de las terribles brujas de Thomas De Quincey (al que ya estrujaron Argento y la Nicolodi en su día), "Levana". Al ser mentada la invocan y despierta muy cabreada, con ganas de reencarnarse en el bebé de la protagonista... o eso creo. Por ello, se pasa el rato atormentándola a base de visiones propias de un mal refrito de "Pesadilla en Elm Street", mientras va despachando al resto del reparto en secuencias de licuosa y divertida truculencia, destacando ese estómago estallando al que tanto partido había sacado ya Cozzi en su "Contaminación: Alien invade la tierra".
Sentadas las bases, lo que queda es jolgorio narrativo y aburrimiento al peso. Efectivamente, NO estamos ante la tercera de la saga, pero PODRÍA haberlo sido y eso provoca cagarrinas. Como parte del asunto "tributoso", Cozzi procura imitar las maneras de Argento recurriendo a luces de colorines y un inadecuadísimo rock duro -cortesía del grupo de tercera "Bang Tango"- ambientando sonoramente los momentos intensos, aunque luego se expanda a casi toda clase de situaciones. Por supuesto, el afán mimetizador no garantiza nada, porque lo que queda va trufado de muchas incongruencias + momentos absurdos y ridiculizables (con especial fijación en el careto de patata rancia que gasta la temible "Levana", así como esa desconcertante escena en la que todo se revela un disfraz, pero no, pero sí, pero tampoco...)
El reparto viene compuesto por una galería de nombres condenados a participar en esta clase de simpáticos furruños. Florence Guérin (con cierta retirada a Rose Byrne), Urbano Barberini (prota masculino del "Demons" original), Brett Halsey (de impresionante filmografía en la que no falta nadie: Antonio Margheriti, Lucio Fulci, Bruno Mattei, Jesús Franco o ¡Francis Ford Coppola!), Luisa Maneri ("Vicios Pequeños", "Body Count") y, por supuesto, una madurita Caroline Munro haciendo lo que puede.
Me da penica, de verdad, pero esto no hay dios que lo soporte.
sábado, 21 de octubre de 2023
TEX Y EL SEÑOR DE LOS ABISMOS
Hay que aclarar que lo del parentesco con "Indiana Jones" es exclusivamente cosa de uno de los carteles disponibles, gloriosamente ilustrado por E.Sciotti. Ahí aparece hasta con látigo -utensilio que "Tex" NO usa en la película-, y unas pintas más propias del famoso arqueólogo, metido en un especie de templo maldito. El cartel oficial es distinto, y no resulta tan tramposo, mucho más fidedigno al lenguaje genuino del western de toda la vida. Entonces, ¿el rollo "Indy" es cosa del aquí expuesto o está en el largometraje? Pues estar, está.
Al no haber leído con atención ningún tebeo de "Tex", no puedo afirmar ni negar que esos toques más fantasiosos sean cosa exclusiva del film. Pero algo me dice que fue una imposición de los productores, teniendo claro como tenían que, en plenos años 80, y con el cine Spielbergiano de aventuras fantásticas petándolo, era el único modo de encarar la materia si pretendían despertar el interés del público, especialmente el de tirón juvenil, bastante ajeno al western. No es la primera vez que lo vemos. Un caso muy muy parecido -y mucho más descarado- lo tenemos en la traslación del aviador británico de novela "Biggles" a la gran pantalla, metiéndolo en un berenjenal de ciencia-ficción nada propio de él.
En cualquier caso, la historia de "Tex y el señor de los abismos" gira en torno a un carro mangado repleto de rifles. Recurren al prota para localizarlo y castigar a los culpables. Entre medias, aparece una tribu de indios que odian al blanco invasor y, con la excusa de adorar a un dios azteca, solo quieren destruirlo. Esta última parte es la que toma prestados más elementos del cine Spielbergiano. Para empezar, los dardos que lanzan convierten instantáneamente a sus víctimas en momias gracias a un encantador, aunque algo tosco, efecto especial (cortesía de los hermanos Paolocci, quienes a partir de ahí currarían en títulos tan variados como "Miedo Azul", "Body Count", "Los bárbaros" y algunas películas de Bruno Mattei o Claudio Fragasso). Además, responden a las órdenes del tal señor del abismo, un menda vestido con harapos instalado en una gruta repleta de lava. El enfrentamiento final con "Tex" es de lo más tonto y deslucido (induce a pensar aquello de "¿tanto rollo para esto?") aunque, eso sí, da pie a que la gruta se derrumbe y el volcán estalle. Ya saben.
Entre las cosas buenas, los tiroteos, intensos. Los "stunts", algunos espectaculares. La polvorienta ambientación. Y que no hay historia de amor. De hecho, el único personaje femenino de toda la película es una india malvada de escasa presencia. Curioso.
Al estar rodada en España -inevitable-, los rostros autóctonos ya legendarios son innumerables, algunos con roles escuetísimos: Aldo Sambrell, José Luis de Vilallonga, Charly Bravo, Frank Braña o Ricardo Palacios. Diría que también ronda Tony Isbert. Completa la tarta "eurotrash" la presencia de William Berger como el habitual colega de "Tex", "Kit Carson".
Me gustó más el arranque que la parte final, pero bueno, considerando su naturaleza, el visionado terminó resultando pasable. Ya es algo.
sábado, 5 de agosto de 2023
POLICÍA DE ACERO
Así de entrada, mirada por encima, "Policía de acero" no sería más que otra imitación de "Robocop" parida en plenos años 90, 1995 para ser exactos. Es decir, ocho después del clásico de Paul Verhoeven. ¿Por qué tan tarde?. Y digo "Robocop" a conciencia, pues no hay ninguno de los restantes referentes expoliados recurrentes en esta clase de subproductos. Es decir, ni "Terminator", ni "Mad Max 2", ni nada semejante. Aquí el hurto comienza y acaba con "Robocop", solo que yendo por la estrategia fácil, cambiemos a Peter Weller por una chica rubia de buen ver. El resto, casi idéntico, con escenas que incluso rozan la línea de lo legal cual un Bruno Mattei cualquiera.
Hay un grupo de moteros malvadísimos comandados por un sobreactuado Richard Grieco de "look" ultra macarra. Entre ellos se ha infiltrado una churri policía. La descubren y se la cepillan (sin hacerle demasiados desperfectos). Un científico convence a la alcaldesa que puede coger el cadáver y revivirlo mediante suero para convertirla en una super-policía. Proyecto "Lázaro" lo llama (¿no había un nombre menos trillado?). Así que proceden. La rubia sufre una crisis de identidad cuando descubre que ha vuelto de la muerte y, tras escenas de drama chusquero, se hace a la idea de que es una "superhéroa", se viste como tal, con mucho negro, incluso lleva una máscara que le cubre la mitad de la faz y, enga, a meter piruetas, matar malos a base de posturitas guapas y, por supuesto, vengarse de Don Grieco, que se hace tarde.
Por una vez los distribuidores patrios tuvieron suficiente ojo para rebautizar al film con fines clarificadores. En inglés se titula, muy farragosamente, "The Demolitionist" (difícil de mentar, "demolishionis", "La demoledora". Hay una escena en la que la califican de "Demo" y queda muy chanin, así tendrían que haber titulado la peli, o "Demo Cop" si me apuran), y en las Españas pues "Policía de acero", en evidentísima referencia a nuestro querido madero de hojalata.
Claro, tras leer todo esto pensarán "Menuda basurilla, ¿Quién osó hacer esto en los noventa? Wynorski, Corman, Band....?" pues no, y ahí radica realmente lo chocante del invento, y motivo por el que la consumí íntegra y sin avance rápido, a pesar de haber tenido un día duro: la gente que asoma por delante y detrás de la cámara son personajes de la farándula horrorífica / fantastique, bien conocidos y queridos por todos nosotros. Muchos con un pasado, y un posterior futuro, bastante más lúcido, impropio de gente a la que asociaríamos con un plagio barato de "Robocop".
La culpa total y absoluta de este desaguisado la tiene Robert Kurtzman, quien aquí debutaba en la dirección. Dos años después se ocupó de la más popular y lograda "Wishmaster" para, a partir de entonces, ir cayendo en picado a base de productos más bien olvidables como "The Rage" o "Enterrados Vivos". Cerraría el círculo en 2010 con una de acción, "Impacto Mortal". Conocen, o deberían, la otra ocupación del caballero, como técnico de efectos especiales en muchos títulos de solera, especialmente al lado de sus queridos Howard Berger y Greg Nicotero, con quienes formó la legendaria "KNB Group". Y sí, no solo estos firman los truquitos -tampoco muy abundantes- de "Policía de acero". En cuestión de cameos, Berger no quiso saber nada, pero Nicotero sí. Gracias a sus greñas y barbas, hace de motero malote.
Visto lo visto, Kurtzman tendría el caprichito de parir su propio "Robocop", deseo compartido con su señora esposa de entonces, que para algo ambos firman la historia (tampoco se esforzaron mucho). Luego, le pasaron el encargo de escribir el guion a un par de mindundis con nombre de mafioso y mucho currele televisivo a sus espaldas, Brian DiMuccio y Dino Vindeni. Lo siguiente fue tirar de lista de colegas, a los que liarían completamente. Me los imagino siendo conscientes de lo marciano de la operación, pensando "tío, esto en una copia de "Robocop"" pero callando like putas, ¿Cómo defraudar a un amigo?. Así que, enga, ponme en la peli, pero no me hagas hablar mucho, cuanto más se reduzca lo mío a cameo, mejor.
Y de esta guisa encontramos a Tom Savini como esbirro del villano (asoma en más planos que muchos de sus compañeros, pero nada excesivo, y apenas habla), Reggie Bannister (el calvito de la saga "Phantasma") como un alcaide visto y no visto, lo mismo que Jack "Cabeza Borradora" Nance en plan cura. A Joseph Pilato le toca lucirse un poquito más gracias a sus excesos interpretativos, le reconocerás como el malvado "Rhodes" de "El día de los muertos". El gran Dan Hicks, paleto en "Terroríficamente muertos" o encargado de supermercado en "Intruso en la noche", muriendo rápido. Sarah Douglas, la villana de "Superman 2", en un vivo ejemplo de cameo irreconocible, dando vida a una cirujana que, si no me falla la memoria, ni se quita la mascarilla. Nada menos que Heather Langenkamp, la prota de "Pesadilla en Elm Street", en un infame papelito de periodista / locutora. Y Derek Mears, futuro "Jason Voorhees" en la película del 2009. Aunque el cameo más curioso, porque ni tan siquiera sale acreditado, se lo debemos a Bruce Campbell en el recurrente rol de motero maloso.
Los papelotes destacados recaen, Grieco aparte, en Peter Jason como policía corrupto (lo has visto en chorrocientas películas de John Carpenter), Susan Tyrrell como alcaldesa (normalmente muy histriónica, desfasaba que daba gusto en "Cry-Baby" o "La zona prohibida / Forbidden Zone") y Bruce Abbott, el "Dan" de "Re-Animator", como el científico que inventa a la policía de acero, es decir, otra vez reviviendo cadáveres mediante suero. Este chico no aprende. Y, a todo esto, el insulso protagonismo de la función se lo lleva Nicole Eggert, vigilanta de la playa.
John Esposito, productor ejecutivo, tuvo la poco fortuna de coproducir ese aborto titulado "Abierto hasta el amanecer" y últimamente ha guionizado para la mediocre serie de tele inspirada en "Creepshow".
Y en una película como esta, con toda la peña mentada, no pueden faltar las citas descaradísimas a "Fangoria" y las "fricadas" a servicio del fan. Nada más comenzar, Richard Grieco y su socio esperan en la celda a que los ejecuten (luego escaparán y bla, bla), mientras ven una peli en plan "kaiju-eiga" por la tele (con un especie de pez espada gigante destruyendo casitas) y se parten de risa. El tipo sujeta un "Fangoria" entre las manos y, por si acaso no han pillado el guiño, tiene la pared de atrás embadurnada de más y más cubiertas. Sutilidad es mi segundo nombre, bro.
En cuanto a la sensación general que deja "Policía de acero" -que, obvio, concluye con una canción metalera de lo más pegadiza y macarra- es de estupor. Como decía, la soporté íntegra. Y me cayó en gracia a pesar de que los momentos dramáticos cortan el rollo. Pero, claro, estoy requeteseguro que fue gracias a la ristra de nombres. Era la mar de gracioso ir reconociéndolos. Como encontrarse con un viejo amigo al que ves haciendo algo de lo que, sabes, luego se avergonzará. Aunque, a tenor de los años transcurridos, no había motivo. Casi nadie parece saber de la existencia de esta película. Bien mirado, al final la fortuna les sonrió.
viernes, 30 de septiembre de 2022
BLUE TORNADO
Así, tenemos a dos pilotos de la OTAN que pasan su tiempo entre rudas conversaciones de tipos duros y juegos de cartas, cuando no, salen con sus aviones a probar una serie de maniobras. En una de estas, estando en el aire observan en lo alto de la colina una extraña luz azul que, cuando uno de estos pilotos sobrevuela sobre ella, se lo traga. El otro piloto regresará solo a la base convencido de que las luces que se han tragado vivo a su colega son de origen extraterrestre y, con toda la OTAN en contra diciendo que se trata de un fenómeno electro magnético, decidirá investigar por su cuenta, lo que le llevará a conocer a una rubia irrelevante que no sirve para otra cosa más que para que nuestro protagonista tenga un interés romántico.
En un momento dado, este piloto saldrá con un anciano en garrota a subir la montaña para llegar a la zona donde las luces alien se tragaron a su compañero,y lo hace con la ropa que lleva, sin la adecuada equipación de escalada (¡¡¡). El desenlace, que no desvelaré por supuesto, es una de las cosas más improbables, tontas, estúpidas y descabelladas que he visto yo en una película.
Lo más interesante de “Blue Tornado” es su reparto eminentemente internacional, al menos en lo que a los papeles estelares se refiere, así, tenemos a una suerte de Maverick llamado Alex interpretado por un decadente Dirk Benedict recién finalizado su periplo en “El Equipo A” al que le secunda una por otro lado en alza y exitosa Patsy Kensit, que lo mismo te hacía un blockbuster hollywoodiense, que aparecía en una película de Pilar Miró, que te salía en esto. El compañero de Alex tragado por la luz azul, no es otro que Ted McGinley, más conocido por interpretar a Stan Gable, el malo de la saga de “La revancha de los novatos”. Finalizamos el cast con la presencia de un David Warner desubicadísimo en su papel de comandante de la tropa aerea, pensando todo el rato en cuando va a cobrar su cheque y, así, regresar a su país. Vamos, un reparto de campanillas.
No menos interesante resulta que, a pesar de lo chapucero del plagio en general, no aparenta ser tan pobretón como cabía esperar y hay que decir que las tomas con aviones reales de la aviación italiana no desmerecen en absoluto de las rodadas para el original “Top Gun”, y sin llegar a la espectacularidad de aquellas —solo por un pelo— por lo menos dan el pego, salvo porque el material aéreo es excesivo y al final la película es un continuo ir y venir de Dirk Benedict para arriba y para abajo, yendo a la biblioteca a buscar libros sobre OVNIS y teniendo largas e intrascendentes conversaciones sobre el tema con sus compañeros de reparto, junto al sin sentido de secuencias de aviones que despegan, vuelan o aterrizan mientras el director de fotografía intenta copiar los tonos de luz sepiaceos que hicieron distinguir la película protagonizada por Tom Cruise. Sin embargo, y contra cualquier pronóstico previamente estipulado, la película no se hace aburrida en exceso. Es más, diría que incluso está entretenidilla, ya sea por su primera mitad que es más que digna, ya sea porque luego la cosa se desmelena, se va volviendo bizarra y perezosa y, ya sí, entran en juego los consabidos momentos de comedia involuntaria. Pero ¡ojo! No está mal dirigida del todo.
El responsable es un pequeño aspirante a lo que viene siendo el típico artesano italiano, Antonio Bido, que por aquello de internacionalizar el producto firmó esta película bajo el seudónimo de Tony B. Dobb (que suena parecido a Tony Scott) y cuya filmografía no es del todo destacable, aunque en los setenta rodó sendos giallos que pueden ser más o menos recordados por los aficionados al género: “El gato con los ojos de jade” y “Sombra sangrienta”. En cualquier caso, tampoco serían de los giallos más célebres (o celebrados).
La verdad es que dar con “Blue Tornado” ha sido dar con una pequeña joya del despropósito, una estafa con más cara que espalda y una absoluta candidata a la categoría “malas pero divertidas”. Me resulta incomprensible como esta película no es más célebre o posee más culto —y es que se la reivindica poco—. Desde luego tiene todos los ingredientes para que estuviera al lado de los grandes títulos exploit italianos de la época, como “Contaminación: Alien invade la tierra” o el “Terminator 2” de Bruno Mattei por citar algunos. Y la única explicación que encuentro es que esta película no es popular por tratarse de un film de los 90 que expoliaba una película que quizás hoy esté de gran actualidad gracias a su secuela, pero que en 1991, año de producción de esta cinta, ya estaba pasada de moda y, la verdad, es que le importaba un bledo a la plebe. Un poco lo mismo que le sucede a nuestra “Alas rotas”. O váyanse ustedes a saber.
lunes, 29 de agosto de 2022
UN SOLTERO CON MUCHA CUERDA
Entonces tenemos en el reparto a dos guapos de Hollywood de poco caché porque están en clara decadencia (el bueno de Zach Galligan y Teri Hatcher), un secundario español como es Abel Folk y una trama de corte romántico totalmente desangelada y que no importa un pimiento a nadie.
Brian es un gerifalte de la industria musical que está a punto de casarse. Sin embargo es un mujeriego redomado incapaz de dejar el pajarito en la jaula, ni tan siquiera el día que va a comprar el anillo de compromiso. Aunque, esta vez, parece que el muchacho está dispuesto a sentar la cabeza. Sin embargo, su futura esposa acaba enterándose de sus continuas infidelidades y decide tomar represalias, pero en lugar de abandonarle o cualquier otro tipo de decisión racional, le secuestra con ayuda de unas amigas, le atan a una cama y le retienen contra su voluntad, ejerciendo sobre el muchacho eventuales torturas inofensivas. Por supuesto, la cosa acabará bien, pero por el camino no pasa absolutamente nada, y en consecuencia, nos aburrimos hasta la extenuación. Eso sí, una vez terminada nos quedamos con ganas de saber más acerca de esta extraña cosa en la que parece que todos quieren cobrar el cheque lo antes posible e irse para casita. Y descubrimos los curiosos profesionales que se encuentran tras su gestación. En primer lugar, produciendo la cinta y firmando el guion, tenemos a Isabel Mulá. Está claro que esta película es la puerta para entrar en el mundo de la producción internacional y de hecho, tras esta, la señora Mulá co-produjo “Malquise” y, más popular todavía, “Imaginin Argentina” con Antonio Banderas. Pero antes de esto, se encargó de la producción de filmes tales como “Apocalipsis Caníbal”o “Los nuevos curanderos” —que también dirigió— en los parámetros de la serie Z. “El Lute II: Mañana seré libre” en la parte del cine respetable, e incluso formó parte de la producción de “Scalps: Venganza india” de Claudio Fragasso y Bruno Mattei… ahí es nada. También llegó a dirigir una película “S”, “Depravación”. Desde luego, la carrera de esta Isabel Mulá no puede dejar a nadie indiferente.
Asimismo, y compartiendo un crédito de guion con Mulá, tenemos a Bob Madero, individuo del entorno de Ulli Lommel y con el que colaboró en la escritura de “Blank Generation” como también lo hizo en el guion de “Mausoleum”. Y que viva el eclecticismo.
Por su parte, en lo actoral, hemos nombrado antes al español Abel Folk, representando la piel de toro en la película. Hace las veces del amigo cachondo de Zach Galligan, un rol que parece concebido para James Belushi, pero que debía desempeñar algún español, supongo que por exigencias de la producción. Folk es un actor catalán prestigioso que, siempre de carácter secundario, ha llegado a aparecer en películas como “La teta y la luna” de Bigas Luna o “Vicky Cristina Barcelona” de Woody Allen. Aquí le tenemos poniendo caras y dando la réplica a Galligan, sin que eso parezca quitarle en absoluto el sueño.
Y por fin en las labores de dirección, John Mark Robinson, un director de carrera más bien corta que, en 1994, firma con esta su última película hasta la fecha. Anteriormente, había rodado films que también dan un poco lo mismo como “Kid” o “Taberna salvaje”.
Curiosamente, y por motivos que uno no llega a descubrir por más horas que le eche a la investigación, “Un soltero con mucha cuerda” fue lanzada directamente en vídeo en los Estados Unidos (se ve que Teri Hatcher todavía tenía el suficiente tirón como para considerar distribuir esta película) mientras que en España se estrenó de tapadillo en un par de cines donde pasó completamente inadvertida, del mismo modo que a su paso por los video-clubs, no serían muchos los que repararían en una cosa como esta.
En definitiva, una película muerta y concebida sin alma, váyanse ustedes a saber por qué motivo. Como sea, desde luego, se trata de una rareza.
sábado, 13 de agosto de 2022
CALÍGULA
Naturalmente, tanta mandanga sensacionalista solo podía atraer a las moscas igual que lo hace la caca. Y en este caso fueron un puñado de cineastas de baja estofa y mentalidad explotativa que comenzaron a producir sucedáneos semi-pajeros con el nombre de "Calígula" en el título o, en su defecto, ambientación romana de tirón sexy, valga como ejemplo "Calígula y Mesalina" o "Roma: Orgía imperial" del inevitable Bruno Mattei, "Una virgen para Calígula" del "especialista" Jaime J. Puig -suyas son las dos entregas de "Bacanales Romanas", de donde "Una virgen para Calígula" recicla parte del material-, o "Roma. L'antica chiave dei sensi" del especialista en cine pajero Lorenzo Onorati, usando el nombre de Lawrence Webber. Tal vez el más destacado sea Aristide Massaccesi, que bajo el alias de David Hills se sacó de la manga "Caligola: La storia mai raccontata", titulada en España por José Frade muy sabiamente como "Calígula 3: la historia jamás contada" (lo que nunca he sabido es donde anda "Calígula 2", posiblemente se refiera a "Calígula y Mesalina", que era la más descarada del pack -incluso en su cartel, donde podemos hablar de plagio puro-) Pal caso, al emperador loco lo interpreta David Brandon, el histriónico director de teatro orejudo en "Aquarius". Y, justamente, el responsable directo de aquella, el gran Michele Soavi, se marca un papelito y, además, fue "secretario de montaje" durante su confección. Casiná.
Mi anécdota personal en torno a "Calígula" se sitúa a finales de los ochenta, estudiando primero de BUP. Eventualmente organizábamos pases de películas interesantes para el alumnado. Al ser yo responsable de seleccionarlas, cayeron "Curso 1984" y, obvio, la reseñada. Les aseguro que aquel pase fue un éxito de asistencia. Vinieron hasta los profesores. Y nadie habló ni, casi casi, se marchó durante el visionado. Me senté en primera fila, orgulloso de mi victoria, y a ratos echaba la vista atrás para inspeccionar las caras de asombro del personal. En un momento dado, una chica exclamó "¿Pero quién es el pervertido que ha puesto esto?" Supongo que algún profesor sería abroncado porque nunca hubo más proyecciones. ¿Se imaginan repetir tal hazaña en 2022?
miércoles, 4 de mayo de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 9 (MARICONADAS VARIAS B)
Comenzamos este repaso rescatando un cartel del clásico de Clive Barker, "Hellraiser".
Uno que, creo, no ha tenido demasiada difusión porque pertenece a
cuando el film se encontraba en plena pre-producción. Y mola muchísimo.
película -el otro es "Killer Dead"- que únicamente logró distribución
en Argentina como "Tierra de zombies". Parece un chiste pero, no, esta
cosa existió y existe. El director, Brendan Faulkner, anduvo implicado
en la complicada y culebronesca gestación de un clásico videoclubista
como "Spookies". De hecho, se dice que "Non-Vegetarian zombies
from outer space" es una secuela "no oficial" de aquella.
ese cutre-Conan de saldo surgido bajo las faldas del imperio Corman. Pero
¿se los curraba el ilustrador por encargo o, simplemente, eran creaciones
suyas que ya tenía y vendía al pirata de Roger? Más que nada porque
los personajes que en ellas aparecen nunca jamás se parecían a los de
la película (especialmente en las secuelas. La primera aún) Todos los
títulos de la saga están reseñados en nuestro pest-seller. Únicamente
merecían la pena el primero y, muy especialmente, el segundo, realmente
cafre y simpático. El cartel aquí expuesto pertenece a la que hace cuatro.
Otro cartel que chana mucho y, como buen exploitation, engaña.
Obviamente ese robot tan "cool" no salía en la película, una increíblemente
costrosa cuya reseña anduvo un tiempo por acá para terminar reciclada
en nuestro pest-seller. Tengo recuerdos muy gratos con respecto a
esta imitación chusquera de "Robocop" y "Terminator". Su proyección
en una Maratón de Cotxeres de Sants se saldó con un éxito monumental
y una experiencia muy muy divertida, de aquellas que te acompañan
el resto de tus días.
Y ya que estamos con robots que dan vergüenza ajena, aquí tenemos
al primo pobre de "Depredador" (quien, a su vez, era el primo
rico del marciano de "Llegan sin avisar", no lo olvidemos), es decir,
"Robowar", el célebre exploit del film de Schwarzenegger parido
por el rey de la desvergüenza cinéfaga, Don Bruno Mattei.
Ojeando en su época la revista "Mad Movies", me encontré de morros con
esta imagen alucinante, que desde ese momento se grabó a fuego en mi psique.
Todo hacía suponer que aquella película ("Blood Massacre") tenía que ser
un festival gran guiñolesco de excesos, gore y cochambre. Mi tipo.
Con los años la vi y reseñé. No, no se aproximaba ni por un
milímetro a mi idea de lo que debería ocultarse bajo semejante titulazo.
Pero eso no le resta méritos a la imagen. Ya saben, a falta de una película
a la altura, siempre podemos echar mano de nuestra imaginación
y dar forma a aquello que realmente nos hubiese molado consumir
(o, en su defecto, pillamos una cámara de vídeo y la hacemos nosotros)
Si no me equivoco, el tipo que cuelga es el gran George Stover.
jevis satánicos pero con una imagen tan chula y potente como la
aquí expuesta. Sin más.
como cerrar el repaso con el gran Leslie Nielsen combatiendo el mal cruz
mediante en aquella muy olvidable guasa a costa de "El Exorcista" que fue "Reposeída".
miércoles, 13 de abril de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 8 (ZETISMOS)
todos sus poros. Tetas (y además vaya par!! para censurarlas
-ya saben, blogger y sus tonteridas- hemos tenido que fabricar
dos roscas negras enormes, así que imaginen el tamaño de los
este caso hablamos del gran Tim Kincaid y de su
película "Breeders" o "La muerte ataca en Nueva York".
No hay mucho que decir, salvo que esa mugre blanca en la que se
pringan/bañas las mozas se supone líquido extraterrestre... aunque es
evidente a qué recuerda realmente.
solían pillar para distribuir y a las que fabricaban
carteles llamativos, coloristas y acojonantes. Vamos, la
especialidad de la casa. El de arriba es "Maniac Nurses
Find Ecstasy" y no, no la he visto. Ni creo que lo haga.
"Curse of the cannibal confederates" estaba considerada en su
día por el mismísimo Sr. Lloyd Kaufman como LO PEOR de su catálogo.
¡¡Madre mía, como tendría que ser!! No muy estupenda, según he
leído (no obstante, y coherente con la mentalidad mercantilista
bien positiva y firmada por... como no... ¡"Troma Times"!, el folleto
publicitario que editaban entonces. Y, también, la única "prensa escrita"
dispuesta a tal hazaña). Sin embargo, tal y como anda el patio
actualmente (especialmente en los "headquarters" de Troma) seguro
que la película ya ha sido superada en cuanto a negación.
Y con honores.
alquilé y vi en su día. O, mejor dicho, la sufrí. Ya saben la
cantinela, entonces nos pensábamos que todo lo que llevaba el
sello Troma era como "El vengador Tóxico" o "Mutantes en la
universidad". ¡¡Juas!!. Aún así, miren lo que les digo, no
me importaría volver a deglutirla... ni que sea por
morbosa curiosidad. ¿Osaré dar tan fatídico paso?.
Veremos...
(Sí, lo dí)
en lo que se refiere a su división de carroña dura, la
"Beyond Infinity Films". En este caso estamos ante dos imágenes
de "Psychos in Love", que Víctor reseñó sabiamente en su momento.
El tipo tumbado en el suelo es el legendario Carmine Capobianco (RIP).
Reflexión: Que nos obliguen a censurar bonitas ubres, pero permitan
publicar imágenes tan brutas como la arriba expuesta, es algo que
perturba y preocupa bastante, la verdad.
Y negados...
Y carroñeros....
Bruno Mattei! Lo que tenemos aquí es el
precioso cartel de su nada preciosa "Shocking Dark", es
decir "Terminator 2" según la distri española.
Ninguna queja al respecto. Después de todo, de eso va el zetismo
y la explotación, de engañarnos con carteles bien chulos.
Y para muestra, un botón... y de los grasientos...
fabuloso cartel de un supuesto "Alien 3" cortesía del
amigo Mattei pertenece a cuando la arriba mentada
"Shocking Dark" solo era un proyecto encima de la mesa.
Coinciden intenciones argumentales (no olvidemos que aquella es
más "Aliens" que "Terminator"), director y responsables de
los efectos especiales (los hermanos Paolocci). Sin embargo, que la Fox
se enterara y les amenazara con una demanda -así es como fue- empujó
a que Mattei y "Flora Films" al completo decidieran cambiar el título del
proyecto... pero mantuviesen intacta su esencia plagiadora. ¡¡Bravissssimi!!.
lunes, 8 de febrero de 2016
THE GREEN INFERNO
Mucha controversia ha despertado esta película entre las
asociaciones ecologistas que afirmaban que dejaban en mal lugar a las tribus
del amazonas –imbéciles de mierda, es una película de ficción- e incluso entre
los fans que se ve que esperando una cosa, recibieron otra.jueves, 7 de agosto de 2014
SLUMBER PARTY MASSACRE 2
Vi "Slumber Party Massacre 2" (1987) cuando llegó cual novedoso producto a nuesos video-prostíbulos cortesía de "Lax Vídeo" (gracias Enorm!). Me encantó, sobre todo por cierta secuencia de la que aluego hablaremos más extensamente. De hecho, me copié la puta peli. Con los años terminó ripeada en un dvd-r, que es el que revisé la otra noche, convencido de que mis impresiones iban a descender un porrón de peldaños.
Algo que no deja de sorprenderme es que aterrizara en nuestras fronteras con el título original intacto, más si tenemos en cuenta que, entonces -y aún ahora-, la primera no se había estrenado por aquí. Pero, ciertamente, ¿a quién cojones podía importarle?, en la época en la que los video-clubs dominaban la tierra, poco le preocupaban esos detalles al consumidor medio (y ahora, aún le preocuparían menos). De dicha entrega precedente ya hablé trágica y extensamente en su momento, así que nos ahorraremos esa parte.
La hermana de la única superviviente de la slumber party anterior va a cumplir años, así que montan otra. Poco a poco comenzará a tener pesadillas y visiones espeluznantes en las que el asesino del taladro la acosa. Finalmente, todo devendrá aterradora realidad cuando este se presente en la fiesta y monte la consiguiente escabechina. Como ven, un dechado de creatividad esplendorosa.
Para complementar el expolio del universo Elm Street, y aparcando el aspecto del asesino protagonista, podemos destacar sendas ideas y conceptos, por ejemplo las pesadillas, que se alternan de modo muy tonto y arbitrario con la realidad. Ahora duermo y me despierto gritando, ahora digo "Buenos días", salgo por la puerta y cortamos a mi otra vez durmiendo, etc, etc. Igual la intención de los filmmakers fuese inquietarnos, crearnos zozobra ante la duda de qué pertenecía al mundo de los sueños y qué a nuestro aburrido universo. Pero no lo consiguieron, logrando únicamente confundirnos y dar llamativas muestras de su incapacidad. Otros detalles bien deudores del amigo "Krueger" son las alucinaciones macabras, destacando esa en la que un pollo despellejado cobra vida y ataca a la chavala prota o, mejor aún, la famosa/infame secuencia en la que una de sus amigas luce un grano enorme en la faz que, al estallar, le echa litros de pus directos a la boca. De órdago. Incluso tenemos una escena en la que la protagonista se queda sobada mientras se da un jabonoso baño. Aquí no sale ninguna mano del agua, pero sí mucha pintura roja.
Ya sea por sus propios indudables conocimientos, o porque han leído a fondo mi respectiva reseña, sabrán que tras "Slumber Party Massacre 1" había toda una ridícula historia de feminismo panfletario, cosa por la cual Roger Corman contrató a un director con vagina (y que adaptaba el guión de un escritor con vagina). Bien, digamos que ahora la tontería vuelve a repetirse... aunque con matices. Vamos, que el rollo feminista creo que, en esta ocasión, es parte del entramado "exploitation" del business, que está ahí porque los posibles fans lo esperan. Digo yo. El caso es que también es una jaca la que se encarga de dirigir "Slumber 2", cuya trama puede entenderse como una metáfora del miedo al sexo. Nuestra protagonista es una virgen locamente enamorada de un jugador de futbol americano todo cachas, guapo y encantador. Cada vez que sueña con él y sus músculos, el asesino del taladro le interrumpe la polución nocturna para decirle que quiere hacerle el amor. Llegado su momento, este se convierte en algo físico y real justo cuando la niña se dispone a perder su himen y mutarse en mujer. Por lo visto la idea inicial era que el actor que daba vida al guaperas encarnara también al asesino, por aquello de -según palabras de la directora- "Mostrar dos caras de la misma moneda", y aunque finalmente la cosa no se materializó, algo quedó como bien prueba el "susto final" que no desvelaré por si alguno de ustedes tiene intención de verla. Curioso, sí, pero no deja de ser una enorme chorrada propia de mentes estrechas y almidonadas.
Pesadillas e hímenes a un lado, hay otra cosa que tiene una presencia constante en la película, y es la música. El rock. Supongo que impuesto ahí por maese Corman como parte del reclamo hacia la platea juvenil. El caso es que la prota toca en un poco verosímil conjunto de pop-rock. Y la excusa para liar la party es ensayar. De este modo, nos trufan la banda sonora de cancioncillas y hasta se marcan una especie de secuencia video-clipera en la que las girls bailotean al son de la canción de una película que echan por la tele, la excusa perfecta para que Corman pueda reciclar algo de su extensa filmoteca, en este caso "Rock and roll high school", célebre comedia estudiantil a mayor gloria de los "Ramones" (vilmente sustituidos por algo con unos royalties más asequibles, claro). A todo esto hay que sumar, como decía arriba, que el propio asesino le da al rockanró y de hecho -¡ahora sí!- hasta interpreta su propia canción. Lo han adivinado, amigos, este es el “magic moment” que me encandiló de chaval. Justo cuando se dispone a cazar a las chavalillas, aparecen unas luces de colores y el "driller killer" nos regala toda una actuación mientras canturrea una simpática tonadilla muy apropiadamente titulada "Let´s Buzz". Si "Slumber Party Massacre 2" merece ser recordada por algo, es por este material (que, seguro, localizan en youtube sin problemas). Y no acaba aquí la cosa, hasta la llegada del "The End" todavía nos comeremos más canciones, algunas de ellas en formato rockabilly y bien majas. Las hay que incluso suenan como acompañamiento de acosos y crímenes, nada menos. Sobra decir que, en el proceso, y acorde a la filosofía "Freddy", nuestro simpático asesino nos dedica unas cuantas miraditas, incluso nos habla directamente como parte del cachondeito.
¿Y qué más les puedo decir?, bueno, pues que la "muerte" del "driller killer" es una auténtica chufla. Que hay una coñeta final en los créditos, justo cuando dan la brasa con lo del copyright. Que los personajes lucen apellidos míticos ligados al cine de terror (sin ir más lejos, dos policías que aparecen se hacen llamar "Krueger" y "Voorhees", ¿alguien da más?). Y que el pifostio casi no alcanza los 80 minutos (¡¡fascinante!!).
En cuanto a recursos humanos, merece la pena que le echemos un ojo al reparto y demás.
Crystal Bernard interpreta a la angelical protagonista y a lo largo de su carrera no ha hecho gran cosa más (mucha televisión), salvo por una puta marcianada, "Welcome to paradise", un dramón de contenido abiertamente cristiano que no sería digno de mencionar si no fuese por su director y co-guionista, Brent Huff, "action hero" de serie Z en cuyo curriculum uno encuentra los directores y títulos más asombrosos, destacando entre ellos Bruno Mattei (para quien protagonizó "Serpiente Sam, nacido para luchar" o "Cop Game"), Fred Olen Ray (en "El poder de las armas") o Worth Keeter (en "Scorpio One"). También compartió protagonismo con Sho Kosugi en "Las nueve muertes de ninja", nada menos. Y como director posee varios films, destacando, además del citado, uno titulado "Mercenarios de élite", con protagonismo de Robert Davi y Roddy Piper y que se presentaba como todo un precedente de –lo han adivinado- "Los mercenarios/The expendables". ¡Qué pazote!.
Kimberly McArthur sobresale por sexy tanto como esos generosos pechotes que oculta tras un biquini y que, desgraciadamente, no nos muestra. Pero que no cunda el pánico, la chavala venía de la factoría "Playboy", donde se dejó fotografiar y filmar en pelota picada un porrón de veces (y, créeme, merece la pena que busques en Google). Volvería a hacerlo en películas de categoría como "Los locos del bisturí" (tremendo despliegue de glándulas mamarias), "Quien tiene una suegra tiene un tesoro" o "Malibu Express" del inevitable Andy Sidaris (el Russ Meyer del cine de acción de serie Z). Según Imdb, cuando firmó el contrato para actuar en "Slumber Party Massacre 2", impuso una condición: que no se desnudaría. Resulta fácil deducir que, pa entonces, la pobre estaría ya hasta el coño de enseñar las tetas. No se lo tenemos en cuenta.
Tampoco son mancas Juliette Cummins y Heidi Kozak. De la primera ya hablé cuando la reseña de "Viernes 13, 5ª parte", allí era la hermosa pelirroja de tetillas escuetas, las mismas que también muestra en "Slumber 2" (y que se erige como el único top-less de toda la puta peli), volveríamos a verla en otra secuela horrorífica de renombre, "Psicosis III". A la segunda también podemos localizarla en un "Viernes 13", el séptimo, además de otras cosillas como "Society" (la de Brian Yuzna). Dos chicas con "pedigree".
La directora, Deborah Brock, tiene un currículo bastante curioso. Todavía dentro de parámetros Cormanianos, se encargó de llevar las riendas de un producto infantil, "Las aventuras de Andy Colby", y de la tardía secuela de, nada menos, "Rock and roll high school", titulada "Rock and roll high school forever" y con protagonismo de Corey Feldman, de cuando vivía obsesionado con ser Michael Jackson. En funciones productiles la Brock ha puesto su contundente apellido a títulos tan curiosos como "Cariño, he agrandado al niño", "Frío como el acero. Buscando venganza" (secuela de aquella, protagonizadas ambas por el olvidado Brian Bosworth) y, esta sí es rara, la tragicomedia indie a mayor gloria de Vincent Gallo (que pa algo es prota, dire y co-guionista) "Buffalo '66".
Los resultones efectos de maquillaje (no hay mucha truculencia, solo unas ajustadas dosis) corren a cargo del ya fallecido James Cummins (sin aparente vinculación familiar con Juliette Cummins) de lustrosísima trayectoria, repleta de títulos bien reconocibles como "Extraños invasores", "Cosmos mortal" (aquella chunguez producida por Carlos Aured), "House, una casa alucinante", "Profundidad seis" e incluso anduvo por "El exterminador", "La cosa" y "Muertos y enterrados". También dirigió (y guionizó) sus propias películas, todas ellas destinadas al rincón más lúgubre del mercado videográfico, como "The Boneyard" que posee cierto culto (sobre niños zombie y caniches mutantes), "Dark: 30" (ni puta idea) o "Harbinger" (ni puta idea).
En cuanto a la saga “Slumber Party Massacre”, conoció una tercera entrega justo cuando el “slasher” renacía de la mano de “Scream” (¡¡que casualidad!!), dirigida y escrita por otro par de chatis, encabezonadas en mantener el rollo feminista (aquí el asesino del taladro es impotente) y que retomaba el tema realista, sin sueños ni polladas (las modas mandan, amigo). Curiosamente tiene “buena prensa” y por lo visto es bastante generosa en cuanto a sanguinolencias, pero debería verlo para creerlo. Se comenta la existencia de una cuarta parte titulada “Cheerleader Massacre”, firmada por el temible Jim Wynorski, pero los expertos niegan que tal costrosa cosilla pertenezca a la franquicia. Expertos que decidieron formar piña y crear un absurdo culto hacia “Slumber Party Massacre”, sus secuelas, sus spin-offs y sus loquecojonessea. Tremendo.
Cuando decidí revisar "Slumber Party Massacre 2" llevaba varias noches dedicadas al visionado de películas prestigiosas (justificado especialmente en el caso de la muy notoria "12 años de esclavitud") y el cuerpo me pedía mierda. Pero de la güena.
No hace falta decir que la elección resultó ser mano de Santo.














